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Publicamos ahora esta entrevista que le hizo Vicent Almela a Iñaki Rivera Beiras, profesor y estudioso crítico del derecho penal, de larga trayectoria en la defensa de los derechos de las personas presas y en la lucha contra la tortura, que viene sufriendo desde hace unos dos años fuertes ataques criminalizadores por parte de los sindicatos de carceleros por haber dicho públicamente que en las cárceles se tortura, cosa que las personas presas, sus familiares y amistades sabemos que es totalmente cierta. Para apoyarle frente a esos desleales intentos de criminalización y desprestigio algunas personas y grupos han promovido su candidatura al premio de derechos humanos de la Asociación Pro Derechos Humanos de España, candidatrura que los carceleros están intentando boicotear votando en masa por otro candidato. Sin ser nada partidarios de este tipo de cosas, animamos a votar por Iñaki como gesto de apoyo que el compañero se tiene sobradamente merecido. Se le puede votar en este enlace: apdhe.org/votacion-premios-derechos-humanos-2020-categoria-nacional

En noviembre de 2018, Iñaki Rivera, profesor de derecho penal y director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona (OSPDH), visitaba el plató del programa Todo se mueve de TV3 para hablar sobre las cárceles catalanas. En su intervención señalaba que las muertes en extrañas circunstancias, las torturas, los malos tratos y las vejaciones en los centros penitenciarios «no son casos aislados». Lo confirma desde hace años gracias a sus visitas semanales a los centros penitenciarios catalanes y por el hecho de estar en contacto directo con personas presas y sus familias. La afirmación le costó tres denuncias por parte de tres sindicatos de funcionarios de prisiones (CCOO, CSIF y ACAIP). Aunque la Audiencia de Barcelona dictaba en el mes de julio un auto de sobreseimiento de la causa contra Rivera, uno de los sindicatos denunciantes (ACAIP) presentaba este verano un recurso de casación al Tribunal Supremo.

¿Con qué dificultades se encuentra una persona presa la hora de denunciar malos tratos o cualquier otra vulneración de derechos fundamentales?

Muchísimas dificultades que prácticamente imposibilitan la tramitación de las denuncias. Hay que ser conscientes de que la persona presa está sola, en todo el sentido de la palabra. Incluso con una familia en el exterior, con suerte, la verá una o dos veces a la semana. El resto de horas y días está sola y, por tanto, los funcionarios tienen constantemente la oportunidad de acercarse y darle mensajes directos o indirectos para que retire la denuncia si no quiere sufrir represalias. Y las represalias en el mundo de la prisión se pueden dar de muchas maneras. Las directas, evidentemente, se traducen en más sufrimiento, palizas físicas, desprecio de la integridad física y psíquica, ataques contra la dignidad de una persona; pero también en la negación de beneficios penitenciarios, la no progresión de grado cuando toca, la involución o regresión de grado, la denegación sistemática de beneficios penitenciarios … La prisión es un laberinto punitivo-premial, una telaraña de premios y castigos. Por lo tanto, un preso se tiene que pensar mucho y mucho si denuncia o no. Difícilmente tendrá pruebas, siempre será su palabra contra la de un grupo de funcionarios que aportan el mismo relato. Aparte, los médicos penitenciarios raramente especifican bien las lesiones que la persona presa presenta y, sin un informe médico cuidadoso sobre lo que ha pasado, no tenemos nada. Por lo tanto, si el preso no tiene una prueba médica clara, no tiene testigos, se queda solo y sabe que el podrán putear, ¿cómo se le puede pedir que presente denuncia?

¿Cuál es su tarea a la hora de dar a conocer estos casos?

Hace cuatro años, creamos el Sistema de Registro y Comunicación para la protección de víctimas de Violencia Institucional (Sirecovi) con el objetivo de registrar precisamente estas vulneraciones de derechos. Hasta hoy hemos recogido más de 500 casos en el sistema penitenciario catalán; personas presas que se ponen en contacto con nosotros para denunciar cualquier tipo de vulneración. No todo es tortura, evidentemente. La persona presa nos da su consentimiento para registrar su testimonio y luego abrimos una vía de comunicación con el Síndic de Greuges y la Dirección General de Servicios Penitenciarios. No es un sistema que busque el castigo del culpable, sino que pone el foco en la persona desprotegida. En algunos casos, conseguimos una visita a la personapresa por parte del Síndic o del Departamento de Justicia. Durante la pandemia, se ha estado haciendo de manera virtual, pero no es lo mismo. Hay casos que han supuesto la apertura de una investigación reservada por parte de Servicios Penitenciarios. El problema es que después no tenemos acceso a los resultados de esta investigación y muchas veces termina archivada. Hay una opacidad absoluta en todo el proceso.

¿Con la situación derivada de la Covidien-19, qué restricciones se están imponiendo a las cárceles y cómo afectan a la población penitenciaria?

Desde que a principios de marzo se inició el estado de alarma, rápidamente se aplicaron medidas para cerrar aún más las cárceles y centralizar las competencias penitenciarias. Enseguida se prohibieron las visitas de familiares de carácter ordinario, a través de cristales, y también los vis a vis íntimos. Esto, para una persona presa, supone que le cierren la única comunicación que le queda con el exterior. También conlleva que aumente su miedo en relación con la pandemia y la posibilidad de que el virus entre en prisión. Las personas presas no pueden ver a sus familiares, pero cada día ven cómo entran y salen del centro los funcionarios, enfermeros, operadores, voluntarios… y, por tanto, piensan que pueden ser ellos los que entran el virus. La familia queda igual de aislada, sin poder ir a la cárcel a ver a su familiar y, por tanto, sin mucha información de cuál es su estado. Esto conlleva inquietud, tensión y estrés en ambos lados.

¿Qué medidas recomendáis desde el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos?

La relatora de derechos humanos de las Naciones Unidas Michelle Bachelet hizo unas recomendaciones muy claras para proceder a una excarcelación colectiva de la población penitenciaria el pasado mes de mayo. Como consecuencia de estas recomendaciones, movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos de todo el Estado emitimos toda una serie de reivindicaciones y campañas dirigidas a las autoridades penitenciarias españolas. Simplemente reclamábamos que se respetaran las recomendaciones internacionales y, por tanto, exigíamos la libertad o la aplicación de beneficios penitenciarios a las personas presas de más de setenta años, gente con enfermedades crónicas, progreso a tercer grado de todas las personas que estaban en segundo grado de tratamiento y que habían disfrutado de permisos de salida satisfactorios, la excarcelación de mujeres con hijos a su cargo… No tuvimos respuesta. La penalidad en tiempos de coronavirus abre posibilidades para transformar una serie de aspectos, como el hecho de autorizar las videollamadas vía WhatsApp. No se puede continuar con la prohibición de internet en prisión, y ahora se ha puesto más de manifiesto que nunca. La pandemia está transformando la realidad carcelaria.

¿Reciben un trato diferenciado los y las presas políticas en relación con el resto de población penitenciaria?

Evidentemente que hay diferencias sobre cómo viven la cárcel unos y otros. Pero no diría que es por una cuestión de favor por parte de la administración penitenciaria, sino por una reproducción de las diferencias a nivel social que hay entre ellos. Es cierto que cada día los presos políticos reciben visitas del exterior, que llaman mucho la atención porque son infinitamente superiores a las de los presos comunes. ¿Esto es un beneficio o trato de favor? En realidad se hacen dentro de un marco legal. Los presos políticos catalanes tienen la suerte de que mucha gente del exterior les llama para comunicarse con ellos. En cambio, al preso social no lo visita nadie más que no sean los familiares. Al final, el mundo de la prisión conlleva una reproducción amplificada de la vida del exterior. Y en este caso también. El preso político, como ya sucedía en los años setenta, tiene organizaciones detrás, campañas de solidaridad en el exterior, platós de televisión donde se habla de ellos, prensa afín… y el preso social, normalmente, sólo tiene a su madre y su pareja. Por tanto, está claro que hay una diferencia entre preso político y social, ya que los primeros cuentan con unos recursos que nunca tendrá el preso social.

¿Cuál es el principal estigma social que sentís sobre las personas presas?

Muchas veces nos preguntan que qué haríamos con los violadores y los asesinos, pero esta es claramente una pregunta injusta porque no refleja en absoluto la realidad de la población penitenciaria. Los delitos contra la vida o la integridad o la libertad sexual no comportan más de un 5-10% de la población encarcelada. La clientela de la cárcel siempre proviene mayoritariamente de dos tipos de perfiles: los delitos contra la propiedad y el orden socioeconómico, y el delito contra la salud pública, es decir, robos y pequeños  trapicheos  de drogas, consumo, adicciones… Estas son las dos grandes categorías que suman el 80% de la población penitenciaria. Por lo tanto, si pensamos en un  retrato robot de un preso, estaríamos hablando de una persona joven, que en la mitad de los casos es extranjera, de perfil socioeconómico muy bajo, usuaria de drogas –legales o ilegales– y con un nivel de analfabetismo muy alto. También es un perfil de persona con algún tipo de enfermedad, hasta un 48% según la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria. El perfil de esta persona se ubica claramente en el sector más pobre y marginal de la sociedad.

Actualmente hay 513 mujeres en las cárceles catalanas, una cifra muy inferior a los 7.360 hombres. ¿Qué conlleva que haya menos mujeres y a qué perfil responden?

Si hablamos de mujeres presas, estamos hablando de un altísimo índice de mujeres extranjeras con un perfil de delitos vinculados al tráfico de drogas, con una biografía personal de mujer extranjera pobre que ha hecho de mula para llevar cocaína o heroína en países del Primer Mundo y con dos rasgos diferenciales que las atraviesan en la mayoría de los casos: la violencia machista y el ejercicio de la prostitución. Normalmente no responden a un perfil tan joven como los hombres; son mujeres de más de treinta años, con familia e hijos. Y con una diferencia importante respecto a los hombres: el hombre, cuando entra en prisión, casi siempre cuenta con la compañía de una mujer; en cambio, cuando una mujer entra en prisión, es casi sistemáticamente abandonada por su pareja hombre, que prácticame nunca cumple con su tarea de asistencia y acompañamiento. Por el contrario, la mujer que queda fuera, cuando es encarcelada su pareja, normalmente siempre se hace cargo tanto de de la asistencia a la persona presa como del cuidado de la casa y los hijos. Realmente la prisión está más preparada para recibir hombres, y la sociedad está mucho más preparada para enviar hombres a ella. La mujer entra en un mundo que no está pensado para ella, ni tampoco cuenta en la mayoría de casos con una red de apoyo en el exterior. Queda totalmente estigmatizada, sola, y defrauda todos los roles sociales que se esperan de ella.

Si analizamos el historial de los últimos diez años en las cárceles catalanas, vemos que la cifra de población penitenciaria se ha ido reduciendo. ¿A qué se debe?

Son muchos los factores para explicar estas cifras. Si nos fijamos en el índice de delitos de la década pasada en España y en Cataluña, vemos una línea horizontal, es decir, ni aumentaban ni disminuían. En cambio, la línea de población penitenciaria dibujaba una curva muy ascendente. Entre 2000 y 2010 pasábamos de 45.000 a 75.000 personas presas. Por eso hay que desmontar la creencia de que cuanto más delitos, más población penitenciaria. Hay que buscar otros factores que no tienen relación con la producción delictiva. También hay que remarcar que no es que ahora haya pocos presos, sino que en España y en Cataluña habíamos alcanzado unos niveles de población penitenciaria altísimos. Éramos, de largo, el primer país en encarcelamientos en la Unión Europea. Este hecho tiene que ver con la producción del derecho, los procesos de criminalización y la aplicación de diferentes códigos penales. El Código Penal de 1995 endureció de una manera muy significativa las penas contra los dos delitos de que antes hablábamos, contra la propiedad y la salud pública, y esto supuso un gran aumento de la población penitenciaria. Y luego vino la reforma de 2015, que redujo mucho la penalidad por estos tipos delictivos. Esto tampoco quiere decir que nuestro Código Penal actual sea precisamente benigno, sino que esta reforma vino acompañada de una nueva normativa sancionadora, el inicio de la llamada burorepresión: leyes administrativas, la ley de seguridad ciudadana o ley mordaza, el endurecimiento de la ley de extranjería en procesos de deportación … Esto conllevó que mucha gente fuera sancionada con penas diferentes a la privación de libertad y que otros fueran sancionadas directamente con expulsiones. Después hay una explicación de carácter económico: en periodo de retracción, paradójicamente, también se reduce la población penitenciaria. Hay una necesidad económica de vaciar las cárceles en época de crisis y, en cambio, en épocas de expansión de la economía nos podemos permitir el lujo de tener más gente encarcelada.

Las principales causas de muerte en las cárceles siguen siendo la sobredosis y el suicidio. ¿Por qué?

Te lo podría argumentar muchísimo, pero también te lo podría decir de una forma muy sencilla: lo que mata es la cárcel. Quiero decir que en la inmensa mayoría de muertes por suicidio y sobredosis lo que hay detrás es un gran deterioro de la salud psíquica de la persona. No es que se suiciden porque están locas, sino que en la mayoría de casos existe una biografía y un perfil familiar muy complejo, un uso problemático de las drogas, situaciones de maltrato, prostitución, adicciones muy fuertes… personas que en el exterior se sostenían mínimamente pero que cuando entran en prisión caen al fondo del agujero. La prisión no está preparada ni tiene los recursos suficientes para acoger estos perfiles. Y aquí empiezan los problemas con las peleas con los funcionarios y otros internos, la acumulación de faltas, sanciones, episodios de largo aislamiento, regresiones de grado… toda una maquinaria penitenciaria de destrucción y obscenidad. Si no eres muy fuerte para sobrevivir en este mundo, es probable que acabes pensando en quitarte la vida. La clave para mí sería que pensáramos en si estas mismas personas se suicidarían estando en libertad. ¿Se habrían suicidado o no? Seguramente no. Por tanto, lo que las ha matado es la cárcel.

¿Se investigan estas muertes?

Muy poco. Evidentemente, hay un trámite legal de levantamiento de cadáver, va a venir el forense y va a seguir un protocolo. Justo después de este proceso de levantamiento del cadáver, los cuerpos sin vida van al depósito forense, donde las familias van a hacer el reconocimiento de la persona. Una vez ya se ha hecho una primera autopsia sobre las causas de la muerte, inmediatamente piden que se entierre el cuerpo. En este momento, la familia aún está en estado de shock y raramente tiene ganas ni fuerzas para denunciar nada. En caso de que la familia quiera investigar la muerte después de unos días, resulta prácticamente imposible porque el cuerpo ya está enterrado. A veces la familia quiere detener el entierro y pedir una segunda autopsia, pero normalmente, cuando reaccionan, el cadáver ya está en fase de descomposición y muy deteriorado para hacer esta segunda prueba.

¿Crees que la cárcel es una solución a los problemas sociales?

Radicalmente no. Como decía uno de nuestros profesores, Alessandro Baratta, nunca podremos hablar de reinserción a través de la prisión, sino de la reintegración en la sociedad a pesar de la prisión. Por tanto, lo que deberíamos pensar es cómo crear una clínica de reducción de daños para paliar los efectos de la prisión. Así como en el uso de drogas se habla de los programas de reducción de daños, por entender que la droga puede ser una sustancia dañina, nosotros pensamos que la prisión en sí es una institución dañina, y por tanto también le tendríamos aplicar un programa de reducción de daños.

¿Cuando hablamos de medidas antipunitivistas, al que nos referimos?

Para nosotros, alternativa a la privación de libertad sólo hay una: la libertad. Mantener la persona en libertad; ahorrarle la experiencia de la prisión, que es una experiencia que te marca y te condiciona para siempre. Y es muy importante ser conscientes de que mantener a una persona en libertad no es sinónimo de impunidad. Hay muchos tipos de libertad: libertad vigilada, libertad controlada, arresto domiciliario, hacer que una persona pase a firmar por el juzgado o la comisaría, que se le retire el pasaporte o carné de identidad, que se le retire el carnet de conducir… el derecho no debería ser sinónimo de derecho penal. El derecho penal debería ser una pequeña rama, la última que debería aplicarse.

¿Compartes las tesis abolicionistas de la cárcel?

Yo no puedo llegar a una posición totalmente abolicionista de las cárceles posiblemente por mi biografía y procedencia. De hecho, no puedo descartar la aplicación del derecho penal contra dos categorías delictivas, los crímenes de estado y los delitos de mercado. Es decir, la delincuencia que se hace desde el poder, ya sea el poder político o el poder económico. Los que están saqueando un país son los que normalmente siempre están fuera de la prisión. Por ejemplo, con el juicio contra los responsables de la dictadura en Argentina no podíamos caer en la ingenuidad de no recurrir al derecho penal y dejar que triunfara la impunidad. Hay que tener cuidado con la creencia de que la respuesta comunitaria siempre tendrá la solución a los problemas sociales, porque los sistemas de mediación entre víctima y agresor suelen discriminar mucho a una de las dos partes. Por lo tanto, mi posición al respecto es otra. Sin grandes discursos vacíos sobre la abolición, nosotros decimos: «Venga, tenemos trabajo, tenemos que vacíar las cárceles». Por lo tanto, será necesario que empezamos a diseñar programas de descarcelación desde ya. Si más del 80% de la población penitenciaria no ha matado ni ha agredido sexualmente a nadie, tal vez podamos crear programas para trabajar con estas personas en ámbitos de libertad y ahorrarles la experiencia deshumanizadora que supone la cárcel.

Cárcel=Tortura

Nuestro compañero José Ángel Martins Mendoza, Peque, fue trasladado el otro día, desde la cárcel de Albolote donde se encontraba a la de Morón de la Frontera (Sevilla II) en una conducción «especial» que podemos llamar de despiste, porque fue trasladado a Granada desde la Cárcel de Villena unos diez o doce días antes y de allí a Sevilla, sin previo aviso. Eso se lo hacen a una persona que ha estado siendo trasladada de cárcel desde hace varios años, al menos una vez cada seis meses y hasta con mayor frecuencia, por supuestos motivos de «seguridad», desarraigándole de su familia, de sus compañerxs y amigxs de la calle, también de los de dentro, intentando, al parecer reducirle a una soledad y desvinculación humana cada vez mayor. Y, por si todo eso fuera poco, al llegar a Morón, le encierran en una celda con lo puesto y se niegan a entregarle sus pertenencias personales, que han viajado con él en el mismo canguro, dicéndole que quedan «en cuarentena» su televisor, sus libros, su ropa, sus fotos, sus papeles personales… no se sabe por cuanto tiempo. Pero si él mismo ya está aislado de todo el mundo, completamente solo en una celda, en un departamento de aislamiento y saliendo completamente solo al patio… ¿Cuáles son los criterios médicos o de cualquier otra índole que justifican tal medida? ¿Y no se tiene en cuenta su efecto deshumanizante, el ensañamiento que supone en una situación en la que el compañero ya se encuentra privado de casi todo? Evidentemente, se trata de una arbitrariedad ideada por alguna autoridad carcelera especialmente sádica, con alma de verdugo. ¿Y quién protegerá de semejante abuso al compañero, encerrado como está en un departamento de máxima crueldad, en manos de carceleros sin escrúpulos sobre cuyo comportamiento no se ejerce ningún control. A continuación, teléfonos, fax y direcciones de correos para dirigirse a las autoridades responsables protestando por el abuso contra nuestro compañero. Al final del todo, la dirección a la que se le puede escribir a él, para darle ánimos y que vean que no está solo.

Cárcel de Sevilla II

Teléfonos: 955 855 941; 955 85 51 00; 955 85 51 07

E-mail: sgpma.moron@dgip.mir.es

Secretaría General de Instituciones Penitenciarias

Teléfono: 91 335 47 00

Fax: 913 354 052

Juzgado de Vigilancia Penitenciaria nº 11 de Sevilla

Teléfonos: 95 554 40 53; 955 54 40 55

Fax: 95 500 51 94

E-mail: AtPublico.JVigilancia.11.Sevilla.JUS@juntadeandalucia.e

Para escribir al compañero:

José Ángel Martins Mendoza

Centro Penitenciario Sevilla II

SE-451

41530 Morón de la Frontera (Sevilla)

Cárcel=Tortura covid19

Hablamos con un amigo que nos cuenta, y no es le primera vez, cómo están torturando a su compañera en la cárcel de Brians I. Comentamos las noticias que tenemos de cómo se están adoptando todavía medidas represivas y de restricción de derechos en las cárceles con la excusa del coronavirus, pero ninguna medida preventiva real. hablamos de algunas muertes recientes en prisión. Leemos dos comunicados del compañero que estaba haciendo el quinto turno de la huelga de hambre rotativa por la cual lxs presxs en lucha intentan denunciar todo eso y comentamos cómo está marchando.

 

Cárcel=Tortura Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 Radio: Tokata Y Fuga

Lxs compis del Grup de Suport a Presxs de Lleida hacen eco en su blog de la denuncia que Luis Francisco Buelvas Meriño les ha hecho llegar, y que mandó también al Juzgado de Vigilancia. En ella, relata un episodio de malos tratos que sufrió en Brians I, después de haber intercambiado unas palabras con lxs carcelerxs que salieron al patio cuando un chaval se desnudó exigiendo que le atendiera un médico, después de varios dias reclamando su atención. Después de este incidente, varios carcelerxs entraron en su celda y tuvo que soportar palizas y malos tratos. Lo trasladaron a la prisión de Lledoners, donde se encuentra ahora. Debajo de este texto, hay la dirección para escribirle. La fotografia que acompaña este texto corresponde a la marcha contra la cárcel de Albolote (Granada) que organizó CNT-AIT Granada, y que se realizó el pasado domingo a las puertas de dicha prisión.

Cárcel de Lledoners, septiembre 2020.

Sobre las 15’45 de la tarde estando tranquilo en mi chabolo, aparecieron siete carceleros y me sacaron de forma agresiva, retorciéndome el brazo y dándome golpes sin decirme por qué. En ningun momento opuse resistencia. De ahí me llevaron al departamento especial, como ellos lo llaman. Esto no quedó asi. A las 00’15 de la noche aparecen ocho carceleros y me sacan de la celda de aislamiento, todo esto recibiendo golpes. Me llevan a la cama especial de inmovilización y me ponen unas esposas, la primera vez que las veo de ese tipo. Empezaron a apretarlas hasta el punto de sangrar por las muñecas. Aparte, me colgaron de los brazos hasta hacerme fractura de hombro. Me golpearon la cabeza contra las rejas y me arrastraron unos 300 metros. Yo pensé que no salía vivo, un ensañamiento que no es normal. Después de arrastrarme hasta ingresos me dijeron varios carceleros !Esto te pasa por latino. Te vas a llevar un buen recuerdo de Brians I!

Después de esto, el compa fue trasladado a Lledoners y recibió una sanción donde le quieren meter incitación a motín. Aquí va la dirección para escribirle:

Luis Francisco Buelvas Meriño

Centro Penitenciario Lledoners

C-55- KM,37

Sant Joan de Vilatorrada

(Barcelona)

Cárcel=Tortura

Compartimos esta publicación de lxs compis del Grup de Suport a Presxs de Lleida, donde denuncian las condiciones que sufren familiares y amigxs que van a comunicar en la cárcel de Mas d’Enric (Tarragona): un ascensor que no funciona, imposibilidad de usar los baños, sin opción de sentarse si no es en el suelo, negación de hojas de reclamaciones, retrasos de casi una hora… Además de «errores» en la información sobre los horarios de comunicación, como les pasó a dos personas que estuvieron allí el pasado sábado 26 de septiembre y que no pudieron entrar a comunicar. La fotografía de arriba es de unas pancartas colgadas en Girona por el colectivo anticarcelario Rosinyol en apoyo a la huelga de hambre rotativa por la salud de las personas presas.

Hace ya tiempo que ir a comunicar en la cárcel de Mas d’Enric (Tarragona) es una penosa aventura siempre a merced de las decisiones arbitrarias y los cambios de opinión de lxs que atienden al teléfono o en ventanilla. Además, la condiciones con las que tienen a familiares y amigxs que esperan para entrar a comunicar son deplorables.

Para empezar, y como ya se ha denunciado en anteriores ocasiones por parte de distintos grupos, en las cárceles de Catalunya (por lo menos en las que tenemos contacto) no se puede coger previamente hora para ir a comunicar. Eso trae problemas varios, como peleas y discusiones en caso de coincidir varias personas que van a comunicar con el mismo o la misma preso/a. Si no se tiene contacto con todxs lxs que estan dados de alta y hay una buena relación, puede pasar que varixs coincidan en el mismo día, y todxs no van a poder entrar… Además, al no poder coger cita, te deja a voluntad de lxs carcelerxs cuando llegas allí, ya que no tienes ningún «justificante», ningún papel. No entendemos cual es la supuesta finalidad y ventaja de éste método.

Pues bien, dos personas nos han contado que el pasado sábado 27 de septiembre fueron a Mas d’Enric a comunicar con un amigo, a la hora que les dijeron cuando llamaron por teléfono días antes. Al llegar allí y preguntar, resulta  que no había ninguna comunicación para ese módulo en ese día, que a esa hora solo eran los vis a vis. Se explicó que si habían ido ese día a esa hora era precisamente porque así se lo dijeron por teléfono, y que ya se especificó que era comunicación por locutorio. Ante esto, no les dieron ninguna clase de solucion, a pesar de comentar que iban desde muy lejos, y pedir que lo sacaran a comunicar en otra hora haciéndolo coincidir con otro módulo, aunque ellxs tuvieran que esperar medio día allí. Les dijeron que eso no era posible, aunque sí le hicieron «ese favor» a otra mujer que ese mismo día iba a comunicar y había llegado dos horas tarde a su turno. Lo unico que se les dijo es que volvieran al día siguiente, y que quien les atendió por teléfono y les dijo esta información se habría equivocado. Ante esto y sin recibir ninguna clase de solución, pidieron hablar con un jefe de servicio o con algun/a responsable. Lxs carcelerxs de la ventanilla llamaron –o hicieron ver que llamaban– a un supuesto responsable, pero allí no vino nadie. También se pidió una hoja de reclamaciones, o algun formulario para poner una queja, pero la respuesta fue que no había, que no exisitian. Que si querían, que fueran al Juzgado de Guardia y pusieran una denuncia. O bien que el lunes llamaran por teléfono y trataran de hablar con la secretaria del director, y si esta «lo ve oportuno» les dará cita con el director para que realizen su queja. Se acercó otro hombre que esperaba para comunciar y se interesó por lo que estaba pasando. Preguntó a ventanilla si los horarios de comunicación de cada módulo estaban colgados en internet para poder ser consultados «¿Pero cómo va a estar eso colgado en internet?», fue la respuesta. «Si quieren ver los horarios hay un cuadrante colgado en la puerta principal, pueden hacer una foto». Aunque seguido, ella misma afirmó que los horarios cambiaban a menudo, sobre todo por el tema del COVID.

Por otra parte, nos parecen aberrantes las condiciones en las que tienen a las visitas. A pesar de que esta cárcel es nueva y grande, con espacio más que suficiente para mantener la distancia de seguridad, no dejan entrar a nadie a la sala de espera, solo cuando estás ya a punto de entrar a comunicar con quien vienes a ver. Eso se traduce en decenas de personas en la calle (calle por decirlo de alguna manera, ya que la prisión está a las afueras de la ciudad). La gente se tiene que esperar fuera del edificio, haga un calor de la ostia, frío o un viento huracanado. No hay bancos para sentarse, por lo que hay que estar de pie o tiradx por el suelo. Tampoco han puesto baños, y no dejan entrar a la gente ni a cagar en los baños que hay en la sala de espera. Es un panorama insultante, ver a niñxs y personas mayores sin poder siquiera sentarse, aguantándose sus necesidades. Solo te dejan pasar cuando ya estás a punto de reventar, y si pillas a algunx de medio buen humor. Cuando entras, de unx en unx, tienes que desinfectarte los pies, las manos, ponerte guantes y que te miren la temperatura. A la mayoría de gente les sale que tiene fiebre del rato que llevan esperando en el sol. Recordamos que en esta cárcel te obligan a llegar una hora antes de la hora de comunicar, y que mucha gente va en autobús (que ofrece pocas combinaciones) por lo que hay personas que llegan allí tres horas antes. Cuando sale que alguien tiene fiebre, lxs carcelerxs encima le meten bronca por haberse puesto en el sol, y lo vuelven a hacer salir fuera hasta que se le baja la temperatura. Todo esto, sumado a su ineptitud, hace que a media mañana las comunicaciones ya tengan retrasos de casi una hora. Cosa que conlleva que estén aún más de mala ostia, culpabilizando a las visitas de estos retrasos y de la mala organizacion del propio centro. Por poner otro ejemplo, la gente que entra para los vis a vis familiares (recordamos que en Catalunya siguen prohibidos los vis a vis íntimos) tiene que firmar un papel sobre responsabilidad por el tema del COVID. Pues bien, esto hace que aún se retrase más todo, por que no ofrecen bolígrafos para rellenar el formulario y la gente lo tiene que hacer con su propio boli (si trae) o esperar a llegar a ventanilla para rellenarlo. Las personas con las que hemos hablado y que nos han contado lo que pasó este fin de semana, explican que cuando entraron por segunda vez a pedir explicaciones, se les dijo que «no hicieran perder más el tiempo», «que ya se les habia dicho todo lo que se les tenía que decir» y «que ya se iba con bastante retraso y que eso hacía retrasar aún mas las comunicaciones de la otra gente.«

Comentar también que a pesar de su moderna estructura arquitectónica, el ascensor para bajar del párquing a la puerta de entrada ni siquiera funcionaba. Eso lo vieron por un chico que llamaba al timbre (ya que no se puede entrar dentro a preguntar en la ventanilla) porque su madre no podía bajar las escaleras.

Ir a la cárcel a comunicar, ya de por sí, es desesperante y duro, con personas que vienen de muy lejos, a menudo con escasos recursos económicos. Si además le añades toda esta situación insultante y de negligencias varias, puede pasar que la gente se desespere y pierda los nervios. Eso mismo le pasó a Iñaki, que acabó rompiendo una botella contra el cristal de la prisión (que no sufrió daño alguno) después de llevar horas esperando para que saliera algún responsable y haberle negado poder rellenar una hoja de reclamaciones. Ni con eso salió ningun responsable, y la respuesta fue llamar a los mossos d’esquadra.

Con todo esto, denunciamos una vez más públicamente lo que pasa en esa cárcel y lo que sufren las visitas. Animamos a poner quejas y pedir explicaciones, ya sea presencialmente o por teléefono, por todo lo que ocurre y que afecta a todxs lxs que van allí a ver a familiares y amigxs que tienen la desgracia de estar presxs.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura

Hablamos con la compañera de un hombre que ha sido torturado recientemente en la cárcel de Morón de la Frontera (Sevilla), una de las cárceles donde más denuncias de tortura se han registrado, y no es la primera vez que es agredido en esa misma cárcel, hace más de 15 días y aún no le ha visto el médico forense. Conversamos con una compañero de Madrid sobre la resistencia de los puestos políticos de la plaza de Tirso de Molina a ser barridos de allí. Comentamos también las medidas de «confinamiento selectivo» contra 35 barrios de Madrid, los más pobres ¡qué casualidad! Y algo se habla de la resistencia frente a eso en Vallecas, la represión consiguiente, etc. Informamos también sobre el tercer turno de diez días de la huelga de hambre rotativa contra todo lo que mata a lxs presxs y otros temas relacionados.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Comentamos las vicisitudes de la huelga de hambre rotativa en defensa de la salud y la vida de la gente presa, leyendo un comunicado de Peque, el compañero que está terminando el segundo turno en el momento de grabar el programa, y otro de otro compañero participante. Nos hacemos eco de otras propuestas de afrontar las mismas situaciones como, por ejemplo, la convocatoria de una marcha a la cárcel de A Lama en defensa del derecho a la salud de lxs presxs. Hablamos de algunas muertes recientes en prisión y, finalmente, con un compañero abogado de cómo están las cosas en el aislamiento de Villena, de la situación de un compañero preso allí que, padeciendo problemas psiquiátricos ha recibido recientemente varias palizas, lo cual no es la primera vez que le sucede. Hacemos algunas reflexiones sobre cómo afrontar la problemática de lxs enfermxs mentales encarceladxs.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura covid19 Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 La cárcel mata Muertes en prisión Salud mental ¿Salud carcelaria?

Leemos comunicados de algunos presxs en lucha, entre ellos Peque, el compañero que está haciendo el segundo turno de la huelga de hambre rotativa por la salud y la vida de la gente presa. Un amigo nos habla de las torturas y atropellos sufridos por su compañera en cárceles catalanas. Ponemos música de Txema Bitxobola, cantautor punki y buen compañero, que ha muerto hace poco.

Cárcel=Tortura Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 Radio: Tokata Y Fuga

Publicamos la carta que envió un compañero preso en lucha al enterarse de la denuncia de Carmen Badía de haber sufrido graves abusos sexuales por parte de un carcelero en la cárcel de Zuera.

Salud, compañerxs, un abrazo fraternal y combativo a lxs de fuera y a lxs de dentro.

Soy incapaz de describir la profundidad y la oscuridad del dolor que me invade. Han atentado de la forma más miserable y repugnante contra el honor y la dignidad de un miembro de nuestra familia.

Sé que esto se va a publicar maldito sabandija ¿tienen conocimiento de por qué estoy preso? Te declaro la guerra y por mi difunto padre que voy a hacer lo posible y lo imposible para que seas condenado cuando llegue el momento. Pueden pasar años, pero vas a pagar, vas a conocer la verdadera tortura de la que te aseguro no podrás escapar. De este menester me encargaré yo y no me importan en absoluto las consecuencias, verdugo. Creen que somos débiles, que carecemos de valor, de amistades, pero esta vez has meado fuera del tiesto y reclamo venganza. Voy a mencionar a Ezequiel, 25.17: “El camino del hombre timorato está amenazado por todas partes por la inquina de los seres egoístas y por la tiranía de los hombres malvados. Bendito aquel que en el nombre de la caridad y de la buena voluntad conduce a los débiles a través del valle de las tinieblas porque él es en verdad el pastor de sus hermanos y el que busca a los hijos extraviados. Mi justicia caerá sobre ellos con grandísima venganza por furiosa indignación sobre los que pretenden corromper y destruir a mis hermanos. Tú sabrás que mi nombre es Justiciero cuando haga caer mi venganza sobre alborotadores, torturadores, vejadores”.

Estos racistas van a conocer lo que significa la “lucha activa”, no hemos sido hostiles, solo cuando el momento lo requería. Guerra es la palabra y sangre la explicación. Se que nos vamos a coordinar al respecto, pero es lícito que quien quiera obre por su cuenta. Lágrimas de dolor caen sobre mis mejillas. La ira y la rabia, pongámonos de acuerdo hermanos, que tiemblen los muros. Ahora es el momento de demostrar nuestra lealtad, sangre y honor. Las palabras se las lleva el viento, cuentan los hechos. Hablo con todo mi respeto y humildad, algunxs de nosotrxs ya no tenemos nada que perder, la vida es en ocasiones injusta y cruel con personas con tan buen corazón. Todo de lo que estamos disfrutando se lo debemos a valientes que lucharon ferozmente por sus derechos y lo consiguieron con unión. Valor, garra y actitud, hay que quitarse de encima los miedos y afrontar la realidad, rememoremos esos tiempos, ocupemos su legado. Es cierto que las cárceles han cambiado en el aspecto de la estructura, muchos presos son serviciales y dóciles el miedo les atenaza. Todos somos coherentes, consecuentes y responsables de nosotrxs mismos, hasta en la guerra había honor y reglas, y treguas. Aquí es la ley de la selva, rememoremos los buenos días de antaño, no podemos permitir una crueldad sobre otra. Nuestras madres parieron hombres de honor y llenos de valor, nos enseñaron a defender las injusticias y ser consecuentes con nuestros actos, muchos nos hemos criado en los suburbios, hemos aprendido de hombres que descansen en paz los valores morales, que no hay nada más glorioso que luchar por nuestros ideales, combatir y sobrevivir, tanto en las calles como en las prisiones. Muchos prefieren enfrentarse y sacar pecho en contra de los presxs, pero con los carceleros tiemblan como folios. Nosotros estamos hechos de otra pasta, no consentimos que nos amenacen, impongan y no nos vendemos por treinta monedas de plata.

Realmente nuestra sangre, riqueza y honor son sagradas y todo ello inviolables como lo es este triste día. Que sientan nuestro desprecio, demos un paso adelante sin retroceder y nos espera una gran victoria. No hay que temer sus consecuencias y que atenten contra el honor y la dignidad de una compañera necesita de una acción inmediata, todos los que hemos coincidido en el campo de exterminio de Zuera, sabemos lo desequilibrados, peligrosos, crueles, brutales y de la locura de verdugos.

Muchísimos compañeros fueron asesinados allí y las sabandijas han quedado impunes. Compañerxs, reflexionemos, hablemos y tomemos una decisión conjunta. Este cerdo no puede salir impune, vamos a demostrarle que si nos tocan a una no tendremos compasión con ellos. Sintamos en dolor y el sufrimiento de Carmen en nuestro corazón, somos sensibles, seres humanos valientes y feroces. Estoy dispuesto a lo que sea por una compañera y el que me conoce sabe que no hablo en vano.

Un fraternal abrazo para Carmen, has sido muy valiente y un saludo a los de fuera.

Acción, reacción, fuerza y rebelión.

Cárcel=Tortura Presxs en lucha

Compartimos esta publicación del Grup de Suport a Presxs de Lleida donde se explica que el pasado jueves 3 de septiembre la Guardia Civil impidió que XXX, preso en Murcia II, fuera valorado por el Tribunal Médico de Murcia, a fin de conseguir una pensión que lleba mas de 9 meses gestionando. Una vez mas, aqui vemos el rastrero engranaje represivo del Estado. La fotografia de arriba nos la hacen llegar desde Alcantarilla (Murcia) y corresponde a una pegada de carteles anunciando la Huelga de Hambre Rotativa que empezó este septiembre, y en la que también participa dicho compañero.

XXX, preso en Murcia II, nos comenta que el pasado jueves 3 de septiembre la guardia civil le negó la entrada al Tribunal Médico de Murcia, dónde tenían que hacerle la valoración para darle una pensión.

Después de mas de 9 meses de trámites burocràticos e insistencia institucional, el compañero al fin consiguió una cita con el Tribunal Médico. Ya había reunido toda la documentación necesaria, así como los informes médicos en relación a su salud física y psicológica. La policia lo cargó en el furgón, esposado atrás de la espalda. El compañero veía que el trayecto se estaba alargando mas de lo normal, y los picoletos empezaron a decir que igual «se habían perdido», que «no estaban seguros del camino», a pesar de que el Tribunal Médico se encuentra detrás de los juzgados viejos, por lo que la policía conoce el camino perfectamente. Cansado de tanto vacile, al final X les dijo «a ver si tendré que haceros un croquis para llegar!», a lo que uno de los policÍas le respondió «ya verás tu el croquis que te haré cuando lleguemos».

Cuando llegaron aparcaron, y en vez de entrar en el edificio volvieron a meter a X dentro del furgón, y el policia le dijo «mira el croquis que te hacemos ahora, directo a prisión otra vez», impidiéndole así ser visto por el Tribunal Médico, de lo que depende llegar a conseguir una pensión que ya lleva mucho tiempo gestionando.

Una vez más, aquí está la complicidad entre todo el engranaje represivo del Estado, formado por fascistas que se dedican a joder a todxs aquellxs que caen en sus manos, especialmente si ya llevan una etiqueta de «rebelde, peligroso, irrecuperable» o cualquier otra chorrada puesta por la misma prisión.

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

Huelga De Hambre Rotativa 2020

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 02-09-2020]

 

Cárcel=Tortura