Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

De momento, en realidad, no hemos tenido noticias directas más que del compañero que está en Topas, cuyo comunicado insertamos a continuación, pero nos han llegado ecos de que varios compañeros que están en la cárcel de Palencia proponen una huelga de hambre rotativa en solidaridad con la compañera y familia de José Ángel Serrano Benítez, en lucha por el esclarecimiento de las circunstancias de su muerte en octubre, en la cárcel de Zuera. Quedamos a la espera de más noticias y recordamos a quienes quieran apoyar la lucha de autodefensa contra las cárceles que es necesario escribir a los compañeros lo más posible, ya que la comunicación está siendo muy difícil por las intervenciones y traslados. Aquí está la lista de los nombres y direcciones de quienes han querido que se haga público su nombre.

Topas, 31 de enero de 2017

Soy José Ángel Martins Mendoza, miembro de COLAPSO (Colectivo Anarquista de Presos Sociales), en estos momentos en el campo de exterminio de Salamanca, aunque dentro de unos días, al cumplir un año en esta cárcel, seré trasladado a otra, como vienen haciendo conmigo desde que estoy en prisión debido características del FIES en el que estoy incluido.

Quiero recordar más que a nadie a los compañeros que nos encontramos en el listado visible, que los próximos días 1, 2, y 3 de febrero haré un ayuno mensual con la siguiente tabla reivindicativa:

1) Fin del régimen FIES.

2) Cierre del régimen especial, donde las situaciones son precarias y desequilibran con los años a las personas.

3) Presxs enfermxs a a la calle.

4) Límite de condenas en 20 años; más son penas de muerte.

5) Fin de la dispersión y de las conducciones arbitrarias.

6) Fuera leyes de excepción.

7) Fin de las listas negras.

Últimamente, parece que la peña en la calle empieza a solidarizarse con nuestros movimientos y a compartir nuestras exigencias, por ahora, de forma claramente insuficiente, aunque una cerilla enciende un fuego.

En cuanto al apoyo jurídico, la cosa va de pena. Yo, personalmente, no sé ni cuántas denuncias tengo en el juzgado de guardia, juzgado de vigilancia penitenciaria, audiencias, etc. y por aquí no viene nadie, lo que me desilusiona mucho. Los que juegan con nuestras vidas y nuestros tiempos nos dan jaque mate a cada momento. Y lo más vergonzoso es que lxs compas de la calle, al saber que tenemos todo intervenido, no quieren saber nada, y nadie nos escribe, al parecer, por temor. Yo, personalmente, me cago en el miedo. Miedo nos tienen que tener ellos. Dos cosas a llevar a debate sobre nuestras decisiones. Pero yo seguiré aguantando las acometidas de este Estado terrorista con o sin ayuda.

Y, por último, una queja en nombre de tdxs lxs compas que lo están pasando mal en régimen especial, y que no tengan ni un duro para poder comprar una miserable tarjeta para llamar por teléfono a sus seres queridos cuando son trasladados cada pocos meses… No pedimos nada ni hacemos nada por otro interés que no sea nuestra dignidad, pero me duele oír y ver cosas que no son correctas.

Sin más, me despido por hoy con un gran abrazo libertario de este vuestro compañero

Peque

Salud, ánimo, fuerza, anarquía y rebeldía.

Presxs en lucha

Hablamos con un miembro de Títeres Desde Abajo y con otro de La Insurgencia sobre la represión de la libertad de expresión en la partitocracia capitalista española. Dialogamos con ellos sobre el tema, cada uno nos cuenta su caso y nos informan de próximas actividades de autodefensa colectiva de la libertad de expresión que se están convocando. Hablamos también, en el contexto de las movilizaciones en populares en Argentina contra la «ley sepultura» y la rebaja de la edad penal a 14 años, de la convocatoria para el 8º aniversario de la muerte de Luciano Arruga, asesinado en 2009 por la policía mafiosa de Buenos Aires y cuya familia ha luchado todo este tiempo para encontrar su cadáver desaparecido e intentar quebrar la impunidad de torturadores y asesinos de Estado en la supuesta «democracia» argentina.

Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

“El 31 de enero se cumplirán 8 años de la muerte y desaparición de mi hermano. El 28 de enero lo estaremos recordando como cada día, luchando y exigiendo nuestro derecho a saber toda la verdad”. Así, Vanesa Orieta –hermana de Luciano Arruga–, nos convoca a esta jornada contra la masacre que perpetran las políticas represivas del estado, sin pausa, contra los pibes pobres y rebeldes. Las gestiones constitucionales se fueron superando a medida que asumían sus mandatos. Así, la cantidad de chicos asesinados en las calles o que sucumbieron bajo la tortura en comisarías y cárceles superan la espeluznante cifra de 5000 desde 1983 a la fecha. Al presentar el Archivo de Casos 2016, en noviembre pasado, la titular de Correpi María del Carmen Verdú, afirmó que “en casi un año de gestión, el gobierno de Cambiemos superó a sus antecesores. Nunca hubo una brecha tan corta como esta, de un muerto cada 25 horas”. Por otra parte, esta plutocracia al mando del despojo popular, impulsa con el presidente Macri y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich Pueyrredón a la cabeza, la baja de la imputabilidad de lxs jóvenes y la llamada “Ley Sepultura” que arrasa los derechos de lxs privados de libertad. Se trata, contundentemente, de una política de aniquilamiento de los más vulnerables e impunidad para sus matadores. Sobran las razones para estar junto a Familiares y Amigos de Luciano Arruga, el próximo 28, en la lucha y en la calle. Que así sea.

Oscar Castelnovo

Agencia Para La Libertad

CRONOLOGÍA ALREDEDOR DEL ASESINATO DE LUCIANO ARRUGA

El 31 de enero de 2009 a la noche, Luciano Nahuel Arruga salió de su casa en el Barrio 12 de Octubre, en el partido bonaerense de Lomas del Mirador con tan sólo $1,50 para ir a un cyber cercano. El adolescente de 16 años nunca regresó.

Pasaron cinco años y ocho meses hasta que se encontró el cuerpo del joven, enterrado en el cementerio de la Chacarita como NN (cadáver sin identificar). Según documentos oficiales, murió en la madrugada del 1 de febrero, en un accidente de tránsito.

Durante todos estos años, la familia de Arruga acudió a todos los canales formales para descubrir qué fue lo que ocurrió con el adolescente, seguros de que habría sido víctima de la violencia institucional por parte de policías de la Bonaerense.

Actividad en la calle Internacional Sociedad-cárcel

El pasado 14 de enero se realizó un año más, y van 17, la ya tradicional marcha a la prisión de Teixeiro, donde compañeres llegades de toda Galicia e incluso de otras partes del Estado nos dimos cita de nuevo para gritar contra las cárceles y transmitir nuestra solidaridad con las personas allí encerradas, en una de las cárceles tristemente famosas por sus inhumanas condiciones y por ser el triste e ignominioso lugar donde tantas personas presas, entre ellas el compañero Xosé Tarrío, vieron acabar sus días.

La marcha arrancó desde el habitual lugar de reunión con un poco de retraso, causado por nuestros siempre fieles amigos de la Guardia Civil que, como todos los años, tampoco quisieron faltar a la cita, parando uno por uno cuantos vehículos vieron acercarse y registrando el interior mientras los agentes del GRS (Grupos Rurales de Seguridad, élite picoleta) nos observaban encapuchados y con metralletas (no pasa nada, entendemos que lleven armamento de tal calibre como rifles de asalto, es por seguridad, no vaya ser que un reducido grupo de activistas decidiéramos asaltar el talego armades sólo con pancartas y banderas). También intentaron confiscar la pancarta, ya que según ellos, el lema de esta, “Abajo los muros de las prisiones · Las cárceles son centros de exterminio”, era “apoloxía” (de qué no nos lo quisieron decir, a lo mejor era apología de la apología). Al final, los beneméritos cedieron y dejaron la pancarta donde estaba, no sin antes advertir que darían parte en la subdelegación.

Tras este lamentable incidente, finalmente pudimos comenzar. La marcha se desarrolló normalmente, con una afluencia de gente ligeramente menor a otros años pero igualmente llena con las voluntades combativas de alrededor de 60-70 personas que llenaron con sus gritos, pancartas y silbidos la podrida atmósfera de represión y soledad que cubre la cárcel de Teixeiro. Tras un largo rato gritando e intentando hacernos ver y escuchar por las personas presas, decidimos que era hora de regresar a los vehículos para comer algo en algún sitio y dirigirnos, algunas, a Coruña, donde esperaba otra convocatoria en la plaza del Obelisco, a las 17:00 de la tarde.

Actividad en la calle

José Ángel Serrano Benítez murió el 14 de octubre pasado en el departamento de aislamiento de la macrocárcel de Zuera (Zaragoza). Lo “encontraron” los carceleros al abrir la puerta de la celda donde estaba encerrado para el primer recuento de la mañana. Estaba desnudo, en el suelo, cerca del micrófono del interfono que había en la celda y que no funcionaba. José había puesto no hacía mucho una denuncia, en la cárcel Picassent, por el hecho de que los carceleros desconectaban, para no ser molestados durante la noche, los interfonos del módulo de aislamiento, donde estaba encerrado completamente solo. En Zuera, al parecer, pasaba lo mismo. Y tampoco le hubiera servido de nada golpear la puerta y gritar, pues la dirección carcelera ha reconocido que no se hicieron en su lugar de encierro rondas de control ni recuentos en toda la noche. Su compañera y su familia están exigiendo que se le haga una autopsia completa, con las debidas garantías, para poner en claro las verdaderas causas de su muerte. José era un preso reivindicativo, supuestamente conflictivo, que había pasado los 18 años que llevaba encerrado en primer grado, régimen cerrado, muy a menudo en completo aislamiento, y estaba sometido a un tratamiento psiquiátrico irregular, sin los controles médicos pertinentes, en constante variación sin opinión facultativa competente, debido a los constantes y arbitrarios traslados que sufría, como castigo suplementario y encubierto. Su situación queda bien explicada en el siguiente texto, publicado por un familiar en redes sociales:

Buenas tardes amigos, seguidores, navegadores y familia… que alguien ha muerto es decir poco cuando ese alguien ha sido matado poco a poco por estar enfermo…

Los primeros indicios de su enfermedad se empezaron a notar hace casi 20 años, cuando el psicólogo de la cárcel de Basauri le diagnosticó por primera vez recién entrado en prisión…

Nadie tuvo en cuenta el diagnóstico y le llevaron a Puerto de Santa María, donde empezó el calvario del primer grado y régimen cerrado de 18 años seguidos; su delito, tener dignidad y no hincar la rodilla ante la presión, castigo y golpes de los carceleros, hasta el punto de empezar a contestar a los golpes con golpes, esa fue su sentencia, nadie sale vivo de la cárcel si no se rinde y acepta quien es el amo dentro de la prisión…

Muchos castigos, esos castigos de película dentro de los agujeros mas profundos de tantas prisiones que ha recorrido, hasta el punto de encadenar tres veces seguidas castigos de 42 días más 42, más 42 dentro de una minicelda sin luz natural y sin patio; tres veces en 4 años 126 días seguidos encerrado.

Teniendo en cuenta que ya tenía problemas de adaptación en prisión, estos castigos solo sirvieron para reafirmar su determinación de no ceder nunca al chantaje, resistir hasta morir como así ha pasado… sus carceleros habrán descansado, pero mi familia aún continuará hasta el final y cogeremos su antorcha para ver si podemos conseguir que los FIES y sus verdugos desaparezcan de nuestras prisiones.

Ha sido un calvario, de hambre, de huelgas, de heridas, de soledad, de amenazas cumplidas y silencios. Más pérdidas de papeles, informes y demás extrañas descoordinaciones que llevaron a la muerte a una persona que con apenas 20 años entró a la cárcel a cumplir una condena de 14 años, y 18 años después aún seguía preso y supercastigado por ser una alma indomable…

Por favor compartir en muros y grupos.

Como declaraba su compañera en la rueda de prensa convocada el pasado 18 de enero en Bilbao para dar a conocer el caso: «Tres meses después de su muerte, su cuerpo sigue sin ser enterrado. Se supone que está en el instituto anatómico forense de Zaragoza pero ni tan siquiera lo sabemos con certeza porque tampoco se facilita información al respecto. Es un mutismo descorazonador”. La autopsia y el «informe forense» realizados «de oficio» son totalmente insuficientes para averiguar las causas del fallecimiento, pues  se limitan a considerar muestras toxicológicas, abundando en el tópico oficial  de la «muerte por sobredosis», que tiende a hacer responsables a las víctimas de las negligencias y abusos de la administración. Sin embargo, la normativa en vigor estipula que para casos de muerte súbita de un adulto se tomarán muestras de todos los órganos y se considerarán los antecedentes clínicos, cosa que no se ha hecho en el informe que se pretende oficialmente dar por bueno.

La familia denuncia la resistencia por parte del correspondiente Juzgado de Instrucción de Zaragoza a realizar una investigación mínima, actitud “que es contraria a la postura de la Corte Europea de Derechos Humanos en cuanto a la obligación de las autoridades de  investigaciones prontas y oportunas, que es precisamente la que está fallando”. Y denuncia además que se está obstaculizando el acceso de su pareja a la justicia gratuita, que necesita para intentar acceder a las periciales de parte, “pruebas que la familia no puede costear y que originan indefensión, prohibida constitucionalmente”. Por si todo eso fuera poco, en todo el tiempo transcurrido desde la muerte de José, ni a sus padres ni a su pareja se les han dejado ver el cuerpo, “lo cual evidencia la crueldad e insensibilidad de las instituciones respecto al sufrimiento ajeno”. El trato cruel, inhumano y degradante del que ha sido víctima hasta su muerte José Ángel Serrano Benítez, como en otros muchos casos de presos enfermos o sometidos a régimen especial de castigo, se hace extensivo también a su familia.

Su gente no se resigan a sufrir en silencio tantos abusos, se han empeñado en denunciarlos públicamente y piensan ir hasta el final también en el terreno jurídico. Para pagar los gastos del procedimiento y, especialmente, de las pruebas periciales, piden ayuda solidaria. Quien se anime a aportar alguna cantidad, puede ingresarla en el siguiente número de cuenta: ES66 2095 3150 2310 9280 7584.

Fuentes: 

La Cárcel Mata: José Ángel Serrano Benítez Muere Sin Asistencia En El Aislamiento De La Prisión De Zuera (Zaragoza)

Un preso de Bilbo lleva tres meses en la morgue de Zaragoza a la espera de una autopsia «completa y con garantías»

Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

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Boletines Publicaciones

Presentamos el boletín Tokata recién salido este mes de enero sobre el desarrollo de la propuesta de debate y lucha colectiva. Hablamos de la situacion de José Antonio Casasola Astorga, abandonado a la muerte en la cárcel de Villabona, y de José Ángel Serrano Benítez, muerto en octubre por causas no aclaradas en la prisión de Zuera, cuya familia pide una autopsia con garantías a la que se oponen la administración y la fiscalía. Hablamos también, con la abogada que la ha presentado en nombre de la familia, de la querella que denuncia a la administración por el trato cruel, inhumano y degradante y abandono médico sufrido por Luis A S, en la prisión de Picassent, mientras era llevado a la muerte por un cáncer y por las condiciones inhumanas que se le hacía sufrir en esa cárcel. Comentamos algunas actividades de solidaridad con las compañeras presas en Alemania, acusadas de expropiación bancaria, y de la proximidad del inicio del juicio contra ellas.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga


localanarquistamotin.noblogs.org

A continuación traducimos de la Directa un artículo que informa de manera bastante completa sobre la situación.

Arranca el juicio contra dos anarquistas acusadas de asaltar un banco en Alemania

El jueves 23, de febrero, se abrirá en Aachen la vista oral contra las activistas detenidas en Barcelona y el grupo de apoyo ha convocado una manifestación para exigir su libertad este sábado al mediodía en la villa de Gracia

El pasado 13 de abril los Mossos lanzaban una operación policial  contra el movimiento libertario en la ciudad de Barcelona. Una vez más, lo hicieron de la mano de la Audiencia Nacional (AN) española, con la que la policía catalana ya se había asociado en al menos tres ocasiones en un año y medio para actuar contra el anarquismo: desde la irrupción en el centro social okupado Kasa de la Muntanya el 16 de diciembre de 2014, pasando por la Operación Piñata el 30 de marzo de 2015, hasta la segunda parte de la Operación Pandora consumada en octubre de 2015.

En aquella ocasión, un numeroso contingente de la Brigada Móvil de los Mossos aprovechó la cobertura judicial del alto tribunal para irrumpir de madrugada en el histórico Centro Social Okupado Blokes Fantasma del barrio de la Salud, donde los agentes derribaron la puerta, causaron desperfectos en el mobiliario y retuvieron en su interior durante doce horas la veintena de vecinas que viven. Paralelamente, la policía también registró dos domicilios particulares, uno en la villa de Gracia y el otro en el barrio del Carmel, vivienda donde fue detenida una mujer de 35 años.

Actividad en la calle Sociedad-cárcel

Sabemos que en las prisiones del Estado Español se dan malos tratos y vejaciones continuadas, que el sistema penitenciario va enfocado a que ello ocurra también lo sabemos. Que el castigo es para los pobres, que tengan miedo de ser castigadxs y de quien es castigadx también. Que el apoyo y la solidaridad que las personas que están dentro necesitan  no es fácil de unificar también lo sabemos, como también sabemos que es de eso de lo que el sistema se nutre, de que estemos solas ante sus patadas, bajo su yugo…

Últimamente, la Sanidad dentro del ámbito penitenciario está en el punto de mira y de debate, porque la situación no es para menos. Responsabilizándose Comunidades al gobierno Central y viceversa hace más de una década sobre quién es competente de hacerse cargo y gestionarla, mientras que quizá es de los menores problemas que sufre, no es más que pasarse una “bola”.

La población penitenciaria ha disminuido levemente en los últimos años, pero el hacinamiento es aún patente, además de la falta de medios en todos los sentidos  y de suficientes profesionales que muestren un mínimo de respeto e interés por atender a las personas presas de las que son responsables, el negocio de las farmacéuticas que encuentran una gran cartera de “clientes” en los mismos va en aumento, el incremento exponencial de las enfermedades mentales entre las personas presas es ya un hecho.

Todos estos factores facilitan el castigo, como única meta del sistema penal/penitenciario, cuyos medios coercitivos son precisamente la humillación, los malos tratos, la desidia, el abandono, el olvido…

En esta cruel realidad penitenciaria se desarrolló la triste y denigrante historia por la que hicieron atravesar a L.A.S. y a su familia la Institución Penitenciaria, concretamente la del Centro de Picassent y más concretamente el personal médico responsable del módulo 25.

Él entró condenado con una salud  normal para una persona de 36 años, para abstraerse de lo que supone estar encerrado, procuró hacer vida activa, iba asiduamente al gimnasio y consiguió un puesto en un taller remunerado.

A los dos años de ingresar en prisión de pronto comenzó a sentirse demasiado cansado, tanto que no podía hacer la vida activa que hasta entonces había logrado llevar. Un día acudió a la enfermería por unos bultos extraños que le aparecieron en el rostro, le aplicaron unas curas superficiales  y de vuelta al módulo. Pero aquello no fue más que el principio de los meses de sufrimiento que le esperaban. Las consultas a enfermería se convirtieron en semanales y todas  ellas con una misma dolencia en el interior del abdomen “me duele por dentro” decía; pero el tratamiento sin que se le solicitara ningún tipo de prueba  variaba cada semana entre los diferentes analgésicos y antiinflamatorios que en una consulta se pueda  encontrar.

Así las cosas, su vida en cosa de un par de meses dio un giro bestial y dentro de prisión parecían hacer caso omiso… Bajó el ritmo en el gimnasio hasta dejarlo en cuestión de un par de semanas desde que empezara con aquél extraño cansancio y continuado dolor, en su puesto de trabajo no podía seguir rindiendo por ese mismo dolor, lo desgraciadamente curioso es que por motivos de salud dejó su puesto de trabajo, curioso porque parece una extraña ecuación la planteada, ya que cabe pensar que si unx en su trabajo cae enfermx le den una baja laboral en el médico y no una definitiva, quedándote sin ningún derecho ni remuneración, extraño, ¿verdad? Como si supieran que no podría volver a reincorporarse al ver que su estado de salud empeoraba visiblemente. No le dieron una baja laboral más que de 4 días, después le “obligaron” a dejar su puesto de manera definitiva.

Los dolores eran cada vez mayores, la falta de apetito y la pérdida estrepitosa de peso eran notables a la vista, de llevar una vida activa a quedar tirado en el patio porque nada más era capaz de hacer y todo ello a la vista de todo el personal funcionarial, médico y psicosocial del módulo. ¿Nadie se preguntó si le podría pasar algo grave? ¿O conscientes de que era eso lo que ocurría lo dejaron pasar sin más?

Dos meses después  de visitas semanales a la enfermería pidiendo  ayuda, llamó a su madre para hacerle saber que su hijo se moría. No podía soportar más el dolor y deseaba morir, pero además de ese horrible deseo sentía que su cuerpo dejaba de responder.

Asustada y alarmada la madre llama al centro penitenciario y la pasan con el subdirector médico, quien le asegura no tener constancia de la situación (a pesar de que Luis había enviado dos instancias dirigidas a él solicitando su auxilio hacía unos 10 días la primera y un par la segunda).

Esa misma tarde bajaron a visitarle y tuvo que ser ingresado de urgencias en el Hospital Universitario de Valencia donde le practicaron la primera radiografía y encontraron unos extraños bultos en la zona del hígado y del páncreas de un tamaño más que considerable, por lo que solicitaron una resonancia.

Dos semanas después nada parece avanzar excepto su malestar por lo que hace falta que sufra un desmayo en su módulo para  que vuelvan a ingresarle, esta vez para no volver a prisión. Efectivamente algo grave era lo que crecía en su interior; diversas pruebas en cuestión de pocos días dieron al personal la convicción de que podría estar sufriendo un cáncer de páncreas y metástasis en el hígado, por lo que fue trasladado a la unidad de oncología del HGUV.

Por su parte, la junta de tratamiento y la dirección del Centro Penitenciario decidieron darle la libertad condicional por medio del art. 91. 3 del CP, esto es, por enfermedad incurable. Así sin haber obtenidos los resultados de la biopsia le dan el alta en el hospital a esperas de los resultados y puede por fin volver a casa con su familia.

La dignidad ya se la habían casi arrebatado del todo, ya no podía moverse por sí solo, la enfermedad estaba muy avanzada a causa de la mala praxis, del pasotismo, de los malos tratos en general a los que fue sometido dentro de prisión, abandonado a su “suerte” con una enfermedad que le fulminaba, hasta que avisó a su madre y en prisión vieron el problema: alguien reclamaba por él, no sería un número más fallecido dentro por circunstancias no resueltas, tenía una familia que no iba a dejar que lo mantuvieran en el olvido, si no que haría lo posible por sacarle, cuidarle y denunciar por lo que les estaban haciendo pasar.

Pero ya era tarde para devolverles la dignidad que le habían arrancado. No diremos que la cárcel le enfermó, porque es un extremo incierto, pero de lo que estamos segurxs es de que la cárcel y el personal responsable fueron los causantes de un sufrimiento agravado, excesivo y sin sentido. Que si hubieran sido un poco responsables hubieran procurado saber qué le ocurría, le hubieran realizado pruebas  antes, pues no era  normal su estado y la rapidez de su empeoramiento y si hubiera sido esto lo que hubieran hecho, aunque no le hubieran curado, sí le hubieran proporcionado un pequeño alivio al sufrimiento y dolor que la multitud de medicamentos a los que le expusieron no sólo no le ayudaron en nada a paliarlo, sino por el contrario, estamos segurxs de que lo que hicieron fue que empeorara.

A mediados de agosto, después de un corto pero intenso tratamiento con el que ya nada se podía hacer por él, excepto proporcionarle morfina para  paliar  el dolor, Luis fallecía junto a lxs suyos pero demasiado pronto, demasiado deteriorado, sin haber tenido una sola oportunidad porque no le habían dejado otra opción que una muerte dura y rápida y de cuyos responsables aún siguen dependiendo miles de vidas entre los  horribles muros de ese lugar donde, como dijera José Revueltas , reina la tristeza , no se castiga el delito, se castiga la pobreza se.

Por todo ello, la familia de Luis no ha querido quedarse al margen y el día 11 de Enero de 2.017 han presentado una querella contra los responsables de este calvario que jamás hubieran imaginado que tendrían que atravesar. Para que no le pase a una sola persona más, para que la pasividad y crueldad con la que se trata a las personas presas no quede impune una vez más.

Pedimos vuestro apoyo y solidaridad. Será un duro camino pero juntxs se llevará mejor.

ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES

NI UNA MUERTE MÁS, NI UN MAL TRATO MÁS

 FAMILIARES Y AMIGXS DE LUIS ACEDO SÁEZ

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

Hemos recibido un correo con el texto siguiente:

Egunon:

Desde la Asociación de apoyo a presas y presos SALHAKETA BIZKAIA, os convocamos a una rueda de prensa el próximo miércoles 18 de enero, que tendrá lugar en el edificio de La Bolsa a las 11:00 horas, para informar del proceso judicial que se está desarrollando por la muerte del preso social bilbaíno JOSÉ A. SERRANO, quien murió el pasado 14 de octubre en la cárcel de ZUERA (Zaragoza) después de pasar 18 años en aislamiento.

En la rueda de prensa, un representante de Salhaketa Bizkaia, un miembro de la Asociación Libre de Abogados de Zaragoza y la esposa del preso fallecido plantearán las irregularidades que se están produciendo en torno al proceso judicial que investiga la muerte de esta persona, entre otras la falta de una segunda autopsia y la imposibilidad de haber dado sepultura al cuerpo tres meses después de su fallecimiento. También se hablará de las futuras acciones legales que piensan llevarse a cabo así como de la situación en la que se encuentra la familia como resultado de todo este proceso.

Sin más, reciban un cordial saludo.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata