Categoría: <span>Muertes en prisión</span>

Desde que formaban parte del Estado orgánico franquista los carceleros españoles han sabido adaptarse a la evolución del régimen de dominación y explotación resultado de la Transacción «democrática» sin cambiar su naturaleza de siempre, la de profesionales (mercenarios) de la violencia y de la producción, gestión y explotación más o menos tecnificada de la miseria humana. Ya hace algunos años que aprendieron que en la sociedad del espectáculo integrado cualquier realidad humana directamente percibida y vivida tiene que competir en desventaja con los manejos de quienes saben arrimarse, actuando como agentes suyos (mejor o peor pagados según su habilidad para venderse) al entramado de poder absoluto que construye totalitariamente su verdad amañada adorando desde la más repugnante abyección el ídolo de la realidad alternativa capitalista. En eso coinciden en gustos, servidumbres, creencias e intereses con los autodenomidados (como en el 1984 de George Orwell el Ministerio de la Verdad o el de la Paz) «medios de comunicación», cuando son todo lo contrario:  unos mecanismos encargados de imponer en todas las vidas la mentira absolutista imperante del humanismo de la mercancia y la protección de las personas por el Estado asesino. Reproducimos el relato de nuestras compañeras de Familias frente a la crueldad carcelaria en el que las frases coloreadas remiten a la absurda e inhumana versión elaborada conjuntamente por el sindicalismo carcelero y los medios de formación de masas onubenses: la «droga de los papelitos» inunda las cárceles aumentando la inseguridad de los heroicos carceleros, lo que hace aún más urgente el aumento de sus salarios y plantillas, su reconocimento como agentes de la autoridad con licencia para entregarse impunemente a la violencia sobre los presos y contarlo como quieran con la seguridad de que se aceptará su relato como la única verdad (como, por otra parte ya hacen hoy en día jueces, periodistas y políticos), y el derecho a ser indemnizados por la administración estatal cuando no puedan hacerlo los acusados de agredirles en sus burdas contradenuncias habituales (que con esto no dejarán de aumentar, por cierto). A los representantes «sindicales» de los carceleros  y a sus serviles voceros les parece lógico también que les dejen usar libremente contra los presos instrumentos de tortura y muerte como las pistolas Táser.

MUERE UN PRESO EN LA CÁRCEL DE HUELVA, EL 30 DE MARZO, Y SINDICATOS DE CARCELEROS EN COLABORACIÓN CON ALGUNOS MEDIOS DE INCOMUNICACIÓN DIFUNDEN UN BULO SOBRE LAS CAUSAS DE SU MUERTE 

El 31 de marzo, martes, a la una de la madrugada, Ana recibió una llamada telefónica, de la cárcel de Huelva, según decían. También le dijeron, sin otro preámbulo, que su marido, Jesús Sanabria García, había muerto por una sobredosis de drogas («intoxicado por papelitos») y que su cadáver estaba en el tanatorio de Huelva. Ella es de Sevilla y se desplazó allí ese mismo día, para organizar el traslado a su ciudad del cuerpo de su esposo, del que no pudo disponer hasta las tres de la tarde. No le entregaron sus efectos personales y, al reclamarlos a la cárcel le dijeron que los retenían por orden judicial.

Por familiares de algunos compañeros de su marido, supo que su compañero de celda y amigo había avisado por el interfono de la celda antes de las ocho de la tarde del lunes, 30 de marzo, a los funcionarios de servicio de que al enseguida fallecido le pasaba algo muy grave. Pero no le hicieron ningún caso. Desesperado, se puso a golpear la puerta de la celda y lo estuvo haciendo, junto con otros compañeros del módulo que se le unieron al enterarse de lo que pasaba, durante más de media hora, hasta que acudieron, por fin, los carceleros. Pero ya demasiado tarde, cuando Jesús había fallecido. El compañero de celda recriminó a los guardias su tardanza y su indiferencia ante una situación de peligro de muerte de una persona que quizá se podía haber evitado actuando con más humanidad y diligencia. Fue llevado a aislamiento, donde permanece «por orden del director».

Más tarde, pudo hablar también Ana con el forense del juzgado, que había realizado ya la autopsia. Le dijo que su marido no había muerto por sobredosis de ninguna droga, sino por un parada cardiaca o muerte súbita, a las veinte horas y cuarenta minutos del día 30 de marzo, sin ningún indicio, a la espera del resultado del análisis toxicológico de las vísceras, de que ninguna sustancia pudiera ser la causa de la muerte.

Sin embargo, el mismo día 31 de marzo, varios sedicentes «medios de comunicación» de Huelva publicaron el relato de lo ocurrido comunicado al parecer por un sindicato de carceleros. «CSIF alerta de la entrada de ‘papelitos’ con sustancias tóxicas casi imposibles de detectar tras la muerte de un interno en la prisión onubense», decía, por ejemplo, El Correo de Andalucía. Y continuaba: «Tanto los funcionarios de prisiones que estaban operativos como el jefe de servicio y el mando de incidencias activaron el protocolo oportuno y se afanaron en reanimar al preso, pero los facultativos no pudieron hacer nada por su vida porque la dosis fue mortal, ha informado el sindicato en un comunicado.»

«Esta nueva droga supone riesgo de incidentes graves entre internos o contra funcionarios. La falta de control deriva en conflictos y agresiones en prisiones«, apuntaban desde la central sindical, según la noticia de El Correo de Andalucía del 31 de marzo. La cual reclamaba, por ello «mayor dotación de medios materiales en prisiones para la incautación de esta nueva droga, así como la inclusión de pistolas Táser que evitarían en gran medida incidentes con funcionarios lesionados.»

Y de forma parecida, aunque con algunas pequeñas contradicciones, cubrían el mismo día la «noticia» otros medios digitales como Huelva Hoy, Huelva Ya o, ya el miércoles, 1 de abril, 1 MINUTO. También la COPE, citando esta vez como fuente a un delegado sindical de ACAIP, se extiende sobre los peligros de la «droga del papelillo», afirmando, entre otras cosas, que «La muerte de un interno en la prisión de Huelva por sobredosis ha confirmado el peor de los escenarios que funcionarios y sindicatos venían advirtiendo desde hace más de un año. La irrupción de una nueva forma de tráfico de drogas, basada en papel impregnado de sustancias estupefacientes, ha alcanzado un punto crítico y se ha cobrado su primera víctima mortal en el centro penitenciario.»

Los representantes sindicales de los mismos «funcionarios» de prisiones que, según testigos presenciales, tardaron más de media hora en acudir (¡demasiado tarde!) a la desesperada llamada de los compañeros del fallecido para que le salvaran la vida, se apresuraron a intentar utilizar su muerte, achacándola sin ninguna prueba a la «droga de los papelitos» y aprovechando para reforzar sus reivindicaciones de más pasta, mayor reconocimiento social, presunción de veracidad, impunidad absoluta y licencia para utilizar a su gusto instrumentos de tortura como las pìstolas Táser.

La esposa de Jesús nos pide que la ayudemos a desmentirles y a denunciar todo lo que en esta situación, tanto como en otras parecidas, muy comunes en la prisión de Huelva igual que en otras muchas de las del Estado español, hace pensar que quienes están indefensas ante el abandono, la violencia y la opacidad y falsificación de la información son las personas presas.

Cárcel=Tortura Muertes en prisión

Para apoyar su convocatoria de una manifestación frente a la cárcel de mujeres de Wad-Ras (Barcelona), para el próximo sábado, 14 de marzo, reproducimos una entrevista que le hicimos a Ana Graciela Zúñiga García en octubre de 2018, cuando habían pasado solo unos meses desde la muerte de su hija, Claudia Ximena Rodríguez Zúñiga, en ese horrible lugar, en muy sospechosas circunstancias, aún no aclaradas, a pesar de los evidentes indicios de que fue un asesinato de los carceleros. Hoy es el octavo aniversario y Ana Zúñiga no ha abandonado todavía su esfuerzo apasionado por obtener justicia. Sigue luchando, después de ocho años, durante los cuales ha acudido a todas las instancias judiciales posibles, No solo no ha conseguido lo que buscaba, sino que ha sido estafada por abogados desaprensivos y cargada con las costas judiciales del procedimiento administrativo, lo cual, junto con los gastos de representación jurídica, la ha dejado en la ruina.. Pero, al mismo tiempo, ha logrado graduarse en derecho y no piensa siquiera en rendirse. Como ha venido haciendo a lo largo de todos esos años, ha convocado esta manifestación frente al lugar donde asesinaron a su hija, para recordarlo, señalando a quienes lo hicieron. Necesita y merece todo el apoyo que podamos prestarle las personas con conciencia y corazón y quienes comprendemos la crueldad e injusticia del sistema punitivo estatal.

 

La cárcel mata Muertes en prisión

Actividad en la calle La cárcel mata Muertes en prisión

Retransmitimos desde la concentración frente a los juzgados de Ávila donde acudimos para acompañar y apoyar a lxs compañerxs imputadxs por denunciar la muerte de Shanna Cadiri, en la cárcel de mujeres de Brieva, el 10 de octubre de 2023, cuando varias compañeras suyas vieron como un grupo de carceleros la llevaban a golpes al módulo de aislamiento diciéndoles uno de ellos poco después que se les había ido la mano y que la habían matado y comunicando más tarde la dirección de la cárcel que había aparecido ahorcada. Ahora dicen que quienes lo denunciaron mintieron, pero ¿cuándo, cómo y con qué resultados se ha investigado para averiguar la verdad? Se garantiza la impunidad de los agentes de la autoridad en el abuso de su funciones en lugar del respeto por los derechos de lxs presxs.

Actividad en la calle La cárcel mata Muertes en prisión Radio: Tokata Y Fuga

Sannah Cadiri murió en octubre de 2023 en la cárcel de Brieva, en Ávila. Su muerte, como la de las 189 personas que anualmente han muerto, de media, en la última década en prisión bajo la responsabilidad de Instituciones Penitenciarias, no generó ningún revuelo mediático. Los muros de las prisiones son sobre todo metáfora de la indiferencia que generan las problemáticas sociales que llenan dichas instituciones. Muchas de estas muertes ocurren en la misma opacidad y dificultad de acceso y transparencia que devuelve el muro. Suicidios, sobredosis de drogas legales e ilegales, enfermedades curables e incurables, falta de atención médica, abandono institucional, y también homicidios, asesinatos.

Las que conocemos la cárcel por profesión, militancia o a través de seres queridos o en primera persona sabemos que nada de esto es falso. En los últimos 4 años han sido 139 los suicidios en las cárceles de la SGIP. Sobre las sobredosis no hay cifras claras, menos de las sustancias. Pero el 50% de plazas médicas vacantes dan una idea de a qué llamamos falta de atención médica en una población con tres veces más de incidencia de enfermedades físicas y sufrimiento mental que sus iguales a este otro lado de este mismo muro. La falta de personal cualificado, de programas, de actividades, de recursos, de formación, de acceso al empleo, de atención individualizada… nos habla no sólo del abandono por parte de las instituciones, sino también de que aquí fuera ya tenemos bastante como para trepar nuestra indulgencia y otear las carencias de ese mismo sistema que funciona en simbiosis represiva a ambos lados.

También se mata. Pero no es nuestro cometido señalar al individuo, para eso hay demasiado voluntario, sino señalar las fallas de un sistema que sabemos apisonadora de toda aquella carne destinada a la picadora. Juan Carlos Martínez Bertolí y Helia Membrillo denunciaron en un comunicado la muerte en muy cuestionables circunstancias de Sannah Cadiri. Ahora la Fiscalía ha decidido citarlos a declarar el 1 de abril por denuncia falsa ante el Juzgado de Instrucción de Ávila. Criminalización que también sufrió no hace mucho Iñaki Rivera Beiras, director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos (OSPDH), por denunciar la existencia de malos tratos y torturas en las cárceles catalanas. Los fachas (y no tan fachas) con toga, los carceleros del mundo fuera de las rejas.

Desde Salhaketa Nafarroa, colectivo en defensa de los derechos de las personas presas, expresas y de sus familiares, llevamos más de treinta años denunciando no sólo la vulneración sistemática de derechos humanos que se da en las cárceles, sino también el hecho de que es la propia lógica penitenciaria la que está ideada para conculcarlos de manera sistemática, cumpliendo muy bien sus objetivos. Ninguno de ellos se recogió en el artículo 25 de la CE, para el que el fin último de la pena es la reinserción social. Ese lo llevan regulinchi. El fin único de la pena es el castigo y el control social. Para ello la cárcel responde al imaginario colectivo de sufrimiento, miseria, riesgo y miedo. Como personas decididas en propiciar un mañana mejor, las militantes de este colectivo llevamos desde 1988 denunciando las consecuencias de este sistema: la deshumanización, la perpetuación de las opresiones en vez de la solución de los conflictos sociales incluidos los delitos, y como no, el autoritarismo.

Lo que ahora les ocurre a Juan Carlos y Helia, personas solidarias de la causa anticarcelaria, nos puede pasar a cualquiera que denunciemos y señalemos los abusos de un sistema que aunque atravesado por la cárcel, va mucho más allá.

No son buenos tiempos, pero lo pueden ser peores. De nosotras depende defendernos del abuso prepotente de una fiscalía que no se sonroja en emplear su saña en este caso, lo mismo que no lo hizo cuando recogía a ecologistas como grupo terrorista o cuando lleva a prisión a activistas antifascistas o raperos y rumberos por sus letras. Lo mismo que no lo hace en su labor cotidiana como ministerio público de proveer de carne a la lata carcelaria, una lata muy cara, económica y socialmente. El foco está dirigido a las personas que denuncian un sistema caníbal, quién lo redirigirá al chef que elabora menú tan macabro si los redirigidores que redirigen forman parte del plato. Hay familias que llevan tiempo, incluso años, tratando de esclarecer cómo murieron sus familiares sin una respuesta aceptable, sin responsables.

La única denuncia falsa es la suya, Señoría.

Salhaketa Nafarroa

Cárcel=Tortura La cárcel mata Muertes en prisión

Dedicamos, en general, el programa a las muertes de personas encarceladas y a los mecanismos político-sociales que aseguran la impunidad de los responsables y, especialmente, a la contra-denuncia del aparato punitivo que han sufrido dos personas solidarias por denunciar la muerte de Shanna Cadiri en la cárcel de mujeres de Brieva (Ávila) en octubre de 2023, y a la convocatoria a concentrarse el 1 de abril ante el edificio del juzgado, en Ávila, en apoyo de las imputadas, citadas a declarar allí en esa fecha. Repasamos los últimos casos conocidos de muertes y torturas y nos hacemos eco de algunas otras convocatorias recientes o próximas.

Actividad en la calle La cárcel mata Muertes en prisión Radio: Tokata Y Fuga

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Muertes en prisión

Retransmitimos desde la manifestación frente a la cárcel de mujeres de Wad Ras, en Barcelona, en el séptimo aniversario de la muerte de Claudia Ximena Rodríguez Zúñiga, que estaba presa en ese horrible lugar y fue entregada muerta por sus carceleros diciendo que se había suicidado poniéndose una bolsa de plástico en la cabeza. Su familia y amigas no creen la versión oficial y están convencidas de que fue asesinada. Su madre lleva todos estos años luchando por que se haga justicia. Ha estudiado la carrera de derecho y acaba de presentar una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo para que se revise la causa. Entrevistamos a Ana y a Narly Zúñiga, la madre y la tía de Claudia y a otras familiares de personas muertas en manos de los carceleros que participan en la manifestación. Hablamos con Barbara Orraca, madre de Lewys Alfaro, ahorcado en la cárcel de Brians I en noviembre de 2017, por su propia mano, según versión de los carceleros que la familia sigue poniendo en duda. También hablamos con Pepi Belmonte y Julia y Encarna Ferrer, hermana, madre y tía de Paco Belmonte Ferrer, entregado muerto por la cárcel de Palma de Mallorca, por sobredosis, según la desmentida versión oficial, pero con huellas de golpes que todavía hoy hace pensar a su familia que fue asesinado por quienes debían protegerle. Unas compañeras cantan una versión de la «Canción sin miedo» de Vivir Qintana, con la letra adaptada para referirse a las personas muertas en prisión.

 

Actividad en la calle La cárcel mata Muertes en prisión

¿Qué justicia impera en el territorio dominado por el Estado español, por mucho que se llame «democrático» al régimen por el que se somete a sus habitantes, cuando no sólo desoyen sistemáticamente sus órganos las denuncias de quienes sufren los abusos de sus agentes, sino que responden con contra-denuncias a las víctimas y a las personas solidarias que se atreven a intentar hacerles frente? ¿Cómo no  va a matar la cárcel? La tortura y la brutal violencia de los agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones no es que estén consentidas, son alentadas y recompensadas, y lo que se castiga es señalarlas o pedir que se investiguen, en defensa de unos derechos que así se convierten en ficción manipulada, al quedar asegurada la impunidad en su violación metódica. ¿Y no es así como suele actuar el Poder Judicial español? La última muestra en Ávila, donde se procesa a quienes denunciaron la sospechosa muerte de una presa en la cárcel de Brieva, en octubre de 2023, en lugar de investigar e impedir, como sería su obligación legal, que se sigan produciendo en ese horrible lugar los atentados contra la dignidad de las presas que allí son habituales. De ahí, la siguiente convocatoria a un intento de convertir una de las consecuencias de esa política en oportunidad para señalar lo que precisamente pretende ocultar, la espantosa y excesiva frecuencia de muertes entre la población presa, la normalización absoluta de la tortura y la violencia en la práctica punitiva del Estado español y la ausencia total de medidas para impedirlas o,  mejor dicho, su incentivación.

STOP A LAS MUERTES Y ABUSOS EN PRISIÓN

Con motivo del comunicado y denuncia que se realizo el pasado 10 de octubre de 2023 por la muerte en el Centro Penitenciario de Ávila (Brieva) de la interna en ese centro SANNAH CADIRI en muy cuestionables circunstancias, resulta que la fiscalía del Juzgado de primera instancia e Instrucción no 3 de Ávila ha abierto diligencias por supuesta denuncia falsa contra Juan Carlos Martínez Bertolí y Helia Membrillo, citando a ambos como investigados para el próximo día 1 de abril de 2025 a las 12:15 horas, asistido de abogado o, por el contrario, se asignará uno de oficio.

Creo que es importante aprovechar esta actuación del Juzgado y la Fiscalía para poner en conocimiento de los mismos, no solo este hecho con la gravedad que reviste, sino también poner en su conocimiento los numerosos casos de muertes en prisión que no han sido nunca investigados, o se han archivado o los que siguen en investigación que, como sabemos, no son pocos.

Somos reivindicativos por estos atropellos y conocemos que muchas familias llevan tiempo, incluso años tratando de esclarecer como murieron sus familiares sin una respuesta de justicia aceptable y sin que los responsables asuman sus responsabilidades.

Por tanto considero que es un buen momento y lugar para clamar responsabilidades de aquellos torturadores que por acción u omisión llevaron a la muerte a esta multitud de presos que aun hoy siguen queriendo que se les oiga.

Os emplazo a que hagáis acto de presencia y reivindicación ante las puertas del Juzgado de primera instancia e Instrucción no 3 de Ávila, en la Calle Ramón y Cajal, 1 el próximo día 1 de abril de 2025 a partir de las 12 horas. Leeremos un manifiesto con el nombre de todas aquellas personas que tengamos conocimiento de que han muerto en prisión y por los que a ningún carcelero se le reclamó su responsabilidad , ni se les condenó, quedando impunes por la inacción del sistema judicial –fiscales y jueces-.

Personalmente voy a declarar y reivindicar estas injusticias pues conozco el sistema penitenciario y judicial desde el año 1971 y por haber pasado en prisiones mas de 44 años, por lo que me haré oír salga el sol por donde salga. Nadie obliga a nadie, es una oportunidad de reivindicar y de poner un grano más en la lucha contra los abusos y crímenes impunes en las prisiones.

Si queréis contactarme, facilitarme información o aportar cualquier cosa relacionada con todo esto mi email es:

2022amp2022amp@gmail.com

En lo posible os contestaré y ahí estaré como uno mas contra las injusticias del sistema.

Un abrazo a todos y todas.

Actividad en la calle La cárcel mata Muertes en prisión

El 11 de marzo de 2018 le dijeron a Ana Zúñiga que su hija Claudia Ximena Rodríguez Zúñiga, encerrada en la cárcel de mujeres de Wad-Ras, en Barcelona, se había suicidado poniéndose una bolsa de plástico en la cabeza, pero ella nunca lo ha creído. Con buenas razones, porque Claudia había sido amenazada, extorsionada y maltratada por los carceleros durante todo el tiempo que pasó en esa cárcel y la versión oficial de su muerte resulta muy poco creíble en cantidad de aspectos. Frente a la negativa de la «justicia» española  a esclarecer debidamente los hechos, Ana sigue luchando para exigir una investigación rigurosa e independiente y una sentencia justa. Para eso es la manifestación frente a la cárcel de mujeres de Wad-Ras (Barcelona), el lugar donde murió Claudia, que convoca junto a otras compañeras solidarias en el séptimo aniversario de esa muerte violenta.

En la siguiente grabación, la madre de Claudia nos explica lo que sucedió y por qué no acepta ella la versión oficial de los hechos, y piensa que a su hija la han asesinado.

Aquí abajo, un programa de radio donde entrevistábamos a Ana en octubre de 2018 sobre la muerte de Claudia y los primeros pasos de la lucha de la madre por esclarecerla:

Actividad en la calle La cárcel mata Muertes en prisión Mujeres presas