Heey, hola.
Quisiera contar algunas cosas que recordé después de leer el Tokata de mayo de 2016.
Es en referencia al compañero Álvaro Steven Carvajal Valencia de 24 años muerto el 19 de enero de 2016. Decir que no murió en A Lama sino en Monterroso, en esa fecha estaba yo en esa cárcel y me enteré del suceso estando yo a la espera de una analítica en la enfermería. A este interno lo conocía yo personalmente de la cárcel de Teixeiro. En el momento en el que estaba yo en la enfermería llega el médico, un cubano, poniéndose a hablar con un guardia le dice a éste que «no saben lo que se meten». Es cierto que fue por unas pastillas de metadona, esos días estaban «todos de fiesta», pero cuando el compañero de celda comenzó a aporrear la puerta no apareció nadie para ayudarles hasta la hora del recuento. Posteriormente a las 10 de la mañana lo sacan en una bolsa gris para cadáveres sobre una camilla del módulo C3, celda 2. En los días siguientes en una llamada mía personal a mi familia me comentaron que la muerte se le atribuyó a la cárcel de A Lama por televisión. Es muy cierto que el CP A Lama puede considerarse un campo de exterminio, ya que en el primer semestre de 2012, estando yo en el módulo 3 de esa cárcel, murieron entre cuatro y seis personas, entre ellas Saleta Muiños, compañero de celda (31) de mi compañero de causa Roy Álvarez Barrio, muerto el 13 de octubre del 2016 en esa misma cárcel, en esos días de la muerte de Saleta estaba yo en la celda 34, comencé a aporrear la puerta y pidiendo apoyo a los compañeros después de escuchar yo los gritos de mi compañero de causa. Tardaron en llegar 45 minutos, no había guardias en el módulo, ya que venían de la zona del módulo 5-6-7-8, teniendo la enfermería a 40 metros.
También murió en esos días Saavedra, un atracador histórico de Vigo, murió en la enfermería, estaba conmigo en el módulo y fue a la enfermería a verse la tensión, a la vuelta empezó a sentirse mal y lo volvieron a llevar a enfermería donde nada más llegar murió. Sobre esas fechas murió un tal Domingo, del módulo 4, y tres más.
En la cárcel de A Lama desde que está el subdirector de seguridad SIF hay mucha corrupción. Estando yo en el módulo 3, con posición de segundo encargado de offis y con derecho legal a permisos, cobrando, al enterarnos de la existencia de «ratas» (presos que roban a otros presos) en el módulo, mobilicé a mis compañeros para echarlos del módulo. El señor este, SIF y el educador Iñaki (que se mofó de mí por una falta de ortografía en una instancia, también entrenador de un equipo de fútbol de niños) al enterarse de que yo había sido el que organizó la movida y junto con que había enviado quejas en contra de ambos y de la prisión por no darme permisos estando en posición legal de ellos, me despojan el destino de offis y me trasladan de módulo, al 11 donde empieza una campaña de acoso, cacheos y bloqueos administrativos hasta que el 16-17 de diciembre de 2012 me aplican el 75.1 por encontrarme cuatro porros en uno de los cacheos y el 14 de febrero de 2013 me trasladan a Teixeiro.

