Categoría: Cárceles racistas

Después de emitir unos fragmentos de la presentación en Valencia, el sábado pasado, del libro “La radicalización del racismo”, por asistir a la cual dejamos de hacer el programa esa semana, conversamos con Gonzalo Tejerina Y Vicent Almela sobre el estado de excepción declarado por la pandemia ficticia del coronavirus, en cuanto afecta a las persona presas, especialmente.

Actividad en la calle Cárceles racistas La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Actividad en la calle Cárceles racistas Sociedad-cárcel

Con la participación de Gonzalo Tejerina, hablamos de las actividades de apoyo a la huelga de hambre rotativa de lxs presxs en lucha que ha habido o está a punto de haber en 11 o 12 diferentes ciudades; de la catástrofe médico-sanitaria en la cárceles del Estado español y del genocidio por abandono que se está ejecutando en ellas, incluidas la reciente muerte, por aplicación de un “protocolo de contención” por sujección mecánica, de Iliass Tahiri, en una cárcel de niños y el archivo de la denuncia por la juez competente (?). Hablamos de la situación de Gabriel Pombo Da Silva, detenido en Portugal, en espera de extradición a manos del Estado español y necesitado de apoyo económico para su defensa jurídica. Convocamos a la próxima presentación en Valencia, por sus autoras, del libro “La radicalización del racismo”, el próximo sábado, 7 de marzo. Leemos la carta de un preso en lucha sobre abandono médico y otros abusos en la cárcel de Murcia II.

Actividad en la calle Cárceles racistas La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Traducimos del catalán  la siguiente entrevista, publicada por Vicent Almela y Guille Larios en el nº 494 de La Directa. Hablan largo y tendido con Ainhoa Nadia Douhaibi, una de las autoras, junto a Salma Amazian, del libro, recientemente editado por el proyecto autogestionario Cambalache, de Oviedo, “La radicalización del racismo. Islamofobia de estado y prevención antiterrorista”, una investigación valiente y radical sobre las raíces históricas, culturales y sociales del racismo antimoro y cómo se reproduce y utiliza desde el Estado en ámbitos como la escuela, la cárcel, los falsimedios o las políticas policiales de “prevención antiterrorista” para construir un enemigo ficticio que justifique maniobras criminalizadoras y mermas de libertad al servicio del régimen totalitario de dominación y explotación imperante y de los intereses de sus beneficiarios. El libro, que describe detalladamente, entre otras situaciones, la del compañero Mohamed Achraf, preso a causa de tales maniobras, que terminó ayer sus diez días de participación en la huelga de hambre rotativa por la excarcelación de lxs presxs enfermxs, se puede pedir a la editorial y descargarlo en pdf siguiendo el enlace del título. Las imágenes de arriba, que son las de su portada, contraportada y solapas informativas, se pueden ampliar picando sobre ellas para ver mejor su contenido.

“LO QUE SE CONSIDERA O NO TERRORISMO ES UNA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA”

Según Ainhoa ​​Nadia Douhaibi, educadora social y centrada en la investigación sobre racismo institucional y de estado, las políticas preventivas contra el radicalismo que se están aplicando hoy en Cataluña y en en el Estado español están construidas a partir de coordenadas raciales, culturales y religiosas, y no existe un “problema de radicalización” en los términos en que se está formulando. Junto con Salma Amazian, que forma parte del espacio de reflexión y militancia descolonial 1492, acaban de publicar el libro “La radicalización del racismo. Islamofobia de Estado y Prevención antiterrorista” (Cambalache, 2019), donde hacen un repaso sobre cómo se ha construido históricamente el racismo antimoro y como han evolucionado las políticas antiterroristas que afectan a las comunidades musulmanas según los intereses económicos y estratégicos de Occidente.

¿Qué estigma se esconde hoy en día en la palabra moro?

Pues depende de quién y en qué contexto la utiliza. Entre nosotros, por ejemplo, a menudo hablamos de moros y moras y no conlleva ningún estigma ni tiene una connotación negativa. Sin embargo, sabemos que esta palabra lleva implícita una gran carga histórica, política, económica, religiosa y cultural que se ha ido forjando desde antes de la expulsión definitiva de las comunidades árabes de los territorios que hoy controla el Estado español. En la época moderna, los agravios que se ocultan tras la palabra moro van en torno a una construcción bárbara sobre el otro, sobre todo en términos de género masculino. Es una construcción asociada a una cuestión machista, a formas de vida no contemporáneas, generalmente violentas… Hoy, a través de la islamofobia de estado y el racismo institucional, se presenta como una idea asociada al terrorismo y a la de potencial terrorista.

¿En esta construcción del estigma, qué relación histórica existente entre España y Marruecos?

En el Estado español, la palabra moro tiene una connotación muy particular por la relación histórica con el Magreb, pero también por lo que pasó en estos territorios antes de que fueran llamados España. La constitución del siglo XIX fue posible por la negación, la muerte y la invisibilización del moro. España es España porque ha conseguido eliminar el rastro y la huella del moro de su identidad y de su construcción nacional y de estado.

¿Por qué algunos moros están bien considerados socialmente y otros no?

Yo diría que en general no hay una buena imagen de los moros. Pero es cierto que últimamente hay una especie de campaña en torno del moro bueno y el moro malo, que yo creo que tiene que ver con qué grado de moderación tiene su expresión religiosa; qué importancia y qué espacio le otorga a la religión en el espacio público, institucional, administrativo… Si reivindica que la religión va con él a todas partes y vive en relación con esto, es más rechazado que el moro moderado, el integrado, el que acepta que debe modificar su práctica religiosa u ocultarse para encajar bien socialmente. Y esto se hace en beneficio del supremacismo occidental, blanco y laico.

¿Cuándo y cómo se empieza a relacionar el moro con el terrorismo yihadista?

Desde la era colonial moderna hasta hoy ha habido muchos conflictos sociales y bélicos, como la guerra de Bosnia o el conflicto Palestina-Israel, que han apuntalado esta construcción del musulmán como el enemigo del estado y como objetivo a vencer y eliminar. Aunque la cuestión del terrorismo tiene un antes y un después con el 11-S, estos relatos de conflicto bélico estatal han construido o reforzado una idea ya existente del moro musulmán como peligro. Pero como un peligro para los intereses del estado nación capitalista; un orden social, económico, cultural y de género blanco, determinado por la idea de la razón y la ciencia como forma de entender la vida, de unos únicos valores legítimos que determinan el orden ético.

¿A qué intereses responde la construcción de este relato?

En su día esto cumplió unos intereses muy concretos, que eran los intereses de la empresa colonial del momento, con la expansión en el Atlántico, que vendría a construir al otro como explotable. No habría sido posible el desarrollo capitalista e industrial ni nada de lo que hoy en día tenemos si no hubiera habido un sujeto al que podíamos racializar y, por tanto, explotar. Y que nos era igual que muriera en el trabajo, porque detrás teníamos a otro que le podía sustituir. El objetivo de esto era la acumulación de la riqueza y la perpetuación del sistema de clases, y es la base por la que hoy tenemos gas, petróleo y un determinado nivel de vida en las sociedades occidentales. Es también gracias a este relato como los estados pueden justificar su presencia y extracción de recursos en lo que ellos llaman Oriente Medio. No se puede entender que los estados defiendan que existen unos peligros asociados al yihadismo salafista mientras mantienen conversaciones con el máximo mandatario de Arabia Saudí, que es el principal propagador de la ideología wahabí en todos los territorios del planeta. Esta es la ideología que, según ellos, sería la base de los procesos de radicalización.

¿Qué papel tienen los medios de comunicación como maquinaria de alimentación de este relato?

Las instancias políticas y del poder siempre han utilizado los medios de comunicación como un mecanismo que les permite construir una agenda política y priorizar riesgos y importancias según sus intereses. Los medios incluyen, por tanto, dentro del aparato del estado. Asimismo, la misma población que no cuestiona o colabora con el aparato también está contribuyendo, legitimando y creyéndose la amenaza del terrorista y entendiendo la seguridad como una cuestión prioritaria en la vida de las personas. Y, por tanto, no terminan cuestionando o colindante de manera contundente determinadas políticas que a ellos no les afectan de forma directa, pero en el resto sí. La sensación de miedo o de pérdida de poder es tan grande que acaban permitiéndolo y legitimándolo.

Según apuntáis en el libro, “no hay un problema de inmigración ni de ‘terrorismo yihadista’, o ‘crisis de refugiadas’, al menos en los términos en que este debate se está planteando”. ¿Qué queréis decir con esto?

Que la construcción de los problemas sociales se basa en construcciones políticas que responden a los intereses de las facciones de poder que deciden cuál es un problema prioritario y qué no. La agenda política del estado no aborda de la misma manera el problema de la vivienda, que ha causado más muertes, desamparo, precariedad y malestar social que este tipo de terrorismo que ellos llaman yihadismo. Pero el despliegue presupuestario, los efectivos, el relato del poder sobre el problema… Todas estas acciones terminan construyendo una narrativa que la gente de la calle se acaba creyendo. Lo que es considerado terrorismo y lo que no es una construcción política que responde a unos intereses concretos.

¿Qué estrategias han construido los estados para defenderse de este supuesto terrorismo yihadista?

La cuestión principal es que la política antiterrorista global es de carácter preventivo. Esto quiere decir que no viene a juzgar hechos, sino que viene a prevenir que pasen. Por lo tanto, se genera una fase precriminal, donde esta política preventiva debe decidir dónde cree que se generará este problema o donde cree que hay potenciales terroristas. Y esta decisión, en España, se toma a partir de coordenadas raciales, culturales y religiosas en relación con la población árabe-musulmana, paquistaní o del sudeste asiático. Y esto es sumamente peligroso. Lo que sucede es que a la hora de juzgar, como no hay actos delictivos cometidos, esta gente va a juicio sin pruebas, sólo con indicios. A menudo estos indicios son insuficientes o poco concluyentes para poder condenar, y entonces lo que hace el Estado es utilizar el marco legal de la ley de extranjería, que permite la expulsión sumaria con base en razones de “seguridad nacional”. Así, esta aplicación permite que no sea necesario pasar por todas las garantías procesales ordinarias. Por tanto, la ley de extranjería es una punta de lanza para terminar de cumplir lo que el Código Penal no termina o no puede hacer.

En escuelas, centros escolares y comisarías de Cataluña se están empezando a aplicar protocolos de prevención de la radicalización. ¿Cómo funcionan?

Desde que empecé la investigación he tenido mucho interés en saber cuáles eran estos indicadores concretos y por qué son importantes, porque nos dicen lo que la policía y el Estado consideran como señales de alerta en un proceso de radicalización. Pero soy reacia a compartirlos, ya que pueden generar miedos entre las comunidades musulmanas. Básicamente estos indicadores son expresiones de la práctica religiosa, que si no eres musulmán no significa nada, pero si eres musulmán significa un elemento de sospecha. Y aunque podamos estar sensibilizadas, hay personas que cuando se les detallan estos indicadores no paran de verlos en todas partes, porque se les activa la maquinaria psicosocial. Se trata de una criminalización de la práctica religiosa, lo que convierte a todo un sector poblacional en potenciales terroristas hasta que se demuestre lo contrario.

¿Estos protocolos en sí mismos pueden ser agentes de radicalización dentro de las comunidades musulmanas?

Las técnicas y los métodos policiales para detectar la radicalización implican el uso de testigos protegidos que buscan incitar o provocar algún tipo de radicalización oculta. En este tipo de procesos, yo creo que sí se puede dar este supuesto. En Estados Unidos, en el Reino Unido o en el Estado español es un método ampliamente utilizado por los cuerpos policiales. Con el imán de Ripoll quizá pasó algo similar. Cuando salieron las informaciones de que era colaborador del CNI y que había pasado por la cárcel, no puedes evitar preguntarte si se le había aplicado algún protocolo de radicalización, si era una persona idónea para colaborar con la policía y ser introducida en una comunidad para ver si los jóvenes se estaban radicalizando. Creo que no podemos dejar de sospecharlo.

¿Qué peligros conlleva la aplicación de estos protocolos dentro de las comunidades musulmanas?

No puedo hablar por ellas porque no vivo dentro de ellas. Pero en algunas conversaciones que he tenido me cuentan que, cuando hay conciencia sobre la persecución que sufre tu forma de vida y expresión, las personas comienzan a modificar su expresión religiosa externa; a tener miedo de qué conversaciones podrán establecer, de cuáles son las posturas que pueden defender públicamente; qué pueden decir públicamente sobre el conflicto palestino-israelí, sobre la memoria histórica española sobre Al-Andalus. Se provoca que las conversaciones políticas emancipadoras sean coartadas y criminalizadas. Por otra parte, cuando recae sobre ti la sospecha de terrorismo por parte del Estado, te conviertes en paria dentro de tu propia comunidad. Las comunidades de tradición musulmana en una sociedad profundamente racista son un lugar de seguridad para muchas personas. Por tanto, lo que también se está generando son rupturas de lazos sociales que protegen y generan ideas de pertenencia.

En el libro comentáis que la fuerte relación entre la izquierda y el laicismo puede provocar la justificación de discursos islamófobos dentro de estos sectores sociales.

Esta idea de la sociedad avanzada y democrática viene dada por un giro secular. Occidente y el norte global se entienden a sí mismos como una sociedad más democrática porque ha sido capaz de secularizarse, de distinguir religión y estado. Partiendo de esta idea, en en el Estado español, esta relación entre estado y religión en su historia más cercana viene dada por el nacionalcatolicismo franquista. Por lo tanto, hay muchas resistencias a hablar sobre el lugar que debería ocupar la religión musulmana en instituciones públicas o administraciones. Es muy difícil separar estas dos cosas a la hora de tener esta conversación. Constantemente se reproduce esta narrativa sobre “lo que nos costó sacar la iglesia de la escuela, de la universidad y del aparato administrativo del Estado” para argumentar que el Islam tampoco debería tener un lugar. La relación entre el Estado español y la iglesia sigue muy viva y no se dedican tantos esfuerzos a combatir eso como se dedican a combatir al Islam. Cuando decimos que estas narrativas ocultan un velo islamófobo es porque pensamos que en realidad se utilizan para no dejar salir una postura abiertamente islamófoba que en realidad piensa: “Yo no quiero eso cerca de mí”. Y como no es políticamente correcto, utiliza el relato del laicismo para justificarse.

Reflexionáis sobre cómo situarse para hacer una investigación transformadora y crítica sin ser informadoras desde dentro y estar al servicio de la empresa colonial. ¿Qué queréis decir con eso?

Hay una diferencia muy grande entre investigar al estado y su política antiterrorista o estudiar las comunidades musulmanas, sus relaciones, como les afecta, cómo se relacionan las mezquitas y las diferentes corrientes dentro del Islam… Son dos cosas muy diferentes porque son objetos de estudio diferentes. Las grandes investigaciones académicas actuales tienen mucho dinero detrás y obedecen a unos intereses concretos. Nosotros las criticamos porque la producción científica que valida postulados de radicalización, nefasta incluso metodológicamente, es en la que se amparan los estados. Por lo tanto, cualquier persona que colabore con este tipo de producción científica debe saber que colabora con la legitimación del despliegue de políticas públicas del estado. Las instancias de poder no son idiotas, y utilizan población árabe o musulmana que participa en estos estudios para poder decir que han hecho investigación participativa. En nuestro caso hay personas que se han expuesto enormemente para que pudiéramos llevar a cabo nuestra investigación, como es el caso de Mohamed Achraf, con quien hemos mantenido conversaciones vía carta y comunicaciones desde dentro de la prisión. A raíz de estas conversaciones, la institución penitenciaria ha decidido cortarle todas las comunicaciones con el exterior como castigo. Hay gente que pone la vida para que estas conversaciones salgan a la luz.

¿Cuál es vuestra posición respecto a la prevención? ¿Creís que se debería tomar alguna medida que pueda prevenir un atentado como el de las Ramblas?

Esta es una pregunta trampa, porque las coordenadas que me planteas ya incluyen suposiciones que validan la radicalización, la política preventiva antiterrorista, que validan que es un mal menor a asumir porque el mal mayor a evitar es el daño a la integridad y la vida de las personas. Desde aquí no me interesa contestarte, porque estaría validando la reproducción y el desarrollo del racismo en todas sus formas. Lo que creo es que hay que tener estas conversaciones críticas y empezar a plantear modelos de sociedad radicalmente diferentes. Romper el pacto económico racial, pensar la política transformadora desde otro lugar. Las políticas actuales, incluso las críticas o alternativas, no salen de estos paradigmas de prevención sobre los radicalismos y terminan siendo funcionales al orden establecido. No salen de los postulados de prevención clásica, no salen de las teorías de radicalización, no cuestionan, no cambian, asumen las coordenadas y quieren plantear cambios dentro de estas mismas coordenadas. Y eso no es posible.

¿Aparte de iniciar un debate y empezar a cuestionar este relato, veis alguna experiencia de referencia articulada desde las comunidades musulmanas?

En el libro decimos que planteamos muchas preguntas y no tenemos respuestas. Vemos una necesidad urgente de cambiar las coordenadas del relato sobre el terrorismo y su relación con las comunidades musulmanas. Las posibilidades de emancipación de muchas personas atravesadas por la construcción social de la raza y de las opresiones ligadas a ella pasan por cambiar radicalmente los esquemas mentales que tenemos en relación con raza, género, economía, clase… No sé si estamos preparadas como sociedad, a mí al menos no me lo parece. Como propuesta concreta, en relación con las políticas antiterroristas, lo primero que hay que hacer es eliminar y hacer desaparecer los protocolos. Y no nos sirven los protocolos reformistas planteados desde ciertos sectores. No sirven los programas de interculturalidad dentro de la idea de prevención de los extremismos violentos. Es un arma de doble filo muy peligrosa. O se cambia todo el marco o estaremos simplemente sofisticando lo que ya hay, haciéndolo más oculto e invisible, y por tanto más permeable y peligroso.

 

Cárceles racistas Sociedad-cárcel

Empezamos con la necesidad y urgencia de actuar para evitar que Antonio Nieto Galindo, preso en lucha, antiguo miembro de la COPEL, condenado a una cadena perpetua nada encubierta y enfermo de cáncer, sea extraditado a Francia para seguir preso hasta la muerte. Con Adrián, de la Campaña por le cierre de los CIEs de Valencia, hablamos de los últimos acontecimientos en la cárcel racista de Zapadores, donde se ha impedido la deportación de un chaval, y de la coordinación, comunicación y solidaridad en esta lucha. Por último, alentamos al debate de la huelga de hambre rotativa con la lectura de varias cartas de press en lucha.

Cárceles racistas Huelga de Hambre Rotativa 2019-2020 Radio: Tokata Y Fuga Vagos y maleantes

Hablamos con Adrián, uno de los portavoces de la campaña por el cierre de los CIE de Valencia, de lo sucedido el día 15 de julio a Maruan Abudaiba en la cárcel racista de la calle Zapadores, de los esfuerzos para que se investigue su muerte, de los obstáculos con los que se topan esos esfuerzos. Comentamos también, entre otras cosas, los tratos crueles inhumanos y degradantes, rutinarios tanto en Zapadores como en cualquier otra cárcel racista y fomentados cínicamente por las políticas de control de las migraciones vigentes, así como lo que se intenta para articular la autodefensa solidaria frente a ellos. Damos alguna noticia de la propuesta de algunxs presxs en lucha de iniciar en septiembre una huelga de hambre rotativa reivindicando la excarcelación de las personas presas gravemente enfermas. y sobre la arbitraria intervención de comunicaciones que sufren ya hace años algunos de los compañeros participantes en las luchas colectivas.

Cárceles racistas La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga

La campaña por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros y el fin de las Deportaciones (CIEs NO) ha exigido este martes al Gobierno una investigación urgente, rigurosa e independiente para conocer las circunstancias en las que se produjo la muerte de una persona encerrada en el centro valenciano de Zapadores, concretamente en una celda de aislamiento donde , presuntamente, se ha suicidado. La campaña por el cierre de los CIE ha denunciado esta muerte como resultado del racismo institucional y consecuencia directa de una política migratoria basada en la criminalización, el encierro y la deportación de las personas migrantes.

La Campaña por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros y el fin de las Deportaciones (CIEs NO) exige al Gobierno una investigación urgente, rigurosa e independiente para conocer las circunstancias en las que se produjo la muerte de un interno de 25 años y origen marroquí, en la celda de aislamiento del CIE de Zapadores en la tarde de ayer, lunes 15 de julio, así como que se depuren responsabilidades al respecto. […]

La Campaña por el cierre de los CIE denuncia esta muerte como resultado del racismo institucional y consecuencia directa de una política migratoria basada en la criminalización, el encierro y la deportación de las personas migrantes. “Son unos hechos gravísimos. La ciudadanía necesita saber cómo se ha producido la muerte de esta persona que se encontraba bajo custodia del Estado español, por ello, convocamos a una movilización masiva por el cierre de estas cárceles racistas que forman parte de las políticas de muerte que los estados europeos practican contra las personas migrantes y a pedir la depuración de responsabilidades por la muerte de este ciudadano marroquí”, ha afirmado Adrián Vives, portavoz de CIEs NO.

Denegación de entrada a las ONG

Asimismo, la Campaña ha intentado visitar esta mañana a las personas internas en Zapadores, tal y como les autoriza un auto del magistrado de instrucción del juzgado número 3 desde el año 2011, pero no les ha sido posible, ya que la Policía Nacional no se lo ha permitido alegando “cuestiones de seguridad”. “Precisamente hace unos días denunciábamos que estaban restringiendo el acceso de las organizaciones al CIE excusándose en las vacaciones de verano del funcionariado y es precisamente ahora, con más internamientos y menos personal, cuando más necesario es el papel de fiscalización y vigilancia de los derechos humanos de las entidades sociales”, ha denunciado el representante de la Plataforma.

CIEs NO tiene conocimiento de que los intentos de suicidio entre los internos son continuos debido al impacto sobre la salud mental del encierro y las condiciones del centro. “Hemos sabido que la semana pasada hubo otro intento de suicidio y también que se liberó a uno de los internos por su grave deterioro psíquico”, ha añadido Vives.

Desde que se abrió el primer CIE y comenzaron a practicarse deportaciones en 1987, al menos nueve personas han fallecido en condiciones de encierro y traslado forzoso: nueve vidas cuya custodia y responsabilidad recaía sobre el Estado. La muerte en el CIE no es una excepción, sino una macabra normalidad. Desde CIEs NO consideramos imprescindible honrar su memoria y poder recordar sus nombres y apellidos:

Osamuyi Aikpitanyi 2007 (durante su deportación; Vuelo Iberia Madrid-Lagos;Nigeria)

Ciudadano nigeriano de 47 años. 2008. (CIE Zapadores. València)

Jonathan Sizalima 2009 (Comisaria extranjeria P.N, BCN)

Mohamed Abagui 2010 (CIE Zona Franca, BCN)

Samba Martine 2011(CIE Aluche, Madrid)

Idrissa Diallo 2012 (CIE Zona Franca, BCN)

Alik Manukyan 2013 (CIE Zona Franca, BCN)

Mohamed Bouderbala 2017 (Cárcel Archidona, Málaga)

Ciudadano Marroquí 2019 (CIE Zapadores, València)

Por todo ello, la Campaña por el cierre de los CIEs y el fin de las Deportaciones exige:

– Una investigación immediata, rigorosa y objetiva sobre las circunstancias de la muerte del interno, así como la comparecencia del delegado de Gobierno, Juan Carlos Fulgencio, para informar al respecto.

– La identificación de la persona fallecida y medidas de reparación para con su família.

– El cierre inmediato del CIE de Zapadores y de todos los del Estado español.

Cárceles racistas La cárcel mata

Carmen Badía ha abandonado la huelga de hambre exigiendo su libertad por enfermedad grave e incurable que el juzgado le deniega siguiendo las tesis de la prisión. Durante el tiempo que ha durado su huelga de hambre 4 presxs han muerto estando enfermos en prisión y, mientras la SGIP, emite informes favorables sobre la salud de presos VIP. Esta semana hemos conocido la sentencia absolutoria al medico acusado por la muerte de Samba Martine ne el CIE de Aluche. Día contra las cárceles racistas y los vuelos de la vergüenza. Charla anticarcelaria en el Local Cambalache de Oviedo.

 

Cárceles racistas La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga

El pasado sábado 30 de septiembre, cerca de 50 personas se escaparon del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche. Muchas de estas personas habían sido trasladadas al CIE de Madrid desde la frontera, inmediatamente después de su entrada en territorio y tras superar una travesía peligrosa y potencialmente traumática.

Tras estar sometidas a una situación de privación de libertad en un espacio hostil como es el CIE y en el que las situaciones de estrés y ansiedad se suceden a las vulneraciones de derechos, realizaron un intento desesperado de escapar.

Según relatan las personas afectadas, estos hechos habrían dado lugar a una sucesión de malos tratos tanto hacia las personas que participaron de la fuga como hacia las que no lo hicieron.

Así, un joven explica que cuando terminó la cena y se dirigía a su celda, habría sido interceptado por dos agentes de la policía nacional que le habrían empujado y propinado una brutal patada en el pecho. El joven ha estado vomitando sangre posteriormente lo que ha implicado que tuviese que acudir al servicio médico.

Otras dos personas se escaparon al ver la puerta abierta y fueron halladas por varios agentes de la policía nacional en las inmediaciones del CIE. Entonces, explican que no opusieron resistencia y se colocaron las manos en la cabeza. Según refieren, habrían sido esposadas y golpeadas durante varios minutos. Una de ellas habría llegado a perder el conocimiento. Actualmente tienen el cuerpo cubierto de hematomas como las activistas de SOS Racismo han podido comprobar.

El ambiente de represión se habría mantenido. El domingo 1 de octubre, mientras se formaba la fila del comedor, un joven que no participó en la fuga, esperaba su turno. Según informa, un  agente de policía les habría hostigado para que formasen la fila, entonces habría cerrado la puerta en la que estaba apoyado aplastando su mano. Las demás personas presentes gritaron para que abriesen la puerta al ver que se le había pillado y sangraba. El joven cuenta que fue obligado a permanecer en el comedor hasta que finalizó el turno a pesar de que la mano le sangraba. Posteriormente, fue trasladado al servicio médico del CIE y al hospital donde recibió tratamiento y una sutura.

Asimismo, el lunes 2 de octubre a las 23.30 horas, después de que se realizase el recuento de la noche, las personas que están ubicadas en el módulo de la primera planta afirman haber recibido golpes indiscriminados e insultos por parte de los agentes de la policía nacional.

Esto lo explican en una carta firmada por cerca de 40 personas y dirigida al Juez de Control. En dicha carta relatan “todos los días nada más levantarnos recibimos tratos racistas, empujones, insultos, amenazas (…) qué pasa con nuestro respeto, nuestros derechos y nuestra dignidad”. Además expresan en estos términos lo que supone el encierro en CIE: “tenemos nuestras familias sufriendo afuera, hay personas a las que deportan y no tienen nada de familia ni nada de dinero en su país o incluso llevan toda su vida en España y los quieren deportar. Esto, señor juez, es un infierno”.

Dos de las personas que relatan haber sufrido agresiones han recibido una denuncia por parte de la policía. Cabe recordar el análisis del Defensor del Pueblo ante este tipo de procedimientos:

el problema se acrecienta cuando, paralelamente a dictarse un auto de sobreseimiento provisional por no haber podido encontrarse indicios de delito en la denuncia formulada por las posibles víctimas, estas personas reciben notificaciones de la instrucción de Diligencias Previas que se siguen de forma paralela en un Juzgado de Instrucción y que tienen su origen en la denuncia formulada por funcionarios de policía por los mismos hechos que denunciaron los interesados. Si bien estas denuncias dan lugar con frecuencia a la apertura de un juicio oral –dado que pudiera tratarse de un delito de atentado a la autoridad y de lesiones- en estas quejas se refleja la preocupación de que ambos procedimientos en su fase preliminar, originados por denuncias cruzadas sobre mismos hechos hayan recibido un tratamiento claramente diferenciado que, según el criterio de quienes sostienen su pretensión, no parece encontrar una justificación objetiva, dada la asimétrica línea investigadora”.

Con el apoyo de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura y de la Asociación Libre de Abogados, SOS Racismo ha  iniciado los trámites para denunciar estos hechos.

Desde SOS Racismo queremos mostrar nuestra preocupación por estos hechos tan graves y solicitar una investigación de los mismos. Alertamos de la posibilidad de que las personas afectadas sean deportadas, poniendo de este modo barreras al esclarecimiento de los hechos y su posible reparación. Por todo ello, exigimos la paralización de las deportaciones de todas las personas afectadas y testigos de estos hechos.

SOS Racismo

Cárceles racistas

Desde que en septiembre de 2013 arrancara nuestra investigación de los operativos de deportación, ha ido aflorando progresivamente la atroz vinculación entre redadas racistas y dispositivos de expulsión, el carácter planificado y burocratizado de una tarea que, para los cuerpos policiales, se convierte en rutinaria: llenar un avión mediante verdaderas cazas de migrantes, perseguidxs en razón de su nacionalidad. Las brigadas de extranjería siguen funcionando, pues, por «objetivos», es decir, cupos: la misión es llenar cada avión con la carga humana correspondiente.

Si hasta hace unos años el ciclo de captura, encierro y deportación era más lento –la mayoría de lxs deportadxs pasaban varias semanas (hasta un máximo de dos meses) internadxs en un CIE antes de la expulsión–, en los últimos tiempos la maquinaria represiva se ha sofisticado, de manera que muchas de las detenciones se ajustan a los días y horas previas al vuelo para no tener que recurrir al internamiento. El período máximo de 72 horas de calabozo se convierte en tiempo suficiente para tramitar y ejecutar la deportación. Como si la cadena de montaje expulsora se adaptara al just in time de la producción flexible. Es la deportación exprés.

Por otro lado, en los últimos años esta maquinaria ha devorado a buena parte de la población reclusa extranjera. En diciembre de 2009 había unxs 27 000 presxs extranjerxs en las cárceles españolas; en diciembre de 2016, 10 000 menos. Del descenso total de la población reclusa –que cae en ese mismo período de 76 000 a 60 000 presxs–, el 60 % es de población extranjera. Daniel Jiménez Franco, en una reciente charla que ofreció en Cambalache, respondía a la pregunta «¿cuánto encarcela el Estado?» con una frase breve y contundente: «Todo lo que puede». En su libroMercado-Estado-cárcel en la democracia neoliberal española, muestra cómo el encierro se multiplica durante el período del «milagro económico» y cómo el negocio de las cárceles pisa el freno bajo el impacto de la crisis de acumulación capitalista. Una de las principales maneras de vaciar los talegos –que conste que el número de presxs sigue siendo elevadísimo–, ha sido y es la expulsión del territorio.

Cárceles racistas