Para definir la tortura y su ámbito de aplicación, su función dentro del sistema socioeconómico que nos asesina, voy a ser breve en mi exposición.
La tortura es un conjunto de prácticas físico-psíquicas violentas contra el ser humano, perpetradas por agentes del estado, cuya aplicación última, lograda mediante la aplicación del terror (la técnica), es tratar de conseguir del cuerpo martirizado que la padece, la sumisión absoluta a lo que los torturadores deciden que “deben ser”, “decir”, “pensar” los torturados/as.
La tortura en al región de Iberia tiene una larguísima aplicación histórica, siempre gozó en esta región de un despliegue terrible. Con la paulatina realización del “Estado español” ha alcanzado su mayor grado de perfeccionamiento. Esto es debido a que desde las áreas político-judiciales se ampara y potencia (con todos los resortes de que dispone el “Estado de Derecho”, actuando la CE (Constitución Española) como su soporte privilegiado, desde la que se legitima a los que la practican desde esas mismas estructuras de “Derecho”. No solo se les proporciona cobertura jurídico-judicial a los toruradores, sino que se les implementa con amparo moral y material. El gran conjunto de la población paga a sus TORTURADORES y lo peor de todo es que también paga su impunidad.
