Categoría: <span>Familias Frente a la Crueldad Carcelaria</span>
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¡NI UN MALTRATO, NI UNA MUERTE MÁS EN PRISIÓN!
El 28 DE DICIEMBRE, A LAS 11:00, CONCENTRACIÓN FRENTE A LA
SECRETARÍA GENERAL DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS
(CALLE ALCALÁ, 38-40. MADRID)
¡POR LA SEGURIDAD, DIGNIDAD Y LIBERTAD DE LAS PERSONAS PRESAS!

Copiamos y pegamos del blog de la Coordinadora Antirrepresión de Murcia, toda la información que va en el recuadro, sobre el desarrollo de la rueda de prensa convocada en Murcia el pasado 13 de diciembre por la familia de Manuel Fernández Giménez, para informar y denunciar su muerte en la cárcel de Albocàsser el 22 de octubre. Apoyaron a la familia, además además de la citada coordinadora, cuya aportación a la organización de la convocatoria fue decisiva, las asociaciones Familias Frente a la Crueldad Carcelaria; Convivir Sin Racismo y Gitanas Feministas por la Diversidad. Abajo del todo, el audio completo de la rueda de prensa.
La familia y el abogado reiteran que denuncian la falta de información que hasta el momento tienen que soportar, el obscurantismo con el que las instituciones están llevando a cabo este asunto.
Denuncian todo el proceso de principio a fin: la brusquedad con la que reciben la noticia por parte de una persona que ni siquiera se identificó, el envío del cadáver de Manuel por una funeraria con la instrucción de que no se destapara todo el cuerpo; no acompañar ningún documento explicativo y la indicación verbal de que se enterrara.
Se opusieron a estas indicaciones y vieron con estupor que el cuerpo presentaba numerosos signos de violencia y rigidez del cuerpo como si hubiera muerto atado a una silla. Llamaron a la policía para que fueran testigos de lo que estaba sucediendo pero esta se inhibió.
Apreciaron la nariz rota, magulladuras en la frente y dos puntos en la barbilla ¿quizá de un taser?
Contactaron con abogados y exigieron documentación, pero solo les llegó un informe del forense que constataba el suceso como “muerte súbita” y como descripción externa “cicatrices” y cuatro “fotos negras”. Solicitaron una segunda autopsia que han denegado y se ha enterrado a Manuel perdiéndose así las pruebas.
El abogado informa de que este no es un caso aislado, se presentan muchos y afirma que sorprende la actitud del Ministerio Fiscal, no solamente pasiva en sus “investigaciones”, sino de oposición a las iniciativas de las defensas de las víctima
Según cifras del ministerio del interior de 2016, se han producido 203 casos de muertes en prisión y de ellos 19 han llegado a la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la tortura. De 2001 a 2016, han tenido lugar 3738 muertes bajo custodia y 590 se han reportado a dicha Coordinadora. Parece que son cifras suficientemente altas para que se tomen medidas y que no queden archivadas y los responsables impunes.
Las personas en presidio relatan que son víctimas de humillaciones, malos tratos, que son sedados con barbitúricos para que no molesten e incluso que se los proporcionan “generosamente”, dándose casos de suicidio por sobredosis de los mismos. No denuncian formalmente mientras sufren estas violaciones de DDHH por miedo a represalias.
La representantes de AGFD, denuncian, además, que los gitanos y gitanas en presidio son doblemente víctimas, por la gitanofobia implantada en nuestra sociedad.
Las familias actualmente se están organizando en asociaciones como “Familias ante la crueldad carcelaria” para denunciar y detener esta oleada de muertes sin esclarecer. Es el caso de la familia de Manuel que exige justicia, que se conozcan las circunstancias de su muerte y se delimiten las responsabilidades.
Puedes visualizar parte del acto pinchando en este VÍDEORepercusión en los medios antes y después de la rueda de prensa:
- La Opinión: Investigan la muerte de un recluso murciano en la cárcel de Castellón
- Kaosenlared: Denuncian la situación de un preso muerto en la cárcel de Albocàsser
- PRES.O.S. Preso muerto con signos de torturas en todo el cuerpo
- La Crónica del Pajarito: Investigan la extraña muerte de un joven de 28 años con signos de violencia en la cárcel de Castellón
- El Correo: ¿Qué le pasó a Manuel?
- La Verdad: ¿Qué le pasó a Manuel?
- La Haine: ¿Qué le ha pasado a Manuel en la cárcel?
- El Salto: Manuel Fernández Jiménez, preso gitano
Ha salido en las noticias de Onda Regional, en el informativo de TVE Murcia (del minuto 5:30 al 6:27) y en algún programa de la TV7 como Código 112 y Murcia Conecta.
Hablamos con una persona de la coordinadora antirrepresión de Murcia de la muerte de Manuel Fernández Giménez en la cárcel de Albocàsser y del acto informativo convocado por la familia para el 13 de diciembre en cuya organización se ha implicado esa asamblea y también del origen, actividades y planteamientos de la misma. Conversamos también con Silvia sobre el caso de su compañero, José Serrano Benítez, sobre la destructividad del «régimen cerrado» carcelario y sobre las posibilidades que tienen las personas presas, sus familiares y amistades de organizar su autodefensa. Hablamos también de Familias frente a la crueldad carcelaria, alianza reciente en ese sentido de familiares de personas presas.
Nos ha llegado con mucho retraso esta carta en homenaje al compañero muerto en aislamiento, después de 18 años en esa situación inhumana y más de 20 de cárcel. El día 13 de octubre, un día antes del verdadero primer aniversario de su muerte, que fue el 14 de octubre de 2016, porque el 14 caía este año en sábado y ese día no salen los escritos, unos cuantos compañeros presos en la cárcel de Puerto I cursaron escritos al congreso de los diputados, defensor de nadie y otras autoridades, recordando la muerte de su compañero de lucha, denunciando las mismos tratos crueles, inhumanos y degradantes que él sufrió y reivindicando lo mismo que él reivindicaba.
Tus compañerxs ni olvidamos ni perdonamos, José Ángel Serrano Benítez
Es raro el día en que unx levanta el boli sin mecanismo, sin ser un autómata, sin dirigirme a estxs que nos oprimen tan cruelmente. Por aquí no olvidamos ni perdonamos tu muerte (tu asesinato), levantaremos la voz y el boli en tu memoria, el 14-X-2017, Francisco (Rubi), Toni, y Patricio (Gofio). Exgimos el esclarecimiento y delimitación de responsabilidades por ti, compañero, amigo. Me consta que Adrián y Peke en Castellón II también lo harán, Adrián me dijo de organizar algo, pero llegó su carta tarde y haremos individualmente lo que podamos. Solo desde esta celda, un grito desgarrado, una pena inmensa al recordarte. Me trae las estrofas de Miguel Hernández a la memoria mía que es la tuya. Desde Puerto I te las mando allá donde estés, espero que sea más leve que las celdas por las que pasaste. Diecisiete años, primer grado, primera fase. Estxs asesinxs nos tendrán que escuchar, mal que les joda. Te dejo con Miguel Hernández muerto por tuberculosis en la cárcel. Abandonado como tantxs presxs.
“A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero”
En Puerto I no olvidamos, no perdonamos.
Es difícil levantar el boli sin mecanismo, sin rutina la contrainstitucional que acostumbro; difícil decir algo cuando el silencio te acuna, compañero. No olvido, no perdono, no comprendo, no admito. No somos pocxs lxs que te recordamos. Así que aquellxs que permitieron tu muerte tendrán que escucharnos otra y mil veces mas, lo haremos por tu memoria y por la necesidad de saber, y por la necesidad de que no ocurra más, lo hacemos con el corazón pero también con la rabia. Jose, allá donde estés, amistad y rebeldía contigo y con Silvia, que nadie dude que lo seguiremos haciendo, seguiremos luchando. Ánimo, fuerzas, Silvia.
Salud, rebeldía y amistad a lxs que fuera y dentro lucháis por una sociedad sin jaulas.
¡Fuego a las prisiones!
Toni
José Ángel Serrano apareció muerto en una celda de aislamiento en la prisión de Zuera, Zaragoza, el 14 de octubre de 2016. Su compañera lo había visitado 24 horas antes. El preso social, natural de Bilbo, cumplía aquel día 40 años. Seguía un tratamiento siquiátrico de antiguo. En ese momento padecía una severa infección bucal. Al día siguiente, funcionarios de la prisión le encontraron muerto, desnudo junto a la puerta de su celda.
Los hechos fueron denunciados públicamente por Salhaketa y la compañera sentimental del preso y letrada Silvia Encina el pasado enero. Expuso ya entonces que había circunstancias que rodeaban la muerte que necesitaban ser aclaradas. Ayer compareció de nuevo ante los medios en Gasteiz, acompañada también de representantes de Salhaketa para denunciar que el juez ha decidido archivar el caso «sin practicar toda la prueba admitida» en un procedimiento plagado de «incumplimientos».
En ese contexto recordó que la primera autopsia solo tomó muestras de analíticas de consumo de tóxicos. Arrojó como resultado parada cardiopulmonar por edema agudo de pulmón, y se realizó «sin consultar el expediente médico». Ya entonces se les negó el derecho a ver el cuerpo si no firmaban el enterramiento, lo cual impedía una segunda autopsia. «Tuvimos que insistir para personarnos como acusación en el procedimiento, el juzgado siguió negando sistemáticamente todas las pruebas solicitadas», según rememoró Encina.
La Audiencia de Zaragoza autorizó la práctica de una autopsia tres meses después de la muerte y solicitó las declaraciones de funcionarios y médico de guardia que estaban la noche de la muerte con la coletilla «por el momento», una «triquiñuela procesal» que se ha utilizado, según denunció, para señalar que no se recurrió a tiempo. La familia había pedido ya entonces que declararan las personas presas que estaban en la galería esa noche.
Una «extraña sustancia»
Explicó la letrada que declararon cuatro funcionarios, no todos, y el médico, pero no el que estaba de guardia durante la noche sino el que se incorporó por la mañana. Agregó que las declaraciones no dejan claro por qué el funcionario de guardia no acudió al timbre de auxilio, ya que negaba que hubiera sido pulsado. La familia volvió a solicitar las declaraciones de los presos, la respuesta fue que debieran haber recurrido. Su testimonio es fundamental, porque son las únicas personas que no trabajan para la prisión, según aclaró, y hay cuestiones como el que esa noche no hubiera el preceptivo recuento o el hecho de que el preso estuviese junto a la puerta de la celda, fuera del campo de visión, que arrojan dudas sobre qué pasó y cómo se produjo la petición de auxilio.
Además, la segunda autopsia, seis meses después, realizada según las pautas establecidas en casos de muerte súbita o bajo custodia, reveló que José Ángel murió atragantado por una sustancia extraña que ocupaba el tramo desde la garganta hasta un tercio de la traquea y descartaba el edema agudo de pulmón. Al no haberse ordenado conservar el cuerpo debidamente, el estado que presentaba el cadáver seis meses después condicionó muchos aspectos, entre ellos la verificación de malos tratos. «José Ángel tenía muchísimas cicatrices», reveló Encina.
Con esta información, la familia volvió al juzgado un viernes y el lunes el juez dictó el sobreseimiento y archivo de diligencias «sin haber practicado toda la prueba», denunció. Según agregó, «toda la prueba se nos ha denegado por providencia en lugar de un auto razonado».
Al dolor incomparable que ocasiona la pérdida de un ser querido los allegados de José Ángel Serrano tuvieron que sumar la zozobra y pesadumbre que rodearon las circunstancias de su fallecimiento, el 14 de octubre de 2016. Preso en Zuera, con 18 años de aislamiento y enfermo, su muerte dejó abiertas muchas interrogantes, algunas de ellas expuestas por su compañera Silvia Encina, que le había visitado 24 horas antes. Se preguntaba entonces por qué, precisamente aquella noche, el interfono de auxilio no funcionó; explicaba que le habían obligado a tomar conjuntamente la medicación de su tratamiento siquiátrico y la de la infección bucal que padecía; y denunciaba que les habían instado a consentir su enterramiento sin el informe preceptivo si querían darle un último adiós.
Demasiadas irregularidades y preguntas sobre las que no se ha arrojado ninguna luz en el año largo transcurrido. Es más, el archivo de la causa sin practicar toda la prueba requerida no hace más que convertir la duda en sospecha y activar las alarmas. Las contradicciones existentes entre las dos autopsias realizadas y la decisión, arbitraria, de no tomar declaración a los presos, únicos testigos sin vinculación profesional con la prisión, son motivo para ello.
Cuando una persona fallece estando bajo custodia de funcionarios públicos debería ser la administración la primera interesada en esclarecer lo ocurrido. Así debería ser si tuviera limpia la conciencia y la certidumbre de haber actuado correctamente. Pero, desgraciadamente, el caso de este vecino de Bilbo no es el único, ni el deceso de José Ángel fue un hecho aislado en su vivencia carcelaria. Al contrario, como dijo entonces su compañera, «lo natural es morir en la situación en la que vivía». Quizá es esa la cruda realidad que algunos no quieren que se conozca. Al año 230 personas mueren en las cárceles españolas, un dato escalofriante que no cambiará mientras se mantenga esa vergonzante omertà sobre lo que ocurre en su interior.





