Querella Por Un Preso Muerto De Cáncer Después De Sufrir Trato Degradante Y Abandono Médico En La Cárcel De Picassent (Valencia)

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Sabemos que en las prisiones del Estado Español se dan malos tratos y vejaciones continuadas, que el sistema penitenciario va enfocado a que ello ocurra también lo sabemos. Que el castigo es para los pobres, que tengan miedo de ser castigadxs y de quien es castigadx también. Que el apoyo y la solidaridad que las personas que están dentro necesitan  no es fácil de unificar también lo sabemos, como también sabemos que es de eso de lo que el sistema se nutre, de que estemos solas ante sus patadas, bajo su yugo…

Últimamente, la Sanidad dentro del ámbito penitenciario está en el punto de mira y de debate, porque la situación no es para menos. Responsabilizándose Comunidades al gobierno Central y viceversa hace más de una década sobre quién es competente de hacerse cargo y gestionarla, mientras que quizá es de los menores problemas que sufre, no es más que pasarse una “bola”.

La población penitenciaria ha disminuido levemente en los últimos años, pero el hacinamiento es aún patente, además de la falta de medios en todos los sentidos  y de suficientes profesionales que muestren un mínimo de respeto e interés por atender a las personas presas de las que son responsables, el negocio de las farmacéuticas que encuentran una gran cartera de “clientes” en los mismos va en aumento, el incremento exponencial de las enfermedades mentales entre las personas presas es ya un hecho.

Todos estos factores facilitan el castigo, como única meta del sistema penal/penitenciario, cuyos  medios coercitivos son precisamente la humillación, los malos tratos, la desidia, el abandono, el olvido…

En esta cruel realidad penitenciaria  se desarrolló la triste y denigrante historia por la que  hicieron atravesar a L.A.S y a su familia la Institución Penitenciaria, concretamente la del Centro de Picassent y más concretamente el personal médico responsable del módulo 25.

Él entró condenado con una salud  normal para una persona de 36 años, para abstraerse de lo que supone estar encerrado, procuró hacer vida activa, iba asiduamente al gimnasio y consiguió un puesto en un taller remunerado.

A los dos años de ingresar en prisión de pronto comenzó a sentirse demasiado cansado, tanto que no podía hacer la vida activa que hasta entonces había logrado llevar. Un día acudió a la enfermería por unos bultos extraños que le aparecieron en el rostro, le aplicaron unas curas superficiales  y de vuelta al módulo. Pero aquello no fue más que el principio de los meses de sufrimiento que le esperaban. Las consultas a enfermería se convirtieron en semanales y todas  ellas con una misma dolencia en el interior del abdomen “me duele por dentro” decía; pero el tratamiento sin que se le solicitara ningún tipo de prueba  variaba cada semana entre los diferentes analgésicos y antiinflamatorios que en una consulta se pueda  encontrar.

Así las cosas, su vida en cosa de un par de meses dio un giro bestial y dentro de prisión parecían hacer caso omiso… Bajó el ritmo en el gimnasio hasta dejarlo en cuestión de un par de semanas desde que empezara con aquél extraño cansancio y continuado dolor, en su puesto de trabajo no podía seguir rindiendo por ese mismo dolor, lo desgraciadamente curioso es que por motivos de salud dejó su puesto de trabajo, curioso porque parece una extraña ecuación la planteada, ya que cabe pensar que si unx en su trabajo cae enfermx le den una baja laboral en el médico y no una definitiva, quedándote sin ningún derecho ni remuneración, extraño, ¿verdad? Como si supieran que no podría volver a reincorporarse al ver que su estado de salud empeoraba visiblemente. No le dieron una baja laboral más que de 4 días, después le “obligaron” a dejar su puesto de manera definitiva.

Los dolores eran cada vez mayores, la falta de apetito y la pérdida estrepitosa de peso eran notables a la vista, de llevar una vida activa a quedar tirado en el patio porque nada más era capaz de hacer y todo ello a la vista de todo el personal funcionarial, médico y psicosocial del módulo. ¿Nadie se preguntó si le podría pasar algo grave? ¿O conscientes de que era eso lo que ocurría lo dejaron pasar sin más?

Dos meses después  de visitas semanales a la enfermería pidiendo  ayuda, llamó a su madre para hacerle saber que su hijo se moría. No podía soportar más el dolor y deseaba morir, pero además de ese horrible deseo sentía que su cuerpo dejaba de responder.

Asustada y alarmada la madre llama al centro penitenciario y la pasan con el subdirector médico, quien le asegura no tener constancia de la situación (a pesar de que Luis había enviado dos instancias dirigidas a él solicitando su auxilio hacía unos 10 días la primera y un par la segunda).

Esa misma tarde bajaron a visitarle y tuvo que ser ingresado de urgencias en el Hospital Universitario de Valencia donde le practicaron la primera radiografía y encontraron unos extraños bultos en la zona del hígado y del páncreas de un tamaño más que considerable, por lo que solicitaron una resonancia.

Dos semanas después nada parece avanzar excepto su malestar por lo que hace falta que sufra un desmayo en su módulo para  que vuelvan a ingresarle, esta vez para no volver a prisión. Efectivamente algo grave era lo que crecía en su interior; diversas pruebas en cuestión de pocos días dieron al personal la convicción de que podría estar sufriendo un cáncer de páncreas y metástasis en el hígado, por lo que fue trasladado a la unidad de oncología del HGUV.

Por su parte, la junta de tratamiento y la dirección del Centro Penitenciario decidieron darle la libertad condicional por medio del art. 91. 3 del CP, esto es, por enfermedad incurable. Así sin haber obtenidos los resultados de la biopsia le dan el alta en el hospital a esperas de los resultados y puede por fin volver a casa con su familia.

La dignidad ya se la habían casi arrebatado del todo, ya no podía moverse por sí solo, la enfermedad estaba muy avanzada a causa de la mala praxis, del pasotismo, de los malos tratos en general a los que fue sometido dentro de prisión, abandonado a su “suerte” con una enfermedad que le fulminaba, hasta que avisó a su madre y en prisión vieron el problema: alguien reclamaba por él, no sería un número más fallecido dentro por circunstancias no resueltas, tenía una familia que no iba a dejar que lo mantuvieran en el olvido, si no que haría lo posible por sacarle, cuidarle y denunciar por lo que les estaban haciendo pasar.

Pero ya era tarde para devolverles la dignidad que le habían arrancado. No diremos que la cárcel le enfermó, porque es un extremo incierto, pero de lo que estamos segurxs es de que la cárcel y el personal responsable fueron los causantes de un sufrimiento agravado, excesivo y sin sentido. Que si hubieran sido un poco responsables hubieran procurado saber qué le ocurría, le hubieran realizado pruebas  antes, pues no era  normal su estado y la rapidez de su empeoramiento y si hubiera sido esto lo que hubieran hecho, aunque no le hubieran curado, sí le hubieran proporcionado un pequeño alivio al sufrimiento y dolor que la multitud de medicamentos a los que le expusieron no sólo no le ayudaron en nada a paliarlo, sino por el contrario, estamos segurxs de que lo que hicieron fue que empeorara.

A mediados de agosto, después de un corto pero intenso tratamiento con el que ya nada se podía hacer por él, excepto proporcionarle morfina para  paliar  el dolor, Luis fallecía junto a lxs suyos pero demasiado pronto, demasiado deteriorado, sin haber tenido una sola oportunidad porque no le habían dejado otra opción que una muerte dura y rápida y de cuyos responsables aún siguen dependiendo miles de vidas entre los  horribles muros de ese lugar donde, como dijera José Revueltas , reina la tristeza , no se castiga el delito, se castiga la pobreza se.

Por todo ello, la familia de Luis no ha querido quedarse al margen y el día 11 de Enero de 2.017 han presentado una querella contra los responsables de este calvario que jamás hubieran imaginado que tendrían que atravesar. Para que no le pase a una sola persona más, para que la pasividad y crueldad con la que se trata a las personas presas no quede impune una vez más.

Pedimos vuestro apoyo y solidaridad. Será un duro camino pero juntxs se llevará mejor.

ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES

NI UNA MUERTE MÁS, NI UN MAL TRATO MÁS

 FAMILIARES Y AMIGXS DE LUIS.A.S.

6 Responses to “Querella Por Un Preso Muerto De Cáncer Después De Sufrir Trato Degradante Y Abandono Médico En La Cárcel De Picassent (Valencia)”

  1. Maria Jesus Garaizar Elorduy dice:

    Que tristeza siento dentro de mi,no nos dejan ser un poco felices,yo estoy en depresion cronica y agorafobia porque me cortaron el pago de invalidez en bruselas el año 2009,luche durante 2 años y 2 meses,tuve que internar a mi hijito Adam con 6 años en un internado para que podria comer este sock me cambio la vida para siempre,ya casi no salgo la agorafobia me lleva a la muerte,mi tristeza cronica se hace ENORME cuando veo tantas INJUSTICIAS PRESOS AS QUE MUEREN COMO PERROS el hambre de mis niños Amados el paro y tristeza que siento en las PERSONAS sin presente ni futuro,cuando VES LA REALIDAD SE SUFRE DEMASIADO besos compañero AMADO

  2. Tristana dice:

    A por ellos, para q se haga justicia y no vuelva a suceder

  3. Noelia dice:

    No es la primera muerte en este centro X desidia médica ni será la última si esto sigue así es una cárcel horrible llena de humedades plagas de bichos continuamente trato denigrante.ni una mur te más ni un maltrato más.

  4. yolanda dice:

    Mui fuerte todo imposible de superar esa vivencia

  5. Toñi dice:

    Toñy No se deja de ser persona cuando estas preso, y como personas en todas las circunstancias tienes queser tratado , es obligacion de quien trabaja en las carceles como medicos y educadores y en las oficinas ,procurar la atencion necesria ,seria deseable que cumplieran con su trabajo , y si no lo ace que los echen ,No mas muertes por desidia por desinteres ,Presos si,y Personas,tanbien

  6. Beli dice:

    Todo mi apoyo y mi fuerza para la familia de Luis, para que no decaigan nunca en su lucha y lleguen hasta donde tengan que llegar para que estas cosas dejen de ocurrir y un besazo muy muy gordo para el este donde este

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