Desde la Campaña por el Cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros, de la que forman parte más de treinta organizaciones sociales valencianas, manifestamos nuestro rechazo más absoluto a la instalación de las cuchillas en las vallas de separación entre Marruecos y Ceuta y Melilla y denunciamos:
- Que más allá de ser un mecanismo aislado de disuasión de las personas migrantes que intentan cruzar la frontera, supone una grave vulneración de los derechos humanos y forma parte de las políticas migratorias criminales europeas que causan miles de muertes cada año.
- Que durante años, las cuchillas ya causaron graves heridas, e incluso la muerte en algunos casos, a cientos de personas que intentaban huir del hambre y la miseria de sus países de origen y fueron retiradas en el año 2007 precisamente por esto. El mismo Defensor del Pueblo denunció en 2005 que la concertina barbada “ponía en serio riesgo la vida y la integridad de las personas”, ya que su principal efecto práctico sería “causar daños corporales a aquellas personas que intentaran traspasar las vallas”.
- Que no servirán para impedir la llegada de migrantes, que seguirán intentando entrar a pesar de las devastadoras consecuencias que puedan sufrir.
- Que las migraciones forzosas y el exilio son consecuencia de un orden social y político injusto y globalizado al servicio de un sistema capitalista basado en la explotación, la desigualdad y el sometimiento de los pueblos.


