Categoría: Internacional

Repasamos las últimas noticias, de dentro y de fuera, sobre la huelga de hambre rotativa por la excarcelación de las personas presas gravemente enfermas. Emitimos parte de una entrevista grabada recientemente en Córdoba (Argentina) con la madre y la tía de Rodrigo, asesinado a tiros por la policía argentina, poniendo en práctica lo que ellas denuncian con el nombre de “gatillo fácil”. Nos hablan de los abusos policiales en su región y de cómo se organiza la gente para hacerles frente. Por ejemplo de la Coordinadora de familiares contra el gatillo fácil de la que ellas forman parte.

Huelga de Hambre Rotativa 2019 Internacional Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Hablamos de la huelga de hambre de Carmen Badía Lachos, en su 41º día, y de la convocatoria de una jornada de acción solidaria con ella para el próximo 24 de abril. Leemos comunciados de algunos presos en lucha y recordamos la convocatoria de huelga de hambre colectiva para el 1 de mayo. Comentamos con varios compañeros de Marruecos el fin de la huelga de hambre de presxs palestinos en manos del Estado de Israel al lograr la mayor parte de sus reivindicaciones, las luchas sociales y su represión en el Rif y en el resto de Marruecos.

Huelga de Hambre Mayo de 2019 Internacional La cárcel mata Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Como decíamos en una noticia reciente, el 29 de abril empieza en Bruselas el juicio contra doce personas, de tendencia libertaria y antiautoritaria, acusadas finalmente de “asociación de malhechores”, después de que la fiscalía intentara imputarlas por terrorismo. Se les acusa de multitud de acciones, muchas de ellas anticarcelarias y de haberse organizado durante unos cuantos años para realizarlas. Reproducimos a continuación este texto que nos ha llegado y que se puede descargar también en pdf, donde se explican los detalles del caso y sus antecedentes.

A finales de 2008, en medio de hostilidades difusas desencadenadas por la revuelta en Grecia tras el asesinato de Alexis por la policía, la fiscalía federal belga lanza una investigación focalizada contra anarquistas y antiautoritarios. En el 2010, basándose en una lista de acciones que la policía atribuye al “movimiento anarquista” y cuando la lucha contra la construcción de un nuevo centro de detención en Steenokkerzeel está en marcha, la juez de instrucción Isabelle Panou es asignada a la investigación, correspondiente ahora, a la lucha antiterrorista.

En mayo, y posteriormente en septiembre del 2013, se llevaron a cabo una decena de allanamientos dentro del marco de esta investigación, éstos se realizaron en diferentes domicilios, así como en la biblioteca anarquista “Acrata” localizada en Bruselas, ocasión en la que se deja ver por primera vez de qué tipo de investigación contra el terrorismo se trata. Dirigida por la sección antiterrorista de la policía judicial federal, respaldada tanto por la Seguridad del Estado, como por el Servicio General de inteligencia y Seguridad militar, y distintas secciones antiterroristas de otros países europeos. La investigación se cerró en el año 2014, remitiendo al día de hoy a 12 anarquistas y antiautoritarios ante la Sala del Consejo.

Después de una sesión para la legalización de métodos específicos de investigación utilizados en el marco de este caso (seguimientos, escuchas telefónicas, la colocación del micrófonos en un domicilio, allanamientos secretos, intentos de infiltración, colocación de dispositivos de videovigilancia frente a varios domicilios  y en el interior de uno de ellos), en octubre del año 2015, el caso se remite a la Sala de la Corte. En la sesión de la Cámara prevista para el 10 de mayo del 2016 se determinará si va a haber juicio y, si es así, bajo qué cargos.

En esta investigación, la Fiscalía Federal ha intentado elaborar al menos 29 cargos individualizados. Nueve compañeros están acusados de pertenecer a una organización terrorista y de participación en actividades terroristas por períodos más o menos prolongados. Tres de ellos están además acusados de ser los “dirigentes”. Asimismo, otras tres personas, que fueron detenidas en medio de la multitud durante un ataque a la comisaría de Marolles, están acusadas por su parte, de pertenecer por un día a este grupo terrorista, así como de diversos cargos relacionados con este ataque. Esto es  respecto a la acusación engeneral.

Luego, todo esto se complementa con otros cargos más específicos, tales como la participación en una manifestación espontánea afuera del centro de detención 127 bis en Steenokkerzeel (calificada por la fiscalía como “intento de incendio” y “delito terrorista”), la preparación y participación en un ataque contra la estación de policía en Marolles (calificadas por la fiscalía  como “delito de terrorismo”), asalto y lesiones a los agentes de policía en varias ocasiones, la obstrucción de la vía pública, degradaciones diversas y variadas, robos menores, incendio de coches de funcionarios de las prisiones en el estacionamiento de la prisión de Ittre, incitación a cometer delitos de terrorismo… Cabe señalar que estas acusaciones específicas se dirigen concretamente hacia ciertos compañeros, es decir, que no todos están inculpados por el conjunto de las acusaciones.

En el fondo de esta investigación, que se ha prolongado por varios años, dejando al menos 32 cajas de papeleo, la Fiscalía Federal plantea la hipótesis de que un “grupo anarquista terrorista” estaría activo, específicamente en Bruselas, y que los acusados habrían “participado” o “favorecido” dichas actividades. Por ejemplo, se ha producido una lista de cerca de 150 ataques, un buen número de los cuales han sido incendiarios, contra las estructuras de dominación: estaciones de policía, los tribunales, los bancos, las empresas que se enriquecen con el encarcelamiento, las obras de construcción, vehículos diplomáticos, eurócratas y funcionarios de la OTAN, antenas de telefonía móvil… Todos estos ataques tuvieron lugar en Bruselas y sus alrededores, entre 2008 y 2013.

La invención de un grupo terrorista como el responsable de todos estos actos (aunque sólo sea por “haberlos hecho posibles”) permite manipular teatralmente las apariencias a favor de las acusaciones,  de manera que una biblioteca se convierte en un lugar de reclutamiento, las charlas comunes se convierten en reuniones clandestinas, folletos y periódicos de crítica anarquista se convierten en manuales de guerrilla urbana, las manifestaciones y concentraciones se convierten en llamados al terrorismo, los lazos de afinidad entre las personas en lucha y la autoorganización que pueden generar, se transforman en  “un grupo terrorista estructurado”.

La invención de un “grupo terrorista anarquista” es obviamente un intento bastante torpe del Estado para reducir la subversión antiautoritaria y revolucionaria a la acción de un solo “grupo estructurado”. Al tratar de poner tras las rejas a un puñado de anarquistas incómodos, el Estado busca disuadir a los refractarios de pasar a la acción directa contra lo que nos oprime y explota e imponer un silencio absoluto a los deseos, posibilidades y reflexiones críticas que se confrontan a este mundo autoritario. Lo que se propone juzgar, es todo un mosaico de luchas, revueltas, ideas, acciones directas, críticas, imaginarios revolucionarios, agitaciones que durante años han buscado enrentarse a la dominación.

Por lo tanto, este posible proceso, no concierne únicamente a los compañeros acusados, sino a todo individuo, a todo anarquista, a todo revolucionario, a todo rebelde en contra del orden establecido, a todo insumiso ante la autoridad que se niega a quedarse de brazos cruzados frente a la explotación y la opresión. Lo que se propone juzgar, es la búsqueda de la autonomía a través de la acción, la autoorganización en la lucha, la acción directa en toda su diversidad, la elección de defender y difundir las ideas anarquistas y revolucionarias, participar junto con otras revueltas en los combates autoorganizados y autónomos. Y, por último, sin duda alguna, un enfoque combativo del anarquismo que parte del individuo, de la afinidad, de la informalidad.

Sería algo extraño separar la represión que hoy golpea a algunos anarquistas y antiautoritarios del conjunto de la represión que busca domar (a menudo de forma preventiva) cualquier crítica al orden establecido y a la revuelta. A base de “amenazas terroristas”, crisis de los refugiados, lucha contra la delincuencia y guerras bien reales, la represión del Estado se acelera. En un momento en el que los cambios y las reestructuraciones modifican mas rápidamente la conflictividad social, neutralizar a los que molestan con su pensamiento y sus acciones, a fin de cuentas tiene por objeto neutralizar a los explotados y oprimidos: el endurecimiento de las condiciones de supervivencia, la militarización de fronteras, la imposición del control tecnológico masivo, la construcción de nuevos campos de detención…

Defenderse contra este golpe represivo que busca remitir a los compañeros ante un tribunal bajo los cargos de terrorismo, es defender la posibilidad y el espacio de la acción anarquista y antiautoritaria. Y, a través de la solidaridad con los compañeros acusados, hacer frente a la represión del Estado  que busca paralizar toda acción subversiva.

“Si la lucha por la libertad es un crimen, la inocencia sería realmente lo peor de todo”

abril 2016

Información en francés:
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La Lime. Caisse de solidarité bruxelloise
Reunion cada primerr lunes de mes, a las 19:30, en Acrata
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Acrata, biblioteca anarquista
Rue de la Grande Ile 32 – Bruxelles
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Internacional Sociedad-cárcel

Hablamos con una compañera de CAMPA de la huelga de hambre de Carmen Badía, en su 33º día, relacionándola con la propuesta del colectivo de presxs en lucha. Hablamos con dos compañeros, uno palestino y otro marroquí de la actual huelga de hambre de presxs palestinos y de su situación en general así como de las recientes luchas sociales en el Rif y de su brutal represión por el Estado marroquí.

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Damos algo de información sobre la situación de Anahí Esperanza Salcedo, compañera anarquista, presa en la cárcel de Ezeiza, en Argentina, a quien el Estado niega la atención médica que necesita con urgencia. También sobre la huelga de hambre de Carmen Badía Lachos, en su 22º día, y sobre el apoyo que está trecibiendo de algunxs presxs en lucha. Entrevistamos a Paz Francés, que ha venido a Valencia a hablar sobre feminismo antipunitivista y a presentar un libro recién publicado, escrito por ella en colaboración con Diana Restrepo: “¿Se puede terminar con la prisión? Críticas y alternativas al sistema de justicia penal?”. Leemos algunas cartas de presxs en lucha.

Internacional La cárcel mata Política criminal Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Reflexionamos sobre la convocatoria por lxs presxs en lucha de una de huelga de hambre colectiva para mayo, así como sobre la campaña en favor de Antonio Nieto Galindo, Antuan, que se ha propuesto recientemente, aún no se sabe muy bien por quién, leyendo algunos comunicados de compañerxs presxs. Hablamos con una persona que está participando en una marcha internacional de solidaridad con ella de la huelga de hambre de cientos de presxs kurdos en Turquía iniciada por Leyla Güben, que ya lleva más de 70 días ayunando y esta al borde de la muerte, por la salida de aislamiento de Abdullah Öcalam, líder del PKK que lleva más de 20 años preso, desde 2016 en aislamiento total.

Cadena perpetua Huelga de Hambre Mayo de 2019 Internacional La cárcel mata Presos políticos Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga

Hacemos pública la propuesta de de dos compañeros presos de hacer una nueva huelga de hambre colectiva a partir del próximo 1 de mayo. Hablamos con una compañera del Grup de Suport a Prexs de Lleida sobre la actividad de se grupo y las noticias que nos dan sobre lo que pasa dentro de las cárceles. Hablamos también con Ernesto, de Presxs Tenerife, sobre la actividad de esta plataforma de defensa de los derechos de las personas presas en esa isla, comentando todo una serie de violaciones de los mismos que se cometen rutinariamente, tanto en las cárceles canarias como en las peninsulares.

Actividad en la calle Huelga de Hambre Mayo de 2019 Internacional Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga

Hablamos de la reciente jornada de reflexión celebrada en Valencia, sobre la caja de resistencia antirrepresiva donde se coordina gente de diferentes ciudades griegas; de la situación actual de lxs perseguidxs y presxs por los “sucesos de Altsasu”; de algunxs compañerxs presxs en lucha y de las ideas que están poniendo en práctica; y de la siguiente jornada de reflexión, que va a tener lugar este mismo sábado, sobre la cárcel como gestión de la pobreza, organizada por el Grup de Suport a Persones Preses de València.

Internacional Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Hablamos de la huelga de presos en Estados Unidos, de la convocatoria de huelga de hambre para octubre en las cárceles del Estado español. Conversamos con dos personas de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria sobre su segundo taller de cuidados murtuos convocado en Torrente (Valencia) para el próximo fin de semana, 15 y 16 de septiembre, sobre manejo del estrés y salud emocional. Comentamos una situación de torturas y malos tratos en la cárcel de Brians II, narrada por la madre del preso que la está sufriendo y asimismo la espera de la familia de Manuel Fernández Jiménez, que murió en octubre pasado en la cárcel de Albocpàsser y aún no se conoce siquiera el resultado de la autopsia.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Huelga de hambre octubre 2018 Internacional Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga

Tal como anuncian lxs compañerxs de la Agencia Para La Libertad y el cartel de ahí arriba: Contra el Gatillo fácil y toda represión estatal marcharemos en Caba, Rosario, Mar del Plata, Bariloche,Córdoba, San Juan, Mendoza, Santiago Del Estero, Misiones, Chubut y Tucumán. En la Caba: Lunes 27 de agosto, a las 16 horas, concentramos en Congreso y luego marchamos hacia la Plaza de Mayo. ¡¡Venite, te esperamos!! Aquí debajo, copiamos un artículo de Oscar Castelnovo, publicado igualmente en la página de APL, donde se explica bien el tema.

GATILLO FÁCIL, EL GENOCIDIO ENCUBIERTO

¿Qué dolor puede ser más brutal para una madre, para una familia, que la muerte de su hijx? ¿Y si no fue exactamente “muerte” sino asesinato? ¿Y si el crimen lo cometió un agente estatal que percibe un salario dizque para garantizar la vida y la integridad del que fusiló? ¿Y si los jueces protegen al matador? ¿Y si el poder político lo asciende? ¿Y si los legisladores le hacen leyes a medida? ¿Y si los medios hegemónicos manipulan con alevosía desde el mismo instante en que ese homicidio va a la sección “Policiales” en lugar de ubicarse en el primer lugar de “Política Nacional”? ¿Y si la matanza es sistemática y lleva décadas pero nadie habla de Genocidio? Si se dan todas estas variables, tal como sucede en la Argentina, entonces esa madre enloquece, enferma, muere de tristeza o se lanza a la lucha. Así, cuando ellas marchan su rostro se desfigura en aullidos. La remera que cubre su torso lleva sobre sus senos la cara sonriente del hijx que amamantaron y que sucumbió a balazos por las fuerzas de Seguridad en las calles o la tortura en los sitios de encierro. Este lunes 27 lo harán desde Congreso a Plaza de Mayo en la CABA y también en Rosario, Mar Del Plata, Bariloche, Córdoba, San Juan, Mendoza, Santiago del Estero, Misiones, Chubut y Tucumán, en la 4° Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil. ¿Por qué genocidio?¿Por qué encubierto? Más abajo, las respuestas a esta política de estado que lleva décadas en la etapa reclamada como constitucional.

El Gatillo Fácil constituye un verdadero genocidio, tal como lo nombra la Convención de las Naciones Unidas que lo tipificó en 1948. Allí, en su artículo II, el texto afirma que se entiende por genocidio los actos “perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, tales como: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial…”. La definición es contundente y no deja dudas. Nuestro empeño por llamar a las hechos por su nombre no nace de un interés jurídico, la sola palabra “genocidio” es una herramienta para la pelea, esenciamente política, contra la muerte de los más vulnerables. ¿Qué pasaría en la Argetina si organismos, colectivos de luchadores, partidos populares, sindicatos, organizaciones femimistas, estudiantiles, entre muchos más, denunciaran como genocidio a asesinato de lxs nuestrxs?

Walsh

Resulta singular que aquello que la casta política pretende desconocer, el periodista Rodolfo Walsh lo anticipara el 25 de marzo de 1977 en su “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, según el Premio Nobel Gabriel García Márquez, esta fue la pieza periodística más brillante que se haya escrito jamás. En su misiva a los uniformados, Walsh va afirmar algo que pensó mucho y le generó contradicciones antes de plasmarlo blanco sobre negro. Finalmente se decidió a decir que las desapariciones, los asesinatos, las torturas no eran los hechos más graves perpetrados por los tiranos: “Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”, aseguró. Y esa miseria planificada para millones, acompañada ineludiblemente con la masacre dilatada en el tiempo, es lo que está viviendo el pueblo argentino, de modo creciente según pasan los años.

Por qué

Es decir que a la desaparición por la dictadura cívico militar de 30 mil revolucionarios, le continuó el exterminio sistemático por parte del estado de lxs pibxs excluidos y/o rebeldes, los más vulnerables, quienes “no encajan” en el ordenamiento neoliberal y, claro está, que converge con la masacre de lxs jóvenes de los pueblos originarios cuya matanza nunca se detuvo desde la misma llegada de la corona española a América, con distinta intensificación según odio y necesidad.

Por otra parte, aunque hubo casos de gatillo fácil en toda la etapa constitucional, podría ubicarse una fecha de clave de sistematicidad en los años ’90, cuando millones de personas fueron arrojadas al desamparo absoluto, según lo había planeado la tiranía al fundar el modelo neoliberal que desplegó el menemismo. Entonces resultó forzoso acudir a una política represiva específica para asegurar los beneficios de la nueva tasa de ganancia requerida por el capital.

A la vez, este genocidio incluyó a las mujeres secuestradas para la trata con fines de prostitución, luego desaparecidas, liquidadas o destruidas con su subjetividad devastada, especialmente en el segmento adolescentes. Si bien se menciona la cifra de cinco mil de ellas, ésta sería solo la punta de un iceberg gigantesco cuya cantidad permanece en la noche y niebla de los genocidios.

Recordemos, por si hiciera falta, la tipificación: “a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial…”

Como se ha dicho, los genocidios son “reorganizadores”. Es decir rediseñan la sociedad en beneficios de algunos y para ello es necesario el exterminio de muchos. De ese modo, Julio Argentino Roca masacró a los pueblos originarios, para quitarles sus territorios y dar nacimiento a oligarcas que se adueñaron de éste sustento del nuevo poder. En ese diseño “no encajaban” los aborígenes. De la misma manera, la tiranía cívico militar no hubiese podido sentar las bases del neoliberalismo y aniquiló a los militantes que “no encajaban”, dirigiendo los sindicatos, universidades, fábricas o alzados en armas por otra sociedad.

Ya en la etapa, dizque constitucional, el genocidio de lxs pibxs del pobrerío y/o rebeldes tiene distintas características, pero la misma esencia. Se trata de un genocidio ya no para “reorganizar” sino para “mantener” la inequidad lograda: Ellxs “no encajan”, son población sobrante y perturbadora. Entonces hubo que elaborar una política represiva “ad hoc” para evitar su rebelión y su organización. Es un genocidio de “mantenimiento del nuevo orden”. La batería represiva incluyó desde el plomo hasta el “paco”, para expandir el terror y así extinguir a algunos y disciplinar o neutralizar a los otros.

EL Estado terrorista

Resulta claro que el estado terrorista no terminó en diciembre de 1983. Si bien allí comenzaron a funcionar las instituciones de la llamada “democracia”, la ferocidad implacable, legal e ilegal, continuó focalizada en la pobreza y los sitios de encierro serían Campos de Concentración Siglo XXI. Sin embargo, el centro de exterminio no está, necesariamente, tras las muros y las rejas. Todo un barrio del pobrerío puede contener las torturas y los homicidios en sus veredas y sus calles, a plena luz del día. Y lo peor del caso, es que buena parte del pueblo prestó y presta consenso a este accionar.

Se sabe, que la coronación de una derrota popular, eso fue la instaración del modelo neoliberal, siempre comporta una sustitución de valores. Es decir la clase subyugada asume como propios los valores de la clase hegemónica a la cual brinda su aplauso. Así, el valor vida fue sustituido en la escala por el llamado, recortadamente, valor “seguridad”. De este modo, resulta más importante la cartera de la dama, el bolsillo del caballero o el celular de ambos, que la vida de un joven.

Un claro ejemplo fue el de David Moreira, 18 años, quien –según se afirmó– robó desde una moto la cartera de una señora en la ciudad de Rosario, en marzo de 2014. Allí, unos 50 vecinos del barrio Azcuénaga lo cazaron, lo lincharon y expandieron a patadas, literalmente, su masa encefálica sobre el asfalto. El joven que lo acompañaba en la moto se entregó a la policía y dijo: “yo estaba con él” y fue condenado. Sin embargo, ni uno solo de los 50 vecinos que asesinaron a David, confesó su crimen. Según el propio Código Penal que se aplica a los más pobres, robar una cartera tiene una pena de uno a seis años de prisión. Y, al asesinato alevoso, por caso 50 a 1, comporta una condena a reclusión perpetua.

Es en estas circunstancias donde se advierte, con creces, la derrota moral, axiológica, cultural que se expandió en los ’90. Ningún fiscal o juez investigó a los matadores, ningún miembro de los partidos mayoritarios alzó su voz tal y como debe hacerse, y el mundo siguió andando porque la vida de los más vulnerables carece de importancia para quienes timonean el despojo.

Meta bala

Como se recordará, sobre finales de los ’90, Carlos Ruckauf, ministro de Isabel Perón, vicepresidente de Carlos Menem y luego gobernador bonaerense, proclamó que había que “meter bala” a los delincuentes. Así, el estímulo fue bien recibido por los efectivos que pusieron más empeño a la tarea. Las balas continuaron para los pibes desfavorecidos por el régimen y también para los rebeldes que enfrentaron las circunstancias. El caso emblemático de aquellos años, ya en 2002, fue el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán ambos militantes políticos y sociales, quienes sucumbieron en la “Masacre de Avellaneda”, durante un reclamo popular.

Luego de que el entonces jefe de Gabinete, Alfredo Atanasoff dijera: “Si cruzan el Puente Pueyrredón será una declaración de guerra”, la cacería tuvo por un lado a piqueteros con palos y, por el otro, a las fuerzas represivas con balas de plomo. La “Guerra”, fue comandada, entre otros, por el presidente Eduardo Duhalde; el gobernador Felipe Solá; el ex secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández; y el ex secretario de Seguridad Interior, Juan José Álvarez.

En este caso, la lucha popular que entre otros encabezaron Alberto Santillán y Vanina Kosteki envió a prisión a los asesinos materiales: el comisario Alfredo Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta. Sin embargo, todos los responsables políticos permanecen impunes y reciclados. Nadie relacionó estos dos crímenes como parte del genocidio en marcha.

Alianza para matar

Antes del gobierno del “piloto de tormentas”, Eduardo Duhalde, asumió el Gobierno Fernando de la Rúa en la Alianza que llevó como vice presidente a Carlos “Chacho” Álvarez, proclamado de la “izquierda peronista”, “progresista”. A los 7 días del comienzo de su gestión,el 17 de diciembre de 1999, la Alianza reprimió al pueblo correntino que llevaba 7 meses de “aguante” en las plazas y varios sin percibir haberes. Tras el desalojo violento del Puente General Manuel Belgrano que une Chacho y Corrientes, la Gendarmería asesinó a Mauro Ojeda y a Francisco Escobar –dos jóvenes humildes– y dejó decenas de heridos de bala. Corrientes anticipó el “Argentinazo” del 2001 que puso en cuestión la gobernabilidad.

A su vez, el genocida de la dictadura Domingo Cavallo regresó al ministerio de Economía generando una de las peores crisis económica y social, sobre finales de 2001. De ese modo, ente el 19 y 20 de diciembre 39 personas fueron acribilladas por las fuerzas de Seguridad en diversas provincias argentinas.

El mismo De la Rúa, revelaría por Canal Encuentro que si Cavallo fue su ministro obedeció a una solicitud de su vice, quien nunca desmintió a su jefe. También trascendió que ante la multitud que protestaba en la Plaza de Mayo, el peronismo le exigió a De la Rúa el “desalojo” del centro político del país para hacerse cargo del nuevo gobierno. Y De la Rúa cumplió, concretando así un pésimo debut y una peor despedida.

¿Pena de muerte u homicidios policiales?

En la Argentina no existe la pena de muerte legal. En los países donde sí se aplica este engendro, siempre hay una tribunal, un juez, una instancia del estado que firma y ordena las ejecuciones y la historia habrá de juzgarlos. El hecho, aberrante de por sí, puede ser más taimado en la Argentina. Porque lo que ocurre en nuestro país son lisa y llanamente ejecuciones sumarias, sin legalidad burguesa alguna, son claros homicidios policiales que por su masividad, permanencia y alcances constituyen parte sustantiva del genocidio encubierto.

Todos los jueces del fuero penal son delincuentes

Salvo, puntuales excepciones, los magistrados que conforman del fuero penal infringen la ley en cada uno de sus fallos, delinquen sin que nadie los asocie con el delito. Ninguna de las cárceles del país está en condiciones de albergar a seres humanos según lo manda la Ley, que sostiene que serán sanas y limpias, no para castigo sino para resguardo, reinserción y otros cuentos chinos, del apresado. Sin embargo, a sabiendas, cada juez envía a seres humanos a estos campos de devastación humana donde la tortura se perpetra cotidianamente sobre lxs detenidxs y sus familiares, donde se mata un presx a palos, picana, facazos, hambre, suicidios inducidos o fraguados, las llamadas “muertes en contexto de incendio” o por enfermedades desatendidas. Es decir que, con nitidez, la pata judicial forma parte necesaria del genocidio en cuestión. Por su parte, fue el propio juez del Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni, quien afirmó: “El mayor asesino serial es el Estado”.

Campeón verbal de la defensa de los derechos humanos

Precisamente en la etapa gestionada por el kirchnerimo, la razón le asistió con creces al magistrado: 3070 asesinados por gatillo fácil o tortura en los sitios de encierro, 70 desapariciones –datos de Correpi–, y varios cientos de presos por luchar –datos de la Gremial de Abogadas y Abogados de la Argentina–, crecimiento exponencial de pobres en el encierro –dato Agencia Rodolfo Walsh–, convirtieron a este gobierno en el que mayor cantidad de casos tuvo. No solo superó a cada uno de los gobiernos anteriores, sino a todos en conjunto con 3070, al menos, vidas sesgadas hasta diciembre de 2015. Recuérdese que los datos de Correpi son recolectados, con esfuerzo, de los medios de todo el país y a través de la denuncia de los familiares. Como se sabe, los medios no publican todos los crímenes y, por distintas razones, no todos lo familiares denuncian. O sea que la cifra fue aún mucho mayor durante el gobierno campeón verbal de la defensa de los derechos humanos. Los casos emblemáticos de Luciano Arruga, Daniel Solano y Julio López, son solo algunos de los que la lucha familiar y popular rompió el cerco informático.

Cabe destacar que mientras la entonces presidenta Cristina Fernández aseguró en 2012 “tenemos un Servicio Penitenciario ejemplar” –en referencia al Federal, en ese año estos grises ejemplares asesinaron a Florencia “La China” Cuellar, novena chica liquidada en la cárcel de Ezeiza entre 2009 y 2012. Por esos años, un ser privado de libertad moría cada 37 horas según una medición del boletín Para la Libertad, de la Agencia Rodolfo Walsh, nunca desmentida.

Asimismo, en 2004 se sancionaron las mal llamadas y represivas “Leyes Blumberg”, ya que el ex ingeniero no era legislador y ambas cámaras del Congreso –que también votaron la Ley Antiterrorista a libro cerrado por exigencia de Estados Unidos, tenían mayoría kirchnerista entre sus miembros.

Por si quedara dudas, por entonces, el fiscal Abel Córdoba –hombre del proyecto kirchnerista–, expresó luego de una de sus inspecciones a las cárceles que los detenidos vivían en condiciones “infrazoológicas”. A la vez, Córdoba enfatizó a esta agencia que era imposible que un juez de clase media acomodada, le diera entidad humana a unx joven morochx y pobre.

Como puede apreciarse, sin esfuerzos, la matanza continuó ascendiendo con cada gobierno “democrático”. Y solo basta escuchar a los partidos con posibilidades de ganar la elección, en las campañas, que compiten a ver quién va a aplicar la mano más dura. En sí, la promesa de más muertos y más presos garantiza votos, pero al mismo tiempo provee mayores delitos toda vez que son, precisamente, las fuerzas de Seguridad quienes los regentean en todo el país.

También fue mérito de la gestión K, entre otras, haber desplegado la Gendarmería y la Prefectura a cumplir funciones policiales o sea de control social en el territorio. Con lo cual, la Argentina pasó en 2015 a ser principalísimo país con mayor tasa de policiación (policías por habitantes) en el planeta, de acuerdo a la destacada socióloga Alcira Daroqui quien brindó el dato a esta agencia basado en un informe de la ONU.

EL fascismo al desnudo

Con la llegada del Cambiemos, el fascismo al desnudo arribó al gobierno del país, encabezado por el empresario y conspicuo ladrón de los dineros públicos –a través del Grupo Socma–, Mauricio Macri. En la continuidad del genocidio encubierto lo secunda la ministra de Seguridad Patricia Bullrich Luro Pueyrredón. Ambos establecieron variantes significativas: los fusilamientos –documentados– pasaron de 28 a 23 horas y, contrariamente a sus predecesores que se desligaban del tema, por caso acudiendo al dudoso concepto de “violencia institucional”, pasaron a celebrar las muertes y condecorar a los matadores, recibiéndolos en la Rosada.

Eso sucedió luego de que el policía de Avellaneda matara por la espalda al joven Pablo Kukoc, quien huía a la carrera sin representar un peligro para nadie. El aliento que el gesto brindó a lxs miembrxs de las fuerzas de Seguridad se vio incrementado copiosamente. Y desde el inicio mismo de la gestión, el dolor fue aún mayor en las barriadas y, singularmente, buena parte del pueblo respaldó esta política, derrota axiológica mediante, incluso las represiones a las manifestaciones de reclamos populares.

La construcción del enemigo interno, siguió teniendo rostro moreno y pobre, aunque públicamente también se definiría al pueblo mapuche como principalísimo blanco elegido. Es esa dinámica de la lucha de clases en la Argentina, que Gendarmería asesinó al anarquista Santiago Maldonado y al mapuche Rafael Nahuel, en una “guerra” de piedras contra balas de plomo.

También durante la Era Macri, la tierna gobernadora María Eugenia Vidal sería junto a Cristian Ritondo, su ministro de Seguridad, responsable de la peor masacre en toda la historia de la policía bonaerense. El 2 de marzo de 2017 en la ex comisaría 1º de Pergamino, fueron asesinados 7 jóvenes que se hallaban detenidos bajo custodia del estado que debió garantizar su vida y su integridad. Una parte de ellos tenía problemas de adicciones, pero el estado no respondió con contención psicológica u otras formas de salud. Acudió al fuego y al monóxido de carbono para su exterminio.

A la vez, recientemente, Macri decretó la intervención de las Fuerzas Armadas en temas de Seguridad interior que, traducido al criollo o al mapundungun (lengua mapuche), significa licencia para matar.

En el decreto del mandatario argentino se establecen “normas de comportamiento” que deberán observar los efectivos militares en todos los operativos en los que tomen parte. A la vez declara secretas esas normas de comportamiento, justificado por “secreto militar”. Además, en la redacción de estas “normas de comportamiento” se ha atendido en forma muy especial a cubrir las eventuales responsabilidades judiciales que puedan involucrar a un efectivo militar por obrar con un supuesto “exceso en el cumplimiento del deber” pero atendiendo asimismo a la necesidad del militar de no ver limitado su derecho a la “legítima defensa”. O sea, lisa y llanamente la impunidad anticipada.

Como puede verse, desde el poder hay una voluntad de exterminio a los vulnerables, una guerra desigual que se libra en las calles, los tribunales y esencialmente en los medios formadores de pensamiento y acción.

¿Cuántos pobres tienen que morir?

Una discusión en la llamada “brecha” afirma que serán muchos más los muertos en la gestión macrista que en la kirchnerista. Y es cierto. Tan cierto como que los luchadores no vinimos a este mundo a decir a cuantos pobres hay que matar: Nadie debe morir asesinado por el estado. Y es tarea de los militantes luchar por este concepto-bandera y no hacer ecuaciones aritméticas de una supuesta “mortalidad inevitable”.

Si estas líneas despertaran la reacción de quienes no las comparten, cabe recordar que si lxs chicxs vivieran, que si el estado no los hubiese asesinado, entonces jamás las hubiésemos escrito.

A la lucha

Las mujeres, las familias, que marcharán este lunes son la cara visible y desencajada del genocidio encubierto. En ellas reside un valor infinito por el que vencieron la locura y la impotencia, no así el dolor. Aunque saben de sobra que no puede haber justicia completa para su caso. Porque esto sería regresar a la vida al hijx masacrado. Y ya “su caso” pasó a ser colectivo, cada uno de los crímenes es tomado por todas. Algo cercano a la justicia, sí sería detener la matanza. Poco a poco, desgarradas, van aprehendiendo que no puede lograrse el objetivo en este sistema, quedó harto demostrado que cada gobierno superó en atrocidad al anterior. Así, ellas están luchando por otros hijos, incluso por aquellos cuyos padres apoyan o ignoran el genocidio encubierto. Su grandeza es gigantesca. Lo sepan o no, están batallando por otra sociedad. En cada diálogo con el hijo lo traen a este presente. En cada mural pintado, en cada reunión y en cada acción sienten que el hijo vive y las acompaña. Aún después de partir, ellxs están para que otrxs pibxs vivan. En esta iniciativa no se dirigen solo a la Casa de Gobierno o hacia otras sedes del poder, aunque así lo parezca. Sus pasos marchan, firmes, hacia un futuro tan digno como el rugido de sus gargantas y el sudor que emanan sus cuerpos en rebeldía. Que así sea.

 

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