Madrid no es ciudad para los «sin papeles». Y es que la capital no es esa ciudad idílica y acogedora que muchos extranjeros esperan encontrar. Además de la Puerta del Sol, la Plaza Mayor o la Plaza de Toros de Las Ventas, Madrid también tiene un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), su propia versión de Guantánamo en el barrio de Aluche. Muchos inmigrantes que vienen a España con el anhelo de encontrar una vida mejor ven su sueño truncado al toparse con un muro infranqueable: la falta de unos papeles que les privan de los derechos de los que gozan el resto de los ciudadanos. Los más desafortunados son «cazados» en redadas raciales en plena calle. ¿El delito? Simplemente no tener un permiso de residencia o trabajo. Por ello, muchos indocumentados acaban encerrados en una «cárcel de inmigrantes» como la de Aluche. Estas instalaciones, donde pueden pasar hasta 60 días, no son más que el último eslabón de la cadena del racismo institucional.
Desde la asociación Etxerat queremos mostrar nuestra preocupación por los presos políticos vascos que se encuentran en la cárcel de Sevilla que comenzaron una protesta y una huelga de hambre el 28 de octubre para denunciar las condiciones de vida que tienen en esta prisión. De los trece presos políticos que se encuentran allí, once (Iker Agirre, Gurutz Agirresarobe, Koldo Aparicio, Asier Arzalluz, Juan Mari Etxebarri, Garikoitz Etxeberria, Jesus Goikoetxea, Manuel Gonzalez, Juan Lorenzo, Roberto Lebrero y Urtzi Paul) iniciaron una huelga de hambre indefinida, mientras que otros dos (Javi Agirre e Iñaki Arakama) no están en huelga de hambre por varias razones, pero también se han unido a la protesta, realizando chapeos. Como hemos comentado, ya llevan 10 días en protesta, en huelga de hambre y algunos de ellos ya han perdido más de 5 kilos.
En la cárcel de Sevilla hace tiempo que viven una situación de gran tensión, con duras condiciones de vida: siempre les mantienen en el módulo de aislamiento; no les dejan realizar actividades; cuando salen al patio primero pasan por un detector de metales, y después les hacen un cacheo de palpación por todo el cuerpo, incluso llegando muchas veces a rozar los testículos o el pene, creando momentos de gran tensión; el preso Arkaitz Bellon sufrió una agresión; después de los vis a vises les han solido realizar cacheos integrales (desnudandoles por completo); a los familiares también les han solido cachear antes de entrar al vis a vis o incluso para entrar al locutorio, y por consecuencia han perdido visitas; etcétera.


