Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

No hay muchas protestas en prisión. En un mundo donde las autoridades ejercen un poder absoluto y  demandan obediencia absoluta, los prisioneros casi siempre van a estar en el bando perdedor, y lo saben.

El preso típico no quiere problemas. Tiene poco que ganar y mucho que perder: su trabajo, sus visitas, su tiempo de ocio, su teléfono privilegios, su derecho a comprar atún y pan a precios inflados en el economato. Las formas en que pueden ser castigadas cualquier forma de protesta, incluso la más pacífica, son limitadas solamente por la imaginación de las autoridades. Además, la logística es difícil: los hombres del pabellón X no puedo pasear con los internos en el pabellón Y. Las  estrategias deben  hacerse furtivamente, generalmente a través de intermediarios, cualquiera de los cuales podría delatar.

Cárcel=Tortura Debate sobre objetivos y medios de lucha

Escrito e ilustración de Michael D. Russell, preso en la lucha contra el confinamiento solitario en la prisión de Pelican Bay:

Hay un marcado contraste entre el majestuoso paisaje de montaña que rodea la Prisión Estatal Pelican Bay, y la desesperación absoluta de la vida que hay detrás de sus muros.La mayoría de los hombres aquí llevan el aspecto de estos años aplastados de llevar una pesada carga. Sus rostros cuentan una historia que les es propia – una de potencial no realizado, las consecuencias del castigo, y las posibilidades de éxito en el futuro que ya no existen.

Pelican Bay State Prison es una prisión de máxima seguridad, donde muchos hombres pasan años en la Unidad de Vivienda de Seguridad (SHU) – 23 ½ horas al día, encerrado en una celda sin ventanas. He pasado una cuarta parte de mi vida en jaulas de esta prisión, en su lodo, aprender a lidiar con el ritmo fuerte, la locura y el aislamiento, la ausencia de mi familia y amigos  me ha convertido en un desconocido, con tanta incertidumbre vacía. No me siento aquí y lloro. Nadie lo hace.
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Cárcel=Tortura

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) denuncia la situación límite en la  que se encuentran las personas presas por los recortes presupuestarios en medicamentos en los centros penitenciarios, donde se están estableciendo “cupos” para la dispensación de fármacos para enfermedades graves como enfermedad mental,  la Hepatitis C o se niega la medicación más efectiva a los enfermos coinfectados de VIH y Hepatitis C.

Las prisiones concentran una población con factores de riesgo de todo tipo (sociales, económicos, sanitarios, etc.), constituyendo un grupo especialmente vulnerable sobre el que las acciones de salud pública tienen un impacto muy grande. Además estos recortes o supresiones de fármacos recaen en un entorno donde existe una sobrerrepresentación de personas enfermas en comparación con la población libre: el 8% de la población reclusa padece una enfermedad mental grave y el 40% tiene trastornos mentales y de personalidad. La prevalencia dentro de prisión es de 7 veces más que en la sociedad [1], El 80% es drogodependiente, el 10% padece VIH, entre el 25-33% Hepatitis C (en la población española la tasa es del 1-2%)[2] y hasta 12 veces más la proporción de tuberculosis[3]. A ello hay que sumarle que se están eliminando las guardias de 24 horas del servicio médico y desde el 1 de enero algunas prisiones prescinden de los facultativos por las tardes. Las pérdidas de citas médicas por falta de conducción policial se están agravando, llegando en algunos casos, como la prisión de Sevilla I, a superar el 50%.

La cárcel mata

La madre de Noelia Cotelo Riveiro, Lola, nos cuenta en primera persona las vivencias y situación de su hija, presa en lucha en el CP Albolote, participe de la Campaña Cárcel=Tortura

[audio: http://archive.org/download/EntrevistaLola/entrevista%20lola.mp3]

Radio Cocktelera

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Mujeres presas

«Me llamo Manuel (…), soy interno en el Centro Penitenciario de Sevilla y me encuentro infectado por dos enfermedades crónicas, VIH y VHC (más conocida como Hepatitis C)», explica este preso en una carta al Defensor del Pueblo Andaluz en julio de 2012. Ese mismo mes, presentó una denuncia contra la administración de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, por vulnerar su derecho a la Salud. Un año después Manuel sigue esperando.

Su reclamación no es otra que la de que se le administre un tratamiento novedoso y más eficiente contra su enfermedad que ya se utiliza en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Quiere evitar su deterioro y una previsible cirrosis hepática. Mientras, su madre, Trinidad Barrera, mueve cielo y tierra para mejorar la salud de su hijo: «Yo entiendo que está en prisión porque hay cosas que no ha hecho bien. Pero eso no es una razón para que lo dejen morir en la cárcel».

«Si estuviera fuera de prisión, con la Sanidad Pública, mi cliente estaría ya con el tratamiento», asegura Maribel Mora, la abogada que se ha hecho cargo de su caso. «Un caso de coinfección de Hepatitis C y VIH con características similares estaría siendo tratado con telaprevir (medicamento nuevo aprobado por la Sanidad Pública) en el SAS», confirma el doctor Manuel Leal de la unidad de infecciosos del Hospital Virgen del Rocío. Casi un año después, Instituciones Penitenciarias, responsable de la atención médica y el gasto farmacéutico en prisión, aún no se lo ha administrado por falta de recursos económicos.

Instituciones Penitenciarias ha contestado a eldiario.es/andalucia con una única declaración en la que asegura «que a los presos se les trata igual que a las demás personas». Sin embargo, no es lo que se desprende de la respuesta que en enero de 2013  el Ministerio del Interior remitió a la Oficina del Defensor Andaluz: «Se ha confeccionado un registro de este tipo de enfermos en todo el sistema penitenciario, entre los que está el paciente al que se refiere la queja». «Se irán tomando medidas para irles facilitando el tratamiento a todos los enfermos, con la periodicidad que permitan los recursos ante la imposibilidad presupuestaria de atender de forma inmediata y concurrente a todos los casos en los que se prescribe el tratamiento para la Hepatitis C».

«Estamos ante un problema económico para un tratamiento necesario», argumentan desde la Oficina del Defensor del Pueblo. El tratamiento con telaprevir (que está teniendo, a falta de más estudios, un 75% de eficacia en estos enfermos) suma unos 30.000 euros más al tratamiento habitual sólo con interferón y ribabirina. De hecho, el presupuesto para Instituciones Penitenciarias en 2013 para gastos farmacéuticos y sanitarios es de 70 millones de euros, un 6,90 por ciento menos que en el año 2012, según los datos que ofrece la web de la institución. Esto sucede el mismo año en el que el convenio entre la Consejería de Salud y Bienestar Social y el Ministerio del Interior para la atención sanitaria de los cerca de 16.000 reclusos que hay en Andalucía ha permanecido en el aire. Las razones, un desacuerdo por parte del Ministerio sobre el modo de pago. Exigía pagos justificados y detallados de la atención a cada recluso en vez de un pago único por servicios prestados como se venía haciendo.

Pese a que las puertas de la negociación entre el Ministerio y la Junta se han vuelto a abrir, el convenio aún no se ha firmado y Manuel sigue esperando a que le autoricen el tratamiento en prisión, una combinación de fármacos (entre ellos el telaprevir) que se puede «administrar de forma ambulatoria porque además los médicos penitenciarios son de primera línea y están plenamente capacitados», asegura el doctor Leal. Pero Manuel sigue esperando.

El tratamiento

Manuel tiene 43 años y lleva en la cárcel cinco por delitos de robo. Ha pasado por Málaga y ahora en el Centro Penitenciario de Sevilla I. Manuel empeora por días debido a la virulencia de su tipo de Hepatitis C, genotipo 1, que tiene desde 1988, en combinación con el VIH. Está al borde de desarrollar una cirrosis lo que sólo se solucionaría con un trasplante de hígado en el mejor de los casos, una solución más cara a largo plazo para las cuentas públicas.

Hasta ahora, enfermos como Manuel, cuya coinfección afecta a cerca de un 50% de la población penitenciaria, según fuentes médicas, recibían un tratamiento a base de interferón y ribabirina. A este tratamiento «que ya es caro», explica el doctor Manuel Leal, «responden 1 de cada 4 pacientes del genotipo 1», los casos más frecuentes. El caso de Manuel.

Pero la industria farmacéutica desarrolló hace dos años un nuevo medicamento «inhibidor de la proteasa y que desciende la carga viral de una manera hasta ahora desconocida», el telaprevir. Está probada su eficacia con pacientes infectados sólo con hepatitis C pero no hay suficientes estudios para los pacientes coinfectados, es decir, enfermos de VIH y hepatitis, con lo que prima la prudencia. El Servicio Andaluz de Salud ya lo está administrando a enfermos con las características de Manuel, «con los criterios que ha recomendado el Ministerio de forma razonable»  y «está resultando eficaz en un 75% de los casos», asegura el doctor Leal.

A principios de junio, las autoridades de la prisión han dejado salir a Manuel para que pueda ser sometido a un nuevo examen médico. Y en breve, a la espera de un último informe, su abogada va a presentar ante el juzgado la solicitud de ingreso en el hospital, en cuyo caso Manuel sería tratado y los gastos correrían a cargo del Servicio Andaluz de Salud, como han confirmado fuentes de la Consejería. La historia de Manuel es, para la Oficina del Defensor, «motivo de alarma social, no sólo para la vida de este interno, sino para el extenso grupo de personas en prisión que presentan ambas patologías». Y mientras, las infecciones de Manuel siguen avanzando. Y Manuel sigue esperando.

Fuente

La cárcel mata VHC

Según informaba ayer www.prensalatina: «Miles de presos de cárceles de California, en el suroeste de Estados Unidos, cumplen hoy ocho días en huelga de hambre en protesta por las duras condiciones de reclusión y el confinamiento solitario de muchos de ellos durante décadas. Según organizaciones de derechos humanos en California más de cuatro mil personas son mantenidas en celdas de aislamiento durante varios años seguidos.

Los reos sobreviven allí en un espacio de 2,5 metros cuadrados 22 horas y media al día. Solo les permiten salir a un pequeño patio con paredes de cemento apenas unos minutos.

El Center for Investigative Reporting pasó casi un año recogiendo cientos de fotos, cartas y otros objetos, trazando las vidas solitarias de los hombres detenidos en la prisión de máxima seguridad de Pelican Bay, donde se inició el ayuno.

Durante casi un cuarto de siglo, no han permitido que miles de estos internos en régimen de aislamiento puedan tomarse una foto para compartir con la familia o amigos.

Cárcel=Tortura

Según www.republica.com: «En medios jurídicos ha causado escándalo y profundo malestar que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, haya incluido en su propuesta de reforma del Código Penal una reducción de las penas relativas al delito de malversación de fondos públicos (artículo 432). Delito clave de la corrupción política que invade a las Administraciones y a la vida pública, cuando lo que se esperaba, en las actuales circunstancias españolas, era lo contrario: un endurecimiento de dichas penas. Máxime cuando el nuevo artículo 432 que propone Gallardón le podría beneficiar personalmente al propio ministro de Justicia en el proceso del caso Urdangarin, donde se incluye una pieza que afecta de una manera directa al ministro por los pagos ilegales que hizo el Ayuntamiento de Madrid al yerno del Rey, cuando Gallardón era alcalde. De ahí que el ministro haya indicado a sus fiscales que se opongan a su declaración en el caso madrileño de Urdangarin y a la posibilidad de que se abra una ‘pieza separada’.

Por todo esto, llama la atención que, en lo que se refiere al delito de la malversación de autoridades y funcionarios públicos que ahora está penado con de 3 a 6 años de prisión o de 4 a 8 años de prisión (penas que no se pueden suspender y que obligan a la entrada en la cárcel) se pueden quedar en 2 años de cárcel (con posible suspensión del ingreso en prisión) en la nueva redacción del artículo 432 y sólo en los delitos de malversación de una cuantía superior a los ¡250.000 €!, porque el caso que afecta al Ministro y sus ex colaboradores es de ¡144.000 €!

Política criminal

Recorrerá más de 80 localidades vascas, y tendrá como última plaza el pabellón Anaitasuna de Iruñea, el 14 de septiembre

El pasado 20 de marzo, la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos celebró una vista para revisar el caso de Inés del Río, una presa política de Tafalla que debería haber sido puesta en libertad en 2008, pero que cinco años después sigue encarcelada en aplicación de la doctrina 197/2006. Esta doctrina alarga de manera injusta las condenas a personas que ya tenían fecha de salida de la cárcel, una situación en la que ahora se encuentran 70 presos y presas vascas.

Previamente, el 10 de julio de 2012, el Tribunal de Estrasburgo ya había decretado la libertad de Inés del Río, y tumbó literalmente la doctrina al entender que vulnera la Convención Europea de los Derechos Humanos. La decisión fue desobedecida y recurrida por el Estado español, así que la sentencia definitiva, que se conocerá en los próximos meses, tendrá una influencia decisiva no sólo en la situación de esta presa, sino también en la de todas las que siguen en prisión después de haber cumplido su condena.

Política criminal

Las organizaciones de la sociedad civil (OSC) defensoras de los derechos humanos que figuran al final de este Manifiesto, y que se han comprometido con la erradicación de la tortura y los malos tratos en España y en el mundo, se dirigen a la opinión pública con ocasión de la celebración del Día Mundial de Solidaridad con las Víctimas de la Tortura, celebrado el pasado 26 de junio de 2013, y manifiestan lo siguiente:

1. En el pasado, las OSC han venido reclamando que las más altas instancias políticas debían proclamar su absoluto rechazo de la tortura y malos tratos, admitiendo que su práctica no ha sido erradicada en España, así como ordenar investigaciones disciplinarias, y de ser necesario judiciales, ante todo caso de tortura que se denuncie o del que se tenga noticia y que, como medida puramente cautelar, se debería separar de su cargo a los funcionarios investigados. Todavía hoy sigue siendo necesario impulsa la adopción de estas y otras medidas que contribuyan a la erradicación de la tortura y los malos tratos y a la persecución de estas prácticas, de conformidad con las recomendaciones de diversos órganos internacionales y europeos de protección de los derechos humanos.

Cárcel=Tortura

Es la cárcel de Ocaña, donde la mayoría de sus más 500 internos se ocupan de montar el aire acondicionado de «los AVE» europeos, fabricar las rejas de las nuevas cárceles o preparar el kit de aseo de los presos. Los internos de Ocaña I son solo una pequeña muestra de la población reclusa empleada en las diferentes prisiones. Uno de cada cuatro presos tiene trabajo, porcentaje que se eleva hasta el 40 por ciento, más de 12.000, si solo se tiene en cuenta la población hábil para trabajar, cerca de 28.900 presos.

Explotación en prisión