Presxs En Lucha: Solidaridad Con Una Compañera Que Denunció Haber Sufrido Abuso Sexual De Un Carcelero

[ A+ ] /[ A- ]

Publicamos la carta que envió un compañero preso en lucha al enterarse de la denuncia de Carmen Badía de haber sufrido graves abusos sexuales por parte de un carcelero en la cárcel de Zuera.

Salud, compañerxs, un abrazo fraternal y combativo a lxs de fuera y a lxs de dentro.

Soy incapaz de describir la profundidad y la oscuridad del dolor que me invade. Han atentado de la forma más miserable y repugnante contra el honor y la dignidad de un miembro de nuestra familia.

Sé que esto se va a publicar maldito sabandija ¿tienen conocimiento de por qué estoy preso? Te declaro la guerra y por mi difunto padre que voy a hacer lo posible y lo imposible para que seas condenado cuando llegue el momento. Pueden pasar años, pero vas a pagar, vas a conocer la verdadera tortura de la que te aseguro no podrás escapar. De este menester me encargaré yo y no me importan en absoluto las consecuencias, verdugo. Creen que somos débiles, que carecemos de valor, de amistades, pero esta vez has meado fuera del tiesto y reclamo venganza. Voy a mencionar a Ezequiel, 25.17: “El camino del hombre timorato está amenazado por todas partes por la inquina de los seres egoístas y por la tiranía de los hombres malvados. Bendito aquel que en el nombre de la caridad y de la buena voluntad conduce a los débiles a través del valle de las tinieblas porque él es en verdad el pastor de sus hermanos y el que busca a los hijos extraviados. Mi justicia caerá sobre ellos con grandísima venganza por furiosa indignación sobre los que pretenden corromper y destruir a mis hermanos. Tú sabrás que mi nombre es Justiciero cuando haga caer mi venganza sobre alborotadores, torturadores, vejadores”.

Estos racistas van a conocer lo que significa la “lucha activa”, no hemos sido hostiles, solo cuando el momento lo requería. Guerra es la palabra y sangre la explicación. Se que nos vamos a coordinar al respecto, pero es lícito que quien quiera obre por su cuenta. Lágrimas de dolor caen sobre mis mejillas. La ira y la rabia, pongámonos de acuerdo hermanos, que tiemblen los muros. Ahora es el momento de demostrar nuestra lealtad, sangre y honor. Las palabras se las lleva el viento, cuentan los hechos. Hablo con todo mi respeto y humildad, algunxs de nosotrxs ya no tenemos nada que perder, la vida es en ocasiones injusta y cruel con personas con tan buen corazón. Todo de lo que estamos disfrutando se lo debemos a valientes que lucharon ferozmente por sus derechos y lo consiguieron con unión. Valor, garra y actitud, hay que quitarse de encima los miedos y afrontar la realidad, rememoremos esos tiempos, ocupemos su legado. Es cierto que las cárceles han cambiado en el aspecto de la estructura, muchos presos son serviciales y dóciles el miedo les atenaza. Todos somos coherentes, consecuentes y responsables de nosotrxs mismos, hasta en la guerra había honor y reglas, y treguas. Aquí es la ley de la selva, rememoremos los buenos días de antaño, no podemos permitir una crueldad sobre otra. Nuestras madres parieron hombres de honor y llenos de valor, nos enseñaron a defender las injusticias y ser consecuentes con nuestros actos, muchos nos hemos criado en los suburbios, hemos aprendido de hombres que descansen en paz los valores morales, que no hay nada más glorioso que luchar por nuestros ideales, combatir y sobrevivir, tanto en las calles como en las prisiones. Muchos prefieren enfrentarse y sacar pecho en contra de los presxs, pero con los carceleros tiemblan como folios. Nosotros estamos hechos de otra pasta, no consentimos que nos amenacen, impongan y no nos vendemos por treinta monedas de plata.

Realmente nuestra sangre, riqueza y honor son sagradas y todo ello inviolables como lo es este triste día. Que sientan nuestro desprecio, demos un paso adelante sin retroceder y nos espera una gran victoria. No hay que temer sus consecuencias y que atenten contra el honor y la dignidad de una compañera necesita de una acción inmediata, todos los que hemos coincidido en el campo de exterminio de Zuera, sabemos lo desequilibrados, peligrosos, crueles, brutales y de la locura de verdugos.

Muchísimos compañeros fueron asesinados allí y las sabandijas han quedado impunes. Compañerxs, reflexionemos, hablemos y tomemos una decisión conjunta. Este cerdo no puede salir impune, vamos a demostrarle que si nos tocan a una no tendremos compasión con ellos. Sintamos en dolor y el sufrimiento de Carmen en nuestro corazón, somos sensibles, seres humanos valientes y feroces. Estoy dispuesto a lo que sea por una compañera y el que me conoce sabe que no hablo en vano.

Un fraternal abrazo para Carmen, has sido muy valiente y un saludo a los de fuera.

Acción, reacción, fuerza y rebelión.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.