Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas
No teníamos noticias de Soraya Durey Lafuente desde julio, cuando tuvo que ponerse en huelga de hambre y sed exigiendo el traslado a una prisión más cercana a su tierra, León, donde viven sus hijos, familia y amistades, y una alimentación apropiada a las alergias alimentarias que sufre. Por segunda vez, pues ya había tenido que hacer lo mismo en junio, por los mismos motivos. Y parece que las autoridades carceleras le están vacilando, llevándola y trayéndola sin atender en realidad a sus justas demandas. Le habíamos escrito y, al no recibir contestación, pensábamos que la carta se habría perdido al haber sido finalmente trasladada a León, pero sigue en la cárcel de Ponent (Lleida) y ha tenido que recurrir a la huelga de hambre y sed una tercera vez, como nos advierte un comunicado que hemos recibido por correo electrónico y que podéis leer a continuación.
PRESA EN HUELGA DE HAMBRE Y DE SED EN EL CP DE PONENT (LLEIDA)
Desde el lunes 4 de setiembre de 2017, tenemos constancia de que hay una persona, una mujer presa en el Centro Penitenciario de Ponent (Lleida) que se ha declarado en huelga de hambre y de sed.
Sabemos que ingresó en este centro el día 08/06/2017 y ha presentado reacciones alérgicas en 6 ocasiones (según el médico colegiado del Equipo de Atención Primaria Penitenciario (EAPP) ) que también indica que en el antiguo centro del que venía, Centro Penitenciario Puig de les Basses (Girona), ya había sufrido otras 6 reacciones alérgicas graves que requerían la administración de Hidrocortisona (actocortina), metilprednisolona (Urbason) por via EV y antihitamamínicos por vía IM. Desde junio ha recibido más de 10 visitas urgentes.
Esta es la tercera vez que la presa se declara en huelga de hambre. Sabemos que le habían prometido trasladarla a León, donde se encuentra su familia, y que el CP de Lleida era solamente un sitio de paso. Actualmente, la presa no ha recibido ninguna respuesta y sigue en un estado de angustia permanente ya que sabe las consecuencias que le puede producir un xoc anafiláctico grave. Además, le dieron esperanzas sobre que podría pasar a tercer grado; pero, por el momento, sigue sin tener noticias nuevas sobre ese asunto a pesar de que el médico lo recomendara también.
Nos gustaría criticar la hipocresia y la labor inhumana por parte de las Instituciones Penitenciarias. La presa quiere que se haga pública esta tortura en la prensa, así como hacer un llamamiento a los defensores de los derechos humanos y también denunciar su estado al Director de los Servicios penitenciarios de Barcelona. Claramente nos transmite sus presentimientos de que, a no ser que sea escuchada y tratada como lo merece su estado de salud, va a morir aquí, en el CP Ponent, lejos de su familia.
Hacemos un llamamiento a la solidaridad y a la difusión de este caso que, como otros muchos, es difícil que traspasen los muros y parecen caer en el olvido, dejando atrás una numerosa cifra de muertes a cargo del sistema de Instituciones Penitenciarias de este Estado.
Grupo anticarcelario y de apoyo a presxs en Lleida
[box] Para escribir a la compañera:
Soraya Durey Lafuente
Centre Penitenciari de Ponent
Carrer Victòria Kent, s/n
25071 Lleida[/box]
La misma dirección puede servir para dirigirse a la dirección de la cárcel de Ponent exigiendo se atiendan las demandas de la compañera, y también se puede llamar al teléfono 973 22 03 33 o enviar fax al número 973 24 96 63.
Aquí los datos de la autoridad carcelera catalana, para hacer lo mismo.
Y aquí el directorio del Secretaría General de Instituciones Penitenciarias española, responsable de esta situación, aunque Soraya esté en Cataluña.
Como sabéis varios presos en lucha han participado desde julio en una huelga de hambre exigiendo la excarcelación de las compañeras presas y gravemente enfermas María Belén Salsamendi, que ha sido finalmente excarcelada y Belén Vázquez campillo, que continúa presa en la cárcel de Mansilla de las Mulas (León). los compañeros Jorge Vázquez Campillo, en la cárcel de Topas, y Pedro Luis Fernández Vega, en la de Segovia, ayunaron del 15 al 30 de julio. José Adrián Poblete, preso actualmente en Albocàsser estuvo 80 días en huelga de hambre por esta y otras reivindicaciones. Publicamos a continuación los comunicados de otros compañeros que se sumaron al ayuno y sus reflexiones sobre la huelga de hambre, sobre le desarrollo de la propuesta de lucha colectiva en marcha y sobre objetivos y medios de lucha en la lucha anticarcelaria en general.
Albocàsser, 23-VII-2017
Hola, amiga.
Gracias por la carta que me enviaste y por el apoyo jurídico, con las denuncias y por la información de las tablas de reivindicaciones. Haré los ayunos 1 y 15 de cada mes. Quiero que sepas que hice ayuno tres días por Belén Vázqez Campillo y Poblete esta en huelga de hambre indefinida por ella, está conmigo en la misma galería en art. 91.3 sin ningún tipo de actividad ni cultural ni educativa , igual que yo. Quiero que sepas que enviaré las instancias el primero de cada mes y las noticias de Belen Vazqez (…). Bueno esperamos noticias tuyas. Soy una persona que carece de muchos conocimientos sobre lo que hace este Estado con nosotros y me gustaría que me enviaras libros e informaciones para culturizarme más como persona y ser human , ya que mis derechos como persona se han vulnerado siempre y ahora que estoy con una persona me doy cuenta de todos los derechos que se nos vulneran. Me despido con un abrazo libertario y combativo. Salud fuerza y valentía contra este sistema represor.
Delcio
Albocàsser, 10-VIII-2017
Salud, compañerxs:
Soy Peque, miembro de COLAPSO (Colectivo Anarquista de Presos Sociales) y estas pequeñas letras son para poneros en conocimiento que desde el día 15 al día 22 de agosto me pongo en huelga de hambre por las compañeras Belén Vázquez Campillo y María Belén Salsamendi González, pidiendo no, exigiendo su inmediata puesta en libertad con aplicación del artículo 104.4 del reglamento penitenciario y la misma tabla reivindicativa que casi todxs por igual exigimos.
Os diré que en estos cinco meses que llevo en Castellón, por ahora, mis únicos logros han sido que lxs abogadxs puedan ingresarnos el dinero y que la biblioteca del módulo, que llevaba cinco años cerrada, ya la estén habilitando para poder disfrutarla. Y para ser en este campo de exterminio creo que han sido dos grandes logros. Los ayunos los sigo haciendo como siempre los días 1, 2 y 3 y creo que sería bueno llevar a debate entre los que estamos dentro si hacerlos tres días seguido o 1, 10 y 20 como otros compas. Yo creo que debiéramos tener una conexión constante entre nosotros y decidir los días que se está dispuesto ayunar y qué días. Mi propuesta, como digo, es que realicemos los tres días seguidos para tener 27 días para recuperar y poder seguir con el deporte, pues sabemos que esta será una lucha larga en la que todavía no sabemos cómo vamos a seguir el próximo año, si con más días u otras medidas que deberíamos, si os parece bien, llevar a debate en noviembre, a principios, para que a finales de diciembre todxs sepamos las nuevas luchas con que podríamos llegar a incrementar lo que estamos haciendo ahora. Lo dejo en el aire y espero que todxs lxs que estamos en el listado abierto, más que cualquiera, aportemos ideas, formas de lucha. Pero debemos tener más comunicación, sobre todo aquellxs que nos tiene intervenidxs y somos trasladadxs todos los años por nuestra actitud revolucionaria y con ninguna empatía al sistema dictatorial que nos quieren imponer.
También hacer hincapié, y que no se les olvide a los grupos de apoyo que accedieron a involucrarse en nuestras luchas que no es de agrado que en la asamblea digan digo cuando después es diego. O estamos o no estamos, pero la horizontalidad y empatía deben brillar desde que alguien se compromete y, por lo que observo, la cosa no funciona como en la asamblea se comprometieron algunxs. Ya me considero muy repetitivo, pero lo diré una o cien veces más: si no estáis par lo que os comprometéis, no hacernos perder el tiempo con vosotrxs, pues contamos con todxs, y dejad a quienes sí que se lo toman en serio, que cuentan también con vosotrxs y después siempre estáis ocupadxs y os coge en mal momento. Así no se llevan las luchas y sólo estáis estorbando y haciendo pensar equivocadamente que tenemos más fuerzas de las que verdaderamente existen. Por estas causas, que a mi parecer fue crear jerarquías y colgarse medallas, se jodió Cárcel=Tortura y mucho del dienro, inclusive, que se recaudó con las kafetas, camisetas, tattoo circus, conciertos, cedes, etc. Ni se gastó en bogados, ni en difusión en centros escolares, INEM, universidades… ni en fanzines… ni en nada. ¿Dónde quedó ese dinero?
A mi parecer, compañerxs, la comunicación tiene que ser mucho más fluida entre nosotrxs, lxs de dentro, de fuera a fuera y de fuera a dentro.
También quiero deciros que algunxs compas me han escrito diciéndome que había algún grupo de apoyo que quería ejercer una jerarquía. Yo creo que antes e hablar habría que escuchar a todas las partes y que la comunicación sea asamblearia sin prejuzgar a nadie antes de escuchar a todas las partes… Es más, no sé ni cómo estamos llegando a extremos de discutir en vez de dialogar entre grupos de la calle. Está claro que tiene que haber algún procedimiento de coordinación, para ponernos al corriente rápido de las acciones que tiene pensado hacer cualquier compañerx.
Me gustaría decir más cosas, pero, dado que sólo un par de compas responde a las propuestas, por hoy me a callar y despedir.
Recibid un fuerte saludo fraterno con aires libertarios de este vuestro compañero. Salud, ánimo, fuerza, anarquía y rebeldía.
Peque
Puerto I, 10-VIII-2017
REFLEXIONES SOBRE FORMAS DE LUCHA Y CONSECUENCIAS
Salud, compañerxs, os escribo aquí estas líneas. No sé cómo podemos arreglar nada si nos autodestruimos a base de la violencia que generamos al organismo con las huelgas de hambre. Esta crítica la hago desde la experiencia y, por desgracia, teniendo una protesta en marcha y en huelga de hambre por las vulneraciones que nos cometen. Así que me critico yo el primero. No creo que pueda ser de otro modo una crítica sincera, humilde y verdadera.
No me llegan noticias, porque todas quedan retenidas por diferentes excusas, todas en pos de las seguridades carcelarias, pero por los informes de esas retenciones observo que estas prácticas se incrementan. Huelgas de hambre, incendiar las celdas, etc. No estoy cien por cien seguro de en qué medida se hace esto en realidad, pero sé de un par de compañeros y me tengo que incluir el tercero en lo de las huelgas de hambre.
En mi opinión personal, las huelgas de hambre individuales no llegan a ningún fin común, lo único que nos otorgan es una cierta dignidad personal, por el hecho de no cruzarnos de brazos. Más allá de eso, nos destrozan el organismo, simplemente. Así que llevarlas a límites donde la salud es dañada irreversiblemente es del todo absurdo.
Recuperarse luego es tarea difícil, cuando carecemos de alimentos que nos hagan lograrlo, sin mencionar los daños irreversibles. Hace poco me veía en el dilema de escribir a un compañero para plantearle estas reflexiones y también para pedirle que dejara la huelga de hambre que había iniciado hacía tiempo. Me cuesta mucho intentar convencer a alguien de que abandone una protesta, porque no me siento nadie para pedir a mis compañeros este tipo de cosas. Pero, viendo que tenía preocupadxs a muchxs compañerxs suyxs, lo hice yo.
Creo que así no vamos a conseguir nada y esto, esta lucha, la hacemos `para conseguir algo, no para inmolarnos axfisiadxs por el humo o quedándonos en los huesos.
Reorganizarnos no ha sido fácil, gracias a muchxs ahí fuera y a otrxs pocxs aquí dentro, parece que algo se ha conseguido, pero no para que nos hagamos daño gratuitamente. Es todo lo contrario, fortalecernos física, psíquica y comunitariamente está más acorde a conseguir los objetivos. Si perdemos de vista lo básico, estamos errando. El cumplimiento de sus leyes es el primer objetivo, para eso empezamos en principio. Creo que todxs tenemos claro que la abolición de las cárceles es el objetivo final, pero no está cercano ni en broma. Realismo y reflexión han de estar siempre ahí, aportación de ideas y formas de lucha, diálogo recíproco y una red de comunicación fuerte son básicos y parece que se está consiguiendo. Yo no me excuso por la intervención ni por estar más limitado que en segundo grado. Hago lo que puedo, simplemente. No llego a todxs vosotrxs dentro y fuera, pero estoy aquí en la lucha, ahora más centrado en apoyar con escritos, haciendo un poco de hincapié en la educación básica, porque veo el abuso que se comete a lxs que saben menos en derecho carcelario. Entre que no se sabe, el pasotismo por mil cosas que se tiene y las camisas de fuerza químicas estamos aquí en Puerto I desbordados. Aun así tiramos para adelante. Poco a poco veo que el espíritu de lucha va creciendo, las llamas se mantienen y se propagan. A los “agentes del orden” no les gustan las sumas ni las multiplicaciones, son más de divisiones. Por eso nos dispersan, nos intentan dividir, hasta que llegue un momento en el que no será posible.
No les podemos hacer labores debilitando nuestros cuerpos a base de huelgas de hambre. Las dignidades no pueden venir exclusivamente de ese registro. El saberse persona en lucha ya es digno, no hay que demostrar nada a nadie. No creo que fomentar esas prácticas sea lo más adecuado a esta lucha. Yo personalmente me acuesto más tranquilo realizando escritos y denuncias, saturando las instituciones, enseñando a realizarlas a quien no sabe, transmitiendo el espíritu combativo y las razones para mantenerlo. Esta lucha dignifica a partes iguales. No somos mártires, somos personas en lucha, la mayoría anarquistas, y en general personas con legitimidad moral y espíritu combativo. Queremos que se cumplan sus leyes, simplemente. Pienso que ir más allá ahora mismo sería salirnos de las pretensiones primarias, es decir, la tabla reivindicativa. Claro está que esto no es más que mi opinión, mi pensamiento, lo que siento, y os lo transmito tal cual. También quiero agradeceros a todxs (fuera-dentro) esta lucha, es un honor compartirla con vosotrxs. Ánimo y fuerzas.
Por una sociedad sin jaulas.
Toni
Desde Dentro: Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera
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¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 15-VIII-2017]
Quinientos reclusos de la prisión argentina de Villa Urquiza (provincia Tucumán) se encuentran en huelga de hambre. El movimiento comenzó hace diez días, el 23 de agosto de 2015. El miércoles 30 se unieron 54 presos de la prisión Concepción, al sur de la provincia.
La protesta se inició luego de la visita de una delegación de la Procuración Penitenciaria de la Nación1(PPN), realizada entre el 9 y el 11 de agosto. La inspección fue seguida de un informe que rendía cuenta de la gravedad de los hechos constatados por la delegación: condiciones de higiene deplorables, falta de ventilación e iluminación, sobrepoblación, falta de acceso a la salud, alimentación, trabajo y educación. El director de la PPN declaró nunca haber observado una situación tan grave como la que se vivía en las cárceles de Tucumán.
La delegación también identificó el caso de Luis Alberto Ibarra, un joven recluido en Villa Urquiza, herido por balas de goma, encadenado a una pared después de tres días y escondido lejos de la vista de la delegación. El joven había sido castigado tras subir al techo de la prisión para protestar contra su mantenimiento en prisión preventiva, a pesar de que se había excedido el periodo legal. La delegación de la PPN hizo que lo examinara un médico forense y luego presentó un recurso de habeas corpus a su favor.
Volvemos a las ondas después de tres semanas de vacaciones, intentando al mismo tiempo un balance de nuestra actividad en los últimos tiempos y enlazarla con las luchas actuales dentro de las cárceles, con especial hincapié en lo ocurrido este verano y en los últimos comunicados de compañeros presos en lucha recibidos. La reflexión gira en todo momento alrededor de la idea de «espacio de lucha» o de «comunidad de lucha» anticarcelaria y de las posibilidades y obstáculos para que lleguen a formarse actualmente.
Desde Dentro: Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera
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¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 15-VIII-2017]
Ediciones de la Torre publica este libro colectivo en mayo de 1977. La portada es de Félix García y tiene 144 páginas. En la cuarta se puede leer: «Esta edición consta de 4.000 ejemplares, de los cuales una cuarta parte numerados del 1 al 1.000, por acuerdo de la Asociación Cultura y Derecho y Ediciones de la Torre, se venden para destinar su importe íntegro a colaborar en el sostenimiento de las organizaciones de presos comunes.»
En la nota previa, firmada por Fco. Javier Alvarez García, Presidente de la Asociación «Cultura y Derecho», en la página 7, dice: «La Asociación ‘Cultura y Derecho’, de la Universidad Complutense de Madrid, organizó entre los días 21 a 25 de marzo, en la Facultad de Derecho, la ‘I Semana de Solidaridad con los Presos Comunes’. De las conferencias y coloquios desarrollados a lo largo de estas jornadas hemos extraído el material que presentamos en este libro.»
La transcripción de la charla de Agustín García Calvo cierra el libro y tiene siete páginas.
(De un blog dedicado a las publicaciones de Agustín García Calvo)
Parece que me toca hablar un poco de la figura del preso común. La figura del preso común, que más o menos considero equivalente a la figura del delincuente en la medida en que la Justicia ha tenido éxito con respecto al delincuente y lo ha encerrado. No sé hasta qué punto este tipo de exposición que puedo hacer ahora va a casar bien con el tema de la realidad jurídica de las prisiones que, en fin de cuentas, es una de las dos caras de la realidad de la vida en la cárcel. Esto sí que tiene algo que ver con aquello de los que principalmente querría tratar ahora.
Al mismo tiempo quiero aprovechar este discurso acerca del preso común o de su figura para someter a reflexión, a consideración, todo lo que estamos haciendo aquí en esta Semana de Solidaridad, ayuda o defensa del preso común.
Me parece claro ahora que yo no puedo hablar a favor de o en defensa de los presos comunes, mucho menos del preso común. Pero ni siquiera puedo hablar en favor o defensa de los presos comunes: no puedo hablar de ellos. ¿Os imagináis qué quiere decir hablar a favor de defender a los presos comunes? La expresión lo dice todo. Puesto que el objeto de esta defensa y de este hablar son los presos comunes, quiere decir que esta defensa y este hablar los configura, contribuye a configurarlos, como presos comunes. Si yo defiendo a una persona que está allí dentro, y lo defiendo no por su nombre ni por lo simpático que cae, ni por ninguna otra cosa, estoy volviendo con este acto mismo a encerrarlo dentro de esa definición de la que los muros de la cárcel, en definitiva, no son más que la aparición un poco más externa. No creo, pues, que honradamente se pueda hablar a favor de o en defensa de. Si algo cabe hacer tendría que ser de una manera enteramente indirecta, es decir, hablando en contra. Esto, tal vez, sí es posible. Es decir, hablando contra aquello que hace, que fabrica, que define al preso común. La Ley, el sistema penal, el sistema social en general, la cárcel, el Estado. De estas cosas sí podría hablar, de estas cosas se podría hablar aquí. y hablar de ellas, automáticamente, querría decir hablar en contra de ellas. Porque se habla siempre en contra de aquello de lo que se habla, por eso tampoco debo hablar de los presos comunes; debo hablar más bien de la Ley, del delito o noción de delito, de la cárcel, etc. Eso que a veces se resume en palabras como «el sistema» o «el Estado».
Lo malo es que las manifestaciones de esta abstracción, el sistema o el Estado, son numerosas, multiformes, aparecen por todas partes y uno de los sitios donde aparecen es en el delincuente. Dentro del delincuente, en el alma del delincuente, como se decía en otros tiempos en que ese término no estaba tan pasado de moda.
Efectivamente, si viviéramos en un mundo donde la Ley, el sistema, el Estado, la noción de delito, la cárcel, pudieran estar exclusivamente fuera, nuestra cuestión se presentaría de una manera más clara y mucho más fácil. Lo que hace probablemente más embrollado y más difícil esta cuestión es que estas cosas se manifiestan igualmente dentro. Están como suelen decir los psicólogos o los psicoanalistas, interiorizadas. Hay algunas experiencias, algunos recuerdos que me muestran hasta qué punto esto es cierto.
Yo nunca he llegado a estar dentro de una cárcel, propiamente dicha; lo más que he pasado han sido quince días en calabozos y algunas otras pequeñas detenciones. Pero en algunas de ellas he tenido la ocasión de estar en contacto, incluso en la misma, con presos -mejor dicho con delincuentes, porque allí todavía no eran presos-, con delincuentes comunes. y recuerdo a este propósito, en una de las ocasiones, celdas en la que veía cómo, por ejemplo, los ladrones desarrollaban diversamente una moral que condenaba al otro tipo de ladrones, al que no pertenecía aquel que hablaba; en el sentido en que, por ejemplo, los “chorizos”, decían: “Sí, yo seré un “chorizo”, pero nunca he llegado a hacer esas estafas y esas cosas”. Por el contrario, los estafadores, con los que también me encontré, naturalmente despreciaban a los “chorizos” por supuesto; el suyo era un tipo de robo en e que ellos jamás recaerían. Recuerdo igualmente un traslado en coche celular donde me tocó ir acompañado de unas cuantas mujeres de las que la policía, entonces, no sé si ahora, solía recoger consuetudinariamente, a las cuatro, las cinco de la mañana por las esquinas, y recuerdo cómo una de ellas se lanzó también en el coche celular a una exposición moral según la cual ella sí, efectivamente, reconocía que, de alguna manera, le gustaban o le interesaban los hombres, pero nunca las mujeres; lo cual, evidentemente, marcaba para ella también un límite muy preciso. En fin, todo el mundo tiene tantas experiencias de este tipo que tal vez es incluso ocioso recordar este par de ellas. Son experiencias que muestran bien a las claras hasta qué punto es cierto esto que estaba diciendo respecto a que el sistema está también dentro; dentro del delincuente, dentro del preso.
Voy a tratar de ver un poco más de cerca, y al mismo tiempo más en abstracto, cómo es esto. Creo que uno de los puntos clave está en la necesidad de ser juzgado, que es absolutamente inseparable de la necesidad de juzgar. La necesidad de ser juzgado, que podéis observar entre estudiantes como necesidad de ser examinado, igual que en los otros casos es una necesidad muy fundamental porque viene a ser esto del juicio el procedimiento que se reconoce como el adecuado para que se sepa quién es uno y para que uno mismo sepa quién es uno; es decir, para asegurar la propia definición de alguna manera. Esto, por tanto, ya veis que está en las raíces mismas de la constitución de uno, lo mismo que en la raíces mismas de la constitución del Estado. Así es como creo que tal vez podemos avanzar un poco en entender la relación dialéctica entre juez, ley, por un lado, y delincuente por el otro. Porque, efectivamente, para muchos de nosotros es ya bastante evidente que la ley, el juez, crea al delincuente. Lo crea en un sentido bien preciso, en cuanto que lo constituye, según se dice en esta charla, como figura. Lo constituye como figura, lo define, y esto es una forma de creación, es la forma aplicándose a la materia indefinida, que sin ella no sería nada, pero al mismo tiempo el delincuente o, si queréis, el futuro delincuente crea al juez y a la ley. Si bien es verdad que los crea en un sentido distinto, en cierto modo opuesto. Los crea en el sentido de la materia que apetece la forma. Esa necesidad que antes describía como necesidad de ser juzgado para que se sepa quién soy y para que yo mismo sepa quién soy. En efecto, la función social de la justicia es definir. Esta es la raíz de todas sus funciones. Y en esta función radical de la justicia colaboran jueces y delincuentes, cada uno de su lado. Sugería antes ya, que las otras apariciones del sistema judicial no son más que manifestaciones externas, más claras en cierto sentido pero más ocultas en el otro, de esta función esencial de la definición. Las cadenas, las rejas, los muros principalmente, son como la expresión gestual o material, si se quiere, de una definición. A aquellos que no pueden ser definidos por el procedimiento de convertirlos en obreros o en empleados, pongo por ejemplo, queda siempre el recurso de definirlos de otra manera por medio del encierro en esos circuitos especiales destinados al efecto. De esta manera, también ellos, igual que los locos, vienen a su manera, a formar parte del sistema, a ser elementos. A ser elementos, porque para un sistema o para un conjunto, si se quiere que el sistema, el conjunto esté firme, se requiere que cada elemento esté bien constituido como elemento, es decir, bien definido, bien numerable.
La muerte, por supuesto, es otra aparición. Estamos muy acostumbrados a considerar una escala de penas en la cual la muerte ocupa el puesto más alto y después vienen las carcelarias de diferentes tipo. Esta escala no es inexacta del todo. En efecto, la muerte es, en cierto sentido, el procedimiento máximamente eficaz de definición. Y los otros procedimientos de definición, los carcelarios, vienen a continuación de ella como procedimientos más ineficaces, menos seguros. Definición que se manifiesta como muerte, como encarcelamiento, de otras maneras que no vaya recorrer ahora.
Lo que hace falta, creo, es darse cuenta de hasta qué punto esta función de definición es esencial al Estado, a cualquier tipo de Estado. Que un Estado sin pena de muerte es una expresión que no tiene sentido. Estado y pena de muerte van lo uno con lo otro enlazados de una manera necesaria. Porque el Estado es, en un cierto sentido que ahora vaya decir, la muerte. Porque el Estado es la reducción de aquello, tal vez vago, indefinido a lo que podríamos aludir como pueblo o como gentes. La reducción a un conjunto bien establecido. La reducción a un cierto número de súbditos, a un cierto número de almas, si se prefiere, que estén así aptos para constituir un conjunto firme y claro. En este sentido de la palabra muerte lo digo, y siendo así como lo es, y siendo la muerte como el encarcelamiento una manifestación de la función esencial de definir, está bien claro hasta qué punto no nos podemos hacer ilusión alguna, respecto a la separabilidad entre instituciones como el Estado y esas otras instituciones como las carcelarias o la de la pena de muerte en cualquiera de sus apariciones.
Supongo que las objeciones ante una exposición de este tipo serán de carácter práctico, aparentemente práctico: «¿Qué hacer?» y estas cuestiones son aquí directamente oportunas referidas a la actividad de la «Semana de la Solidaridad» o en general a todas estas actividades en las que algunos nos encontramos metidos en relación con los presos comunes. Yo, desde luego, no vaya ponerme a decir aquí qué hacer, cuál es el camino de hacer. Pero, en cambio, tal vez pueda seguir sugiriendo, como una especie de consecuencia de lo dicho, qué cosas no hacer, qué cosas pienso que no deberían hacerse. Una de las cosas, desde luego, que parece que no deberían hacerse es usar a los presos comunes que están ahora, que están dentro, en estos momentos, convertidos en presos comunes, como una especie de medio para el fin ulterior y bueno de mejorar la condición del preso común, en abstracto, o incluso hacer desaparecer esta institución. Pienso que en esto deberíamos tener, los que estamos fuera, el mayor cuidado; porque si establecemos esta relación de medio fin, estamos al mismo tiempo contribuyendo a configurar, aún más, en su condición de presos, a aquéllos que en este momento están dentro, en la medida en que se les hace luchar a favor de este ente abstracto que es el preso común. Creo que no hace falta, tal vez, de momento, razonar más la cuestión. Cualquier actividad de este tipo contribuiría a confirmar, de una manera o de otra, la institución del preso.
Por otro lado, lo que no deberíamos hacer, me parece, por lo menos si lo que he dicho no es del todo falso en el análisis, lo que no deberíamos hacer es tratar de perfeccionar el sistema penitenciario, mejorarlo; es decir, reclamaciones que hicieran que el trato de los presos fuera lo más humano, como suele decirse, lo más aséptico y lo más progresista que cupiera desear, no creo que se pueda hacer esto. El otro día, en una pequeña reunión que teníamos a este propósito, se me ocurrió recordar que en comparación con los sistemas penitenciarios de los países más progresados, sin ir más lejos Francia, Inglaterra o así, tradicionalmente la situación de los presos, en general, comunes y de los otros, había sido en las cárceles y hasta, en alguna medida, en los famosos penales españoles, relativamente tolerable; tolerable en cuanto… ¿en cuanto qué? Pues… digámoslo claramente, en cuanto que la disciplina de los funcionarios era menos rigurosa de hecho, en que había mucho más compadreo, en que había muchas más posibilidades de que el funcionario, en vez de plantarse como funcionario, se olvidara parcialmente de su condición, y por tanto, pudiera contribuir a que el preso se olvidara de la suya.
Esto incluye entre cosas, sobornos, facilidades para el soborno, corrupción; esto hacía, evidentemente, más fácil todo tipo de compadreo, incluidas las corrupciones; hacía más fácil al parecer, según cuentan los amigos de uno y otro lado, la vida en nuestras cárceles, entonces el dilema es éste: ¿se contribuye a mejorar, a hacer progresar el sistema penitenciario? Esto es lo que a mí, desde luego, me parece que sería un camino que ya se sabe adónde va a dar; y no va a dar a ningún sitio que me parezca deseable. El otro, por lo menos, no sé muy bien adónde puede ir a dar. Podría contribuir, en la medida que nos sea dado, a que esa relativa blandura, compadreo y hasta corrupción en las cárceles al estilo antiguo se mantuviera e incluso aumentara, de tal forma que de, esta manera, la condición de los presos pudiera, con suerte, en algunos casos sí, en otros no, en unos más y en otros menos, resultar relativamente tolerable en tanto que la institución misma no desaparece del todo. Ya sé que esto les va a escandalizar a muchos, pero hay que saber, hay que preguntarnos un poco qué es lo que deseamos. Hay que preguntarnos si lo que deseamos es que el sistema y el Estado llegue a ser efectivamente cada vez más perfecto y más cerrado, y esa necesidad suya de definición se cumpla al máximo, o si deseamos que no suceda así. Y si deseamos que no suceda así, sino que más bien tienda hacia lo otro, hacia la decadencia, hacia la corrupción y la disolución, en definitiva, entonces, como no se puede creer en la separación de medios y fines, de ninguna manera creo que podamos consentir nosotros, que estamos aquí fuera y relativamente libres para pensar, no creo que podamos consentirnos el creer que el procedimiento del perfeccionamiento y del progreso en ese sentido pueda ser un medio para ese otro fin de la disolución y la corrupción; más bien, si hay alguna probabilidad de saber algo respecto a ello, los medios que irían hacia ese fin serían los medios que fueran ya, en cierto modo, idénticos con este fin, como aquéllos que acabo de sugerir. En definitiva, ya sé que nuestra actitud en este caso, en cuanto amigos de los presos, es, como en otras muchas situaciones, ambigua, contradictoria, conflictiva. Es decir, por un lado tenemos que dedicarnos a ayudar, de hecho y de las maneras más prácticas inmediatas, a los presos que están presos ahí hoy y que nos caen más de cerca, y de hacerlo así como si fuéramos unas “damas de la caridad”, ni más ni menos. Y por otro lado aprovechemos esto para discutir acerca del sistema penitenciario mismo y acerca del sistema en general. Y la relación entre estas dos actividades es, como digo, ambigua y conflictiva. Habría que resignarse a este conflicto, a esta contradicción, es decir, habría que recordar aquello que en el Evangelio se dice: «No sepa tu mano izquierda qué hace tu mano derecha». Algo en este sentido.
Bueno, y con esto he hecho un esbozo de análisis, lo más general que me ha sido dado, del delincuente y su relación con las instituciones que lo constituyen, e incluso he venido a hablar un poco también de algunas consecuencias prácticas.
Agustín García Calvo, 22/03/1977
Este informe, presentado ante el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura, se basa en un trabajo documental y práctico, que cuenta con varios testimonios recabados por la Plataforma Palestina durante sus misiones en Cisjordania entre 2014 y 2015. Varios informes de otras ONG palestinas, israelíes e internacionales, así como de las Naciones Unidas, han corroborado las violaciones de los derechos de las que son objeto los menores palestinos encarcelados.
Los que no experimentan la prisión directamente, la viven a través del encarcelamiento de su padre, hermano, primo, madre o hermana. Desde 1967, más de 850 000 palestinos (el 20 % de la población total y el 40 % de la población masculina) han sido detenidos por las autoridades israelíes. Cada nuevo episodio de tensión entre Israel y Palestina da paso a un recrudecimiento del número de arrestos. Por ejemplo, entre principios de octubre y finales de diciembre de 2015, un total de 2663 palestinos fueron arrestados, entre ellos, 479 menores de 12 a 18 años…
El ejército, la policía y la justicia militar son los protagonistas de este sistema concebido como una herramienta de castigo colectiva para la sociedad palestina que se opone a la ocupación, una herramienta de la que nadie se salva, ni siquiera los menores, principales víctimas de la represión.
María Belén Salsamendi González ha sido excarcelada, suponemos que en aplicación de los artículos 104.4 y 196 del reglamento penitenciario. ¿Algo que celebrar? Sería así, en caso de la dirección carcelera no hubiera tomado esta decisión en aplicación de su proclamada política de no excarcelar más que a las personas presas enfermas cuya muerte está asegurada en un plazo no superior a tres meses. Sería así si pudiera verse como una victoria alcanzada gracias a las huelgas de hambre que varios presos en lucha han llevado a cabo hace pocos días, con la liberación de María Belén como una de sus principales reivindicaciones. Si fuera así, todavía faltaría que liberen a Belén Vázquez Campillo, que trasladen a su tierra a Soraya Durey Lafuente, o a Ruymán Armas Santana y a otros presos canarios trasladados como castigo a cárceles de la península, así como a todas las personas presas en cárceles muy alejadas de su entorno social y familiar, en gran cantidad bajo el sistema carcelario español, que utiliza rutinariamente ese recurso para sobrecastigar y debilitar todo lo posible a quienes tiene en su poder, su verdadera función por lo que se ve, en lugar de esa «reinserción social» hipócrita y falazmente proclamada como principal finalidad de las penas en la vigente constitución del Estado español. Todavía habría que lograr, antes de empezar a pensar en abolir las cárceles y el mismo Estado para poder abordar seriamente la cuestión de la justicia, que al menos éste respetara todos los derechos reconocidos a las personas presas por sus propias leyes que están siendo pisoteados por el funcionamiento normal de sus instituciones punitivas. Una parte de las innumerables situaciones en que sucede eso se señalan en la tabla reivindicativa defendida por los compañeros que sabemos han hecho huelga de hambre y otros que no sabemos si la han hecho o no por la intercepción a la que ven sometidas sus comunicaciones con el exterior. A continuación, una carta del hijo de María Belén, Aritz Saldaña Salsamendi, desde la cárcel de Dueñas, en Palencia, dándonos la noticia de la excarcelación de su madre y agradeciendo su apoyo a todas las personas y grupos que han intentado al menos contribuir a lograrla. Él tampoco se olvida de que la lucha sigue.
COMUNICADO A TOKATA Y SALHAKETA Y PARA TODOS LOS GRUPOS DE APOYO Y PERSONAS PRESAS
Hola compas, soy Aritz Saldaña Salsamendi, quería agradecer todo el apoyo por parte de vosotros respecto al tema de mi madre, Belén Salsamendi González a la cual le dieron, por fin, la libertad en la cárcel de Araba/Zaballa, estando en artículo 75.1 con lo enferma que estaba, pues parece que querían deshacerse del marrón que suponía tener a una persona tan gravemente enferma en un sitio como este donde no debería estar ningún enfermo. Pero quiero agradeceros a todos los esfuerzos realizados haciendo ayunos y huelgas de hambre por la libertad de ella. Pues… ¡conseguido! Pero no nos tenemos que parar aquí, esto es solo una pequeña batalla ganada en la gran guerra que este sistema corrompido se ha buscado qe, aunque la empecemos cada cual a su manera, juntos podemos ir logrando pequeñas metas, hasta que se nos tome completamente en serio y podamos ganar cientos de batallas y definitivamente la guerra, aunque costara. Compas, no rendirse, cualquier cosa que yo pueda hacer, comunicádmelo y estaré aquí para lo que sea. Y muchas gracias a José Adrián Poblete Darre por iniciar esta batalla ganada. Machito, te deseo lo mejor. Y, eso, que sepáis que yo estoy aquí para seguir la guerra a boli escribiendo a quien sea, aunque no haya nadie, por lo menos que tengan constancia de ello, a ver si podemos concienciarlos en estos temas que reivindicamos y seguiremnos reivindicando cuando estemos fuera, porque lo que sucede en este sistema paenitenciario de justo no tiene nada, máss bien todo lo contrario, como ya sabéis. Me despido de boli, pero nunca de corazón. Un fuerte abrazo para todos, y espero cartas.
Aritz
Desde Dentro: Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera
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¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 15-VIII-2017]







