El carcelero J. V. M. R. golpeó varias veces al preso mientras estaba en la enfermería, lo ató de pies y manos y lo amordazó, según la acusación particular, la cua lpide cinco años de cárcel para el boqueras, al que considera responsable de un delito de torturas. En la noche del 20 de enero de 2012 el imputado ató de pies y manos al preso D. G. P., con una incapacidad del 73 por ciento debido a un ligero retraso mental y una enfermedad psíquica, le golpeó varias veces, le insultó gravemente y le amordazó, según sostiene la acusación particular ejercida por la familia del recluso.
A lo largo de este año, han ido declarando en el Juzgado número 4 de Oviedo tanto el funcionario imputado como varios de sus compañeros y algunos reclusos que asistieron a lo ocurrido el año pasado. El carcelero en cuestión, ha negado los hechos por activa y por pasiva, aunque varios testimonios de reclusos apoyan las imputaciones de la acusación particular. Uno de los presos, coordinador en la enfermería, indicó que sobre las nueve de la noche subieron a D. G. P. y fue atado de pies y manos, tanto por el funcionario imputado como por la médico y otro preso. Una hora después, el funcionario subió a la celda y golpeó en la cabeza dos veces a D. G. P. Volvió a subir después de la una de la madrugada. El preso atado estaba gritando y recibió varios puñetazos, al tiempo que le llamaba «mierda» y «maricón».
