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Como Belén Vázquez Campillo sigue presa, en peligro de muerte a causa de la hepatitis C y la cirrosis, sin tratamiento y sin que ninguna autoridad sanitaria, judicial o carcelera haya dado ninguna garantía fiable de que se le vaya a proporcionar o de que se le vaya a excarcelar para poder recibirlo, ya que es su condición de presa y la negativa de la administración carcelera a sufragarlo lo que le coloca en tal situación de abandono médico-sanitario, proponemos se envíe el siguiente escrito o el que cualquiera quiera redactar por su cuenta a las «autoridades» que se proponen al final o a las que a cada quien se le ocurran:

A QUIEN CORRESPONDA

Belén Vázquez Campillo está presa en la Unidad Terapeútica Educativa (UTE) de la cárcel de Villabona, aunque ingresada en este momento, provisionalmente, en la unidad penitenciaria del Hospital Universitario Central de Asturias, en Oviedo. Ex toxicómana y portadora de anticuerpos de VIH, con las defensas extremadamente bajas, sufre un papiloma que pesa quilo y medio, está enferma de hepatitis C y de cirrosis muy avanzada. Todo esto nos consta, a pesar de que, por impedimentos burocráticos, ni ella ni su familia han podido aún tener acceso a su historia clínica. Y nos consta igualmente que, habiendo sido trasladada dos veces en coma hepático al citado HUCA y después del correspondiente diagnóstico, los médicos de la seguridad social decidieron empezar a prepararla para recibir el nuevo tratamiento contra la hepatitis C, el llamado “sovaldi”, único medicamento que podría salvarle la vida. Pero, cuando llegó el momento de aplicárselo, parece que la administración autonómica asturiana se negó a sufragarlo, por corresponder legalmente el gasto a la administración penitenciaria, que no ha dado ninguna muestra de haberse planteado siquiera el asunto. De manera que Belén fue devuelta a la cárcel, con cirrosis avanzada, en peligro de muerte, sin tratamiento y sin posibilidades en perspectiva de que se lo proporcionaran a corto plazo. La autoridad carcelaria no se pronunció en ningún momento al respecto, negándose el subdirector médico de la cárcel de Villabona, con quien se puso en contacto la familia, a facilitar la menor información sobre el tema, remitiendo a unas personas angustiadas por la salud y la vida de su hija a que se quejaran al Juez de Vigilancia Penitenciaria, si no estaban satisfechas. A los pocos días, Belén fue devuelta al hospital, pero esta vez enviada a psiquiatría y sometida a un tratamiento que podría afectarle el hígado, sin ninguna coordinación entre los dos departamentos médicos y sin que el de psiquiatría fuera informado ni se informara por sí mismo del estado global de salud de su paciente. En este momento, sigue Belén en el hospital, sometida a tratamiento psiquiátrico, sin información sobre si va a recibir o no el tratamiento hepático que necesita. Cuando los familiares se dirigieron al juzgado de vigilancia penitenciaria, para instar a quien corresponde a que velara por el respeto a los derechos de su hija, les dieron cita para agosto y a la abogada de Belén para junio. Presentada la correspondiente solicitud por escrito, todavía no se sabe nada sobre la respuesta de ese juzgado, encargado legalmente de la “tutela judicial efectiva” de los derechos de las personas presas.

La cárcel mata VHC

El de Belén Vázquez Campillo es un caso extremo dentro de la situación de abandono sanitario en que se encuentran al menos 14.000 personas enfermas de hepatitis C presas en las cárceles españolas. Ella está cumpliendo condena precisamente en la UTE de Villabona, llamada “la cárcel de la esperanza” en la demagogia correccionalista esgrimida en tiempos de Zapatero por la “izquierda” de la partitocracia española, quizá para distinguirse superficialmente de la fracción derecha, con la que se ha alternado en el gobierno durante tantos años, compartiendo, además del negocio del poder, una política criminal y penitenciaria basada en el “populismo punitivo”, en el desarrollo de una “industria del control del delito” y en la exclusión material y formal de la condición de persona y neutralización física de pobres, migrantes, rebeldes y “enemigos”. Sin abandonar nunca esa estrategia de dominación, el partido del GAL y del FIES fomentó durante su anterior mandato “experiencias” como las “unidades terapeúticas y educativas” y los “módulos de respeto” donde se pretende implementar y justificar para el Estado y sus carceleros un “poder terapeútico” que atenta contra la dignidad de las personas sometidas a la “relación de sujección especial” penitenciaria en tanta o mayor medida que otras «experiencias», como el Régimen Especial de castigo o los FIES, de las que no es más que la otra cara de una misma moneda. Belén es ex toxicómana, portadora de anticuerpos del VIH, con las defensas extremadamente bajas; sufre un papiloma de kilo medio; está enferma de hepatitis C y de cirrosis muy avanzada. Después de salir dos veces en coma hepático al hospital de la calle y cuando estaba siendo preparada para la administración del “sovaldi”, único tratamiento que podría salvarle la vida, prescrito por los médicos de la seguridad social, se encuentra con que la administración autonómica asturiana se niega a sufragarlo, por corresponder legalmente el gasto a la administración carcelera, que no dice “esta boca es mía”, quedando Belén en peligro de muerte, sin tratamiento y sin ninguna perspectiva de poderlo recibir.

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El lunes, 27 de abril, «apareció» muerto otro preso en la cárcel de Villabona, el vigésimo séptimo desde 2011, según cifras oficiales, el tercero en los últimos seis meses. Era Omar González López, un chavalote de la cuenca minera, langreano, con 29 años. Los carceleros dicen que le «encontraron» a  primera hora de la mañana, durante el recuento de antes del desayuno, en la celda del módulo 7 donde le tenían encerrado, helado, sentado en una silla, y que junto al cadáver encontraron «diversos restos (papel de aluminio, un mechero…) que evidenciaban que el fallecido había consumido un chino«. Oficialmente, no se sabe nada sobre las causas de su muerte, la prensa servil transmite, como siempre, la versión de los carceleros, junto con las consabidas fórmulas tranquilizadoras encaminadas a justificar la indiferencia burocrática: «el interno no presentaba patología previa alguna, por lo que no se descarta que se trate de un nuevo caso de muerte por sobredosis de sustancias estupefacientes» a pesar de que, cómo no, «los controles para descubrir drogas en la prisión de Villabona se han incrementado en los últimos meses». «El informe realizado por los médicos forenses será determinante. Las investigaciones para esclarecer lo ocurrido corren a cargo de la Brigada Judicial de la comandancia de la Guardia Civil de Gijón. A la espera de conocer los resultados de la autopsia, los agentes interrogaron durante el día de ayer a los funcionarios y a los internos que compartían pasillo con la víctima».

Pero también se habla de la comparecencia, el martes, ante la «Comisión Mixta sobre el Problema de las Drogas», en el congreso de los diputados, del secretario general carcelero Ángel Yuste, cuya dimisión piden demagógicamente IU, PSOE y Foro Asturias, no porque mueran los presos en las cárceles, sino por no haber impulsado supuestamente la UTE (Unidad Terapeútica Educativa) de Villabona, buque insignia de la demagogia regeneracionista esgrimida por el partido del GAL durante su anterior mandato, que no suponía ningún avance para las personas presas, sino una pérdida de dignidad y de derechos casi tan importante como el régimen especial de castigo y los FIES, en relación con los cuales no es más que la otra cara de la misma moneda, y tampoco ha impedido en ningún momento que la droga, legal o ilegal, corriera «como Pedro por su casa» por Villabona como por el resto de las cárceles, igual que ahora, ni que se contabilizaran regularmente las correspondientes muertes por sobredosis, igual que ahora.

Todo sigue su camino, los presos mueren, como siempre, en circunstancias nunca suficientemente aclaradas; las constructoras, las empresas de seguridad, las que explotan el trabajo esclavo de los presos, etc., así como los diversos tipos de «funcionarios», medran en el «negocio del control social del delito»; los traficantes, con uniforme o de paisano explotan sus mercados cautivos, en las cárceles como en la calle; la policía interroga a todo el mundo, pero rara vez acusa más que a los desgraciados; los juzgados generan toneladas de papeleo; la administación se justifica; los políticos y funcionarios arribistas luchan entre ellos por las migajas del poder… sin que a ninguno le importe si las personas presas mueren o viven, aunque tampoco utilizar sus cadáveres como arma arrojadiza en sus enfrentamientos retóricos. ¿Por qué no exigen, si les importan tanto las personas presas, que se proporcione medicación adecuada a las personas que están a punto de morir sin ella en la misma UTE de Villabona, mientras las administraciones litigan por ahorrarse el gasto? Todo es «normal», todo sigue el camino trazado, los buitres de siempre siguen yendo a lo suyo y nuestra gente sigue muriendo dentro de sus máquinas asesinas. Quisiéramos que la familia y amistades de Omar sepan que compartimos su dolor y su rabia. ¡Prisión demolición!

La cárcel mata

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Belén Vázquez Campillo está presa en la Unidad Terapeútica Educativa (UTE) de la cárcel de Villabona. Ex toxicómana y portadora de anticuerpos de VIH, con las defensas bajísimas y sin recibir ninguna medicación, sufre un papiloma que pesa quilo y medio… y además está enferma de hepatitis C y de cirrosis. Sus familiares denuncian una de esas situaciones terribles que no lo son menos porque se hayan hecho habituales desde que, con la justificación de la “crisis”, el régimen de dominación y explotación decidió una vez más hacer lo necesario para mantener las ganancias capitalistas, aún a costa de las más elementales condiciones de vida y de la dignidad de la gente de abajo. Habiendo sido trasladada dos veces en coma hepático al hospital de la calle y después del correspondiente diagnóstico, los médicos de la seguridad social decidieron empezar a prepararla para recibir el nuevo tratamiento contra la hepatitis C, el llamado “sobaldi”, que, según parece, requiere otro previo. Pero, cuando llegó el momento de administrarle el tratamiento propiamente dicho, los médicos se toparon con el contencioso pendiente entre las administraciones sanitarias autonómicas y el ministerio del interior sobre quién debe hacerse cargo de su financiación para pacientes presos. La seguridad social asturiana se negó a ello y la administración carcelera ni siquiera se lo había planteado. De manera que ahora está Belén, con cirrosis avanzada, en peligro de muerte, sin tratamiento y sin posibilidades en perspectiva de que se lo den a corto plazo, y los responsables de garantizar sus “derechos” a la salud y a la vida jugando a pasarse la patata caliente por ver qué administración consigue ahorrar algo de dinero. Burócratas sin corazón y sin conciencia, no se sentirán siquiera avergonzados, mientras todos los poderes del «Estado de Derecho» y un hormiguero de «funcionarios» están actuando en relación con este asunto, pero ninguno para salvar la vida de Belén. Entre todos la están matando y ella sola se va a morir. ¿Quién será, entonces, el «responsable»? ¿Nadie? Su madre y el resto de su familia piden ayuda para conseguir que por quienes deben hacerlo se proporcione a Belén el único tratamiento que le puede salvar la vida. Y, si no, que la excarcelen, ya que es su condición de presa la que le impide acceder a los remedios que tan urgentemente necesita y que, legalmente, la administración penitenciaria, los jueces y el Estado están obligados a velar por su vida, por su integridad y su salud.

Más información en Tokata sobre el abandono de las personas presas enfermas de hepatitis C

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Hablamos con el abogado de su grupo de apoyo en Galicia sur del fin de la huelga de hambre de Javi Guerrero que, sin embargo, no deja la lucha, sino que permanece alerta hasta conseguir sus reivindicaciones y mientras en las cárceles se siga torturando. Por ejemplo, entre el domingo y el lunes dejará una vez más de comer y de beber durante 24 horas en solidaridad con Noelia Cotelo Riveiro. Hablamos tambien de la huelga de hambre de Noelia, que dura ya 34 días. La misma cantidad de días que cuatro presos mapuche en la cárcel de Angol (Chile) cuya lucha también mencionamos. Nos informa un compañero del Tatoo Circus que se está celebrando en Vallecas y de las últimas movilizaciones anticarcelarias en Madrid. Finalmente, hablamos con la familia de Belén Vázquez Campillo, presa enferma de hepatitis c y cirrosis, además de portadora de VIH, que está siendo abandonada a la muerte en la UTE de Villabona, negándole el tratamiento que podría salvarla. Desde luego, no es la única persona presa que se encuentra en situación parecida, ni en Villabona ni en el resto de cárceles, ya que hay en ellas al menos 14.000 personas que sufren esa enfermedad, pero el de Belén es un caso extremo. Iniciamos una «campaña» para denunciar su situación, en primer lugar, y la de todas la gente enferma de hepatitis c que está sufriendo en las cárceles el mismo abandono.

¡PEDIMOS APOYO A TODAS LAS PERSONAS, GRUPOS Y ASOCIACIONES SOLIDARIAS CON LA GENTE PRESA!

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La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga VHC

Hoy miércoles 18 de marzo de 2015, un grupo de compañerxs solidarixs tanto de Pontevedra como de otras ciudades participamos de una jornada de protesta en pro de los derechos de las personas presas.

Poco después de las 11:00 de la mañana, nos concentramos ante el edificio del juzgado de A Parda, donde se encuentra el juzgado de vigilancia penitenciaria, para mostrar nuestra repulsa por la muerte de Borja Martín Gómez «Volvo», quien «apareció ahorcado» en su celda hace unos días. Tras desplegar varias pancartas (aludiendo también a la huelga de hambre de Javier Guerrero) se repartieron panfletos y se gritaron consignas durante algo más de una hora, además de informar de que no nos creemos la versión de la prensa burguesa y oficial que dicen que Borja se suicidó, porque una carta reciente escrita por el compañero días antes de morir demuestran que sus ánimos eran altos y no había razones para que se quitara la vida.

Volvo ha sido sólo una de las numerosas víctimas de un sistema penitenciario que, más allá de lo que nos cuenten los oradores bienpensantes de la Democracia, no está orientado a la reinserción de la persona presa, sino a su deshumanización, despersonalización y destrucción, mediante numerosos mecanismos que buscan anular o aplastar a todas aquellas que no se adaptan a un modelo social que falla estructuralmente. Como él, muchas, que no enumeraremos porque el listado sería interminable. Lo que queremos dejar claro es que para nosotros: NO SON SUICIDIOS, SON ASESINATOS.

Tras terminar en el juzgado, nos desplazamos de manera espontánea al Hospital Provincial, en la calle Loureiro Crespo, para continuar nuestra protesta, esta vez visibilizando el caso de Javier Guerrero. Una vez más, se repartieron panfletos y se desplegaron panacartas, además de informar a algunas personas interesadas del que acontece.

Tras otro buen rato delante de la entrada principal al hospital, decidimos movernos a la parte trasera del mismo, donde gritamos consignas una vez más, y saludamos a Javi, que se asomó a la ventana para que pudiéramos verlo, saludando y respondiendo a nuestros ánimos y apoyo. Acto seguido disolvimos la concentración de protesta.

Hay que señalar que los maderos no nos molestaron demasiado. Acudieron al edificio de los juzgados a preguntar quién organizaba, y la respuesta fue clara: «Todxs. Todxs somos «culpables de solidarizarnos y apoyar a las personas presas». Quedaron sin nombres, pues tampoco se molestaron en pedir DNI. En el hospital, a pesar de que permanecían con el carro aparcado a distancia próxima, tampoco se acercaron.

Queremos recordar que Javier Guerrero lleva ya más de 3 meses en huelga de hambre. Intercaló varias huelgas de sed, y fue operado de los riñones dos veces, estuvo en riesgo de trombosis y actualmente continúa con los riñones destrozados, tiene serias dificultades para mantener la consciencia y sufre un grave riesgo de muerte súbita. A pesar de todo, el compañero todavía saca fuerzas para responder a las cartas que le estamos enviando, para salir a saludar cuando gritan por él y para continuar su lucha con valor y determinación, pese al serio peligro que corre su vida. Ante esta decisión, sólo podemos continuar luchando, por él y por todxs lxs demás presxs en lucha, hasta alcanzar por fin nuestro sueño de un mundo sin jaulas de ninguna clase, donde la sociedad no fabrique marginalidad y tristeza, y junto con las presas y los presos podamos por fin ser libres y felices sobre las cenizas y las ruinas de este gris y miserable pesadilla.

Llamamos a todas las personas sensibilizadas con la situación de las personas presas a continuar enviando muestras de afecto al compañero Javier. Su flujo de correspondencia por el momento sigue siendo normal. La dirección es:

JAVIER GUERRERO CARVAJAL
Unidad Penitenciaria del Hospital Provincial de Pontevedra
C/ Loureiro Crespo – 36001
Pontevedra

¡NADIE ESTÁ SOLO/SOLA EN LAS MANOS DEL ESTADO!

¡ABAJO LA SOCIEDAD CARCELARIA, SUS MUROS Y SUS ILUSIONES!

¡SOLIDARIDAD CON LAS PERSONAS PRESAS!

abordaxe.wordpress.com

Actividad en la calle Javi Guerrero La cárcel mata

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Publicamos un fragmento de una carta de Borja Martín Gómez, fechada el 3 de marzo último, para que se vea que su estado de ánimo no era el de una persona que va a suicidarse tres días escasos después. Por el contrario, su actitud es la de una persona luchadora y solidaria que, en una prisión tan siniestra como la de A Lama a la que hace justicia el nombre de centro de exterminio, se enfrenta a la adversidad con alegre firmeza, desea con plenitud la vida y mira hacia el futuro con optimismo. Con amor y cólera, honramos una vez más la memoria de nuestro amigo y compañero Volvo.

“¡Hola, golfo! ¿Cómo te encuentras?

Yo, si te digo la verdad, jodido y encima en huelga de hambre y de sed, más un misil, tanto por mí como por mi pareja que no nos dejan ni vernos (…). Y sobre el chaval que está en el hospital ya hemos denunciado 12 personas y hemos hecho chapes porque muchos de ellos están con el VIH y yo les dije que no dejasen de comer. A mí al final me van a ingresar por el misil y me he negado hasta que venga el juez a verme y nos arreglen todo. Aparte nos vamos a casar y te quería pedir un pequeño favor (…). Y lo que te quería pedir es un escrito para que nos lleven a los dos juntos a la misma prisión, o sea, cunda vinculada para Aranjuez. Si me lo puedes hacer por ordenador, chachi (…). Yo luego a mediodía voy a echar un comunicado, porque me van ingresar por orden judicial ya que me he negado a ir voluntario y lo mismo me encontraré con el chaval que se encuentra allí (…). Al final el juicio del Puerto donde me pedían 2 ños y 6 meses se me quedó en 8 meses ¡De puta madre! Y por esto me están pidiendo 20, pero no se van a comer nada los muy perros. Bueno, amigo, cuídate mucho (…).

SALUD Y MUCHA LIBERTAD
¡MUERTE AL SISTEMA!

Borja

Desde dentro La cárcel mata

Foto de Borja

Según www.farodevigo.es, ha «aparecido» muerto, ahorcado, en la celda del módulo de primer grado donde estaba encerrado, en la cárcel de A Lama, el compañero Borja Martín Gómez, Volvo. Borja era un preso rebelde y reivindicativo que participó, por ejemplo, muy activamente en la campaña Cárcel=Tortura. Lo solían trasladar muy a menudo por su suspuesta «conflictividad» y cada vez que llegaba a una prisión nueva proponía a todo el mundo participar en los ayunos; animados por él se sumaron muchos compañeros. No nos fiamos ni poco ni mucho ni nada de la versión oficial, pues, conociendo a Borja, no nos parece que pudiera tener él ánimo de ahorcarse. En el mismo departamento de castigo de A Lama, prisión famosa por la violencia y mala fe de sus carceleros, murió en abril pasado Eugenio García Serrano, Gavioto, de una supuesta sobredosis  de droga, sin que sus familiares y amigos hayan podio disipar sus sospechas de que no la tomara por su propia mano. Recordamos con rabia y cariño a nuestro compañero Borja, corresponsal durante varios años de nuestro  boletín, y esperamos les llegue a quienes le quisieron que la gente del Tokata compartimos intensamente el dolor por su muerte. A continuación, un poema suyo  que nos envió en mayo de 2011.

A ti, Libertad…

A ti, LIBERTAD, que permaneces en vigilia en el sendero de las ansias.

Que percibes la humedad de las lluvias interminables y el hielo de las nieves perpetuas.

Que sientes los pétalos de una flor negra: la de las tristezas densas.

No sufras…

No estás sola…

No temas.

Pues la vida es un trozo de mármol y nosotros los cinceles que golpean la piedra creando la estatua inacabada de nuestros actos.

Atiende, LIBERTAD,

Atiéndeme ahora que te he encontrado:

Busca en tus nervios la tensa sinfonía de los años muertos y derrama en cada nota el silencio de tus miedos.

No sufras…

No estás sola…

No temas.

Pues nosotros somos los sensibles cinceles

Que rebeldes golpean violentos la piedra.

                                                Borja Martín Gómez

La cárcel mata

Se dice en un reportaje aparecido en cadenaser.com que «ocurre lo mismo entre rejas, que fuera. Las restricciones en el acceso a los nuevos medicamentos contra la hepatitis C (VHC) también están afectando a las cárceles españolas, en las que ahora mismo hay cerca 65.000 presos, según el último censo de Instituciones Penitenciarias«. Lo mismo y un poco más, porque ya sabemos que las condiciones de vida dentro de las cárceles, por mucho que diga la demagogia populista punitiva, siempre tienen que ser peores que las de la media de la población pobre en la calle. Si no, poca gente tendría miedo a caer presa y el sistema punitivo dejaría de cumplir su función principal de intimidación y control de la conducta de las «clases peligrosas».

«Según los últimos datos oficiales, recogidos en el Informe de Prevalencias de las infecciones de VIH y hepatitis C en Instituciones Penitenciarias de 2013 –continúa el reportaje–, en aquel año, el 21,3% de los presos españoles tenía el virus, una alta prevalencia, y un serio problema, porque además, uno de cada tres infectados por VHC también está infectado por el VIH«. Sin embargo, Instituciones Penitenciarias admite que «de todos los reclusos que han dado positivo por hepatitis C, solo están tratando al 2,8%, es decir, a 209 internos«. El gasto en tratamientos de hepatitis C ha caído un 26,04%, entre 2012 y 2013 y un 48% desde 2006.

Y continúa mezclando una visión crítica que no deja de tener su mérito con mentiras como la siguiente: «Por primera vez, en la historia de la sanidad penitenciaria, se ha perdido el concepto de equidad». El periodista se sorprende hipócritamente de lo que para cualquiera que conozca de cerca la realidad carcelaria no es más que una aplastante evidencia, claramente expresada, por ejemplo, por el doctor Pablo Saiz de la Hoya, miembro de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria, en cuyo testimonio se apoya en gran medida el reportaje. “Los presos son pacientes de segunda que no tienen los mismos derechos que un paciente que esté en la calle. No se están dando los mismos tratamientos que en la calle. Y por lo tanto, el principio de equidad ha desaparecido”. La discriminación se produce «no porque no se prescriba el fármaco adecuado, sino porque ese fármaco no se da posteriormente». Según cuenta este médico, que ha manejado casos de pacientes con cirrosis (es decir, en la Fase 4), “en concreto uno, tenía marcadores tumorales muy elevados”, por lo cual “se le mandó a Madrid para que le diesen los nuevos tratamientos”, pero el paciente «volvió a la prisión de Alicante sin ser tratado porque Instituciones Penitenciarias no quería pagar el tratamiento».

Un problema de dinero, entonces. El informante cuenta que, para evitar el gasto, se les ha prohibido a los médicos carcelarios prescribir los nuevos medicamentos; no los novísimos que, hasta ahora sin resultado, están siendo reivindicados en la calle, ya que no se prescriben por su elevado precio, sino los de la «generación» anterior. «Sólo podemos tratar a los pacientes en las cárceles si optamos por usar Interferón y Ribavirina (los medicamentos antiguos). En el momento en el que queramos usar uno de los medicamentos nuevos, obligatoriamente tienen que ser trasladados a Madrid”. Por orden de Instituciones Penitenciarias, los enfermos «tienen que ser derivados a la Unidad de Custodiados del Hospital Gregorio Marañón de Madrid (que cuenta con 370 metros cuadrados)». Pero, cuando llegan allí el problema sigue siendo el mismo. Las administraciones no se ponen de acuerdo sobre cuál de ellas debe pagar el tratamiento, y al final, los perjudicados son los propios pacientes.

Según la Ser, «desde Instituciones Penitenciarias niegan ese trato discriminatorio hacia los presos». Aunque no ha podido precisar cuántos presos han recibido hasta la fecha los nuevos medicamentos contra la hepatitis C, el Subdirector General de Coordinación de Sanidad Penitenciaria, José Manuel Arroyo, dice que «se les trata en las mismas condiciones que a cualquier otra persona». Admitiendo que «hay demoras» a la hora de recibir los enfermos esos tratamientos, niega que haya «un problema general» y, sobre todo, que la responsabilidad sea de la autoridad carcelera. Les pasa el marrón a las administraciones autonómicas:  «algunas comunidades han puesto impedimentos». Valencia, en concreto, «es una Comunidad que sistemáticamente, además de prescribir en abundancia estos tratamientos, se ha negado a dispensarlos». Y miente cínicamente: «hemos tenido que actuar para asegurar el tratamiento con nuestros medios propios».

No es eso lo que dicen los presos, ni algunas sentencias judiciales, ni los médicos penitenciarios que han denunciado la prohibición expresa por la autoridad carcelera de prescribir los tratamientos adecuados. De tal modo que hasta la actual «Defensora del Pueblo», que nunca se ha distinguido por su respeto a los derechos humanos, sino más bien por lo contrario, intentar salvar la cara reconociendo en su informe anual que los nuevos medicamentos incluidos en la «triterapia», como Sofosbuvir (Sovaldi), Simeprevir (Olysio) y Ribavirina, «no estarían llegando a los presos», que «hay un cierto número de internos» a los que les han sido prescritos estos fármacos por los especialistas, pero que «no lo estarían recibiendo», por razones de dinero, «pues la Administración penitenciaria considera que el importe económico ha de ser satisfecho por las comunidades autónomas, toda vez que se trata de fármacos de dispensación hospitalaria». Interior se niega a pagar, las comunidades autónomas, lo mismo, y tendrán que decidir los tribunales.

Como dice el informe de la defensoría, «entretanto, los internos enfermos no reciben el tratamiento prescrito y su estado de salud se deteriora». Así que, por «motivos humanitarios», pide a Instituciones Penitenciarias que «proceda al pago de tales fármacos sin perjuicio de que paralelamente se inicien actuaciones judiciales». Ha tenido que reconocer también que Instituciones Penitenciarias «ha negado el fármaco a los reclusos coinfectados con hepatitis C y VIH, amparándose en que la ficha técnica de los medicamentos no lo contempla», y ella misma recuerda que «la Agencia Española del Medicamento advierte de que en esas circunstancias es más necesario todavía».

De todas formas, ya hay sentencias que obligan a Instituciones Penitenciarias a pagar estos tratamientos. Como la del Juzgado Contencioso Administrativo Número 2 de Valladolid en diciembre de 2014, que tumbó la demanda que el Ministerio del Interior había presentado contra la Consejería de Castilla y León, gobernada también por el Partido Popular. Interior, pretendía que fuese la comunidad autónoma la que pagase los medicamentos porque «son de uso hospitalario» es decir, de competencia regional. Pero la sentencia le recuerda que «la Agencia Española del Medicamento en ningún momento ha calificado estos medicamentos como de uso hospitalario», sino que son de «dispensación hospitalaria», es decir, se consiguen en los hospitales, pero se pueden recibir o bien en los domicilios, o en las prisiones en caso de los reclusos. En resumen, en cuanto a «la dispensación y el pago, en ambos casos, el obligado es la Administración Penitenciaria, que debe dispensar esos medicamentos, dado que las competencias no han sido transferidas a las Comunidades Autónomas».

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