Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas
Volvemos a las ondas después de tres semanas de vacaciones, intentando al mismo tiempo un balance de nuestra actividad en los últimos tiempos y enlazarla con las luchas actuales dentro de las cárceles, con especial hincapié en lo ocurrido este verano y en los últimos comunicados de compañeros presos en lucha recibidos. La reflexión gira en todo momento alrededor de la idea de «espacio de lucha» o de «comunidad de lucha» anticarcelaria y de las posibilidades y obstáculos para que lleguen a formarse actualmente.
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¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 15-VIII-2017]
Ediciones de la Torre publica este libro colectivo en mayo de 1977. La portada es de Félix García y tiene 144 páginas. En la cuarta se puede leer: «Esta edición consta de 4.000 ejemplares, de los cuales una cuarta parte numerados del 1 al 1.000, por acuerdo de la Asociación Cultura y Derecho y Ediciones de la Torre, se venden para destinar su importe íntegro a colaborar en el sostenimiento de las organizaciones de presos comunes.»
En la nota previa, firmada por Fco. Javier Alvarez García, Presidente de la Asociación «Cultura y Derecho», en la página 7, dice: «La Asociación ‘Cultura y Derecho’, de la Universidad Complutense de Madrid, organizó entre los días 21 a 25 de marzo, en la Facultad de Derecho, la ‘I Semana de Solidaridad con los Presos Comunes’. De las conferencias y coloquios desarrollados a lo largo de estas jornadas hemos extraído el material que presentamos en este libro.»
La transcripción de la charla de Agustín García Calvo cierra el libro y tiene siete páginas.
(De un blog dedicado a las publicaciones de Agustín García Calvo)
Parece que me toca hablar un poco de la figura del preso común. La figura del preso común, que más o menos considero equivalente a la figura del delincuente en la medida en que la Justicia ha tenido éxito con respecto al delincuente y lo ha encerrado. No sé hasta qué punto este tipo de exposición que puedo hacer ahora va a casar bien con el tema de la realidad jurídica de las prisiones que, en fin de cuentas, es una de las dos caras de la realidad de la vida en la cárcel. Esto sí que tiene algo que ver con aquello de los que principalmente querría tratar ahora.
Al mismo tiempo quiero aprovechar este discurso acerca del preso común o de su figura para someter a reflexión, a consideración, todo lo que estamos haciendo aquí en esta Semana de Solidaridad, ayuda o defensa del preso común.
Me parece claro ahora que yo no puedo hablar a favor de o en defensa de los presos comunes, mucho menos del preso común. Pero ni siquiera puedo hablar en favor o defensa de los presos comunes: no puedo hablar de ellos. ¿Os imagináis qué quiere decir hablar a favor de defender a los presos comunes? La expresión lo dice todo. Puesto que el objeto de esta defensa y de este hablar son los presos comunes, quiere decir que esta defensa y este hablar los configura, contribuye a configurarlos, como presos comunes. Si yo defiendo a una persona que está allí dentro, y lo defiendo no por su nombre ni por lo simpático que cae, ni por ninguna otra cosa, estoy volviendo con este acto mismo a encerrarlo dentro de esa definición de la que los muros de la cárcel, en definitiva, no son más que la aparición un poco más externa. No creo, pues, que honradamente se pueda hablar a favor de o en defensa de. Si algo cabe hacer tendría que ser de una manera enteramente indirecta, es decir, hablando en contra. Esto, tal vez, sí es posible. Es decir, hablando contra aquello que hace, que fabrica, que define al preso común. La Ley, el sistema penal, el sistema social en general, la cárcel, el Estado. De estas cosas sí podría hablar, de estas cosas se podría hablar aquí. y hablar de ellas, automáticamente, querría decir hablar en contra de ellas. Porque se habla siempre en contra de aquello de lo que se habla, por eso tampoco debo hablar de los presos comunes; debo hablar más bien de la Ley, del delito o noción de delito, de la cárcel, etc. Eso que a veces se resume en palabras como «el sistema» o «el Estado».
Lo malo es que las manifestaciones de esta abstracción, el sistema o el Estado, son numerosas, multiformes, aparecen por todas partes y uno de los sitios donde aparecen es en el delincuente. Dentro del delincuente, en el alma del delincuente, como se decía en otros tiempos en que ese término no estaba tan pasado de moda.
Efectivamente, si viviéramos en un mundo donde la Ley, el sistema, el Estado, la noción de delito, la cárcel, pudieran estar exclusivamente fuera, nuestra cuestión se presentaría de una manera más clara y mucho más fácil. Lo que hace probablemente más embrollado y más difícil esta cuestión es que estas cosas se manifiestan igualmente dentro. Están como suelen decir los psicólogos o los psicoanalistas, interiorizadas. Hay algunas experiencias, algunos recuerdos que me muestran hasta qué punto esto es cierto.
Yo nunca he llegado a estar dentro de una cárcel, propiamente dicha; lo más que he pasado han sido quince días en calabozos y algunas otras pequeñas detenciones. Pero en algunas de ellas he tenido la ocasión de estar en contacto, incluso en la misma, con presos -mejor dicho con delincuentes, porque allí todavía no eran presos-, con delincuentes comunes. y recuerdo a este propósito, en una de las ocasiones, celdas en la que veía cómo, por ejemplo, los ladrones desarrollaban diversamente una moral que condenaba al otro tipo de ladrones, al que no pertenecía aquel que hablaba; en el sentido en que, por ejemplo, los “chorizos”, decían: “Sí, yo seré un “chorizo”, pero nunca he llegado a hacer esas estafas y esas cosas”. Por el contrario, los estafadores, con los que también me encontré, naturalmente despreciaban a los “chorizos” por supuesto; el suyo era un tipo de robo en e que ellos jamás recaerían. Recuerdo igualmente un traslado en coche celular donde me tocó ir acompañado de unas cuantas mujeres de las que la policía, entonces, no sé si ahora, solía recoger consuetudinariamente, a las cuatro, las cinco de la mañana por las esquinas, y recuerdo cómo una de ellas se lanzó también en el coche celular a una exposición moral según la cual ella sí, efectivamente, reconocía que, de alguna manera, le gustaban o le interesaban los hombres, pero nunca las mujeres; lo cual, evidentemente, marcaba para ella también un límite muy preciso. En fin, todo el mundo tiene tantas experiencias de este tipo que tal vez es incluso ocioso recordar este par de ellas. Son experiencias que muestran bien a las claras hasta qué punto es cierto esto que estaba diciendo respecto a que el sistema está también dentro; dentro del delincuente, dentro del preso.
Voy a tratar de ver un poco más de cerca, y al mismo tiempo más en abstracto, cómo es esto. Creo que uno de los puntos clave está en la necesidad de ser juzgado, que es absolutamente inseparable de la necesidad de juzgar. La necesidad de ser juzgado, que podéis observar entre estudiantes como necesidad de ser examinado, igual que en los otros casos es una necesidad muy fundamental porque viene a ser esto del juicio el procedimiento que se reconoce como el adecuado para que se sepa quién es uno y para que uno mismo sepa quién es uno; es decir, para asegurar la propia definición de alguna manera. Esto, por tanto, ya veis que está en las raíces mismas de la constitución de uno, lo mismo que en la raíces mismas de la constitución del Estado. Así es como creo que tal vez podemos avanzar un poco en entender la relación dialéctica entre juez, ley, por un lado, y delincuente por el otro. Porque, efectivamente, para muchos de nosotros es ya bastante evidente que la ley, el juez, crea al delincuente. Lo crea en un sentido bien preciso, en cuanto que lo constituye, según se dice en esta charla, como figura. Lo constituye como figura, lo define, y esto es una forma de creación, es la forma aplicándose a la materia indefinida, que sin ella no sería nada, pero al mismo tiempo el delincuente o, si queréis, el futuro delincuente crea al juez y a la ley. Si bien es verdad que los crea en un sentido distinto, en cierto modo opuesto. Los crea en el sentido de la materia que apetece la forma. Esa necesidad que antes describía como necesidad de ser juzgado para que se sepa quién soy y para que yo mismo sepa quién soy. En efecto, la función social de la justicia es definir. Esta es la raíz de todas sus funciones. Y en esta función radical de la justicia colaboran jueces y delincuentes, cada uno de su lado. Sugería antes ya, que las otras apariciones del sistema judicial no son más que manifestaciones externas, más claras en cierto sentido pero más ocultas en el otro, de esta función esencial de la definición. Las cadenas, las rejas, los muros principalmente, son como la expresión gestual o material, si se quiere, de una definición. A aquellos que no pueden ser definidos por el procedimiento de convertirlos en obreros o en empleados, pongo por ejemplo, queda siempre el recurso de definirlos de otra manera por medio del encierro en esos circuitos especiales destinados al efecto. De esta manera, también ellos, igual que los locos, vienen a su manera, a formar parte del sistema, a ser elementos. A ser elementos, porque para un sistema o para un conjunto, si se quiere que el sistema, el conjunto esté firme, se requiere que cada elemento esté bien constituido como elemento, es decir, bien definido, bien numerable.
La muerte, por supuesto, es otra aparición. Estamos muy acostumbrados a considerar una escala de penas en la cual la muerte ocupa el puesto más alto y después vienen las carcelarias de diferentes tipo. Esta escala no es inexacta del todo. En efecto, la muerte es, en cierto sentido, el procedimiento máximamente eficaz de definición. Y los otros procedimientos de definición, los carcelarios, vienen a continuación de ella como procedimientos más ineficaces, menos seguros. Definición que se manifiesta como muerte, como encarcelamiento, de otras maneras que no vaya recorrer ahora.
Lo que hace falta, creo, es darse cuenta de hasta qué punto esta función de definición es esencial al Estado, a cualquier tipo de Estado. Que un Estado sin pena de muerte es una expresión que no tiene sentido. Estado y pena de muerte van lo uno con lo otro enlazados de una manera necesaria. Porque el Estado es, en un cierto sentido que ahora vaya decir, la muerte. Porque el Estado es la reducción de aquello, tal vez vago, indefinido a lo que podríamos aludir como pueblo o como gentes. La reducción a un conjunto bien establecido. La reducción a un cierto número de súbditos, a un cierto número de almas, si se prefiere, que estén así aptos para constituir un conjunto firme y claro. En este sentido de la palabra muerte lo digo, y siendo así como lo es, y siendo la muerte como el encarcelamiento una manifestación de la función esencial de definir, está bien claro hasta qué punto no nos podemos hacer ilusión alguna, respecto a la separabilidad entre instituciones como el Estado y esas otras instituciones como las carcelarias o la de la pena de muerte en cualquiera de sus apariciones.
Supongo que las objeciones ante una exposición de este tipo serán de carácter práctico, aparentemente práctico: «¿Qué hacer?» y estas cuestiones son aquí directamente oportunas referidas a la actividad de la «Semana de la Solidaridad» o en general a todas estas actividades en las que algunos nos encontramos metidos en relación con los presos comunes. Yo, desde luego, no vaya ponerme a decir aquí qué hacer, cuál es el camino de hacer. Pero, en cambio, tal vez pueda seguir sugiriendo, como una especie de consecuencia de lo dicho, qué cosas no hacer, qué cosas pienso que no deberían hacerse. Una de las cosas, desde luego, que parece que no deberían hacerse es usar a los presos comunes que están ahora, que están dentro, en estos momentos, convertidos en presos comunes, como una especie de medio para el fin ulterior y bueno de mejorar la condición del preso común, en abstracto, o incluso hacer desaparecer esta institución. Pienso que en esto deberíamos tener, los que estamos fuera, el mayor cuidado; porque si establecemos esta relación de medio fin, estamos al mismo tiempo contribuyendo a configurar, aún más, en su condición de presos, a aquéllos que en este momento están dentro, en la medida en que se les hace luchar a favor de este ente abstracto que es el preso común. Creo que no hace falta, tal vez, de momento, razonar más la cuestión. Cualquier actividad de este tipo contribuiría a confirmar, de una manera o de otra, la institución del preso.
Por otro lado, lo que no deberíamos hacer, me parece, por lo menos si lo que he dicho no es del todo falso en el análisis, lo que no deberíamos hacer es tratar de perfeccionar el sistema penitenciario, mejorarlo; es decir, reclamaciones que hicieran que el trato de los presos fuera lo más humano, como suele decirse, lo más aséptico y lo más progresista que cupiera desear, no creo que se pueda hacer esto. El otro día, en una pequeña reunión que teníamos a este propósito, se me ocurrió recordar que en comparación con los sistemas penitenciarios de los países más progresados, sin ir más lejos Francia, Inglaterra o así, tradicionalmente la situación de los presos, en general, comunes y de los otros, había sido en las cárceles y hasta, en alguna medida, en los famosos penales españoles, relativamente tolerable; tolerable en cuanto… ¿en cuanto qué? Pues… digámoslo claramente, en cuanto que la disciplina de los funcionarios era menos rigurosa de hecho, en que había mucho más compadreo, en que había muchas más posibilidades de que el funcionario, en vez de plantarse como funcionario, se olvidara parcialmente de su condición, y por tanto, pudiera contribuir a que el preso se olvidara de la suya.
Esto incluye entre cosas, sobornos, facilidades para el soborno, corrupción; esto hacía, evidentemente, más fácil todo tipo de compadreo, incluidas las corrupciones; hacía más fácil al parecer, según cuentan los amigos de uno y otro lado, la vida en nuestras cárceles, entonces el dilema es éste: ¿se contribuye a mejorar, a hacer progresar el sistema penitenciario? Esto es lo que a mí, desde luego, me parece que sería un camino que ya se sabe adónde va a dar; y no va a dar a ningún sitio que me parezca deseable. El otro, por lo menos, no sé muy bien adónde puede ir a dar. Podría contribuir, en la medida que nos sea dado, a que esa relativa blandura, compadreo y hasta corrupción en las cárceles al estilo antiguo se mantuviera e incluso aumentara, de tal forma que de, esta manera, la condición de los presos pudiera, con suerte, en algunos casos sí, en otros no, en unos más y en otros menos, resultar relativamente tolerable en tanto que la institución misma no desaparece del todo. Ya sé que esto les va a escandalizar a muchos, pero hay que saber, hay que preguntarnos un poco qué es lo que deseamos. Hay que preguntarnos si lo que deseamos es que el sistema y el Estado llegue a ser efectivamente cada vez más perfecto y más cerrado, y esa necesidad suya de definición se cumpla al máximo, o si deseamos que no suceda así. Y si deseamos que no suceda así, sino que más bien tienda hacia lo otro, hacia la decadencia, hacia la corrupción y la disolución, en definitiva, entonces, como no se puede creer en la separación de medios y fines, de ninguna manera creo que podamos consentir nosotros, que estamos aquí fuera y relativamente libres para pensar, no creo que podamos consentirnos el creer que el procedimiento del perfeccionamiento y del progreso en ese sentido pueda ser un medio para ese otro fin de la disolución y la corrupción; más bien, si hay alguna probabilidad de saber algo respecto a ello, los medios que irían hacia ese fin serían los medios que fueran ya, en cierto modo, idénticos con este fin, como aquéllos que acabo de sugerir. En definitiva, ya sé que nuestra actitud en este caso, en cuanto amigos de los presos, es, como en otras muchas situaciones, ambigua, contradictoria, conflictiva. Es decir, por un lado tenemos que dedicarnos a ayudar, de hecho y de las maneras más prácticas inmediatas, a los presos que están presos ahí hoy y que nos caen más de cerca, y de hacerlo así como si fuéramos unas “damas de la caridad”, ni más ni menos. Y por otro lado aprovechemos esto para discutir acerca del sistema penitenciario mismo y acerca del sistema en general. Y la relación entre estas dos actividades es, como digo, ambigua y conflictiva. Habría que resignarse a este conflicto, a esta contradicción, es decir, habría que recordar aquello que en el Evangelio se dice: «No sepa tu mano izquierda qué hace tu mano derecha». Algo en este sentido.
Bueno, y con esto he hecho un esbozo de análisis, lo más general que me ha sido dado, del delincuente y su relación con las instituciones que lo constituyen, e incluso he venido a hablar un poco también de algunas consecuencias prácticas.
Agustín García Calvo, 22/03/1977
Este informe, presentado ante el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura, se basa en un trabajo documental y práctico, que cuenta con varios testimonios recabados por la Plataforma Palestina durante sus misiones en Cisjordania entre 2014 y 2015. Varios informes de otras ONG palestinas, israelíes e internacionales, así como de las Naciones Unidas, han corroborado las violaciones de los derechos de las que son objeto los menores palestinos encarcelados.
Los que no experimentan la prisión directamente, la viven a través del encarcelamiento de su padre, hermano, primo, madre o hermana. Desde 1967, más de 850 000 palestinos (el 20 % de la población total y el 40 % de la población masculina) han sido detenidos por las autoridades israelíes. Cada nuevo episodio de tensión entre Israel y Palestina da paso a un recrudecimiento del número de arrestos. Por ejemplo, entre principios de octubre y finales de diciembre de 2015, un total de 2663 palestinos fueron arrestados, entre ellos, 479 menores de 12 a 18 años…
El ejército, la policía y la justicia militar son los protagonistas de este sistema concebido como una herramienta de castigo colectiva para la sociedad palestina que se opone a la ocupación, una herramienta de la que nadie se salva, ni siquiera los menores, principales víctimas de la represión.
María Belén Salsamendi González ha sido excarcelada, suponemos que en aplicación de los artículos 104.4 y 196 del reglamento penitenciario. ¿Algo que celebrar? Sería así, en caso de la dirección carcelera no hubiera tomado esta decisión en aplicación de su proclamada política de no excarcelar más que a las personas presas enfermas cuya muerte está asegurada en un plazo no superior a tres meses. Sería así si pudiera verse como una victoria alcanzada gracias a las huelgas de hambre que varios presos en lucha han llevado a cabo hace pocos días, con la liberación de María Belén como una de sus principales reivindicaciones. Si fuera así, todavía faltaría que liberen a Belén Vázquez Campillo, que trasladen a su tierra a Soraya Durey Lafuente, o a Ruymán Armas Santana y a otros presos canarios trasladados como castigo a cárceles de la península, así como a todas las personas presas en cárceles muy alejadas de su entorno social y familiar, en gran cantidad bajo el sistema carcelario español, que utiliza rutinariamente ese recurso para sobrecastigar y debilitar todo lo posible a quienes tiene en su poder, su verdadera función por lo que se ve, en lugar de esa «reinserción social» hipócrita y falazmente proclamada como principal finalidad de las penas en la vigente constitución del Estado español. Todavía habría que lograr, antes de empezar a pensar en abolir las cárceles y el mismo Estado para poder abordar seriamente la cuestión de la justicia, que al menos éste respetara todos los derechos reconocidos a las personas presas por sus propias leyes que están siendo pisoteados por el funcionamiento normal de sus instituciones punitivas. Una parte de las innumerables situaciones en que sucede eso se señalan en la tabla reivindicativa defendida por los compañeros que sabemos han hecho huelga de hambre y otros que no sabemos si la han hecho o no por la intercepción a la que ven sometidas sus comunicaciones con el exterior. A continuación, una carta del hijo de María Belén, Aritz Saldaña Salsamendi, desde la cárcel de Dueñas, en Palencia, dándonos la noticia de la excarcelación de su madre y agradeciendo su apoyo a todas las personas y grupos que han intentado al menos contribuir a lograrla. Él tampoco se olvida de que la lucha sigue.
COMUNICADO A TOKATA Y SALHAKETA Y PARA TODOS LOS GRUPOS DE APOYO Y PERSONAS PRESAS
Hola compas, soy Aritz Saldaña Salsamendi, quería agradecer todo el apoyo por parte de vosotros respecto al tema de mi madre, Belén Salsamendi González a la cual le dieron, por fin, la libertad en la cárcel de Araba/Zaballa, estando en artículo 75.1 con lo enferma que estaba, pues parece que querían deshacerse del marrón que suponía tener a una persona tan gravemente enferma en un sitio como este donde no debería estar ningún enfermo. Pero quiero agradeceros a todos los esfuerzos realizados haciendo ayunos y huelgas de hambre por la libertad de ella. Pues… ¡conseguido! Pero no nos tenemos que parar aquí, esto es solo una pequeña batalla ganada en la gran guerra que este sistema corrompido se ha buscado qe, aunque la empecemos cada cual a su manera, juntos podemos ir logrando pequeñas metas, hasta que se nos tome completamente en serio y podamos ganar cientos de batallas y definitivamente la guerra, aunque costara. Compas, no rendirse, cualquier cosa que yo pueda hacer, comunicádmelo y estaré aquí para lo que sea. Y muchas gracias a José Adrián Poblete Darre por iniciar esta batalla ganada. Machito, te deseo lo mejor. Y, eso, que sepáis que yo estoy aquí para seguir la guerra a boli escribiendo a quien sea, aunque no haya nadie, por lo menos que tengan constancia de ello, a ver si podemos concienciarlos en estos temas que reivindicamos y seguiremnos reivindicando cuando estemos fuera, porque lo que sucede en este sistema paenitenciario de justo no tiene nada, máss bien todo lo contrario, como ya sabéis. Me despido de boli, pero nunca de corazón. Un fuerte abrazo para todos, y espero cartas.
Aritz
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¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 15-VIII-2017]
José Adrián Poblete Darre ha dejado la huelga de hambre que había estado manteniendo durante 80 días, iniciada en protesta por el aislamiento extremo al que fue sometido en la cárcel de Palencia para incomunicarle de otros compañeros con quienes se estaba organizando para protestar por la vulneración de su derecho a la defensa por parte de la dirección de esa cárcel –acusada de torturar a las personas presas por los propios carceleros a sus órdenes–, al impedirles entrevistarse con una abogada que había ido a visitarles, intento de organización que fue desarticulado trasladando a la mayoría de los implicados. Poblete fue a parar a Castellón II (Albocàsser), donde consideró necesario autolesionarse con cortes en brazos hombros y pecho, para hacer frente a la exacerbada agresividad contra él de los carceleros de allí y resistirse al aislamiento absoluto al que le estaban sometiendo al haberle declarado «incompatible» con el único compañero que se encontraba en el departamento de aislamiento e impedirles salir al patio juntos. Mantuvo su huelga de hambre, tomando solamente agua con azúcar, y añadió a su lucha reivindicaciones solidarias con las entabladas por otrxs compañerxs presxs, exigiendo la excarcelación, en aplicación de los artículos 104.4 y 196 RP, de dos compañeras presas gravemente enfermas –Belén Vázquez Campillo, encerrada en la cárcel de Topas, y María Belén Salsamendi González, en la de Zaballa– y el traslado de Soraya Durey Lafuente a una cárcel de León, donde viven sus hijos y el resto de su familia, desde la cárcel de Lleida donde se encontraba en huelga de hambre y sed. La semana pasada José Adrián había dejado de tomar agua con azúcar, por lo que su vida estaba corriendo ya serio peligro. Su abogada presentó una queja ante el juez de vigilancia penitenciaria por falta de asistencia sanitaria durante la huelga. Convendría seguir enviando fax y llamando por teléfono a la cárcel de Albocàsser incidiendo sobre ese punto. A pesar de las medidas de dispersión, intimidación, aislamiento, intervención, prohibición arbitraria de comunicaciones… tomadas por la administración carcelera para aislar, entre sí, de la calle y del resto de la población reclusa, a quienes están participando, continúa la lucha colectiva por la excarcelación de presxs enfermxs, contra la dispersión y por que al menos se respeten los derechos de las personas presas reconocidos por las leyes, que están siendo pisoteados cotidianamente por el sistema penitenciario español y la política concreta que se está aplicando.
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¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 15-VIII-2017]
José Adrián Poblete Darre lleva en huelga de hambre más de 80 días, sobrepasando ampliamente el máximo de tiempo que puede vivir sin comer un ser humano. Hasta la semana pasada estuvo tomando agua con azúcar, para aguantar más tiempo en su postura, pero el viernes estuvo a verle un abogado en la prisión de Albocàsser, encontrándole muy debilitado físicamente aunque firme en su postura, y le dijo que había decidido dejar de tomar agua con azúcar. Por otra compañera, sabemos que también estuvo unos días añadiendo a la de hambre la huelga de sed. Es decir, que ahora mismo el compañero se encuentra en el límite de lo que se puede aguantar en esa situación y en inminente peligro de muerte. Recordamos que la huelga de hambre de Adrián empezó en la cárcel de La Moraleja el 26 de mayo, en protesta por haber sido puesto en aislamiento total para separarle de otros compañeros junto a quienes estaba reivindicando su derecho a la defensa, ante la decisión arbitraria de la dirección de esa cárcel, acusada de torturar a los presos por los propios carceleros a sus órdenes, de no dejarles comunicar con una abogada que había ido a verles. La decisión de la dirección carcelera ante esa situación fue dispersarlos a todos, trasladándolos a otras prisiones. Poblete fue a parar a la de Albocàsser, donde continuó la huelga, añadiendo a ella la reivindicación de excarcelación de las compañeras Belén Vázquez Campillo, presa en la cárcel de Topas, y María Belén Salsamendi González, en Zaballa, ambas gravemente enfermas, y solidarizándose con Soraya Durey Lafuente en su lucha por que la trasladen cerca de su familia. El compañero se autolesionó también, cortándose en los brazos y en el pecho. La carta que envió explicando las razones, de la que insertamos un extracto a continuación, nos ha llegado hace poco, después de andar perdida por no se sabe dónde. Este es un gran problema de lxs presxs en lucha en general y, en particular de José Adrián: la incomunicación entre ellxs y con la calle que intenta imponerles la administración carcelera .
Castellón II, 19-VII-2017
Salud, fuerza y rebeldía, compa, espero que al recibo de estas líneas te encuentres bien, eso siempre, compa. En mi mente siempre tengo ganas de luchar y rebelarme contra esta represión carcelaria en al que nos encontramos millones de personas padeciendo un montón de injusticias. Yo sigo firme en mi decisión de huelga de hambre indefinida. Compa, a veces tenemos que aferrarnos a nuestros valores y principios que son nuestros derechos que se nos vulneran y esta sociedad aborregada no se da cuenta. ¿Cuánta gente más tiene que morir dentro de estos malditos muros por no aplicar el artículo 104.4 RP? Y, compa, siento mucha empatía con estas personas, porque mi padre murió en la cárcel (…). ¿Cómo está mi vida, compa? Sinceramente, no le veo futuro a esto. El aborregamiento no tiene nombre, compa, todos que si don tal y don cual a los carceleros. Claro, llego yo aquí, que ya tengo una barba como la de Bakunin y se creen que soy moro y, como traigo antecedentes de pertenecer a grupos antisistema –me lo dijo la educadora– me pusieron «interno de máxima seguridad» y el segundo día ya los denuncié y pedí hablar con el juez de vigilancia. Y, compa, venía de Palencia, aislado en una galería, en 91.3, con represalias, cundas fantasma… bueno, tú ya sabes ¿no? Y llego aquí y el carcelero le pido instancias y me las da por debajo de la puerta y que «por normativa II». «Qué mierda estás diciendo, si yo conozco mis derechos…» y, claro, como no me callo ante nadie, y menos ante un carcelero, y me importa todo una mierda (…). En fin, compa, que no me abría la puerta, que tenía que hablar por la mirilla, y se hacía el hombre detrás de la puerta (…). Soy un preso en lucha y un revolucionario. Debido a la represión soñé toda la noche con el maldito carcelero (…). Pero no apareció más, porque le dije unas cuantas cosas. Como que querían probarme. Bueno, compa, debido a la represión carcelaria, mi huelga de hambre y que me estaban tocando los huevos por gilipolleces, pido la cuchilla de afeitar y, compa, me corté todos los brazos, de la rabia, frustración e impotencia, compita, el pecho y hombros (…), 87 grapas me pusieron. Puse con mi sangre en la pared «Basta de abuso de poder, carceleros», puse una A grande de anarquía y puse «no a la sumisión, sí a la revolución» y el suelo se llenó de sangre, un espectáculo. Y diciéndoles a los carceleros que entraran, con un palo de escoba que te dan por las mañanas y luego tienes que entregarlo. Vino un jefe de servicios, habló conmigo, me dijo que cuál era el problema, yo se lo expliqué, me dijo que le devolviera el palo y las cuchillas, que no me iba a pasar nada, que había perdido mucha sangre y necesitaba urgente curarme. Me dio su palabra y la cumplió, ni esposado ni nada, me graparon, estuve una noche en observación y, luego, otra vez para aislamiento. Habemos dos personas en una galería de cuatro celdas y me ponen incompatibilidad, flipas, eso el primer día y no lo conocía de nada. Tuvimos que echar él y yo instancias a seguridad y tal. Por eso, compa, el rebote, que me chiné. (…) Bueno, compa, gracias por todo, (…) me despido con un abrazo fuerte y libertario de esos que traspasan muros y fronteras. Salud.
Y ya veis cómo está el compañero. Está claro que necesita apoyo afectivo y de todo tipo. Algo habrá que hacer para solidarizarse con José Adrián Poblete Darre, pues está ya al borde de la muerte y sus reivindicaciones no pueden ser más justas y necesarias. Unxs compañerxs han enviado por correo electrónico la propuesta que sigue y que marcaría el mínimo del mínimo de lo que sería necesario hacer.
Envio de faxes y cartas en solidaridad con José Adrián Poblete prisionero en Albocásser
El compañero José Adrián Poblete lleva desde el 26 de mayo en huelga de hambre tomando solo líquidos, después de tanto tiempo con este método de protesta su cuerpo comienza a sentirlo y no está recuperando sus normales funciones. No podemos esperar a que la salud del compañero se deteriore irreversiblemente para actuar. Debemos dar una respuesta en acorde a la altura de la situación del compañero, sin más demoras y excusas para no solidarizarnos activamente, cada unx desde su situación puede hacer mucho; con iniciativas propias; siguiendo los llamamientos a la solidaridad en la lucha que este y otros compañeros presos están llevando a cabo, ect. Demos una mano al compañero.
Proponemos una semana de envíos de faxes, a partir de este miércoles 16 de agosto 2017 hasta el siguiente miércoles 23 de agosto, para que los que lo tienen prisionero sientan nuestro aliento en sus cogotes y sepan que no está solo y el envío de postales y cartas para dar una bocanada de aire al compañero y que el aire que respira no sepa solo a prisión.
Para escribir al compañero y enviar faxes de protesta:
José Adrián Poblete Darre
Centro Penitenciario Castellón II
Paraje Els Mascarells, acceso CV-129, km. 15
12140 Albocàsser (Castellón)
Teléfono 964 15 85 00
Fax 964 15 85 36
MODELO DE FAX
Al director de la prisión de Castellón II.
Con este escrito denunciamos la situación en la que se encuentra nuestro compañero José Adrián Poblete Darre, en huelga de hambre desde el pasado 26 de mayo y que cumple condena en régimen de aislamiento en esta prisión.
¿Qué clase de medidas y castigos se aplican en las cárceles de este país, especialmente en aislamiento, para que alguien se vea abocado a poner en riesgo su propia vida?.
Adrián tomó esta decisión en la cárcel palentina de La Moraleja, sobre cuyo director, Francisco Javier Díez Colado, recaen las acusaciones de infligir torturas y trato inhumano y degradante a los presos, pidiendo sus subordinados el cese inmediato de su cargo y el del máximo responsable de I.I.P.P. Ángel Yuste.
En esta fecha Adrián recibió carta de su abogada para que sus compañeros de aislamiento recibieran asistencia juridica. La respuesta del director no se hizo esperar. Trasladó a Adrián a otra galería, separándole del resto de compañeros y confinándénole en una celda las 24 horas del día. Después de presentar varias quejas y ante el silencio de la institución se pone en huelga de hambre indefinida. El director de La Moraleja da un paso más y comienza la dispersión de todos los compañeros de aislamiento a diversas prisiones del país: Villabona, Sevilla II, Mansilla de las Mulas, Zuera, Puerto I, Albocásser.
Durante estos meses y hasta la fecha de hoy no sólo no ha abandonado su postura sino que se ha reafirmado en ella apoyando y solidarizándose con diversas personas que están exigiendo algo tan elemental como el cumplimento de las propias leyes en que se sustenta la institución. Nos referimos a los artículos 104.4 y 196 del Reglamento Penitenciario en los que se recoge la excarcelación de l@s pres@s gravemente enferm@s, como es el caso de Belén Vázquez Campillo y María Belén Salsamendi González, y el acercamiento de l@s pres@s para que cumplan la condena cerca de sus familiares y seres queridos, como en el caso de Ruymán Armas y otros presos canarios que exigen ser trasladados a la cárcel de Palmas II o el de Soraya Durey Lafuente.
Nosotros, colectivo de ayuda de pres@s en lucha, además de lo expuesto exigimos los siguientes puntos:
–Fin de las torturas, agresiones y tratos crueles, inhumanos y degradantes.
–Erradicación de F.I.E.S., abolición del Régimen Especial y el cierre de los departamentos de aislamiento.
–Que los servicios médicos no estén adscritos a I.I.P.P.
–Trato adecuado a los enfermos mentales.
–Que los programas con metadona y los tratamientos psiquiátricos se acompañen de grupos de apoyo, psicólogos y terapeutas independientes de I.I.P.P.
–Apertura de investigaciones y exigencia de responsabilidades por los compañeros muertos en prisión. Conforme a éste exigiremos reponsabilidades si algo le ocurre a Jose Adrián Poblete Darre.
–Apertura de aulas, talleres, gimnasios y acceso a la formación y a la cultura.
–Fin de los cacheos a familiares y visitantes y fin del uso de rayos X para revisar a los presos.
–Fin de la criminalización de la solidaridad entre los presos y los grupos de apoyo.
Amigxs y solidarixs con José Adrián Poblete
En relación con lo que publicábamos la semana pasada sobre las decisiones de un tribunal penal del Estado belga sobre el procesamiento, después de un complicado montaje «antiterrorista» de 12 anarquistas, acusadxs, entre otras cosas de formar parte de una «asociación de malhechores», pero ya no de una «organización terrorista», aunque sigue pesando sobre ellxs la amenaza de fuertes condenas, hemos recibido por correo electrónico el siguiente mensaje:
Compañeros y compañeras:
Aquí les mandamos la traducción al castellano del comunicado emitido por lxs compañerxas de la Lima (caja de solidaridad de Bruselas), con respecto al juicio emitido por la Cámara del Consejo de Bruselas, contra lxs 12 compañerxs anarquistas acusadxs en un principio de “terrorismo”, aunque durante el juicio haya habido cambios en las acusaciones retenidas, la persecución y la posibilidad de que fuertes condenas caigan sobre lxs compañerxs sigue vigente.
Gracias a todos y a todas por ayudarnos a difundir este comunicado entre sus redes y sus contactos.
¡Muchas gracias por la solidaridad!
Unos cuantos anarquistas solidarios
[Bélgica] ultimas noticias sobre el juicio de la Sala del Consejo contra 12 anarquistas y antiautoritarixsEl 1/08/2017, la Sala del Consejo de Bruselas dio su veredicto con respecto a turnar el expediente ante un tribunal correccional así como la lista de acusaciones. Antes de que supiéramos el resultado del juicio, un comunicado de prensa procedente de las instancias de Justicia ya se encontraba en circulación. Retomado rápidamente por los periodistas, los artículos que aparecieron posteriormente en la prensa contienen numerosos errores, mezclando esta investigación con otra que está más focalizada en la lucha contra la construcción de la macro-cárcel*, haciendo referencia a hechos ocurridos fuera del periodo correspondiente a esta investigación y finalmente equivocándose totalmente con respecto a los cargos imputados por la Sala del Consejo.
Primero, la Sala suprimió la agravante de terrorismo a cada uno de los delitos específicos donde el Ministerio Público Federal la había aplicado, por lo tanto, la acusación de participación en un grupo terrorista cae también.
Posteriormente, la Sala suprimió un buen número de acusaciones donde estimó que no había cargos suficientes para justificar turnar el expediente ante el tribunal correccional, en particular las acusaciones relativas al ataque a la comisaría de policía en Marolles**, el incendio de varios autos de carceleros en el estacionamiento de la prisión de Ittre, fabricación de fichas de pago de nómina apócrifas, algunos robos en supermercados, la incitación a cometer infracciones terroristas (re-clasificados en un principio como “incitación a crímenes y delitos”, pero posteriormente suprimidos por haber prescrito).
Por el contrario, la Sala del Consejo ha reclasificado “ la participación en un grupo terrorista” como “formar parte de una asociación formada con el propósito de atentar contra personas y propiedades por la perpetración de crímenes o delitos” (9 personas acusadas), en cuanto a la clasificación de “dirigentes de un grupo terrorista”, ésta se transforma en “ provocadores o jefes de banda de una asociación formada con el propósito de atentar contra personas o propiedades, por la perpetración de crímenes y delitos” (donde 3 personas son acusadas). Otros cargos imputados son:
– “Tentativa de incendio de un edificio habitado” durante la manifestación no autorizada que se llevo a cabo frente al centro de detención para inmigrantes indocumentados en Steenokkerzeel el 21/01/2009. (8 personas acusadas).
– “Haber atacado, resistido con violencia o amenazas” contra los policías durante la manifestación en Steenokkerzeel el 21/01/2009 (8 personas acusadas)
– “Daños” a una limusina el 16/11/2011, agravadas por el hecho de que el delito estaba presuntamente inspirado en “ el odio, desprecio y hostilidad debido a la riqueza de las victimas”( 3 personas acusadas).
– “Golpes y lesiones” cometidas contra el chófer de la limusina (3 personas acusadas).
– “Haber atacado o resistido” a los policías durante una manifestación no autorizada en Anderlecht el 12/11/2010 (2 personas acusadas).
– “Golpes y lesiones” a un agente el 1/10/2010 (1 persona acusada).
– “Haber atacado o resistido” a los policías durante una manifestación no autorizada en Anderlecht el 12/11/2010 (2 personas acusadas).– “ Golpes y lesiones” a un agente el 1/10/2010 (1 persona acusada)– “Haber fabricado armas prohibidas” el 1/10/2010 sirviéndose de clavos para pinchar llantas”(2 personas acusadas), el 12/11/2010 elaboradas con tubos de fierro (2 personas acusadas)
– “Amenaza de atentar “ contra un vecino que vive al lado de la prisión de Forest, que se despertó enojado por el ruido de los fuegos artificiales, a principios de octubre 2010 (3 personas acusadas).
– « Graffitis » con la agravante de haber sido “ inspirados por odio” (8 personas acusadas)
– “Obstrucción mal intencionada de la circulación fluvial “ durante una manifestación no autorizada en Anderlecht (2 personas acusadas).
–”Injurias” contra funcionarios europeos (3 personas acusadas).
–“Haberse atribuido el titulo de abogado” (2 personas acusadas).
La Fiscalía tiene 15 días para presentar una eventual apelación a esta decisión de la Sala del Consejo. En total son 12 compañeras y compañeros procesados. tradición de represión contra anarquistas persiguiéndolos judicialmente como “asociación de delincuentes”. De esto hablaremos mas tarde.
Aprovechamos esta ocasión para mandar un saludo a los anarquistas y a los revolucionarios que se encuentran en las cárceles de los Estados en todo el mundo, así como a todas aquellas y aquellos que luchan por la destrucción de la autoridad.
La LimeBruselas, 2/08/2017
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Notas:*Desde 2013, compañeros y compañeras llevan acabo una lucha autónoma contra la construcción de la macro-cárcel de Haren que se encuentra en las afueras de Bruselas. En junio del 2015, hubo varios allanamientos en las casas de varios compañeros y compañeras así como en el «passage» [el paso] nombre del local de lucha contra la construcción de esta macro-cárcel. En este contexto, se abrió una investigación “anti-terrorista” que sigue vigente y que se focaliza concretamente en los hechos ocurridos en el marco de esta lucha. Aunque varias personas estén procesadas en ambos casos, los expedientes no se juntaron y son tratados de manera separada.** Marolles es un barrio de Bruselas en donde una estación de policía fue atacada por decenas de personas después de que la policía impidiera una manifestación autónoma contra las cárceles y los centros de detención.
La versión original del comunicado se encuentra en la pagina de La Lima: https://lalime.noblogs.org/
Hablamos de las huelgas de hambre de José Adrián Poblete Darre en la cárcel de Albocàsser y Ruyman Armas Santana, en Puerto III, por la excarcelación de las personas presas el primero y por el traslado de los presos canarios dispersados en la península a su tierra el segundo, y leemos varias cartas y comunicados de presos en lucha. Hablamos con Pastora, que nos da la buena noticia de la absolución definitiva de lxs 15 de Arteixo y nos comenta las perspectivas de coordinación de familiares de personas presas que se están abriendo.
El Puerto de Santa María, julio de 2017
Si entendemos por «medidas de seguridad» todos los sistemas, artefactos, personas e inventos de control para atacar o defender, en este caso, un edificio arquitectónico –la cárcel–, un mundo entero gira alrededor de una máxima: «mantener el buen orden de los establecimientos carcelarios». En base a eso se despliegan cantidad de equipamientos y tecnologías –y técnicas psíquicas a base de químicas varias– y, cómo no, aplicar la «fuerza mínima necesaria» para reducir a los presos, para aplicar «sujeción mecánica» física y psíquicamente.
Cuando visitas una cárcel lo primero que ves es lo que te ve a ti. Desde las cámaras de vigilancia hasta el carcelero o la carcelera que las vigila, todo esta creado para la represión. Ahora también tenemos, aparte de la guardia civil, a equipos de seguratas de empresas privadas, más baratos que los picoletos, todo un cúmulo de seguridades aglutinadas en espera de una orden, de una decisión «ajena».
Bajo el pretexto de la seguridad y orden carcelario, se traman leyes, ordenamientos, normativas y un sinfín de argucias jurídico-políticas, y muchas de ellas más allá de la ley.
Si se respetasen las leyes –sus leyes– no habría malos tratos, trato inhumano, vejatorio, degradante; no nos mantendrían años metidos en jaulas 20, 21 horas al día; no se intervendrían comunicaciones con lxs abogadxs; no se podría cachear a una madre o a unx hijx; no se alargarían los programas de metadona eternamente; las personas enfermas, física o mentalmente, estarían mejor cuidadas –con aplicar los artículos 104.4 y 196 RP– por sus seres queridos y por médicos no adscritos a la institución penitenciaria; no apalearían a lxs enfermxs psíquicos durante un brote psicótico…
Podría seguir, por desgracia, escribiendo todo aquello que vulneran y conculcan sistemáticamente, sin problemas por hacerlo, con impunidad total, por el corporativismo de los juzgados y tribunales: los carceleros médicos no podrían hacer la vista gorda después de un palizón a un paciente; ni les retirarían los tratamientos puestos por expertos en medicina de tribunales médicos a lxs enfermxs presxs, y etcétera, un gran paréntesis se oculta tras la aplicación de sus seguridades, con la aplicación de sus leyes –en la práctica– mermarían sustancialmente las situaciones de violencia, pero interesa la violencia para mantener esas seguridades,
Agradecer de corazón a lxs presxs que denuncian estas situaciones y que luchan por sus libertades y, por lo tanto, por las tuyas también. A lxs compañerxs que están en esta lucha colectiva que ha ido creciendo desde principios del 2016, a lxs que desde ahí fuera dais luz a tanta oscuridad y apoyáis con todos los medios disponibles, en grupos e individualmente, con apoyo jurídico, médico o moral, con cartas, visitas y luchas. Gracias sinceras, gracias. Nos llega aquí dentro vuestra lucha ahí fuera. A veces, estamos aquí dentro muy ciegos y no lo vemos, no lo sentimos, porque nos invade la ira.
A los que se implican jurídicamente acudiendo a los talegos a que descarguemos las mochilas de problemas y nos aguantáis tanto, gracias, que sólo os damos malas noticias.
A las familias que se coordinan en la calle y se organizan con apoyo de grupos de fuera y de personas independientes pero muy concienzadas.
Gracias a todxs lxs que se organizan, lxs que luchan, lxs que no se callan ante las injusticiass. Sin todxs vosotrxs, dentro y fuera, nada de esto se podría sostener, una lucha silenciada es lo que sería, una lucha sorda, ciega y muda. Pedir que se nos cumplan las leyes –sus leyes– es lo único que hacemos, a base de bolígrafo, en principio. Por hacerlo, por plantar cara, por no achantarnos, nos dispersan «por motivos de seguridad», nos dividen, esparciendo, sin quererlo, las llamas de este incendio. No cesa la lucha, por lo tanto, el ánimo sigue vivo, nada más que seguir adelante, porque más atrás no creemos que nos puedan llevar.
Un fortísimo abrazo a nuestrxs compañerxs en lucha fuera y dentro. Agradecidxs.
Por una sociedad sin jaulas, salud y fuerzas.
Toni, Francisco y Juanpe





