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Actividad en la calle Sociedad-cárcel

Ediciones de la Torre publica este libro colectivo en mayo de 1977. La portada es de Félix García y tiene 144 páginas. En la cuarta se puede leer: «Esta edición consta de 4.000 ejemplares, de los cuales una cuarta parte numerados del 1 al 1.000, por acuerdo de la Asociación Cultura y Derecho y Ediciones de la Torre, se venden para destinar su importe íntegro a colaborar en el sostenimiento de las organizaciones de presos comunes.»

En la nota previa, firmada por Fco. Javier Alvarez García, Presidente de la Asociación «Cultura y Derecho», en la página 7, dice: «La Asociación ‘Cultura y Derecho’, de la Universidad Complutense de Madrid, organizó entre los días 21 a 25 de marzo, en la Facultad de Derecho, la ‘I Semana de Solidaridad con los Presos Comunes’. De las conferencias y coloquios desarrollados a lo largo de estas jornadas hemos extraído el material que presentamos en este libro.»

La transcripción de la charla de Agustín García Calvo cierra el libro y tiene siete páginas.

(De un blog dedicado a las publicaciones de Agustín García Calvo)

Más información sobre el texto y el libro en el que aparece

CONTRA EL PRESO COMÚN

Parece que me toca hablar un poco de la figura del preso común. La figura del preso común, que más o menos considero equivalente a la figura del delincuente en la me­dida en que la Justicia ha tenido éxito con respecto al delincuente y lo ha encerrado. No sé hasta qué punto este tipo de exposición que puedo hacer ahora va a casar bien con el tema de la realidad jurídica de las prisiones que, en fin de cuentas, es una de las dos caras de la realidad de la vida en la cárcel. Esto sí que tiene algo que ver con aquello de los que principalmente querría tratar ahora.

Al mismo tiempo quiero aprovechar este discurso acerca del preso común o de su fi­gura para someter a reflexión, a consideración, todo lo que estamos haciendo aquí en esta Semana de Solidaridad, ayuda o defensa del preso común.

Me parece claro ahora que yo no puedo hablar a favor de o en defensa de los presos comunes, mucho menos del preso común. Pero ni siquiera puedo hablar en favor o defensa de los presos comunes: no puedo hablar de ellos. ¿Os imagináis qué quiere decir hablar a favor de defender a los presos comunes? La expresión lo dice todo. Puesto que el objeto de esta defensa y de este hablar son los presos comunes, quiere decir que esta defensa y este hablar los configura, contribuye a configurarlos, como presos comunes. Si yo defiendo a una persona que está allí dentro, y lo defiendo no por su nombre ni por lo simpático que cae, ni por ninguna otra cosa, estoy volviendo con este acto mismo a encerrarlo dentro de esa definición de la que los muros de la cárcel, en definitiva, no son más que la aparición un poco más externa. No creo, pues, que honradamente se pueda hablar a favor de o en defensa de. Si algo cabe hacer tendría que ser de una manera enteramente indirecta, es decir, hablando en contra. Esto, tal vez, sí es posible. Es decir, hablando contra aquello que hace, que fabrica, que define al preso común. La Ley, el sistema penal, el sistema social en general, la cárcel, el Estado. De estas cosas sí podría hablar, de estas cosas se podría hablar aquí. y hablar de ellas, automáticamente, querría decir hablar en contra de ellas. Porque se habla siempre en contra de aquello de lo que se habla, por eso tampoco debo hablar de los presos comunes; debo hablar más bien de la Ley, del delito o noción de delito, de la cárcel, etc. Eso que a veces se resume en palabras como «el sistema» o «el Esta­do».

Lo malo es que las manifestaciones de esta abstracción, el sistema o el Estado, son numerosas, multiformes, aparecen por todas partes y uno de los sitios donde aparecen es en el delincuente. Dentro del delincuente, en el alma del delincuente, como se de­cía en otros tiempos en que ese término no estaba tan pasado de moda.

Efectivamente, si viviéramos en un mundo donde la Ley, el sistema, el Estado, la noción de delito, la cárcel, pudieran estar exclusivamente fuera, nuestra cuestión se presenta­ría de una manera más clara y mucho más fácil. Lo que hace probablemente más embrollado y más difícil esta cuestión es que estas cosas se manifiestan igualmente dentro. Están como suelen decir los psicólogos o los psicoanalistas, interiorizadas. Hay algunas experiencias, algunos recuerdos que me muestran hasta qué punto esto es cierto.

Yo nunca he llegado a estar dentro de una cárcel, propiamente dicha; lo más que he pasado han sido quince días en calabozos y algunas otras pequeñas detenciones. Pe­ro en algunas de ellas he tenido la ocasión de estar en contacto, incluso en la misma, con presos -mejor dicho con delincuentes, porque allí todavía no eran presos-, con delincuentes comunes. y recuerdo a este propósito, en una de las ocasiones, celdas en la que veía cómo, por ejemplo, los ladrones desarrollaban diversamente una moral que condenaba al otro tipo de ladrones, al que no pertenecía aquel que hablaba; en el sentido en que, por ejemplo, los “chorizos”, decían: “Sí, yo seré un “chorizo”, pero nunca he llegado a hacer esas estafas y esas cosas”. Por el contrario, los estafadores, con los que también me encontré, naturalmente despreciaban a los “chorizos” por supuesto; el suyo era un tipo de robo en e que ellos jamás recaerían. Recuerdo igual­mente un traslado en coche celular donde me tocó ir acompañado de unas cuantas mujeres de las que la policía, entonces, no sé si ahora, solía recoger consuetudinaria­mente, a las cuatro, las cinco de la mañana por las esquinas, y recuerdo cómo una de ellas se lanzó también en el coche celular a una exposición moral según la cual ella sí, efectivamente, reconocía que, de alguna manera, le gustaban o le interesaban los hombres, pero nunca las mujeres; lo cual, evidentemente, marcaba para ella también un límite muy preciso. En fin, todo el mundo tiene tantas experiencias de este tipo que tal vez es incluso ocioso recordar este par de ellas. Son experiencias que muestran bien a las claras hasta qué punto es cierto esto que estaba diciendo respecto a que el sis­tema está también dentro; dentro del delincuente, dentro del preso.

Voy a tratar de ver un poco más de cerca, y al mismo tiempo más en abstracto, cómo es esto. Creo que uno de los puntos clave está en la necesidad de ser juzgado, que es absolutamente inseparable de la necesidad de juzgar. La necesidad de ser juzgado, que podéis observar entre estudiantes como necesidad de ser examinado, igual que en los otros casos es una necesidad muy fundamental porque viene a ser esto del jui­cio el procedimiento que se reconoce como el adecuado para que se sepa quién es uno y para que uno mismo sepa quién es uno; es decir, para asegurar la propia defini­ción de alguna manera. Esto, por tanto, ya veis que está en las raíces mismas de la constitución de uno, lo mismo que en la raíces mismas de la constitución del Estado. Así es como creo que tal vez podemos avanzar un poco en entender la relación dia­léctica entre juez, ley, por un lado, y delincuente por el otro. Porque, efectivamente, para muchos de nosotros es ya bastante evidente que la ley, el juez, crea al delin­cuente. Lo crea en un sentido bien preciso, en cuanto que lo constituye, según se dice en esta charla, como figura. Lo constituye como figura, lo define, y esto es una forma de creación, es la forma aplicándose a la materia indefinida, que sin ella no sería na­da, pero al mismo tiempo el delincuente o, si queréis, el futuro delincuente crea al juez y a la ley. Si bien es verdad que los crea en un sentido distinto, en cierto modo opues­to. Los crea en el sentido de la materia que apetece la forma. Esa necesidad que an­tes describía como necesidad de ser juzgado para que se sepa quién soy y para que yo mismo sepa quién soy. En efecto, la función social de la justicia es definir. Esta es la raíz de todas sus funciones. Y en esta función radical de la justicia colaboran jueces y delincuentes, cada uno de su lado. Sugería antes ya, que las otras apariciones del sis­tema judicial no son más que manifestaciones externas, más claras en cierto sentido pero más ocultas en el otro, de esta función esencial de la definición. Las cadenas, las rejas, los muros principalmente, son como la expresión gestual o material, si se quiere, de una definición. A aquellos que no pueden ser definidos por el procedimiento de convertirlos en obreros o en empleados, pongo por ejemplo, queda siempre el recurso de definirlos de otra manera por medio del encierro en esos circuitos especiales desti­nados al efecto. De esta manera, también ellos, igual que los locos, vienen a su mane­ra, a formar parte del sistema, a ser elementos. A ser elementos, porque para un siste­ma o para un conjunto, si se quiere que el sistema, el conjunto esté firme, se requiere que cada elemento esté bien constituido como elemento, es decir, bien definido, bien numerable.

La muerte, por supuesto, es otra aparición. Estamos muy acostumbrados a considerar una escala de penas en la cual la muerte ocupa el puesto más alto y después vienen las carcelarias de diferentes tipo. Esta escala no es inexacta del todo. En efecto, la muerte es, en cierto sentido, el procedimiento máximamente eficaz de definición. Y los otros procedimientos de definición, los carcelarios, vienen a continuación de ella co­mo procedimientos más ineficaces, menos seguros. Definición que se manifiesta como muerte, como encarcelamiento, de otras maneras que no vaya recorrer ahora.

Lo que hace falta, creo, es darse cuenta de hasta qué punto esta función de defini­ción es esencial al Estado, a cualquier tipo de Estado. Que un Estado sin pena de muerte es una expresión que no tiene sentido. Estado y pena de muerte van lo uno con lo otro enlazados de una manera necesaria. Porque el Estado es, en un cierto sen­tido que ahora vaya decir, la muerte. Porque el Estado es la reducción de aquello, tal vez vago, indefinido a lo que podríamos aludir como pueblo o como gentes. La re­ducción a un conjunto bien establecido. La reducción a un cierto número de súbditos, a un cierto número de almas, si se prefiere, que estén así aptos para constituir un con­junto firme y claro. En este sentido de la palabra muerte lo digo, y siendo así como lo es, y siendo la muerte como el encarcelamiento una manifestación de la función esencial de definir, está bien claro hasta qué punto no nos podemos hacer ilusión al­guna, respecto a la separabilidad entre instituciones como el Estado y esas otras insti­tuciones como las carcelarias o la de la pena de muerte en cualquiera de sus apari­ciones.

Supongo que las objeciones ante una exposición de este tipo serán de carácter prác­tico, aparentemente práctico: «¿Qué hacer?» y estas cuestiones son aquí directamen­te oportunas referidas a la actividad de la «Semana de la Solidaridad» o en general a todas estas actividades en las que algunos nos encontramos metidos en relación con los presos comunes. Yo, desde luego, no vaya ponerme a decir aquí qué hacer, cuál es el camino de hacer. Pero, en cambio, tal vez pueda seguir sugiriendo, como una especie de consecuencia de lo dicho, qué cosas no hacer, qué cosas pienso que no deberían hacerse. Una de las cosas, desde luego, que parece que no deberían hacer­se es usar a los presos comunes que están ahora, que están dentro, en estos momen­tos, convertidos en presos comunes, como una especie de medio para el fin ulterior y bueno de mejorar la condición del preso común, en abstracto, o incluso hacer desa­parecer esta institución. Pienso que en esto deberíamos tener, los que estamos fuera, el mayor cuidado; porque si establecemos esta relación de medio fin, estamos al mis­mo tiempo contribuyendo a configurar, aún más, en su condición de presos, a aqué­llos que en este momento están dentro, en la medida en que se les hace luchar a fa­vor de este ente abstracto que es el preso común. Creo que no hace falta, tal vez, de momento, razonar más la cuestión. Cualquier actividad de este tipo contribuiría a con­firmar, de una manera o de otra, la institución del preso.

Por otro lado, lo que no deberíamos hacer, me parece, por lo menos si lo que he dicho no es del todo falso en el análisis, lo que no deberíamos hacer es tratar de perfeccio­nar el sistema penitenciario, mejorarlo; es decir, reclamaciones que hicieran que el tra­to de los presos fuera lo más humano, como suele decirse, lo más aséptico y lo más progresista que cupiera desear, no creo que se pueda hacer esto. El otro día, en una pequeña reunión que teníamos a este propósito, se me ocurrió recordar que en com­paración con los sistemas penitenciarios de los países más progresados, sin ir más lejos Francia, Inglaterra o así, tradicionalmente la situación de los presos, en general, comu­nes y de los otros, había sido en las cárceles y hasta, en alguna medida, en los famosos penales españoles, relativamente tolerable; tolerable en cuanto… ¿en cuanto qué? Pues… digámoslo claramente, en cuanto que la disciplina de los funcionarios era me­nos rigurosa de hecho, en que había mucho más compadreo, en que había muchas más posibilidades de que el funcionario, en vez de plantarse como funcionario, se ol­vidara parcialmente de su condición, y por tanto, pudiera contribuir a que el preso se olvidara de la suya.

Esto incluye entre cosas, sobornos, facilidades para el soborno, corrupción; esto hacía, evidentemente, más fácil todo tipo de compadreo, incluidas las corrupciones; hacía más fácil al parecer, según cuentan los amigos de uno y otro lado, la vida en nuestras cárceles, entonces el dilema es éste: ¿se contribuye a mejorar, a hacer progresar el sistema penitenciario? Esto es lo que a mí, desde luego, me parece que sería un ca­mino que ya se sabe adónde va a dar; y no va a dar a ningún sitio que me parezca deseable. El otro, por lo menos, no sé muy bien adónde puede ir a dar. Podría contri­buir, en la medida que nos sea dado, a que esa relativa blandura, compadreo y hasta corrupción en las cárceles al estilo antiguo se mantuviera e incluso aumentara, de tal forma que de, esta manera, la condición de los presos pudiera, con suerte, en algunos casos sí, en otros no, en unos más y en otros menos, resultar relativamente tolerable en tanto que la institución misma no desaparece del todo. Ya sé que esto les va a escan­dalizar a muchos, pero hay que saber, hay que preguntarnos un poco qué es lo que deseamos. Hay que preguntarnos si lo que deseamos es que el sistema y el Estado lle­gue a ser efectivamente cada vez más perfecto y más cerrado, y esa necesidad suya de definición se cumpla al máximo, o si deseamos que no suceda así. Y si deseamos que no suceda así, sino que más bien tienda hacia lo otro, hacia la decadencia, ha­cia la corrupción y la disolución, en definitiva, entonces, como no se puede creer en la separación de medios y fines, de ninguna manera creo que podamos consentir noso­tros, que estamos aquí fuera y relativamente libres para pensar, no creo que podamos consentirnos el creer que el procedimiento del perfeccionamiento y del progreso en ese sentido pueda ser un medio para ese otro fin de la disolución y la corrupción; más bien, si hay alguna probabilidad de saber algo respecto a ello, los medios que irían hacia ese fin serían los medios que fueran ya, en cierto modo, idénticos con este fin, como aquéllos que acabo de sugerir. En definitiva, ya sé que nuestra actitud en este caso, en cuanto amigos de los presos, es, como en otras muchas situaciones, ambi­gua, contradictoria, conflictiva. Es decir, por un lado tenemos que dedicarnos a ayu­dar, de hecho y de las maneras más prácticas inmediatas, a los presos que están pre­sos ahí hoy y que nos caen más de cerca, y de hacerlo así como si fuéramos unas “damas de la caridad”, ni más ni menos. Y por otro lado aprovechemos esto para dis­cutir acerca del sistema penitenciario mismo y acerca del sistema en general. Y la re­lación entre estas dos actividades es, como digo, ambigua y conflictiva. Habría que resignarse a este conflicto, a esta contradicción, es decir, habría que recordar aquello que en el Evangelio se dice: «No sepa tu mano izquierda qué hace tu mano derecha». Algo en este sentido.

Bueno, y con esto he hecho un esbozo de análisis, lo más general que me ha sido da­do, del delincuente y su relación con las instituciones que lo constituyen, e incluso he venido a hablar un poco también de algunas consecuencias prácticas.

Agustín García Calvo, 22/03/1977

 

Documentos Sociedad-cárcel Vagos y maleantes

En relación con lo que publicábamos la semana pasada sobre las decisiones de un tribunal penal del Estado belga sobre el procesamiento, después de un complicado montaje «antiterrorista» de 12 anarquistas, acusadxs, entre otras cosas de formar parte de una «asociación de malhechores», pero ya no de una «organización terrorista», aunque sigue pesando sobre ellxs la amenaza de fuertes condenas, hemos recibido por correo electrónico el siguiente mensaje:

Compañeros y compañeras:

Aquí les mandamos la traducción al castellano del comunicado emitido por lxs compañerxas de la Lima (caja de solidaridad de Bruselas), con respecto al juicio emitido por la Cámara del Consejo de Bruselas, contra lxs 12 compañerxs anarquistas acusadxs en un principio de “terrorismo”, aunque durante el juicio haya habido cambios en las acusaciones retenidas, la persecución y la posibilidad de que fuertes condenas caigan sobre lxs compañerxs sigue vigente.

Gracias a todos y a todas por ayudarnos a difundir este comunicado entre sus redes y sus contactos.

¡Muchas gracias por la solidaridad!

Unos cuantos anarquistas solidarios

[Bélgica] ultimas noticias sobre el juicio de la Sala del Consejo contra 12 anarquistas y antiautoritarixs

El 1/08/2017, la Sala del Consejo de Bruselas dio su veredicto con respecto a turnar el expediente ante un tribunal correccional así como la lista de acusaciones. Antes de que supiéramos el resultado del juicio, un comunicado de prensa  procedente de las instancias de Justicia ya se encontraba en circulación. Retomado rápidamente por los periodistas, los artículos que aparecieron posteriormente en la prensa  contienen  numerosos errores, mezclando esta investigación con otra que está más focalizada en la lucha contra la construcción de la macro-cárcel*, haciendo referencia a hechos ocurridos fuera del periodo correspondiente a esta investigación y finalmente equivocándose totalmente con respecto a los cargos imputados por la Sala del Consejo.

Primero, la Sala suprimió la agravante de terrorismo a cada uno de los delitos específicos donde el Ministerio Público Federal la había aplicado, por lo tanto, la acusación de participación en un grupo terrorista cae también.

Posteriormente, la Sala suprimió un buen número de acusaciones donde estimó que no había cargos suficientes para justificar turnar el expediente ante el tribunal correccional, en particular las acusaciones relativas al ataque a la comisaría de policía en Marolles**, el incendio de varios autos de carceleros en el estacionamiento de la prisión de Ittre, fabricación de fichas de pago de nómina apócrifas, algunos robos en supermercados, la incitación a cometer infracciones terroristas (re-clasificados en un principio como “incitación a crímenes y delitos”, pero posteriormente suprimidos por haber prescrito).

Por el contrario, la Sala del Consejo ha reclasificado “ la participación en un grupo terrorista” como “formar parte de una asociación formada con el propósito de atentar contra personas y propiedades por  la perpetración de crímenes o delitos” (9 personas acusadas), en cuanto a la clasificación de “dirigentes de un grupo terrorista”, ésta se transforma en “ provocadores o jefes de banda de una asociación formada con el propósito de atentar contra personas o propiedades, por la perpetración de crímenes y delitos” (donde 3 personas son  acusadas). Otros cargos imputados son:

– “Tentativa de incendio de un edificio habitado” durante la manifestación no autorizada que se llevo a cabo frente al centro de detención para inmigrantes indocumentados en  Steenokkerzeel el 21/01/2009. (8 personas acusadas).

– “Haber atacado, resistido con violencia o amenazas” contra los policías durante la manifestación en Steenokkerzeel el 21/01/2009 (8 personas acusadas)

– “Daños” a una limusina el 16/11/2011, agravadas por el hecho de que el delito estaba presuntamente inspirado en “ el odio, desprecio y hostilidad debido a la riqueza de las victimas”( 3 personas acusadas).

– “Golpes y lesiones” cometidas contra el chófer de la limusina (3 personas acusadas).

– “Haber atacado o resistido” a los policías durante una manifestación no autorizada en Anderlecht el 12/11/2010 (2 personas acusadas).

– “Golpes y lesiones” a un agente el 1/10/2010 (1 persona acusada).

– “Haber atacado o resistido” a los policías durante una manifestación no autorizada en Anderlecht el 12/11/2010 (2 personas acusadas).
– “ Golpes y lesiones” a un agente el 1/10/2010 (1 persona acusada)

– “Haber fabricado armas prohibidas” el 1/10/2010 sirviéndose de clavos para pinchar llantas”(2 personas acusadas), el 12/11/2010 elaboradas con tubos de fierro (2 personas acusadas)

– “Amenaza de atentar “ contra un vecino que vive al lado de la prisión de Forest, que se despertó enojado por el ruido de los  fuegos artificiales, a principios de octubre 2010 (3 personas acusadas).

– « Graffitis » con la agravante de haber sido “ inspirados por odio” (8 personas acusadas)

– “Obstrucción mal intencionada de la circulación fluvial “ durante una manifestación no autorizada en Anderlecht (2 personas acusadas).

–”Injurias” contra funcionarios europeos (3 personas acusadas).

–“Haberse atribuido el titulo de abogado” (2 personas acusadas).

La Fiscalía tiene 15 días para presentar una eventual apelación a esta decisión de la Sala del Consejo. En total son 12 compañeras y compañeros procesados. tradición de represión contra anarquistas persiguiéndolos judicialmente como “asociación de delincuentes”. De esto hablaremos mas tarde.

Aprovechamos esta ocasión para mandar un saludo a los anarquistas y a los revolucionarios que se encuentran en las cárceles de los Estados en todo el mundo, así como a todas aquellas y aquellos que luchan por la destrucción de la autoridad.

La Lime

Bruselas, 2/08/2017

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Notas:
*Desde 2013, compañeros y compañeras llevan acabo una lucha autónoma contra la construcción de la macro-cárcel de Haren que se encuentra en las afueras de Bruselas. En junio del 2015, hubo varios allanamientos en las casas de varios compañeros y compañeras así como en el «passage» [el paso] nombre del local de lucha contra la construcción de esta macro-cárcel. En este contexto, se abrió una investigación “anti-terrorista” que sigue vigente y que se focaliza concretamente en los hechos ocurridos en el marco de esta lucha. Aunque varias personas estén procesadas en ambos casos, los expedientes no se juntaron y son tratados de manera separada.

** Marolles es un barrio de Bruselas en donde una estación de policía fue atacada por decenas de personas después de que la policía impidiera una manifestación autónoma contra las cárceles y los centros de detención.

La versión original del comunicado se encuentra en la pagina de La Lima: https://lalime.noblogs.org/

Internacional Sociedad-cárcel

Texto del cartel

EL ANTI-TERRORISMO BELGA ARREMETE CONTRA ANARQUISTAS Y ANTI-AUTORITARIOS

Un juicio se prepara contra 12 insumisxs, que la justicia belga se empeña en calificar de “terroristas”.

¿Su crimen? Oponerse al orden establecido de manera autónoma y a través de la acción directa y, el colmo del colmo, asumirlo públicamente. ¿Su objetivo? La policía, los bancos, las cárceles, las fronteras, los centros de encierro, los patrones, los cobradores, los eurócratas, las cámaras de vigilancia… En suma, todo aquello que en este mundo nos explota y nos oprime.

Vigilancia, espionaje, rastreos, escuchas telefónicas, instalación de cámaras en los domicilios, intentos de infiltración, allanamientos, arrestos… Y ahora un juicio por “terrorismo”, y por lo tanto la amenaza de pasar largos años tras las rejas, en fin, podemos decir que: ¡El Estado está empleando todos los medios disponibles!

A pesar de todas estas medidas, el expediente judicial es endeble. Y si las luchas son bien reales, “la asociación terrorista” no existe mas que en la imaginación del Estado.

Durante estos últimos años, los y las que escribimos estas líneas, hemos intentado también oponernos a la realidad deprimente que pretenden que aceptemos como si fuera el mejor de los sistemas. Nosotros/as también –como tantas otras personas venidas de muchos horizontes, tomando múltiples direcciones– hemos formado parte de esas luchas. Nosotroxs no podemos tampoco quedarnos inactivos cuando el poco aire respirable disminuye cada día más.

Es inconcebible para nosotrxs dejar que el Estado arremeta contra unos cuantos individuos, que los esté señalando, los esté manchando, que esté ensuciando tanto sus formas de lucha como sus ideas.

Por eso, nosotrxs pensamos que la más hermosa de las solidaridades es haciendo que la revuelta viva, aquí y ahora.

¡Si luchar por la libertad hace de nosotrxs unos terroristas, se necesitará más de una docena de lugares en el banquillo de los acusados!

Aunque, al parecer, la «Cámara del Consejo» de Bruselas, tribunal que debía  pronunciarse sobre el procesamiento de lxs 12 compañerxs inicialmente acusadxs de «terrorismo», decidió el 1 de agosto reducir el número de delitos imputados, eliminando algunos de los más graves por falta de pruebas suficientes, y cambiar la calificación de «terrorismo» por la de integración en una «asociación de malhechores», mantiene todavía una gran parte de las acusaciones, y persiste, por consiguiente, la amenaza de fuertes condenas contra lxs compañerxs.

Más información: La Lime-caisse de solidarité

Internacional Sociedad-cárcel

Hablamos con un vecino de allí, sobre cómo de vive el pueblo de Altsasu la represión «antiterrorista» contra él. Y también con Raúl Capín, fotógrafo represaliado por ejercer su oficio en las movilizaciones callejeras frente a la «crisis» y dejar testimonio de los abusos de la policía. Nos hacemos eco finalmente de la situación de algunos presos en lucha.

Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

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SENTENCIA CONDENATORIA PARA CINCO DE LOS DOCE ENCAUSADOS

El día 19 de junio se conoció la sentencia del juicio celebrado en marzo en el que se juzgaba a doce personas por los disturbios acontecidos en la noche del 10 de enero de 2014. Esta sentencia condena a cinco de los encausados a seis meses de prisión por atentado a la autoridad quedando el resto -siete de ellos- absueltos de los mismos. A su vez, todos ellos han sido absueltos de los cargos de desordenes públicos.

El juicio es la respuesta a las protestas que tuvieron lugar en el barrio de Gamonal debido a la desacertada idea de construir un bulevar en la calle Vitoria; recordamos que estas protestas tuvieron lugar hace más de tres años tiempo en el cual los acusados han cumplido la denominada “pena de banquillo”. Entre los días 10, 11 y 13 de enero de 2014, se produjeron casi cincuenta detenciones.

La protesta social que se dio es la consecuencia lógica de un sistema sustentado y nacido en la injusticia. Cuando unos pocos poseen los medios de producción y someten mediante la violencia a la mayoría para mantener sus privilegios, es natural que haya estallidos de rebelión. En la historia de Gamonal como barrio ha habido numerosos conflictos sociales como respuesta al descaro y la prepotencia del poder. Hechos que responden al hacinamiento de la población obrera, falta de recursos, subidas de impuestos mientras al mismo tiempo se hacen derroches significativos de dinero con obras innecesarias.

Los poderosos no pueden dejar sin castigo los actos de rebelión social. Las detenciones y los juicios representan ese castigo. Los diferentes procesos judiciales contra las personas detenidas como cabeza de turco de la protesta de todo un barrio son una farsa donde la sentencia ya está escrita de antemano. Da igual que la mayoría de las detenciones se hicieran horas después de los disturbios. La policía, la fiscal, los abogados del estado y el juez mismo sea plenamente consciente de ello, da igual los argumentos aportados por los abogados de las personas encausadas. El estado necesita castigar a unos pocos para que aprenda el resto, como mensaje del miedo de que los actos de rebelión no  pueden vivirse sin la consecuente represión.

La conclusión que deberíamos sacar como barrio es que es posible organizarse con los demás para hacer frente a las injusticias. Además de posible es necesario y estos procesos de lucha vendrán acompañados de represión. Esta no debe generarnos miedo, ni aislarnos sino unirnos y hacernos más fuertes para afrontarla colectivamente. Una transformación social a una sociedad libre, sin autoridad y sin clases es la solución a las injusticias y sus procesos represivos.

Sociedad-cárcel

Hablamos con una persona de Santiago de Compostela del desalojo del CSO Escarnio e Maldizer, de la respuesta popular y de la represión contra ella. Mencionamos algunas vicisitudes recientes de nuestrxs compañerxs presxs en lucha y comentamos algunas actividades de apoyo hacia ellxs en la calle. Emitimos parte de una entrevista con dos personas de México sobre Miguel Peralta y el resto de las personas presas, acusadas injustamentede de asesinato, a consecuencia de los ataques del caciquismo político contra la comunidad Mazateca de Eloxochitlán de Flores Magón, en Oaxaca y de los intentos de autodefensa frente a ellos.

Internacional Presxs en lucha Sociedad-cárcel

Hablamos con la gente del grupo «Fuera del Orden» de su fanzine para dar voz a lxs prexs «Desde dentro» y de la reciente condena de la compañera acusada de expropiar un banco en Alemania. Un persona allegada de unx de ellos nxs habla de la situación en que se encuentran lxs seis de Turín, presxs del Estado italiano. Repasamos las situaciones de lucha individual y colectiva de que nos han llegado noticias últimamente y leemos algún comunicado de presxs en lucha.

Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

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CONTENIDO DEL INFORME:

Por decimotercer año consecutivo, la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT) presentó en mayo su informe anual sobre los casos de tortura, malos tratos y muertes bajo custodia conocidos en el Estado español. [1]

En este nuevo informe, que se refiere a lo acontecido durante el año 2016, se mantiene la estructura y el formato del informe de los dos últimos años: junto al análisis de los datos y la descripción individualizada de cada una de las situaciones conocidas se presenta una serie de artículos específicos con los que se pretende analizar algunas de las cuestiones consideradas más importantes para entender y prevenir el fenómeno de la tortura y los malos tratos en el Estado español en el último año, o en los últimos tiempos.

Mantenemos los mismos criterios de selección de los casos, así como las categorías de análisis que se utilizaron en los informes precedentes al objeto de facilitar, dentro de lo posible, una perspectiva sobre la evolución de la práctica de la tortura en el Estado español. Creemos que el conocimiento y análisis de esta realidad es el primer paso para su transformación y erradicación, por este motivo pretendemos que los datos que aquí presentamos sean lo más rigurosos que nuestros limitados medios nos permiten ofrecer.

Toda vez que uno de los objetivos fundamentales de la CPDT es la correcta aplicación en el Estado español de los mecanismos de prevención y control previsto en el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, nos limitamos a aquellas denuncias de torturas y/o malos tratos o tratos degradantes que pudieran ser incluidas dentro de la definición de tortura efectuada por la Convención de NN.UU. [2] 

Cárcel=Tortura La cárcel mata Muertes en prisión Sociedad-cárcel

Un compañero nos habla de un libro editado hace poco, “Fuego Queer: Historia de la Brigada George Jackson y del colectivo gay anticarcelario Hombres contra el Sexismo (1975-1978)», que cuenta la historia de esos grupos y recoge testimonios recientes, de gran interés para las luchas actuales, de algunos de sus antiguos integrantes. Participa también una compañera que nos comenta la situación de lxs compañerxs acusadxs de expropiación bancaria en Alemania, cuyo juicio acaba de terminar. En la tensa espera de la sentencia, se hace eco de la convocatoria para el día 7 de este mes, cuando se espera se haga pública. Otra compañera nos explica la situación de las seis personas encarceladas en Turín a primeros de mayo, en un nuevo montaje contra la rebeldía social. Tocamos, finalmente el tema de los presxs en lucha en las cárceles del Estado español.

Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel