Categoría: <span>Familias Frente a la Crueldad Carcelaria</span>

Ya sabemos que la cárcel es una maquinaria social cruel, inhumana, degradante, cuya función es debilitar y condicionar, para hacerla previsible y manipulable, a la gente que tiene buenos motivos para no adaptarse a las normas sociales ni obedecer las leyes. No se trata de luchar contra el delito ni de reinsertar a los delincuentes, sino de irles destruyendo más despacio o más deprisa, mientras se les explota como materia prima del negocio carcelario, del que viven y hasta se enriquecen tantos parásitos, y de utilizarles como chivos expiatorios de la sumisión generalizada. Y sabemos que la cárcel arrebata el tiempo, la libertad y la vida de sus víctimas, que la cárcel mata, más o menos lentamente. La de Albocàsser es de las que matan más, con mayor crueldad y más rápidamente. Hemos recibido el siguiente mensaje, donde su madre nos habla de la muerte de Daniel Sánchez Molina en esa cárcel de siniestra fama. Queremos acompañarla en su dolor y ayudarla a poner su granito de arena para que no vuelva suceder. Sin duda, harán falta muchísimos más.

Hola, soy madre de un preso que falleció el día 12 de septiembre del 2016, en la cárcel de Albocàsser (Castellón). No sé por dónde empezar. Daniel tenía 30 años, era la primera vez que entraba en prisión, tenía una depresión muy grande, tuvo un intento de suicidio una semana antes de su muerte que fue por suicidio, lamentablemente. Entre sus pertenencias encontré una solicitud para recibir tratamiento psiquiátrico, cosa que no se le hizo ningún caso. También encontré un papel en el que consta su intento de suicidio anterior, a mi hijo no se le hizo ningún protocolo para cuidarlo o protegerlo ante esta situación en la que se encontraba, no se le presto atención ninguna y se le dejó como si nada. En la autopsia se ve que no era la primera vez que lo intentaba, por lo que no entiendo cómo son tan inhumanos e ineptos, está claro que su única preocupación es tenerlos empastillados hasta las cejas para que no den qué hacer. Sé que tanto a Daniel como a su compañero los tenían super empastillados y que las dosis más altas eran a la tarde después de la comida y a la noche.

Tanto su padre como yo pedimos hablar con el director y se nos concedió, pero el inepto y sinvergüenza ni siquiera se preocupó de informarse de quién tenía que hablar, sus respuestas eran un montón de evasivas y mentiras. Dejaba bien claro con su actitud que mi hijo para él era un número más, que no podía ponerle cara porque ni se había molestado en saber ni cómo era su aspecto y que los presos no son personas. Y no os exagero, es desgraciadamente la cruda realidad. Está clarísimo que en esta cárcel ocurren muchísimas cosas inaceptables y sobre todo que ya son muchos los presos que fallecen por suicidio sin que se les preste ningún tipo de atención, ni siquiera básica, para personas en una situación semejante. Yo hablaba con una trabajadora social que parecía tener un poco de humanidad y siempre me hacia referencia de que Daniel necesitaba un tratamiento psiquiátrico y que cuando saliese de permiso debería de buscar ayuda. Lo que no puedo entender es por qué no se le dio en el centro donde estaba, ellos son responsables de las personas que tienen a su cargo y deben de proporcionarle los tratamientos necesarios porque están obligados a ello. Cuando comenté esto con el director, el sinvergüenza me dijo que esta trabajadora social no era ningún médico para decirme algo así y que esa no era su función.

El caso es que Daniel nos dejó y sé que ya nada me lo devolverá, pero me sentiría mejor si su muerte no fuese una más, sino que fuese un detonante para que a todos los presos que están dentro o que entraran, se les dé el tratamiento que necesitan y no se les siga atiborrando a pastillas a todos por igual, que se les ayude y se les trate con humanidad. Tienen derecho a otra oportunidad y a n trato decente. Dios mío ¿dónde están los derechos humanos? ¿qué ha hecho con ellos la gente que trabaja en esta cárcel?

Lola Molina Santiago

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

Hablamos con la madre y la hermana de Luis Manuel Acedo Sáenz, muerto de cáncer después de sufrir abandono médico y trato cruel, inhumano y degradante en la prisión de Picassent, y con la amiga y abogada que ha planteado la querella criminal por ello, del terrible camino que llevó a la muerte a su hijo, hermano y amigo, y de la lucha de ellas por pedir cuentas a los responsables para que no pueda volver a suceder algo parecido. Leemos también una crónica de la manifestación en Buenos aires por el 8º aniversario de la muerte de Luciano Arruga.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga

En esta edición del programa de Radio Vallekas Erre Ke Erre, entrevistan a Toñi, madre de Luis Manuel Acedo y a Noelia, su hermana, sobre la querella presentada por la muerte de su hijo y hermano que sufrió abandono médico y trato cruel, inhumano y degradante en la cárcel de Picassent, mientras se desarrollaba la enfermedad que le llevó  a la muerte.

Más información:

Tokata Y Fuga 21-I-2017. La Cárcel Mata: Abandono Médico Y Tratos Crueles, Inhumanos Y Degradantes En Las Prisiones

Querella Por Un Preso Muerto de Cáncer Después de Sufrir Abandono Médico Y Trato Degradante En La Cárcel De Picassent (Valencia)

Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

José Ángel Serrano Benítez murió el 14 de octubre pasado en el departamento de aislamiento de la macrocárcel de Zuera (Zaragoza). Lo “encontraron” los carceleros al abrir la puerta de la celda donde estaba encerrado para el primer recuento de la mañana. Estaba desnudo, en el suelo, cerca del micrófono del interfono que había en la celda y que no funcionaba. José había puesto no hacía mucho una denuncia, en la cárcel Picassent, por el hecho de que los carceleros desconectaban, para no ser molestados durante la noche, los interfonos del módulo de aislamiento, donde estaba encerrado completamente solo. En Zuera, al parecer, pasaba lo mismo. Y tampoco le hubiera servido de nada golpear la puerta y gritar, pues la dirección carcelera ha reconocido que no se hicieron en su lugar de encierro rondas de control ni recuentos en toda la noche. Su compañera y su familia están exigiendo que se le haga una autopsia completa, con las debidas garantías, para poner en claro las verdaderas causas de su muerte. José era un preso reivindicativo, supuestamente conflictivo, que había pasado los 18 años que llevaba encerrado en primer grado, régimen cerrado, muy a menudo en completo aislamiento, y estaba sometido a un tratamiento psiquiátrico irregular, sin los controles médicos pertinentes, en constante variación sin opinión facultativa competente, debido a los constantes y arbitrarios traslados que sufría, como castigo suplementario y encubierto. Su situación queda bien explicada en el siguiente texto, publicado por un familiar en redes sociales:

Buenas tardes amigos, seguidores, navegadores y familia… que alguien ha muerto es decir poco cuando ese alguien ha sido matado poco a poco por estar enfermo…

Los primeros indicios de su enfermedad se empezaron a notar hace casi 20 años, cuando el psicólogo de la cárcel de Basauri le diagnosticó por primera vez recién entrado en prisión…

Nadie tuvo en cuenta el diagnóstico y le llevaron a Puerto de Santa María, donde empezó el calvario del primer grado y régimen cerrado de 18 años seguidos; su delito, tener dignidad y no hincar la rodilla ante la presión, castigo y golpes de los carceleros, hasta el punto de empezar a contestar a los golpes con golpes, esa fue su sentencia, nadie sale vivo de la cárcel si no se rinde y acepta quien es el amo dentro de la prisión…

Muchos castigos, esos castigos de película dentro de los agujeros mas profundos de tantas prisiones que ha recorrido, hasta el punto de encadenar tres veces seguidas castigos de 42 días más 42, más 42 dentro de una minicelda sin luz natural y sin patio; tres veces en 4 años 126 días seguidos encerrado.

Teniendo en cuenta que ya tenía problemas de adaptación en prisión, estos castigos solo sirvieron para reafirmar su determinación de no ceder nunca al chantaje, resistir hasta morir como así ha pasado… sus carceleros habrán descansado, pero mi familia aún continuará hasta el final y cogeremos su antorcha para ver si podemos conseguir que los FIES y sus verdugos desaparezcan de nuestras prisiones.

Ha sido un calvario, de hambre, de huelgas, de heridas, de soledad, de amenazas cumplidas y silencios. Más pérdidas de papeles, informes y demás extrañas descoordinaciones que llevaron a la muerte a una persona que con apenas 20 años entró a la cárcel a cumplir una condena de 14 años, y 18 años después aún seguía preso y supercastigado por ser una alma indomable…

Por favor compartir en muros y grupos.

Como declaraba su compañera en la rueda de prensa convocada el pasado 18 de enero en Bilbao para dar a conocer el caso: «Tres meses después de su muerte, su cuerpo sigue sin ser enterrado. Se supone que está en el instituto anatómico forense de Zaragoza pero ni tan siquiera lo sabemos con certeza porque tampoco se facilita información al respecto. Es un mutismo descorazonador”. La autopsia y el «informe forense» realizados «de oficio» son totalmente insuficientes para averiguar las causas del fallecimiento, pues  se limitan a considerar muestras toxicológicas, abundando en el tópico oficial  de la «muerte por sobredosis», que tiende a hacer responsables a las víctimas de las negligencias y abusos de la administración. Sin embargo, la normativa en vigor estipula que para casos de muerte súbita de un adulto se tomarán muestras de todos los órganos y se considerarán los antecedentes clínicos, cosa que no se ha hecho en el informe que se pretende oficialmente dar por bueno.

La familia denuncia la resistencia por parte del correspondiente Juzgado de Instrucción de Zaragoza a realizar una investigación mínima, actitud “que es contraria a la postura de la Corte Europea de Derechos Humanos en cuanto a la obligación de las autoridades de  investigaciones prontas y oportunas, que es precisamente la que está fallando”. Y denuncia además que se está obstaculizando el acceso de su pareja a la justicia gratuita, que necesita para intentar acceder a las periciales de parte, “pruebas que la familia no puede costear y que originan indefensión, prohibida constitucionalmente”. Por si todo eso fuera poco, en todo el tiempo transcurrido desde la muerte de José, ni a sus padres ni a su pareja se les han dejado ver el cuerpo, “lo cual evidencia la crueldad e insensibilidad de las instituciones respecto al sufrimiento ajeno”. El trato cruel, inhumano y degradante del que ha sido víctima hasta su muerte José Ángel Serrano Benítez, como en otros muchos casos de presos enfermos o sometidos a régimen especial de castigo, se hace extensivo también a su familia.

Su gente no se resigan a sufrir en silencio tantos abusos, se han empeñado en denunciarlos públicamente y piensan ir hasta el final también en el terreno jurídico. Para pagar los gastos del procedimiento y, especialmente, de las pruebas periciales, piden ayuda solidaria. Quien se anime a aportar alguna cantidad, puede ingresarla en el siguiente número de cuenta: ES66 2095 3150 2310 9280 7584.

Fuentes: 

La Cárcel Mata: José Ángel Serrano Benítez Muere Sin Asistencia En El Aislamiento De La Prisión De Zuera (Zaragoza)

Un preso de Bilbo lleva tres meses en la morgue de Zaragoza a la espera de una autopsia «completa y con garantías»

Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

Presentamos el boletín Tokata recién salido este mes de enero sobre el desarrollo de la propuesta de debate y lucha colectiva. Hablamos de la situacion de José Antonio Casasola Astorga, abandonado a la muerte en la cárcel de Villabona, y de José Ángel Serrano Benítez, muerto en octubre por causas no aclaradas en la prisión de Zuera, cuya familia pide una autopsia con garantías a la que se oponen la administración y la fiscalía. Hablamos también, con la abogada que la ha presentado en nombre de la familia, de la querella que denuncia a la administración por el trato cruel, inhumano y degradante y abandono médico sufrido por Luis A S, en la prisión de Picassent, mientras era llevado a la muerte por un cáncer y por las condiciones inhumanas que se le hacía sufrir en esa cárcel. Comentamos algunas actividades de solidaridad con las compañeras presas en Alemania, acusadas de expropiación bancaria, y de la proximidad del inicio del juicio contra ellas.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga

Sabemos que en las prisiones del Estado Español se dan malos tratos y vejaciones continuadas, que el sistema penitenciario va enfocado a que ello ocurra también lo sabemos. Que el castigo es para los pobres, que tengan miedo de ser castigadxs y de quien es castigadx también. Que el apoyo y la solidaridad que las personas que están dentro necesitan  no es fácil de unificar también lo sabemos, como también sabemos que es de eso de lo que el sistema se nutre, de que estemos solas ante sus patadas, bajo su yugo…

Últimamente, la Sanidad dentro del ámbito penitenciario está en el punto de mira y de debate, porque la situación no es para menos. Responsabilizándose Comunidades al gobierno Central y viceversa hace más de una década sobre quién es competente de hacerse cargo y gestionarla, mientras que quizá es de los menores problemas que sufre, no es más que pasarse una “bola”.

La población penitenciaria ha disminuido levemente en los últimos años, pero el hacinamiento es aún patente, además de la falta de medios en todos los sentidos  y de suficientes profesionales que muestren un mínimo de respeto e interés por atender a las personas presas de las que son responsables, el negocio de las farmacéuticas que encuentran una gran cartera de “clientes” en los mismos va en aumento, el incremento exponencial de las enfermedades mentales entre las personas presas es ya un hecho.

Todos estos factores facilitan el castigo, como única meta del sistema penal/penitenciario, cuyos medios coercitivos son precisamente la humillación, los malos tratos, la desidia, el abandono, el olvido…

En esta cruel realidad penitenciaria se desarrolló la triste y denigrante historia por la que hicieron atravesar a L.A.S. y a su familia la Institución Penitenciaria, concretamente la del Centro de Picassent y más concretamente el personal médico responsable del módulo 25.

Él entró condenado con una salud  normal para una persona de 36 años, para abstraerse de lo que supone estar encerrado, procuró hacer vida activa, iba asiduamente al gimnasio y consiguió un puesto en un taller remunerado.

A los dos años de ingresar en prisión de pronto comenzó a sentirse demasiado cansado, tanto que no podía hacer la vida activa que hasta entonces había logrado llevar. Un día acudió a la enfermería por unos bultos extraños que le aparecieron en el rostro, le aplicaron unas curas superficiales  y de vuelta al módulo. Pero aquello no fue más que el principio de los meses de sufrimiento que le esperaban. Las consultas a enfermería se convirtieron en semanales y todas  ellas con una misma dolencia en el interior del abdomen “me duele por dentro” decía; pero el tratamiento sin que se le solicitara ningún tipo de prueba  variaba cada semana entre los diferentes analgésicos y antiinflamatorios que en una consulta se pueda  encontrar.

Así las cosas, su vida en cosa de un par de meses dio un giro bestial y dentro de prisión parecían hacer caso omiso… Bajó el ritmo en el gimnasio hasta dejarlo en cuestión de un par de semanas desde que empezara con aquél extraño cansancio y continuado dolor, en su puesto de trabajo no podía seguir rindiendo por ese mismo dolor, lo desgraciadamente curioso es que por motivos de salud dejó su puesto de trabajo, curioso porque parece una extraña ecuación la planteada, ya que cabe pensar que si unx en su trabajo cae enfermx le den una baja laboral en el médico y no una definitiva, quedándote sin ningún derecho ni remuneración, extraño, ¿verdad? Como si supieran que no podría volver a reincorporarse al ver que su estado de salud empeoraba visiblemente. No le dieron una baja laboral más que de 4 días, después le “obligaron” a dejar su puesto de manera definitiva.

Los dolores eran cada vez mayores, la falta de apetito y la pérdida estrepitosa de peso eran notables a la vista, de llevar una vida activa a quedar tirado en el patio porque nada más era capaz de hacer y todo ello a la vista de todo el personal funcionarial, médico y psicosocial del módulo. ¿Nadie se preguntó si le podría pasar algo grave? ¿O conscientes de que era eso lo que ocurría lo dejaron pasar sin más?

Dos meses después  de visitas semanales a la enfermería pidiendo  ayuda, llamó a su madre para hacerle saber que su hijo se moría. No podía soportar más el dolor y deseaba morir, pero además de ese horrible deseo sentía que su cuerpo dejaba de responder.

Asustada y alarmada la madre llama al centro penitenciario y la pasan con el subdirector médico, quien le asegura no tener constancia de la situación (a pesar de que Luis había enviado dos instancias dirigidas a él solicitando su auxilio hacía unos 10 días la primera y un par la segunda).

Esa misma tarde bajaron a visitarle y tuvo que ser ingresado de urgencias en el Hospital Universitario de Valencia donde le practicaron la primera radiografía y encontraron unos extraños bultos en la zona del hígado y del páncreas de un tamaño más que considerable, por lo que solicitaron una resonancia.

Dos semanas después nada parece avanzar excepto su malestar por lo que hace falta que sufra un desmayo en su módulo para  que vuelvan a ingresarle, esta vez para no volver a prisión. Efectivamente algo grave era lo que crecía en su interior; diversas pruebas en cuestión de pocos días dieron al personal la convicción de que podría estar sufriendo un cáncer de páncreas y metástasis en el hígado, por lo que fue trasladado a la unidad de oncología del HGUV.

Por su parte, la junta de tratamiento y la dirección del Centro Penitenciario decidieron darle la libertad condicional por medio del art. 91. 3 del CP, esto es, por enfermedad incurable. Así sin haber obtenidos los resultados de la biopsia le dan el alta en el hospital a esperas de los resultados y puede por fin volver a casa con su familia.

La dignidad ya se la habían casi arrebatado del todo, ya no podía moverse por sí solo, la enfermedad estaba muy avanzada a causa de la mala praxis, del pasotismo, de los malos tratos en general a los que fue sometido dentro de prisión, abandonado a su “suerte” con una enfermedad que le fulminaba, hasta que avisó a su madre y en prisión vieron el problema: alguien reclamaba por él, no sería un número más fallecido dentro por circunstancias no resueltas, tenía una familia que no iba a dejar que lo mantuvieran en el olvido, si no que haría lo posible por sacarle, cuidarle y denunciar por lo que les estaban haciendo pasar.

Pero ya era tarde para devolverles la dignidad que le habían arrancado. No diremos que la cárcel le enfermó, porque es un extremo incierto, pero de lo que estamos segurxs es de que la cárcel y el personal responsable fueron los causantes de un sufrimiento agravado, excesivo y sin sentido. Que si hubieran sido un poco responsables hubieran procurado saber qué le ocurría, le hubieran realizado pruebas  antes, pues no era  normal su estado y la rapidez de su empeoramiento y si hubiera sido esto lo que hubieran hecho, aunque no le hubieran curado, sí le hubieran proporcionado un pequeño alivio al sufrimiento y dolor que la multitud de medicamentos a los que le expusieron no sólo no le ayudaron en nada a paliarlo, sino por el contrario, estamos segurxs de que lo que hicieron fue que empeorara.

A mediados de agosto, después de un corto pero intenso tratamiento con el que ya nada se podía hacer por él, excepto proporcionarle morfina para  paliar  el dolor, Luis fallecía junto a lxs suyos pero demasiado pronto, demasiado deteriorado, sin haber tenido una sola oportunidad porque no le habían dejado otra opción que una muerte dura y rápida y de cuyos responsables aún siguen dependiendo miles de vidas entre los  horribles muros de ese lugar donde, como dijera José Revueltas , reina la tristeza , no se castiga el delito, se castiga la pobreza se.

Por todo ello, la familia de Luis no ha querido quedarse al margen y el día 11 de Enero de 2.017 han presentado una querella contra los responsables de este calvario que jamás hubieran imaginado que tendrían que atravesar. Para que no le pase a una sola persona más, para que la pasividad y crueldad con la que se trata a las personas presas no quede impune una vez más.

Pedimos vuestro apoyo y solidaridad. Será un duro camino pero juntxs se llevará mejor.

ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES

NI UNA MUERTE MÁS, NI UN MAL TRATO MÁS

 FAMILIARES Y AMIGXS DE LUIS ACEDO SÁEZ

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

Hemos recibido un correo con el texto siguiente:

Egunon:

Desde la Asociación de apoyo a presas y presos SALHAKETA BIZKAIA, os convocamos a una rueda de prensa el próximo miércoles 18 de enero, que tendrá lugar en el edificio de La Bolsa a las 11:00 horas, para informar del proceso judicial que se está desarrollando por la muerte del preso social bilbaíno JOSÉ A. SERRANO, quien murió el pasado 14 de octubre en la cárcel de ZUERA (Zaragoza) después de pasar 18 años en aislamiento.

En la rueda de prensa, un representante de Salhaketa Bizkaia, un miembro de la Asociación Libre de Abogados de Zaragoza y la esposa del preso fallecido plantearán las irregularidades que se están produciendo en torno al proceso judicial que investiga la muerte de esta persona, entre otras la falta de una segunda autopsia y la imposibilidad de haber dado sepultura al cuerpo tres meses después de su fallecimiento. También se hablará de las futuras acciones legales que piensan llevarse a cabo así como de la situación en la que se encuentra la familia como resultado de todo este proceso.

Sin más, reciban un cordial saludo.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

La muerte de José Ángel Serrano Benítez el pasado 14 de octubre era un hecho probable, pues las enfermedades que padecía unidas a un tratamiento con múltiples benzodiacepinas sin monitoreo y sin control de psiquiatra desde 2011, así lo hacían temer. Pero sobre todo era un hecho evitable.

A José se lo encuentran muerto en el recuento de la mañana, aparece desnudo y con 2 toallas bajo las piernas entre puerta y micro. Después de la cena no se llegó a acostar, la cama estaba completamente hecha, debió sentirse mal y picar por el interfono para pedir auxilio pero nadie acudió en su ayuda –en Picassent en 2013 puso una queja porque desconectaban los micros y estaba solo en el módulo–, ni en ese momento ni en las rondas nocturnas que se realizan por la noche. Según atestado, no se hicieron rondas esa noche desde las 21:30 hasta las 7:53. Murió sin nadie que le asistiese, a pesar de haber solicitado ayuda.

Dos semanas después de su muerte, su cuerpo sigue en el instituto anatómico forense de Zaragoza a la espera de que se resuelva la reclamación de los familiares para que se proceda a hacer una segunda autopsia ya que desde un primer momento se deniega la autopsia completa y el forense solo ha cogido muestras de toxicología y no quiere coger las de órganos para analizar. En todo este tiempo ni a los padres ni a la pareja de José les han dejado ver el cuerpo. En el informe que se adjunta por su fallecimiento todo va falseado: el forense se basa en informes médicos al ingreso en prisión en 1998. La misma violencia institucional que se ejerce contra los presos (y que José denunciaba) es indecente e inhumanamente aplicada a los familiares del fallecido.

José tenía prescrito un tratamiento psiquiátrico desde hace mucho tiempo y la toma del mismo estaba pautada a lo largo del día. Le daban la medicación para todo el día, iba tomando la medicación psiquiátrica cuando necesitaba. También le daban convulsiones y, desde enero a su muerte, antibióticos para la infección de boca a raíz de que la dentista externa de Estremera le perforara un diente que le ocasionó quistes y llagas; le cobró 400 euros por el tratamiento dental, pero no hizo el trabajo y la cárcel se negó a identificarle ni por el numero de colegiado. Con el constante cambio de cárcel al que le tenían sometido (cada nueve meses era trasladado de prisión) le era modificado dicho tratamiento en cada centro, pero aún así él era el que disponía de su toma. Sufría una modificación arbitraria de la medicación a criterio del médico de turno sin prescripción de psiquiatra. En 2014 en Dueñas le quitaron la medicación de golpe y lo pasó muy mal, también estuvo solo en la galería casi 8 meses. Cuatro días antes de su muerte le empezaron a obligar a tomarla toda de golpe delante de ellos mañana y noche, 7 pastillas de golpe cada vez, para asegurarse de que no se deshacía de ninguna. De todo esto no queda rastro alguno en las cámaras de videovigilancia: ni de la hora en la que le obligan a tomarse el tratamiento de golpe, ni de las rondas y recuentos de la noche…

José se ha pasado la totalidad de la condena en primer grado (régimen cerrado) y gran parte de éste en primera fase, 21 horas de celda, saliendo al patio acompañado de otro preso. Casi 18 años en 91.3, sin tratamiento, casi siempre salía solo al patio y por eso muchas veces no salía. Sobre la situación en el regimen cerrado de Zuera –extensible a otros– tienes toda la información en este enlace.

Su caso es el de una larga condena por acumulación de pequeñas sentencias imposibles de refundir en una sola que pusiese un límite de cumplimiento. José se encontraba al final de su condena, el pago de unas multas transformadas en días de prisión y la sospechosa desaparición de una ejecutoria en la que se le debían abonabar casi cuatro años de prisión lo mantenía separado de su familia

El mantener la dignidad dentro de este régimen de vida le ha llevado a acumular gran cantidad de sanciones que a pesar de haberlas recurrido y conseguido una reducción de las mismas (privación de paseos y de actividades), al ser trasladado de centro, pasaban por alto este hecho, haciéndole cumplir la sanción en su totalidad. En Teixeiro pago 42 días que no eran firmes, estabna recurridos y quedaron en 14 y aún se luchó porque abonaron lo cumplido indebidamente a las sanciones más antiguas para que tardará más en cancelar. En los últimos 4 años, 3 veces ha pagado 42 días seguidos de cumplimiento de sanción de aislamiento, con la venía del médico y del juez. Esto le hacía tener problemas para pensar y comunicarse; luego, seguía solo bastante tiempo, a veces meses, le molestaba la gente y ya solo salía comunicar vis a vis. Esto son malos tratos

Casi siempre le sancionaban con más aislamiento, a veces privación de paseo, la última en Zuera, por dar un cigarro a un compañero. En agosto, en Estremera, por desmayarse mientras hablaba por teléfono con su compañera le acusaron de embriaguez y le sancionaron.

Esas leyes y reglamentos que regulan y limitan la vida del preso son también responsables de garantizar su vida… pero ya vemos que no.

El denunciar las condiciones de vida infrahumanas que se dan en el régimen cerrado y denunciar asimismo las vulneraciones de derechos a la que se ven sometidos los presos en este régimen, no solo le ha traído sanciones disciplinarias sino también palizas constantes y abusos de los carceleros. En este enlace tienes acceso a los abusos, palizas y malos tratos que ha pasado y denunciado.

Sobre su paso por las cárceles y los abusos a los que era sometido, él mismo nos contaba a Tokata que había participado en una protesta colectiva contra los malos tratos, la desatención médica, la falta de actividades culturales, educativas o de “tratamiento”, y otros abusos que se estaban produciendo en el departamento de aislamiento de la prisión gallega de Teixeiro. Entonces, ya denunció haber recibido una paliza, a manos de un jefe de servicios y otros carceleros, así como amenazas y diferentes malos tratos físicos y psicológicos, en represalia por la acción reivindicativa. Allí recibió palizas habituales, dos denunciadadas con parte de lesiones, que pretenden archivar. De su paso por Estremera, nos hablaba de una nueva agresión que sufrió allí, el pasado 27 de mayo. Se le ha negado constantemente el acceso a su historia clínica, tanto por la cárcel como por los juzgados; en Picassent, conseguir un parte le costó cinco semanas en huelga hambre solo en un módulo sin interfono, y golpes y procesos penales para aumentar su condena. Denunciaba la impunidad de los carceleros en el uso de la violencia, la arbitrariedad en las clasificaciones y sanciones, la falsificación en sumarios y expedientes disciplinarios, el abandono médico-sanitario y otros abusos.

Reivindicaba ir a Alicante para ver a sus padres, que están enfermos y les es penoso viajar, vinieron el 13 octubre, en su cumpleaños, le vieron horas antes de morir después de dos años. Le acercaron a la prisión de Zuera, algo que llevaban él y su compañera pidiendo cuatro años, ya que la pareja vive en Navarra .

Le amenazaban algunos funcionarios, y en Zuera uno iba a por él… Y se quejaba de la sumisión, conformismo y colaboracionismo de muchos compañeros, “mano de obra barata” para los boqueras, y de su falta de solidaridad y unión, pues “ni reivindican ni denuncian, pero son capaces de matarse por cualquier tontería”.

José había participado en unos ayunos solidarios y reivindicativos junto a otros compañeros presos este pasado verano. De modo humilde y sincero queremos recordarle con las reivindicaciones que él había trasladado al Congreso y Instituciones Penitenciarias.

  1. Cierre de los aislamientos. Fin de los FIES y del Control Directo.
  2. Fin de la dispersión. Asignación de destino por vinculación familiar y amistosa.
  3. Libertad inmediata para todos los enfermos terminales, sea la enfermedad que sea, que se vayan a sus casas. Aplicación de los artículos 104 y 196 RP, y 91 CP.
  4. Fin del maltrato encubierto a todxs lxs compñerxs.
  5. Que se investiguen las denuncias por malos tratos por los juzgados de instrucción conforme a la legislación internacional.
  6. En caso de denuncia por torturas y malos tratos, ser reconocidos por los médicos forenses inmediatamente.
  7. Mantener fuera de contacto con la población reclusa a los carceleros que hayan sido denunciados por agresiones, tratos vejatorios e inhumanos, abuso de autoridad, etc.

Quizá por esto su muerte no sea algo casual…

Nosotros nos sumamos al dolor de la familia y tenemos presente la dignidad de José.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

En esta edición de T y F charlamos con Urtzi, portavoz de ETXERAT −asociación de amigos y familiares de los presos políticos vascos– sobre la lucha que en estos momentos están manteniendo en Francia contra la aplicación del aislamiento a una compañera, Itziar Moreno. Nos cuenta la dura política de exterminio penitenciario a que someten a los presos los estados español y francés: alargamiento de condenas, presos enfermos, dispersión, persecución del apoyo y de la solidaridad. Por otra parte, a Estela le han devuelto a su hermano muerto de la cárcel de Villabona (Asturies) y nos cuenta las circunstancias que rodean este fallecimiento. Con Héctor, de la Asociación de parados del Valle del Nalón-Asturies, hablamos de todo lo que está sucediendo en la prisión de Villabona: muertes sin aclarar, impunidad y oscurantismo. Nos habla de la creación de una plataforma/asociación de familiares y amigos afectados por la acción criminal de está cárcel.

NOTA: Los presos vascos en Fresnes han finalizado esta noche la huelga de hambre. Las presas vascas mantendrán la protesta hasta el traslado a otra prisión de Itziar Moreno.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Presxs "políticxs" Radio: Tokata Y Fuga