Madrid no es ciudad para los «sin papeles». Y es que la capital no es esa ciudad idílica y acogedora que muchos extranjeros esperan encontrar. Además de la Puerta del Sol, la Plaza Mayor o la Plaza de Toros de Las Ventas, Madrid también tiene un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), su propia versión de Guantánamo en el barrio de Aluche. Muchos inmigrantes que vienen a España con el anhelo de encontrar una vida mejor ven su sueño truncado al toparse con un muro infranqueable: la falta de unos papeles que les privan de los derechos de los que gozan el resto de los ciudadanos. Los más desafortunados son «cazados» en redadas raciales en plena calle. ¿El delito? Simplemente no tener un permiso de residencia o trabajo. Por ello, muchos indocumentados acaban encerrados en una «cárcel de inmigrantes» como la de Aluche. Estas instalaciones, donde pueden pasar hasta 60 días, no son más que el último eslabón de la cadena del racismo institucional.
Cuando el premio Nobel de la Paz le fue otorgado al presidente Barack Obama en octubre de 2009, se le negaba por sexta vez (había sido propuesto para el premio en seis años consecutivos) a Leonard Peltier, indio norteamericano, prisionero político en la oscura celda de una penitenciaría estadounidense.
Sin embargo, mientras Barack Obama continúa la política guerrerista de su antecesor, institucionaliza los asesinatos a distancia con drones, destruye quién sabe cuantas familias con la deportación masiva de inmigrantes indocumentados, proyecta nuevas aventuras militares, y mantiene, en contra de la opinión pública mundial, el criminal bloqueo contra Cuba, Leonard Peltier, que desempeñó un papel fundamental en la solución pacífica de conflictos entre tribus con antigua historia de animosidad, continúa impulsando programas económicos, de educación y de salud en la reservación de Rosebud en Dakota del Sur. En 1992, Peltier creó una beca de estudios jurídicos en la Universidad de New York, para americanos nativos, y dona periódicamente sus obras –es un maestro en el arte de la pintura indígena- con el fin de recaudar fondos para las organizaciones de asistencia social y derechos humanos. Forma parte, además, del Consejo de Dirección del Fondo Rosenberg para la Infancia.
Leonard Peltier, ciudadano de las naciones Anishinabe Dakota/Lakota (1), escritor, poeta, artista y, sobre todo, defensor de los pueblos indígenas, permanece en prisión desde hace ya 37 años, por un crimen que no cometió. Es otra de las principales víctimas del programa secreto de represión de movimientos progresistas que llevó a cabo el FBI (COINTELPRO). Para condenarlo, se utilizaron los más aviesos procedimientos.

