
Categoría: <span>Presxs en lucha</span>

Lxs compañerxs del Grup de Suport a Presxs de Lleida responden en su blog a la noticia aparecida en un falsimedio de su zona sobre un supuesto motín en la cárcel de Ponent y convocan una concentración en apoyo de las personas presas en lucha implicadas en la situación que las «autoridades» y la prensa sumisa y falaz pretenden tergiversar.
¡LOS MOTINES LOS HACEN PRESXS QUE LUCHAM!
El miércoles, 26 de septiembre de 2018, vimos el siguiente titular en el diario El Segre, el más influyente y leído de la zona: «Se amotinan en prisión seis reclusos violentos por un corte de luz de ocho horas». Ante este hecho o, mejor dicho, de esta noticia, nos surge la necesidad de revisar la información expuesta sobre estos eventos, y denunciar la criminalización que se ha hecho a los presos del C.P. Ponent.
Se afirma que el motín se dio entre la noche del lunes y la madrugada del martes, y que la causa fue el hecho de no poder ver la televisión por un corte en el suministro eléctrico. De entrada, ya no nos creemos este motivo. Pensamos que cuando los presos se amotinan es por reivindicaciones que van más allá de esta “anécdota” y que tienen que ver con su precaria y denigrante situación.
A la vez, en un subapartado de la noticia principal ‒el motín‒, encontramos otro suceso sobre la prisión de Lleida: la muerte de un preso de 40 años que estaba en enfermería. Se dice que encontraron el cuerpo muerto el martes por la mañana y que, supuestamente, «el juez de guardia abrió una investigación sobre la muerte del interno» y que «el informe del forense determinará las circunstancias”. Sin embargo, sigue, «todo apunta a que se trata de una muerte por causas naturales» y descartaron el mismo día que la muerte tuviera nada que ver con el motín. Queremos destacar que en la misma noticia dice que «al registrarse la avería eléctrica, automáticamente se pusieron en marcha los generadores para garantizar los servicios básicos, los sistemas de seguridad y el módulo de enfermería, para asegurar la atención sanitaria de los internos». A nosotros esto nos parece una incoherencia total. ¡Exigimos la verdad sobre la muerte del interno en enfermería el martes, día 25 de septiembre!Rechazamos la criminalización que la noticia hace en todo momento de los presos. Acusándoles de conflictivos, de violentos y utilizando el relato de los asesinados entre presos que se han producido en esa cárcel (uno del pasado 1 de agosto y el otro de noviembre del 2000), pero que nada tienen que ver con los presos amotinados.
También se aprovecha la noticia para expresar «las reivindicaciones de los funcionarios», en vez de hacer referencia y reflexionar sobre cuáles son las problemáticas y denuncias de los presos y presas.
Por todo ello, este viernes, día 28 de septiembre, convocamos una concentración en la plaza Sant Joan de Lleida a las 20 h, para apoyar a los presos y demostrar a las Instituciones Penitenciarias, (sean cuales sean) y a los medios de comunicación, que ¡nosotros no estamos a su disposición, no nos creemos sus mentiras y rechazamos sus herramientas represivas!

La Directa ha publicado en su página web un artículo sobre la convocatoria de huelga de hambre colectiva en las cárceles a iniciar el próximo 1 de octubre. Lo firma Vicent Almela y también se hace eco, como ha venido haciendo a partir de la convocatoria de huelga de hambre colectiva del último mayo, del contexto y antecedentes de esta propuesta de lucha y de los comunicados y opiniones de varios de sus participantes.
Cinco meses después de la huelga convocada en las cárceles por el primero de mayo, en la que participaron alrededor de 30 internos en diferentes centros penitenciarios del Estado español, algunos de los presos en lucha activa vuelven a convocar una huelga de hambre con el objetivo de continuar visibilizando la tabla reivindicativa de doce puntos y reclamar que se respeten los derechos humanos y la dignidad de las personas privadas de libertad. Mientras las estadísticas de muertes y suicidios en las cárceles no se detienen –según las respuestas dadas por el Ministerio del Interior a las preguntas parlamentarias del concejal de EH Bildu Jon Iñárritu, entre 2012 y 2016 se produjeron 768 muertes en las cárceles españolas, 126 de las cuales por suicidio–, esta tabla incluye «demandas básicas» para las personas presas, como la erradicación de las torturas y de los regímenes de aislamiento –donde los presos pasan al menos 20 horas encerrados en la celda y no tienen contacto con ningún otro interno–, el fin de la dispersión y el alejamiento de los presos de sus lugares de origen y sus familias, o simplemente que se respete la legislación vigente en relación a la atención sanitaria dentro de los centros, donde las competencias siguen dependiendo del Servicio General de Instituciones Penitenciarias (SGIP) –con las excepciones de Cataluña y el País Vasco– y no de los departamentos de salud de las comunidades autónomas, como obliga la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud aprobada en el Parlamento español en 2003.
«Está claro que la abolición de la cárcel no la conseguiremos de momento, pero si cada año nos vamos sumando más, estoy seguro de que conseguiremos que nos den nuestros derechos carcelarios. Y, si no lo disfrutamos nosotrxs, lo disfrutará la nueva generación que entre «. Con esta reflexión acababa José Ángel Martins Mendoza –alias Peque–, su carta de valoración sobre la huelga de hambre el pasado mes de mayo. En esta misma carta, proponía ya una nueva convocatoria de huelga de hambre por el primero de octubre y abría esta propuesta a debate, crítica y reflexión por parte del resto de presos y de la comunidad anticarcelaria.
La propuesta ha sido comentada y debatida durante los meses de verano por diferentes tomados a través de correspondencia, a pesar de las dificultades comunicativas que sufren mucho de ellos. Por el simple hecho de reivindicar sus derechos y denunciar las vulneraciones que sufren, muchos de estos presos tienen todas las comunicaciones controladas –cartas, llamadas y locutorios– están afectados por la dispersión y el continuo cambio de prisiones, y la mayoría de ellos están pagando sus penas en régimen especial de castigo y módulos de aislamiento. A pesar de las dificultades que les pone la SGIP para coordinarse, varias voces se han podido sumar al debate y la convocatoria gracias a los grupos de apoyo, como Tokata, La Corda, o el Grup de Suport a Presxs de Lleida, y han podido opinar en relación a la propuesta. Una de estas voces es la de Toni Chavero, uno de los presos más activos de la lista, que proponía que los presos que no quisieron o pudieron hacer la huelga de hambre, iniciaran un ayuno los días 1, 5, 10 y 15 de octubre, acompañado de escritos de denuncia al Congreso, al Defensor del Pueblo, al Consejo de Ministros y a la SGIP, con el objetivo de intentar abrir el “abanico” de posibles formas de participación “para que más personas presas participen” y se sumen a la acción.
También otros presos y presas como Carmen Badia –enferma de cáncer en la prisión de Zuera–, Oscar Rodríguez González –desde Puerto I– o Francisco Aroca –desde la prisión de Albocàsser (Castellón II)– han aportado al debate y se han adherido públicamente a la convocatoria de huelga. Este último hace una reflexión en relación al contexto actual: «Mucho se habla ahora de la situación de los presos políticos catalanes, pero ¿qué pasa con nosotros, los presos comunes? Nosotros hace años que estamos encerrados a grandes distancias de nuestras familias, que deben arriesgar la vida para poder vernos 40 minutos a través de un cristal. Y eso los que tienen recursos económicos para pagar el trayecto. Se nos aplica la dispersión como castigo o venganza de forma sistemática».
En su última carta, publicada el otro día en el portal de Tokata, Chavero anima al diálogo entre todos los participantes en la huelga, y a desarrollar una estrategia de no violencia durante la duración de la misma, ya que considera que hoy en día y con el contexto actual en las cárceles «la violencia no es una herramienta que pueda ayudar a crear una comunidad de lucha y conseguir nuestros derechos». «La cuestión es que cuanta más peña participe de la manera que pueda o quiera libremente, más ruido se hará fuera y más se podrá ver de lo que estamos haciendo, que es eso, luchar por mejorar las cosas», concluye.
Desde Dentro: Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera
Más Información En Tokata Sobre Luchas Actuales Dentro De Las Cárceles Del Estado Español
Motivos, Condiciones Y Posibilidades Para Una Lucha Social Anticarcelaria
Noticias Sobre La Huelga De Hambre De Octubre
¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 27-IX-2018]
Reproducimos parte de una grabación de la presentación en Valencia el 20 de septiembre del último informe de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura y de la charla ofrecida en la misma ocasión por un miembro de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía sobre la catástrofe médico-sanitaria en la cárceles del Estado español. Hablamos con dos compañeras de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria de la situación de sus hijos presos, de los motivos, finalidades y formas de hacer de esa asociación, y de su último taller de cuidados mutuos, sobre gestión del estrés y salud emocional, realizado en Torrent (Valencia) el fin de semana anterior.

Ahí va una carta de Toni Chavero, desde la cárcel de Castellón II, recapitulando una serie de aspectos de la convocatoria de huelga de hambre colectiva que se iniciaría el 1 de octubre. Entre otras reflexiones, le da vueltas al tema de que haya diversas formas de participar, según las limitaciones, necesidades o deseos de cada cual. Explica cómo lo va a hacer él. Propone que se haga hincapié, mediante escritos específicos, en la catástrofe médico-sanitaria que sufren las personas presas y en la excarcelación de quienes padecen enfermedades crónicas. Se explaya sobre la necesidad de comunicación y diálogo entre las personas participantes, dentro y fuera, y anticipa la necesidad de un balance de errores y aciertos en lo experimentado durante 2018. Pide que se le escriba, pues perdió las direcciones de todo el mundo cuando le tiraron sus pertenencias a la basura en la cárcel de Villena, después del incendio de la celda donde le tenían. La dirección de Albocàsser y las de tdos los talegos donde hay personas que participan en esta lucha y quieren que sea público su nombre se encuentran en el último enlace de los que ponemos al final.
Cárcel de Albocàsser, septiembre de 2018
Salud y libertad, compañerxs de fuera y de dentro. Deseo que estéis lo mejor posible y que las fuerzas no os abandonen. ¡Ánimo a todxs! Y agradecimiento a quienes me apoyan a pesar de mnis errores.
Quería daros ánimos para el próximo encuentro de la huelga de hambre del 1 de octubre, aparte de las reivindicaciones, denuncias y represalias, que ya vienen siendo habituales en nuestras vidas, al menos en algunas de las que a mí me llegan noticias y en la mía propia. Así que ánimo y fuerzas y que la comunicación fluya, para que todo tenga lugar, los diálogos, las opiniones, las decisiones y las acciones. Es importante que surja esto, si no, no sé si podríamos articularnos. Yo, desde el 3 de agosto, apenas he recibido una carta «de galería a galería», así que supongo que taanto en Villena como aquí en Castellón II, intentan mantenerme ciego, sordo y mudo. O quizá creen que así perderé la constancia en mis asuntos. Parece que no entienden que mi motivación primera está bajo la tierra descansando. Ese es el motor que me impulsa, luego hay otros factores, pero ninguno es tan determinante como mis compañerxs asesinadxs en las cárceles del Estado español y el crimen estatal organizado. (…)
Como no me entero de mucho, no se si sabréis el error que cometí y del cual ni hablaré. Solo para decir que me sirve para darme centa de muchas cosas, entre ellas saber quién está con uno al 10, 20, 30, 40 ó 100 %, cosa que ya sabía, pero ahora me queda más clara y definida.
He sido, y lo sigo siendo, un defensor de la no violencia, la cual en todo caso usaría para lo que ya he dicho mil veces, únicamente. Ya no me refiero al ámbito de esta confrontación, sino al anarquismo en general, dado el gran número de ramas que salen del anarquismo, como si se tratase de un árbol. Yo creo en el anarquista liberador, no castigador ni vengativo; adoptar esas formas de lucha es ponernos a la misma altura que la basura que combatimos, a lo cual me niego yo. El «haz lo que quieras», como frase para los individualistas anarquistas, puede llevar a muchos errores, ya que no todos interpretamos una misma frase de una única manera. Esto de la interpretación del lenguaje y el uso del mismo daría como para varios libros. Ya hay algunos sobre el tema y contradictorios, antagonistas entre sí. Por ese motivo, creo que es importante hablar, escribir de forma sencilla, clara, definida, sin dar lugar a dobles interpretaciones. Sinceramente, creo que es la única forma de llegar a entendernos, tanto dentro como fuera.
Estoy seguro de que, si leéis alguna cosa mía de hace poco, un par de años o tres, podéis daros cuenta de que yo he sido uno de los que sí quería la violencia como medio de lucha, pero, después de ver a compñerxs darse contra los muros que bien conocemos y de experimentarlo por mí mismo, veo el lado inútl del uso de la violencia como método. Sí que lo podría entender en el ámbito de la legítima defensa de nuestras vidas y las de compañerxs, o para conseguir liberarnos. Ahora bien, aquí dentro, estando cad unx en una punta y en jaulas 21 horas, no entiendo cómo se puede llevar cabo una lucha violenta con alguna posibilidad de ser efectiva. Recientemente, leí un comunicado en el cual se decía que había que «crear una COPEL y realizar motines». Yo no sé si soy yo el que está confundido, ya le contesté al compañero que escribía tan analógicamente. Pero es otro el camino que ha tomado esta confrontación anticarcelaria nuestra, desde que en 2015 los cuatro gatos que empezamos vimos el error que estábamos cometiendo, arrebatados por la ira, el odio y la más sincera sed de venganza. Gracias a la visión de quienes desde fuera nos expresaron su opinión con bastante certeza; quizá sin eso no estaríamos vivos.
Lógicamente, quien esté por la labor de tirar de violencia, allá él o ella. Yo mismo estoy lleno de odio y, por tanto, de violencia, sed de venganza y rabia, pero procuro canalizarlas por otras vías. Como digo siempre, esta no es más que mi opinión, lo que yo pienso y lo que yo siento: la violencia no es, hoy por hoy, la herramienta que nos puede ayudar, más bien lo contrario. La mejor manera de actuar de cara a la formacón de una comunidad de lucha no es una violencia que no puede más que volverse contra nostrxs. Como medio para conseguir un fin, que es el cumplimiento de sus leyes, a corto y medio plazo, el respeto por nuestros derechos, y la abolición de las cárceles a largo plazo, es mejor ahora mismo tirar de bolígrafo, exponer alto y claro nuestros argumentos en favor de la justicia, en defensa de nuestra dignidad, mantenernos unidxs y demostrar que lo estamos.
Esto es ya cosa sabida entre lxs más conocidxs y cercanxs, como que que son los gestos solidarios los que nos han mantenido unidxs. En este sentido, doy gracias a las personas que hacen un mínimo esfuerzo en este camino, como personas en la calle que se detienen a escribir unas letras, por insignificante que les parezca a algunxs. Esa persona que ha sido capaz de detenerse, en la voracidad de la vida en la calle, y te ha escrito, nos ha escrito, qué menos que ser agradecidxs y contestarles. Lo mismo que aquí digo a lxs presxs lo digo también ahí fuera, que hay personas aquí dentro que, por mil dificultades, paranoias, miedos, no se atreven a coger un boli para contestaros, no tiréis la toalla, darles ánimo a que se abran.
Otro de los motivos por los cuales hago autocrítica es, en mí el primero, el uso del lenguaje y la comprensión del lenguaje de lxs otrxs. Por ejemplo, cuando hablo de la sociedad como «cosa, masa amorfa, adormecida, aborregada, obtusa, ciega» y básicamente un sinfín de adjetvos, estoy siendo juez, fiscal, policía y verdugo, y no soy ninguna de esas «cosas»–ya que ni oficios los considero– comprendo que lo he sido y que es raro que no les culpe de mirar a otro lado. Como persona presa, lo veo lógico y pienso aún peores cosas que las que digo, pero como persona que contempla desde una visión anarquista, no puedo faltar al respeto así a la sociedad, que además está formada por muchas personas que quiero y por muchas personas que luchan por miles de causas y que no dejan de ser unidades dentro de la sociedad. Por lo tanto, opino que he errado muchas veces, y lo cambio.
Hace poco, en una conversación por teléfono con mis compañerxs, me decía unx de ellxs que no fuera «tan crítico con todxs», y no le quito razón, pero prefiero que se me diga que soy crítico, el primero conmigo mismo, a que no me pronuncie en ningún asunto y esté quizá «contemplando» las musas de la heroína, las pastillas o lo que sea. Estoy a lo que yo creo y considero que debo estar y creo que hablo clara y honestamente de lo que pienso. Si soy capaz de abrir debate, pues, mira, al menos se puede hablar de lo crítico que es uno, lo cual no evitará que siga siéndolo, mientras no falte al respeto de nadie, ni el de mis compñerxs presxs dentro ni el de mis compñerxs presxs fuera. Estáis invitdxs todxs a criticar, compartir, proponer, generar debates, aportar ideas. Por ejemplo, sobre si la huelga de hambre de octubre la debemos encarar solo a la tabla reivindicativa o debemos hacer hincapié en expresar en grupo o individualmente casos concretos o generales, como el de lxs presxs enfermxs crónicxs en las cárceles o el del abandono médico-sanitario que existe en ellas.
Lo mismo todo eso ya se ha dado y soy yo el que no se entera de la película, porque, como digo, ni las cartas de Villena ni las de aquí; si llegó algo, no se me entregó, y me extraña (…). lógicamente, en mis manos está denunciar que no me dan correo, eso es lo único que puedo hacer. (…) Perdí todas las direcciones en Villena, cuando, al quemar el chabolo, tiraron todas mis cosas a la basura, así que aprovecho para deciros, a quienes no he contestado o lo que sea, que no tengo vuestras direcciones. Por favor, escribidme vosotrxs, para que pueda ir rehaciendo mi agenda.
Ahora, ya puestos, os diré cuál será mi participación en la huelga de hambre de octubre, que no sé, aún no he sabido si esto se comunicó o llegó a saberse ahí fuera. Yo haré huelga de hambre del 1 al 15 incluidos, con cuatro escritos, el 1, 5, 10 y 15 al congreso de diputadxs, al defensor de nadie, al consejo de ministros y a la secretaría general de instituciones penitenciarias. Es decir, el día 1, cuatro escritos con la tabla y con la inutlidad que a mí me suponen las instituciones; el día 5, otros cuatro; el 10, otros cuatro, y el 15, otros cuatro, y dejo la huelga de hambre. En caso de que antes del día 15 no me vea bien o no pueda llegar, por el motivo que sea, a mi objetivo de quince días, comunico que dejo la huelga de hambre el día tal y ya está, pero los escritos los mantengo de igual modo. En el caso de no llegar comunitariamente a ningún acuerdo de que se pueda añadir este tema a la huelga de hambre, yo haré escritos aparte por la dignidad de lxs presxs enfermxs crónicos y legitimidad de su excarcelación sin el fascista requisito de que se encuentren en fase terminal o, dicho de forma cruda, de que se encuentren ya cadáveres. Esa es mi forma de colaborar en esta movida del 1 de octubre. Me pronuncio y me expreso como creo que «podrían» hacerlo lxs presxs que vayan a participar.
Así lxs compañerxs ahí fuera podrían tener tiempo para decir por radio o por el medio que sea cómo y de qué manera se está orquestando en comunidad esta huelga y dentro de las necesidades personales o mentales de cada quien. Yo no tengo enfermedades crónicas, por tanto, si queréis, no tengo una necesidad egoísta de reivindicar por el tema de la atención médico-sanitaria o de la excarcelación de lxs enfermxs crónicxs, lo hago porque me parece antural. Así mismo, me mostraría de acuerdo con quien de algún modo «incremente» la presión con otras reivindicaciones más definidas y expresadas en textos reivindicativos específicos, no solo de forma genérica, como en la tabla, sino ampliando y profundizando en las necesidades que cada cual decida o prefiera. Mi apoyo esta vez y cada quince dáias a lxs enfermxs crónicxs. Es lo que hay (en mí).
Sobre la propuesta que hice de que quien no quiera o no pueda hacer la huelga de hambre en octubre podría hacer ayunos en días salteados como cada quien decida o escritos apoyando la huelga de hambre de lxs presxs en lucha activa, o posiblemente ambas cosas, sólo se han pronunciado, que yo sepa, dos personas (gracias, compañeros). Si alguien más ha dicho algo, no me he enterado. No sé si os ha llegado la propuesta. Quien quiera participar así, está bien, solo que habría que comunicar a quien mejor os pille fuera qué vais a hacer, si ayunos y escritos el 1, 10 y 15, por ejemplo, o lo que en vuestras libertades os parezca oportuno. La cuestión es que cuanta más peña participe de la manera que pueda o quiera libremente, más ruido se hará fuera y más se podrá ver de lo que estamos haciendo, que es eso, luchar por mejorar las cosas.
(…) Hacen falta, sobre todo, reflexiones de quienes están participando en esta lucha. Yo creo que hay mucho que decir, por ejemplo, sobre sanidad y salud en las cárceles, que no hay que tener miedo a coger un boli y decir lo que unx piensa, lo que a unx le pasa o lo que pasa alrededor suyo. Sería bueno participar así también.
Pronto, tras octubre y luego tras diciembre y ya al final del año habrá que pensar y decir en qué hemos errado y en qué podemos mejorar y, bueno, hacer un balance del año 2018, como cada año, más o menos. Pero animaros a particiapr, porque, si no, nunca sabremos más que la opinión de los cuatro de siempre. A ver si es verdad que se callan esos cuatro y os ponéis diez a decir cosas. Yo encantado de callarme un poco o de no decir tanto y no ser tan pesao. No es más que siento que me debo a esta lucha. Venga, compañerxs, dentro y fuera, ánimo y fuerzas.
Toni Chavero
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¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 17-IX-2018]
Hablamos de la huelga de presos en Estados Unidos, de la convocatoria de huelga de hambre para octubre en las cárceles del Estado español. Conversamos con dos personas de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria sobre su segundo taller de cuidados murtuos convocado en Torrente (Valencia) para el próximo fin de semana, 15 y 16 de septiembre, sobre manejo del estrés y salud emocional. Comentamos una situación de torturas y malos tratos en la cárcel de Brians II, narrada por la madre del preso que la está sufriendo y asimismo la espera de la familia de Manuel Fernández Giménez, que murió en octubre pasado en la cárcel de Albocpàsser y aún no se conoce siquiera el resultado de la autopsia.

A continuación, una traducción al castellano de un artículo de Vicent Almela sobre la catástrofe médico-sanitaria en las cárceles del Estado español, publicado en la página web de La Directa.
La legislación vigente en en el Estado español ordena al poder ejecutivo transferir las competencias sanitarias de los centros penitenciarios –actualmente dependientes del Ministerio del Interior– a las comunidades autónomas, para así ofrecer un servicio de calidad e igualitario a todas las personas. A día de hoy, sólo Cataluña y el País Vasco han integrado las competencias dentro de la red de salud autonómica
El artículo 208.1 del Reglamento Penitenciario, aprobado en 1996, regula que «a todos los internos sin excepción se les garantizará una atención médico-sanitaria equivalente a la dispensada al conjunto de la población». Desde 1986, la administración penitenciaria es la encargada de la atención primaria dentro de las cárceles –con un equipo médico fijo y un periódico–, y el Sistema Nacional de Salud (SNS) se encarga de la atención especializada de los internos, según los convenios fijados con cada comunidad autónoma. Uno de los problemas del modelo es que la atención primaria queda en manos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (SGIP), que depende del Ministerio del Interior español y, por tanto, los servicios sanitarios se ven limitados a criterios que dependen de convenios presupuestarios, de la seguridad del centro o del orden regimental, en lugar de basarse en criterios médicos. Esto se traduce en que muchas veces un médico debe obedecer un superior jerárquico que no es sanitario, o que una plaza no se cubra de inmediato, como ha ocurrido recientemente en la prisión de Dueñas (Palencia), donde se han quedado sin médico de noche durante varias semanas con una población reclusa de casi 1.000 personas.
En 2003, en un clima de movilizaciones sociales para lograr un sistema de salud universal igualitario para todos, el Congreso español aprobaba la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, que obligaba al gobierno, entre otras medidas, a transferir los servicios sanitarios dependientes de Instituciones Penitenciarias a las comunidades autónomas en un plazo de dieciocho meses. Pasados quince años de la aprobación de la ley, y después de varias mociones presentadas por diferentes fuerzas políticas para su aplicación efectiva, sólo Cataluña y el País Vasco han transferido las competencias a su sistema de salud autonómico.
Desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA, por sus siglas en castellano) hace más de veinte años que se denuncia la constante vulneración de los derechos sanitarios que sufren las personas presas –que también están reconocidos en los artículos 14 y 43 de la Constitución española– y que el servicio médico dentro de las cárceles del Estado español, que afecta actualmente a más de 50.000 personas, debería estar regulado por la misma administración sanitaria que presta este servicio a la ciudadanía que se encuentra en libertad. Según Francisco Miguel Fernández, miembro del área de prisiones de la APDHA, «no puede ser que las competencias sanitarias de ninguna persona dependan del Ministerio de Interior, que prioriza la vigilancia y la seguridad del Estado a la atención sanitaria de las personas «, y explica que está demostrado que, cuando se hace la transferencia de las competencias médicas al Sistema de Salud de las comunidades autónomas, estas condiciones mejoran considerablemente. Daniel Zulaika Aristegui (encargado de la integración de la sanidad penitenciaria en el sistema público sanitario vasco) explicaba este proceso de transición en unas jornadas organizadas por el Defensor del Pueblo Andaluz, celebradas en el año 2016 en Sevilla: «la integración se realizó en menos de un año, funciona bien y se adapta a los objetivos. Estar dentro del sistema comunitario permite la participación de los profesionales en las mismas condiciones laborales y ser conscientes de todos los cambios y avances que se producen en sanidad. Es evidente que es un cambio beneficioso para toda la sociedad y especialmente para la salud de las personas «.
El doctor Antonio López Burgos, miembro de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria, explicaba en las mismas jornadas que, cuando las competencias sanitarias dentro de los centros penitenciarias dependen de la SGIP, existe una ruptura total en el seguimiento médico al entrar y salir de prisión por la falta de comunicación entre las dos instituciones: «Si el paciente ha recibido tratamiento fuera del centro penitenciario, cuando entre, el médico de la prisión desconocerá totalmente su tratamiento e historial médico, y lo mismo ocurre cuando es al revés. Tampoco se comparte la información entre los centros penitenciarios: «Esto deriva en que enfermedades e infecciones graves –como el VIH, la Hepatitis C o el cáncer– no se traten a tiempo y en que algunos presos acaben muriendo, o que un paciente pueda recibir diagnósticos y tratamientos diferentes dependiendo de dónde se encuentre. De hecho, la imposición de dispensar productos farmacológicos distintos de los del exterior –una práctica muy común en los centros penitenciarios–ha sido constantemente denunciada por diferentes organizaciones médicas y declarada ilegal por el Tribunal Supremo español. En opinión de López, «la voluntad política es la única que puede cambiar esta situación, que no explota porque todo lo que pasa en las cárceles está encerrado entre cuatro muros».
El pasado mes de julio, la APDHA presentaba una nueva campaña para pedir la transferencia de las competencias sanitarias a las comunidades autónomas ‒y esta vez incluía también un decálogo denunciando las principales vulneraciones que sufren las personas presas en términos de salud– con el objetivo de sensibilizar a las organizaciones que luchan por la defensa de la salud universal y otros colectivos que reclaman el respeto de los derechos humanos dentro de las cárceles. Fernández espera que esta iniciativa suponga «un punto inicial de debate y encuentro para que el tema de la sanidad en las prisiones no sea una isla dentro del movimiento para conseguir una sanidad universal, y también se incluya como demanda en la lucha por el respeto a derechos humanos dentro de las cárceles «. Aparte de medidas como poner fin a las sujeciones mecánicas o ofrecer formaciones especializadas al personal médico, el decálogo también incluye «el registro de forma precisa de todas las lesiones que se observan por parte del personal sanitario», una de las demandas hechas desde del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos. En 2016, en las cárceles de España, 259 personas denunciaron torturas, según el informe de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura.
Las personas con trastornos mentales y enfermedades terminales, las más perjudicadas
Fruto de la falta de coordinación entre el Sistema Nacional de Salud y las Instituciones Penitenciarias, muchas personas diagnosticadas con trastornos mentales graves –que según datos de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria representarían alrededor del 8% de la población reclusa– llegan a las cárceles sin ningún tipo de notificación para los equipos médicos, que tampoco pueden acceder a su expediente. «Este es un hecho muy grave porque muchas veces les encierran en primer grado o sufren castigos penitenciarios, como la anulación de visitas o sujeciones mecánicas, sin tener en cuenta su diagnóstico o estado mental», explica Fernández, «y este es otro ejemplo de la vulneración de derechos que sufren los presos «. Según una sentencia del Tribunal Constitucional, publicada el pasado mes de agosto, las personas absueltas por problemas de salud mental deben cumplir la medida de seguridad en un centro psiquiátrico y no en centros penitenciarios ordinarios. A raíz de esta sentencia, desde el APHDA exige a los juzgados que requieran a la administración penitenciaria cumplir la ley para que ninguna persona con un problema de salud mental esté privada de libertad en un centro penitenciario, «que tiene un fin sancionador y no terapéutico «.
Otra vulneración de derechos es la que padecen las personas con enfermedades terminales, como es el caso de Carmen Badía –actualmente en prisión de Zuera– o Francisco Chamorro –interno en la cárcel de Castellón II– que, a pesar de estar diagnosticadas de un estado avanzado de cáncer y recibir quimioterapia, continúan encerradas dentro de los centros penitenciarios sin «el derecho a la libertad condicional», como obligan el artículo 91 del Código Penal y el 196 del Reglamento Penitenciario para este tipo de situaciones o, en su defecto, pasar al tercer grado de régimen penitenciario, como marca el artículo 104.4 del RP «por razones humanitarias y dignidad personal». Rosa Giménez, madre de Chamorro, que está luchando por la excarcelación de su hijo, se pregunta: «¿No sería más humano excarcelar las personas enfermas que puedan recibir en la calle los mismos cuidados que cualquier otro ciudadano, como exige la ley, que la deficiente sanidad penitenciaria no puede ni quiere prestar un servicio digno? «, y concluye:» no sería más humano que pudieran morir rodeados de su familia?».
Sobre la propuesta de la APDHA frente a la catástrofe de la sanidad penitenciaria
Informe «Sanidad en prisión. La salud robada entre cuatro muros»
Tokata Y Fuga 21-VII-2018 ¿Tienen o no tienen derecho a la salud y a la vida las personas presas?
Entrevistamos a José Antonio López Cabrera, que nos habla del motín de Quatre Camins de mayo de 2002; de la terrible represión que trajo como represalia a los presos participantes; de las condenas penales que les han caído a dieciseis personas, dieciseis años después; de las similitudes de aquella situación con las luchas actuales, y de cómo las cosas no han dejado de empeorar aún más desde entonces tanto en las cárceles catalanas como en las del resto del Estado español.






