Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Por décimo año consecutivo desde la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT) presentamos nuestro informe sobre la situación de la tortura en el Estado español. Y lo hacemos manteniendo los criterios de los informes anteriores, para facilitar la mejor comprensión de la evolución de esta problemática, que definimos, siguiendo el artículo 1° de la Convención de la ONU contra las Tortura y otras penas y/o tratos inhumanos o degradantes, como sigue:

«Se entenderá por tortura todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instancia suya o con su consentimiento»

En este informe se recogen 252 situaciones en las que se produjeron agresiones y/o malos tratos que afectaron a 527 personas que, a nuestro entender, entrarían dentro de esta definición:

Cárcel=Tortura

Mas de 20.000 presos comenzaron el viernes una huelga de hambre en más de 114 centros de detención y prisiones de Egipto para protestar contra los malos tratos y las condiciones de vida infrahumanas dentro de las prisiones egipcias. Ha habido informes de malos tratos y torturas realizadas de forma generalizada y sistemática en instalaciones penitenciarias egipcias. El gobierno interino de Egipto, respaldado por el Ejército, aunque niega la existencia de presos políticos en sus cárceles, ha arrestado a miles de manifestantes, activistas y periodistas tras el derrocamiento del presidente elegido democráticamente Mohamad Mursi, el 3 de julio de 2013. Asimismo, cientos de personas han perdido la vida, como consecuencia del uso excesivo de la fuerza por parte de efectivos egipcios contra las protestas convocadas por los Hermanos Musulmanes.

Fuente

Internacional

Aún punzan las heridas en los cuerpos y las almas de más de 30 chicas transportadas a garrotazos y gritos cuarteleros desde la U-31, cárcel de mujeres madres, hacia otros destinos para dejar un sector de esa prisión de mínima seguridad a los genocidas que estaban presos en Marcos Paz, el pasado viernes. En la 31 ya se hicieron movimientos que anuncian lo que vendrá, desarmaron talleres y sacaron de ellos todas las maquinas para bienestar de quienes cometieron delitos de lesa humanidad. Se trata de talleres de costura, muñequería y marroquinería donde trabajaban las chicas y, según fuertes versiones, van a levantar allí un centro médico para los genocidas. Las mujeres y sus hijos, de hasta 4 años, verán agravadas las condiciones de detención. Así lo aseguró María Pueblo en el desgarrado relato que prosigue.

“Lo que más sufrimos es la violencia con que nos sacaron. Ahí se me vino a la cabeza lo que pudo haber vivido un desaparecido, porque fue exactamente igual. Vinieron temprano tipo 6 y media de la mañana, con cascos, escudos, palos y gritando: ¡arriba señoras! ¡al pie de la cama! Nos esposaron, nos dijeron preparen sus cosas. Hubo compañeras que salieron en ojotas. Lo único que faltaba era la capucha. Primero se llevaron a cuatro travestis, ellas están alojadas en esta unidad por que tienen documento de mujer. Ellas no entendían nada, no sabían nada. No tenían nada para ponerse”, sostuvo María.

Internacional

Que la cárcel es un negocio y que con los presos se lucran es algo sabido y por eso recogemos la información aparecida en Menorca.info en la que cuenta que el Tribunal Supremo (TS) ha confirmado los 28 y cuatro meses de cárcel impuestos en total a dos funcionarios de Instituciones Penitenciarias por urdir actividades ilegales en el centro penitenciario de Palma entre 2002 y 2008, entre ellas el envío de una caja con un corazón de cerdo en estado de putrefacción al director de la prisión, la entrada de aparatos prohibidos en la cárcel y la venta de bebidas alcohólicas.

En concreto, el Alto Tribunal confirma la condena de 16 años de prisión que la Audiencia Provincial de Balears impuso a Antonio C. O., quien, valiéndose de su condición en la cárcel, se erigió en el líder de un grupo de funcionarios del centro quienes, guiados por el ánimo de lucro de enriquecerse ilícitamente y ejercer un poder de control y dominio sobre los internos y el resto de funcionarios, comenzó a desplegar las anteriores actividades irregulares.

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Hablamos de las calumnias policiales contra nuestra compañera Tamara, de las cárceles marroquíes, de la huelga de hambre de los prisioneros palestinos del Estado de Israel, de las muertes y la impunidad en las prisiones españolas, de la represión en las calles, del desalojo de Can Vies, del libro «Masacre en el pabellón séptimo»…

Radio: Tokata Y Fuga

Inexplicablemente, ya que no comprendemos qué criterios de selección de lo que aparece en la página pueden tener quienes la elaboran para dejar pasar semejante basura, ha aparecido en el noticiero anarquista en internet Contra Info, un texto venenoso contra nuestra compañera Tamara, donde sin ninguna prueba ni argumento válido se le insulta gravemente acusándole de haber «comprado tu libertad con la moneda de la delación». Aparte de esta frase, la acusación es confusa, pues en ningún momento se menciona en el texto a quién se supone que ha delatado la compañera, ni cuándo, ni sobre qué, sino que, sin más razonamiento, se deduce la acusación de que haya salido de la cárcel por un indulto del gobierno. Está claro que la medida proviene del enemigo, y es cierto que estas cosas no suceden a menudo, pero, si el resultado es ver a nuestra compañera en la calle, lo único coherente, para nosotros, es alegrarse de ello. Volvemos a repetirlo, Tamara es nuestra compañera, con la que hemos compartido durante mucho tiempo actividades anticarcelarias. Para nosotros y para cualquiera que la haya conocido en la lucha –por ejemplo, una buena cantidad de compañeros presos– su honradez ha quedado sobradamente probada, así como su apasionada entrega y firme compromiso. No hay ningún motivo para desconfíar de ella y no hay más que ver la documentación correspondiente para comprender la lógica del asunto. Pero eso no está en cuestión, puesto que no es necesario justificarse ante las calumnias. Es quien hace la acusación quien debe justificarla, y lanzar una tan grave sin la más mínima prueba ni fundamento no es otra cosa que calumniar. Se puede pensar que quien tan cobardemente lo hace en ese inmundo texto, protegido en el anonimato, no sea más que, sencillamente, estúpido. Pero aquí se trata de palabras mayores: quien acusa de chivata a otra persona sin probarlo pasa a ser él mismo sospechoso y, si continúa sin presentar pruebas, debe ser considerado él el chivato, o algo peor, o sea, policía. No sabemos si quien ha redactado el texto lo será, pero, manipulador o manipulado, su forma de actúar es tan destructiva, maliciosa, cobarde y traicionera como la de un policía. A quien sea le decimos que dé la cara en lugar de esconderse nombrando abusivamente a compañeros que suponemos están muy lejos de aprobar su repugnante comportamiento. A Tamara, auténtica luchadora que jamás ha agachado la cabeza, la queremos siempre entre nosotros. Somos sus amigos, antiguos y leales. De los del cobarde calumniador, no sabemos nada. A quienes, quizás inadvertidamente, le están ayudando en su labor de intoxicación, les decimos que no deberían hacerlo, entre otras muchas razones, porque consentir alegremente que alguien pueda acusar a cualquier compañero o compañera de algo tan grave, sin ninguna prueba ni razón válida, y además anónimamente, corroe cualquier ética colectiva y mucho más la ética anarquista. A quienes, conociendo a Tamara o sin conocerla, estén de acuerdo con nosotros en lo que decimos, les llamamos a pronunciarse públicamente en defensa de la compañera y de la libertad, el respeto y la lealtad mutua en nuestros medios.

Los que elaboramos tokata.info

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Los prisioneros palestinos en huelga de hambre en las cárceles del régimen de Tel Aviv han anunciado que continuarán con la misma, a pesar del estado crítico de salud de muchos de ellos. Como informaron el jueves funcionarios médicos israelíes al declarar que los presos palestinos recibían un tratamiento de emergencia para su recuperación, cuarenta presos palestinos, cuya huelga de hambre ha entrado en su segundo mes, fueron hospitalizados con problemas de salud graves. Representantes de la Autoridad Nacional Palestina han declarado que los prisioneros sólo pondrán punto y final a la huelga si el régimen de Israel abandona su política de «detención administrativa». Esta figura legal, criticada por organizaciones de derechos humanos locales e internacionales, tiene su origen en el Mandato Británico en Palestina (1920-1948), y permite a las fuerzas israelíes mantener bajo arresto a una persona durante seis meses, renovables, sin darle explicaciones o revelarle de qué delito se le acusa. A principios de mayo, la ONG Addameer (La Conciencia), contabilizó 5.271 presos en prisiones israelíes, de los que 192 están sometidos al procedimiento de la detención administrativa. De ellos, unos 170 permanecen en huelga de hambre. «Se encuentran en un hospital israelí en situación de peligro», ha informado el viceministro para Asuntos de los Prisioneros de la ANP, Ziad Abu Ein, el cual ha advertido de que tanto las autoridades como el pueblo palestino «esperan que ninguno de estos presos, que se mantienen en estado crítico, mueran. Si esto ocurriera, la situación en la región podría tornarse en complicada». ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para «que se involucre en este problema y detenga esta situación y esta ley que legitima esta práctica», en alusión a la detención administrativa.

Internacional

Entre 2011 y 2012, la población reclusa en las cárceles europeas aumentó un 2,7% de media y por cada cien plazas se contaron 98 reclusos. Son algunos de los datos de los informes Space I y Space II, publicados por el Consejo de Europa a finales de abril, en los que se analiza la situación penitenciaria en los países europeos.

En el caso de España, la tendencia se suaviza. Los datos más actuales de los que dispone el organismo europeo muestran como, entre 2012 y 2013, el número de personas presas bajó levemente, de 70.488 a 68.618 presos. 147,3 presos por cada 100.000 habitantes, una cifra ligeramente inferior a la media pero superior a los índices de países del entorno, como Italia (111,6) o Francia (117), y distante de países del norte de Europa con un sistema judicial más dirigido a la restitución del daño, como Holanda (67,7) o Noruega (71).

“Todos los estudios muestran que España y Catalunya han tenido, desde finales de los 90, los índices más elevados de población presa”, explica Alejandro Forero Cuéllar, miembro del Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans, quien señala que la población penitenciaria estatal no paró de aumentar desde la Tran­sición hasta 2011, cuando empezó a disminuir, en parte por la reforma penal de 2010. “La Admi­nistración central y la catalana vieron que la burbuja del sistema penitenciario no era sostenible y tomaron medidas para bajar la población en las cárceles”, continúa Forero. Cambiar penas por multas, adelantar la libertad condicional y, sobre todo, la sustitución de la pena de prisión por la expulsión para personas extranjeras condenadas son algunas de las medidas de esta “estrategia de la puerta de atrás”, más guiadas, subraya Forero, por criterios económicos que por el objetivo de “reinserción” que plantea como base el sistema penal español.

Macrocárceles Política criminal

Suele decirse que nadie conoce cómo es una nación hasta haber estado en una de sus cárceles. «Una nación no debe ser juzgada por el modo en que trata a sus ciudadanos de más alto rango sino por la manera en la que trata a los de su más bajo rango». Son palabras de Nelson Mandela, recientemente fallecido y expresidiario, expresidente de la República de Sudafricana y premio Nobel de la Paz.

El Centro Internacional de Estudios Penitenciarios plantea que la gestión penitenciaria debe darse en un marco ético, porque fuera de ese contexto ético, la situación en la que a un grupo de personas se le otorga una considerable autoridad sobre otras puede fácilmente devenir en un abuso de poder. Abuso que una encuesta de Instituciones Penitenciarias sobre la calidad asistencial de las prisiones puso en evidencia, pues entre los problemas más destacados por los médicos se apuntaba a «la priorización de lo regimental frente a lo sanitario». En la misma encuesta las enfermeras planteaban «la imposición de programas sanitarios con criterios políticos, la dependencia jerárquica de personal no sanitario y la pérdida de consultas por dinámica regimental por falta de traslado». Está claro que la responsabilidad del cuidado de la salud física y mental de los internos corresponde al Ministerio del Interior, pero también hay que recordar que los principios de ética médica de las Naciones Unidas imponen a todo el personal sanitario y especialmente a los médicos la obligación de proteger la salud física y mental de los reclusos, afirmando que su prioridad «es la salud de los pacientes y no los intereses de la dirección de la prisión y que el personal médico que trabaja en las prisiones no es parte del personal disciplinario o administrativo de la prisión».

La cárcel mata Presxs "políticxs"

Mujeres presas