Categoría: Vagos y maleantes

Actividad en la calle Huelga de hambre octubre 2018 Mujeres presas Vagos y maleantes

SINOPSIS

A la muerte de Franco, la democratización del régimen dictatorial no es otorgada graciosamente desde arriba, sino forzada desde abajo por multitud de movimientos reivindicativos que, empezando por las huelgas salvajes organizadas por asambleas, conciben la democracia a su manera. La amnistía, por ejemplo, no se consigue sino después de varios ciclos de movilizaciones callejeras, en enfrentamiento permanente con los antidisturbios y a costa de buen número de muertos. De la movilización espontánea y autoorganizada de los presos sociales reivindicando la amnistía también para ellos, surge la Coordinadora de Presos En Lucha (COPEL), organización horizontal y asambleraria por la que toman la palabra quienes nunca la habían tenido, consiguiendo poner en un brete al Estado durante más de dos años y sacando a la luz la injusticia e inhumanidad fundamental de la máquina social punitiva. Esta es su historia, contada a muchas voces por algunas personas que la vivieron, en diálogo con otras que se interesan por ella aquí y ahora. El relato surge de un debate y una reflexión estratégica, útiles para quienes se plantean en el presente la lucha contra la cárcel.

Más información sobre este documental

Vagos y maleantes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Actividad en la calle Vagos y maleantes

Leemos y comentamos algunos comunicados y reflexiones de nuestros compañeros presxs en lucha. Hablamos del nº 4 del boletín anticarcelario Desde dentro, que acaba de salir. Conversamos con Daniel sobre el próximo estreno del documental “COPEL: una historia de rebeldía y dignidad”.

Radio: Tokata Y Fuga Vagos y maleantes

Vagos y maleantes

Ediciones de la Torre publica este libro colectivo en mayo de 1977. La portada es de Félix García y tiene 144 páginas. En la cuarta se puede leer: “Esta edición consta de 4.000 ejemplares, de los cuales una cuarta parte numerados del 1 al 1.000, por acuerdo de la Asociación Cultura y Derecho y Ediciones de la Torre, se venden para destinar su importe íntegro a colaborar en el sostenimiento de las organizaciones de presos comunes.”

En la nota previa, firmada por Fco. Javier Alvarez García, Presidente de la Asociación “Cultura y Derecho”, en la página 7, dice: “La Asociación ‘Cultura y Derecho’, de la Universidad Complutense de Madrid, organizó entre los días 21 a 25 de marzo, en la Facultad de Derecho, la ‘I Semana de Solidaridad con los Presos Comunes’. De las conferencias y coloquios desarrollados a lo largo de estas jornadas hemos extraído el material que presentamos en este libro.”

La transcripción de la charla de Agustín García Calvo cierra el libro y tiene siete páginas.

(De un blog dedicado a las publicaciones de Agustín García Calvo)

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CONTRA EL PRESO COMÚN

Parece que me toca hablar un poco de la figura del preso común. La figura del preso común, que más o menos considero equivalente a la figura del delincuente en la me­dida en que la Justicia ha tenido éxito con respecto al delincuente y lo ha encerrado. No sé hasta qué punto este tipo de exposición que puedo hacer ahora va a casar bien con el tema de la realidad jurídica de las prisiones que, en fin de cuentas, es una de las dos caras de la realidad de la vida en la cárcel. Esto sí que tiene algo que ver con aquello de los que principalmente querría tratar ahora.

Al mismo tiempo quiero aprovechar este discurso acerca del preso común o de su fi­gura para someter a reflexión, a consideración, todo lo que estamos haciendo aquí en esta Semana de Solidaridad, ayuda o defensa del preso común.

Me parece claro ahora que yo no puedo hablar a favor de o en defensa de los presos comunes, mucho menos del preso común. Pero ni siquiera puedo hablar en favor o defensa de los presos comunes: no puedo hablar de ellos. ¿Os imagináis qué quiere decir hablar a favor de defender a los presos comunes? La expresión lo dice todo. Puesto que el objeto de esta defensa y de este hablar son los presos comunes, quiere decir que esta defensa y este hablar los configura, contribuye a configurarlos, como presos comunes. Si yo defiendo a una persona que está allí dentro, y lo defiendo no por su nombre ni por lo simpático que cae, ni por ninguna otra cosa, estoy volviendo con este acto mismo a encerrarlo dentro de esa definición de la que los muros de la cárcel, en definitiva, no son más que la aparición un poco más externa. No creo, pues, que honradamente se pueda hablar a favor de o en defensa de. Si algo cabe hacer tendría que ser de una manera enteramente indirecta, es decir, hablando en contra. Esto, tal vez, sí es posible. Es decir, hablando contra aquello que hace, que fabrica, que define al preso común. La Ley, el sistema penal, el sistema social en general, la cárcel, el Estado. De estas cosas sí podría hablar, de estas cosas se podría hablar aquí. y hablar de ellas, automáticamente, querría decir hablar en contra de ellas. Porque se habla siempre en contra de aquello de lo que se habla, por eso tampoco debo hablar de los presos comunes; debo hablar más bien de la Ley, del delito o noción de delito, de la cárcel, etc. Eso que a veces se resume en palabras como “el sistema” o “el Esta­do”.

Documentos Vagos y maleantes

Después de casi cuarenta años de silencio, un grupo de antiguos componentes de la COPEL hemos decidido contar su historia, la de la intervención autoorganizada en la “Transición española a la democracia” de los presos sociales, para que se respetara nuestra condición de personas incluyéndonos en la amnistía. Iniciamos hace unos días una campaña de “crowfundig” para finaciar el proyecto. Quien quiera hacer alguna aportación, encontrará la manera picando en el título del documental, que es el siguiente: COPEL: una historia de rebeldía y dignidad.

Contar una historia, la de la COPEL, es lo que queremos. O, más bien, que la COPEL cuente su propia historia, puesto que en el equipo que realiza el documental, a un lado y al otro de la cámara, hay gente que participó, y los criterios para hacerlo se han discutido en todo momento entre todos ellos. Uno de los rasgos esenciales de la manera de organizarse de los presos en lucha y de la COPEL fue la horizontalidad, el hecho de que nunca llegara a haber una sola voz o un pequeño conjunto de voces que hablaran y decidieran por los miles de presos que, de hecho, la constituían, sino que ellos actuaban espontáneamente, de común acuerdo, impulsados por deseos, expectativas y valores compartidos por todos sin apenas discusión previa ni supervisión de ninguna clase.

Hemos recurrido a personas que lo vivieron desde diferentes perspectivas: presos en lucha en diferentes prisiones (aunque predominan los de Carabanchel, sin que eso quiera decir que queramos ofrece una perspectiva centralista, sino que la cosa se ha dado de esa manera), participantes en grupos de apoyo, abogados, el historiador de la COPEL, el historiador del movimiento asambleario, un criminólogo crítico que ha analizado la LOGP teniendo en cuenta su condición de instrumento estratégico para la pacificación de aquel conflicto, un periodista radical que se ocupó del tema en su momento…

No tenemos, sin embargo, ninguna pretensión de objetividad. Nuestra perspectiva es desde abajo y horizontal, pero sesgada de diversas maneras: nos interesa la COPEL como lucha anticarcelaria porque nosotros seguimos estando en contra de que existan cárceles, como experiencia de autoorganización, porque no creemos en la sinceridad de ninguna lucha social que no se organice horizontalmente. Nuestro propósito es lograr una reflexión estratégica colectiva cuyas conclusiones sean útiles a las mismas luchas en la medida en que tengan continuidad en el momento presente.

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Actividad en la calle Vagos y maleantes

Continuamos emitiendo los programas grabados de agosto. En el de hoy se habla de la propuesta de lucha que ha surgido y se está desarrollando en las cárceles en estos días y de los tiempos de la Coordinadora de Presos En Lucha (COPEL) , intentando aprender de ellos lo que pueda ser útil todavía para luchar aquí y ahora contra el poder punitivo.

Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga Vagos y maleantes

COPEL

PREXS EN LUCHA

                      a la C.O.P.E.L.

Déjame entrar
¡Qué me dejes entrar!
¡joder!

Maldito exterior
de catres y pasillos,
solos,
puertas sin pomos,
fuera,
entre cuatro paredes,
cerrojos que se abren,
cerrojos que se cierran.

Déjame entrar
¡Que me dejes entrar!
¡ostia!

Vagos y maleantes

En la mañana del 13 de marzo de 1978, los funcionarios de la prisión de Carabanchel descubrieron un túnel en la séptima galería.

Siete reclusos fueron llamados uno por uno para ser interrogados por orden expresa del director de la prisión. Los interrogatorios los ejecutaron once funcionarios, bajo la supervisión del director, el subdirector y el jefe de servicios.

Agustín Rueda, un preso anarquista muy vinculado con la COPEL (Coordinadora de Presos en Lucha) estaba barriendo el patio cuando fueron a buscarle. Lo llevaron a la parte baja de la cárcel. Lugar donde anteriormente se ejecutaba a garrote vil.

Durante horas fue sometido Agustín a torturas, para que delatara a los presos implicados en el plan de fuga. Cuando acabó el interrogatorio (porque otro preso ya había cantado), lo trasladaron a una celda de castigo. Agustín apenas podía mantenerse en pie y solicitaba asistencia médica. El médico que le examinó consideró que había cogido humedad mientras había estado excavando el túnel. El diagnóstico fue acompañado por una patada en las costillas.

Y, media hora después, le lanzaron unas pastillas para el dolor a través de las rejas.

El estado de Agustín iba empeorando, y repetía constantemente que no sentía las piernas. Recibió una segunda visita, pero fue otro médico el que le «asistió», que, como el anterior, restó importancia a su estado.

Aproximadamente doce horas después de haber sido torturado, Agustín Rueda apenas podía hablar, y se consideró su traslado a enfermería, donde estaría en observación.

El ingreso en un hospital hubiera supuesto tanto su salvación como la revelación de las torturas en prisión. Primó, obviamente, ocultar las torturas.

Agustín Rueda murió en la mañana del 14 de marzo. El juez de guardia preguntó por el origen de los hematomas visibles en su cuerpo. Ante lo que el director de la prisión ofreció dos versiones: la primera, que fueron debidas a una caída por las escaleras. Al aparecer huellas visibles de la violencia, el director rectificó, alegando que el día anterior un funcionario se vio obligado a reducir al preso porque este le sacó un cuchillo cuando se disponía a registrarlo.

La autopsia reveló que la muerte había sido producida por shock traumático causado por un violento apaleamiento generalizado, prolongado, intenso y técnico, tras el cual, y hasta el momento de la muerte, no se había procurado la correcta asistencia médica.

El día 17 de marzo, una gran comitiva condujo a hombros el féretro de Agustín hasta la plaza de Cibeles. Varias coronas de flores presidían el cortejo. En una de ellas se podía leer: “que tu sangre encienda la chispa de la libertad. COPEL”.

A los responsables de la muerte de Agustín Rueda no se les podía juzgar por homicidio, ya que el delito de torturas no figuraba en el código penal.

Adelaida Artigado

A Un Latido De Distancia

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