José Antonio Vilasó Pardavila, preso gallego actualmente interno en el Centro Penitenciario de Mansilla de las Mulas, en León, inició una huelga de hambre para protestar por las duras condiciones de aislamiento a que está siendo sometido a pesar de padecer SIDA y cáncer linfático en estado muy avanzado, que lo obliga a seguir un tratamiento de quimioterapia.
A pesar de su extrema gravedad, tanto la Junta de Tratamiento del penal como el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de León, parecen ignorar estas circunstancias. La primera, conocida como una de las más implacables del estado español por la dureza de las medidas que aplica a los internos de la cárcel denegó la solicitud de excarcelación por enfermedad terminal de Vilasó Pardavila alegando peligro, mientras el Juzgado demora injustificadamente la resolución del recurso presentado contra tan despropositada negativa.



