La Murallas De Hormigon Y Las Invisibles [Carta De Ceive]

Estimada compañera :

Una vez más tus palabras están impregnadas de un afecto y un compromiso que me recargan de toda esa energia que te implicas al coger el papel y el boli, el agradecimiento… ¡¡Siempre!! ¿Cómo no? Por aquí no abundan los afectos y por lo tanto para mí recibir mensajes como los tuyos es todo un privilegio y un tesoro. Siempre me aludes a las emociones como pilar fundamental ¿y qué mejor inteligencia que la emocional? Por supuesto que los años de soledad y mazmorras no pasan en vano, pero te aseguro que su función deshumanizadora hay diversos modos de gestionarla, y yo me siento fuerte, me siento vivo e incluso te diría que en ocasiones mucho más libre que muchos que se creen tales al otro lado de las murallas donde las de hormigón se tornan en otras “invisibles”, pero mucho más altas e inexpugnables, que separan, aislan y dividen, mucho más que las que cercan mi perímetro.

Debido a circunstancias personales y particulares (ya sabes) estoy recibiendo mensajes a mes vencido (sonrío) y es que mis pensamientos desordenados plasmados sobre el papel, así como la invariabilidad en mis condiciones y el tener mi proprio criterio parece molestar a otros por lo que a darle duro al boli.

Mi conexión con mi chiquillo es mágica y ya no quiero que sean dolor sus circunstancias, y solo la emoción más poderosa que jamás habia experimentado, y si a ti te han devuelto su correo, a mi también me lo hacen y me fastidian las llamadas telefónicas que nos corresponden por ley. Pero a engordar de todo lo que no nos destruya, que esto son las consecuencias de actos, errores, que uno decide conociendo lo que supone quebrar las leyes, y así cada uno ha de ser coherente, consecuente con sus actos, y aquí pagamos como machotes. Que no hay mal que cien años dure, y nosotrxs ya estamos en el tramo final. ¡Eso sí! En estado de revolución permanente.

Lo de la boca ya está en marcha y perfecto por la red de solidaridad, pues de lo contrario la política de exterminio seguiría cebándose conmigo de un modo añadido por las secuelas de tantos ayunos y desquicies nerviosos. Por lo que así podré masticar bien y cuidar mi estómago. Manifestar mi gratitud por semejante grado de compromiso.

Lo de las comunicaciones va de mal en peor, pues cada vez hay más trabas que desgastan mucho a los de fuera, y lo último ya es que el correo vuelve a ser secuestrado, teniéndome en una situación de desconexión y silencio que es lo que más me molesta. Pero veo que afinamos en lo de reinventarse cada día para así afrontar cada amanecer como uno de esos regalos que no cuestan vil metal y te permiten proseguir firme e inamovible, lleno de energías de las que yo también comparto contigo en este sentimiento de plenitud en donde todo es oscuridad y silencio que yo rompo con gritos de rebeldia, de fuerza y determinación, con esa “llama” que compañeros como tú aviváis con vuestros soplos de libertad para que la brasa revolucionaria persista hasta el último aliento… Sonriamos, ok.

Contra su represión: firmeza y tolerancia. Contra sus palos seremos más malos. Y las taras psiquiátricas sobre el sadismo impersonal del engranaje carcelario. Que cada uno descanse como pueda en sus conciencias adiestradas, de esas que te besan al tiempo que te muerden. Sin rencores y desde el afecto… prosigamos sonriendo.

Abrazos eternos de los que curan enfermedades toda mi energia positiva. Afecto y compromiso y con una sonrisa de las güenas y alas en los piés.

“El que piensa ‘me basta’ tendrá siempre bastante”. (Lao-Tse).

Monterroso, 20 de febrero de 2015

Ceive

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