Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

En los últimos 4 meses en la prisión de Ponent (Lleida) han muerto 4 personas. Todas las muertes han sido en situaciones extrañas y las versiones de los carceleros no cuadran. Los mossos d’esquadra dicen que investigarán; pero estas investigaciones consisten en dar la máxima veracidad a la versión de los presuntos asesinos, los carceleros.

No hemos de olvidar que una acusación de homicidio es difícil de asumir y menos por una institución del estado que despliega todas las herramientas corporativistas y legales a su alcance para encubrir la brutalidad que haya habido entre las jaulas. Pues la prisión es una gran empresa en la que todos sus tentáculos están creados para ejercer su poder impunemente. Del mismo modo que existe complicidad entre médicos, educadores y psicólogos con los carceleros, también existe la complicidad entre policías y carceleros. Por no hablar del juez de vigilancia penitenciaria, que a pesar de las reiteradas denuncias por tortura nunca ha pisado la prisión de Ponent. En raras ocasiones un médico externo ha podido visitar aquellas presas que han recibido palizas, en la gran mayoría de casos los médicos de la prisión han aplazado indefinidamente una visita o simplemente han falseado los informes. Recordamos también la situación de aquellos presos enfermos que se les va la vida intentando conseguir su historial médico, la única prueba que demuestra la tortura que supone la desatención  médica. Y a todas aquellos presos terminales que las han dejado en libertad días antes de que murieran, tras tratarlas durante años en condiciones pésimas. Muertes libres; para que no consten dentro de la lista de muertes dentro de la prisión. El último ejemplo más próximo, ha sido el de Joaquin Manrique, preso en lucha que desde  octubre del año pasado no recibía ni la atención ni la medicación necesaria, hecho por el cual el mismo preso se puso en huelga de hambre y se abrió denuncias por vía judicial, finalmente salió en mayo de este año y murió el 4 de septiembre.

La cárcel mata

Entrevistamos a Manolo y Daniel, antiguos miembros de COPEL, que nos cuentan sus recuerdos, reflexiones y conclusiones estratégicas sobre las luchas anticarcelarias. Nos hablan también de su lucha por obtener reparación para los afectados por la ley de Peligrosidad Social franquista. En cuanto a esto y para ampliar la información enlazamos a  noticias en Tokata:

Llamamiento A Los “Vagos Y Maleantes”

Comunicado De Presos Represaliados Por Las Diferentes Leyes Del Estado Español

Entrevista Sobre La Ley De Peligrosidad Social Franquista Con Dos Personas Que La Sufrieron

Radio: Tokata Y Fuga Vagos y maleantes

Es muy difícil abarcar en unas pocas líneas la sucesión de sentimientos que hemos vivido en estos días, tanto las 18 personas detenidas en la operación contra Herrira como, imaginamos, las cientos de miles que os habéis indignado ante este atropello. En primer lugar, sorpresa, la de ver a decenas de guardias civiles irrumpiendo en nuestra sede de Hernani en una operación de comando. Abría el grupo un tipo que nos clavaba el láser de su metralleta conforme avanzaba, y detrás venían muchos más que nos arrollaron entre golpes y gritos y nos pusieron contra la pared, apuntándonos con sus armas a la cabeza. Evidentemente, la reunión había terminado, mientras se producían asaltos similares en las sedes de Bilbo, Iruñea y Gasteiz. Y más detenciones.

La sorpresa dio paso a la indignación, al cabreo, pensar que lo habían vuelto a hacer, no entender nada, apretar los dientes y aguantar más de 12 horas esposados, digiriendo lo que suponía todo aquello y, eso sí, reconfortados con los ánimos y la energía positiva que nos llegaba desde la calle. Los mandos del operativo, exultantes, presentaron a los medios los trofeos de su cacería, después nos llevaron a Intxaurrondo y de allí a la Comandancia de Tres Cantos, en Madrid, donde nos pudimos contar y supimos que éramos 18.

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Accede directamente al Informe del Comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, tras su visita a España

El comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa vuelve a denunciar toda la cadena de responsabilidades que permiten la permanencia de la tortura en el Estado español. Desde el Legislativo, que mantiene la incomunicación, a los policías, que practican los malos tratos, desde los jueces, que se inhiben, al Gobierno, que indulta a los pocos condenados.

El comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, visitó el Estado español entre el 3 y el 7 de junio de este año y este miércoles ha hecho público un informe en el que vuelve a constatar, no solo la existencia de malos tratos y otros abusos policiales, sino que denuncia la cadena de responsabilidades que permiten que, pese a las constantes críticas de organismos internacionales, la tortura siga persistiendo amparada por los poderes públicos.

El informe señala que «los malos tratos infligidos por los miembros de los organismos encargados de hacer cumplir la ley y la impunidad de la que dichos miembros gozan es una cuestión de derechos humanos sumamente inquietante y de larga data en España».

Nils Muiznieks constata en primer lugar el marco legal que permite el primer espacio de inmunidad para el ejercicio de la tortura y que es el periodo de incomunicación. Por ello, una vez más, «exhorta a las autoridades a que erradiquen la práctica de la detención incomunicada». Junto a ello, recomienda la posibilidad de que los detenidos consulten a un médico de su elección, a que notifiquen su detención y su paradero a sus familias, y a que tengan una vigilancia por vídeo las 24 horas del día en las zonas de detención».

Cárcel=Tortura

El sábado, 19 de octubre a las 17h. en Can Batlló C/ Constitució 19, dentro de las jornadas “La Transacció democràtica”. Intervendrán: César Lorenzo Rubio (autor del libro), Iñaki Ribera Beiras (Observatori del Sistema Pena i els Drets Humans) y José Solís (ex-preso FIES).

Cuando tras la muerte de Franco se abrieron las puertas de las prisiones para dejar salir a los opositores políticos a la dictadura, nadie imaginaba lo que vendría a continuación. La deriva cada vez más violenta de estas acciones, tanto en su desarrollo, como en la respuesta gubernamental, marcó de forma indeleble los años de la Transición. Fue tal la relevancia que adquirieron las protestas y tanta la alarma social que generaron las imágenes dantes -cas de prisiones destrozadas y presos heridos o muertos, que el gobierno se vio empujado a emprender una reforma urgente del sistema penitenciario.

Pero a pesar de su temprana aprobación, la reforma tardó bastantes años en ofrecer resultados y no todos estuvieron en la línea prevista, mientras las condiciones intramuros se degradaban a ritmo acelerado a causa de la proliferación del consumo de drogas y la masificación.

A través del estudio de la conflictividad carcelaria de los años de la Transición, Cárceles en llamas explica en detalle el proceso de transformación de las prisiones franquistas hasta el sistema penitenciario vigente hasta nuestros días. Un recorrido atravesado por episodios oscuros y zonas de sombra sobre los que esta obra aporta luz y rigor, sin renunciar a un enfoque crítico que cuestiona el discurso hegemónico sobre el proceso que sentó los pilares del encierro contemporáneo en nuestro país.

Sacado de www.ellokal.org

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Debate sobre objetivos y medios de lucha Vagos y maleantes

Los enfermos mentales se siguen hacinando en los centros penitenciarios donde malviven con la doble condena de estar enfermos e indefensos en un lugar que no les corresponde y que no está preparado para albergarlos.

De los 15.500 internos andaluces, alrededor de 1.250 presos padecen enfermedades mentales graves y unos 6.200 trastornos mentales y de la personalidad. La mayoría de ellos se encuentran en prisión porque no existe ningún otro recurso comunitario para ellos, y su paso por tan duro ambiente agrava en prácticamente todos los casos sus patologías. La prisión, por tanto, se convierte en un sustitutivo inapropiado para estos enfermos ante la inexistencia  de recursos asistenciales, mostrando el gran fracaso que como sociedad tenemos en esta materia.

Salud mental

No hay que olvidar el ensañamiento continuado contra quienes no tienen el poder de su lado para defenderse, tampoco las torturas infligidas y la impunidad de quien las practica

Me produce inquietud la utilización, por parte de determinados colectivos y personajes políticos, de frases, palabras e ideas que, por hacerlo de forma insistente y continuada, pueden llegar a parecer ciertas.

Por ello, quisiera exponer tan sólo, tres reflexiones.

1. Los familiares de los presos y presas de ETA somos eso: familiares, y nos agrupamos en un colectivo (Etxerat) para hacer frente a problemas logísticos (optimizar viajes conjuntos, horarios de visitas…) y económicos (hay personas que no pueden hacer frente al gasto que supone visitar a su familiar). Asimismo, damos a conocer las injustas situaciones penitenciarias que se dan en algunos casos.

Aclarado esto, he de decir que no somos «entorno de ETA», excepto el debido a la relación personal/genética, y mucho menos un colectivo terrorista.

Cárcel=Tortura

Herman Wallace, quien pasó la mayor parte de su vida confinada en una celda de 6 x 9 pies, murió el viernes pasado de cáncer de hígado. Wallace y otro recluso, Albert Woodfox, fueron acusados de asesinar a un guardia de la penitenciaría estatal de Luisiana en 1972. (Un tercer recluso, Robert Hillary King, también fue vinculado con el crimen). Los llamados Tres de Angola — ‘Angola’ es otro nombre para la prisión — fueron enviados a confinamiento solitario, donde permanecieron durante décadas, y donde Woodfox sigue estando hoy. Incluso cuando su situación ganó la atención nacional, los funcionarios de prisión de Luisiana resistieron a las peticiones de liberar a los hombres. (En 2008 el guardián justificó su aislamiento continuado a causa de que Woodfox “todavía trata de practicar Panterismo negro, y yo todavía no lo querría andando alrededor de mi prisión porque él organizaría a los nuevos presos jóvenes.”)

Cárcel=Tortura

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COMUNICADO DE NOELIA COTELO RIVEIRO, SECUESTRADA EN LOS CENTROS DE EXTERMINIO DEL ESTADO ESPAÑOL

Ante todo me parece de ley decir que por desgracia no soy “una presa torturada», soy Otra Presa Torturada en este supuesto país de derecho y democrático. Desde la mazmorra donde estoy en un búnker de aislamiento, donde llevo 6 años encerrada, simplemente por el hecho de rebelarme contra las injusticias y las atrocidades que aquí dentro nos hacen los verdugos a quienes llevamos sangre en las venas para reivindicarnos para sublevarmos y les hacemos ganarse ese sustento que reciben del estado por maltratarnos, violar nuestros derechos, torturarnos física y mentalmente o incluso asesinar con total impunidad.

Valiéndose del término abstracto «reinsercción» me mantienen 23 horas diarias encerrada en una mazmorra de 3 metros cuadrados. Debiendo salir a un patio similar a una jaula donde apenas da el sol y por supuesto sola, dado que el ilegalizado régimen F.I.E.S. sigue existiendo. Dispersada de mi familia, dispersada de mi tierra y lejos de mis seres queridos. El submundo carcelario del cual nadie habla por temor a no ser creído.

Cárcel=Tortura