Categoría: <span>Módulos de vergüenza</span>

Un análisis, desde dentro, de uno de los prototipos de cárcel impulsada por el gobierno español. La cárcel terapéutica: laboratorio de experimentación de un nuevo modelo de gobierno de la población reclusa. Se ofertan mejores condiciones de encierro a cambio de la entrega total de la vida de la persona privada de libertad. Se les conceden unos beneficios para quitarles varios derechos. Todo depende del examen permanente del equipo terapéutico. Dicen los carceleros que el objetivo es la humanización de la cárcel, en realidad no es más que una fórmula para gobernar la cárcel como una empresa: una empresa total en la que todo horizonte de dignidad y autonomía está entregado al carcelero-terapeuta que lo administra como ganancias. Una simbiosis vital entre cárcel y territorio, fomentada por una red de ONGs encargadas de extender el control fuera de los muros de la prisión. El Estado lanza su nueva economía política del castigo: la cárcel terapéutica emerge como espejo del aislamiento, la tortura y la violencia de la cárcel tradicional y como escaparate para el intento de legitimación de las nuevas macrocárceles de «rostro humano».

Presentación del nº 4 de la revista Víscera

Manifiesto sobre el poder terapeútico

Condena B

La sociedad terapeútica

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Módulos de vergüenza

«En todas las cárceles de mujeres han aprovechado la instauración de los “módulos de respeto” para restringirnos aún más las posibilidades de realizar alguna actividad, salvo la de patear el patio. Sobre todo a las presas políticas, pues a los hombres que no aceptan este régimen conductista con toques cuarteleros, se los llevan a otros módulos, pero como para las mujeres sólo suele haber un módulo por cárcel, nos ha afectado en todo. En mi caso, prohibición de salir del módulo para hacer ejercicios en el polideportivo. Y con mi salud, la verdad que me ayudaba bastante a mantenerme en forma física. Tras varios meses encerrada a cal y canto, ahora no tienen más remedio que dejarme salir por órdenes médicas, pero lo han puesto con tan mala leche que no me dejan salir más de un par de horas semanales.

Por lo demás bien, aquí resistiendo los embates de los “demócratas” de turno, y ya van 28 años presa”.

Carmela Muñoz Martínez.

Presa política del PCE(r)

Cárcel de Córdoba

Abril 2011

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Módulos de vergüenza Mujeres presas

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Opinan que crear un módulo de respeto es irracional y que va a generar conflictos entre las reclusas.

La asociación en defensa de las personas presas y sus familiares, Salhaketa, denunció ayer la implantación inminente por parte de Instituciones Penitenciarias de un «módulo de respeto» que afectará a todas las reclusas de la cárcel de Pamplona. En definitiva, se trata de un régimen de vida y disciplina penitenciaria más severo, con un sistema evaluativo más intensivo, con mayores injerencias sobre las presas y que aquí, dada la antigüedad y la imposibilidad física del centro penitenciario, no podrá llevarse a cabo de manera voluntaria, ya que en Pamplona todo el módulo que ocupan las mujeres reclusas ocupan una única superficie, por lo que no se pueden idear espacios diferenciadores para aquellas presas que quieran acogerse a este sistema y las que no lo deseen. En Pamplona será de cumplimiento obligatorio, ya que no ocurrirá como en otras cárceles, donde las reclusas acceden a este programa para recibir en contraprestación beneficios penitenciarios, como permisos o adelantos de tercer grado, en caso de una evolución positiva.

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