Opinión Sobre Actos De La COPEL. Matizaciones de Agustín Moreno Sobre Lo Ocurrido Después De La Visita Del Director General Carcelero Al Penal De El Dueso En Abril De 1978

OPINIÓN SOBRE ACTOS DE LA COPEL

Creo que en el texto titulado «Pros y contras de ‘Modelo77′» hay una dureza excesiva sobre los compañeros confinados en El Dueso en 1978. No es la primera vez que soy comprensivo con la actitud asamblearia que tomaron los nuestros. Son varios los factores que concurrían en esas fechas para quienes constituían el más importante motor humano de los prisioneros en lucha tomaran estratégicamente otros compromisos en las peleas carcelarias. Al desaparecer las principales referencias de los activos en las cárceles provinciales (y penales), quedaron pequeñas fuerzas desorientadas, con difíciles iniciativas, porque las personas no son un programa, la proyección mimética, sino una incertidumbre por el vaciamiento de las luchas que realizó el estado. A primeros de 1978 entraban en las cárceles bocanadas de presos de otro sistema, la mayoría toxicómanos. Los reductos copelianos vivían una situación paenitenciaria nueva. Había mucha soledad creada por la incertidumbre en esos medios coercitivos. Las bazas del estado fueron el confinamiento estricto de la mayor fuerza de la lucha, el despliegue tóxico en las barriadas poblacionales, y las esperanzas del cambio del régimen interior por una personalidad que en  la época estaba avalada por los abogados cómplices de COPEL. Había extenuación psicológica. Los confinados habían recibido múltiples apaleamientos. Tanto el cuerpo como la psicología tienen un límite en el violento estrés recibido y que se vivía. Las personas no son de acero, intentan evitar nuevos sufrimientos intensivos. Soy comprensivo con las decisiones de la lucha menor, que no anulada, tomadas asambleariamente por los compañeros. Nunca iría en contra de los nuestros, porque no tenemos relevos y porque nos hemos partido el pecho a descubierto. No hay forma de clonar luchadores que no respiren.

En febrero de 1977 viramos radicalizando las luchas. Nos forzaron las circunstancias. Un año y pico después hemos tenido otro viraje forzados por los nuevos acontecimientos. Es más importante no perder los proyectos políticos anticarcelarios para no perdernos en los ambientes de la insensibilidad abismal.

También comprendemos que haya alguna excepción disconforme y que lo manifieste. Nada nuevo donde no existe dios.

Agustín Moreno Carmona

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