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COMUNICADO

La cárcel es un lugar lleno de personas que pensaban que no iban a acabar allí.

El talego no es más que una parte más de la sociedad, espejo feo en el que nadie quiere verse reflejado.

Por eso se tomó la opción de apartar las cárceles de las ciudades, para que parezca que esta parte de la sociedad no existe, en un plan tan perverso como fue el de la construcción de las macrocárceles como la de Zuera, que cumple 25 años.

Lo que hay dentro también es lo que hay fuera, con sus glorias, sus miserias y su precariedad. Las cárceles no están llenas de monstruos, sino de seres humanos, aunque el relato se pinte de otra manera.

Pero luego viene la deformidad del espejo, en el que lo que es normal fuera, es privilegio dentro de los muros.

Algo tan simple como abrir una ventana, tener acceso al aire libre o a una mínima calidad de vida se vuelve imposible. No digamos ya cuando se trata de cuidar la salud.

Aunque las denuncias son reiteradas por las condiciones de salubridad y atención médica en las prisiones, rara vez se atienden. Visitar a un especialista o una adecuada atención a la salud mental puede convertirse en una tortura para quien está padeciendo cualquier tipo de patología.

Sí, hablamos de tortura. Porque no atender, aunque sea por dejadez o falta de medios, las necesidades más básicas en lo sanitario de una persona, se convierte en un maltrato reiterado que sobrepasa la simple molestia. Más aún cuando no puedes elegir, cuando estás encerradx y dependes de unos largos plazos de reclamación que pueden chocar contra el muro de la burocracia.

Si la situación se vuelve más desesperada, sobreviene la violencia dentro de las prisiones, las autolesiones o, en los casos más extremos, el suicidio.

Las cifras hablan: la tasa de suicidio dentro de las prisiones duplica la de las personas en libertad, hasta en situación de régimen abierto. El encierro pasa una dura factura a las personas que lo padecen.

En el caso de la cárcel de Zuera, con evidentes carencias, se está llevando a cabo una reforma del centro.

Las noticias desde los medios son asépticas, pero el sufrimiento en el interior ha sido mucho.

Por lo pronto porque ha conllevado cientos de traslados, lo que supone que muchas familias pierdan el contacto con sus allegados.

Y la reforma, que a priori debería suponer una mejora en sistemas como la ventilación y climatización, se está materializando en la sustitución de las viejas ventanas por unas nuevas que ya no se abren, impidiendo la entrada de aire en las celdas y agravando la sensación de claustrofobia y ansiedad, empeorando la salud mental de las personas presas.

El encierro lo sigue siendo y las condiciones de vida, sin una atención humana adecuada (la falta de personal la denuncian los propios funcionarios) sigue siendo deficiente.

El tiempo pasa, pero las cárceles siguen siendo las mismas, por muchas reformas que se hagan, generalmente cosméticas.

Y desde fuera seguiremos gritando (contra el encierro y sus jaulas): abajo los muros de las prisiones, los CIEs, los reformatorios y los psiquiátricos.

https://marchazuera.noblezabaturra.org/23marchazuera.html

Actividad en la calle ¿Salud carcelaria?

Desde que formaban parte del Estado orgánico franquista los carceleros españoles han sabido adaptarse a la evolución del régimen de dominación y explotación resultado de la Transacción «democrática» sin cambiar su naturaleza de siempre, la de profesionales (mercenarios) de la violencia y de la producción, gestión y explotación más o menos tecnificada de la miseria humana. Ya hace algunos años que aprendieron que en la sociedad del espectáculo integrado cualquier realidad humana directamente percibida y vivida tiene que competir en desventaja con los manejos de quienes saben arrimarse, actuando como agentes suyos (mejor o peor pagados según su habilidad para venderse) al entramado de poder absoluto que construye totalitariamente su verdad amañada adorando desde la más repugnante abyección el ídolo de la realidad alternativa capitalista. En eso coinciden en gustos, servidumbres, creencias e intereses con los autodenomidados (como en el 1984 de George Orwell el Ministerio de la Verdad o el de la Paz) «medios de comunicación», cuando son todo lo contrario:  unos mecanismos encargados de imponer en todas las vidas la mentira absolutista imperante del humanismo de la mercancia y la protección de las personas por el Estado asesino. Reproducimos el relato de nuestras compañeras de Familias frente a la crueldad carcelaria en el que las frases coloreadas remiten a la absurda e inhumana versión elaborada conjuntamente por el sindicalismo carcelero y los medios de formación de masas onubenses: la «droga de los papelitos» inunda las cárceles aumentando la inseguridad de los heroicos carceleros, lo que hace aún más urgente el aumento de sus salarios y plantillas, su reconocimento como agentes de la autoridad con licencia para entregarse impunemente a la violencia sobre los presos y contarlo como quieran con la seguridad de que se aceptará su relato como la única verdad (como, por otra parte ya hacen hoy en día jueces, periodistas y políticos), y el derecho a ser indemnizados por la administración estatal cuando no puedan hacerlo los acusados de agredirles en sus burdas contradenuncias habituales (que con esto no dejarán de aumentar, por cierto). A los representantes «sindicales» de los carceleros  y a sus serviles voceros les parece lógico también que les dejen usar libremente contra los presos instrumentos de tortura y muerte como las pistolas Táser.

MUERE UN PRESO EN LA CÁRCEL DE HUELVA, EL 30 DE MARZO, Y SINDICATOS DE CARCELEROS EN COLABORACIÓN CON ALGUNOS MEDIOS DE INCOMUNICACIÓN DIFUNDEN UN BULO SOBRE LAS CAUSAS DE SU MUERTE 

El 31 de marzo, martes, a la una de la madrugada, Ana recibió una llamada telefónica, de la cárcel de Huelva, según decían. También le dijeron, sin otro preámbulo, que su marido, Jesús Sanabria García, había muerto por una sobredosis de drogas («intoxicado por papelitos») y que su cadáver estaba en el tanatorio de Huelva. Ella es de Sevilla y se desplazó allí ese mismo día, para organizar el traslado a su ciudad del cuerpo de su esposo, del que no pudo disponer hasta las tres de la tarde. No le entregaron sus efectos personales y, al reclamarlos a la cárcel le dijeron que los retenían por orden judicial.

Por familiares de algunos compañeros de su marido, supo que su compañero de celda y amigo había avisado por el interfono de la celda antes de las ocho de la tarde del lunes, 30 de marzo, a los funcionarios de servicio de que al enseguida fallecido le pasaba algo muy grave. Pero no le hicieron ningún caso. Desesperado, se puso a golpear la puerta de la celda y lo estuvo haciendo, junto con otros compañeros del módulo que se le unieron al enterarse de lo que pasaba, durante más de media hora, hasta que acudieron, por fin, los carceleros. Pero ya demasiado tarde, cuando Jesús había fallecido. El compañero de celda recriminó a los guardias su tardanza y su indiferencia ante una situación de peligro de muerte de una persona que quizá se podía haber evitado actuando con más humanidad y diligencia. Fue llevado a aislamiento, donde permanece «por orden del director».

Más tarde, pudo hablar también Ana con el forense del juzgado, que había realizado ya la autopsia. Le dijo que su marido no había muerto por sobredosis de ninguna droga, sino por un parada cardiaca o muerte súbita, a las veinte horas y cuarenta minutos del día 30 de marzo, sin ningún indicio, a la espera del resultado del análisis toxicológico de las vísceras, de que ninguna sustancia pudiera ser la causa de la muerte.

Sin embargo, el mismo día 31 de marzo, varios sedicentes «medios de comunicación» de Huelva publicaron el relato de lo ocurrido comunicado al parecer por un sindicato de carceleros. «CSIF alerta de la entrada de ‘papelitos’ con sustancias tóxicas casi imposibles de detectar tras la muerte de un interno en la prisión onubense», decía, por ejemplo, El Correo de Andalucía. Y continuaba: «Tanto los funcionarios de prisiones que estaban operativos como el jefe de servicio y el mando de incidencias activaron el protocolo oportuno y se afanaron en reanimar al preso, pero los facultativos no pudieron hacer nada por su vida porque la dosis fue mortal, ha informado el sindicato en un comunicado.»

«Esta nueva droga supone riesgo de incidentes graves entre internos o contra funcionarios. La falta de control deriva en conflictos y agresiones en prisiones«, apuntaban desde la central sindical, según la noticia de El Correo de Andalucía del 31 de marzo. La cual reclamaba, por ello «mayor dotación de medios materiales en prisiones para la incautación de esta nueva droga, así como la inclusión de pistolas Táser que evitarían en gran medida incidentes con funcionarios lesionados.»

Y de forma parecida, aunque con algunas pequeñas contradicciones, cubrían el mismo día la «noticia» otros medios digitales como Huelva Hoy, Huelva Ya o, ya el miércoles, 1 de abril, 1 MINUTO. También la COPE, citando esta vez como fuente a un delegado sindical de ACAIP, se extiende sobre los peligros de la «droga del papelillo», afirmando, entre otras cosas, que «La muerte de un interno en la prisión de Huelva por sobredosis ha confirmado el peor de los escenarios que funcionarios y sindicatos venían advirtiendo desde hace más de un año. La irrupción de una nueva forma de tráfico de drogas, basada en papel impregnado de sustancias estupefacientes, ha alcanzado un punto crítico y se ha cobrado su primera víctima mortal en el centro penitenciario.»

Los representantes sindicales de los mismos «funcionarios» de prisiones que, según testigos presenciales, tardaron más de media hora en acudir (¡demasiado tarde!) a la desesperada llamada de los compañeros del fallecido para que le salvaran la vida, se apresuraron a intentar utilizar su muerte, achacándola sin ninguna prueba a la «droga de los papelitos» y aprovechando para reforzar sus reivindicaciones de más pasta, mayor reconocimiento social, presunción de veracidad, impunidad absoluta y licencia para utilizar a su gusto instrumentos de tortura como las pìstolas Táser.

La esposa de Jesús nos pide que la ayudemos a desmentirles y a denunciar todo lo que en esta situación, tanto como en otras parecidas, muy comunes en la prisión de Huelva igual que en otras muchas de las del Estado español, hace pensar que quienes están indefensas ante el abandono, la violencia y la opacidad y falsificación de la información son las personas presas.

Cárcel=Tortura Muertes en prisión

La campaña Salud y Libertad, apoyada por el colectivo CAMPA (Colectivo de Apoyo a Mujeres Presas en Aragón) presentó el miércoles, 8 de abril, ante cantidad de medios llamados de comunicación un informe sobre la situación sanitaria en los centros penitenciarios aragoneses donde se realiza un análisis sociológico y jurídico de la (des) asistencia sanitaria en las cárceles del Estado español, con especial atención a las de Aragón. Habla de la falta de médicos (80 % de las plazas sin cubrir) y de personal sanitario, de la ausencia de atención especializada a patologías graves, tanto físicas como mentales, de la gran incidencia de suicidios y de enfermedades infecciosas, de los diagnósticos tardíos y de la opacidad de la información. Denuncia que en septiembre de 2024 en Aragón estaban vacantes ocho de las nueve plazas de personal médico en la prisión de Zuera, cinco de siete en Daroca y en Teruel una de dos. proporciona una lista de deficiencias asistenciales:

  • La mayoría de los servicios médicos se prestan por videoconferencia.
  • El personal de enfermería se ve obligado a realizar tareas ajenas a sus competencias para cubrir la falta de personal médico.
  • Alta tasa de enfermedades infecciosas (VIH, hepatitis, tuberculosis), que reciben además una atención insuficiente.
  • Restricciones de acceso a determinados tratamientos.
  • Retraso o ausencia de diagnóstico.
  • Dificultad de acceso a la atención médica adecuada, suficiente y oportuna, así como a la atención especializada.
  • Seguimiento inadecuado o abandono del seguimiento de enfermedades crónicas.
  • Derivado del incumplimiento de la transferencia de competencias: al depender el personal médico del Ministerio del Interior, en ocasiones es difícil que prevalezca el criterio médico que vela por la salud del paciente sobre el de la autoridad penitenciaria.

Como puede leerse en el cartel, de todo eso y de más trataran las jornadas «Salud y Prisión en Aragón», que, como primer acto de los que acompañarán este año la XIII marcha a la cárcel de Zuera (convocada para el 19 de abril), tendrá lugar en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza entre las 17 y las 20 horas del sábado, 11 de abril. Habrá otros actos complementarios de la marcha los días 17 y 18 de abril, de los que informaremos en otra noticia.

Actividad en la calle ¿Salud carcelaria?

Después de una intensa campaña de solidaridad, de la que podéis informaros en los enlaces que insertamos abajo, se logró la clasificación en tercer grado de María José Baños Andújar, presa política gravemente enferma, pero aún queda que le pongan en libertad condicional. Su compañero, Marcos Martín Ponce estuvo 16 días en huelga de hambre exigiendo que la llevaran al hospital, le dejaran verla y la pusieran en libertad, como corresponde legalmente a su estado de salud, para recibir en la calle los cuidados que la Sanidad carcelera no puede ni quiere prestarle. Los presos políticos Víctoria Gómez, Israel Torralba, Nacho Varela, Israel Clemente, Juan García, Pablo Hasel, Daniel Pastor, Patxi Ruiz, Fernando García Jodra, Andoni Goikoetxea, Julen Atxurra, Aitor Cotano, Garikoitz Etxebarria, Jesús Mari Etxebarria, Orkjatz Gallastegi, Jon Kepa Preciado y Mikel San Sebastián ayunaron un día a la semana por la excarcelación de María José y continuarán haciéndolo mientras no salga en libertad condicional. Nuestro compañero José Ángel Martins Mendoza, Peque, preso social anarquista con larga trayectoria de lucha, encerrado en la cárcel de Villena (Alicante), se ha sumado también a los ayunos, como explica en el siguiente comunicado que nos ha llegado con muchísimo retraso:

Salud, compañerxs:

Soy José Ángel Martins Mendoza y, aunque quizá muchos lleváis mucho tiempo sin saber de mí, yo he seguido estando, si no en esta cárcel, en otras del estado español.

Ahora mismo y desde hace tres años, fui trasladado desde la cárcel de Murcia II a esta de Villena donde, después de las últimas luchas por nosotrxs realizada, del 2016 al 2022, solicitando nuestra tabla reivindicativa, donde en los puntos 4 y 5 se exigía que los médicos no perteneciesen a IIPP y la aplicación del artículo 104.4 y 196 del RP.

Existe el refrán de que no hay más ciego que el que no quiere ver. Pues sí, compañerxs, los fascistas, esbirros del estado, tienen secuestrada queriendo venganza a una compañera del GRAPO, la cual lleva 27 años encerrada y sufre una grave enfermedad en estado terminal desde hace años, pero muy avanzada en los últimos meses a causa de la inasistencia médica en prisiones. Ya no existen médicos, ahora es todo mediante vídeo-llamadas, y las encargadas de auscultarte y decidir son aprendices de ATS que por sí mismas no pueden ni darte un paracetamol, la fórmula mágica para todos los dolores.

Por otro lado, en nuestras luchas ya quedó demostrado, tanto en las últimas como en la anterior, C=T, que en nuestras filas parece que solo unos pocos, muy pocos, nos tomamos las cosas en serio. En estos momentos, sigo mi camino en solitario, intentando luchar por una fraternidad, solidaridad y apoyo mutuo, sumándome a los ayunos semanales, pudiendo llegar a huelga de hambre según continúen los movimientos hacia María José Baños Andújar, solicitando su inmediata excarcelación.

Ya que tengo la libertad de hacerlo, quiero mandarle al kamarada Marcos Martín Ponce toda mi fraternidad y fuerza que necesita en momentos duros: Kamarada, lo que siempre dijimos, “no buscan justicia, solo quieren venganza”, aunque ahora seamos “los normales”. Mucho ánimo, kamarada.

Peque

Más información:

https://www.presos.org.es/index.php/category/ma-jose-banos-andujar/

laprotesta.es/2026/03/10/la-presion-del-movimiento-solidario-logra-la-excarcelacion-en-tercer-grado-de-maria-jose-banos-por-su-grave-estado-de-salud

La cárcel mata Mujeres presas Presxs "políticxs" Presxs en lucha ¿Salud carcelaria?

Para apoyar su convocatoria de una manifestación frente a la cárcel de mujeres de Wad-Ras (Barcelona), para el próximo sábado, 14 de marzo, reproducimos una entrevista que le hicimos a Ana Graciela Zúñiga García en octubre de 2018, cuando habían pasado solo unos meses desde la muerte de su hija, Claudia Ximena Rodríguez Zúñiga, en ese horrible lugar, en muy sospechosas circunstancias, aún no aclaradas, a pesar de los evidentes indicios de que fue un asesinato de los carceleros. Hoy es el octavo aniversario y Ana Zúñiga no ha abandonado todavía su esfuerzo apasionado por obtener justicia. Sigue luchando, después de ocho años, durante los cuales ha acudido a todas las instancias judiciales posibles, No solo no ha conseguido lo que buscaba, sino que ha sido estafada por abogados desaprensivos y cargada con las costas judiciales del procedimiento administrativo, lo cual, junto con los gastos de representación jurídica, la ha dejado en la ruina.. Pero, al mismo tiempo, ha logrado graduarse en derecho y no piensa siquiera en rendirse. Como ha venido haciendo a lo largo de todos esos años, ha convocado esta manifestación frente al lugar donde asesinaron a su hija, para recordarlo, señalando a quienes lo hicieron. Necesita y merece todo el apoyo que podamos prestarle las personas con conciencia y corazón y quienes comprendemos la crueldad e injusticia del sistema punitivo estatal.

 

La cárcel mata Muertes en prisión

Antonio Arevalillo Sanz nació en Segovia en 1958, tiene, pues 67 años, y desde los 9 años creció en el  barrio bilbaíno de Zorroza. En los años 70, como otros muchos jóvenes de origen humilde, se dedicó al atraco de bancos, joyerías y supermercados. Desde 1974, ha sido detenido docenas de veces y se ha fugado en tres o cuatro ocasione.Participó en la lucha de la COPEL y, en 1983 fue uno de los protagonistas de una revuelta en la prisión de Basauri. En total ha permanecido preso más de 42 años, 15 de ellos en Régimen Especial de castigo (aislamiento). Hace unos años le fue detectado un tumor nasal que ha requerido cinco complejas operaciones quirúrgicas. En el año 2016 Antonio cumplió los tres cuartos de su condena, pudiendo acceder legalmente a la libertad condicional.

Como parte de la Iniciativa por la libertad  de Antonio Arevalillo Sanz, trasmitimos una propuesta de envío de escritos al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de La Audiencia Nazional, durante los días del 15 al 18 se septiembre, aunque se pueden continuar enviando en cualquier fecha, y también a las otras direcciones que ponemos abajo. También hay un enlace que conduce a un modelo de escrito. Asimismo, se pueden enviar postales.  de las que se pueden encontrar también abajo dos pdf para imprimirlas.

Modelo de escrito y direcciones

Postales (Para imprimir varias en DINA 4 y guillotinar)

Postales (para imprimir una sola)

DIRECCIONES:

Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria y Menores

Audiencia Nacional
c/ Goya 14
28001 Madrid
audiencianacional.centralvigilancia@justicia.es

Juzgado de Vigilancia Penitenciaria N.º 5
Plaza Castilla 1
28046 Madrid
vigipen5@madrid.org

Secretaría General de Instituciones Penitenciarias

Dir. Gral. de Ejecución Penal y Reinserción Social
c/ Alcala 38
28014 Madrid
sggp@dgip.mir.es

Junta de Tratamiento

Centro Penitenciario Madrid  VII
Ctra M-241, km 5.750
28595    Estremera (Madrid)

Para escribir al compañero:

Antonio Arevalillo Sanz
Centro Penitenciario Madrid VII
Ctra M-241, km 5.750
28595 Estremera (Madrid)

 

Actividad en la calle Cadena perpetua Presxs en lucha ¿Salud carcelaria?

INICIATIVA POR LA LIBERTAD DE ANTONIO AREVALILLO SANZ

Antonio Arevalillo Sanz (Segovia, 1958) desde los 9 años creció en el  barrio bilbaíno de Zorroza y en los años 70, como otros muchos jóvenes de origen humilde, se dedicó al atraco de bancos, joyerías y supermercados. Desde su primera detención grave, en el año 1974, ha sido detenido docenas de veces, se ha fugado tres o cuatro veces, participó en la lucha de la COPEL y en el año 1983 fue uno de los protagonistas de una revuelta en la prisión de Basauri. En total ha permanecido preso más de 42 años, 15 de ellos en régimen de aislamiento (Régimen Especial, FIES y art.10).

Hace unos años le fue detectado un tumor nasal que ha requerido cinco complejas operaciones quirúrgicas. En el año 2016 Antonio cumplió las ¾ partes de su condena por lo que cumple las condiciones para acceder a la libertad condicional.

Amig@s cercan@s de Antonio, junto a la asociación vasca GGEBE-ADDSI (Asociación para la Defensa de los Derechos Sociales e Individuales), hemos iniciado una campaña para exigir la libertad inmediata de Antonio.

Para apoyar las gestiones que estamos realizando pedimos que se envíen cartas y e-mails al Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, el JVP  nº5 de Madrid (responsable de Estremera), la SGIP y la Junta de Tratamiento de la cárcel de Estremera. (Adjuntamos modelos de escritos con las direcciones a las que enviar)

Os agradeceríamos información sobre las iniciativas solidarias  así como el apoyo público a esta iniciativa. También os animamos a enviar cartas, postales, telegramas, etc al propio Antonio:

Antonio Arevalilo Sanz
Centro Penitenciario Madrid VII
Ctra M-241, km 5.750
28595 Estremera (Madrid)

GGEBE-ADDSI  (ggebe-addsi@protonmail.com)
Gizabanakoen eta Gizarte Eskubideen Babeserako Elkartea/Asociación para la Defensa de los Derechos Sociales e Individuales

Modelo de escrito y direcciones para enviarlo: http://tokata.info/wp-content/uploads/2025/05/MODELO-ESCRITO-ANTONIO-AREVALILLO.odt

Actividad en la calle Cadena perpetua La cárcel mata ¿Salud carcelaria?

Actividad en la calle La cárcel mata Muertes en prisión

Retransmitimos desde la concentración frente a los juzgados de Ávila donde acudimos para acompañar y apoyar a lxs compañerxs imputadxs por denunciar la muerte de Shanna Cadiri, en la cárcel de mujeres de Brieva, el 10 de octubre de 2023, cuando varias compañeras suyas vieron como un grupo de carceleros la llevaban a golpes al módulo de aislamiento diciéndoles uno de ellos poco después que se les había ido la mano y que la habían matado y comunicando más tarde la dirección de la cárcel que había aparecido ahorcada. Ahora dicen que quienes lo denunciaron mintieron, pero ¿cuándo, cómo y con qué resultados se ha investigado para averiguar la verdad? Se garantiza la impunidad de los agentes de la autoridad en el abuso de su funciones en lugar del respeto por los derechos de lxs presxs.

Actividad en la calle La cárcel mata Muertes en prisión Radio: Tokata Y Fuga

Sannah Cadiri murió en octubre de 2023 en la cárcel de Brieva, en Ávila. Su muerte, como la de las 189 personas que anualmente han muerto, de media, en la última década en prisión bajo la responsabilidad de Instituciones Penitenciarias, no generó ningún revuelo mediático. Los muros de las prisiones son sobre todo metáfora de la indiferencia que generan las problemáticas sociales que llenan dichas instituciones. Muchas de estas muertes ocurren en la misma opacidad y dificultad de acceso y transparencia que devuelve el muro. Suicidios, sobredosis de drogas legales e ilegales, enfermedades curables e incurables, falta de atención médica, abandono institucional, y también homicidios, asesinatos.

Las que conocemos la cárcel por profesión, militancia o a través de seres queridos o en primera persona sabemos que nada de esto es falso. En los últimos 4 años han sido 139 los suicidios en las cárceles de la SGIP. Sobre las sobredosis no hay cifras claras, menos de las sustancias. Pero el 50% de plazas médicas vacantes dan una idea de a qué llamamos falta de atención médica en una población con tres veces más de incidencia de enfermedades físicas y sufrimiento mental que sus iguales a este otro lado de este mismo muro. La falta de personal cualificado, de programas, de actividades, de recursos, de formación, de acceso al empleo, de atención individualizada… nos habla no sólo del abandono por parte de las instituciones, sino también de que aquí fuera ya tenemos bastante como para trepar nuestra indulgencia y otear las carencias de ese mismo sistema que funciona en simbiosis represiva a ambos lados.

También se mata. Pero no es nuestro cometido señalar al individuo, para eso hay demasiado voluntario, sino señalar las fallas de un sistema que sabemos apisonadora de toda aquella carne destinada a la picadora. Juan Carlos Martínez Bertolí y Helia Membrillo denunciaron en un comunicado la muerte en muy cuestionables circunstancias de Sannah Cadiri. Ahora la Fiscalía ha decidido citarlos a declarar el 1 de abril por denuncia falsa ante el Juzgado de Instrucción de Ávila. Criminalización que también sufrió no hace mucho Iñaki Rivera Beiras, director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos (OSPDH), por denunciar la existencia de malos tratos y torturas en las cárceles catalanas. Los fachas (y no tan fachas) con toga, los carceleros del mundo fuera de las rejas.

Desde Salhaketa Nafarroa, colectivo en defensa de los derechos de las personas presas, expresas y de sus familiares, llevamos más de treinta años denunciando no sólo la vulneración sistemática de derechos humanos que se da en las cárceles, sino también el hecho de que es la propia lógica penitenciaria la que está ideada para conculcarlos de manera sistemática, cumpliendo muy bien sus objetivos. Ninguno de ellos se recogió en el artículo 25 de la CE, para el que el fin último de la pena es la reinserción social. Ese lo llevan regulinchi. El fin único de la pena es el castigo y el control social. Para ello la cárcel responde al imaginario colectivo de sufrimiento, miseria, riesgo y miedo. Como personas decididas en propiciar un mañana mejor, las militantes de este colectivo llevamos desde 1988 denunciando las consecuencias de este sistema: la deshumanización, la perpetuación de las opresiones en vez de la solución de los conflictos sociales incluidos los delitos, y como no, el autoritarismo.

Lo que ahora les ocurre a Juan Carlos y Helia, personas solidarias de la causa anticarcelaria, nos puede pasar a cualquiera que denunciemos y señalemos los abusos de un sistema que aunque atravesado por la cárcel, va mucho más allá.

No son buenos tiempos, pero lo pueden ser peores. De nosotras depende defendernos del abuso prepotente de una fiscalía que no se sonroja en emplear su saña en este caso, lo mismo que no lo hizo cuando recogía a ecologistas como grupo terrorista o cuando lleva a prisión a activistas antifascistas o raperos y rumberos por sus letras. Lo mismo que no lo hace en su labor cotidiana como ministerio público de proveer de carne a la lata carcelaria, una lata muy cara, económica y socialmente. El foco está dirigido a las personas que denuncian un sistema caníbal, quién lo redirigirá al chef que elabora menú tan macabro si los redirigidores que redirigen forman parte del plato. Hay familias que llevan tiempo, incluso años, tratando de esclarecer cómo murieron sus familiares sin una respuesta aceptable, sin responsables.

La única denuncia falsa es la suya, Señoría.

Salhaketa Nafarroa

Cárcel=Tortura La cárcel mata Muertes en prisión