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Según informa Oscar Castelnovo, de la Agencia Para La Libertad, un chico detenido en el Instituto cerrado Luis Agote de Buenos Aires fue trasladado anteayer al Hospital de Quemados con lesiones graves en el 80 por ciento de su cuerpo, y ayer falleció. El hecho ocurre en momentos en que la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Sennaf), con la complicidad de la Justicia, IMPIDE el monitoreo de estas cárceles. Según denunció la Procuración Penitenciaria de la Nación, el joven estaba en una celda de aislamiento en el subsuelo del edificio. Conforme la propia reglamentación de los institutos cerrados y de acuerdo a la Convención de los Derechos del Niño, está prohibido aislar a los jóvenes allí prisioneros. Sin embargo, el Agote posee calabozos de “encierro en el encierro”, aunque siempre hay eufemismos a mano para disfrazar la contundencia de los hechos. Así, en 2009, en este Instituto, Rodolfo Arancibia apareció “ahorcado”, pero fueron denunciados signos de violencia en su cuerpo.

Cárceles para niños Internacional La cárcel mata

Las personas privadas de libertad enfermos de sida tienen que soportar ésta en el ambiente más hostil para la persona: la prisión. Este entorno, además de las limitaciones de deambular, le restringirá injustamente derechos que le afectarán a su salud. Es la misma Administración, en este caso la Penitenciaria, la que impide que, entre otras cosas, se le suministre atención sanitaria en condiciones equivalentes al resto de la población, como dice la Ley y el Reglamento penitenciario (artículo 208.1) −en gran medida por el incumpliendo de la ley que establecía la transferencia de profesionales médicos a las comunidades autónomas−; puedan pasar los últimos momentos con sus familiares más cercanos cuando la enfermedad avance y, puedan obtener el reconocimiento de minusvalía en igualdad de condiciones que las personas en libertad.

La Administración penitenciaria señala ahora que el éxito de caer el VIH en prisión del 40% al 11% en los últimos años ha sido gracias a una buena gestión. Ponemos en duda dicha afirmación, pues uno de los principales instrumentos para ello intercambio de jeringuillas no fue una decisión voluntaria, fue impuesta por los juzgados de vigilancia a instancia de quejas de los presos. Debe señalarse que entre 2009 y 2013 fallecieron por VIH en prisión 57 personas. En 2013 cinco lo hicieron por esta causa, uno de ellos en Morón. De los 162 fallecimientos por distintas causas en prisión 50 sucedieron en Andalucía.

La desigualdad de los enfermos de sida y, en general discapacitados, en prisión ha quedado patente con el dictamen de admisibilidad del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas del 27 de noviembre pasado de la demanda presentada por la APDHA. Es la primera reclamación de cualquier tipo interpuesta en este organismo contra España.

La cárcel mata Política criminal

Hace unas semanas llegó un nuevo preso a la cárcel Sevilla I, en Mairena del Alcor. Decía sufrir tuberculosis. También explicó que había dejado la medicación 15 días antes, aunque no aclaró si por prescripción médica o por decisión propia. Ante la incertidumbre, los médicos de la prisión le pusieron en aislamiento respiratorio preventivo y contactaron con el centro y con el sanitario que le había tratado en libertad. Fue la única forma de no correr riesgos de contagio.

El episodio muestra las dificultades por las que pasan los 312 médicos que trabajan en las cárceles españolas, relata Antonio López Burgos, uno de los doctores de la prisión sevillana y hasta hace unos días, presidente de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP). Para estos profesionales, la solución está muy clara: «Hay que conectar los servicios sanitarios de las cárceles con los sistemas de salud autonómicos».

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Compartimos la siguiente noticia publicada ayer en el blog del grupo anarquista asturiano Higinio Carrocera:

Según informa el periódico burgués La Nueva España Juan V. H. y Jonathan Jesús A. U., presos en el módulo ocho de la prisión de Villabona, que cumplían condena por “hurtos y delitos contra la salud pública”, fueron hallados muertos ayer por la mañana en sus celdas, tras el  recuento que realizan rutinariamente los carceleros que, como es habitual, achacan las posibles causas a una sobredosis de droga o a la ingestión de alguna sustancia adulterada.

Ambos presos, de origen canario cumplían condenas superiores a los tres años. Uno de ellos fue trasladado a Asturias el pasado mes de mayo y el otro ingresó en el centro penitenciario con posterioridad a esa fecha. Tras conocer los hechos, Instituciones Penitenciarias ha abierto una información reservada (terminología habitual para designar a las investigaciones de esta índole) y ha desplazado un inspector a Asturias que ya se encuentra en la región.

Aunque el silencio es la tónica habitual a la hora de valorar los hechos, personas cercanas al ámbito penitenciario reconocieron al citado diario que se trata de un suceso poco habitual, al afectar a dos personas a la vez, en la misma franja horaria.

Recientemente el ex preso anarquista Amadeu Casellas denunció en su libro autobiográfico “Reflejo de una sociedad” que uno de los principales problemas de las cárceles españolas es que se está facilitando en elevados niveles, drogas legales para “dormir al patio”. La población reclusa recibe de manera desproporcionada fármacos muy fuertes de manera continuada poniendo en riesgo su salud física y mental. Casellas decía que el Estado, a través de los carceleros, induce a algunos presos al suicidio por sobredosis.

En Villabona los viernes se les facilita las dosis correspondientes al sábado, al domingo y a fechas posteriores, si coincide con días de puente, lo que puede suponer que el interno lo toma todo de una vez, y si coincide con un tratamiento de metadona, se dan altas posibilidades de que se produzcan intoxicaciones graves. Por otro lado hay una gran masificación en los módulos siete y ocho del centro penitenciario, así como los problemas referentes a la clasificación de presos.

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Los suicidios en las cárceles españolas son un lastre que el Ministerio del Interior tendría que intentar resolver y tratar con prioridad, pues en su seno se puede encontrar el fallo de una institución que lleva navegando por aguas turbulentas desde su implantación. Los informes anuales que publica el Gobierno en referencia a la mortalidad en las Instituciones Penitenciarias recalcan que en los últimos años —de hecho a partir de 2011— los suicidios en las cárceles españolas han ido aumentando, pasando de ser la tercera causa de mortalidad a, actualmente, la segunda (siendo la muerte natural la primera y las defunciones relacionadas con las drogas la tercera). En dos años (de 2011 a 2013) casi se ha doblado el porcentaje de muertes por esta causa. El dato es significativo, sobre todo teniendo en cuenta la disminución progresiva de reclusos que viene dándose desde 2009 —el momento de más población presa en España de los últimos 10 años—, por lo que el aumento de la cifra de suicidios en las instituciones penitenciarias se está convirtiendo en un problema real y bastante grave.

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Miren Arana, médica de confianza de Ibon Iparragirre e integrante de la asociación Jaiki Hadi, ha explicado que, teniendo en cuenta la gravedad de la enfermedad, su estancia en la prisión de Navalcarnero no hace sino empeorar su estado. La propia madre del prisionero, Angelita Burgoa, ha confesado que la familia «tiene miedo a que muera en prisión. Está muy grave y estamos sufriendo mucho».

En una comparecencia que ha ofrecido Etxerat, Arana ha explicado que Iparragirre padece sida en estado 3C, una fase avanzada de la enfermedad, que le está afectando gravemente tanto a nivel neurológico y cognitivo. Presenta, según ha desvelado, leucopatía de la que se derivan crisis convulsivas y demencia. Ese cuadro de demencia, ha añadido, produce un trastorno en su conducta «de rango sicótico», que le impide una relación normal con su entorno, «con gran riesgo de conflicto ante interpretaciones y fabulaciones paranoides de las normas y órdenes».

La componente de la asociación de profesionales de la sanidad que velan por la salud de los presos ha enfatizado de que «existe un riesgo real de empeoramiento de los síntomas y, por ende de la enfermedad».

La cárcel mata Presxs "políticxs"

Según la prensa del régimen, a través de fuentes sindicales de la represión, un preso de unos 40 años y nacionalidad lituana ha sido hallado muerto en el centro de exterminio de Albolote (Granada) durante el recuento de internos llevado a cabo a primera hora de la mañana de este viernes.

En el módulo 1 de la prisión, donde el hombre se encontraría solo en la celda y, según las mismas fuentes de credibilidad más que escasa, pudo quitarse la vida usando “su propia correa”… pero existe una cosa llamada algo así como “protocolo anti-suicidios”, además de que no está muy claro donde habría colocado dicha “correa”.

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En la plaza del Salón de Écija (Sevilla) se produjo la noche del lunes pasado una concentración exigiendo la puesta en libertad de Pablo Moreno García, vecino del pueblo, de 48 años, preso en la Cárcel de Sevilla II, que ha cumplido ya siete años de la condena de ocho y tres meses que pesa sobre él, sufre un cáncer de garganta en fase terminal, neumonía crónica, y es portador de anticuerpos del virus del SIDA. Amparo Moreno, su hermana, explicó que a la concentración, como a la que hubo hace pocos días en el Prado de San Sebastián de Sevilla capital, donde están los juzgados y la Audiencia Provincial, ha asistido bastante gente. La familia ha solicitado al tribunal sentenciador la libertad del preso sin que hasta ahora les haya hecho ni caso. Durante la concentración recogieron «unas 500 firmas» demandando su excarcelación por razones humanitarias para que pueda pasar sus últimos días con su hijo y su nieto. Dicen que la juez cree que «puede delinquir de nuevo», a pesar de que un escrito de la prisión refleja que «está rehabilitado por completo y tiene un comportamiento ejemplar» y de que, con la enfermedad que tiene, es imposible que lo haga, ya que se mueve con mucha dificultad.

Fuente

Actividad en la calle La cárcel mata

Tenemos constancia de una nueva muerte por sobredosis esta vez en la prisión de Topas (Salamanca). Se trata de R. R. C. de 28 años de edad y natural de Salamanca. El día 29 era sacado del módulo 5 («módulo terapeútico») y fallecía el día siguiente a causa de una sobredosis.

En España existe un promedio de 201 muertes en prisión cada año. La estadística pone de manifesto que las muertes por sobredosis suponen el 22,3% del total de fallecidos, y que las muertes por suicidio se elevan al 11,3% de los casos. Teniendo en cuenta la gran relación existente entre muertes por sobredosis y conductas suicidas, resulta sobrecogedor el elevado índice de fallecidos por ambos conceptos.

Este hecho es sumamente grave, por un lado porque la administración penitenciaria debe velar por la vida, integridad y salud de los internos y está claro que no lo consigue de forma efectiva; y, por otro, porque la Constitución Española en su artículo 25 dispone que las penas privativas de libertad deberán estar orientadas a la reeducación y reinserción, resultando absolutamente imposibles dichos objetivos si en un lugar cerrado y repleto de drogodependientes la droga puede adquirirse con facilidad.

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Desde Euskal Herria seguimos denunciando las muertes de compañerxs dentro de los centros de exterminio del estado, en este caso el asesinato en la cárcel de A Lama el pasado 30 de Abril del compañero Eugenio García Serrano «GAVIOTO» a sus 48 años de edad y tras 28 de ellos secuestrado en estas mazmorras.

Somos conscientes que no se trata de un accidente o un caso puntual ni que ha sido algo involuntario o casual ahí dentro donde se han visto involucrados trabajadores del centro sino que tenemos la certeza de que esto responde a una represalia mas por parte de la cárcel y sus perros carceleros contra nuestro amigo Eugenio en otro intento por cosificarlo y hacerle perder su identidad y su dignidad. Los 28 años de Eugenio en las cárceles se han caracterizado por su constante lucha por la dignidad y la libertad para él y para el resto de sus compañerxs lo que le ha costado infinidad de palizas, malos tratos, vejaciones, dispersión, clasificación en régimen FIES, incomunicación…pero que nunca consiguieron acabar con él, hasta ahora. Solo hay que observar la cantidad de denuncias y quejas que aparecen en su expediente o mirar como a participado en cada una de las campañas contra las cárceles y su sistema (fin del FIES, excarcelación de presxs enfermxs, denuncias de torturas y malos tratos…)en la cárcel de A Lama particularmente donde no paró de denunciar cada una de las prácticas abusivas a las que los carceleros tenían a los presxs sometidxs.

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