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Juankar Santana Martín, preso en la cárcel de La Moraleja, en Palencia, ha decidido ayunar durante 72 horas, los días 24, 25 y 26, en solidaridad con sus tres compañeros del grupo de apoyo a presxs de Lleida sobre quienes pesan peticiones fiscales de 4, 4 y 3 años de cárcel por lo sucedido mientras asistían, para apoyarle, a un juicio contra Juankar, fruto de una contradenuncia de los carceleros de la prisión de Ponent en respuesta a la denuncia por torturas y malos tratos que había puesto el compañero contra ellos. Finalmente, Juankar fue condenado, los boqueras torturadores salieron impunes y ahora la maquinaria punitiva amenaza a tres personas más sólo por solidarizarse frente al abuso y la injusticia con su compañero y amigo. A continuación, un poema de Juankar dedicado a la gente de Lleida.

RENDIRSE NO KABE

Hoy he descendido nuevamente al mismo infierno
komo hace justamente veinte días
o quizás fue hace veinte años
akí el tiempo siempre es relativo
lo importante son las formas y los actos

dicen que en el infierno no hay amigos
y yo /seguramente también tú/
he hallado en este averno las mejores amistades
hemos compartido la esperanza de un mañana
la grandeza del pasado nos avala
los sueños de un futuro más humano

kodo a kodo /o a rastras/
cadenas que ataron fuerte pies y manos
nunka un llanto sin sentido
nunka hinkarse de rodillas
jamás aceptando mil derrotas
ni su antikuada biblia de sucias moralidades

kon la hipokresía no se viaja a buen destino
ke la maldad está en poder de todas
otra kosa diferente es kómo usarla

en este infierno de akosante llama
sólo el kuerpo arde /a veces se atxitxarra/
el espíritu se renueva en la batalla
resistencia es el pan de kada día
la frente siempre bien alzada
ke nadie pueda reprocharte tus andanzas

kombatimos ciegamente al kruel Demonio
y a todos sus míseros sekuaces
prohibido tienes el esklavizarte
rendirse no entra en nuestros planes

el presente se vive gota a gota
lo jodido es ke la gota está que arde
a veces la gota es de roja sangre
una ha aprendido a refreskarse

kodo a kodo /centímetro a milímetro/
el infierno akaba kongelándose
el precio es demasiado alto /infinitamente grande/
pero juntas lograremos la justa dignidad
de akellas ke no se venden ni se abaten
rendirse no entra en nuestros planes

SALUT Y ANARKÍA

                                     Juankar Santana Martín

Más información: absolucio3joveslleida.wordpress.com

 

Cárcel=Tortura Desde dentro Sociedad-cárcel

RelatorJAB

En 2015, en la cárcel de Brians II, José Antúnez Becerra estuvo en huelga de hambre contra la cadena perpetua encubierta 65 días, del 23 de enero al 28 de marzo. Era la cuarta huelga de hambre que emprendía, desde verano de 2011, este compañero, veterano de la Coordinadora de Presos En Lucha (COPEL) y participante en la fuga de los 45 de la Modelo de Barcelona en el 78. En todas esas huelgas de hambre ha luchado, básicamente, por los mismos motivos y parecidas reivindicaciones: que se revise la sentencia por la que fue condenado a 19 años, en situación de indefensión, por el motín de 2004 en Quatre Camins, del que se considera un chivo expiatorio, y que se reconozca su derecho constitucional a la reinserción social facilitándole una situación penitenciaria que le permita ver calle, ahora que tiene una familia adoptiva con la quiere tener la oportunidad de convivir. A principios de 2014, ayunó 36 días y, cuando lo dejó, en febrero, le hicieron firmar un “Plan Individualizado de Tratamiento” en el que se preveía su salida de permiso, una vez hubiera hecho dos determinados cursos. Sin embargo, aparte de otras zancadillas, la administración carcelera catalana, por negligencia o por malicia, no le inscribió en ninguno de ellos, por lo que la juez de vigilancia, después de pedir informes varias veces a la dirección de Brians 2, sin respuesta, resolvió negativamente los recursos de Antúnez a la denegación de los permisos “por no haber hecho los cursos”. Ante la evidente mala fe de las “autoridades competentes”  y cansado de que le vacilaran, Antúnez decidió no comer hasta poder hacerlo en casa, con su familia.

Cárcel=Tortura José Antúnez

Santa Fe, carcel de Piñero, llamada «el pequeño Vietnam» por sus condiciones infrahumnas. Denuncia la Coordinadora de Trabajo Carcelario. En el pabellón 4 de la Unidad 11 de Piñero ayer los presos requiriendo se cumplan sus derechos, se cocieron la boca y los ojos. Es una medida pacífica, por lo tanto jueces, juezas, defensores y defensoras, principalmente están a cargo en distintos sistemas y los jueces de ejecución penal deben velar por la seguridad de las personas privadas de la libertad que reclaman, las resoluciones que les corresponden atento a la ley 24660, el retraso en estos juzgados viola los derechos humanos de las personas encarceladas y extienden la pena a sus familiares. Son 65 internos que elevaron a las autoridades sus reclamos que desde ayer se declararon en huelga de hambre, después de muchas solicitudes, reclamos y huelgas a lo largo de estos meses manifiestan la mora del juzgado de ejecución penal de Rosario.

Piden que no se trasladen a los delegados como viene ocurriendo cuando los presos toman una medida para que se aceleren los trámites judiciales ya que muchos manifiestan y certifican el incumplimiento de la ley 24660, en cuanto a progresividad de la pena y los derechos que le competen.

Hay una clara violación a los derechos humanos, tratos crueles y degradantes que se expresan de manera taxativa.

Cárcel=Tortura Internacional

ÁNIMO, SALUD, FUERZA Y LIBERTAD COMPAÑERXS.

Soy José Ángel Martins Mendoza. Ahora mismo llevo preso en Zuera 11 meses y ya tengo solicitado el traslado desde hace 34 días como pasa cada año con sus medidas de favorecer el desarraigo fomentando el calor humano de lxs tuyxs a base de la dispersión anualmente.

Dos cosas me apetece decir y comunicároslo puesto que en base a las últimas actuaciones contra los titiriteros debo resumir nuestras experiencias. Y otro punto ha sido la gran catástrofe de C=T.

Empecemos por esto segundo. Cuando en el 2011 empezó la campaña, estábamos más o menos coordinadxs y parecía que la cosa iba adelante hasta con 75 compañerxs, a tope con las embestidas de lxs esbirrxs del estado español. A muchxs de ellxs se les ha represaliado con regresiones a primer grado, intervención de las correspondencias y muchas conducciones arbitrarias. Sé por muchxs compañerxs con lxs que he hablado que están hasta lxs mismísimxs. Pues estábamos convencidxs de que la asistencia jurídica, comunicaciones, etc. estaban totalmente arregladas en la calle. Cuando verdaderamente ni recibíamos los comunicados pues no nos eran retenidos y empezaron a quererse coger los mandos de la situación lxs jóvenes con ánimo de protagonismo, o no se de qué. Únicamente algunx comañerx siguió para adelante pasase lo que pasase.

Y ahí se acabó C=T con promesas incumplidas, y sobre todo, mucha falta de comunicación en todos los aspectos. Pero aquí seguimos compañerxs que queremos y seguimos sufriendo las acometidas de este estado terrorista. Que luchamos y sufrimos por el pueblo. El lema será muy bonito.”ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES”, pero ya sabemos que los muros de las prisiones van ha seguir estando ahí y cada vez más altos.

Cárcel=Tortura Desde dentro

A 31 años de la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, los actos de violencia en los espacios de privación de libertad, continúan existiendo de manera persistente. La permanencia de situaciones de tortura en 3/4 partes del mundo (Amnistía Internacional, 2014 ), requiere de propuestas creativas que representen soluciones reales para la prevención, reacción y sistematización de los casos. La definición de tortura universalmente aceptada es aquella contenida en la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas crueles, Inhumanos o Degradantes, aprobada en el año 1984 por la Asamblea General de Naciones Unidas, estableciendo en su artículo primero:

“se entenderá por el término “tortura” todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas”

Pero más allá de la noción ontológica del término, procuramos avanzar en el abordaje de la tortura, entendiéndola como un fenómeno social de carácter multidimensional. Las diversas instituciones que trabajan en el campo han demostrado que, a pesar de los numerosos instrumentos internacionales vigentes, la tortura y los tratos inhumanos y degradantes, lejos de ser fenómenos excepcionales continúan presentes en la gestión de los espacios de privación de libertad, aún en contextos democráticos en Estados de derecho. Sin embargo, la actual dimensión del fenómeno es aún desconocida, especialmente en lo que refiere a documentación de casos concretos, las circunstancias y frecuencias en los que éstos se desarrollan y el cauce que los mismos toman al ser comunicados y/o denunciados.

Cárcel=Tortura

Actividad en la calle Cárcel=Tortura

Nos hacemos eco del llamamiento publicado el domingo por el Grupo Pro Presxs de Madrid en el que denuncian la situación de José Adrián Poblete Darre, que lleva más de mes y medio en huelga de hambre y, aunque han puesto su caso en manos de un abogado, necesita «todo el apoyo exterior que se le pueda brindar», por lo que  piden a todas las personas solidarias «que sean sensibles con el problema de las torturas  en las prisiones, que escriban a José Adrián, demostrando así, también a los carceleros, que el compañero no está solo, que hay gente en la calle pendiente de él».

El pasado 24 de diciembre, José Adrián Poblete Darre se encontraba en la cárcel de Topas, en Salamanca, encerrado desde hacía ocho días en una celda del departamento de aislamiento, en aplicación de las «limitaciones regimentales» prescritas en el artículo 75 del reglamento penitenciario, con una ambigüedad que permite a los carceleros aislar arbitrariamente a una persona presa al menor incidente −en este caso una discusión sin importancia con el subdirector de seguridad, que le había provocado− y proponer su traslado a otra cárcel «por la seguridad y el buen orden de los establecimientos».

Reglamento Penitenciario. Artículo 75. Limitaciones regimentales y medidas de protección personal

1. Los detenidos, presos y penados no tendrán otras limitaciones regimentales que las exigidas por el aseguramiento de su persona y por la seguridad y el buen orden de los Establecimientos, así como las que aconseje su tratamiento o las que provengan de su grado de clasificación.

2. En su caso, a solicitud del interno o por propia iniciativa, el Director podrá acordar mediante resolución motivada, cuando fuere preciso para salvaguardar la vida o integridad física del recluso, la adopción de medidas que impliquen limitaciones regimentales, dando cuenta al Juez de Vigilancia.

3. Mediante acuerdo motivado, el Consejo de Dirección, en el caso de los detenidos y presos, o la Junta de Tratamiento, en el caso de penados, propondrán al Centro Directivo el traslado del recluso a otro Establecimiento de similares características para posibilitar el levantamiento de las limitaciones regimentales exigidas por el aseguramiento de su persona a que se refiere el apartado anterior.

4. Los acuerdos de traslado se comunicarán, en el caso de los detenidos y presos, a la Autoridad judicial de que dependan y, en el caso de los penados, al Juez de Vigilancia correspondiente.

Harto de soportar esta situación de abuso, decidió prender fuego al colchón, como acto de protesta y para obligar a los funcionarios a sacarle de la celda. Aunque el humo inundó la celda, y enseguida también la galería, y podía verse desde la garita de vigilancia exterior, los carceleros tardaron 37 minutos en abrir al puerta de la celda, a pesar  de los gritos de aviso y golpear de puertas del resto de compañeros encerrados en el módulo de aislamiento. Fue algo parecido a lo ocurrido el  27 de febrero en Puerto III, cuando murió Moisés Soto Moreno. A José Adrián estuvo a punto de pasarle lo mismo: cuando los carceleros le abrieron la puerta, estaba ya sin conocimiento, intoxicado por la inhalación de humo. El módulo tuvo que ser evacuado y los compañeros encerrados en él sufrieron amenazas de los carceleros, si denunciaban su tardanza en acudir, como en Puerto III el día de la muerte de Moisés.

Estuvo varios días en el hospital y después en enfermería, primero inconsciente por la intoxicación y más tarde completamente dopado, para que no causara problemas, de tal modo que no recuerda nada de lo sucedido al menos durante ocho días. Cuando consiguió recuperar la lucidez, se puso en huelga de hambre, aunque tuvo que dejarla «para que se me regenere lo que se me quemó». Como decía él mismo, en carta del 18 de enero: «Ahora estoy en mis cinco sentidos y quiero denunciar lo que pasa ahí, en Salamanca. En varias ocasiones me han matado a palos estos carceleros. Me han dejado sordo del oído izquierdo debido a las palizas. Amenazándome que Noelia y Pombo iban a tener graves consecuencias si yo denunciaba. Cuando empecé a despabilar y quería un abogado y quería ponerme en contacto con vosotros ¡Pum! Cunda fantasma sin avisar ni nada».

El 11 de enero fue trasladado a la cárcel de Madrid VII, en Estremera, y sometido a una «regresión de grado» (de segundo a primero), por «inadaptación manifiesta y grave a las normas generales de convivencia ordenada», con cuatro «expedientes disciplinarios» abiertos. En Estremera, sigue en régimen de aislamiento y decidió, el 1 de febrero, reiniciar la huelga de hambre para denunciar lo sucedido en Salamanca y reivindicar el acercamiento a su familia y la limitación de su condena a 20 años.

Con fecha de hoy, el compañero cumple mes y medio sin comer. Entre otras cosas, nos dice: «No a la sumisión, sí a la revolución. Nos podrán quitar la libertad, pero no nuestra dignidad. Un saludo para mis compas Pombo, Noelia, Xavi, Toni (…) y a todos los compas que luchan dentro y fuera de estos muros. Y ánimos a mis paisanos chilenos Mónica y Francisco. Un abrazo libertario que haga temblar estos muros». Podéis escribirle a la siguiente dirección:

José Adrián Poblete Darre
Centro Penitenciario Madrid VII
Ctra. M-241, km 5.750
28595 Estremera (Madrid)

Como dice la buena gente del Grupo Pro Prexs:

«También pedimos que llaméis al teléfono 91 875 00 00 y preguntéis por su estado de salud, para que estos malnacidos vean que hay gente en la calle que se interesa por él.

¡¡BASTA DE TORTURAS Y VEJACIONES A LAS PERSONAS PRESAS!!

¡¡BASTA DE DEJADEZ, CONNIVENCIA Y ABANDONO SANITARIO POR PARTE DE LOS DOCTORES “MENGELE” CARCELEROS!!

¡¡SOLIDARIDAD ACTIVA CON LXS PRESXS EN LUCHA!!

¡¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!!»

ASPRELA Cárcel=Tortura Desde dentro

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Transcribimos parte de un mensaje de correo electrónico donde una compañera que mantiene contacto con Javi nos cuenta por encargo suyo los motivos de la decisión que ha tomado: desde que fue trasladado a raíz de su huelga de hambre del año pasado a la cárcel de Puerto III y aunque había empezado a salir de permiso, su situación ha vuelto a empeorar mucho. Se ha visto acosado y provocado por algunos carceleros que lograron impedir a base de partes amañados su clasificación en tercer grado. Fue objeto de malos tratos y amenazas. Al morir Moisés Soto Moreno el pasado 27 de febrero, en el mismo módulo donde él se encontraba, por abandono de los carceleros, fue acusado por algunos de ellos de haber sacado la noticia a la calle. Le han metido un parte por eso y le han aplicado el artículo 75.1, en uso del cual le tienen ahora en aislamiento. Para hacer frente a todo eso, el miércoles, 9 de marzo, decidió empezar una huelga de hambre y sed.

Esto es lo que, entre otras cosas, nos cuenta la compañera: «escribo para dar 4 pinceladas de la situación por la que pasa Javier Guerrero Carvajal, preso en el Puerto III de Santamaría. Él mismo ha solicitado que su caso vuelva a ser expuesto, por lo que da carta blanca para difundir su situación por los medios que puedan tenerse por convenientes.

Javier Guerrero Carvajal ya salió a la luz cuando mantuvo una huelga de hambre de 133 días entre el mes de diciembre de 2014 y finales de abril del 2015 (al respecto: http://tokata.info/category/javi-guerrero/). Tras los más de cuatro meses de ayuno y en un estado de salud comprometido, Javi logró que lo trasladaran a su tierra –Cádiz– prometiéndole un tercer grado que nunca le llegó.

Cárcel=Tortura Javi Guerrero

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El día 26 de abril se celebra el juicio contra los 3 jóvenes de Lleida, acusados de obstrucción continuada de la justicia y amenazas a un carcelero del centro penitenciario de Ponent. El golpe represivo es una respuesta a los gestos de solidaridad que surgieron desde la calle en Lleida con la campaña Cárcel=Tortura, protesta protagonizada por presas y presos de todo el estado. En concreto se les acusa de participar con el “grupo de apoyo a presxs en lluita de Ponent” y de asistir como audiencia pública a los juicios contra Juankar Santana Martin, el cual durante su estancia en el CP Ponent fue represaliado por su actitud combativa y rebelde. Les piden 4 años de cárcel mas 18.000€ de pena multa.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura

En las cárceles de Córdoba, en Argentina, según la Agencia Para La Libertad:

Antes de conceder una libertad, ya sea condicional, asistida u otras, los jueces de ejecución penal te obligan a pasar por una pericia psicológica que consiste en varios test. Si las personas privadas de su libertad, cinco, diez, quince, veinte años, se muestran ansiosas el día de recuperar su libertad (porque esa pericia no se hace antes, sino que se hace el mismo día), el juez recomienda que te quedes seis meses más para que se te pase la ansiedad (otra condena). Muy mal les va a quienes no agachan la cabeza y contestan sí señor, muy tranquilamente. Y mucho peor les va a las personas que no aman a quienes los mantienen cautivos, a los que los maltratan y torturan diariamente. Los jueces de ejecución exigen que las personas desarrollen bien el síndrome de Estocolmo, que se enamoren de sus verdugos.

A quienes no se adaptaron al régimen denigrante al que son sometidas.

A quienes se quejan por no tener atención médica, por no tener acceso a la educación, una mejor alimentación, o simplemente diez minutos más en el patio.

A quienes reclaman por el fin de la requisa vejatoria.

A las personas que reclaman una mínima mejora a las monedas que el servicio penitenciario les da por salarios.

A las que destierran en cárceles lejanas de su familia y de sus afectos, si se quejan el estado les muestra que todavía les puede ir peor, para eso están los calabozos y pabellones de máxima seguridad, adonde el aislamiento es total.

Muy mal les va a quienes no agachan la cabeza y contestan sí señor, muy tranquilamente.

A quienes no quieren renunciar a sus derechos.

Los jueces de ejecución exigen que las personas desarrollen bien el síndrome de Estocolmo, que se enamoren de sus verdugos.

El poder judicial pretende que las personas se acostumbren a las injusticias. Que las naturalicen.

Estos señores que administran justicia, procuran que cuando la gente llegue a su despacho, no protesten por las condiciones paupérrimas en las que viven, pero si lo hacen, ellos desmienten de manera categórica la situación.

Entonces me pregunto, ¿quien tiene el problema psicológico?

¿No serán los jueces que no quieren enfrentarse a los conflictos negando su existencia? Esto sería una negación.

Aunque sospecho que el grave problema no es ese, y que ellos son bien conscientes de lo que hacen. Lamentablemente.

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