¡Carmen Badía Lachos Debe Ser Excarcelada Por Enfermedad Muy Grave Con Padecimientos Incurables!

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Lxs compañerxs del Grup de Suport a Presxs de Lleida publican en su blog el siguiente comunicado sobre la situación de Carmen Badía Lachos en la cárcel de Zuera. Ella continúa haciendo ayunos por las doce reivindicaciones los días 1 y 15 de cada mes. Se queja de demoras en la correspondencia e incluso de que desaparecen cartas. Continúa esperando su excarcelación por su enfermedad extremadamente grave “con padecimientos incurables”. ¿A qué esperan? Al parecer, no quieren soltarla hasta asegurarse de que va a morir pronto. Habla de iniciar una huelga de hambre indefinida y relata las dificultades para recibir un tratamiento adecuado a su estado de salud estando presa. ¡Hay que exigir su excarcelación, como la de todas las personas presas en situación parecida!

Después de las ultimas cartas que hemos recibido de Carmen (con bastante retraso), hacemos una actualización de su situación. Aunque sigue permanentemente en enfermería y le han vuelto a poner el apoyo médico por el mediodía y la noche, la compañera tiene que lidiar con otras dificultades. Algunas le afectan específicamente a ella, y otras son generales del sistema carcelario.

En primer lugar, Carmen hace referencia a los problemas en relación al correo. Hay cartas que le llegan con mucho retraso (algunas de ellas con mas de un mes) y sus respuestas a nosotros/as también nos llegan muy tarde. Pensamos, además, que hay algunas cartas que directamente no le están llegando.

A nivel de salud se siente muy cansada y con poca energía. La llevaron por fin al oncólogo y al médico cardiovascular. Ya le sacaron el reservorio de la pierna con anestesia local, y la operación fue bien y rápida. Aún así, dice que necesita el apoyo de la silla de ruedas, ya que se siente débil y le falla el corazón. También dice que la quimio le dañó los intestinos, y eso ocasiona que mucha comida le siente mal. Lleva desde el 31 de mayo esperando el informe del oncólogo, cosa que le parece bastante rara. Desde la cárcel le dicen que estos informes no han llegado, pero ella empieza a pensar que no es verdad, y que no se los entregan (o retrasan esta entrega todo lo posible) para que no tenga argumentos “justificados” de su estado de salud que puedan favorecer a que le den la libertad.

Carmen nos explica que hace poco falleció un preso allí en Zuera. El hombre estaba bajo de defensas y pilló legionela. Comenta que pasaron 3 días hasta que se hizo publico, y que este es solo un caso mas de desatención médica. Que a menudo les ponen problemas para ir al hospital. Con palabras textuales de la compañera: No nos dejan ir al hospital, la atención médica es vergonzosa, y solo nos sacan para morir. No porque les importe que nos muramos, no, no es eso. Es para que no aumente el número de fallecidos en instituciones penitenciarias y suba la estadística.”

El próximo noviembre Carmen tenía un juicio contra una carcelera del CP Ponent. Pero le comunicaron a su abogado (el cual llamó al CP Ponent a petición de Carmen, para saber cómo estaba el tema) que el juicio había quedado anulado ya que la carcelera había retirado la denuncia. Aún así, Carmen no ha recibido ninguna notificación de este hecho, por lo que ahora está insistiendo para que se lo notifiquen formalmente. No descarta la posibilidad que no quieran notificárselo para que así ella no asista al juicio y este se celebre sin que ella pueda defenderse.

Comenta que en Zuera no se habla mucho de la huelga de hambre colectiva ni de las 12 reivindicaciones, ya que la gente tiene miedo a las represalias y los traslados, como ha ocurrido recientemente con un preso en lucha que estaba en Zuera. Aún así, dice que ella seguirá luchando aun sabiendo las consequencias que puede llebarle. Nos recuerda que sigue haciendo los ayunos para reivindicar los 12 puntos, el dia 1 y 15 de casa mes. Incluso dice que si no avanza la situación en relación a los informes médicos y no le empiezan a conceder permisos de salida, se está planteando iniciar una nueva huelga de hambre indefinida, como ya hizo estando en Lleida (gracias a la cual, por lo menos consiguió el traslado a Zuera). Ya que ve como pasa desesperadamente el tiempo, y ya lleva encerrada 13 largos años sin pisar ni un día la calle.

Os seguimos animando a escribirle; seguro que le gustará recibir muestras de apoyo. ¡No dejemos solas a las presas!

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