Categoría: covid19

Después de emitir unos fragmentos de la presentación en Valencia, el sábado pasado, del libro “La radicalización del racismo”, por asistir a la cual dejamos de hacer el programa esa semana, conversamos con Gonzalo Tejerina Y Vicent Almela sobre el estado de excepción declarado por la pandemia ficticia del coronavirus, en cuanto afecta a las persona presas, especialmente.

Actividad en la calle Cárceles racistas covid19 La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

El grupo anticarcelario de Tarragona, La Corda, publica este escrito sobre las medidas progresivas de aislamiento en las cárceles que forman parte del “Estado de alarma” decretado en la grotesca maniobra de manipulación de masas denominada “crisis del coronavirus” con que nos está sorprendiendo el régimen totalitario de dominación y explotación imperante. Nos hablan de varios centros penitenciarios y ciudades en donde, tanto los presos como las familias, ya han tenido consecuencias, y no muy favorables.

Hoy, día 15 de Marzo de 2020, hemos visitado la prisión de Mas d’Enric a las 11.00h.

A modo descriptivo, el panorama era el siguiente: muy pocos familiares y amigxs esperaban para comunicar. Normalmente la afluencia de gente es bastante mayor en este turno de comunicaciones. Ventanillas cerradas, funcionarixs con guantes las abren mínimamente para recoger dni y dinero para el peculio. Recomiendan a lxs familiares no venir a comunicar a causa de la situación del coronavirus. Ingresar más dinero del habitual al peculio con el objetivo de no volver la próxima semana es solo un ejemplo de las sugerencias de lxs señorxs funcionarixs de la prisión de Mas d’Enric. En general, lxs visitantes asienten y hacen caso de estas indicaciones. El sentir nuestro es que la gran mayoría no vendrá a comunicar en las próximas semanas.

Según la normativa de Mas d’Enric a día de hoy, los vis a vis están suspendidos, así como visitas de abogadxs, etc. Los locutorios sí quedan habilitados en el horario habitual así como la entrada de paquetes. En cambio, nos dicen que en cualquier momento puede cambiar la dinámica, que estemos atentxs. Según ellxs, todo dependerá de las indicaciones del gobierno central.

La entrada a comunicar de una familia de 4 personas queda inhabilitada. En la misma ventanilla donde se entrega el dni una hora antes de la comunicación, la funcionaria considera que unx de ellxs no puede pasar porque está tosiendo e insta con autoridad al resto de la familia a quedarse fuera con él por ser menor de edad (en lugar de proponerles alternativas que favorezcan el bienestar del preso a quien venían a visitar). La familia al final no entra, se queda fuera.

Dos funcionarias, vestidas de uniforme y con guantes, se pasean a sus anchas por el pasillo de familiares y amigxs. Lo recorren de un extremo al otro, pasan entre nosotrxs a poca distancia, atraviesan la puerta que queda al final del pasillo y entran al otro lado de las ventanillas, es decir, al del resto de funcionarixs. El que está “aislado”, el mismo donde se reciben paquetes, donde te atienden por la ventanilla mínimamente abierta. “El supuesto virus ya podría estar dentro si cualquiera de las dos funcionarias lo portara  de casa o lo hubiera trincado en el momento de pasearse entre lxs familiares”. Pasados 15 minutos, ellas dos vuelven a salir, vuelven a recorrer nuestro pasillo (ahora en sentido contrario). Nos acompañan hasta la puerta de entrada a los módulos para comunicar. Aprovechamos entonces para preguntarles “¿vosotras estáis en contacto directo con presxs?”. “Sí”, nos contestan. Nos quedamos extrañadxs, enfadados, alarmadxs. No tiene ningún sentido aplicar las medidas de aislamiento que se están llevando a cabo (anulación de vis a vis, visitas de abogadxs…). Aprovechamos la oportunidad para seguir hablando con ellas y expresarles nuestra absoluta inconformidad. Una de ellas comparte el sentir y nos incita a quejarnos al Director de la prisión Francisco Romero Beitia, quien, por cierto, les prohíbe a lxs funcionarixs (lxs mismxs que recorren los pasillos de un lado a otro) utilizar mascarillas para que no cunda el pánico.

La información que nos llega desde dentro de Mas d’Enric, información de una compañera presa, es que el resto de compañerxs están alarmadxs y expectantes. Que han suspendido las clases y los talleres y que han aislado a lxs presxs por módulos, es decir, que en este momento solo tienen contacto entre sí lxs compas dentro de cada módulo. El sentimiento general es de poca o ninguna información sobre las medidas que se van a ir tomando.

A la entrada de la comunicación… No hay jabón en el aseo habilitado. Al salir de la comunicación… No hay agua ni jabón en el aseo habilitado.

Si aumentamos un poco más la perspectiva, fuera de Mas d’Enric están sucediendo cosas que nos conviene saber urgentemente. En Murcia II, prisión Campos del Río, lxs compas que han querido comunicar hoy, domingo, han sido recibidxs por un agente de seguridad de la prisión (ni funcionario, ni otro tipo de persona con idea ni responsabilidad en las decisiones; un segurata, vaya) y les ha denegado el paso. Se ha confirmado que a partir de hoy, a las 12.00h, quedan suspendidas también todas y cada una de las comunicaciones por vidrio. La información ha sido breve, concisa e injustificada. No había nadie allí dispuestx a dar explicaciones. Tampoco está permitido pasar paquetes hasta nueva orden.

Otro caso es el de Zuera (Zaragoza). El aislamiento exponencial continúa. En esta prisión no está permitida la realización de llamadas telefónicas. Causa injustificada.

En Brians I y II: el 13 de Marzo, viernes, se comunica telefónicamente con compas en esta prisión. Se decide unilateralmente y sin explicaciones que no habrá más vis a vis. Se cambiarán por comunicaciones por vidrio de 1h y media. Al mismo tiempo, no se toman medidas de seguridad por parte de funcionarixs ni carcelerxs. Entran y salen cada día. Las represalias son nada más contra familiares, amigxs y parejas. Además, se les ha facilitado a lxs compañerxs presxs un documento informativo para evitar contagios del coronavirus pero no les han dado ni jabón, ni alcohol desinfectante, ni guantes, ni mascarillas…

Por todo esto y por lo que vendrá, se ha decidido que en Brians comienza una huelga de hambre denunciando el aislamiento, la falta de información y la incoherencia.

En Brians II: el 14 de Marzo, ayer sábado, aparece el primer caso positivo de coronavirus en un interno en una prisión catalana. Ha sido trasladado al hospital penitenciario de Terrassa. Lxs 105 internxs de su módulo han quedado confinadxs. Esto significa que pueden salir de su celda pero no del módulo.

En Brians I y II: hoy, 15 de Marzo, compas presxs siguen sin guantes ni mascarillas. Mucho miedo generalizado. En Brians I ya son 100 lxs compas en huelga de hambre.

Desde Correos, lxs trabajadorxs están dispuestxs a plantarse si no reciben material de protección durante sus jornadas laborales.

Esto supone que la vía de comunicación con presxs mediante carta quedaría también dañada.

Es importante tener en cuenta la iniciativa de APDHA (Asociación pro derechos humanos de Andalucía). Presentarán un escrito a la SGIP (Secretaría general de instituciones penitenciarias) pidiendo, entre otras cosas, la excarcelación de personas presas mayores de 70 años y/o enfermas, la gratuidad de llamadas telefónicas o el incremento de comunicaciones orales. Se presentará el lunes 16 de Marzo y se pide la adhesión a la petición de colectivos de apoyo.

Desde La Corda queremos hacer un llamamiento a los grupos de apoyo e individualidades a mantenernos informadxs de cada nuevo caso de represión. También a no parar de buscar maneras para evitar lo que se nos está viniendo encima. Y, por último, a seguir encontrando maneras de mantenernos en contacto con el mayor número de compañerxs presxs en cualquiera de las cárceles de este estado u otro. Informarles de lo que está pasando en otras prisiones y que nos informen de qué está pasando dentro.

Estemos atentxs a los blogs, páginas, y todo tipo de redes sociales que apoyan el movimiento anticarcelario. Intentemos mantener una red amplia de información entre nosotrxs.

Ante esta crisis del coronavirus, redes de apoyo, solidaridad, autoorganiza- ción y respuesta al confinamiento, el olvido y el aislamiento.

¡Abajo los muros de las prisiones!

covid19 Sociedad-cárcel

En el siguiente artículo, publicado hoy en catalán por Vicent Almela en la página web de La Directa, relata el compañero, según informaciones recogidas de familiares de presos en la misma puerta de la cárcel de Brians I, otras trasmitidas por el grupo de apoyo a Amadeu Casellas, otras por el colectivo anticarcelario Pronoia, de Murcia, y otras de diversa procedencia, lo que está sucediendo, en primer lugar, en Brians I, pero también en otras cárceles del Estado español –como en Fontcalent, donde algunos presos han prendido una hoguera en el patio– en respuesta a las medidas de privación impuestas a lxs presxs con la excusa de la “epidemia” de coronavirus. Aunque no lo refleja el artículo, al parecer, ha habido también un motín en la cárcel de Tahíche (Lanzarote); la versión del falsimedio por el que nos hemos enterado, procedente de un sindicato corporativista de los boqueras, es sencillamente impresentable. Por un post en una red social hemos sabido también que en el módulo 3 de la cárcel de Sangonera (Murcia I) se había convocado para la tarde de ayer una sentada, en protesta por las restricciones impuestas por motivos tergiversados y el real abandono médico.

CIEN INTERNOS DE BRIANS I INICIAN UNA HUELGA DE HAMBRE COMO RESPUESTA A LAS RESTRICCIONES POR LA CRISIS DEL CORONAVIRUS 

Tras la detección de un caso positivo en Brians 2, actualmente todas las personas internas en el módulo 13 del centro penitenciario catalán se encuentran confinadas y, según testimonios de las familias que hoy han ido a com, basándose enunicarse con los internos, habría más personas con síntomas a los módulos 4 y 8 del mismo centro penitenciario. La huelga comenzó el pasado viernes en el módulo 1 del centro penitenciario de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, como respuesta a las medidas restrictivas impuestas por el Departamento de Justicia.

Nervios y mucha incertidumbre es lo que se ha vivido esta mañana durante las comunicaciones en los centros penitenciarios catalanes de Brians 1 y 2, en el municipio de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona). Muchas familias y amistades de personas presas que tenían autorizados vis a vis, familiares o íntimos durante el fin de semana se enteraban en la puerta –y por parte de los funcionarios– que estas comunicaciones habían quedado completamente prohibidas desde el pasado viernes bajo órdenes del Departamento de Justicia –siguiendo las medidas aplicadas por el Ministerio del Interior español para prevenir la expansión del coronavirus en las cárceles– y que, por tanto. sólo podrían comunicar con ellas a través de locutorio con vidrio por medio.

Antes de entrar, entre las familias también se comentaban las últimas noticias hechas públicas ayer por el departamento de prensa de la Generalitat, donde se informaba sobre el primer caso positivo del virus en una prisión catalana, concretamente en Brians 2, y otros ocho casos de personas presas y de un trabajador con posibles síntomas en el mismo centro. Una vez detectado por parte de los servicios médicos, este interno del módulo 13 fue trasladado inmediatamente al hospital penitenciario de Terrassa, y desde ese momento los 105 internos del módulo quedaron completamente confinados. Es decir, actualmente pueden salir de su celda, pero no pueden realizar cualquier otra actividad fuera del módulo, al menos durante las próximas dos semanas. Respecto a las sospechas de nuevos casos de infección en los módulos 4 y 8, por el momento han quedado en observación, a la espera de un diagnóstico.

Según el testimonio de familias que han entrado esta mañana a comunicar en este centro, “los presos están muy asustados y no tienen mucha información sobre lo que está pasando, además nos han dicho que muchos funcionarios no llevan mascarilla ni guantes, y que ellos tampoco están recibiendo ningún tipo de medida protectora para no contagiarse el virus dentro de los módulos “. “Esto es una ratonera, y con un espacio tan reducido, si lo coge una persona del módulo, se contagiarán todas las demás”, aseguran desde la asociación de Familias de Presos en Cataluña, que añaden que “hay que ser conscientes de que hay mucha gente con situaciones de salud muy complicadas, y por lo tanto es un riesgo muy grande mantenerlos allí. “

De momento, a pesar de las recomendaciones por parte de los funcionarios de suspender también las comunicaciones con cristales, hoy domingo han continuado las visitas –a través de los locutorios– durante todo el día, y se han ampliado a 50 minutos para intentar compensar la cancelaciónción de los vis a vis. También continúan activas, de momento, las comunicaciones previstas para los 105 presos del módulo 13, que ahora mismo quedan confinados sin poder desarrollar ninguna actividad fuera de este recinto y donde algunos de ellos ya presentan los primeros síntomas de poder estar contagiados.

Durante las comunicaciones de la mañana, también ha habido algunas tensiones entre familias y funcionarios, muchas veces por la falta de información o por discusiones derivadas de las insuficientes medidas de prevención para no contagiar el virus por parte de los funcionarios. Según advierten desde la asociación de Familias de Presos en Cataluña “es muy importante que todo el mundo esté bien informado de lo que ocurre dentro y fuera, tanto los presos como las familias, y sobre todo que las instituciones y los funcionarios tomen todas las medidas preventivas posibles para evitar que el virus se propague dentro. Las cárceles son espacios muy sensibles, y es necesario que todo el mundo se ponga las pilas “. En la misma línea, tanto desde la asociación de Familias de Presos en Cataluña, como desde el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos de la Univesidad de Barcelona (OSPDH) y el centro para la defensa de los derechos humanos Iridia, se considera “imprescindible” , en un momento de tanta falta de información y nervios, “la apertura de un canal abierto de transmisión de información a tiempo real sobre cómo evoluciona la situación en las cárceles” por parte del Departamento de Justicia de la Generalitat, ” para que todo el mundo, ya sean familiares, amigos, entidades de defensa de los derechos humanos o los grupos de apoyo, estén bien informados de lo que ocurre dentro de las prisiones en todo momento.”

A través del testimonio de otras visitas que han ido a comunicar esta mañana en Brians 1, la Directa se ha podido enterar de que desde el pasado viernes un grupo de personas presas puso en marcha una huelga de hambre como respuesta a las medidas restrictivas impuestas por el Departamento de Justicia, que suspendió desde eses día todos los vis a vis familiares e íntimos, así como todos los permisos concedidos a las personas presas para poder salir de prisión, al menos durante un periodo de 15 días. Hoy en día, ya son 100 –de un total de 180– los presos del módulo 1 que han decidido sumarse a la huelga de hambre .

En un comunicado publicado por el grupo de apoyo a Amadeu Casellas –que se encuentra preso desde hace casi dos años, en espera de juicio, en este mismo módulo de Brians 1 y también participa en la protesta colectiva–, denuncian que “nos aplican estas medidas restrictivas con la excusa del virus, mientras los funcionarios se pasean por el recinto sin medidas de protección”, y también afirman que “de momento son únicamente ellos los que tienen contacto con el exterior de forma continua y hasta ahora han sido los responsables de introducir el virus en todos los casos detectados”. Los presos que han iniciado la acción de protesta también denuncian amenazas por parte de los funcionarios “de cortar completamente las comunicaciones” en caso de protestar o no querer acatar estas nuevas medidas restrictivas: “Continúan asustando a los familiares para que no vengan a comunicar, aunque ahora sólo podemos hacerlo través de cristal, mientras los funcionarios no utilizan ninguna clase de medida preventiva y tienen contacto con el exterior a diario”.

Según explican desde el grupo de apoyo al preso, hoy domingo durante el almuerzo, mientras los presos estaban en el comedor y recogían los cubiertos sin la bandeja de la comida como señal de protesta, un grupo de funcionarios les ha comenzado a recriminar su actitud. A raíz de ello, algunos de ellos les han explicado que estaban en huelga de hambre y cuáles eran los motivos de la protesta. Ante esto, la reacción de los funcionarios ha sido pedirles los documentos de identidad, llevar a tres de ellos a los departamentos de aislamiento y amenazar al resto. Ante la represión y las amenazas disciplinarias de los trabajadores del centro, algunos presos han decidido desistir de la huelga de hambre.

En la prisión de Wad Ras, en Barcelona, ​​también se ha conocido un primer caso de coronavirus, el de una mujer a la que le quedaban pocos días para salir en libertad. En este caso, la dirección del centro le ha dejado salir finalmente, pero el resto de mujeres con las que tenía trato diario aún están a la espera de pruebas. Ayer también se produjeron instantes de tensión durante las comunicaciones en este centro ubicado en el barrio de Poble Nou de Barcelona, ​​cuando en la puerta de entrada se juntaron un grupo de personas reclamando la libertad para las presas.

Las protestas se extienden a otros centros penitenciarios del Estado

También hoy por la mañana, en la prisión de Fontcalent (Alicante), varios internos protestaron prendiendo una hoguera en el patio con el objetivo de protestar por la falta de información y medidas de protección ante el coronavirus dentro de los centros, según informó el sindicato CSIF en un comunicado. La central sindical, que reclama al Ministerio del Interior que garantice material de protección y dotación de personal médico en todas las prisiones españolas, asegura que el incidente ha sido controlado por los funcionarios sin que haya habido heridos. Desde el grupo de apoyo a personas presas Colectivo Pronoia, también denuncian en un comunicado que hoy por la tarde les han impedido entrar a comunicar a la prisión de Campos del Río (Murcia) a través de los locutorios, según los funcionarios, siguiendo órdenes del Ministerio del Interior. A estas alturas, no hay ninguna comunicación oficial desde las Instituciones Penitenciarias españolas sobre la prohibición de las comunicaciones vía locutorio a través de cristales, sin embargo, parece que en cada prisión se está operando de una forma diferente según los criterios del funcionariado del centro.

El último contagio de coronavirus en las cárceles del Estado español se ha localizado en Melilla. Se trata de un jefe de servicios. En este mismo centro han enviado a su domicilio a otros doce trabajadores, que actualmente están en cuarentena. Hasta el momento, se han contabilizado 164 internos y medio centenar de funcionarios aislados, a la espera de conocer una cifra oficial de positivos.

covid19 Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Presxs en lucha

Vicent Almela publicaba ayer en La Directa el artículo cuya traducción al castellano ponemos a continuación. Aunque no hace referencia a la evidente manipulación que supone todo el sistema de alarma pergeñado alrededor de la propagación del virus, sí que tiene en cuenta que las personas presas, además de ser más vulnerables a esta última, dada la insalubridad de la cárcel en sí misma y la situación catastrófica de la sanidad carcelaria, lo serán asimismo en mucho mayor medida que la gente de la calle al estado de excepción creado, a la suspensión de derechos y garantías y a las maniobras totalitarias consiguientes. Y ofrece también, desde una perspectiva de decidido apoyo a la gente presa, una buena síntesis de una gran cantidad de informaciones relevantes.

EL PROTOCOLO DE PREVENCIÓN DEL CORONAVIRUS INDIGNA A LOS COLECTIVOS DE FAMILIARES Y DE DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS PRESAS

Diversas organizaciones en defensa de los derechos humanos han presentado una queja al Defensor del Pueblo ante las medidas de prevención del foco infeccioso dentro de los centros penitenciarios que el Ministerio del interior y la Generalitat catalana están implementando desde el pasado martes, ya que entienden que vulneran los derechos fundamentales de lxs internxs y proponen una serie de recomendaciones dirigidas a las instituciones penitenciarias para que se respeten estos derechos durante el período de emergencia.

Después de más de dos meses de propagación, resulta evidente afirmar que el virus SARS-CoV-2 (más conocido como Covidien-19, o coronavirus) no afecta de la misma manera a todas las personas, especialmente dependiendo de su edad y su estado de salud en el momento del contagio. Pero, a menudo, no tenemos en cuenta otro factor importante, que es el régimen de libertad en el que se encuentran estas. Especialmente grave es la situación que viven las personas privadas de libertad en los centros penitenciarios del Estado español, donde actualmente el 41,66% de las plazas médicas están sin cubrir, y donde el hacinamiento de los internos en los módulos hace que las enfermedades y las infecciones se propagan mucho más rápido. Con una población penitenciaria de 58.369 personas –estos datos de finales 2019 no incluyen los centros penitenciarios catalanes– hoy en las cárceles del Estado español sólo hay en activo 285 médicos y 6 psiquiatras para atender a toda la población reclusa, un personal que según un comunicado publicado por la cooperativa madrileña de abogados Red Jurídica, supone “un ratio totalmente insuficiente” para atender las necesidades de las personas presas en el día a día, y aún más en el estado de emergencia en el que nos encontramos con la expansión exponencial del virus. En esta línea, los recursos presupuestarios destinados por parte del gobierno a la sanidad penitenciaria también han bajado exponencialmente desde 2016, reduciéndose hasta un 17% en los últimos tres años, según datos proporcionados por el mismo ministerio en respuesta a una pregunta parlamentaria efectuada por el diputado de Bildu Jon Iñarritu el pasado mes de diciembre.

De momento, desde el Ministerio del Interior español se están siguiendo punto por punto las medidas penitenciarias de prevención aplicadas hace una semana por el gobierno italiano, en cuyo territorio desde principios de marzo se han suspendido totalmente las visitas de amigos y familiares a todas las cárceles del país, hasta el próximo 22 de marzo, y también se han cancelado los permisos de salida de los internos para realizar actividades fuera de los centros penitenciarios, de momento, hasta dentro de dos semanas. Según un comunicado publicado el pasado 3 de marzo por el Mecanismo Nacional para la Prevención de la Tortura italiano, estas medidas suponían “unas restricciones injustificadas a los derechos de las personas privadas de libertad”. Los recortes de derechos y libertades aplicadas a las personas presas por el gobierno de Conte provocaron motines en una cincuentena de prisiones italianas, especialmente visibles en la cárcel de San Vittore de Milán, donde una decena de presos se subieron al tejado con una pancarta pidiendo indulto, o en los centros penitenciarios de Palermo, Bari o Módena. En total, trece personas han perdido la vida durante las protestas en las cárceles, según las autoridades italianas, a causa de una “intoxicación por el consumo de sustancias” –en los próximos días se abrirán investigaciones para aclarar los motivos. En la prisión de Foggia, 370 internos lograron fugarse, de los cuales más de la mitad continúan libres hoy por hoy, y más de 1500 internos fueron trasladados  en represalia por participar en los motines. Las personas presas y sus familiares denuncian que el virus se ha extendido entre la población reclusa, y que no se están realizando análisis ni aplicando los protocolos para controlar la enfermedad dentro de las cárceles, que precisamente se caracterizan en ese país es por la sobrepoblación (las cárceles estatales tienen capacidad para 50.950 persones, y actualmente hay en ellas 61.230 persones privadas de libertad).

Ayer el Ministerio de Interior del gobierno español aumentaba aún más las medidas de prevención, y decidía aislar por completo los 69 centros penitenciarios que dependen del Estado –excepto los de Cataluña que son competencia de la Generalitat catalana–, una medida que afecta a las cerca de 60.000 personas presas y a 23.000 funcionarixs. Esta decisión se tomaba, según el gobierno, tras detectarse dos casos de infección positivos del virus: el de una trabajadora del jardín de infancia de la prisión de Aranjuez (Madrid), que ha provocado que cinco presas estén en observación en una celda de aislamiento desde hace más de una semana, y el de una persona presa en el centro penitenciario de Zaballa (Álava), que tuvo contacto con un agente de la Ertzaina infectado durante un proceso de custodia, y que actualmente también se encuentra en aislamiento.

Así pues, desde ayer jueves, en las cárceles españolas se han prohibido todas las comunicaciones familiares e íntimas (mediante vis a vis), se ha limitado el acceso a los centros de dinamizadorxs de talleres, voluntarixs de ONG u observadorxs de derechos humanos, se ha reducido la actividad educativa y las salidas incluidas en los tratamientos de reinserción de las personas presas y se han limitado al mínimo indispensable –sólo bajo criterios médicos– los traslados entre centros. Se espera que estas medidas tengan una duración de catorce días y, como compensación, durante este periodo el departamento de interior ha asegurado que las personas presas podrán disfrutar de más llamadas telefónicas –15 a la semana, en lugar de 10–, una medida que desde los grupos de apoyo a personas presas, las familias y las entidades de defensa de los derechos humanos se considera “totalmente insuficiente”.

Ante estas restricciones que afectan a las libertades básicas de las personas presas, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), con el apoyo de una docena de organizaciones en defensa de los derechos humanos, la salud y la abogacía, decidió presentar el pasado miércoles una queja ante el Defensor del Pueblo, denunciando que las medidas penitenciarias impuestas desde el gobierno español “son muy similares” a las aplicadas en Italia, y pidiendo una implicación institucional firme “para que se respeten los derechos fundamentales de las personas que se encuentran privadas de libertad y sus familias” durante este proceso de emergencia sanitaria en todo el Estado.

Entidades en defensa de los derechos humanos, en alerta por la situación en las cárceles catalanas

Aunque de manera menos drástica que las Instituciones Penitenciarias españolas, el departamento de justicia de la Generalitat de Cataluña anunció el pasado martes que por el momento suprimía el traslado de personas presas desde los centros penitenciarios que están bajo su jurisdicción y cancelaba las actividades grupales –tanto dentro como fuera de la cárcel–, para minimizar el impacto de la propagación del virus entre la población reclusa, entre la cual por el momento no hay ningún caso de coronavirus registrado. Hoy viernes mismo, y siguiendo el procedimiento aplicado por las instituciones penitenciarias españolas, se acaban de prohibir también los vis a vis familiares e íntimos en todas las cárceles catalanas, y de ahora en adelante sólo se permitirán las comunicaciones de veinte minutos con cristal de por medio, que normalmente se realizan en los centros penitenciarios durante el fin de semana.

Desde el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos (OSPDH) de la Universidad de Barcelona, ​​el pasado miércoles se publicó un comunicado dirigido al Síndic de Greuges, al mecanismo catalán para la Prevención de la Tortura y a la dirección de salud penitenciaría del Instituto Catalán de Salud (ICS), en el que se se hacían una serie de recomendaciones a tener en cuenta a la hora de aplicar medidas preventivas de la propagación del Covidien-19 en las cárceles, tratando siempre de respetar los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad y de evitar situaciones como las vividas en Italia derivadas de la desesperación y la falta de información por parte de las personas presas, sus familias y personas cercanas. Estas recomendaciones dirigidas a las instituciones penitenciarias catalanas incluyen, entre otras, intentar evitar que se suspendan las comunicaciones –tanto las ordinarias como los vis a vis– de forma drástica, ampliar el tiempo de las llamadas a veinte minutos a todxs lxs internxs –incluso si las tienen restringidas por sanción–, permitir las comunicaciones por videoconferencia, conceder beneficios penitenciarios a las personas presas que estén cumpliendo el final de la condena o que padezcan patologías que serían mejor tratadas en centros de salud no penitenciarios, o evitar la suspensión total de los permisos penitenciarios para poder salir de prisión (valorando cada caso individualmente).

Según explica Rachele Stroppa, investigadora del OSPDH, “no puede ser que la solución para prevenir el virus sea meter a una persona en una celda de aislamiento de un centro penitenciario durante quince días”, ya que esto supondría una “vulneración flagrante de derechos”. Según Stroppa, esta persona, “debería tratarse en un entorno médico como cualquier otra persona”. Concretamente, el artículo 208.1 del Reglamento Penitenciario estipula que a las personas presas se les garantizará una atención médico-sanitaria equivalente a la dispensada al conjunto de la población “. La investigadora del Observatorio también considera importante que “las instituciones penitenciarias y los trabajadores de los centros hagan un esfuerzo para informar bien a las personas presas y a las familias de la situación en cada momento”, ya que la falta de información fue uno de los principales motivos por los que se produjeron las protestas en Italia. “Las cárceles no son espacios preparados para tener a personas que puedan contagiar a otros, si fuera nos piden que mantengamos un metro y medio de distancia en nuestras comunicaciones, ¿como se podrán respetar estas distancias dentro de las cárceles?”, Se pregunta.

Desde la asociación Familias de Presos en Cataluña también han mostrado su preocupación respecto a los recortes de derechos de las personas presas. Gracia Amo, miembro de la asociación, asegura que no dejarán de ir a las cárceles a comunicarse con las personas presas este fin de semana: “tenemos miedo, pero no podemos dejar a los presos solos ante esta situación –explica–. Si fuera ya estamos alarmadas, imagínate dentro, donde todo se intensifica y no tienen apenas información sobre lo que está pasando fuera”. Según Amo, las instituciones penitenciarias podrían “al menos alargar las comunicaciones de veinte a cincuenta minutos –como los vis a vis– y aumentar el tiempo de las llamadas a todos los presos”, así como “fijarse en las políticas aplicadas en otros países como Irán, donde han salido de permiso más de 70.000 presos como medida  de prevención del contagio del coronavirus en las cárceles”.

La campaña estatal por el cierre de los CIE también solicita medidas urgentes

En paralelo, en un comunicado publicado hoy por parte de las entidades que forman parte de la Campaña por el Cierre de los CIE y el fin de las deportaciones, se pide a las instituciones españolas “el cierre inmediato de los centros de internamiento de personas migrantes, la puesta en libertad de todas las personas retenidas y la parada de las deportaciones”, con motivo de la emergencia vivida debido a la expansión del virus SARS-CoV-2. Según explica el documento muchos países han adoptado restricciones de acceso a personas provenientes de España –que ahora mismo es el quinto país con más casos– y que, por tanto, el hecho de querer llevar a cabo deportaciones en estos momentos supondría “una gran irresponsabilidad política debido al probado efecto multiplicador de los desplazamientos internacionales y a la propagación de la pandemia “, y también” por el peligro que generaría en países donde todavía no ha habido casos de contagio, o en los que no cuentan con los medios sanitarios suficientes como para hacerle frente “

covid19 La cárcel mata Sociedad-cárcel

En doce cárceles españolas empezaron a imponerse el martes, 10 de marzo un conjunto de medidas que el jueves, 12 de marzo, se extendieron a todas las demás. Un poco antes que en la calle, se iniciaba así al otro lado de los muros el úl timo experimento de estado de excepción propiciado por el régimen totalitario de dominación y explotación imperante, a cuenta, en esta ocasión, de un simulacro de epidemia, la del coronavirus: un paso más en la fastiscización aparentemente imparable  del sistema capitalista mundial que constituye uno de los aspectos fundamentales de su desarrollo actual. Apenas tenemos más información sobre esta tema, el cual parece abrir perspectivas imprevistas, que la publicada en los falsimedios de manipulación de masas –a varias de cuyas “noticias” se puede acceder a través de algunos de los enlaces intercalados en letra coloreada en este texto– así que pondremos unas cuantas aportaciones de gente más o menos afín que ha hecho un esfuerzo para situarse con los ojos abiertos enmedio de la que se nos viene encima. La primera es del “filósofo” italiano Giorgio Agamben, cuyos trabajos, iniciados hace muchos años, sobre el estado de excepción viene a dar por buenos la presente situación. Después, ponemos una encontrada en una red social, en un sitio llamado Presxs en lucha. Y, por último, otra que han publicado en la prensa algunas asociaciones de la “sociedad civil” sobre una queja que le han enviado al defensor de nadie. Arriba ponemos los carteles de varias concentraciones convocadas siguiendo el impulso de hacer algo en defensa de las personas que, como privadas institucionalmente de derechos, están más cerca de la privación generalizada que las medidas de “emergencia” que se están tomando y el “estado de alarma” que supuestamente las justifica están anunciando. En Barcelona y Madrid ya han tenido lugar ayer, 12 de marzo, frente al consulado y la embajada de Italia respectivamente, en solidaridad con lxs presxs amotinadxs allí, y en Valladolid se había convocado para el domingo, 15 de marzo, pero ha sido aplazada por orden gubernativa, según parece.

LA INVENCIÓN DE UNA EPIDEMIA

Frente a las medidas de emergencia frenéticas, irracionales y completamente injustificadas para una supuesta epidemia debida al coronavirus, es necesario partir de las declaraciones de la CNR*, según las cuales no sólo “no hay ninguna epidemia de SARS-CoV2 en Italia”, sino que de todos modos “la infección, según los datos epidemiológicos disponibles hoy en día sobre decenas de miles de casos, provoca síntomas leves/moderados (una especie de gripe) en el 80-90% de los casos”. En el 10-15% de los casos, puede desarrollarse una neumonía, cuyo curso es, sin embargo, benigno en la mayoría de los casos. Se estima que sólo el 4% de los pacientes requieren hospitalización en cuidados intensivos”.

Si esta es la situación real, ¿por qué los medios de comunicación y las autoridades se esfuerzan por difundir un clima de pánico, provocando un verdadero estado de excepción, con graves limitaciones de los movimientos y una suspensión del funcionamiento normal de las condiciones de vida y de trabajo en regiones enteras?

Dos factores pueden ayudar a explicar este comportamiento desproporcionado. En primer lugar, hay una tendencia creciente a utilizar el estado de excepción como paradigma normal de gobierno. El decreto-ley aprobado inmediatamente por el gobierno “por razones de salud y seguridad pública” da lugar a una verdadera militarización “de los municipios y zonas en que se desconoce la fuente de transmisión de al menos una persona o en que hay un caso no atribuible a una persona de una zona ya infectada por el virus”. Una fórmula tan vaga e indeterminada permitirá extender rápidamente el estado de excepción a todas las regiones, ya que es casi imposible que otros casos no se produzcan en otras partes. Consideremos las graves restricciones a la libertad previstas en el decreto: a) prohibición de salida del municipio o zona en cuestión por parte de todos los individuos presentes en cualquier caso en el municipio o zona; b) prohibición de acceso al municipio o zona en cuestión; c) suspensión de eventos o iniciativas de cualquier tipo, actos y toda forma de reunión en un lugar público o privado, incluidos los de carácter cultural, recreativo, deportivo y religioso, aunque se celebren en lugares cerrados y abiertos al público; d) suspensión de los servicios de educación para niños y escuelas de todos los niveles y grados, así como de la asistencia a actividades escolares y de educación superior, excepto las actividades de educación a distancia; e) suspensión de los servicios de apertura al público de museos y otras instituciones y lugares culturales a que se refiere el artículo 101 del Código del Patrimonio Cultural y del Paisaje, según lo dispuesto en el Decreto Legislativo 22 de enero de 2004, n. 42, así como la eficacia de las disposiciones reglamentarias sobre el acceso libre e irrestricto a esas instituciones y lugares; f) suspensión de todos los viajes educativos, tanto en Italia como al extranjero; g) suspensión de los procedimientos de quiebra y de las actividades de las oficinas públicas, sin perjuicio de la prestación de los servicios esenciales y de los servicios públicos; h) aplicación de la medida de cuarentena con vigilancia activa a las personas que hayan estado en estrecho contacto con casos confirmados de enfermedades infecciosas generalizadas.

La desproporción frente a lo que según la CNR es una gripe normal, no muy diferente de las que se repiten cada año, es sorprendente. Parecería que, habiendo agotado el terrorismo como causa de las medidas excepcionales, la invención de una epidemia puede ofrecer el pretexto ideal para extenderlas más allá de todos los límites.

El otro factor, no menos inquietante, es el estado de miedo que evidentemente se ha extendido en los últimos años en las conciencias de los individuos y que se traduce en una necesidad real de estados de pánico colectivo, a los que la epidemia vuelve a ofrecer el pretexto ideal. Así, en un círculo vicioso perverso, la limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla.

Giorgio Agamben, 26 de febrero de 2020

* CNR es la sigla de El Consiglio Nazionale delle Ricerche [Consejo Nacional de Investigación].

NOTICIAS DE PORTUGAL E ITALIA

Según hemos podido saber por Gabriel, a través de una conversación telefónica, en la prisión de Oporto, en la que se encuentra confinado, ha habido un motín que se ha saldado con varias personas presas heridas en la cabeza por los guardias, después de que el director se haya negado a dar de comer a lxs presxs en las zonas comunes e impedido las visitas a familiares y abogados, a pesar de la propuesta que éstos le hicieron para que tomara las medidas oportunas de prevención y, de esta forma, evitar la “medida” de incomunicarlos de sus seres queridos. Las reivindicaciones han dado su pequeño fruto hasta el punto de que el director ha acabado cediendo en cuanto a no mantenerlos aislados en su celda, a que hayan podido acceder a poder comprar comida y a poder hablar por teléfono. No podemos saber mas, hasta que nuestro compañero pueda comunicarse de nuevo con el exterior.

El control social que ejercen los estados y las empresas se convierte en una malla tan fina que atrapa y sujeta todas las manifestaciones de la vida cotidiana. Es entonces cuando el poder, sin importar quién gobierne, recoge los frutos que le aporta dicha malla. Nos venden su miedo para que, de esta manera, el individuo alienado sucumba a tan perversas sugerencias. De hecho, el Gobierno de Portugal anunció la noche del 6 de marzo, la suspensión de visitas a hospitales, residencias de mayores y prisiones en la región norte del país, donde (hasta entonces) estaban 15 de los 21 enfermos de coronavirus detectados en territorio luso.

En Italia, también debido a la “medida” de no dejar pasar a las familias a comunicar, hay revueltas en 27 prisiones con un saldo de seis muertos, sólo en la prisión de Módena, en circunstancias muy poco claras. Los massmedia argumentan que por sobredosis, causa recurrente y muy común con la que los estados intentan justificar la absoluta dejadez y abandono sanitario en el que se ven sumidas las personas privadas de libertad. La cárcel mata de mil maneras diferentes y cabe esperar una respuesta similar por parte de los carceleros españoles.

En España, una carcelera que “trabaja” en el módulo de jardín de infancia de la prisión Madrid IV, en Aranjuez, ha dado positivo en las pruebas por coronavirus, el primer caso conocido en la cárcel española.

El Estado mediante el monopolio de la sanidad nos hace más dependientes y nos controla. La medicina es utilizada como un instrumento mas de control social al igual que la policía, la religión, los medios de comunicación para perpetuar el poder de dominación y explotación. El control social es la autoridad ejercida por la sociedad sobre las personas que la componen. Como dice Foucault: “El control de la sociedad sobre los individuos no se efectúa solamente a través de la conciencia o de la ideología, sino también en el cuerpo y con el cuerpo. Para la sociedad capitalista, es la biopolítica lo que más cuenta: lo biológico, lo somático, lo corporal.”

Y como parte del engranaje, los carceleros, militares y policías, pero también las personas trabajadoras, que seguirán produciendo (unxs, dolor y destrucción y otrxs, como esclavos del sistema). No veremos jamás cerrar fábricas, pero asistimos impasibles como sociedad “democrática” –una vez más- a vulneraciones de derechos de gente pobre y, dentro de la “categoría” de pobre, a los derechos de lxs presxs.

¿Seguiremos pagando las crisis económicas, humanitarias, sanitarias, las transiciones energéticas, mientras los ricos y poderosos siguen siendo excluidos de la cárcel, pero también de la “lista de exclusiones”? ¿Hasta cuándo estaremos dispuestos a permitir que se nos pisotee de esta manera?

¡¡¡FUEGO A LA CÁRCEL Y A LA SOCIEDAD QUE LA NECESITA!!! ¡¡¡POMBO LIBERTAD!!!

RAZONES PARA UNA QUEJA POR LAS MEDIDAS CONTRA EL CORONAVIRUS EN PRISIÓN

Hace unos días, el Gobierno italiano anunció la aprobación de un paquete de medidas para prevenir el contagio del ‘Covid-19’ o coronavirus. Y, por supuesto, los centros penitenciarios no se libraron. Entre otras, el Ejecutivo de Conte suspendió hasta el 22 de marzo las visitas de amigos y familiares a las que tienen derecho los presos con carácter semanal (que en muchos casos suponen su único contacto con el exterior), así como la concesión de permisos penitenciarios durante 15 días. También acordó la restricción al máximo de los movimientos de los presos en el interior de las prisiones italianas.

El 3 de marzo, el Mecanismo Nacional para la Prevención de la Tortura italiano advirtió, en relación a las medidas adoptadas en el interior de sus prisiones, que “son preocupantes ciertas decisiones que van más allá de las indicaciones emitidas y que tienden a configurar un concepto de prevención absoluta que, superando los criterios de adecuación y proporcionalidad, acaba configurando el mundo penitenciario como separado del mundo exterior y portador de un factor intrínseco de morbilidad. […] El resultado es que se han notificado restricciones injustificadas de los derechos de las personas privadas de libertad y que parecen ser el fruto de un alarmismo que, a su vez, causa una alarma cada vez mayor que no encuentra base o justificación en cuanto a la eficacia de las medidas adoptadas”.

Parece que sus preocupaciones se encontraban justificadas. El pasado domingo, hartos de las restricciones acordadas en un contexto de hacinamiento (téngase en cuenta que Italia cuenta con una población penitenciaria de 61.230 presos, aunque solo tiene capacidad de albergar a 50.950), varios internos iniciaron motines en una decena cárceles italianas. Y el lunes las protestas se extendieron a otros diez penales, como el de San Vittore de Milán, uno de los más grandes de Italia, donde un grupo de presos consiguió subir a la azotea del centro; o a las prisiones de Palermo y Bari. Las mismas se han saldado con la muerte de seis reos en Módena, la fuga de trescientos de ellos y la quema de diez cárceles.

El pasado 6 de marzo, tres días después de las advertencias públicas realizadas por el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura italiano, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias española acordó, entre otras, las siguientes medidas de prevención del coronavirus:

“se suspenderán las visitas, comunicaciones y cualquier otro tipo de actividad que implique el contacto con internos o funcionarios de personas procedentes de zonas con transmisión comunitaria, de acuerdo a la actualización permanente determinada por las autoridades sanitarias”.

“se prohibirán las salidas a diligencias judiciales de reclusos que hayan dado positivo en coronavirus o sean sospechosos. En ambas situaciones los presos tampoco podrán ser trasladados a otras cárceles salvo por razones estrictamente sanitarias”.

se suspenderán las “reuniones o acción formativa dirigida a trabajadores o internos que impliquen el acceso al centro de profesionales sanitarios extrapenitenciarios” y se aplaza también “los congresos, jornadas, seminarios o cursos de formación de los profesionales sanitarios fuera de los habituales de su centro”.

En otras palabras, al igual que en Italia, se ha acordado la restricción absoluta de derechos y libertades de las personas presas. Quizás esto se explique mejor si atendemos al contexto de nuestro sistema penitenciario, en el que contamos con una población penitenciaria de 58.369 personas (excluyendo a Catalunya, que tiene las competencias transferidas) y tan solo 285 médicos y 6 psiquiatras para todo su sistema de salud. Y es que resulta mucho más sencillo y barato restringir injustificadamente los derechos de las personas presas (pese a que, en virtud de sus sentencias condenatorias, el único derecho que han perdido temporalmente es la libertad de movimiento) que invertir en un modelo sanitario eficiente y humano. Una ratio absolutamente insuficiente.

Preocupada por la repercusión que estas restricciones pudieran tener en la población reclusa, desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) se ha presentado en el día de hoy una queja ante el Defensor del Pueblo (el mecanismo de prevención de la tortura en el Estado español) con la esperanza de que revise el protocolo de Instituciones Penitenciarias y realice recomendaciones, como así lo hizo su homólogo italiano. A la misma se han adherido Irídia, Red Jurídica, Salhaketa Nafarroa (Asociación de apoyo a personas presas y sus familiares), Colectivo de Apoyo a Mujeres Presas en Aragón (C.A.M.P.A), Asociación Libre de Abogadas de Zaragoza, Oteando (Observatorio para la defensa de los derechos y libertades), Federación Andaluza Enlace, Federación Provincial de Drogodependencias Liberación, Salhaketa Bizkaia, Salhaketa Araba y Osabideak. Esperemos que la petición sea oída y que, en cumplimiento de las funciones que tiene encomendadas, la Defensoría salvaguarde los derechos de quienes se encuentran privados de libertad.

 Francisco Fernández, de APDHA y Daniel Amelang, de Red Jurídica

Actividad en la calle covid19 La cárcel mata Presxs en lucha Sociedad-cárcel