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[Noticia en la prensa sobre el incendiio causado en la celda de aislamiento del regimen especial de puerto III por un preso, que le causó un 60% de quemaduras en el cuerpo]

En el año 2015 fallecieron 155 presos en las cárceles del Estado. De los 155 fallecimientos registrados, 63 lo han sido por causas violentas (drogas, suicidios, accidentes, agresiones), 23 por suicidios.

Las personas que trabajamos en las cárceles denunciando cualquier vulneración de los derechos humanos sabemos muy bien que la tasa de suicidios es mucho mayor en prisión y que aumenta significativamente en el régimen de aislamiento. Los departamentos especiales de régimen cerrado (aislamiento) son aquellos que albergan el mayor número de personas con algún trastorno mental (diagnosticado o no) dado que estos departamentos especiales están destinados para personas que no se adaptan al régimen ordinario. Según establece el art. 10 de la Ley Orgánica General Penitenciaria (en adelante LOGP) “existirán establecimientos de cumplimiento de régimen cerrado o departamentos especiales para los penados calificados de peligrosidad extrema o para casos de inadaptación a los regímenes ordinario y abierto (…).”

Testimonios directos de este colectivo nos detallan cómo son y cómo es la vida en estos módulos cerrados. Se pasan los días, que se convierten en meses y hasta incluso años encerrados 21 horas al día en celda, sin actividades, sin tratamiento, sin esperanza. Pero para los que piensan que las organizaciones en defensa de los derechos humanos exageramos, el Defensor del Pueblo Estatal en el Informe 2016 de mecanismo nacional de prevención de la tortura (en adelante MNPT) establece que “69. Las instalaciones que albergan a estos internos suelen ser más restrictivas. Así, las celdas cuentan con elementos mínimos y las ventanas dan con frecuencia al muro del patio de luces. Los patios de paseo son normalmente de cemento, sin vegetación ni elementos para cualquier práctica deportiva y sin zonas techadas para resguardarse de las inclemencias del tiempo. Debe recordarse que las salidas al patio se limitan a pocas horas al día”.

Cárcel=Tortura La cárcel mata

Comentamos las últimas noticias sobre la okupación, como sede de un centro social autogestionado, de un edificio abandonado por la universidad de Valencia, y sobre la actitud fascistoide de las autoridades académicas valencianas que, por medio de sus sicarios de la seguridad privada, han intentado intimidar y coaccionar, con tácticas mafiosas y la complicidad de la policía, a los jóvenes okupas y a quienes les han apoyado. Repasamos las últimas muertes de que hemos tenido noticia en las cárceles del Estado español y algunos casos de compañeros que están sufriendo tan duramente los continuos ataques de la máquina carcelaria que corren peligro de muerte. Como razones muy concretas para luchar, relacionamos todo ello con la propuesta de movilización que con gran determinación sostiene un pequeño grupo de presos en lucha y con la tabla reivindicativa que proponen para su discusión.

Cárcel=Tortura La cárcel mata Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Enrique Del Valle González, de 50 años, está preso en la cárcel de La Moraleja, en Dueñas (Palencia). Lleva en prisión, sin salir, desde el 6 de septiembre de 1990, casi 27 años, a los que hay que sumar los casi cuatro años que cumplió anteriormente, desde el 86, con apenas diez meses de estancia en la calle entre una etapa y la otra. Es decir, que ha pagado más de 30 años, de los cuales unos veinte los ha pasado en régimen cerrado, aislamiento y FIES. Tiene señalada fecha de cumplimiento en 2045, de manera que aún le quedan al menos 28 años más de condena, hasta 55. La mayoría de penas que fue acumulando, que llegaron a sumar más de 80 años, le fueron impuestas por situaciones que se produjeron en prisión, casi todas en la lucha contra el Régimen Especial de aislamiento, como el motín de Herrera de la Mancha, en julio de 1991, por el que le condenaron a 34 años y medio. El último delito por el que fue acusado y condenado a 13 años fue en 2002, hace ya quince años.

Si se hubiera aplicado estrictamente la ley, su fecha de cumplimiento estaría mucho más cercana, pero los aparatos del poder punitivo y judicial, al mismo tiempo que los años de condena sobre las espaldas de Enrique, han ido acumulando irregularidades y negligencias en la aplicación de esa misma ley que dicen estar defendiendo. Para obligarles a rectificar, sería necesario desenredar una maraña de arbitrariedades, errores, olvidos y tergiversaciones como, por ejemplo: aplicación indebida del artículo 76 del código penal (acumulación de penas mal practicada);  inaplicación del doble cómputo de los periodos de prisión preventiva prescrito por el tribunal constitucional hasta la reforma penal del 2010; inaplicación de las condiciones de prescripción de las penas vigentes hasta la reforma del 2015; vulneración, entre otros muchos, de los principios constitucionales de legalidad, irretroactividad de las disposiciones penales desfavorables, tutela judicial efectiva y prohibición de indefensión.

Las propias administraciones punitivas deberían haber remediado todo eso «de oficio», pero no está en su ánimo. En la mentalidad de la mayoría de carceleros, fiscales, jueces y demás agentes del sistema penal, para un «delincuente multirreincidente» y «preso conflictivo»,  la suerte conveniente es «que se pudra en prisión», diga lo que diga la ley. Aquí tenemos, en realidad, un ejemplo más de lo que se llama «derecho penal del enemigo». En la situación penal y penitenciaria de Enrique queda patente que la justicia no sólo no es igual para todos, es totalmente diferente según los casos, dependiendo de muchos factores, de los que no es el menos relevante  el poder adquisitivo del condenado, ya que en una situación tan complicada tendrían que intervenir, con gran diversidad de recursos y otras acciones jurídicas, varios abogados, en multitud de lugares diferentes, para lo cual haría falta un montón de dinero. Pero ni aún así quedaría garantizado el respeto por los derechos de Enrique, porque aquí de lo que se trata, al parecer, es del odio del Estado y de sus servidores contra lo que ellos llaman un preso de «extrema peligrosidad». Pero, si 30 años de cárcel no han conseguido convertirle en otra cosa, entonces, la única finalidad del castigo, en este caso y en tantos parecidos, sería la neutralización y el exterminio más o menos lento del rebelde.

Así, pues, el Estado español, practica impunemente, bajo una falsa apariencia de legalidad, la tortura y somete a un tratamiento cruel, inhumano y degradante a las personas que ilegal e inexplícitamente son definidas como enemigas de la sociedad. A estas personas y, entre ellas, a Enrique Del Valle González, se les imponen unas condiciones de existencia que, por mucho que se quiera camuflarlas con eufemismos o cortinas de humo, constituyen cadena perpetua o, lo que es lo mismo, una condena a muerte en vida. En León, de donde es Enrique, familiares y amigos suyos y otras personas conscientes y sensibles han decidido enfrentarse a la situación y organizarse para denunciar lo que se está haciendo con Enrique e intentar lo posible para ayudarle, formando un Grupo de Información sobre las Prisiones (contacto: grupoinfromacionprisiones@gmail.com), que lanza un llamamiento de solidaridad y apoyo mutuo.

¡QUE LA LUCHA NO MUERA! ¡POR LOS QUE NO ESTÁN Y POR LOS QUE ESTÁN!

¡NO AL EXTERMINIO, MÁS RÁPIDO O MÁS LENTO, DE SERES HUMANOS!

¡NO A LA CADENA PERPETUA!

Cadena perpetua Cárcel=Tortura

DERECHOS DE LAS PERSONAS TRANSEXUALES EN PRISIÓN

Las personas transexuales y transgénero en nuestra sociedad son un grupo numéricamente pequeño, pero con una situación personal y social de riesgo para el ejercicio de sus derechos fundamentales, especialmente en lo que se refiere al derecho a la igualdad y a la no discriminación y al derecho a la salud.

Este riesgo aumenta dentro de prisión.

Es habitual utilizar como sinónimos las palabras transexual y transgénero, pero no lo son. La persona transexual es aquella que se identifica como hombre o mujer, habiendo nacido biológicamente como mujer u hombre respectivamente; y la persona transgénero, es aquella que, independientemente de su sexo biológico, no se identifica ni como hombre ni como mujer o se identifica con las dos categorías.

Hoy por hoy, la administración penitenciaria, a través de sus instrucciones, reconoce la existencia de personas transexuales, pero no de personas transgénero.

Respeto a la identidad sexual

El reconocimiento de las personas transexuales en prisión se realizó a través de una Instrucción que recoge el respeto a la identidad sexual de los internos. Aunque poco conocida, dicha Instrucción tiene ya más de diez años. Es la Instrucción 7/2006, de 9 de marzo, sobre Integración Penitenciaria de Personas Transexuales, la que establece un marco a priori protector de los legítimos intereses de este colectivo, en orden a evitar que sufran discriminación por razón de sexo.

Anteriormente, en 2001, se había aprobado la Instrucción 1/2001, en la que ya se acordaban medidas para que la persona transexual a la que no se le hubiera reconocido su cambio de sexo en documento oficial acreditativo de su identidad fuera ingresada en la prisión que correspondiera según el sexo socialmente reconocido y según el que se desarrollara su vida. Sin embargo, esta Instrucción sólo reconocía este derecho a las personas que se hubieran sometido a una operación de cambio de sexo.

La exclusión de otros criterios motivó la aprobación de la Instrucción 7/2006, que viene a reconocer que “las personas transexuales cuya identidad oficial de sexo no concuerda con su identidad psico-social de género podrán solicitar de la Administración Penitenciaria el reconocimiento de ésta a los efectos de separación interna a que se refiere el artículo 16 de la Ley Orgánica 1/1979, de 26 de septiembre, General Penitenciaria”. Es decir, con esta Instrucción se amplían los supuestos respecto a la anterior que solo reconocía el derecho en caso de haberse sometido a intervención quirúrgica de cambio de sexo.

Cárcel=Tortura Política criminal

Hemos recibido otra carta del Sergio Medina Castel, donde nos dice que ya tiene la conducción pedida a Sevilla y que no le escribamos a Teixeiro, sino que él avisará cuando llegue al sur. Sin embargo, no estaría de más alguna carta dándole ánimos. Aún podría llegarle, si se envía pronto y, si no llega, siempre se puede guardar copia y reenviarla después a Sevilla. En todo caso, no nos olvidemos del compañero Sergio.

Teixeiro, 6-IV-2017

¡¡Estimadxs compañerxs!!

Recibi vuestra carta el dia 30/3/2017, os he mandado hace poco una carta poniendo mi situación personal, enviándoos las instancias de mi ayuno y tabla reivindicativa, no se si lo hice bien así o dichas instancias hay que enviarlas a algún lado. Bueno, referente a mi situación personal, estoy jodido. Ahora me llevan a Sevilla 2, manteniéndome en primera fase, currándosela de que yo he pegado a dos carceleros. Pero la historia fue que por hacer la huelga y la tabla reivindicativa me dieron un palizón, articulándome en 72. Dos días, tirado como una colilla sin mantas, ni nada, y, despues, con 42 días de aislamiento en celda por esa movida, conducción o dispersión a 800 km de mi familia. Pero seguiré luchando y estaré en contacto con vosotrxs, (…). No me mandéis carta hasta que llegue a Sevilla 2, yo ya os escribo cuando llegue allí, como os mandé una dirección en la anterior carta para que me escribiera la gente, no se la deis, porque es la de Teixeiro y, como os cuento, estaré en Sevilla 2 en una semana o dos como mucho, (…).

Quiero que publiqueis en el boletin lo que os conte de mi punyo y letra en la anterior carta, las palizas, las torturas, las dispersiones, todo. No quiero que esta puta gente que me llevan apalizando toda la condena queden impunes, quiero denunciar al centro de exterminio de lLeón, tenéis los papeles médicos y, como me pasoó la paliza que me dieron ahora en el agujero de Teixeiro, he estado 15 días sin poderme mover de las ostias que me dieron, tambien os he mandado el parte médico del médico carcelero que me vio. Estoy a tope con vosotrxs iy siempre LUCHA Y RESISTENCIA. No me escribáis más a Teixerio, cuando llegue a Sevilla 2, os escribo una carta diciendo que ya estoy en ese bunker y me mandáis el uúltimo boletín, lo que estáis debatiendo, las direcciones de mis compas. Me voy despidiendo con un fuerte abrazo libertario. Salud.

Gracias por todo compañerxs, ayudadme con las denuncias de León y Teixeiro. Un abrazo, ya os escribo cuando llegue al sur.

Cárcel=Tortura Presxs en lucha

Recibimos carta de un compañero preso, en la que nos cuenta, entre otras cosas, cómo le han retenido con arbitrariedad y chulería el boletín Tokata. No decimos su nombre ni la cárcel donde está, ya que el compañero no nos dice que podamos hacerlo y nunca se sabe qué consecuencias podría traerle esta denuncia pública. Ya sabemos que las condiciones de impunidad de la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes en las cárceles del Estado español incluyen las contradenuncias que a menudo logran la condena de los torturados en vez de la de los torturadores. Para que no sean todo noticias sobre la violencia que sufren los «pobres» carceleros a manos de los presos, fomentadas por todos los sindicatos de carceleros con la inmunda complicidad los falsimedios.

Ese M, qué pasa socio, perdona por la tardanza de mi carta, recibí tu boletín de difusión, pero es que estuve en mi tierra que fui a juicio (…) y cuando volví me entregaron la carta, pero esta gentuza me confiscaron el boletín. Al abrirla lo vio y le dio por curiosear y se lo intenté impedir diciéndole que eso era personal, pero todo acabó quedándoselo y viniendo un Jefe de servicio el cual me dijo que eso es ilegal en esta cárcel. Todo chorradas, lo que pasa es que no les interesa que la gente cuente las cosas que suceden aquí, como las palizas que pegan por nada igual que la que me pegaron a mí. Vienen a pagar los problemas de la calle con los presos y, si solo te pegase uno…,  pero te pegan quince, así que tú me dirás. A mí me pusieron un ojo morado, hematomas detrás de las orejas, contusiones en todo el cuerpo de puñetazos, patadas, con las porras, guantazos e incluso pisándome la cabeza con los pies, y todo eso estando esposado, sin haber opuesto ninguna resistencia ni física ni verbal. Todo vino porque estaba hablando con un compañero en la formación para subir a las celdas, y me dijo el guardia que me callara, y me callé. Llegamos a la celda, cerraron y después me abrió el funcionario que me había mandado a callar y otro. Entró y me dijo que si es que yo era idiota y más cosas, yo le dije que no me había dado cuenta. Pues me dio un golpe en el pecho y se fue, pero vuelven a abrirme la puerta y esta vez habían un montón y me dicen que me pusiera al fondo de la celda mirando hacia fuera de la ventana y con las manos hacia atrás. Lo hice, entraron, me ponen las esposas y entonces comenzó esa paliza. ¿Y la atención médica? Jaja, no te hacen ni un parte de lesiones, porque dicen que, como aún respiras, pues que estás bien. ¿Qué te parece? Bueno, colega, me apetecía compartir mi historia contigo, ya que mi hermano X me comentó algo del Tokata y por responderte algo a la carta que recibí tuya. Un millón de saludos. Bueno, cuidaros y saludos para todos. Los abusos, torturas chantajes, amenazas, están al orden del día en las cárceles y como a mí, fuera de mi tierra. Chao, abrazos.

Salud compañeros, os envío fuertes abrazos, para todos y, compañeros, desde la distancia seguiré luchando y, si tropiezo y caigo, me volveré a levantar una y otra vez, hasta la Victoria Final…

LIBERTAD

Cárcel=Tortura Desde dentro

1. Introducción

Un tema como el presente ha ciado lugar a tratados y tesis doctorales de altura. Aunque no tantas como el tema se merece. Se pueden destacar varias, pero especialmente dos, una ya antigua del profesor Iñaki Rivera, del año 1997, La devaluación de los derechos fundamentales de los reclusos: la construcción jurídica de un ciudadano de segunda categoría y otra más reciente de López Melero, del año 2011, Los derechos fundamentales de los presos y su reinserción socialcon más de 400 y 800 páginas respectivamente.

Iñaki Rivera ya identificaba hace 20 años un problema en construcción, la del recluso como ciudadano de segunda categoría, cuya realidad al día de hoy, es indudable.

En un reciente post en el blog de derecho penitenciario del Consejo General de la Abogacía Española1, junto al Fiscal ante el Tribunal Constitucional Manuel Miranda, identificábamos de forma breve algunas cuestiones relevantes.

La mayor parte de la exposición se fundamenta en la experiencia compartida con otros compañeros en la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (en adelante, APDHA). También ha sido relevante la adquirida como abogado del Servicio de Orientación y Asistencia Jurídica Penitenciaria (en adelante SOAJP) de Córdoba. No obstante, las críticas que se viertan deben ser entendidas únicamente como propias de quien suscribe y en su caso de la citada Asociación.

La posición no neutral, sino de defensa que nos corresponde a los abogados de las personas privadas de libertad (en adelante, presos en sentido no técnico) debe suponer una apuesta decidida por sus derechos fundamentales. Estos intentos han generado desde antaño una sensación agridulce a los letrados que trabajamos, desde cualquier ámbito de procedencia, en prisión. Por un lado, satisfacción personal y apuesta por los derechos de los más desfavorecidos, con un enganche especial por este tema; y, de forma simultánea, impotencia e insatisfacción profesional por los escasos resultados conseguidos.

Así desde una libertad crítica, me permito identificar algunas cuestiones preocupantes en los operadores de control para la plena vigencia de los citados derechos. Percepciones, que tal vez no sean compartidas por el lector:

Cárcel=Tortura Política criminal

Presentamos el primer informe anual del Servicio de Atención y Denuncia ante situaciones de Violencia Institucional (SAIDAVI).

En enero de 2016, empezamos con el SAIDAVI, un servicio gratuito inspirado en el funcionamiento de servicios similares que existen en América Latina. Concretamente, con el trabajo que hace, desde hace más de trenta años, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) de Argentina, una organización que ha asesorado nuestro proyecto.

Durante el 2016, hemos acompañado 14 casos de violencia institucional en el espacio público, las prisiones, durante manifestaciones o casos vinculados a procesos migratorios, desde cuatro ejes distintos: jurídico, psicosocial, de comunicación e incidencia política. En este informe, desglosamos cada caso con las novedades que los acompañan, después de todo el trabajo realizado y energías dedicadas. También hacemos un análisis sobre la situación de los Derechos Humanos en Catalunya y Barcelona y el seguido de recomendaciones que entregaremos a las autoridades competentes.

IRIDIA Centro para la Defensa de los Derechos Humanos

[Clica en la imagen para acceder al contenido del informe]

Cárcel=Tortura Documentos

Aunque parezca cosa del pasado o de lugares remotos, la tortura y los maltratos pueden acontecer a nuestro lado, en nuestro país, gracias a nuestra indiferencia y a nuestra capacidad de aceptar lo inaceptable.

Como muestra, dos casos de Teixeiro que llegaron a los juzgados: el primero poco después de ser inaugurada la cárcel, el segundo hace apenas unos meses. Entretanto, dieciocho años de quejas, denuncias, arbitrariedades y silencios. A Lama y Teixeiro, dos prisiones conocidas por su crueldad desde que abrieron en 1998. Dieciocho años de confinamientos solitarios. falta de atención médica y alimentación sana, traslados arbitrarios, impedimento de acceso a la educación, denuncias de maltratos y torturas, muertes bajo custodia, no permite acceso a parlamentarios/as.

Cárcel=Tortura

EL PRECIO DE LA TORTURA

Ayer mismo me notificaron una condena adicional de un año de prisión. Tiene que ver con la torturas a las que fui sometido en 2012, en el módulo de aislamiento de Sevilla II:

Entre 4 funcionarios (probablemente con graves desórdenes psicológicos, pues disfrutan haciendo daño al prójimo), que acumulan denuncias de torturas y malos tratos, tanto a presos políticos como a sociales, me dieron una paliza con porras, patadas, rodillazos, puñetazos… mientras me encontraba esposado y desnudo. Justo antes de perder el conocimiento, la última imagen que recuerdo, es cómo se daban codazos entre ellos, por ver quién cojía la mejor posición para golpear con más saña. Cuando recobré el conocimiento, me arrastraban, desnudo, esposado a la espalda, sin un solo suspiro de energía para poder oponer resistencia, sangrando por la boca. Mis pies se deslizaban por mi propia sangre, dejando dos surcos bermellones por los pasillos de aislamiento, hasta llegar a una celda de castigo, donde me atan a un somier de acero, de pies, manos y cintura. En ese potro de tortura, mientras escupía sangre a borbotones, los funcionarios hacían lo propio con su odio de clase (como fieles mercenarios fascistas del capitalismo), a modo de insultos, contra mi condición de preso político comunista. A esas alturas yo lo único que podía hacer era ver las estrellas cada vez que tosía. Así es que uno de ellos comentó: «habrá que atarlo boca abajo, no se vaya a ahogar con su propia sangre». Y ahí quedé, durante 48 horas, desnudo en pleno invierno, con la ventana abierta, orinándome encima. No recibí ni ropa, ni mantas ni comida ni nada de beber. Cuando una ATS se personó para levantar el informe médico, la celda de castigo se llenó de funcionarios, con la clara intención de amedrentar a aquella joven. Pero he de agradecer la fortaleza de aquella mujer, por priorizar su profesionalidad: «16, 17, 18 abrasiones en la espalda, claramente causados por objetos contundentes, que han provocado un hematoma masivo generalizado por cuello, espalda, brazos y piernas…» Ése fue el parte médico, a lo que hay que añadir: «…un diente roto, abrasiones en el rostro y un fuerte golpe en la frente…». Ése fue el que me dejó KO.

Aún así el sistema capitalista tiene bien engrasada la maquinaria represiva contra sus enemigos políticos. Por lo que, el siguiente eslabón de la cadena fascista, es decir, el poder judicial, tampoco iba a salirse del guión establecido. De esta manera, según los cuatro funcionarios, de repente, sin motivo alguno, me convertí en un ser enajenado, violento y sin control que les agredía. Y la jueza tragó con todo, a pesar de lo increíble de la historia, sobre todo si nos atenemos a mi parte de lesiones, en contraste con el suyo: sólo uno de ellos presentaba «una tumefacción dolorosa a nivel del primer metacarpiano de la mano derecha». Al señor funcionario nº 96.764 se le había ido la mano… derecha, mientras los nº 67.951 y 96.980 y 36.178 prefirieron usar el instrumental especializado.

Todas las cámaras del módulo de aislamiento grabaron lo sucedido. Pero tanto la jueza del Juzgado nº 2 de Morón de la Frontera, como la del Juzgado de lo Penal nº12 de Sevilla, se negaron a tener en cuenta mi denuncia y la petición de mi abogado para que la visualización de las cámaras sirviera como prueba principal para mi defensa (ya que mi denuncia ni se admitió a trámite). Tampoco fue aceptado el parte médico como prueba; ni siquiera dejó la jueza que mi abogada leyese el parte médico en el juicio.

Estaba claro desde el principio, para este eslabón de la cadena represiva del estado fascista, que le era más que suficiente con el cuento victimista de esos grandes «defensores de los Derechos Humanos», que son los funcionarios del módulo de aislamiento de Sevilla II: «los hechos declarados –dice el auto condenatorio– probados se consideran acreditados por el conjunto de pruebas practicadas y ratificadas en el acto del juicio oral». Y aquí vienen las garantías constitucionales de un «juicio justo» en un régimen represivo: «en concreto, las firmes declaraciones de los funcionarios que tuvieron intervención en los hechos, los cuales han expuesto de manera coincidente, coherente y razonada, la sucesión de los hechos, que culminó con la reducción e inmovilización del acusado». Entonces, ¿para qué aceptar otro tipo de pruebas o intentar averiguar si las denuncias de tortura y violación de los DDHH tenían algún fundamento, si los señores funcionarios ya habían contado lo ocurrido? ¡Qué más da que otros presos políticos (como Arkaitz Bellón, al que éstos mismos carceleros agredieron y el cual murió pocos meses después en una celda de aislamiento) hubieran sido agredidos en el mismo módulo de aislamiento!¡Qué tendrá que ver que los juzgados mencionados estén copados con las denuncias sobre las torturas y malos tratos en la prisión de Sevilla II- Morón de la Frontera!¡Qué más da que la comisión de DDHH de la Unión Europea haya señalado a Sevilla II como una cárcel bajo investigación, por la gran cantidad de denuncias de este tipo que acumula!¡Qué importa todo eso, si los torturadores hicieron «firmes declaraciones»» y «han expuesto de manera coincidente, coherente y razonada la sucesión de los hechos»! Pues creo que, efectivamente, no queda mucho más que decir.

Si estos son los mayores niveles de democracia y libertad que este sistema político está dispuesto a ofrecernos, es cuestión de cada cual (y del conjunto de todos vosotros), el atreverse a mirar de frente a la cruda realidad y decidir qué es lo que se tiene que hacer para que ningún preso político ni social vuelva a ser torturado o maltratado, siempre teniendo en cuenta que las prisiones son, tan sólo, un eslabón más del sistema represivo del estado fascista.

Marcos Martín Ponce

Preso político comunista

Prisión de Picassent

1 de enero de 2017

Cárcel=Tortura