Según fuentes de su propia familia, una persona presa, varón, vecino de Gipuzkoa, apareció el pasado día 8 de febrero de 2014 muerto en su celda en la prisión de Burgos. Se trata de M.V.E., de 22 años de edad, que ya había protagonizado anteriormente algún intento de suicidio. Este hecho luctuoso, no notificado y ocultado por Instituciones Penitenciarias, representa una nueva crónica de muertes anunciadas en las cárceles tal y como hemos venido denunciando. No podemos olvidar que se trata del tercer preso vasco que ha aparecido muerto en una prisión estatal en el último mes, entre el 12 de enero y el 8 de febrero.
Ésta muerte se suma a la otras dos personas, un vecino de Bizkaia, que apareció el pasado día 12 de enero de 2014 ahorcado en su celda también en la prisión de Burgos, era J.G.R., de 25 años de edad, que pronto iba a cumplir el tiempo de la condena por la que se encontraba recluido en prisión. La tercera fue la de A. B.B. vecino de Elorrio, de 36 años de edad, quien después de 13 años en prisión también iba a cumplir su condena y recuperar su libertad el mes de mayo, apareció muerto en su celda en la prisión de Puerto de Santa María I, el 5 de febrero de 2014.

Cinco días después de que lo retiraran de la celda en una tabla, y con una manta que lo cubría y se pegoteaba a su carne viva porque piel no le quedaba, Juan Carlos Moreno murió en el Hospital de Trelew, donde había sido trasladado por la gravedad de sus quemaduras. Estaba detenido en la Unidad 6 del Servicio Penitenciario Federal, en Rawson, a 1393 kilómetros de Lomas de Zamora, sede del juzgado que se supone que llevaba su caso. Para la fecha en que Moreno decidió quemar el colchón como protesta contra las torturas reiteradas, ya habría debido estar en libertad.

