Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Presxs en lucha

Compartimos esta publicación del grupo anticarcelario de Tarragona-Reus La Corda. Se trata de una carta de David Rojas Fernández, preso en el aislamiento de Zuera (Zaragoza). Después de una atinada reflexión en relación al estancamiento del colectivo de Presxs en Lucha y la falta de debate, el compañero reflexiona sobre esta situación, y lanza una propuesta de acción colectiva, basada en una huelga de 5 días mensuales para que la secunde quien esté de acuerdo con las reivindicaciones que se decidan.  La pone a debate entre lxs compañerxs presxs en lucha, haciendo hincapié en la necesidad de comunicación y diálogo permanente entre ellxs. La fotografía de arriba es de una pintada de las calles de Reus.

Búnquer de Zuera, 10 de julio de 2021

Soy David Rojas, preso en el búnquer, módulo 16 de Zuera, donde me encuentro en primer grado, articulo 91.2. Quizá he estado un poco desconectado por mi cunda a Villena a causa de un juicio, y allí me dejaron más de la cuenta. Aprovecho para dar las gracias a lxs de fuera que me mantienen al día y me van mandando la info de qué pasa con los demás compañeros y en las cárceles en general. Porque si no fuera por eso, sinceramente, aquí en el agujero estás desconectado del mundo.

Creo que debemos escribirnos entre todos los que estamos en el listado, y que los que tengan diferencias entre ellos que las dejen a un lado. Una cosa son los rollos personales, y la otra el objetivo común. Necesitamos debate y sacar propuestas elaboradas. Tenemos que hablar, ver en qué punto estamos y meditar qué propuestas podemos llevar a cabo y en qué centrarnos. Proponer formas de protesta que cada uno pueda llevar a cabo, debatirlas e ir sacándolas a lxs de la calle que se curran el trabajo de hacernos llegar a todos la información. Pero si ni siquiera estamos en contacto entre nosotros, ¿como vamos a llevar a cabo cualquier forma de protesta colectiva? Cierto es que algunas personas ya no están en esta lista, porque han decidido dejarlo o porque han salido a la calle. Pero ostia, ¿y qué? los demás seguimos aquí, muchos chapados y la lucha sigue teniendo sentido, no puede depender de unos pocos. Aquí somos todos igual de importantes.

Una idea que lanzo es hacer 5 días de huelga de hambre cada mes. Pero todos los mismos 5 días. Así creo que la coordinación es más fácil y no hay que idear calendarios. Ademas pienso que, ya que no somos muchos, si lo hacemos juntos puede tener mas visibilidad. También creo que si no hay la presión de tener que añadirse a un calendario, puede haber personas de fuera el listado que participen de forma continua o puntual en estas huelgas. Por ejemplo, del 1 al 5 de cada mes. Así, ademas, coincide ya también con el ayuno del día 1.

Esta idea la pude comentar con Juan Manuel Duró Sánchez y a Mohamed El Hichou, ya que coincidí con ellos cuando pasé por Picassent en mi cunda por el juicio que tuve. Me dijeron que veían bien la propuesta y el formato de los 5 días mensuales, todos al mismo tiempo quien se quiera unir en cada ocasión, aunque quizá no esté en la lista.

Esta es mi propuesta de formato. Cuando empezar, dependería de si hay respuesta a ella, y que de tiempo a que la información llegue a todos y que desde la calle también lo vean viable para poder difundir la acción. Entiendo que esto no seria empezar dentro de un mes, porque la cosa va lenta. Pero sí lo antes posible. Creo que tenemos mucho por lo que quejarnos.

Sobre en qué temas centrarnos (aparte de los 14 puntos) quizá por mi propia situación y por que sé qué significa, me tira la idea de denunciar los primeros grados. También está el tema del COVID. Compas, ¿nos da igual que nos estén pisoteando aún más de lo que ya hacían? Joder, que estamos aquí enterrados. Estamos sin vis a vis, obligados a cuarentenas que no hay ser humano que las soporte. Ya sabéis lo que pasó en Villena, y lo que pasa en muchos sitios, que algunos ya no aguantamos más esta mierda y se nos va la olla. Es una vergüenza en qué situación nos ha dejado esto.

Me despido por el momento. Espero que mi propuesta o lo que salga de ella pueda motivaros. Quiero mandar recuerdos a mi compa Poblete, Juan Duró, Ricardo Díaz, Mohamed El Hichou, Peque… y para todos los compas del listado. También saludos al colectivo de Reus/Tarragona, mis paisanos de Valencia, colectivo de Murcia y para todxs lxs de fuera que nos tienen presentes.

Un saludo guerrillero a todxs y os deseo lo mejor.

David

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 02-VI-2021]

covid19 Presxs en lucha

«El movimiento de presos sociales que bajo el rótulo COPEL convulsionó las cárceles del Estado español en pleno proceso de transición, demandando principalmente la amnistía total al considerarse también presos de la dictadura franquista, y por otro lado exigiendo una transformación y depuración del modelo carcelario que seguía operando bajo los sombríos métodos del franquismo donde las condiciones y los tratos infrahumanos eran inherentes al sistema penitenciario, marcó un hito en la historia de la lucha al interior de las prisiones en España, tanto por la radicalidad de su accionar como por la profundidad de sus reivindicaciones y la lucidez de los contenidos que desarrollaron en torno a su luchas y exigencias.

La presente investigación busca comprender, desde una mirada antropológica, un fenómeno socio histórico particular de la historia reciente de España a través de la reconstrucción de relatos de vida, relatos que nos hablan, por una parte, de un capítulo clave de la historia contemporánea: el ocaso del franquismo y la transición política y social tras 40 años de dictadura, y por otra parte, nos hablan y nos permiten adentrarnos sobre un fenómeno en específico que aconteció en aquel momento histórico: la lucha que los presos sociales de la transición llevaron a cabo a través de una orgánica informal que plasmó sus demandas y acciones entre los años 1976 y 1979: la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL)Los tres testimonios que sustentan este trabajo corresponden a ex integrantes de la COPEL.

Tres itinerarios biográficos que se entrecruzan en la vivencia carcelaria del periodo en el cual nos situamos y por sobretodo en la experiencia de una lucha llevada a cabo por presos comunes, sin precedente hasta ese momento en la historia de las movilizaciones de presos en las cárceles del país. Tres memorias vivas que desde la subjetividad de sus relatos nos entregan, no solo datos descriptivos, sino que significados y representaciones en primera persona que, desde una lectura interpretativa y un análisis reflexivo, nos brindan la oportunidad de abordar el fenómeno de la COPEL desde un prisma teórico y metodológico que trasciende lo historiográfico para situarse en el campo antropológico.»

Pablo Bravo González, en el primer capítulo («Fundamentos y descripción de la investigación») del trabajo de fin de máster «La COPEL como fenómeno socio-histórico (1976-1979). Una lectura antropólogica a través de relatos de vida»

Para ver o descargar el texto completo del trabajo clica en este texto o en la imagen que ilustra la entrada

Vagos y maleantes

A continuación, traducido al castellano, un artículo publicado anteayer en la web de La Directa por el compañero Vicent Almela. Habla de las tres muertes por supuesto suicidio ocurridas en cárceles catalanas en los últimos diez días, dos de ellas en departamentos de aislamiento, y de la crueldad de estos lugares de castigo máximo, tan inhumanos en las cárceles de Cataluña como en las del resto del territorio dominado por el Estado español, donde van a parar muchas personas con enfermedad mental y otras muchas enferman al ser obligadas a vivir en condiciones de privación, violencia y constricción en las que es imposible vivir. Pero encerrar allí para machacarlas a las personas que dan problemas es, no el último, sino el primer recurso de esa máquina punitiva estatal que con insultante desvergüenza proclama que su finalidad es la «rehabilitación» de los delincuentes. En esos horribles lugares se ha empujado, se empuja y se empujará al «suicidio» a mucha gente. ¿Al suicidio? ¿Quién sabe? Porque ahí los tratos crueles, inhumanos y degradantes, ejercidos sistemática e impunemente, sin ningún control ni garantía de la integridad de quienes los sufren, son el pan de cada día. No sabemos si la «sociedad catalana» es un poco más o un poco menos hipócrita que la que vegeta en el resto del territorio explotado bajo bandera española, pero en todas partes sus actos y el brutal cinismo con el que se ríen de los «convenios», reproches y «recomendaciones» de los «organismos internacionales de defensa de los derechos humanos» desmienten los gestos aperturistas y la palabrería humanitaria con que los políticos, la «sociedad civil» y otros agentes de la opresión capitalista intentan legitimar la violencia a la que sirven.

UNO DE CADA TRES SICIDIOS EN CÁRCELES CATALANAS SE PRODUCE EN CELDAS DE AISLAMIENTO

Según expertas en el campo de la psiquiatría, más de la mitad de las personas encerradas en los Departamentos Especiales de Régimen Cerrado (DERT) sufre algún tipo de trastorno mental. Familiares, entidades de derechos humanos y grupos de apoyo a personas presas urgen al Departamento de Justicia la no aplicación de este régimen de internamiento después de un aumento alarmante de los suicidios en las cárceles catalanas. De los ocho suicidios que se han conocido en las prisiones catalanas en los primeros seis meses del año, tres se han producido en un DERT, más de la tercera parte, aunque en estas dependencias se confina tan sólo un 2 % de la población reclusa.

En abril de 2017, Mohamed Choulli participaba como testigo ante el Parlament de Cataluña en el grupo de trabajo sobre el Régimen de Aislamiento de los Departamentos Especiales de Régimen Cerrado (DERT) en las prisiones catalanas, donde por primera vez, y gracias a las constantes denuncias y presión por parte de diferentes entidades y organismos internacionales en defensa de los derechos humanos, se ponía en cuestión la legitimidad del régimen de aislamiento en los centros carcelarios de un estado de derecho en pleno siglo XXI. En su testimonio, propuesto por el grupo parlamentario de la CUP y que se hizo mediante una entrevista presencial de dos diputadas en la prisión de Brians 2, donde se encontraba privado de libertad, Choulli  –de sólo 25 años en ese momento y cinco de ellos preso– explicó en primera persona cómo se siente alguien después de pasar de 18 a 22 horas al día aislado en una celda, sin realizar ninguna clase de actividad tratamental ni establecer ningún contacto humano con otras personas, en algunos casos durante varios años de su vida. Lo conocía bien después de pasar largos periodos de tiempo en este régimen de vida, clasificado en primer grado o cumpliendo sanciones disciplinarias, en diferentes centros penitenciarios catalanes (Quatre Camins, Brians 1, Brians 2, Lledoners y Mas d’Enric ), porque, según instituciones penitenciarias, «no se adaptaba al régimen de vida ordinario de los centros».

Ante ese mismo grupo de trabajo, el entonces director de Brians, Juan Carlos Navarro, reconocía que la dirección era consciente de la situación y que, al igual que muchos de los internos que pasan por los DERT, esta persona estaba diagnosticada con un trastorno límite de personalidad y tenía tendencia a las autolesiones. Pau Pérez, psiquiatra experto en la aplicación del Protocolo de Estambul a personas detenidas y miembro del Equipo Asesor del Mecanismo Estatal para la Prevención de la Tortura, también compareció en este mismo grupo de trabajo poco después. En su intervención, el doctor aseguraba que, en muchos casos, las personas con patologías mentales en prisión terminan en los DERT porque, por el mismo hecho de sufrir enfermedades mentales, toleran peor el ambiente de prisión y acaban teniendo sanciones y son llevados a aislamiento, sea como sanción o por clasificación y asignación de régimen de vida. «Si se estima que alrededor del 40% de la población penitenciaria padece algún tipo de trastorno, esta cifra aumenta mucho si hablamos de los DERT. Ahora bien, si sólo consideramos como trastornos mentales agudos la esquizofrenia y el trastorno bipolar, las cifras serían bajas, entre un 6 y un 7%, pero la realidad nos dice que hay muchos otros tipos de trastornos que pueden conducir una persona a la autolesión o el suicidio». Pérez concluía en su intervención que esto supone un grave problema, ya que «los DERT no pueden servir como espacio de gestión de las personas con patologías mentales, las cuales deben ser tratadas desde una lógica médica y nunca disciplinaria».

Tras su comparecencia en este grupo de trabajo, en abril de 2017, Mohamed Choulli pidió al Parlament una protección especial por miedo a represalias, pero nunca se le concedió. Poco después, lo trasladaron a la prisión de Mas d’Enric, donde en junio de 2020 denunció amenazas y malos tratos por algunos carceleros del centro mientras se encontraba de nuevo clasificado en aislamiento y, según su testimonio, intentó suicidarse colgándose con una sábana en la celda donde estaba encerrado. Tanto el Sistema de Registro y Comunicación para las Víctimas de Violencia Institucional (SIRECOVI) como su abogada denunciaron estos hechos ante las instituciones penitenciarias, e incluso la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) emitió un comunicado urgente instando a las autoridades españolas a actuar, esclarecer los hechos y asegurar la integridad física y mental de Choulli durante su estancia en prisión.

Las recomendaciones y advertencias de las entidades y organismos internacionales en defensa de los derechos humanos no tuvieron mucho efecto en las siguientes actuaciones de las instituciones penitenciarias que, pocos días después de este incidente, trasladaban a Choulli a la prisión de Puig de les Basses (Figueres), situada a más de 200 kilómetros, sin previo aviso –ni a él ni a su familia– y, poco después, era clasificado de nuevo en primer grado con la aplicación del protocolo antisuicidio, lo que supone estar encerrado en un DERT con otra persona en la celda. Este protocolo no pudo evitar la muerte de Choulli, el 27 de junio, debido a un incendio en su lugar de cautiverio, en el DERT de Puig de les Basses, donde otros dos presos resultaron heridos por inhalación de humo. Según el Departamento de Justicia, el incendio lo habrían provocado los tres internos, aunque la investigación continúa abierta. El defensor del pueblo ha abierto una actuación de oficio y la familia de Choulli considera la posibilidad de emprender acciones legales para esclarecer la causa del siniestro.

La muerte de Mohamed Choulli no ha sido la única que se ha dado a los DERT de las cárceles catalanas durante el último mes, y es que el 3 de julio, Ana, una joven de 19 años, se suicidaba –según fuentes de instituciones penitenciarias– en el módulo de aislamiento del centro de Brians 1, mientras cumplía una sanción disciplinaria. Según los datos del Departamento de Justicia, alrededor de un 2% de la población penitenciaria en Cataluña se encuentra encerrada en un DERT –hoy hay 144 personas–, sea por su clasificación en primer grado, en virtud del cual pasan hasta dieciocho horas encerradas, o por una sanción disciplinaria, que puede alargar el castigo hasta 42 días, si se encadenan sanciones, y la permanencia en la celda es de 22 horas diarias. Aunque representan un pequeño porcentaje de la población penitenciaria, según las estadísticas, un tercio de los suicidios en las cárceles se produce en estos departamentos.

De los ocho suicidios que ha habido en las prisiones catalanas en los primeros seis meses del año, tres han sido en los DERT. La proporción de mujeres muertas en aislamiento es superior a la media de los hombres, ya que, aunque sólo suponen el 7% de la población penitenciaria, en torno a un 20% de suicidios que ha habido estos últimos cinco años los DERT los han protagonizado mujeres. Según datos facilitados a la Directa por parte del Departamento de Justicia, durante los seis primeros meses del año un total de 21 personas han muerto en las cárceles catalanas, siete de ellas todavía a la espera de autopsia para determinar las causas, ocho por suicidio y seis por «causa natural».

Frente común por la «no aplicación del aislamiento»

Poco después de finalizar sus tareas el grupo de trabajo sobre el DERT del Parlament de Cataluña en 2017, el entonces director general de Servicios Penitenciarios Amand Calderó –que dimitía del cargo la semana pasada poco después de que Lourdes Ciuró (Junts) cogiera la cartera de Justicia a finales de mayo– emitía la Circular 2/2017. Este documento regulaba, en el plano teórico, algunos aspectos de la organización y la intervención en los departamentos de aislamiento de las prisiones catalanas según las sugerencias hechas por entidades y organizaciones al grupo de trabajo. Sin embargo, según explican desde las entidades que monitorizan el respeto a los derechos humanos en los centros penitenciarios, esta normativa sigue siendo insuficiente y muchas veces no se tiene constancia de que se terminen aplicando todas las regulaciones que contempla, ya que no se realiza ningún auditoría donde se pueda compartir la información de forma transparente.

«La sensación con la aplicación de la nueva circular fue agridulce», explica Iñaki Rivera, director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos (OSPDH) de la Universidad de Barcelona que también participó como testigo en el grupo de trabajo del Parlament sobre los DERT porque, a pesar de las intenciones del Departamento, cree que se perdió una muy buena oportunidad para acabar con un régimen de vida en las cárceles catalanas que posibilita que se produzcan incidentes graves de violencia institucional y suicidios como los que hemos visto las últimas semanas. «Nosotros, desde el OSPDH, estamos en contra de regular espacios donde se posibilita la violencia institucional. Por lo tanto, creemos que estos espacios deberían erradicar y no aplicar el aislamiento», afirma.

Lo mismo opina Mireia Salazar, abogada del centro para la defensa de los derechos humanos Iridia que defendió a Mohamed el Choulli durante Los últimos años: «Hay demasiados indicios que muestran que el Aislamiento es un régimen muy lesivo para la salud mental de las personas. Si e cierto que en Cataluña tenemos la competencia de prisiones y cuando las interesa se buscan las fórmulas para aplicar ciertas medidas, ¿por qué no hacemos nada para solucionar este tema? Lo que no puede ser es que las juntas apliquen la clasificación en primer grado tan fácilmente y que luego se lamentan cuando alguien se quita la vida cuando lleva de 18 a 22 horas encerrado en una celda durante tanto tiempo».

Después de las últimas muertes en Brians y Puig de les Basses, una decena de organizaciones en defensa de los derechos humanos, de abogacía y la Asociación de Familias de Presos en Cataluña, han hecho público un comunicado en el que exigían al Departamento de Justicia la no aplicación del aislamiento penitenciario en las cárceles catalanas, la investigación de las últimas muertes y la aplicación de un protocolo de comunicación transparente con las familias cuando se dan estas situaciones.

Reglamentos internacionales como el Protocolo de Estambul o las Reglas Nelson Mandela, así como la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) de las Naciones Unidas, alertan de las secuelas psicológicas irreversibles que puede conllevar el aislamiento en un Departamento Especial de Régimen Cerrado (DERT) durante más de quince días consecutivos. Tanto en España como en Cataluña una persona presa puede estar clasificada en primer grado durante años. “Los DERT en sí mismos son una contradicción según la legislación internacional, la cual choca frontalmente con la Ley Penitenciaria española, que data de 1979. Por lo tanto, no podemos aceptar un régimen de vida dentro de las cárceles que es ilegal según el derecho internacional».

Tanto desde el OSPDH como el centro de Derechos Humanos Iridia, han hecho saber a la Directa que pronto solicitarán una reunión con la nueva consejera de Justicia para pedirle una auditoría y esclarecer las causas de los dos suicidios que se han producido al DERT en las últimas semanas, así como solicitar una revisión de la circular 2/2017 para saber cómo se está aplicando. «Hace cinco años, cuando se hizo el grupo de trabajo sobre el DERT en el Parlament, mucha gente se enteró de la existencia de los DERT, incluso la mayoría de políticos. Ahora, con el nuevo gobierno y la salida de los presos políticos en la calle, les pedimos que no les den la espalda a las cárceles ni caigan en el olvido. Lo mejor que se podría hacer ahora mismo en las cárceles catalanas para evitar estas muertes sería dejar de aplicar el aislamiento a DERT», concluye Rivera.

Cárcel=Tortura La cárcel mata Régimen de Máxima Crueldad

El compañero Juan Ruiz Lopez tuvo otro juicio en Tarragona por supuestas agresiones a carceleros de la prisión de Mas d’Enric. Aprovechó su salida para pintarse el cuerpo como acto para denunciar las palizas y abusos que ha sufrido y continúa sufriendo, lo mismo que otras muchas personas presas. También quiso recordar así a su compañero Mohamed Chouli El Hosni, que resultó muerto el 27 de junio en el DERT (Departamento de Régimen Cerrado) de la cárcel de Puig de les Basses (Girona) durante el incendio reivindicativo de dos de las celdas de castigo, al tardar en abrirle los carceleros el tiempo suficiente para que se axfisiara. Mohamed había denunciado varias veces torturas de los carceleros en prisiones catalanas. En los últimos diez días, tres personas han muerto en ellas en régimen de aislamiento. Lxs compis del grupo La Corda relatan su experiencia del juicio y de la acción expresiva de Juan en esta publicación sacada de su blog. La imagen que acompaña este texto es de una pintada que nos hacen llegar desde Barcelona, denunciando precisamente esas muertes en los módulos de aislamiento de las cárceles de Catalunya.

El pasado día 1 de julio, Juan Ruiz López, preso en estos momentos en Brians II (Barcelona) tuvo un juicio en el juzgado de lo Penal n º 2 de Tarragona. Recordamos que hace unos pocos meses ya asistió a otro juicio en la misma ciudad también por supuestas agresiones a carceleros de Mas d’Enric, por lo que le metieron 9 meses más de condena.

Ante la petición del compañero a que asistiera alguien como acompañante, una persona del grupo se acercó hasta allí. Después de preguntar por él a los seguratas, confirmaron que sí tenía el juicio pero que no se permitía entrar por protocolo de COVID. Ante esto, se fue a esperar al compañero a una puerta lateral de los juzgados. Tras pasar 20 minutos de la hora del juicio apareció el coche con Juan. Se intentó acercarse al compa para saludarle, pero la policía lo impidió. Juan pidió si se le podría hacer una foto y los Mossos y seguratas dijeron que sí, se le hizo una, pero al instante cambiaron de opinión.

El compañero apareció con el cuerpo pintado con denuncias a los maltratos que ha sufrido él y otros compañeros, y también para recordar a Mohamed Chouli El Hosni, muerto hace unos días en un incendio en su celda en la cárcel de Puig de les Basses. Su reivindicación también iba por él.

El juicio no se celebró, según los Mossos porque Juan había rechazado al abogado. Después nos enteramos de que esto era mentira, y que el motivo fue que el abogado al ver que Juan llegaba tarde abandonó la vista. Así que la responsabilidad de que el juicio se aplazara fue de los Mossos por llegar tarde a los juzgados. Se volvió a pedir de poder hacerle una foto para enviársela a su madre porque hace mucho tiempo que no lo ve por cuestiones de salud de ella, y pusieron como excusa que no se le puede hacer fotos a una persona engrilletada. Se insistió en hacerla de cintura para arriba, y no hubo forma de poder hacérsela. Lo que sí se consiguió fue poder darle un abrazo, siendo un momento muy emotivo. Varios policías que quedaron en la puerta de los juzgados comentaban entre risas y burlas que “estaba loco, que estaba como una regadera, que estaba loco” con la prepotencia, falta de profesionalidad y de humanidad que caracteriza a la madera.

Compartimos aquí la última carta que Juan nos ha hecho llegar. Recordamos que el pasado 6 de julio Juan recibió una brutal paliza por parte de los carceleros, y que vuelve a estar en el DERT (aislamiento). Estamos a la espera de tener mas información sobre esta ultima agresión. Aquí su carta recibida hace unos pocos días:

30 de junio de 2021. Prisión de Brians II

Soy Juan Ruiz López y estoy ubicado actualmente en Brians II. He pagado los últimos 6 años en celdas de castigo. He hecho varios escritos dirigiéndome a diversos organismos pidiendo mi entrada en algún centro de reinserción y rehabilitación, específico para tratar mis problemáticas.

En varias prisiones por las que me han estado moviendo he sido abusado y maltratado por los carceleros. Hago especial referencia al Centro Penitenciario de Mas d’Enric, donde me metieron varias causas por las que ya he tenido juicios. En uno de ellos me metieron 9 meses más de condena. Todo por supuestas agresiones a carceleros. El día 1 de julio voy otra vez a juicio, a Tarragona, por lesiones. Las cámaras están siempre para ellos y solo las muestran cuando les puede beneficiar. Solo las admiten como prueba cuando van a jugar a su favor. No todos los funcionarios maltratan, pero sí en global y con la complicidad de todos. En Mas d’Enric me metieron cuatro palizas. En una de ellas entraron muchos carceleros en mi celda, algunos sin placas.

Mi madre está enferma, y nunca me han dejado salir a verla. Ella no puede venir a visitarme debido a su estado de salud. Por todos estos factores y por tenerme tanto tiempo incomunicado en aislamiento hace unos años me tragué pilas y cuchillas. También he intentado quitarme la vida en mas de una ocasión. He estado sometido a tratos inhumanos y degradantes, apaleado con sus putas porras y sin que me vieran los médicos o me sacaran a enfermería.

Vuelvo a dar a relucir todo esto porque no hay justicia alguna, sino una injusticia permanente. Todo es corrupción, palos y muerte. A este juicio del día 1 saldré medio desnudo y con el cuerpo pintado para denunciar los maltratos que he sufrido yo y tantos otros compañeros. Y también para recordar al compañero Mohamed Chouli El Hosni, muerto hace unos días en un incendio en su celda, en la cárcel de Puig de les Basses. Mi reivindicación también va por él. Quiero transmitirle mi pésame a su familia. Descansa en paz. Yo mientras tenga fuerzas seguiré luchando. Prefiero morir de pie que vivir arrodillado.

Para escribir al compañero:

Juan Ruiz Lopez

Centro Penitenciario Brians II

Carretera de Martorell a Capellades, km.23

08635 Sant Esteve Sesrovires (Barcelona)

La cárcel mata Régimen de Máxima Crueldad

El grupo anticarcelario de Tarragona-Reus, La Corda organiza este sábado una charla-debate sobre el caso de lxs compañerxs encarcelados en Brians a raiz de las protestas y movilizaciones por el caso de Pablo Hasel y por la libertad de expresión. Como explican en el cartel, hace ya mas de 4 meses que 6 de ellxs están en prisión a la espera de juicio. El acto contará con gente del grupo de apoyo a estas personas y con una de las acusadas, que está en la calle a la espera del juicio. La otra fotografia es de la pegada de carteles que se hizo en las calles de Reus hace unos días para difundir y denunciar el caso.

Presxs "políticxs" Sociedad-cárcel

Lxs compis del grupo anticarcelario de Reus-Tarragona La Corda han publicado algunas cartas del compañero David Rojas Fernández, participante en la propuesta de lucha colectiva por las 14 reivindicaciones, en las que cuenta cómo están las cosas en el aislamiento de la cárcel de Alicante II (Villena), donde ha estado varias semanas para aistir a un juicio en su contra, aunque en este momento vuelve a estar en la cárcel de Zuera (Zaragoza). Ya nos hemos ido haciendo eco en esta página de lo que viene ocurriendo desde hace tiempo en la cárcel de Villena, en su departamento de castigo especialmente y especialmente desde que se iniciaron, supuestamente para afrontar el covid 19, las restricciones y privaciones de derechos con las que la administración carcelera ha suplido la falta de asistencia médica real en las cárceles. Como cuenta el compañero, esas medidas abusivas todavía están en vigor en muchas cárceles y más en aquellas que como la de Villena están en manos de directores carceleros especialmente sádicos. También se han convertido en costumbre allí los actos de resistencia de las personas presas, de manera que hay una tensión permanente, en las galerias de aislamiento, sobre todo. Allí, como dicen lxs compis de La Corda, «la desesperación, los abusos y la incomunicación sumada a las eternas cuarentenas por el protocolo de COVID, junto con el hecho de que sigan allí los vis a vis cerrados, han llevado a los presos de aislamiento al enfrentamiento con los guardias, a las autolesiones y a la ingesta de objetos. Os animamos a protestar también por este cierre permanente de los vis a vis en la prisión de Villena y por las exageradas cuarentenas que tienen a la gente durante semanas metida en un chabolo.»

Aquí van algunos números de teléfono de esa cárcel, por si queréis llamar para pedir explicaciones:

965 82 34 00        965 82 36 06

Cárcel de Villena, 4 de junio de 2021

Ya estoy en Villena. De los nueve de la galería siete son paisanos y amigos míos que nos conocemos de hace años. La mierda es que aquí están chalados con eso de las cuarentenas por el puto COVID. Cada vez que sales a la calle o vienes de cunda te dejan 14 días en cuarentena.

Aprovechando que estoy en mi tierra va a venir mi familia a verme por cristal. Bueno, mi familia, dos de ellxs, porque no dejan entrar a más personas por locutorio. Llevo desde agosto del 2020 sin ver a nadie de mi familia… Al menos esta cunda habrá tenido su parte buena, que puedan venir a comunicar un día conmigo, aunque sea por cristales.

Mira, para mi haber conocido la lucha activa de “Presxs en Lucha” me ha cambiado por completo. Ahora le puedo dar forma a cosas que antes ya hacia, comprendo otra manera de ver todo esto. Me habéis cambiado como ver las cosas, y además me habéis (me has) ayudado mucho, mucho más de lo que imaginas. Todo esto me ha motivado a tirar mucho más de boli, a contar todo lo que ocurre aquí dentro, a vosotrxs pero también dirigiéndome al Defensor del Pueblo y al Juez de Vigilancia Penitenciaria o donde toque. Sé que las cosas no cambian de golpe, todo es lento y muchas cosas son pequeños avances que tardan años en materializarse, pero creo que es el camino a seguir.

Ya tuve el juicio y me fue bien. Me consideraron inimputable por enajenación mental en el momento que se produjo el delito. Así que bueno, mejor de lo que pensaba, sinceramente.

7 de junio de 2021

Hoy me ha venido otro parte con 30 días de privación de paseos y 12 días de aislamiento por un puto ordenanza de los que nos reparten la comida. Le pregunté si me habían traído las compras del demandadero que yo había realizado, y no se le ocurre nada más que decirme todo borde “y yo qué cojones sé”. Una cosa que no soporto es que me hablen como una mierda y con desprecio, ya bastante tengo de estar chapado y ahora encima en cuarentena. Así que yo le volví a responder del mismo palo, y le dije que se piensa que es mas que los demás por estar repartiendo el rancho. Me la sudan las putas sanciones la verdad. Estando aquí chapado, ya qué más me da. Llevo mas de 4 años en primer grado y desterrado de mi tierra.

Ahora mismo ya son 11 días seguidos metido las 24 horas del día en un chabolo. Cuando llegué de Zuera me metieron en cuarentena, y cuando ya la estaba terminando salí al juicio, por lo que al regresar me volvieron a meter 14 días más de cuarentena. Así que calcula tu mismx…

Me acabo de quedar muerto. ¿Te acuerdas estas navidades que me dijiste que se habían fallecido dos de sobredosis en Campos del Rio, en aislamiento? Y que igual les conocía por el tiempo que yo me tiré allí. Pues hoy me he enterado que sí, que a uno de ellos sí le conocía.

19 de junio de 2021

Ayer se lió una en la galería que te cagas. Lxs carcelerxs estaban prepotentes y aquí el ambiente está tenso, no solo porque estamos chapados, sino por la mierda de la incomunicación en que nos tienen, con las putas cuarentenas y con que aún no hay noticias de los vis a vis. Pues bien, ayer por la tarde, ante tantas provocaciones, uno se negó a entrar en la celda y vino la plantilla, y el compa para que no le metiesen mano se comió pilas y más cosas que pilló, y luego otro se lió a palos con un carcelero. Y ya después de eso, estaba todo que saltaba por los aires. Quedamos todos los de la galería en comernos cuchillas y las chapas de los mecheros. Tuvieron que llamar a 16 guardias civiles para ir sacándonos de dos en dos al hospital. Nos preguntaron cuál era el motivo por haber ingerido estos objetos. Como si no lo supieran. Estamos hartos de estar chapados, solos y encima incomunicados. Aquí hay algunos que llevamos casi un mes en cuarentena, sin salir del chabolo mas que para llamar por teléfono. Aquí en Villena llevan mas de un año sin vis a vis, sin tocar a sus familiares y parejas. Esto es inhumano, nos mata mentalmente. Tuvieron que venir hasta guardias civiles de Fontcalent para poder montar el operativo. Y aún decían que si eso lo habíamos hecho para intentar montar una fuga. ¿Pero qué fuga? Lo que pasa es que esto es un machaque y aquí todos tenemos un límite.

Y eso, comprobaron con las raquetas que sí habíamos ingerido objetos metálicos y nos sacaron al hospital. No te preocupes, estoy bien. Hacía mucho que no tragaba cuchillas, pero es que de verdad eso no se puede aguantar y aquí chapados, aparte de tirar de boli, estas son las pocas formas que tenemos de protestar.

Además un chaval rumano se chinó en el cuello y acaba de venir de enfermería. Esto es una pasada. De verdad X. Lo que aquí se vive y se siente solo se puede saber si se está aquí…

Como nos han tenido que sacar al hospital pues a la vuelta otra vez 14 días de cuarentena. Imaginate… cuando llegué de Zuera 14 días de cuarentena. Salí al juicio y a la vuelta otra cuarentena. Nos comimos cuchillas y al regresar del hospital otra cuarentena. Así que desde que estoy en Villena, he estado permanentemente en cuarentena, sin ver a ningún compa en persona, enterrado en un chabolo, sin salir al patio. Creo que cuando me vuelva a tocar el sol me voy a derretir, como los vampiros. Esto es para perder la cabeza.

Llevamos tres días para flipar. La gente chinándose, matándose con los guardias, comiéndonos cuchillas y chapas de mechero.

Necesitamos que en la calle visibilizéis lo que pasa aquí dentro, si no nos quedamos a medias, o no sirve para nada. Por favor, estamos al límite. Tienen que devolvernos ya los putos vis a vis y terminar con estas cuarentenas inhumanas. Aquí el director, Feliciano, pasa de todo y le importamos una mierda. No puede ser que nos tengan en estas condiciones durante tanto tiempo. Yo estoy aquí de paso porque solo estoy de cunda, pero quiero que publiquéis todo esto, que hagáis difusión, por los compas que se quedan aquí tragando esta mierda y sin tocar a sus familias. Nadie se preocupa lo mas mínimo de lo que pasa en este agujero.

Y obviamente, por todo eso de ingerir objetos me han metido otro parte, sumado al que ya dije en la anterior carta. Bueno, dos partes mejor dicho. Te lo adjunto en esta carta, puedes publicarlo sin problema, ya sabes.

Otra vez, gracias por todo. Sois un brazo al que cogerse.

Un abrazote y cuidate mas que mucho. Me despido de papel y boli, pero jamás de pensamiento y corazón.

Propuesta de Lucha Colectiva para ser difundida y debatida dentro y fuera (renovada)

No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! (Lista Actualizada 2-VI-2021)

covid19 Presxs en lucha Régimen de Máxima Crueldad

Desde el grupo anticarcelario de Reus/Tarragona, La Corda, publican este comunicado de Ricardo Díaz Moreno, preso en Asturias, que participa de la Propuesta de Lucha Colectiva por los 14 puntos desde hace poco. El compañero hace muy poquito que se ha unido a la lista de presxs en lucha y aquí envía sus primeras letras en las que nos habla de varios temas interesantes. Animamos a escribirle y a darle el apoyo que necesita, tanto el, como todas las personas recluidas por el Estado fascista opresor. La fotografia de arriba corresponde a los puestos que se montan cada domingo en la Plaza de Tirso de Molina (Madrid).

Hola X, espero que estés todo lo mejor que yo te deseo de corazón, con paz. Pues yo aquí estoy dando guerra y luchando, pues te escribo, ya que tú te has molestado en escribirme pues la verdad me ha dado mucha alegría al coger tu carta porque no esperaba ninguna carta de nadie por eso te lo digo no por otra cosa. Tu carta me dio mucha alegría al cogerla y de que cuentes conmigo por eso te doy muchísimas gracias por tu apoyo y no tengo muy buena letra porque lo que sé escribir lo he aprendido estando chapado como ahora. Ahora mismo tenía que bajar al patio, pero no he bajado para escribirte.

Te voy a contar algo de mí, pues yo estoy en la cárcel por robar y atracar, pero nunca he hecho daño a nadie, ni le he robado a una señora mayor ni he robado a nadie en la calle sino en bancos y hoteles, pero no he hecho nada a nadie ni les he pegado ni nada solo pedía dinero. Ahora estoy en primer grado por defender a un compañero al que estaban matando a palos entre dos y con latas en un calcetín, dos carceleros dijeron que yo solo estaba separando y aun así me chaparon y me metieron el primer grado sin pensarlo, me lo metieron y aquí estoy y guerreando. No he matado a nadie que estoy por robos y atracos pagando 18 años y 10 meses de condena y llevo por desgracia pagando una condena que fue en el 92 y otra condena en el 2001 hasta el 2015 y ahora estoy pagando la más grande y entré en la cárcel con 16 años y tengo 45 años, tengo 5 hijos y no me asiste nadie ni me escriben ni nada y hace poco que he perdido a mi madre y no me han sacado al velatorio ni al entierro así que te puedes imaginar cómo estoy, no comunico con nadie no cobro nada y llevo así toda esta condena, por favor publica lo que te comento en la carta.

Encima estoy sin televisión porque en Castellón compré un televisor a un rumano y me lo metí a vivir conmigo y se peleó, estando a mi nombre me la quitaron y se la dieron a otra persona, tanto el centro como la jueza de Castellón. Y lo mismo en Zaragoza… y me bajo el escrito desestimado y yo pregunto, ¿qué tipo de justicia hay?

A ver si lo podéis publicar si me hacéis el favor y el médico me ha quitado la medicación a mí y a otro compañero, el médico se llama Andrés nos ha quitado la medicación a 3 personas, hacer el favor y publicarlo que lo hemos denunciado. Te voy a pedir un pequeño favor y espero de que no te siente mal a ver si en una carta me podías mandar para comprar una televisión porque estoy a pulso sin nada, si puedes si no yo os sigo escribiendo.He echado lo del teléfono para ver si me lo autorizaban y me la han denegado porque dicen que tienes que estar apuntada a comunicar si no no me autorizan el número pues ya me dirás qué hago porque hay más compañeros que quieren llamar.

Quisiera conocerte si no te molesta. Muchos saludos, espero vuestra carta, saludos para todas las compas. ¡Antisistema total!

                                                      Asturias, junio 2021.

Propuesta de Lucha Colectiva para ser difundida y debatida dentro y fuera (renovada)

No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! (Lista Actualizada 2-VI-2021)

Presxs en lucha

Sociedad-cárcel

El cinismo y la hipocresía del Estado español, de quienes lo manipulan en su propio interés y de quienes lo gestionan a su servicio, sean de izquierdas o de derechas, pretendiendo que la administración y explotación de las catástrofes humanas y sociales que ellos mismos provocan pueden contribuir a su solución en lugar de constituir la parte principal del problema, se ponen de manifiesto una vez más en la gestión de la problemática de la enfermedad mental en prisión, donde se machaca cotidianamente a los débiles para consuelo de los sumisos y cobardes, mientras los responsables hacen planteamientos utópicos que no son suficientes para esconder que son ellos quienes mantienen a gente enferma en un régimen de vida destructivo, porque el capital parasitario al que sirven medra a costa de su sufrimiento y porque el humanismo de la mercancía continúa poniendo su filantropía muy por debajo de su codicia. Traducimos un artículo publicado en catalán por Ester Fayos en la página web de La Directa el pasado 27 de mayo, donde se ofrece una concreta perspectiva de todo eso, aportando documentación y algunos testimonios más o menos comprometidos, que pueden ayudar a situarse críticamente frente a ese sector de la máquina punitiva.

El Ministerio del Interior español pretende aprovechar las instalaciones de la fallida cárcel de Siete Aguas (la Hoya de Buñol) para construir un complejo donde encerrar a 500 personas privadas de libetad y con problemas de salud mental. Colectivos anticarcelarios y del ámbito de la salud mental del País Valenciano se oponen a este modelo penitenciario y defienden una atención en recursos comunitarios y de proximidad

A mediados del mes de febrero, el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska, de quien depende la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, publicaba el anuncio de licitación donde se fijaba un presupuesto de 730.000 euros para la redacción del proyecto, adjudicada a la sociedad de arquitectos Sánchez Horneros, que obtuvo la máxima puntuación. Es sólo una pequeña parte de la financiación total, que, según la documentación correspondiente publicada por la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y de la Seguridad del Estado (SIEPSE), se eleva hasta los ochenta millones de euros, que se destinarán a terminar de levantar y acondicionar las instalaciones de la cárcel a medio construir, proyecto impulsado por el gobierno de Zapatero para albergar a 1.194 internos y aliviar la «sobresaturación» del centro penitenciario de Picassent (Valencia Sur).

El hospital psiquiátrico penitenciario tendrá una capacidad para 500 personas privadas de libertad y diagnosticadas con trastornos mentales, que podrán ser trasladadas desde sus territorios de origen para cumplir condena en la Hoya de Buñol, a pesar de que el artículo 12.1 de la ley penitenciaria dicta que se debe «procurar […] evitar el desarraigo social». Desde SIEPSE aseguran que se han seguido criterios sanitarios y se han estudiado «las características y perfiles de las personas enfermas» a la hora de determinar la estructura y las unidades de alojamiento más «adecuadas» para su bienestar y recuperación mental y social. «Sobre el papel, tal vez sí, pero en la práctica priman los criterios restrictivos», denuncia Javier Vilalta, director de Àmbit ‒entidad que trabaja para la reinserción social de las personas Preses‒ y miembro de la plataforma Stop Centro Psiquiátrico Penitenciario de Siete Aguas. Muestra de ello es la propia concepción de un centro de grandes dimensiones ‒70.000 metros cuadrados‒ y aislado del resto de la población; o una división modular que atiende a medidas punitivas y clasifica a las personas presas en «agudos, agresivos, descompensados, estabilizados o rehabilitados», tal como se lee en la documentación oficial del proyecto.

Sin atención médica y sobremedicalizadas

El año 2019 murieron 194 personas en las cárceles del Estado español, muchas de ellas a causa de enfermedades graves. La segunda causa de muerte es la sobredosis por consumo de drogas legales –ansiolíticos o metadona, por ejemplo‒ proporcionadas por la propia administración carcelera sin control terapéutico adecuado; mientras que la tercera causa es el suicidio, muchas veces de personas con problemas de salud mental que no se han diagnosticado o notificado previamente al equipo médico –según datos del estudio PRECA, el informe más amplio sobre la prevalencia de trastornos mentales en centros penitenciarios, ocho de cada diez personas presas han sufrido algún tipo de trastorno mental, siendo el trastorno por el uso de sustancias lo más frecuente (76,2%), seguido del trastorno por ansiedad (45,3%) , el afectivo (41%) y el psicótico (10,7). Esta falta de información y seguimiento médico implica que a estas personas, sin tener en cuenta su estado mental, se las pueda encerrar en primer grado, sometidas a castigos penitenciarios o que ni siquiera se las destine a los centros psiquiátricos para cumplir las medidas de seguridad, tal como dicta una sentencia del Tribunal Constitucional, del año 2018.

«La atención médica en las cárceles es una catástrofe», critican desde el grupo de apoyo a personas presas Tokata. En fecha de marzo de 2020, en las cárceles del Estado español había 285 médicos y 6 psiquiatras para 55.180 personas presas, según datos del Gobierno en respuesta a una pregunta parlamentaria presentada por EH Bildu. Con esas cifras «no se cubre ni un pequeño porcentaje de las necesidades de las personas con problemas de salud mental, que en el mejor de los casos reciben una visita al mes», añaden las miembros de Tokata, quienes además denuncian la falta de especialización médica: «los médicos carceleros recetan tratamientos psiquiátricos sin tener conocimientos adecuados. Tienen a la gente aturdida y están fomentando el consumo y tráfico de drogas supuestamente legales».

La falta de recursos y de personal se extiende a la atención psiquiátrica en los hospitales penitenciarios, donde las personas internas se definen como «inimputables», es decir, que no pueden comprender la ilicitud de la infracción penal cometida. Por ello, en teoría, estas instituciones tienen un fin terapéutico y no sancionador, pero la realidad es otra bien distinta. En la actualidad, existen dos: uno en Sevilla –con 158 plazas– y otro en Fontcalent –371–, núcleo de población de Alicante, que sirven de referente en la lucha contra el centro Siete Aguas. «No están dirigidos a la recuperación de las personas. Allí están encerradas y sobremedicalizadas hasta que termina la medida de seguridad «, expone Vilalta. En la misma línea se expresa Lorena Navarro, trabajadora social en el centro de acogida del Casal de la Pau, que hace acompañamiento a los presos de Picassent y forma parte de la Coordinadora de Organizaciones del Entorno Penitenciario de la Comunidad Valenciana (COEPA-CV): «Se está creando un gueto de personas con problemas de salud mental, aisladas y sin ninguna clase de atención social y sanitaria».

Esto mismo demostraron, en el año 2018, el Mecanismo Nacional para la Prevención de la Tortura (MNP) y el defensor del pueblo. Por medio de una visita sin previo aviso, pudieron constatar que el centro de Sevilla no disponía de un número suficiente de psiquiatras «para garantizar una atención psiquiátrica de calidad» ni tampoco de un psicólogo titular. En el informe correspondiente también se denuncia el estado de suciedad de las instalaciones y unos protocolos de contención que se aplican «por períodos de tiempo muy prolongados», aunque, según el defensor del pueblo, las sujeciones mecánicas se deben aplicar con carácter excepcional y por el «tiempo mínimo imprescindible» cuando «no exista otro medio menos gravoso».

En el caso de Fontcalent, a principios de 2020, el hospital sólo contaba con una psiquiatra para unas 300 personas internas, y en noviembre de 2020, la Asociación de Trabajadores Penitenciarios denunciaba que no había ningún profesional. «Alegan que el de Fontcalent está obsoleto para impulsar otro, pero el problema no es ese, sino la falta de profesionales», puntualiza Vilalta, quien también pone los centros Castellón I y Castellón II como ejemplo de las carencias: » Este año hace tres años que no les visita ningún psiquiatra «; aunque, según un análisis de la catedrática de derecho penal Esther Hava García, publicado en el año 2020, el 81,4% de los internos de estas cárceles objeto del estudio presentaron una patología dual –trastorno por uso de sustancias y trastorno mental.

Sergio Pellijero, diagnosticado de esquizofrenia paranoide, pasó por el hospital de Fontcalent y por las cárceles de Picassent, Soria, y por último, de Albocàsser entre los años 2007 y 2014. En ninguna de ellas recibió una atención médica y psiquiátrica adecuada ni un acompañamiento personal para su reinserción social. «Te tienen cerrado y, durante unas horas, te sueltan a un patio con otros 200 presos. Esta es la rehabilitación y reinserción de la que hablan», describe. De su paso por el centro psiquiátrico de Alicante recuerda las condiciones «infrahumanas» y el exceso de medicalización: «Te destrozan la vida, pero a las farmacéuticas les da igual, porque ese tratamiento les reporta 5.000 euros al mes». Si mira atrás, destaca uno de los episodios que más le hace cuestionar el sistema penitenciario actual, cuando en una consulta con su psiquiatra entró un comercial para ofrecerles medicamentos: «Si voy a un tribunal, esto no lo creerán, porque soy yo quien está incapacitado».

A la falta de recursos se añade una sanidad penitenciaria en manos del Ministerio de Interior español. En 2003, en un clima de movilizaciones para conseguir un sistema de salud igualitario para todos, el Congreso español aprobó la ley de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud, que obligaba al gobierno, entre otras medidas, a transferir los servicios sanitarios dependientes de Instituciones Penitenciarias a las comunidades autónomas. Dieciocho años después de la aprobación de la ley, sólo Cataluña y el País Vasco tienen transferida la sanidad penitenciaria. Esta vulneración de la ley, según denuncian desde los colectivos anticarcelarios, conlleva el abandono médico y la descoordinación de las diferentes administraciones, así como un aumento de la atención basada en prestaciones farmacéuticas.

Centros que vulneran los tratados

Este modelo de centros psiquiátricos supone una vulneración de los tratados y convenciones internacionales sobre salud mental y prisiones, que desde hace varios años se orientan hacia una atención de las personas con problemas de salud mental judicializadas en recursos comunitarios y dependientes de las administraciones autonómicas. La misma secretaría general de Instituciones Penitenciarias, en el llamado Programa Puente: Salud mental en penas y medidas alternativas, manifiesta que las cárceles no son un espacio adecuado para la reinserción social y personal de las personas inimputables y apuesta por «facilitar la integración con los dispositivos sociales y sanitarios comunitarios «.

En la misma línea se posicionan organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el plan de acción sobre salud mental, el Sistema Nacional de Salud (SNS) o la propia Consellería de Sanidad, en manos de Ana Barceló (PSPV). En el documento Estrategia autonómica de salud mental 2016-2020 aboga por la creación de una red de servicios de salud mental «en la que las diferentes unidades ofrezcan una amplia gama de prestaciones, se coordinen entre sí, garanticen la continuidad de los cuidados y realicen actividades conjuntas, incluyendo la promoción y protección de la salud mental, el tratamiento y rehabilitación». Asimismo, en una reunión con la delegada del Gobierno en Valencia, Gloria Calero, la vicepresidenta y consejera de Igualdad y Políticas Inclusivas, con competencias en salud mental, Mónica Oltra (Compromís), expresó su negativa al proyecto de Siete Aguas y defendió una atención especializada, comunitaria y de proximidad, con centros pequeños y deslocalizados. Incluso, en el estudio Derecho y salud mental: logros alcanzados y retos pendientes, de Luis Fernando Barrios Flores, doctor en Derecho que trabajó en el hospital de Fontcalent, se afirma que hay que superar el modelo de grandes instalaciones y seguir el ejemplo del modelo francés o italiano, «con espacios de un máximo de 20 camas, dotados de personal especializado y con un esquema organizativo claramente asistencial».

Desde la Plataforma Stop Centro Psiquiátrico Penitenciario de Sieteaguas, que ha recibido el apoyo de más de 200 organizaciones y entidades del ámbito penitenciario y la salud mental, celebran las declaraciones de la consejera, pero las consideran insuficientes. Por ello, informan que, a lo largo de las próximas semanas, emitirán varios informes sobre la falta de recursos y las consecuencias negativas que este modelo implica para las personas con problemas de salud mental judicializadas, y advierten que acudirán al Defensor del Pueblo y a las instituciones europeas y organismos internacionales que revisen el caso de Siete Aguas.

Ante este panorama de vulneraciones de planes y normativas y carencias, la plataforma se pregunta el porqué de que no se inviertan los ochenta millones de euros en mejorar las condiciones y la atención médica penitenciaria actual. La respuesta: «El centro de Siete Aguas responde a un interés económico. Es la política del ladrillo frente a la del ser humano», remacha con rotundidad Vilalta. La misma opinión comparte Pellijero, quien se muestra mucho más contundente y advierte que dentro de algunos años «Florentino Pérez o algún fondo de inversión pegarán el pelotazo con esta construcción».

Alternativas en comunidad

Las personas con problemas de salud mental que delinquen, de manera previa a su entrada en prisión, ya conviven en núcleos de exclusión social. Los elevados índices de desempleo ‒según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2019, sólo un 34% de esta población era activa; 47,3 puntos menos que el resto–, la estigmatización y el aislamiento, las frecuentes violaciones de los derechos económicos, sociales o reproductivos, la carencia de vivienda o las restricciones impuestas en el ámbito laboral, educativo o de la vida pública son algunas de las desigualdades a las que se enfrentan en su día a día. A estas, una vez han cumplido la medida de seguridad, se suma «el estigma de haber estado preso», explica Navarro, para quien el sistema penitenciario no hace más que agudizar la situación de mala salud y exclusión en que se seguirán encontrando cuando abandonen la prisión.

Muchas expertas y los organismos internacionales ya han superado la visión restrictiva y punitiva que representaban los manicomios, los cuales empezaron a abolirse con la ley de sanidad del año 1986; y están de acuerdo con el hecho de que el aislamiento penitenciario no es el más adecuado para tratar a las personas inimputables. Su transformación implica trabajar en y desde los recursos comunitarios: «Deberían poder ser trasladadas a viviendas propias donde acompañarles y hacerles un seguimiento», propone Navarro.

El programa Nuevos Rumbos, presentado a la Consejería de Igualdad por la plataforma Activistas en Acción ‒formada por cuatro colectivos que trabajan con personas psiquiatrizadas y de la que Pellijero forma parte– concreta este tipo de alternativa con la propuesta de un bloque «de viviendas con apoyo». Se trata de diferentes unidades de convivencia donde las personas con problemas de salud mental podrán desarrollar su vida por medio de dinámicas de colectivización de los recursos y actividades. «Deberán tener capacidad propia para el autogobierno y contarán con el apoyo de trabajadoras para desarrollarla», matizan. De este modo, y bajo los principios de la horizontalidad, la igualdad, el apoyo mutuo y el desarrollo integral, buscan dotarles de una solución habitacional y de herramientas «para su regreso a la vida en sociedad», así como trabajar en su inserción laboral digna y adaptada a sus conocimientos. Ahora, les falta el apoyo institucional, y también de la sociedad: «Todo el mundo debe movilizarse para poder cambiar la vida de miles de personas que se encuentran indefensas», concluyen desde el colectivo Tokata.

Actividad en la calle Salud mental

Actividad en la calle