Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Jorge Vázquez Campillo comunicaba a mediados de diciembre: “Tengo idea de hacer una huelga de hambre para diciembre, junto a dos compañeros: José Luis Jiménez Navalaz y Luis Pargarai Pérez. Si a los compas les parece bien, yo quiero una huelga de hambre del 25 de diciembre al 25 de enero (2017-2018)…” Así anunciaba que se ponían los tres en huelga de hambre, en solidariad con Ruyman Armas Santana y otros compañeros canarios, presos en Puerto III, en lucha contra su deportación en la península, y por que se apliquen los artículos 104.4 RP y 196 RP (adelantamiento de la libertad condicional por enfermedad grave) a su hermana Belén Vázquez Campillo, presa en la cárcel de Mansilla de las Mulas (León), como ya hizo junto a otro compañero el pasado verano.
El 7 de enero, nos enterábamos de que José Adrián Poblete Darre, desde la cárcel de Castellón II (Albocàsser) se sumaba a esta huelga de hambre, apoyando las reivindicaciones de sus compañeros. En páginas contrainformativas como Barcelona Indymedia o A las barricadas se ha publicado el siguiente comunicado:
Va de cárceles. José Adrián Poblete Darre de nuevo en huelga de hambre
A día de hoy nadie parece saber qué hacer frente a las intolerables condiciones de vida que padecen los presxs sometidxs a régimen de aislamiento.
Resulta más que evidente que pese a los esfuerzos realizados por lxs abogadxs denunciando todas y cada una de las agresiones sufridas en este régimen criminal, nada cambia.
El gobierno español hace caso omiso tanto del informe anual del defensor del pueblo, que denuncia que las cárceles siguen sin tener un registro de quejas por malos tratos así como las dificultades de lxs presxs para presentar pruebas que den soporte a sus denuncias, tales como copia del parte de lesiones, fotografías y acceso tanto a estas como a las grabaciones videográficas, etc, como del último informe del comité europeo de prevención de la tortura, publicado en noviembre del pasado año, informe que declara “estar especialmente preocupado por el hecho de que, dada la amplia incidencia y frecuencia de los malos tratos físicos en las cárceles españolas, ningún procedimiento penal llegó a la fase final de la investigación entre 2014 y 2016. Sin enbargo, prosigue el informe, esto no nos resulta sorprendente ya que una serie de diversos factores contribuye a este fenómeno de IMPUNIDAD. Por ejemplo, la ausencia o calidad deficiente de los registros médicos, no informar adecuadamente de los posibles casos que puedan ser sospechosos de maltratos físicos, el traslado de reclusos a otros centros penitenciarios tras algún altercado de importancia, el archivo de contrademandas por parte del personal de custodia y la falta de confianza de lxs presxs en la efectividad e imparcialidad del sistema de denuncias”
Con estos mimbres, lxs presxs están a merced de un puñado de carcelerxs psicópatas que no solo niegan las agresiones sino que denuncian al apaleadx por calumnias, resistencia o atentado a la autoridad, según el caso.
Por otro lado, más de doscientas personas murieron el año pasado en prisiones, comisarías, CIEs y demás centros de custodia de este país, sin que nadie, a excepción del puñado de asociaciones, observatorios y demás grupos ocupados y preocupados por esta gente,haya levantado la voz.
Las noticias sobre lo que ocurre dentro solo tienen relevancia si politicastros del tres al cuarto manifiestan que la comida del talego les provoca flatulencias o cuando sucede algo tan terrible como lo del pasado 7 de enero, cuando el personal del Instituto de Medicina Legal de Oviedo estuvo a punto de practicarle la autopsia a un preso de la cárcel de Villabona, dado por muerto por tres médicos, dos de ellos de la propia prisión, tras ingerir un bote de pastillas.
Entre esta desafección generalizada, la inoperancia de la vía legal, la falta de ideas e inmovilismo de los grupos de apoyo y el adormecimiento y alienación de la propia población reclusa, lxs presxs más conscientes no se resignan y luchan contra el monstruo con la única herramienta de la que disponen: sus cuerpos.
Una vez más, José Adrián Poblete Darre, recluido en el aislamiento de la cárcel de Albocásser en Castellón, inició el 7 de enero una huelga de hambre indefinida, uniéndose a otrxs compañerxs presxs que han optado también por ella para denunciar el insoportable goteo de muertes y torturas en prisión, la dispersión como forma de castigo y el mantenimiento del régimen FIES,la muerte en vida decretada por lxs mismos que afirman que el fin último de las cárceles es la reinserción.
Para escribir a lxs compañerxs:
Jorge Alfonso Vázquez Campillo
José Luis Jiménez Navalaz
Luis Pargarai Pérez
Centro Penitenciario de Topas
Ctra. N-630, km. 314
37799 Topas (Salamanca)
***
José Adrián Poblete Darre
Centro Penitenciario de Castellón II
Paraje Els Mascarells, acceso CV-129, km. 15
12140 Albocàsser (Castellón)
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Belén Vázquez Campillo
Centro Penitenciario de León
Paraje Villahierrro
24210 Mansilla de las Mulas (León)
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Para comunicarse con las autoridades responsables interesándose por la situación de lxs compañerxs:
Cárcel de Topas (fax: 923127136; teléfono: 923127100).
Cárcel de Albocàsser (fax: 964158536; teléfono: 964158500).
Cárcel de Mansilla de las Mulas (fax: 987877410; teléfono:987877400).
Cárcel de Puerto 3 (fax: 956476823; teléfono: 956476800).
Directorio de la Secretaría General de Instituciones penitenciarias
El próximo 23 de enero a las 17:30 celebraremos en nuestra sede (c/Blanco White 5, Sevilla) una nueva Asamblea de Familiares y Amigos/as de Personas Presas. Las asambleas son espacios de encuentro de apoyo y asesoramiento jurídico donde trabajamos diferentes ámbitos como:
- Información/formación sobre los diferentes temas que los propios familiares y asistentes solicitan.
- Punto de encuentro: creamos un espacio donde compartir situaciones e intercambiar experiencias. En definitiva, unir fuerzas, conocimientos y luchas.
- Denuncia social: analizamos las carencias del sistema penitenciario y proponemos medidas de actuación.
- Asesoramiento jurídico: la APDHA cuenta con un abogado que atenderá a los familiares que necesiten alguna orientación.
Anima a todas las personas que conozcas o que tengan a alguien en prisión a que acuda. Necesitamos sumar fuerzas, por eso es importante su asistencia y su participación.
¡Te esperamos!
Hablamos del documental «COPEL: una historia de rebeldía y dignidad», de sus presentaciones recientes e inminentes y de la reflexión y debate que están suscitando sobre las condiciones de una lucha social anticarcelaria. Mencionamos a los compañeros presos que están en huelga de hambre contra la dispersión y por la liberación de los enfermos graves y terminales. Leemos la carta de un preso que denuncia torturas y otros tratos degradantes en la cárcel de Huelva. Contactamos con gente de la Vall d’Albaida, en Valencia, y del barrio de Gamonal, en Burgos, para comentar las recientes sentencias judiciales relacionadas con la represión de las luchas populares que se han producido en esos lugares.

Recibimos desde el aislamiento la cárcel de Huelva, de siniestra fama, por las denuncias que han ido haciendo los presos de las torturas, malos tratos y actitud intimidatoria y vejatoria de los carceleros de allí. La transcribimos casi entera, exceptuando algunos nombres de compañeros presos que no nos han dicho si quieren o no que se publiquen. Estaría bien que le lleguen cartas al compañero que escribe, cuyos datos ponemos al final, para que los carceleros sepan que no está tan solo, porque, como él dice, sin la solidaridad y atención de la calle, «sin vosotros, somos mucho más vulnerables».
Huelva, 17-XII-2017
¡Hola, compañero!
Para empezar, me llamo Paco y en estos momentos me encuentro en este centro de Huelva, en primer grado, con 91.2. Tengo 47 años, en mayo hago 48, y llevo pagando cárcel desde el año 86, estando clasificado en los grupos APRE y GAPEL. Y en el año 91 me clasificaron interno FIES 1, por el ya fallecido Antoni Asunción. Te puedo decir que he participado en unos cuantos motines y reyertas contra los carceleros, cuando los tiempos de guerra contra el Estado español. Por torturas de todo tipo, vejaciones, humillaciones, etc., llevo denunciando desde el año 93 hasta la actualidad, desde la época de la asociación Salhaketa, de Vitoria (País Vasco). Le he escrito a Galicia a X, del movimiento gallego, pero no he obtenido respuesta, no sé el porqué. Y, bueno, compañero, esta es mi presentación, pues soy de los pocos anarquistas en activo que quedamos, de los veteranos, y llevaba tiempo para que algún compañero me diese vuestra dirección para ponerte al corriente de todo lo que está pasando en este Huelva y que mi nombre lo saquéis en las redes sociales, como lo está haciendo Libertarios Tránsfugas en Madrid. Pues recibí ayer una carta de mi gran amigo XXX y él ha sido quien me ha dado vuestra dirección, ya que en 2016, cuando bajé de Puerto de Santa María en segundo grado, él estaba allí y seguimos denunciando todo y a todos de la cárcel de Villena. Luego me dieron para Murcia II y yo soy uno de los que conseguimos que cesaran al director de allí, Felipe Burgos Hernández, por una muerte. De momento, también hablo en nombre de mi amigo ZZZ que, aunque se encuentre en Murcia II, tú sabes que las represalias del pasado no las olvidan. Aquí al lado de mi celda tengo a YYY, del que recibo vuestra carta hace unos días, pues le vino de Puerto de Santa María.
Bueno, compañero, paso a poneros en conocimiento todo lo que está pasando en este centro, pues soy el único, junto a los vascos, que denunciamos todo lo que está pasando aquí. Por mi parte, te puedo decir que llegué a esta cárcel el día 13-X-2017 y el día 20 del mismo mes me dieron una paliza, por tan sólo un papel de fumar que me dio un compañero en la galería. Cuando entrábamos por la tarde del patio, esperaron a que me chapara y me entraron dándome guantazos, me sacaron reducido hasta el cuarto de cacheos, donde no hay cámaras, y ahí empezaron a venir funcionarios y me dieron unos cuantos gomazos con las porras. Lo único bueno que puedo decir es que por el jefe de departamento no llegó la cosa a más, y lo dejaron así, sin sanción, ya que había toda una galería –la primera, donde estoy– que escucharon todo y pudieron presenciarlo por los agujerillos de las puertas, hasta un vasco. Y con eso lo han dejado como que no ha pasado nada. Yo sí lo tengo denunciando ante el juzgado de guardia y la audiencia provincial de aquí, de Huelva, y hasta he pedido protección judicial, pues aquí es rara la semana que no dan dos o tres palizas, pero palizas, que algunas las he presenciado, y he visto cómo llevaban hasta barras de hierro de pasar los barrotes, pues golpean hasta con ellas. Como hicieron con un amigo mío hace una semana. Él se llama WWW, de Sevilla, por tan sólo pedir la medicación que le habían quitado al hombre, que la traía desde Topas, puesta por psiquiatras. Le han hecho varios desnudos integrales, llegando a cogerle ellos, con sus manos, hasta el pellejo de su miembro y echándoselo para atrás en varias ocasiones… Hasta que ya nos pusimos en el patio los cinco vascos, más tres presos comunes y un chaval de Melilla que está por terrorismo, a explicárselo a los carceleros y jefes de servicio y, de momento, lo han dejado y ya le están dando su medicación. Pero las provocaciones verbales, eso aquí es el pan de cada día. Te mando instancias, para que veas el tema de las denuncias y fechas.
La jueza de vigilancia penitenciaria hace caso omiso de todos los escritos, yo he hablado personalmente con ella una sola vez y solamente me respondía, referente a que en el patio no tenemos servicio y tenemos que mear en una botella o bien directamente en el alcantarillado, porque los guardias –por llamarlos de alguna manera– no nos abren los chabolos para hacer nuestras necesidades, cuando a alguno de los once que salimos juntos en el mismo turno, nos dan ganas de cagar, con perdón de la palabra, tenemos que hacerlo en bolsas de basura, y la jueza me decía en mi cara que eso no era cierto. Luego, le cambio el tema, refiriéndome a la enfermedad de mi madre, que la tengo bastante mal, con cáncer, para el tema de la conducción por desarraigo familiar, y me decía que ella no entendía de eso, que le preguntaba cosas que no entendía y que me dirigiese a Madrid, o sea, una pasada. Aquí hay vulneraciones de derechos cada día, tienen carta blanca para dar palizas hasta por un simple carro de los que suelen tirar los chavales por la ventana para coger, sobre todo, tabaco. Sin ir más lejos, hace unos doce días, a un malagueño –no recuerdo su nombre, porque lo sacaron de aquí para el módulo al día siguiente–, según me han dicho, por romper un cacho de sábana para hacer un carro, le dieron una paliza entre nueve carceleros que yo conté por la rendija de la puerta, pero una paliza de las que yo, que he pasado por los tiempos de las trincheras –como yo digo–, hacía tiempo que no veía paliza semejante. Le llegaron a fracturar hasta costillas, y las piernas, una exageración, lo trajeron desde la tercera galería hasta la primera galería, donde yo estoy, dándole con las porras, esposado atrás, pero con un ensañamiento exagerado. A mi paisano FFF, pues somos los dos de Murcia, lo putean con meterle el enchufe de la tele en un vaso de agua, cuando estamos en el patio, como la ropa, se las reducen las prendas al mínimo, a los dos días se las dan. Luego, al compañero que tengo en la celda de al lado (…) le han tenido al hombre durante un mes jugando con su vida, pues es diabético y le han estado puteando con la insulina, hasta el punto de desmayarse tres veces el mismo día, ya os escribirá él en contestación a vuestra agradecida carta y os explicará todo lo que ha pasado durante tres meses que lleva en esta cárcel, ahora lo han dejado tranquilo por algunos de nosotros, incluidos los vascos.
Yo, en mi caso, estoy a la espera de que me conteste Madrid, para que me bajen para Murcia o lo más cerca posible de mi familia, principalmente por la enfermedad de cáncer, entre otras, que padece mi señora madre, ya que he pagado más de 20 años fuera siempre de mi tierra. En este mes de enero voy a ser abuelo, sólo veo a mis hijas y a una nieta que tengo, con 4 añitos que me hace ahora, el 26 de enero, por fotografías que me manda mi mujer, con la que llevamos 32 años juntos, y el otro día me envió la ecografía de mi nieta, la que viene en camino pronto. Yo estoy ahora mismo, compañero, en un momento sensible en el que gracias a mi paisano y a los vascos no me he buscado aquí ningún sumario. Sólo me quedan dos años para salir, estoy a la espera de que me quiten nueve meses y dos días por la reforma del código penal del 2015, más un año de otro artículo que me beneficia, por auto del Tribunal Supremo de 10 de agosto del 2016. Todavía no se ha pronunciado el juzgado nº 3 de Murcia, vulnerando mi derecho dictado por auto del Tribunal Supremo, como ya he comentado. Así que os pido que a todo esto deis voz en las redes sociales, para que el mundo y la sociedad se enteren de que todavía hay prisiones como esta donde existe la tortura, las vejaciones, las amenazas y todo lo que os podáis imaginar, una dictadura en toda regla, simplemente esperan una mala mirada o un gesto que a ellos les parezca raro para darte una paliza, y las justificaciones gente como yo y como vosotros ya sabemos por experiencia lo que son, que el reo tiene la culpa, porque uno está catalogado como preso peligroso, y ellos tienen las formas y medios para justificar cualquier tipo de tortura, paliza, vejaciones y amenazas.
Repito, en esta cárcel todo eso es el pan de cada día, y en mi caso, por los años que llevo pagados –en dos condenas llevo casi 29 años– hay noches que no puedo dormir, porque no me fío de si voy a amanecer vivo, solamente porque, como os he dicho, soy el único preso común que en este aislamiento denuncio todo lo que está pasando. Y me tiro noches y noches sin descansar, con esa incertidumbre de si me abrirán la puerta del chabolo y amaneceré muerto, ya que todo lo pasado 15 o 18 años atrás no lo olvidan, y las represalias siempre nos acompañan a los que tenemos, como ellos dicen un “expediente complicado”. Y, encima, ando por aquí, como yo digo, de puntillas, para no hacer ruido, no hablo ni por las ventanas, pero cada semana de dos a tres veces, cuando entro del patio, me encuentro las fotos de la familia tiradas por el suelo, cosa que a mí personalmente hacía años que no me lo hacían, y mira que en los últimos ocho años he estado en Ocaña I, Puerto I, Badajoz, Albocàsser, Villena, Murcia II… o sea, con esta, siete cárceles, y no me ha pasado lo que aquí. Y por desgracia, compañero, he visto morir a muchos amigos ahorcados, envenenados, de sobredosis, de palizas… como puede ser, en Villena, Antonio Cortés, alias el Zorro; en Villanubla, ahorcado, el Barrot, año 93; como puede ser mi gran amigo Xosé Tarrío González, Cheche, que lo echaron ya sólo a morir a la calle, pero por la presión del movimiento gallego y nuestros escritos al supremo. Así puedo seguir dándote nombres durante horas.
Bueno, camarada, os pido que por favor deis voz en las redes sociales a esta denuncia que os hago de esta cárcel repleta de verdugos, con demasiado abuso de poder y, a ser posible, que me mandéis la revista mensualmente. Si tengo que hacer alguna aportación económica para la causa, con mucho gusto lo haré. Os agradezco toda la labor que hacéis y lleváis haciendo durante años, porque sin vosotros seríamos mucho más vulnerables. Gracias de corazón de un preso veterano que no se cansa de denunciar todas las injusticias. Un cordial abrazo, camaradas, y espero vuestra respuesta, no lo dudo.
Francisco Aroca, alias Piyayo
PS: Adjunto también instancia de la presencia de jurista de la prisión, que hasta la fecha no sabemos ni cómo se llama.
[box] Para escribir al compañero:
Francisco Aroca Lisón
Centro Penitenciario de Huelva
Ctra. de la Ribera, s/n
21007 Huelva [/box]

La historia del crecimiento del encarcelamiento de mujeres se ha visto oscurecida por discusiones demasiado amplias sobre la población carcelaria «total» durante demasiado tiempo. Este informe arroja más luz sobre lo que les pasa a las mujeres en la era del encarcelamiento masivo mediante el seguimiento de las tendencias de la población carcelaria desde 1978 para los 50 estados de EE.UU. El análisis identifica los lugares donde las reformas recientes parecen haber tenido un efecto dispar sobre las mujeres, y ofrece recomendaciones a los estados para revertir el encarcelamiento masivo de las mujeres junto con el de los hombres.
En todo el país, encontramos una perturbadora disparidad de género en las tendencias recientes de población carcelaria. Si bien las reformas recientes han reducido el número total de personas en las cárceles estatales desde 2009, casi todo el descenso ha sido entre los hombres. Al profundizar en los datos específicos del estado, podemos identificar los estados que generan la disparidad.
En 35 estados, las cifras de la población femenina han sido peores que las de los hombres, y en algunos estados extraordinarios, las poblaciones carcelarias de mujeres han crecido lo suficiente como para contrarrestar las reducciones en la población masculina. Con demasiada frecuencia, los estados socavan su compromiso con la reforma de la justicia penal al ignorar el encarcelamiento de las mujeres.
Las mujeres se han convertido en el segmento de más rápido crecimiento de la población encarcelada, pero a pesar del reciente interés en la alarmante tendencia nacional, pocas personas saben lo que está sucediendo en sus propios estados. Examinar estas tendencias estatales es fundamental para tomar decisiones políticas a nivel estatal que dictarán el futuro de la encarcelación masiva.
Ver entradaFigura 1: Las tasas de encarcelamiento de mujeres han crecido dramáticamente desde finales de los años setenta. Pero a diferencia de la población total encarcelada, que es abrumadoramente masculina, las tasas de encarcelamiento de las mujeres han crecido casi por igual a las tasas de las prisiones estatales. (También disponible en números brutos. Los datos detrás de ambos gráficos están en la Tabla 1).
Tendencias nacionales en el crecimiento de las prisiones estatales de mujeres
A nivel nacional, las tendencias de encarcelamiento de las mujeres generalmente han seguido el crecimiento general de la población encarcelada. Tal como lo vemos en la población total, el número de mujeres encarceladas por violaciones de las leyes estatales y locales se ha disparado desde fines de la década de 1970, mientras que la población carcelaria federal no ha cambiado tan dramáticamente. Estas tendencias demuestran claramente que las políticas estatales y locales han impulsado la encarcelación masiva de mujeres.
Figura 2: Desde 1978, el número de mujeres en las cárceles estatales a nivel nacional ha crecido a más del doble del ritmo de los hombres, a más de 9 veces el tamaño de la población de 1978.
Figura 3: La tendencia nacional del encarcelamiento de las mujeres en las cárceles estatales oscurece una tremenda cantidad de variaciones de estado a estado. Los datos a nivel estatal revelan que algunos estados, como Oklahoma y Arizona, han visto un crecimiento mucho más dramático en las cárceles de mujeres, mientras que otros han mantenido las tasas muy por debajo del promedio nacional.
Los esfuerzos recientes para revertir el crecimiento han funcionado mejor para los hombres que para las mujeres
Tal vez el hallazgo más preocupante sobre el encarcelamiento de mujeres es el poco progreso que han hecho los estados en frenar su crecimiento, especialmente a la luz de los avances logrados para reducir la población carcelaria de hombres.
Por supuesto, se han logrado algunos avances para desacelerar e incluso revertir el crecimiento de las poblaciones carcelarias estatales desde que alcanzaron su punto máximo a nivel nacional en 2009. Pero este progreso ha sido desigual, afectando a los hombres más que a las mujeres. El número total de hombres encarcelados en las cárceles estatales cayó más del 5% entre 2009 y 2015, mientras que el número de mujeres en las cárceles estatales cayó solo una fracción de un por ciento (0,29%).
Tendencias a nivel estatal (ver tabla 2)
Desde 2009, las poblaciones de mujeres han tenido peores resultados que las poblaciones de hombres en 35 estados.
A nivel estatal, los efectos dispares de las reformas de la justicia para hombres y mujeres son aún más dramáticos. En términos de cambio relativo (por ciento) en el número de mujeres y hombres en las cárceles estatales desde que la población total de las cárceles del estado alcanzó su punto máximo en 2009,a las mujeres les ha ido peor que a los hombres en 35 estados. En estos estados, las poblaciones carcelarias de mujeres:
- han crecido, mientras que las poblaciones de hombres han disminuido,
- han continuado superando el crecimiento de las poblaciones de hombres, o
- han disminuido, pero de forma menos marcada que las poblaciones de hombres.
En muchos estados, tratar el encarcelamiento de mujeres como un acontecimiento tardío, en efecto, ha retrasado los esfuerzos para el encarcelamiento.
Con más frecuencia, en 19 estados, las poblaciones carcelarias estatales de mujeres continuaron superando el crecimiento de la población carcelaria de hombres después de 2009. En algunos de estos estados, el encarcelamiento de mujeres está en realidad impulsando el crecimiento de las cárceles estatales. En Kentucky, Missouri, Nevada y New Hampshire, casi la mitad del crecimiento total de las prisiones entre 2009-2015 fue en las cárceles de mujeres, a pesar de su población mucho más pequeña. En Carolina del Norte, Ohio, Tennessee y Virginia, se agregaron más mujeres a las poblaciones carcelarias estatales que los hombres. En estos 4 estados, entre el 52% y el 97% del crecimiento total de las cárceles estatales fue impulsado por el crecimiento en las poblaciones de mujeres.
En consonancia con la tendencia nacional, las poblaciones penitenciarias de mujeres han disminuido, pero menos dramáticamente que las poblaciones masculinas, en 8 estados desde 2009. En Massachusetts y Nueva York, por ejemplo, las poblaciones de hombres se redujeron en más del 10% mientras que las poblaciones de mujeres disminuyeron solo 5%.
En algunos estados, las mujeres se descarrilan más rápido que los hombres
Por supuesto, no es universal el caso de que a las mujeres les haya ido peor que a los hombres cuando se trata de la encarcelación de las prisiones estatales. En 14 estados, los cambios en el encarcelamiento de las mujeres en realidad están desacelerando el crecimiento de las poblaciones carcelarias del estado, e incluso a veces conducen a la decarcelación. En Hawaii, Louisiana y Mississippi, las reducciones en la población de mujeres representaron entre el 15% y el 25% de la reducción total de la población carcelaria de cada estado; en Rhode Island, casi la mitad de la reducción total fue entre mujeres. Utah se destaca como el único estado donde hubo una reducción significativa (11%) en la población carcelaria de las mujeres, que fue suficiente para contrarrestar el ligero crecimiento entre los hombres. Para los investigadores interesados en cambios de políticas que reducen el encarcelamiento de las mujeres y promueven reformas de justicia más profundas, estos casos especiales pueden ser informativos.
¿Por qué el progreso es más lento para las mujeres?
Aunque podemos identificar algunas de las razones del enorme crecimiento de la encarcelación de mujeres (ver el recuadro de contexto ), es más difícil decir por qué el progreso hacia la reversión del crecimiento de las prisiones ha sido más lento para las mujeres. Aún es más difícil identificar posibles soluciones políticas para la brecha de género, especialmente cuando la brecha está muy relacionada con cambios sistémicos más amplios que afectan las perspectivas de las mujeres.Sin embargo, ya se han identificado algunas diferencias de género en la política y la práctica que afectan la probabilidad de, y el daño causado por, la participación de la justicia penal para las mujeres. Como punto de partida, los responsables de la formulación de políticas y los futuros investigadores deberían explorar el alcance, el impacto y las posibles soluciones a estos problemas:
- Mientras están encarcelados, las mujeres pueden enfrentar una mayor probabilidad de acción disciplinaria y sanciones más severas por un comportamiento similar en comparación con los hombres. La acción disciplinaria funciona en contra de la capacidad de una mujer encarcelada para obtener tiempo libre de su sentencia y en contra de sus posibilidades de libertad condicional.
Hay menos programas de diversión disponibles para las mujeres. En
- Wyoming, por ejemplo, un programa de «campamento de entrenamiento» que permite a los delincuentes primerizos participar en un programa de rehabilitación y educación de seis meses en lugar de años en prisión soloestá abierto para hombres . Debido a que no hay un programa similar disponible para las mujeres en el estado, las mujeres en Wyoming pueden enfrentar años de encarcelamiento por las ofensas por primera vez, mientras que sus compañeros varones regresan rápidamente a la comunidad.
- Los Estados continúan «ampliando la red» de participación en la justicia penal criminalizando las respuestas de las mujeres al abuso y la discriminación basados en el género. Este informe ya ha abordado cómo la criminalización del uso de drogas y la participación periférica en las redes de drogas ha impulsado el crecimiento de las prisiones de las mujeres (ver la barra lateral de Contexto ). Otros cambios de política han llevado a arrestos obligatorios o «dobles» por luchar contra la violencia doméstica, aumentar la criminalización de la mala conducta de las niñas en edad escolar -incluidos los esfuerzos de supervivencia como huir- y la criminalización de mujeres que se sostienen a sí mismas a través del trabajo sexual .
La necesidad de atención específica para el encarcelamiento de mujeres
Centrarse en el encarcelamiento de las mujeres ayudará a las mujeres y puede generar nuevas ideas para acelerar la reducción de todas las poblaciones carcelarias.
El encarcelamiento de las mujeres impacta el panorama más amplio de la encarcelación masiva, especialmente después de décadas de rápido crecimiento. En algunos estados, la creciente encarcelación de las mujeres ahora impulsa el crecimiento de las cárceles, mientras que en otros estados, amortigua el efecto de las reformas penitenciarias. Ignorar el problema frena el progreso, mientras que un análisis más profundo de los efectos de género probablemente genere nuevas ideas que puedan acelerar la reducción de las poblaciones carcelarias.
Pero, aparte del panorama general de la encarcelación masiva, el encarcelamiento de las mujeres demanda más atención debido a las distintas formas en que las cárceles y las cárceles les fallan a las mujeres y sus familias. La investigación muestra consistentemente que las mujeres encarceladas enfrentan diferentes problemas que los hombres, y las prisiones a menudo empeoran esos problemas. Aunque no es una lista exhaustiva, algunos de los principales problemas que enfrentan las mujeres encarceladas incluyen:
- Es más probable que las mujeres ingresen a la prisión con un historial de abuso, trauma y problemas de salud mental (consulte la barra lateral Contexto ). Pero incluso en el ambiente carcelario «seguro», las mujeres enfrentan abusos sexuales por parte del personal correccional u otras mujeres encarceladas,y tienen más probabilidades que los hombres de experimentar una angustia psicológica grave. (Esto es sin mencionar a las niñas que son víctimas en instalaciones para menores o al abuso de mujeres transgénero encarceladas). El tratamiento de los traumas y problemas de salud mental a menudo es inadecuado o no está disponible en las cárceles.
- Las mujeres tienen diferentes necesidades de salud física, incluida la salud reproductiva,el manejo de la menopausia, la nutrición y, a menudo, el tratamiento para los trastornos por uso de sustancias. Una vez más, los sistemas de salud en las cárceles, diseñados para hombres, con frecuencia no satisfacen estas necesidades básicas.
- La mayoría de las mujeres en prisión (62%) son madres de niños menores de edad. Estas mujeres son más propensas que los padres en prisión a ser las principales cuidadoras de sus hijos, por lo que el número cada vez mayor de mujeres en las cárceles se traduce en más y más trastornos familiares e inseguridad.Las mujeres encarceladas y sus familias carecen de contacto cara a cara: debido a que hay menos cárceles para mujeres, es más probable que las mujeres estén en cárceles ubicadas lejos de sus hogares, lo que dificulta y dificulta las visitas . Para empeorar las cosas, si los niños son colocados en hogares de guarda cuando su madre está encarcelada, su sentencia de prisión puede cortar los lazos familiares de forma permanente .
- Económicamente, las mujeres con antecedentes de encarcelamiento enfrentan obstáculos particularmente desalentadores cuando regresan a sus comunidades. Incluso antes de que sean encarcelados, las mujeres encarceladas ganan menos que los hombres en prisión y ganan menos que las mujeres no encarceladas de la misma edad y raza.Las prisiones para mujeres no satisfacen la necesidad o demanda de oportunidades de programas vocacionales y educativos.Y una vez liberado, las consecuencias colaterales del encarcelamiento hacen que encontrar trabajo, vivienda y apoyo financiero sea aún más difícil.
Conclusión
La encarcelación masiva de mujeres es dañina, derrochadora y contraproducente; eso está claro. Pero la comprensión de la nación sobre el encarcelamiento de las mujeres adolece de la relativa escasez de datos, análisis y discursos específicos de género. A medida que el número de mujeres en cárceles y cárceles continúa aumentando en muchos estados, incluso a medida que disminuye el número de hombres, comprender este dramático crecimiento se vuelve más urgente. ¿Qué políticas alimentan el crecimiento continuo hoy? ¿Qué parte juega el crecimiento de la cárcel? ¿Dónde se necesita más cambio ahora y qué tipo de cambios ayudarán? Este informe y los datos estatales que proporciona sientan las bases para que los estados realicen estas preguntas críticas a medida que toman medidas deliberadas y decisivas para revertir el crecimiento de las prisiones.
Recomendaciones
Debido a que, como lo demuestra este informe, todos los estados llegaron a la encarcelación masiva de mujeres por diferentes medios y algunos estados están más adelantados que otros al revertir el curso, no existe una solución única para todos. A medida que todos los estados comiencen a examinar sus propios patrones para desarrollar una estrategia efectiva para reducir las poblaciones carcelarias, se beneficiarían al explorar estas diez recomendaciones extraídas de las experiencias de otros estados.
- En términos más generales, las agencias de justicia penal deben adoptar un enfoque que tenga en cuenta las cuestiones de género para satisfacer las necesidades de las mujeres implicadas en la justicia. Teniendo en cuenta la gran cantidad de mujeres cuyas experiencias con traumas, trastornos por consumo de sustancias y problemas de salud mental han llevado a su contacto con el sistema de justicia penal, las alternativas al encarcelamiento que tratan estos problemas subyacentes probablemente sean más apropiadas para muchas mujeres que las prisiones, donde éstas los problemas a menudo se exacerban Cuando los legisladores y los administradores entienden y reconocen los caminos únicos de las mujeres hacia la participación en la justicia penal, «la criminalización de los comportamientos de supervivencia de las mujeres»puede cambiar a tratamiento y servicios como estrategias más efectivas de prevención del crimen. La programación de la agencia correccional y la capacitación del personal también deben ser «informadas por el trauma» , sin causar daños como mínimo, y reconociendo que la mayoría de las mujeres bajo su cuidado son víctimas y también «delincuentes».
Para ser claros, la forma de prestar un mejor servicio a las mujeres en prisión no es construir mejores cárceles- pero para garantizar que las mujeres estén incluidas en las reformas que alejan a las personas de las cárceles y las dirigen hacia mejores soluciones. Los cambios más efectivos revertirán el crecimiento de todas las poblaciones encarceladas, sin dejar a las mujeres atrás.
Para reducir el número de personas que ingresan al sistema correccional:
- Los gobiernos estatales y locales deberían ampliar el uso de estrategias y programas de desviación en cada etapa posible, desde la detención previa a la detención nuevamente. Desde el primer momento del contacto con la policía, existen oportunidades para redirigir a las personas fuera del sistema de justicia penal hacia tratamientos y servicios de rehabilitación. La policía, los fiscales y los jueces deben ser entrenados y alentados a identificar a las personas cuya salud mental, uso de sustancias u otras necesidades personales puedan ser mejor atendidas en entornos alternativos en su comunidad, que incluye a la mayoría de las mujeres involucradas en la justicia penal. La policía debería trabajar con los proveedores locales de servicios de salud y sociales para dirigir a las personas en crisis a los servicios apropiados en lugar de a la cárcel, como muchos han hecho con el «equipo de intervención de crisis».programas. Los legisladores deberían ampliar el uso, la elegibilidad y la accesibilidad de los tribunales de resolución de problemas (tribunal de drogas, tribunal de salud mental, tribunales centrados en el reingreso, etc.) y programas de remisión previa al juicio dirigidos por el fiscal cambiar el tratamiento de la salud pública y los problemas sociales a proveedores de servicios profesionales fuera del sistema de justicia penal.
- Los estados deberían reclasificar los delitos penales y cambiar las respuestas a las ofensas de bajo nivel para evitar comportamientos de sobrecriminalización que representen una amenaza menor para la seguridad pública. Los delitos menores que no amenazan la seguridad pública se deben convertir en infracciones que no impliquen jaula; se deben emitir citaciones en lugar de arresto por muchas ofensas de bajo nivel; y los programas de derivación basados en tratamientos totalmente financiados deben ser respuestas predeterminadas en lugar de encarcelamiento. Uno de los ejemplos más notorios de la sobrecriminalización de las mujeres es el arresto dual obligatorio, que en efecto criminaliza a las víctimas de la violencia doméstica.
- Los gobiernos federales, estatales y locales deben financiar completamente la defensa criminal de indigentes. La mayoría de los acusados son demasiado pobres para pagar un abogado privado, sin embargo, los recortes presupuestarios en cada estado han dejado las oficinas de los defensores públicos sobrecargadas de trabajo y sin los recursos adecuados . Los defensores públicos desempeñan un papel clave para mantener a las personas fuera de la cárcel y la prisión, y su función debe financiarse de manera comparable a la persecución. La defensa pública es particularmente importante para las mujeres que tienen recursos financieros limitados para pagar abogados privados.
- Los estados deberían cambiar las políticas que criminalizan la pobreza o que crean incentivos financieros para sentencias innecesariamente punitivas.Los Estados deben alentar a los jueces a utilizar sanciones no monetarias, en lugar de multas y tarifas, y asegurarse de que los jueces lleven a cabo audiencias sobre la capacidad de pago antes de evaluar las tarifas. Los estados y los gobiernos locales deberían dejar de encarcelar a las personas por no pagar multas y tarifas que no pueden pagar y ampliar los sistemas de exención, planes de pago y opciones de servicio comunitario de forma que sean conscientes de las obligaciones de cuidado de una persona, que recaen desproporcionadamente en las mujeres. Las tarifas de habitación y comida y los sistemas de libertad condicional con fines de lucro deberían eliminarse para eliminar los incentivos financieros obvios para prolongar el control correccional. Finalmente, y de manera crucial, los estados deberían eliminar la fianza del dinero, lo que conduce injustamente a una mayor detención y peores resultados para los acusados pobres.
Para reducir la probabilidad y la duración del encarcelamiento para aquellas personas condenadas que representan poco riesgo para la seguridad pública:
- Los estados deben reformar las políticas de sentencia para restaurar la discreción judicial, evitar el exceso de sentencias y alentar la liberación anticipada de las personas de bajo riesgo. Deben derogarse las oraciones mínimas obligatorias y las «tres huelgas» o las leyes habituales del delincuente, de modo que las oraciones se puedan elaborar cuidadosamente para que coincidan con las circunstancias de cada persona, su delito y cualquier víctima. Hasta que se puedan derogar las leyes mínimas obligatorias, se pueden promulgar leyes de «válvulas de seguridad» para permitir que los jueces se desvíen de los mínimos obligatorios bajo ciertas condiciones.
- Los gobiernos estatales y locales deben limitar la frecuencia, las condiciones y la duración de la supervisión comunitaria para evitar una ampliación innecesaria de la red de control correccional. Si bien la supervisión previa al juicio, de libertad condicional y de libertad condicional permite a las personas permanecer en su comunidad, las condiciones de supervisión pueden ser contraproducentes cuando son especialmente numerosas, costosas o difíciles de equilibrar con las obligaciones familiares o laborales. De esta manera, las oraciones a la supervisión de la comunidad realmente pueden hacer que la gente falle y llevar a más encarcelamiento. Las oraciones a la supervisión de la comunidad solo deben usarse como una respuesta proporcionada, no como una solución general.
- Los Estados deberían alentar una liberación más temprana de la prisión mediante la ampliación del uso de incentivos para recompensar el cumplimiento y la detención de personas que probablemente no volverán a delinquir. Las leyes de «Verdad en la Sentencia» deben derogarse para que el personal correccional pueda aprovechar al máximo los créditos de buen tiempo y la libertad condicional como herramientas de gestión, y las personas encarceladas que probablemente no volverán a delinquir pueden ser liberadas antes.Los estados deberían adoptar políticas presuntas de libertad condicional que harían que las personas sean elegibles para la libertad condicional tan pronto cumplan su sentencia mínima, y ampliar la libertad condicional para las personas mayores y gravemente enfermas que es poco probable que reincidan.
Para reducir la reincidencia y apoyar a las mujeres condenadas en la comunidad:
- Los gobiernos estatales y locales deberían implementar y financiar estrategias con perspectiva de género para apoyar la reinserción de las mujeres. Las mujeres que regresan a sus hogares después de la prisión tienen una mayor necesidad de vivienda, empleo y servicios de apoyo financiero que los hombres,y tienen necesidades particulares relacionadas con el trauma y el uso de sustancias, la salud física y el estrés y las responsabilidades de los padres. Los servicios integrales que comienzan con la planificación previa al lanzamiento y se conectan con la administración de casos posteriores a la publicación y los servicios en la comunidad pueden ayudar a estabilizar a las mujeres y las familias y romper el ciclo de participación en la justicia penal.
- Los estados deben eliminar las consecuencias colaterales de las condenas penales que presentan barreras para una reinserción exitosa. Las leyes que excluyen automáticamente a las personas con condenas penales de los beneficios públicos, la vivienda, las licencias de conducir, la participación cívica y las oportunidades educativas y de empleo son contraproducentes; hacen que sea más difícil para las personas de escasos recursos económicos tener éxito y evitar una mayor participación de la justicia penal. Del mismo modo, penalizar la falta de pago de las deudas de la justicia penal (u obligaciones financieras legales) con el encarcelamiento o con períodos de prueba más prolongados contribuye al crecimiento de la prisión. Las mujeres involucradas en la justicia penal se encuentran entre los miembros más pobres de la sociedad, por lo que estas barreras adicionales afectan particularmente a las mujeres. Los legisladores deben derogar las leyes que crean barreras legales y financieras para el éxito, y apoyar las iniciativas que mejoran las oportunidades para las personas con convicciones.
Algunas fotos de la concentración convocada el 28 de diciembre ante la sede la máxima autoridad carcelera por Familias Frente a la Crueldad Carcelaria 
Hablamos de la muerte por ahorcamiento de una persona presa en la cárcel racista de Archidona; de la negativa judicial a excarcelar a Ibon Iparragirre, a pesar de su enfermedad terminal; de la situación de Soraya Durei y Belén Vázquez Campillo, que reivindican también la excarcelación por enfermedad grave; de la huelga de hambre de tres presos en Topas, por lo mismo y contra la deportación de las personas presas; y de las agresiones y trato degradante denunciadas por dos presos en la cárcel de Zuera. Nos referimos a los eventos anticarcelarios navideños que se han convertido en costumbre, positiva pero insuficiente. Y, finalmente, reproducimos fragmentos de la grabación sonora de lo sucedido en la concentración de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria ante la sede central de la Secretaría General Carcelera, en Madrid.

Copiamos de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria el siguiente comunicado publicado por ellas desde la cárcel de Zuera el 28 de diciembre:
Os escribo para comunicaros que el 12 de diciembre nos hicieron un cacheo pero antes nos esposaron, algo innecesario pues nuestro comportamiento fue en todo momento correcto. También nos han pegado e intentado provocar tirando champú por encima de las camas y las fotos familiares por el suelo también con champú y toda la ropa pisada. Creemos que lo que pretenden es buscarnos más causas, ahora que nos queda poco tiempo para salir. A mí me pegaron por decirles que por qué no estaba presente el jefe de servicios y que iba a denunciarles. Uno de ellos se rió en mi cara diciéndome que él se alimenta de denuncias. Necesitamos ayuda. Tememos que nos pase lo que a José Serrano y a otras personas que murieron en extrañas circunstancias, quedándoles poco para salir en libertad.
Estamos hartos, llevamos años siendo desnudados, cacheados, humillados y degradados precisamente por falta de psicología, ética y moral. Facilitar la libertad y en primer término la salud no significa hincharnos a medicación sino proporcionarnos un equilibrio emocional, el cual pasa por acercarnos a nuestras familias. Escribo esto con media sonrisa. Me falta la otra media que no se ve, la sonrisa de mi madre, muy mayor ya, el calor de la familia, una madre y un hijo que conviertan las lágrimas en risas y libertad. He encontrado mi camino: con sudor, angustia, soledad, sufrimiento y enfermedad. Necesito reencontrarme con ella.
Gracias por escucharme.
Si queréis escribirme mi dirección es:
Óscar Gutiérrez González
Centro Penitenciario de Zuera
Autovía A-23 km 328
50800 Zuera (Zaragoza)








