En todo el mundo hay niños que languidecen en la cárcel, a veces durante períodos prolongados. En muchos casos, como el de T.W., afrontan condiciones brutales e inhumanas.

La falta de mantenimiento de registros y la amplia variedad de instituciones implica que se desconozca el número de niños detenidos en estas condiciones. El Fondo para la Infancia de Naciones Unidas (UNICEF) estima que, en todo el mundo, hay más de un millón de niños entre rejas. Muchos están encarcelados en condiciones decrépitas, abusivas y humillantes, sin acceso a la educación ni otro tipo de actividades enriquecedoras, y sin contacto regular con el mundo exterior.

Muchos de estos menores –y adultos que fueron condenados por delitos que cometieron cuando eran niños— han recibido penas excesivas o desproporcionadas que violan el derecho internacional, el cual establece que el encarcelamiento de los niños debe estar “en conformidad con la ley y será utilizado solamente como una medida de último recurso y durante el período más breve posible”.

Otros están detenidos por actos que ni siquiera deberían ser considerados como delitos, como faltar a la escuela, escapar de casa, mantener relaciones sexuales consensuales, pedir un aborto o abortar. Algunos nunca han sido juzgados por sus presuntos delitos; otros han sido juzgados como adultos y, en los casos en que fueron declarados culpables, fueron enviados a cumplir su sentencia en prisiones para adultos. Los niños migrantes también son rutinariamente retenidos en centros de detención inmigratoria, contrario a las normas internacionales. Los niños con discapacidad y otros menores pueden ser institucionalizados como supuesta medida de protección.

Un estudio de la ONU, que se prevé esté finalizado para 2017, promete poner la detención de los menores en la mira internacional, y se espera que resulte en una supervisión más sistemática de las prácticas abusivas, un mayor cumplimiento de las normas internacionales y una drástica reducción en el número de niños privados de su libertad.

Sin embargo, no es necesario que los gobiernos esperen hasta la publicación de este informe; pueden y deben actuar ahora para establecer alternativas genuinas a la detención y garantizar que esos niños que deben permanecer detenidos lo estén en condiciones humanas y puedan beneficiarse de la educación, los servicios de salud, las oportunidades de recreo y el contacto con el mundo exterior.

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