Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Hablamos de las calumnias policiales contra nuestra compañera Tamara, de las cárceles marroquíes, de la huelga de hambre de los prisioneros palestinos del Estado de Israel, de las muertes y la impunidad en las prisiones españolas, de la represión en las calles, del desalojo de Can Vies, del libro «Masacre en el pabellón séptimo»…

Radio: Tokata Y Fuga

Inexplicablemente, ya que no comprendemos qué criterios de selección de lo que aparece en la página pueden tener quienes la elaboran para dejar pasar semejante basura, ha aparecido en el noticiero anarquista en internet Contra Info, un texto venenoso contra nuestra compañera Tamara, donde sin ninguna prueba ni argumento válido se le insulta gravemente acusándole de haber «comprado tu libertad con la moneda de la delación». Aparte de esta frase, la acusación es confusa, pues en ningún momento se menciona en el texto a quién se supone que ha delatado la compañera, ni cuándo, ni sobre qué, sino que, sin más razonamiento, se deduce la acusación de que haya salido de la cárcel por un indulto del gobierno. Está claro que la medida proviene del enemigo, y es cierto que estas cosas no suceden a menudo, pero, si el resultado es ver a nuestra compañera en la calle, lo único coherente, para nosotros, es alegrarse de ello. Volvemos a repetirlo, Tamara es nuestra compañera, con la que hemos compartido durante mucho tiempo actividades anticarcelarias. Para nosotros y para cualquiera que la haya conocido en la lucha –por ejemplo, una buena cantidad de compañeros presos– su honradez ha quedado sobradamente probada, así como su apasionada entrega y firme compromiso. No hay ningún motivo para desconfíar de ella y no hay más que ver la documentación correspondiente para comprender la lógica del asunto. Pero eso no está en cuestión, puesto que no es necesario justificarse ante las calumnias. Es quien hace la acusación quien debe justificarla, y lanzar una tan grave sin la más mínima prueba ni fundamento no es otra cosa que calumniar. Se puede pensar que quien tan cobardemente lo hace en ese inmundo texto, protegido en el anonimato, no sea más que, sencillamente, estúpido. Pero aquí se trata de palabras mayores: quien acusa de chivata a otra persona sin probarlo pasa a ser él mismo sospechoso y, si continúa sin presentar pruebas, debe ser considerado él el chivato, o algo peor, o sea, policía. No sabemos si quien ha redactado el texto lo será, pero, manipulador o manipulado, su forma de actúar es tan destructiva, maliciosa, cobarde y traicionera como la de un policía. A quien sea le decimos que dé la cara en lugar de esconderse nombrando abusivamente a compañeros que suponemos están muy lejos de aprobar su repugnante comportamiento. A Tamara, auténtica luchadora que jamás ha agachado la cabeza, la queremos siempre entre nosotros. Somos sus amigos, antiguos y leales. De los del cobarde calumniador, no sabemos nada. A quienes, quizás inadvertidamente, le están ayudando en su labor de intoxicación, les decimos que no deberían hacerlo, entre otras muchas razones, porque consentir alegremente que alguien pueda acusar a cualquier compañero o compañera de algo tan grave, sin ninguna prueba ni razón válida, y además anónimamente, corroe cualquier ética colectiva y mucho más la ética anarquista. A quienes, conociendo a Tamara o sin conocerla, estén de acuerdo con nosotros en lo que decimos, les llamamos a pronunciarse públicamente en defensa de la compañera y de la libertad, el respeto y la lealtad mutua en nuestros medios.

Los que elaboramos tokata.info

Sin categoría

Los prisioneros palestinos en huelga de hambre en las cárceles del régimen de Tel Aviv han anunciado que continuarán con la misma, a pesar del estado crítico de salud de muchos de ellos. Como informaron el jueves funcionarios médicos israelíes al declarar que los presos palestinos recibían un tratamiento de emergencia para su recuperación, cuarenta presos palestinos, cuya huelga de hambre ha entrado en su segundo mes, fueron hospitalizados con problemas de salud graves. Representantes de la Autoridad Nacional Palestina han declarado que los prisioneros sólo pondrán punto y final a la huelga si el régimen de Israel abandona su política de «detención administrativa». Esta figura legal, criticada por organizaciones de derechos humanos locales e internacionales, tiene su origen en el Mandato Británico en Palestina (1920-1948), y permite a las fuerzas israelíes mantener bajo arresto a una persona durante seis meses, renovables, sin darle explicaciones o revelarle de qué delito se le acusa. A principios de mayo, la ONG Addameer (La Conciencia), contabilizó 5.271 presos en prisiones israelíes, de los que 192 están sometidos al procedimiento de la detención administrativa. De ellos, unos 170 permanecen en huelga de hambre. «Se encuentran en un hospital israelí en situación de peligro», ha informado el viceministro para Asuntos de los Prisioneros de la ANP, Ziad Abu Ein, el cual ha advertido de que tanto las autoridades como el pueblo palestino «esperan que ninguno de estos presos, que se mantienen en estado crítico, mueran. Si esto ocurriera, la situación en la región podría tornarse en complicada». ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para «que se involucre en este problema y detenga esta situación y esta ley que legitima esta práctica», en alusión a la detención administrativa.

Internacional

Entre 2011 y 2012, la población reclusa en las cárceles europeas aumentó un 2,7% de media y por cada cien plazas se contaron 98 reclusos. Son algunos de los datos de los informes Space I y Space II, publicados por el Consejo de Europa a finales de abril, en los que se analiza la situación penitenciaria en los países europeos.

En el caso de España, la tendencia se suaviza. Los datos más actuales de los que dispone el organismo europeo muestran como, entre 2012 y 2013, el número de personas presas bajó levemente, de 70.488 a 68.618 presos. 147,3 presos por cada 100.000 habitantes, una cifra ligeramente inferior a la media pero superior a los índices de países del entorno, como Italia (111,6) o Francia (117), y distante de países del norte de Europa con un sistema judicial más dirigido a la restitución del daño, como Holanda (67,7) o Noruega (71).

“Todos los estudios muestran que España y Catalunya han tenido, desde finales de los 90, los índices más elevados de población presa”, explica Alejandro Forero Cuéllar, miembro del Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans, quien señala que la población penitenciaria estatal no paró de aumentar desde la Tran­sición hasta 2011, cuando empezó a disminuir, en parte por la reforma penal de 2010. “La Admi­nistración central y la catalana vieron que la burbuja del sistema penitenciario no era sostenible y tomaron medidas para bajar la población en las cárceles”, continúa Forero. Cambiar penas por multas, adelantar la libertad condicional y, sobre todo, la sustitución de la pena de prisión por la expulsión para personas extranjeras condenadas son algunas de las medidas de esta “estrategia de la puerta de atrás”, más guiadas, subraya Forero, por criterios económicos que por el objetivo de “reinserción” que plantea como base el sistema penal español.

Macrocárceles Política criminal

Suele decirse que nadie conoce cómo es una nación hasta haber estado en una de sus cárceles. «Una nación no debe ser juzgada por el modo en que trata a sus ciudadanos de más alto rango sino por la manera en la que trata a los de su más bajo rango». Son palabras de Nelson Mandela, recientemente fallecido y expresidiario, expresidente de la República de Sudafricana y premio Nobel de la Paz.

El Centro Internacional de Estudios Penitenciarios plantea que la gestión penitenciaria debe darse en un marco ético, porque fuera de ese contexto ético, la situación en la que a un grupo de personas se le otorga una considerable autoridad sobre otras puede fácilmente devenir en un abuso de poder. Abuso que una encuesta de Instituciones Penitenciarias sobre la calidad asistencial de las prisiones puso en evidencia, pues entre los problemas más destacados por los médicos se apuntaba a «la priorización de lo regimental frente a lo sanitario». En la misma encuesta las enfermeras planteaban «la imposición de programas sanitarios con criterios políticos, la dependencia jerárquica de personal no sanitario y la pérdida de consultas por dinámica regimental por falta de traslado». Está claro que la responsabilidad del cuidado de la salud física y mental de los internos corresponde al Ministerio del Interior, pero también hay que recordar que los principios de ética médica de las Naciones Unidas imponen a todo el personal sanitario y especialmente a los médicos la obligación de proteger la salud física y mental de los reclusos, afirmando que su prioridad «es la salud de los pacientes y no los intereses de la dirección de la prisión y que el personal médico que trabaja en las prisiones no es parte del personal disciplinario o administrativo de la prisión».

La cárcel mata Presxs "políticxs"

Mujeres presas

Este jueves, 29 de mayo 2014, a las 19:00 h, presentación del libro «Masacre en el pabellón séptimo», de Claudia Cesaroni,  en la Sala Gran (4º piso) Facultad de Geografia e Historia de la Universitat de Barcelona. Campus Raval, c / Montalegre, 6-8. Presenta Iñaki Rivera Beiras (Director OSPDH). Intervenen Claudia Cesaroni (autora del libro y abogada del Centro de Estudios de Política Criminal) y José Solís (activista represaliado en el motín de Quatre Camins de 2004.

De qué va según su autora

El 14 de marzo de 1978 murieron quemadas, asfixiadas y/o con balazos en la cabeza, más de 65 personas en el Pabellón 7 de la Unidad 2 de Devoto (Buenos Aires).

Lo que se inició como una protesta frente a una feroz represión, y culminó con la muerte de personas desarmadas, desesperadas y humeantes se llamó “Motín de los colchones”. La causa judicial viajó entre la justicia federal y la ordinaria, y finalmente, el 30 de julio de 1979, el entonces Juez de Instrucción Jorge Valerga Aráoz decretó un “sobreseimiento provisorio” que la desidia, la falta de interés y el tiempo transformaron en definitivo.

Las torturas y asesinatos cometidos a los presos comunes durante la dictadura, incluyendo la masacre del 14 de marzo de 1978, quedaron impunes. Ningún guardia penitenciario de los que mantuvieron las puertas cerradas mientras los presos gritaban desesperados; ninguno de los que disparó desde las torretas a los que se treparon a las ventanas buscando un poco de aire puro; ninguno de los que golpeó a los sobrevivientes mientras los llevaban a las celdas de castigo, cumplió ni un solo día de detención: los únicos imputados de esa masacre fueron los propios presos sobrevivientes, como suele pasar en la mayoría de los mal llamados “motines”.

Internacional

La conflictividad larvada de nuestras prisiones es una bomba de relojería que hay que desactivar cuanto antes.

En nuestra época se usan dos imágenes carcelarias que dicen más que mil palabras: las prisiones son»ollas a presión» que incluso pueden convertirse en «bombas de relojería». La cosa viene de lejos: «La irrupción masiva del consumo de drogas y el aumento imparable del número de encarcelados que ésta provocó –con la inestimable ayuda del discurso de inseguridad ciudadana alentado por determinados medios– convirtieron las prisiones de los años ochenta en auténticas ollas a presión» (César Lorenzo, «Cárceles en llamas. El movimiento de presos sociales en la transición», Virus editorial, 2013). Y los peores temores se han vuelto a hacer presentes en los últimos años: el sociólogo César Manzanos, portavoz de Salhaketa (veterana asociación de apoyo a las personas encarceladas) denunciaba en abril de 2011 que la macrocárcel construida en Zaballa (Álava) podría convertirse en una auténtica «bomba de relojería» si las autoridades españolas se decidían a hacinar en ella a «más de dos mil presos!.

Política criminal

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El Juzgado de Instrucción nº 5 de A Coruña ha citado a Pepita Seoane Vaz a comparecer el próximo día 2 de junio a las 10,30 horas, al haber sido acusada por la fiscalía de la Audiencia Nacional de un presunto delito de “enaltecimiento del terrorismo”. Pepita, madre del preso político del PCE (r) Paco Cela y de Suso y Carlos (también ex-presos políticos), es acusada de «justificar» la acción de los GRAPO «como una respuesta a la violencia del Estado» y de “menospreciar, calumniar y humillar a las víctimas” en una entrevista evidentemente capciosa y manipulada del periódico servil El Mundo publicada el 7 de julio de 2013. La petición fiscal puede oscilar entre uno y dos años de prisión. Como en el caso de las Nais Contra a Impunidade, se persigue a una madre por expresar sus sentimientos como tal y actuar consecuentemente, en este caso para sacrificarla a la demagogia «antiterrorista» de la que parece el Estado y sus esbirros se niegan a prescindir, a pesar de que la lucha armada ha cesado hace tiempo

¡NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE LOS SENTIMIENTOS Y ACTITUDES HUMANAS!

¡CONTRA EL ENSAÑAMIENTO REPRESIVO! ¡SOLIDARIDAD!

Presxs "políticxs"

Ciento veinticinco palestinos presos en cárceles israelíes iniciaron hoy la quinta semana de huelga de hambre. El martes pasado se sumaron otros cuarenta presos. Los huelguistas, detenidos en virtud de una ley impuesta durante la dominación colonial británica que permite la «detención administrativa» de una persona durante seis meses, renovables por «razones de seguridad», sin acusación explícita ni oportunidad de defensa. Reclaman conocer las causas de su arresto y ser presentados ente los tribunales con asistencia jurídica. Según datos de la organización defensora de los derechos humanos de los palestinos Addameer, 183 personas están internadas en prisiones israelíespor lo dispuesto en este decrto colonial. Cualquier palestino puede ser arrestado por pronunciarse contra la ocupación militar de Tel Aviv, un delito del que son culpables todos los residentes en los territorios ocupados por Israel desde 1967.

En 2012, tras un movimiento similar en el que participaron dos mil prisioneros, los ocupantes se comprometieron a no aplicar la legislación salvo casos excepcionales, pero poco después renegaron del acuerdo, volvieron a detener a los presos que habían liberado y continúan aplicando el decreto a discreción. El viernes alrededor de cinco mil presos palestinos realizaron un ayuno de 24 horas en solidaridad con los huelguistas, cuyo movimiento fue apoyado por manifestantes, dos de los cuales fueron muertos a sangre fría frente a la cárcel de Offer por tropas de Tel Aviv, según imágenes difundidas en Internet.

Internacional