Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Hemos recibido por correo electrónico el siguiente mensaje:

Con este comunicado queremos informar que en Puerto 3 siguen produciéndose malos tratos, abusos y torturas. A principios de mes llegaba una carta (…) donde decía: «Hace cosa de cinco días de la impotencia y lo poco que me queda para salir de todo esto, no devolví los golpes que recibí a las 8 de la mañana por una insignificante mirada que el carcelero interpretó como desafiante y por no sumar condena me quedé quieto recibiendo gomazos, patadas, punetazos, etc. Por todo esto que me pasó, me rayé y terminé cortándome el brazo, desde el bíceps hasta la muñeca, todo ello provocado por la desazón y la rabia que sentía por no devolverle los golpes. Lo más irónico es que me llevaré un parte por resistencia y desobediencia al personal, pero ya ni le doy importancia al saber cómo funciona la burocracia de IIPP. Desde que llegué estoy echando cada día escritos al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria pero soy consciente de la connivencia que existe.» Y continúa: «Ahora mismo llamé al verdugo para preguntar por el médico (…), y me contesta que está comiendo y si vuelvo a tocar que me atenga a las consecuencias (…). Los veterinarios encubren todo lo que sucede aquí, así que no se sabe lo que realmente sucede. Estoy nervioso porque no hay motivos para que me hable así y encima amenazando. Son valientes porque se tiran en manada supuestamente para reducirte (…). Si publicáis algo de lo dicho que salgan los nombres de los torturadores: Carlos, José Luis, alias Machupichu, David el gallego, Alejandro, también gallego, Javier, Juan, número de identificación 4445, Luis, alias el paranoias, Pablo, jefe de departamento. Y que sepáis que estoy haciendo los ayunos los días 1, 15 y 30 de cada mes para reivindicar por todas y cada una de las torturas que sufrimos por estos verdugos. Un saludo a tosxs.»

Abel Rebaque Melián

Cárcel=Tortura

El programa de hoy gira en torno de la convocatoria a concentrarse frente a la prisión de Albocàsser el 30 de septiembre en conmemoración de la muerte de Daniel Sánchez Molina en septiembre del año pasado en ese centro de exterminio. La convocatoria la hace su madre, apoyada por un grupo de familias y amistades de personas presas y por otros colectivos. Emitimos algunos fragmentos de charlas celebradas la semana pasada sobre las torturas y muertes en cárceles españolas. Hablan Lola, madre de Daniel, Toñi Sáenz, madre de Luis Manuel Acedo, muerto de cáncer en agosto año pasado, recién excarcelado de Picassent, donde fue abandonado durante varios meses sin diagnóstico ni tratamiento y echado de talleres por su enfermedad, y Pote, de Salhaketa Bizkaia, presentando el último informe de la CPDT. Nos hacemos eco de la huelga de hambre de dos presos en la cárcel de Córdoba reivindicando la excarcelación de uno de ellos por su enfermedad terminal.

Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga

El pasado 11 de septiembre, dos presos internados en la cárcel de Córdoba iniciaron huelga de hambre para denunciar la situación en la que se encontraba uno de ellos. Esta persona padece una enfermedad grave e incurable por VIH en fase muy avanzada, hepatitis crónica, linfoma no hodgkin y discapacidad del 74%.

El preso ha reclamado a la administración penitenciaria que inicie el procedimiento establecido para valorar una posible excarcelación. Ésta debe iniciarse cuando el preso se encuentre en estadio C de la VIH [1], es decir, en fase avanzada. De igual manera, ha solicitado  sin éxito y de forma reiterada que se le proporcionen los informes médicos que se encuentran en su expediente, así como hablar con los responsables del centro penitenciario. Con el objetivo de lograr la apertura de la valoración, el preso ha interpuesto una queja ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Córdoba.

Según la delegación de Córdoba de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, el otro preso, que inició la huelga de hambre en solidaridad con el preso enfermo, ha sido castigado con su internamiento en una celda de aislamiento, a raíz de presentar una instancia en la que argumentaba el maltrato dispensado al interno enfermo.

La cárcel mata

El sábado pasado, 16 de septiembre, no pudimos hacer el Tokata Y Fuga, porque estábamos en otra faena: teníamos que acudir al Casal Popular de Castellón para participar en una charla, de la que ponemos aquí la grabación, sobre la situación en las cárceles del Estado español, desastrosa desde el punto de vista de las personas presas, y sobre algunos intentos de autoorganización, solidaridad y coordinación horizontal para afrontarla directamente desde abajo. Participó también Lola Molina, la madre de Daniel Sánchez Molina, muerto en la cárcel de Albocàsser en septiembre de 2016, supuestamente «suicidado» y en realidad asesinado por la cárcel. El principal objetivo de la charla era difundir la convocatoria de una concentración ante la cárcel de Albocàsser (Castellón II), para el próximo 30 de septiembre, explicando sus motivos e intención: conmemorar la muerte de Daniel, denunciar que las cárceles atentan rutinariamente contra la dignidad de las personas presas y la nuestra, encontrarnos, conocernos y coordinarnos entre alguna gente dispuesta a actuar para defendernos y defender a nuestra gente de esos ataques.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Presxs en lucha

Félix Medina Torres, fue trasladado el 22 de agosto desde la cárcel de Soto del Real (Madrid V) a la de Estremera (Madrid VII), para una entrevista con el equipo central de observación penitenciaria. al llegar, fue aislado completamente solo en un departamento que al parecer había sido vaciado al efecto. Y allí quedó, en completa soledad, sin lectura, sin radio, sin apenas ropa, pues no le entregaron nada de las escasas pertenencias personales que traía. Creando llevaba cuatro días en tales inhumanas condiciones, humillado, indignado y presa de angustia, decidió autolesionarse tragándose los cristales rotos de un foco de luz que había en la celda, «para protestar por un trato que, desde mi punto de vista, cuestionaba a todas luces mi dignidad como persona», como dice en la denuncia que ha presentado a través de su abogada. Acudieron entonces los carceleros en gran número para cachearle, esposarle, registrar la celda donde se encontraba y encerrarle en otra mientras esperaba la llegada de los guardias civiles que debían trasladarle al hospital. Entonces, sucedió lo que él mismo relata en su denuncia:

Pero antes de ser llevado a urgencias, estando todavía esposado con las manos detrás, entraron en la celda más de 15 personas para reprocharme la ingesta de cristales. Sin entender la agresividad y violencia de la actitud de los guardias, alegué en mi defensa que no le había causado ningún daño a nadie y que no había atentado más que contra mi propia persona. Al son de afirmaciones como ‘esto no es el Soto, esto es Estremera’ empecé a recibir golpes y sacudidas por todo el cuerpo. Seguía esposado y mi capacidad de defensa era nula, por lo que recibí los golpes que me propinaron sin poder oponer resistencia. Poco después, me llevaron a la garita de los funcionarios –donde no hay cámaras de seguridad– para seguir agrediéndome física y psicológicamente. Recibí empujones, patadas y golpes sin poder defenderme. Emplearon los equipos de contención para agredirme sin motivo ni justificación, pues en ningún momento me había mostrado nervioso o alterado. No era necesario reducirme por ningún motivo, mi conciencia no estaba alterada por la ingesta de ningún tipo de sustancia y mi lucidez se encontraba totalmente intacta. Me torturaron sin causas ni motivos, recreándose perversamente en las partes que ya tenía doloridas a consecuencia de los golpes previos. Me amenazaron con restregar mi cara por el suelo si vomitaba, pues sentía un gran malestar y me encontraba muy mareado a consecuencia de las múltiples agresiones. Recibí un trato del todo inhumano, indigno, vejatorio y degradante que, sin ninguna duda, estuvo fuera de lugar. En varias ocasiones intervino uno de los Guardias Civiles que allí se encontraban para trasladarme al hospital con ánimo de que los funcionarios cesaran en su conducta. Finalmente, 5 horas después de que se produjera la ingesta de cristales, fui trasladado a urgencias.

Una vez en el hospital, los profesionales de la salud que me atendieron emitieron un informe clínico, según el cual, en términos del propio informe, me encontraba “tranquilo”, “colaborador” y “coherente”. Expliqué lo sucedido al personal médico refiriendo dolores en múltiples ocasiones. Recibí el alta a las 22h de la noche, recomendándoseme ser vigilado de forma activa para poder acudir de nuevo a urgencias si presentaba signos de alarma.

Llegando de nuevo al centro penitenciario sobre las 23’30h de la noche, me dirigieron otra vez y directamente a la garita sin cámaras de los funcionarios para volver a ser apaleado por el personal de seguridad y el Jefe de Servicios. No sé cuánto tiempo pasó mientras me tuvieron allí, pero volví a recibir golpes en todo el cuerpo sin poder oponer resistencia. Incrementaron la intensidad de las agresiones, devolviéndome finalmente a mi celda.

A los dos y tres días de producirse los hechos narrados, esto es, en dos ocasiones distintas, la Subdirectora de Seguridad del centro –quien responde al nombre de Andrea– se personó en mi celda para averiguar qué había ocurrido. Reiterándome que mentía y que sus funcionarios jamás me pegarían, afirmó a su vez que ella misma me hubiera arrastrado por los pelos hasta el módulo de ingresos tras la ingesta de cristales de haber estado presente en ese momento.

Pese a habérseme recomendado vigilancia activa para poder acudir de nuevo a urgencias si fuera necesario tras la ingesta de los cristales, no he conseguido ver al médico del centro aun habiéndolo solicitado. Los malos tratos recibidos, junto con el abandono y dejadez por parte de los equipos técnicos del centro, no contribuyen más que a negarme mi dignidad como persona.

La presente denuncia no se ha podido cursar hasta el momento presente por miedo a las represalias y por desconfianza hacia la propia administración del Centro Penitenciario Madrid VII, habiendo tenido que aguardar la visita de una persona del exterior para poder cursarla a través de ésta.

Pensamos que no es conveniente dejar abandonado al compañero en manos de sus torturadores que podrían tomar represalias por su denuncia. Sugerimos a toda persona sensible y solidaria que llegue a leer esto, en primer lugar, escribir a Félix para ayudarle a aliviar la situación de aislamiento y privación de las condiciones materiales de su dignidad como persona y, en segundo lugar, manifestar a las autoridades carceleras, supuestas responsables de su seguridad, salud y bienestar, que estamos prestando atención a lo que pueda pasarle al compañero y que exigimos se respete su dignidad.

[box] Para escribir al compañero:

Félix Medina Torres

Centro Penitenciario Madrid VII

Ctra. M-241, km 5.750

28595 Estremera (Madrid)[/box]

Para dirigirse por correo la cárcel de Estremera vale la misma dirección cambiando el nombre por «Director del centro» o algo similar. Estos son los teléfonos de la cárcel: 91 875 00 00 y 91 335 60 99, y este el número de fax: 91 875 00 31.

Aquí el directorio de las autoridades carceleras para exigirles también el respeto por la dignidad y la vida de Félix.

Y aquí un modelo de texto para fax.

Cárcel=Tortura

Actividad en la calle Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

31 de agosto de 2017

Primero que nada, esta es una carta aclaratoria, creo que a las personas se les hace difícil comprender posturas, ideas y formas de lucha que sobrepasen violentamente los valores de esta sociedad.

Así pues, en este sentido quiero aclarar, cuando digo que rechazo toda forma de mediación y que niego tener representantes, no hablo sólo de organizaciones y partidos políticos, sino de toda persona que intente controlar mi vida y utilizar mi condición como preso para manipular y/o anular mis palabras y pensamientos.

Sin embargo esta reflexión es mucho más profunda de lo que se piensa, pues en los entornos de personas supuestamente conscientes de la dominación prevalecen muchos valores autoritarios que sin quererlo y a veces de manera inconsciente perturban y contribuyen a encerrar más a las personas que se pretende “ayudar” a que alcancen su libertad.

Una de esas formas, por ejemplo es el hecho de atribuir a la familia de los detenidos, el poder de decisión sobre lo que es bueno o correcto hacer para ejercer o no presión en el sentido de un avance en la liberación de compañerxs o la extensión de la revuelta contra la cárcel “afuera” de los muros.

Esto es peligroso pues significa caer en una actitud contemplativa y detener las perspectivas revolucionarias que puedan surgir de dichas actitudes de rebelión tanto “dentro” como “fuera”.

Cuando un/a presx que no reconoce ninguna representación manifiesta esta postura, habla también de sus familiares y personas más directas, pues a pesar de ser vínculos emocionales en su vida, hay que recordar que la familia es el núcleo y la primera institución que fomenta y reproduce ésta cárcel/sociedad.

Los valores de la familia tradicional burguesa reproducen el dominio y la subordinación de sus miembros a la estructura estatal y por eso mismo reproducen esa dominación en las relaciones familiares que disfrazadas de amor y cariño entendido a la manera de la burguesía sólo degeneran en más dominación.

Quizás lxs familiares nunca lo hagan con la intención de hacer daño a sus seres queridxs sino todo lo contrario, pero esto es algo que el sistema de dominación sabe de sobra y entonces utiliza a las familias de lxs detenidxs (por ejemplo) para cerrar sus filas ante cualquier acto de lucha que pueda venir de parte de compañerxs afines que entienden que mientras alguien (sea familiar o amigo) siga dialogando y dando cuerda al juego del Estado no existirá forma real de atacar sus intereses y hacerlos retroceder en la represión…

Fernando B.

Internacional Presxs en lucha

Actividad en la calle

No teníamos noticias de Soraya Durey Lafuente desde julio, cuando tuvo que ponerse en huelga de hambre y sed exigiendo el traslado a una prisión más cercana a su tierra, León, donde viven sus hijos, familia y amistades, y una alimentación apropiada a las alergias alimentarias que sufre. Por segunda vez, pues ya había tenido que hacer lo mismo en junio, por los mismos motivos. Y parece que las autoridades carceleras le están vacilando, llevándola y trayéndola sin atender en realidad a sus justas demandas. Le habíamos escrito y, al no recibir contestación, pensábamos que la carta se habría perdido al haber sido finalmente trasladada a León, pero sigue en la cárcel de Ponent (Lleida) y ha tenido que recurrir a la huelga de hambre y sed una tercera vez, como nos advierte un comunicado que hemos recibido por correo electrónico y que podéis leer a continuación.

PRESA EN HUELGA DE HAMBRE Y DE SED EN EL CP DE PONENT (LLEIDA)

Desde el lunes 4 de setiembre de 2017, tenemos constancia de que hay una persona, una mujer presa en el Centro Penitenciario  de Ponent (Lleida) que se ha declarado en huelga de hambre y de sed.

Sabemos que ingresó en este centro el día 08/06/2017 y ha presentado reacciones alérgicas en 6 ocasiones (según el médico colegiado del Equipo de Atención Primaria Penitenciario (EAPP) ) que también indica que en el antiguo centro del que venía, Centro Penitenciario Puig de les Basses (Girona), ya había sufrido otras 6 reacciones alérgicas graves que requerían la administración de Hidrocortisona (actocortina), metilprednisolona (Urbason) por via EV y antihitamamínicos por vía IM. Desde junio ha recibido más de 10 visitas urgentes.

Esta es la tercera vez que la presa se declara en huelga de hambre. Sabemos que le habían prometido trasladarla a León, donde se encuentra su familia, y que el CP de Lleida era solamente un sitio de paso. Actualmente, la presa no ha recibido ninguna respuesta y sigue en un estado de angustia permanente ya que sabe las consecuencias que le puede producir un xoc anafiláctico grave. Además, le dieron esperanzas sobre que podría pasar a tercer grado; pero, por el momento, sigue sin tener noticias nuevas sobre ese asunto a pesar de que el médico lo recomendara también.

Nos gustaría criticar la hipocresia y la labor inhumana por parte de las Instituciones Penitenciarias. La presa quiere que se haga pública esta tortura en la prensa, así como hacer un llamamiento a los defensores de los derechos humanos y también denunciar su estado al Director de los Servicios penitenciarios de Barcelona. Claramente nos transmite sus presentimientos de que, a no ser que sea escuchada y tratada como lo merece su estado de salud, va a morir aquí, en el CP Ponent, lejos de su familia.

Hacemos un llamamiento a la solidaridad y a la difusión de este caso que, como otros muchos, es difícil que traspasen los muros y parecen caer en el olvido, dejando atrás una numerosa cifra de muertes a cargo del sistema de Instituciones Penitenciarias de este Estado.

Grupo anticarcelario y de apoyo a presxs en Lleida

[box] Para escribir a la compañera:

Soraya Durey Lafuente

Centre Penitenciari de Ponent

Carrer Victòria Kent, s/n

25071 Lleida[/box]

La misma dirección puede servir para dirigirse a la dirección de la cárcel de Ponent exigiendo se atiendan las demandas de la compañera, y también se puede llamar al teléfono 973 22 03 33 o enviar fax al número 973 24 96 63.

Aquí los datos de la autoridad carcelera catalana, para hacer lo mismo.

Y aquí el directorio del Secretaría General de Instituciones Penitenciarias española, responsable de esta situación, aunque Soraya esté en Cataluña.

Más información y un ejemplo de fax en la página de CAMPA (Colectivo de Apoyo a Mujeres Presas en Aragón)

Presxs en lucha

Actividad en la calle