Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Ahí va una carta de Toni Chavero, desde la cárcel de Castellón II, recapitulando una serie de aspectos de la convocatoria de huelga de hambre colectiva que se iniciaría el 1 de octubre. Entre otras reflexiones, le da vueltas al tema de que haya diversas formas de participar, según las limitaciones, necesidades o deseos de cada cual. Explica cómo lo va a hacer él. Propone que se haga hincapié, mediante escritos específicos, en la catástrofe médico-sanitaria que sufren las personas presas y en la excarcelación de quienes padecen enfermedades crónicas. Se explaya sobre la necesidad de comunicación y diálogo entre las personas participantes, dentro y fuera, y anticipa la necesidad de un balance de errores y aciertos en lo experimentado durante 2018. Pide que se le escriba, pues perdió las direcciones de todo el mundo cuando le tiraron sus pertenencias a la basura en la cárcel de Villena, después del incendio de la celda donde le tenían. La dirección de Albocàsser y las de tdos los talegos donde hay personas que participan en esta lucha y quieren que sea público su nombre se encuentran en el último enlace de los que ponemos al final.

Cárcel de Albocàsser, septiembre de 2018

Salud y libertad, compañerxs de fuera y de dentro. Deseo que estéis lo mejor posible y que las fuerzas no os abandonen. ¡Ánimo a todxs! Y agradecimiento a quienes me apoyan a pesar de mnis errores.

Quería daros ánimos para el próximo encuentro de la huelga de hambre del 1 de octubre, aparte de las reivindicaciones, denuncias y represalias, que ya vienen siendo habituales en nuestras vidas, al menos en algunas de las que a mí me llegan noticias y en la mía propia. Así que ánimo y fuerzas y que la comunicación fluya, para que todo tenga lugar, los diálogos, las opiniones, las decisiones y las acciones. Es importante que surja esto, si no, no sé si podríamos articularnos. Yo, desde el 3 de agosto, apenas he recibido una carta «de galería a galería», así que supongo que taanto en Villena como aquí en Castellón II, intentan mantenerme ciego, sordo y mudo. O quizá creen que así perderé la constancia en mis asuntos. Parece que no entienden que mi motivación primera está bajo la tierra descansando. Ese es el motor que me impulsa, luego hay otros factores, pero ninguno es tan determinante como mis compañerxs asesinadxs en las cárceles del Estado español y el crimen estatal organizado. (…)

Como no me entero de mucho, no se si sabréis el error que cometí y del cual ni hablaré. Solo para decir que me sirve para darme centa de muchas cosas, entre ellas saber quién está con uno al 10, 20, 30, 40 ó 100 %, cosa que ya sabía, pero ahora me queda más clara y definida.

He sido, y lo sigo siendo, un defensor de la no violencia, la cual en todo caso usaría para lo que ya he dicho mil veces, únicamente. Ya no me refiero al ámbito de esta confrontación, sino al anarquismo en general, dado el gran número de ramas que salen del anarquismo, como si se tratase de un árbol. Yo creo en el anarquista liberador, no castigador ni vengativo; adoptar esas formas de lucha es ponernos a la misma altura que la basura que combatimos, a lo cual me niego yo. El «haz lo que quieras», como frase para los individualistas anarquistas, puede llevar a muchos errores, ya que no todos interpretamos una misma frase de una única manera. Esto de la interpretación del lenguaje y el uso del mismo daría como para varios libros. Ya hay algunos sobre el tema y contradictorios, antagonistas entre sí. Por ese motivo, creo que es importante hablar, escribir de forma sencilla, clara, definida, sin dar lugar a dobles interpretaciones. Sinceramente, creo que es la única forma de llegar a entendernos, tanto dentro como fuera.

Estoy seguro de que, si leéis alguna cosa mía de hace poco, un par de años o tres, podéis daros cuenta de que yo he sido uno de los que sí quería la violencia como medio de lucha, pero, después de ver a compñerxs darse contra los muros que bien conocemos y de experimentarlo por mí mismo, veo el lado inútl del uso de la violencia como método. Sí que lo podría entender en el ámbito de la legítima defensa de nuestras vidas y las de compañerxs, o para conseguir liberarnos. Ahora bien, aquí dentro, estando cad unx en una punta y en jaulas 21 horas, no entiendo cómo se puede llevar cabo una lucha violenta con alguna posibilidad de ser efectiva. Recientemente, leí un comunicado en el cual se decía que había que «crear una COPEL y realizar motines». Yo no sé si soy yo el que está confundido, ya le contesté al compañero que escribía tan analógicamente. Pero es otro el camino que ha tomado esta confrontación anticarcelaria nuestra, desde que en 2015 los cuatro gatos que empezamos vimos el error que estábamos cometiendo, arrebatados por la ira, el odio y la más sincera sed de venganza. Gracias a la visión de quienes desde fuera nos expresaron su opinión con bastante certeza; quizá sin eso no estaríamos vivos.

Lógicamente, quien esté por la labor de tirar de violencia, allá él o ella. Yo mismo estoy lleno de odio y, por tanto, de violencia, sed de venganza y rabia, pero procuro canalizarlas por otras vías. Como digo siempre, esta no es más que mi opinión, lo que yo pienso y lo que yo siento: la violencia no es, hoy por hoy, la herramienta que nos puede ayudar, más bien lo contrario. La mejor manera de actuar de cara a la formacón de una comunidad de lucha no es una violencia que no puede más que volverse contra nostrxs. Como medio para conseguir un fin, que es el cumplimiento de sus leyes, a corto y medio plazo, el respeto por nuestros derechos, y la abolición de las cárceles a largo plazo, es mejor ahora mismo tirar de bolígrafo, exponer alto y claro nuestros argumentos en favor de la justicia, en defensa de nuestra dignidad, mantenernos unidxs y demostrar que lo estamos.

Esto es ya cosa sabida entre lxs más conocidxs y cercanxs, como que que son los gestos solidarios los que nos han mantenido unidxs. En este sentido, doy gracias a las personas que hacen un mínimo esfuerzo en este camino, como personas en la calle que se detienen a escribir unas letras, por insignificante que les parezca a algunxs. Esa persona que ha sido capaz de detenerse, en la voracidad de la vida en la calle, y te ha escrito, nos ha escrito, qué menos que ser agradecidxs y contestarles. Lo mismo que aquí digo a lxs presxs lo digo también ahí fuera, que hay personas aquí dentro que, por mil dificultades, paranoias, miedos, no se atreven a coger un boli para contestaros, no tiréis la toalla, darles ánimo a que se abran.

Otro de los motivos por los cuales hago autocrítica es, en mí el primero, el uso del lenguaje y la comprensión del lenguaje de lxs otrxs. Por ejemplo, cuando hablo de la sociedad como «cosa, masa amorfa, adormecida, aborregada, obtusa, ciega» y básicamente un sinfín de adjetvos, estoy siendo juez, fiscal, policía y verdugo, y no soy ninguna de esas «cosas»–ya que ni oficios los considero– comprendo que lo he sido y que es raro que no les culpe de mirar a otro lado. Como persona presa, lo veo lógico y pienso aún peores cosas que las que digo, pero como persona que contempla desde una visión anarquista, no puedo faltar al respeto así a la sociedad, que además está formada por muchas personas que quiero y por muchas personas que luchan por miles de causas y que no dejan de ser unidades dentro de la sociedad. Por lo tanto, opino que he errado muchas veces, y lo cambio.

Hace poco, en una conversación por teléfono con mis compañerxs, me decía unx de ellxs que no fuera «tan crítico con todxs», y no le quito razón, pero prefiero que se me diga que soy crítico, el primero conmigo mismo, a que no me pronuncie en ningún asunto y esté quizá «contemplando» las musas de la heroína, las pastillas o lo que sea. Estoy a lo que yo creo y considero que debo estar y creo que hablo clara y honestamente de lo que pienso. Si soy capaz de abrir debate, pues, mira, al menos se puede hablar de lo crítico que es uno, lo cual no evitará que siga siéndolo, mientras no falte al respeto de nadie, ni el de mis compñerxs presxs dentro ni el de mis compñerxs presxs fuera. Estáis invitdxs todxs a criticar, compartir, proponer, generar debates, aportar ideas. Por ejemplo, sobre si la huelga de hambre de octubre la debemos encarar solo a la tabla reivindicativa o debemos hacer hincapié en expresar en grupo o individualmente casos concretos o generales, como el de lxs presxs enfermxs crónicxs en las cárceles o el del abandono médico-sanitario que existe en ellas.

Lo mismo todo eso ya se ha dado y soy yo el que no se entera de la película, porque, como digo, ni las cartas de Villena ni las de aquí; si llegó algo, no se me entregó, y me extraña (…). lógicamente, en mis manos está denunciar que no me dan correo, eso es lo único que puedo hacer. (…) Perdí todas las direcciones en Villena, cuando, al quemar el chabolo, tiraron todas mis cosas a la basura, así que aprovecho para deciros, a quienes no he contestado o lo que sea, que no tengo vuestras direcciones. Por favor, escribidme vosotrxs, para que pueda ir rehaciendo mi agenda.

Ahora, ya puestos, os diré cuál será mi participación en la huelga de hambre de octubre, que no sé, aún no he sabido si esto se comunicó o llegó a saberse ahí fuera. Yo haré huelga de hambre del 1 al 15 incluidos, con cuatro escritos, el 1, 5, 10 y 15 al congreso de diputadxs, al defensor de nadie, al consejo de ministros y a la secretaría general de instituciones penitenciarias. Es decir, el día 1, cuatro escritos con la tabla y con la inutlidad que a mí me suponen las instituciones; el día 5, otros cuatro; el 10, otros cuatro, y el 15, otros cuatro, y dejo la huelga de hambre. En caso de que antes del día 15 no me vea bien o no pueda llegar, por el motivo que sea, a mi objetivo de quince días, comunico que dejo la huelga de hambre el día tal y ya está, pero los escritos los mantengo de igual modo. En el caso de no llegar comunitariamente a ningún acuerdo de que se pueda añadir este tema a la huelga de hambre, yo haré escritos aparte por la dignidad de lxs presxs enfermxs crónicos y legitimidad de su excarcelación sin el fascista requisito de que se encuentren en fase terminal o, dicho de forma cruda, de que se encuentren ya cadáveres. Esa es mi forma de colaborar en esta movida del 1 de octubre. Me pronuncio y me expreso como creo que «podrían» hacerlo lxs presxs que vayan a participar.

Así lxs compañerxs ahí fuera podrían tener tiempo para decir por radio o por el medio que sea cómo y de qué manera se está orquestando en comunidad esta huelga y dentro de las necesidades personales o mentales de cada quien. Yo no tengo enfermedades crónicas, por tanto, si queréis, no tengo una necesidad egoísta de reivindicar por el tema de la atención médico-sanitaria o de la excarcelación de lxs enfermxs crónicxs, lo hago porque me parece antural. Así mismo, me mostraría de acuerdo con quien de algún modo «incremente» la presión con otras reivindicaciones más definidas y expresadas en textos reivindicativos específicos, no solo de forma genérica, como en la tabla, sino ampliando y profundizando en las necesidades que cada cual decida o prefiera. Mi apoyo esta vez y cada quince dáias a lxs enfermxs crónicxs. Es lo que hay (en mí).

Sobre la propuesta que hice de que quien no quiera o no pueda hacer la huelga de hambre en octubre podría hacer ayunos en días salteados como cada quien decida o escritos apoyando la huelga de hambre de lxs presxs en lucha activa, o posiblemente ambas cosas, sólo se han pronunciado, que yo sepa, dos personas (gracias, compañeros). Si alguien más ha dicho algo, no me he enterado. No sé si os ha llegado la propuesta. Quien quiera participar así, está bien, solo que habría que comunicar a quien mejor os pille fuera qué vais a hacer, si ayunos y escritos el 1, 10 y 15, por ejemplo, o lo que en vuestras libertades os parezca oportuno. La cuestión es que cuanta más peña participe de la manera que pueda o quiera libremente, más ruido se hará fuera y más se podrá ver de lo que estamos haciendo, que es eso, luchar por mejorar las cosas.

(…) Hacen falta, sobre todo, reflexiones de quienes están participando en esta lucha. Yo creo que hay mucho que decir, por ejemplo, sobre sanidad y salud en las cárceles, que no hay que tener miedo a coger un boli y decir lo que unx piensa, lo que a unx le pasa o lo que pasa alrededor suyo. Sería bueno participar así también.

Pronto, tras octubre y luego tras diciembre y ya al final del año habrá que pensar y decir en qué hemos errado y en qué podemos mejorar y, bueno, hacer un balance del año 2018, como cada año, más o menos. Pero animaros a particiapr, porque, si no, nunca sabremos más que la opinión de los cuatro de siempre. A ver si es verdad que se callan esos cuatro y os ponéis diez a decir cosas. Yo encantado de callarme un poco o de no decir tanto y no ser tan pesao. No es más que siento que me debo a esta lucha. Venga, compañerxs, dentro y fuera, ánimo y fuerzas.

Toni Chavero

Desde Dentro: Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera

Más Información En Tokata Sobre Luchas Actuales Dentro De Las Cárceles Del Estado Español

Motivos, Condiciones Y Posibilidades Para Una Lucha Social Anticarcelaria

Noticias Sobre La Huelga De Hambre De Octubre

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 17-IX-2018]

Huelga de hambre octubre 2018 Presxs en lucha

Actividad en la calle Huelga de hambre octubre 2018

Hablamos de la huelga de presos en Estados Unidos, de la convocatoria de huelga de hambre para octubre en las cárceles del Estado español. Conversamos con dos personas de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria sobre su segundo taller de cuidados murtuos convocado en Torrente (Valencia) para el próximo fin de semana, 15 y 16 de septiembre, sobre manejo del estrés y salud emocional. Comentamos una situación de torturas y malos tratos en la cárcel de Brians II, narrada por la madre del preso que la está sufriendo y asimismo la espera de la familia de Manuel Fernández Giménez, que murió en octubre pasado en la cárcel de Albocpàsser y aún no se conoce siquiera el resultado de la autopsia.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Huelga de hambre octubre 2018 Internacional Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga

A continuación, una traducción al castellano de un artículo de Vicent Almela sobre la catástrofe médico-sanitaria en las  cárceles del Estado español, publicado en la página web de La Directa.

La legislación vigente en en el Estado español ordena al poder ejecutivo transferir las competencias sanitarias de los centros penitenciarios –actualmente dependientes del Ministerio del Interior– a las comunidades autónomas, para así ofrecer un servicio de calidad e igualitario a todas las personas. A día de hoy, sólo Cataluña y el País Vasco han integrado las competencias dentro de la red de salud autonómica

El artículo 208.1 del Reglamento Penitenciario, aprobado en 1996, regula que «a todos los internos sin excepción se les garantizará una atención médico-sanitaria equivalente a la dispensada al conjunto de la población». Desde 1986, la administración penitenciaria es la encargada de la atención primaria dentro de las cárceles –con un equipo médico fijo y un periódico–, y el Sistema Nacional de Salud (SNS) se encarga de la atención especializada de los internos, según los convenios fijados con cada comunidad autónoma. Uno de los problemas del modelo es que la atención primaria queda en manos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (SGIP), que depende del Ministerio del Interior español y, por tanto, los servicios sanitarios se ven limitados a criterios que dependen de convenios presupuestarios, de la seguridad del centro o del orden regimental, en lugar de basarse en criterios médicos. Esto se traduce en que muchas veces un médico debe obedecer un superior jerárquico que no es sanitario, o que una plaza no se cubra de inmediato, como ha ocurrido recientemente en la prisión de Dueñas (Palencia), donde se han quedado sin médico de noche durante varias semanas con una población reclusa de casi 1.000 personas.

En 2003, en un clima de movilizaciones sociales para lograr un sistema de salud universal igualitario para todos, el Congreso español aprobaba la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, que obligaba al gobierno, entre otras medidas, a transferir los servicios sanitarios dependientes de Instituciones Penitenciarias a las comunidades autónomas en un plazo de dieciocho meses. Pasados quince años de la aprobación de la ley, y después de varias mociones presentadas por diferentes fuerzas políticas para su aplicación efectiva, sólo Cataluña y el País Vasco han transferido las competencias a su sistema de salud autonómico.

Desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA, por sus siglas en castellano) hace más de veinte años que se denuncia la constante vulneración de los derechos sanitarios que sufren las personas presas –que también están reconocidos en los artículos 14 y 43 de la Constitución española– y que el servicio médico dentro de las cárceles del Estado español, que afecta actualmente a más de 50.000 personas, debería estar regulado por la misma administración sanitaria que presta este servicio a la ciudadanía que se encuentra en libertad. Según Francisco Miguel Fernández, miembro del área de prisiones de la APDHA, «no puede ser que las competencias sanitarias de ninguna persona dependan del Ministerio de Interior, que prioriza la vigilancia y la seguridad del Estado a la atención sanitaria de las personas «, y explica que está demostrado que, cuando se hace la transferencia de las competencias médicas al Sistema de Salud de las comunidades autónomas, estas condiciones mejoran considerablemente. Daniel Zulaika Aristegui (encargado de la integración de la sanidad penitenciaria en el sistema público sanitario vasco) explicaba este proceso de transición en unas jornadas organizadas por el Defensor del Pueblo Andaluz, celebradas en el año 2016 en Sevilla: «la integración se realizó en menos de un año, funciona bien y se adapta a los objetivos. Estar dentro del sistema comunitario permite la participación de los profesionales en las mismas condiciones laborales y ser conscientes de todos los cambios y avances que se producen en sanidad. Es evidente que es un cambio beneficioso para toda la sociedad y especialmente para la salud de las personas «.

El doctor Antonio López Burgos, miembro de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria, explicaba en las mismas jornadas que, cuando las competencias sanitarias dentro de los centros penitenciarias dependen de la SGIP, existe una ruptura total en el seguimiento médico al entrar y salir de prisión por la falta de comunicación entre las dos instituciones: «Si el paciente ha recibido tratamiento fuera del centro penitenciario, cuando entre, el médico de la prisión desconocerá totalmente su tratamiento e historial médico, y lo mismo ocurre cuando es al revés. Tampoco se comparte la información entre los centros penitenciarios: «Esto deriva en que enfermedades e infecciones graves –como el VIH, la Hepatitis C o el cáncer– no se traten a tiempo y en que algunos presos acaben muriendo, o que un paciente pueda recibir diagnósticos y tratamientos diferentes dependiendo de dónde se encuentre. De hecho, la imposición de dispensar productos farmacológicos distintos de los del exterior –una práctica muy común en los centros penitenciarios–ha sido constantemente denunciada por diferentes organizaciones médicas y declarada ilegal por el Tribunal Supremo español. En opinión de López, «la voluntad política es la única que puede cambiar esta situación, que no explota porque todo lo que pasa en las cárceles está encerrado entre cuatro muros».

El pasado mes de julio, la APDHA presentaba una nueva campaña para pedir la transferencia de las competencias sanitarias a las comunidades autónomas ‒y esta vez incluía también un decálogo denunciando las principales vulneraciones que sufren las personas presas en términos de salud– con el objetivo de sensibilizar a las organizaciones que luchan por la defensa de la salud universal y otros colectivos que reclaman el respeto de los derechos humanos dentro de las cárceles. Fernández espera que esta iniciativa suponga «un punto inicial de debate y encuentro para que el tema de la sanidad en las prisiones no sea una isla dentro del movimiento para conseguir una sanidad universal, y también se incluya como demanda en la lucha por el respeto a derechos humanos dentro de las cárceles «. Aparte de medidas como poner fin a las sujeciones mecánicas o ofrecer formaciones especializadas al personal médico, el decálogo también incluye «el registro de forma precisa de todas las lesiones que se observan por parte del personal sanitario», una de las demandas hechas desde del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos. En 2016, en las cárceles de España, 259 personas denunciaron torturas, según el informe de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura.

Las personas con trastornos mentales y enfermedades terminales, las más perjudicadas

Fruto de la falta de coordinación entre el Sistema Nacional de Salud y las Instituciones Penitenciarias, muchas personas diagnosticadas con trastornos mentales graves –que según datos de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria representarían alrededor del 8% de la población reclusa– llegan a las cárceles sin ningún tipo de notificación para los equipos médicos, que tampoco pueden acceder a su expediente. «Este es un hecho muy grave porque muchas veces les encierran en primer grado o sufren castigos penitenciarios, como la anulación de visitas o sujeciones mecánicas, sin tener en cuenta su diagnóstico o estado mental», explica Fernández, «y este es otro ejemplo de la vulneración de derechos que sufren los presos «. Según una sentencia del Tribunal Constitucional, publicada el pasado mes de agosto, las personas absueltas por problemas de salud mental deben cumplir la medida de seguridad en un centro psiquiátrico y no en centros penitenciarios ordinarios. A raíz de esta sentencia, desde el APHDA exige a los juzgados que requieran a la administración penitenciaria cumplir la ley para que ninguna persona con un problema de salud mental esté privada de libertad en un centro penitenciario, «que tiene un fin sancionador y no terapéutico «.

Otra vulneración de derechos es la que padecen las personas con enfermedades terminales, como es el caso de Carmen Badía –actualmente en prisión de Zuera– o Francisco Chamorro –interno en la cárcel de Castellón II– que, a pesar de estar diagnosticadas de un estado avanzado de cáncer y recibir quimioterapia, continúan encerradas dentro de los centros penitenciarios sin «el derecho a la libertad condicional», como obligan el artículo 91 del Código Penal y el 196 del Reglamento Penitenciario para este tipo de situaciones o, en su defecto, pasar al tercer grado de régimen penitenciario, como marca el artículo 104.4 del RP «por razones humanitarias y dignidad personal». Rosa Giménez, madre de Chamorro, que está luchando por la excarcelación de su hijo, se pregunta: «¿No sería más humano excarcelar las personas enfermas que puedan recibir en la calle los mismos cuidados que cualquier otro ciudadano, como exige la ley, que la deficiente sanidad penitenciaria no puede ni quiere prestar un servicio digno? «, y concluye:» no sería más humano que pudieran morir rodeados de su familia?».

Sobre la propuesta de la APDHA frente a la catástrofe de la sanidad penitenciaria

Informe «Sanidad en prisión. La salud robada entre cuatro muros»

Tokata Y Fuga 21-VII-2018 ¿Tienen o no tienen derecho a la salud y a la vida las personas presas?

Actividad en la calle Huelga de hambre octubre 2018 La cárcel mata

Actividad en la calle

Desde el Colectivo Locomún nos invitan a conocer la campaña #0contenciones, la cual, en principio, se refiere solamente a la violencia que se utiliza contra las personas ingresadas como «pacientes» en «unidades de psiquiatría», atándolas, por ejemplo, con correas a la cama. Apoyamos la campaña, de acuerdo con quienes la hacen en que una propuesta así no es más que un momento puntual de una lucha que debe ser permanente. Y también nos parece que debe ampliarse, por ejemplo, a las camas de «sujección mecánica» y otros «medios coercitivos» que se utilizan tanto en las cárceles corrientes como en los «centros de menores» o en los de «internamiento de extranjeros», o a la violencia de todo tipo que usan impunemente todas las variadas policías, en las comisarías y en las calles.

La contención mecánica es una práctica común en las unidades de psiquiatría del Estado español y otros países que consiste en atar a una persona a la cama con correas, sujetándola de la cintura, muñecas y tobillos con el objetivo de impedir que se mueva libremente. La persona puede permanecer atada durante horas o incluso días, dependiendo de la decisión del personal sanitario que esté al cargo. La contención en el Estado español se suele practicar de forma opaca y no controlada (no es posible acceder a registros donde se explique quién es atado, por quién, por qué, durante cuánto tiempo ni cómo). A su vez, nos encontramos en una situación en la que en el caso de que haya secuelas graves o mortales, reina la impunidad.

Nos hacemos eco de un sinfín de denuncias que se han ido acumulando en estos últimos tiempos por parte de personas que han sido atadas, de profesionales que reclaman el fin de esta práctica, de colectivos activistas y otros muchos proyectos (asociaciones de personas diagnosticadas, webs, programas de radio, publicaciones, etc.), con el objetivo de contribuir a que la sociedad civil sea consciente de esta cruda realidad. No podemos permitir que una práctica tan cruel e inhumana, que tanto daño genera, siga siendo “normal” en los dispositivos de atención de salud mental. Para ello debemos conseguir que nuestros familiares, vecinas, compañeros de trabajo, etc. sepan que existe. Que sean conscientes de que no se trata de un hecho aislado, sino de algo sistemático.

Buscamos exponer claramente la contradicción que supone atar a alguien en un espacio donde debería ser acompañado en su sufrimiento y recibir cuidados. La Organización Mundial de Salud es taxativa al respecto: privar a las personas de su capacidad de movimiento empeora su salud mental y pone trabas a su recuperación. La continua apelación a los recortes económicos, la falta de recursos y la ausencia de formación para gestionar determinadas situaciones no son excusas válidas cuando hablamos del respeto a la dignidad de las personas, cuando hablamos de su salud.

Aunque entendemos que los profesionales dejarían de llevar a cabo esta práctica si realmente quisiesen dejar de hacerlo (mediante su propia organización como colectivo, fomentando la objeción y exigiendo alternativas), reclamamos normativas que prohíban su uso con un carácter permanente. Estamos hablando simple y llanamente de derechos humanos, y por tanto deben ser respetados de manera plena e innegociable. Exigimos también que los casos en los que se producen daños de cualquier índole causados por esta práctica no queden impunes.

Ojalá estuviese en nuestras manos el parar las contenciones mecánicas, pero no es así y por ello queremos remarcar que esta no es nuestra campaña, sino la de todxs. Consideramos que la presión por parte de la sociedad civil, de los colectivos (profesionales y de personas psiquiatrizadas) y de los medios de comunicación es fundamental para conseguir que esta práctica se convierta en algo del pasado. Por ello, nuestra idea no es realizar la campaña por nuestra cuenta, sino compartirla con todas aquellas personas y colectivos interesados. En este sentido, todos los materiales se pueden descargar libremente, son tan vuestros como nuestros. Os invitamos a replicar, modificar o adaptarlos según vuestras necesidades y difundirlos para alcanzar al mayor número de gente y de espacios posibles de todos los modos que se os ocurra. Como colectivo, no tenemos ningún interés en otra cosa que no sea contribuir a la lucha por el fin de las contenciones en la medida de nuestras fuerzas y posibilidades (que como todas, son limitadas).

Algunas cosas que puedes hacer para contribuir son:

  • Diseñar nuevos materiales.
  • Impulsar y organizar acciones en distintos espacios.
  • Enviar testimonios personales sobre el tema —por escrito o en archivos de audio o vídeo, según os resulte más fácil— que queráis que sean difundidos como parte de la campaña.
  • Escribir textos, compartir datos concretos, denunciar situaciones.
  • Ayudar a hacer accesibles los materiales para personas con diversidades funcionales sensoriales o psíquicas subtitulando vídeos, transcribiendo audios, adaptando textos escritos al modelo de “lectura fácil”, etc.
  • Traducir los materiales de la campaña a otros idiomas.

Sigue buscando más información sobre este tema, léela y difunde con el hashtag o etiqueta #0contenciones para que sea fácilmente localizable.

La web de la campaña: 0contenciones.org

Nuestro correo electrónico: colectivolocomun@gmail.com

Más información sobre este asunto en https://primeravocal.org/

Actividad en la calle Salud mental

Insertamos este vídeo que hemos encontrado en una red social, donde una mujer de El Coronil (Sevilla) relata las amenazas, torturas y trato abusivo que está recibiendo su hijo en la cárcel de Brians II. Ella ha denunciado el caso en el juzgado de guardia y pide ayuda para darle publicidad.

Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

Gracias a la labor de comunicación con las personas presas en cárceles catalanas y denuncia de los abusos que se cometen contra ellas que están realizando los grupos de apoyo a presxs que existen en ese territorio, estamos al corriente de que en las cárceles regidas por el gobierno autonómico catalán se dan el mismo tipo de abusos de poder y tratos crueles, inhumanos y degradantes que en el resto de las cárceles del Estado español. En esta ocasión, lxs compañerxs del Grup de Suport a Presxs de Lleida informan en su blog de la situación de Ismael Martínez Hidalgo, que ha sufrido varias palizas con lesiones como costillas fisuradas, un labio roto, un hombro dislocado y hematomas y contusiones por todo el cuerpo; ha estado atado en una cama hasta 48 horas, obligado a hacerse sus necesidades encima y golpeado con porras en las plantas desnudas de los pies; ha sido trasladado siete veces en pocos meses; ha sufrido un cúmulo de sanciones y ha sido contradenunciado por los carceleros torturadores; se le han negado reiteradamente sus derechos básicos, y ha sufrido multitud de humillaciones y malos tratos psicológicos.

7 TRASLADOS Y MÚLTIPLES PALIZAS

Desde el grupo de apoyo a presxs de Lleida, estamos en contacto con Ismael Martínez Hidalgo. Actualmente se encuentra en el CP Ponent, tiene 31 años y es de la província de Barcelona. Su pesadilla empezó aproximadamente hace 8 meses cuando se encontraba en el CP Brians II, donde continuamente estaba sufriendo coacciones y extorsiones, como es habitual, por parte de un carcelero. Un día él se cansó y decidió rebelarse, pegándole al carcelero. Como consecuencia recibió golpes hasta que se cansaron «Llegué a pensar que era mi último día de vida. Dejándome totalmente inconsciente, atado a una cama con correas de contención durante 48 horas, que para mi fueron un infierno«. Nos cuenta que hasta llegó al punto de hacerse sus necesidades encima. «Para mi es la mayor humillación que he sufrido en los diez años de condena que llevo«. Estando inmovilizado le golpearon con las porras en las plantas de los pies y así estuvo los 8 días que le tuvieron en Brians II. Hasta que empezaron los reiterados traslados.

Su abogado presentó denuncia en el juzgado sobre los maltratos que había recibido Ismael, y al día siguiente le trasladaron al CP Ponent. El día 13 de junio le bajaron de conducción de nuevo al CP Brians II, para declarar en el juzgado de Martorell por los hechos y las lesiones causadas al carcelero. En los días que permaneció allí solo hacían que cobrarse las típicas venganzas, negándole sus derechos básicos como el derecho a patio, teléfono… Además se le realizó un cacheo integral, según ellos por motivos de seguridad, y un registro a su celda, en la cual, según los carceleros, encontraron un objeto punzante de unos 25 cm, lo cual era totalmente falso. Le pusieron un parte disciplinario por ello.

Pasó aproximadamente un mes recibiendo represalias por lo que sucedió con aquel carcelero un tiempo atrás. Una vez mas le iban a torturar, pero ese día, al ver que se ponían los guantes, se puso nervioso y en un acto desesperado golpeó al que tenía mas cerca. Las consecuencias fueron inmediatas, con el traslado al DERT, donde fue de nuevo golpeado por 7 carceleros. «Fui atado desde las 14’30 hs hasta las 8’45 hs del día siguiente, me soltaron una mano, luego la otra, y fui esposado. Luego me desataron las piernas«. Acto seguido lo trasladaron el CP Quatre Camins, allí estuvo cerca de 10 días y le volvieron a trasladar al CP Ponent, donde solo estuvo un par de días. Lo movieron de nuevo a Brians II, y allí lo tuvieron un día y lo volvieron a trasladar al CP Quatre Camins, donde estuvo una semana y media. Una mañana, de repente, se presentó el alcaide en su celda y le comunicó que por motivos de régimen le volvían a trasladar al CP Ponent, donde se encuentra ahora. 7 traslados en muy poco tiempo. Es inhumano lo que hacen para hacer la vida imposible a la gente que se rebela dentro de las cárceles.

Las consecuencias de las palizas fueron dos costillas astilladas, labio inferior roto por dentro y hombro izquierdo dislocado. A parte de moratones y rasguños por todo el cuerpo, y lesiones psicológicas que comportan este trato degradante por parte de este sistema carcelario. Es así como «reinsertan» a las personas dentro de sus malditos muros.

Nos comunica que, por suerte, se siente muy bien psicológicamente: «Mi mente está impoluta, y os aseguro que no conseguirán debilitarla. Soy lo suficientemente astuto como para meterme en sus mentes, hasta llegar al punto de hacerles ‘jaque mate’ con tan solo dos movimientos« nos relata Ismael en una de sus cartas.

Esto es solo un caso mas de los muchos que pasan dentro de las prisiones, sin que la sociedad pueda enterarse. Solo gracias a la valentía de algunas personas como Ismael podemos sacar a la luz los abusos que se cometen día a día en los centros de exterminio llamadas cárceles.

Abajo los muros de las prisiones.

Grup de Suport a Presxs de Lleida, 29-08-2018

Cárcel=Tortura Desde dentro

Entrevistamos a José Antonio López Cabrera, que nos habla del motín de Quatre Camins de mayo de 2002; de la terrible represión que trajo como represalia a los presos participantes; de las condenas penales que les han caído a dieciseis personas, dieciseis años después; de las similitudes de aquella situación con las luchas actuales, y de cómo las cosas no han dejado de empeorar aún más desde entonces tanto en las cárceles catalanas como en las del resto del Estado español.

Relato y lúcido análisis de lo sucedido

Noticia tergiversada del juicio en un falsimedio

La lucha contra el FIES Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga

Ponemos a continuación la noticia que dan lxs compañerxs del Grupo Anticarcelario del Camp de Tarrgona La Corda de una carta que ha recibido contando cómo están las cosas en la cárcel de Castellón II, en Albocàsser.

Queremos dar a conocer la situación que nos explica Francisco Aroca Lirón desde la cárcel de Albócasser. A parte de distintas situaciones de maltratos recibidos a su persona, el compañero quiere poner de manifiesto la situación actual en la que se encuentran él y otras personas presas de este centro. Tanto él como las personas a las que se refiere estan en lucha por las 12 reivindicaciones y haciendo ayunos el 1 y el 15 de cada mes.

En primer lugar relatan los problemas que sufren en relación a las comunicaciones. Cartas que llegan con mucho retraso, o incluso cartas que no llegan. Algunas veces los carceleros no les entregan cartas que han llegado, alegando que la ortografía es «demasiado pequeña», o que hay una letra en el nombre que no se entiende bien y puede ser confusa. Sobre las comunicaciones por telefono, la autorizacion o no de una persona se hace muchas veces por arbitrariedad. Exigiendo contratos originales de telefono solo en algunas ocasiones, mientras que en otras sirve una simple fotocopia del mismo.

El compañero pone de manifiesto, una vez más, la desatención sanitaria y la complicidad de los médicos con la institucion penitenciaria. Nos explica que para cosas leves o cualquier pequeño dolor te dan todo tipo de drogas sin problema, enriqueciendo así a farmaceuticas y empresas con las que tienen contratos. Los médicos recetan y fomentan que los presos tomen cualquier medicamento o supuesto medicamento sin saber muchas veces que efectos puede tener ni como puede afectar a la persona segun sus caracteristicas, problemáticas e historial médico. En cambio, nos cuenta, que cuando tienes problemas más graves, la desatención y el pasotismo es brutal, teniendo que esperar dias o semanas para ser visto superficialmente por un médico. Y para sacarte al hospital tienes que estar muriendote o agonizando.

También nos cuenta como el dia 9 de julio, después de la cena, unos carceleros le dieron una paliza a un chaval sudamericano, y que él mismo les enseñó después las marcas que tenía por todo el cuerpo, sobretodo por las piernas.

Ante todas estas situaciones de abusos y abandono, Francisco y otros compañeros siguen en lucha por las 12 reivindicaciones, y tiran del boli para denunciar a todos los sitios possibles la situación de impunidad que regna detrás los muros. Delante del archivamiento y la no investigación de las denuncias por maltratos que pusieron a ditintos organismos como el Defensor del Pueblo, los compañeros siguen mandando escritos a grupos de apoyo de la calle, así como a otros organismos estatales y hasta europeos.

Francisco Aroca reflexiona acerca de la dispersión de las personas presas y del alejamiento de sus familias y sus ciudades de arraigo. Comenta que ahora que se habla del acercamiento de los llamados «presos políticos catalanes» y que se vuelve a poner sobre la mesa el acercamiento de los presos vascos, habría que reflexionar sobre el trato y la lejania que reciben los llamados presos comunes. ¿Qué pasa con nosotros, los presos comunes? Se pregunta el compañero. Llevamos años a grandes distancias de nuestras famílias y amigos, alejados de nuestros puntos de apoyo. Se nos aplica el alejamiento como castigo o venganza de manera sistematica. Ocasionando que nos sintamos aún más solos, más abandonados. Que nuestros seres queridos tengan que arriesgar su vida en la carretera para vernos 40 minutos a través de un cristal. Eso los que aún tienen medios económicos para cubrir estos trayectos.

Todo el apoyo a los compas presos. Todo el apoyo a los/las que luchan.

La Corda, agosto 2018

Huelga de hambre octubre 2018 Presxs en lucha