Corren tiempos críticos para la justicia. Lentitud, falta de credibilidad o diferencia de trato según clases sociales son sospechas razonables de la ciudadanía para con quienes imparten justicia. Algunos mantienen que la justicia es un cachondeo y otros que puedes buscar justicia en cualquier sitio menos en un juzgado. Quizá a ninguno les falte razón.
Vamos a detenernos a analizar el caso del órgano judicial más presente en las noticias de la vida pública asociadas a la justicia: la Audiencia Nacional.
Y aunque pueda sorprender nos encontramos con un órgano preconstitucional. De hecho, la Audiencia Nacional se creó por Real Decreto-Ley 1/1977, de 4 de enero. Esta norma se publicó el 5 de enero de 1977, el mismo día que desapareció el Tribunal de Orden Público. Si a este dato sumamos que comparten sede e instalaciones queda meridianamente claro que se trata del órgano sucesor de aquél.
