Hubo un tiempo no muy lejano en el que a pesar de las penalidades que se podía pasar en las cárceles, había una unión y solidaridad encarnada en la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL) que ha desaparecido de cualquier ámbito, dando paso, salvo excepciones, al más alto grado de individualismo y competitividad promovido por el sistema. Manolo nos recuerda cómo las ideas anarquistas son mucho más que pensamientos y escritos, pudiéndose llevar a la práctica hasta en las condiciones más adversas.
A su corta edad fue condenado a la pena de muerte, como le sucede a ciento de presxs que mueren por año en las cárceles del país, quedando estos crímenes totalmente impunes. Las cárceles efectivizan la pena de muerte encubierta, por las condiciones inhumanas de detención, los malos tratos, las torturas físicas y psicológicas. Existe una ausencia total del estado, sólo está presente para reprimir.
En Córdoba hay cerca de siete mil presxs, de los cuales la mayoría son jóvenes. De acuerdo a la cantidad de población, es la provincia con mayor número de personas privadas de la libertad, 430 cada cien mil, casi el doble que la provincia de Buenos Aires, y también puede hacer la punta a nivel mundial. Lamentable record.
Y siguen encerrando pibes de una manera impune.
El estado primero les roba la posibilidad de una vivienda digna, de un trabajo digno, de educación, de salud, etc. y después los hacen responsables de la inseguridad, y con esa excusa los encierran o los asesinan.


