[Libro] Agosto Negro: Presas Y Presos Políticxs En Pie De Lucha En Las Cárceles De EE. UU.

[ A+ ] /[ A- ]

Aunque para nosotros todos los presos son políticos, ya que la cárcel y el poder punitivo son aspectos esenciales del régimen de dominación y explotación al que vivimos sometidos, afirmar la existencia de “presos políticos” en una supuesta “democracia” y especialmente en la que sirve de modelo a todas las otras, contribuye a desenmascararlas a todas. Además de que mucha de la gente presa que sale en este libro es “política” más en el sentido de enfrentarse directamente a la opresión que en el de pertenecer a un partido o sustentar un proyecto de conquista del poder o una ideología. Por eso nos hacemos eco de la presentación en el blog mexicano amigosdemumiamx, por la libertad de Mumia Abu-Jamal, de la versión digital el libro Agosto negro: presas y presos políticos en pie de lucha, escrito por Carolina Saldaña. “En conmemoración a la tradición de Agosto Negro (Black August) que surgió en los años 70 para honrar a George Jackson y otros compañeros del movimiento revolucionario dentro de las prisiones de California, nos solidarizamos con decenas de presas y presos políticos del Movimiento de Liberación Negra encarcelados en las prisiones de Estados Unidos durante décadas”. dice en la introducción. Para verlo o descargarlo hay que picar en la imagen de arriba. Ofrecemos a continuación unos fragmentos como muestra, que sirven también para dar una perspectiva tanto de la historia de su caso como de la situación actual de Mumia.

EL ARMA MORTAL DE MUMIA ABU-JAMAL

Tan letal como una ametralladora es el arma portada por Mumia Abu-Jamal, un periodista revolucionario enterrado tras muros de acero: la palabra. Por ser muy hábil en usar esta arma contra sus captores, como ex Pantera Negra y simpatizante de MOVE, él ha sufrido el secuestro, la tortura y un constante atentado contra su vida por el Estado durante 35 años.

Condenado a muerte por el homicidio en primer grado del policía Daniel Faulkner el 9 de diciembre de 1981,Mumia siempre ha mantenido su inocencia. Al enterarse de las acusaciones en su contra, escribió: “Es una pesadilla el hecho de que mi hermano y yo nos encontremos en aprietos, porque las mismas personas que me acusan, los policías, son los que me atacaron. Parece que mi verdadero crimen era sobrevivir a sus ataques porque nosotros éramos las víctimas esa noche… Llevo grilletes en las manos y los pies como un esclavo porque me atreví a vivir”.

Los actores que han hecho todo lo posible para asesinar a Mumia incluyen a la Orden Fraternal de Policía (FOP) siempre al mando, la fiscalía de Filadelfia, varios políticos que han hecho sus carreras sobre este caso como Ed Rendell (ex gobernador de Pensilvania), unos supuestos intelectuales como el fascista David Horowitz, los medios masivos corporativos como Fox News, el periodista sociópata Michael Smerconish y la estrella del show, la sufrida viuda Maureen Falkner. No podemos olvidar del documentalista de piel negra Tigre Hill y unos traidores al movimiento abolicionista contra la pena de la muerte como Renny Cushing y Kate Lowenstein, quienes ahora trabajan con la FOP.

Mumia sigue vivo sólo porque miles de personas en el mundo lo reconocemos como preso político y hemos reclamado su libertad no sólo en las cortes, sino en las calles de cientos de ciudades. Después de que él pasó casi tres décadas en el corredor de la muerte en condiciones de aislamiento, ahora reconocidas como tortura por muchos expertos en derechos humanos, la Suprema Corte por fin aceptó que su sentencia era anti-constitucional en octubre de 2011 y ésta fue convertida en condena perpetua, es decir, la pena de muerte lenta. El 7 de diciembre del mismo año, el ex fiscal de Filadelfia Seth Williams, la FOP y la viuda Maureen Faulkner desistieron en sus esfuerzos para reimponer la pena de muerte pero ahora pretenden que él muera en prisión.

Su estrategia es intensificar la criminalización de Mumia Abu-Jamal personalmente y también de su lucha, para crear miedo entre la población a personas que se han atrevido a apostarse a una transformación radical del país.

Por eso presentan a los grupos revolucionarios que han buscado un mañana mejor, reclamando su derecho a la autodefensa, como temibles seres violentos, llenos de odio.

Ahora hay un nuevo intento de lograr la muerte de Mumia Abu-Jamal, esta vez por la vía médica. Cuando Mumia Abu-Jamal casi murió a finales de marzo de 2015, Jamal Joseph ayudó a Suzanne Ross a organizar una conferencia de prensa en el restaurante Madiba en Harlem, el jueves 7 de mayo.

En la conferencia, Jamal habló de la cosa más importante que él y Mumia aprendieron cuando se unieron al Partido Pantera Negra muy chavos, a la edad de 14:

Amar y servir al pueblo con mente, cuerpo y espíritu. Estos son los principios que todavía nos guían, y Mumia sigue siendo la encarnación del amor, la esperanza y la transformación.

Dijo que los dos tienen otra cosa en común también: la diabetes. Pero mientras el dramaturgo tiene acceso a un tratamiento de alta calidad y está perfectamente bien, Mumia está muriendo. Dijo Jamal Joseph:

En prisión él está sujeto a los mismos tratos crueles e inhumanos enfrentados por otros miles de presos y además sirve de escarmiento para aquellos que se atreviesen a seguir en sus pasos. Tenemos que entender lo que significa para nosotros su salud y bienestar en este momento en que América nos dice que los cuerpos negros no importan. Agarran a un negro de cuerpo fuerte y lo rompen para que todo el mundo lo vea y para que nadie piense en la resistencia… Para los niños, niñas y jóvenes en el proyecto de Teatro de Repertorio Impacto, Mumia es un héroe […], alguien que les platica a través de sus escritos y les deja saber que él es parte de su historia viviente. No podemos permitir que esa parte de nuestra historia viviente expire bajo castigos crueles e inusuales… Hay que liberarlo. Hay que salvarlo. El único remedio verdadero para Mumia Abu-Jamal en su grave condición de salud será su libertad.

En esa fecha, los participantes en la conferencia de prensa todavía no sabían que Mumia padece de hepatitis C, pero aun así exigieron un tratamiento de un doctor independiente que pudiera entrar a la prisión a revisarlo y estar en comunicación con él. También exigieron un fin a las limitaciones sobre las visitas y llamadas telefónicas y una investigación de todo el sistema de salud en el estado de Pensilvania, con énfasis en las corporaciones privadas responsables por las enfermedades y muertes de miles de presos.

En agosto de 2015, gracias a los esfuerzos del doctor compañero Joseph Harris, Mumia Abu-Jamal fue diagnosticado con hepatitis C. El Departamento de Correcciones se niega a darle tratamiento, alegando que no está lo suficientemente enfermo. Desde entonces, ha habido campañas de cartas y llamadas, manifestaciones y foros para exigir tratamiento. Los abogados Bret Grote y Robert Boyle presentaron una demanda en agosto del 2015.

Durante las audiencias ante el juez federal Robert Mariani a finales de diciembre de 2015, se estableció que el Departamento de Correcciones sabe que Mumia está enfermo, tiene fibrosis (daño al hígado) y que hay una probabilidad de 63% que tenga cirrosis, pero aun así se niega a darle las medicinas antivirales que le podrían salvar la vida. Otros 6,000 presos en el estado de Pensilvania se encuentran en la misma situación.

La empresa Gilead cobra ¡1.000 dólares por cada píldoa de la droga Sovaldi! En la India, sin embargo, un país que no vive bajo la tiranía de las leyes de patentes, la misma píldora cuesta entre 3 y 10 dólares. Para la droga Sovaldi, un tratamiento de 12 semanas cuesta 84,500 dólares, mientras que el tratamiento entero para la antiviral Harvoni, también producida por Gilead, cuesta 94.500 dólares.

El pasado septiembre de 2016, el juez Mariani determinó que la falta de atención médica adecuada para los presos y presas es una grave violación de la Octava Enmienda de la Constitución federal que prohíbe los castigos crueles e inusuales, y que el alto costo de las antivirales no es un pretexto válido para negarles tratamiento.

Pero no ordenó el tratamiento que Mumia solicita, con el pretexto de que sus abogados demandaron a las personas equivocadas. En lugar de demandar a los jefes del Departamento de Correcciones y el Departamento de Salud, debieron demandar el oscuro Comité de Hepatitis C, que ni siquiera existía cuando la demanda se levantó.

Las apelaciones siguen. También en el terreno judicial, se ha abierto una nueva avenida para apelar la sentencia de culpabilidad de Mumia.

Por otro lado, a pesar del escenario más letal que nunca en las esferas del dinero y poder con la elección del fascista Donald Trump como el nuevo presidente del imperio, están surgiendo importantes movimientos desde abajo contra las prisiones y el terror policíaco. Como el mismo Mumia ha dicho durante años, hay que construir y fortalecer movimientos de esto tipo para lograr la libertad de las y los presos como una alta prioridad.

Mientras tanto, Mumia sigue escribiendo. Dice que desde que él aprendió el periodismo trabajando con el periódico The Black Panther como un joven de 15 años en los años 60s, siempre ha escrito desde abajo y contra el poder. Cuando trabajaba como periodista radiofónico en Filadelfia en los años 70, ganó la reputación de ser “la voz de los sin voz” precisamente porque andaba en las comunidades en su bicicleta, hablando con la gente para luego difundir sus luchas. En particular, dio voz a la organización antisistémica MOVE, que defendía todas formas de vida contra un sistema depredador. Al cubrir sus numerosos juicios, se acercó cada vez más a la organización.

En 1995, Mumia Abu-Jamal dijo: “No sólo quieren mi muerte, sino mi silencio”. Irónicamente, a pesar de haber gastado millones de dólares en juicios, campañas mediáticas, cabildeo e intimidación, su silencio es algo que sus enemigos nunca han logrado y que nunca van a lograr. Más que cualquier otro preso político del mundo, su voz ahora se escucha en las ciudades, los pueblos y los bosques de todo el mundo. Esto se debe a su propio compromiso, consciencia, talento y valentía, y también al compromiso inquebrantable de su comité de base encabezado por MOVE, la labor de la gente fuera de los muros que graba y difunde sus ensayos y publica sus libros, y todas las personas que se manifiestan en las calles por su libertad.

La ex Pantera Negra Rosemary Mealy recuerda que en 1969 había mucha indignación en las comunidades negras de Filadelfia después de que la policía asesinó a un joven mentalmente retrasado. “Mumia habló con la familia del joven y empezó a escribir sobre este caso y muchos otros atropellos cometidos por la policía… Sus escritos comunicaban una interpretación de la realidad diaria de una comunidad bajo sitio, atemorizada por policías racistas con un jefe que estaba de acuerdo con sus acciones y abiertamente hablaba a favor del ‘poder blanco’”.

Dice J. Patrick O’Connor, autor de The Framing of Mumia Abu-Jamal (La incriminación de Mumia Abu-Jamal), que no se lo pudo creer cuando Mumia fue acusado del asesinato del policía Faulkner. El editor de Crime Magazine vivía en los suburbios de Filadelfia y le encantaba escuchar la voz distintiva de Mumia en la radio pública: “Me impresionó su capacidad para hacer que sus radioescuchas sintieran lo que él describía –ellos sabían que le importaba”.

La pena de muerte

El caso de Mumia Abu-Jamal y sus propios escritos, especialmente su primero (de nueve) libros, Live from Death Row (En Vivo desde el Corredor de la Muerte), publicado en 1995, eran fundamentales en darle fuerza al movimiento abolicionista contra la pena de muerte en Estados Unidos.

Utilizada desde la colonización británica de América, la pena capital sigue vigente en el país a pesar de ser universalmente condenada por las organizaciones de derechos humanos como un “castigo cruel e inusual”. No es de sorprender que las ejecuciones más grandes en la historia de Estados Unidos fueran de personas indígenas y africano-americanas. En 1862, 38 indígenas del pueblo Dakota fueron colgados simultáneamente en la Guerra de Dakota.

Medio siglo después, en 1917, 13 soldados africano-americanos fueron colgados por participar en un motín en Houston, Texas.

En el Prefacio a En Vivo desde el Corredor de la Muerte, Mumia escribe:

Sólo tengo que mirar a través del país donde, en diciembre de 1994, los negros eran 40% de todos los hombres en el corredor de la muerte, o mirar a través del estado de Pensilvania, donde en diciembre de 1994, 111 de los 184 hombres en el corredor de la muerte (más de 60%) eran negros, para ver la verdad, una verdad escondida bajo las togas negras de los jueces y promesas de derechos iguales. Los negros constituyen un poco más de 9% de la población general de Pensilvania y 12% de la de Estados Unidos.

Desde mayo de 1983 hasta su traslado al nuevo y moderno “infierno reluciente” de SCI Greene el 13 de enero de 1995, Mumia estaba en el corredor de la muerte de la vieja mazmorra Huntingdon. Se acuerda que en 1984, las autoridades de la prisión fueron obligadas a extender el periodo de ejercicio de 15 minutos cada tercer día hasta dos horas diarias entre semana. Construyeron “varias cajas de acero dentro de vallas de ciclón con un fuerte parecido a jaulas de perro”. Al terminar con la construcción, llevaron a todos los presos condenados a muerte a las jaulas para hacer ejercicio.

Dice Mumia que no se dieron cuenta hasta estar en las cajas que “todos los hombres enjaulados eran africanos. ¿En dónde se encontraban los reos blancos del pasillo de la muerte? Unos momentos de observación silenciosa demostraron lo obvio. Desde el corredor de la muerte hubo acceso a dos patios, uno compuesto de jaulas y el otro de espacios ‘libres’, fuentes para beber, canchas completas de baloncesto con aros y un espacio para correr. Las jaulas eran para los negros del corredor de la muerte. Los patios abiertos para los blancos. Debido al puro odio e insensibilidad, los negros éramos condenados a esperar la muerte humillados”.

Otros presos políticos que el Estado ha pretendido matar

De todos los presos políticos actuales en Estados Unidos, Mumia Abu-Jamal es el más conocido por haber recibido la pena de muerte. Pero no es que el Estado no ha intentado a matar a otros presos políticos. A finales de 1969, se estima que 30 Panteras Negras fueron sentenciados a muerte. Desde entonces, el Estado ha querido aplicar esta pena a otros presos políticos. Dos de ellos son Romaine Chip Fitzgerald y Zolo Agono Azania, mencionados previamente. También intentaron ejecutar a los presos Gary Tyler y Sekou Cinque Kambui en Alabama” por las fuerzas policiales y carcelarias. Una buena recomendación. El 30 de junio de 2014, Sekou salió de prisión bajo libertad condicional para vivir en una residencia de transición.

En enero de 2016, envió una carta pidiendo donativos solidarios para ayudarle cubrir unos gastos básicos. Sufre del cáncer del hígado y colon y hay días cuando casi no puede caminar o respirar. Sin embargo, desde su salida de prisión, sigue exigiendo libertad para los demás presos políticos y un fin al sistema carcelario de Estados Unidos.

Apoyo mutuo

En esta mirada a Agosto Negro, hemos citado numerosos ejemplos del apoyo de Mumia Abu-Jamal para otros presos y presas políticos. La siguiente carta de apoyo para él fue escrita en julio de 1995 por un grupo de presas políticas en el penal federal Dublin en California:

Nuestro hermano Mumia Abu-Jamal vive en el corredor de la muerte de Pensilvania, pero su espíritu vive en cada persona que anhele justicia y libertad. Su suave elocuencia en decir las verdades más duras nos ha afectado a nosotras y a miles más. Es su capacidad para decir la verdad y para luchar por la justicia que ha llevado al gobierno a temerlo, censurarlo y decidir a asesinarlo como enemigo del Estado. El mundo es un mejor lugar porque Mumia vive aquí… Una parte de cada una de nosotras morirá si lo ejecutan; es fundamental parar su ejecución… Más que nadie, el mismo

Mumia ha insistido que la campaña para salvarle la vida también debe parar la pena de muerte totalmente. Tomar acción eficaz es más difícil ahora que nuestra sociedad se vuelve más racista, fascista, antihumana, antivida. Pero en tiempos de poca esperanza, cada paso adelante tiene gran importancia. Cada persona dispuesta a luchar nos alienta a todos y a todas… La lucha para salvar la vida de Mumia puede ser el momento en que cada uno de nosotros decida no permitir que el Estado asesine a ningún otro revolucionario, ningún otro ser humano. Que nuestras vidas y nuestro mundo sean cambiados para siempre por Mumia Abu-Jamal.

Marilyn Buck, Linda Evans, Dylcia Pagan, Aidah McCray, Lucy Rodríguez, Carmen Valentín, Laura Whitehorn y Donna Willmott

“El agosto más negro posible”

Del Agosto Negro, Mumia Abu-Jamal escribió en 2004:

De muchas maneras, Agosto Negro empieza en Haití. Es el agosto más negro posible –la Revolución y la liberación de la esclavitud. Durante muchos años, Haití intentó pasar la antorcha de la libertad a todos sus vecinos, al ofrecer apoyo a Simón Bolívar en sus movimientos nacionalistas contra España. De hecho, desde el principio, Haití fue declarado un lugar de asilo para los esclavos fugitivos y un refugio para cualquier persona de ascendencia africana o indio-americana. El 1 de enero de 1804, el presidente Dessalines proclamó: “Nunca más pisará este suelo ningún colono o europeo como amo o terrateniente…” Pero fue el imperialismo estadounidense, no el europeo, el que condenó al pueblo de Haití al régimen cruel de los dictadores. Estados Unidos ocupó a Haití e impuso sus propias reglas y dictámenes… Sin embargo, esa ocupación imperial no borra los logros históricos de Haití. Durante las noches más oscuras de la esclavitud americana, millones de africanos en América del Norte, Brasil, Cuba y más allá pudieron mirar hacia Haití y soñar.

No Responses to “[Libro] Agosto Negro: Presas Y Presos Políticxs En Pie De Lucha En Las Cárceles De EE. UU.”

Trackbacks/Pingbacks

  1. [Libro] Agosto Negro: Presas Y Presos Políticxs En Pie De Lucha En Las Cárceles De EE. UU. - Lubaki Agenda - […] [Libro] Agosto Negro: Presas Y Presos Políticxs En Pie De Lucha En Las Cárceles De EE. UU. […]

Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *