88 Personas Presas Solicitan En La Cárcel De Villena Medidas Reales Frente Al Coronavirus En Lugar De Privaciones Y Aislamiento

Ochenta y ocho personas presas en el módulo II de la cárcel de Villena (Alicante) se han dirigido al juez de vigilancia penitenciaria oficialmente a cargo de esa cárcel, aunque dudamos que ejerza realmente su función legal de «tutela  judicial efectiva» de los derechos de la gente presa, y al Defensor de Nadie, a quien llamamos así, igual que hacen siempre lxs presxs en lucha, porque tampoco creemos que defienda los derechos de ninguna persona como tiene encomendado por unas leyes tan hipócritas como la orgánica penitenciaria, que, aunque lo que regula y justifica en realidad es la muerte en vida, lo hace hablando constantemente de esos derechos y garantías cuya violación rutinaria tanto contribuye a disfrazar y mantener impune. Ochenta y ocho personas, pues, han entregado sendos escritos firmados por todas ellas, donde constan con ligeras variaciones las peticiones  que hace unos días presentaran una serie de organizaciones de defensa de los derechos humanos, grupos anticarcelarios y de apoyo a presxs, asociaciones de familiares, etc. a las que se han ido sumando algunas otras, hasta 56 ahora mismo, a través de un formulario en internet. No repetiremos esas peticiones, publicadas aquí recientemente y que se pueden encontrar picando en estas palabras coloreadas, y sintetizan un conjunto de medidas que pudieran afrontar realmente la epidemia de coronavirus en las cárceles respetando la dignidad y las necesidades básicas de las personas presas un poco más que las arbitrarias disposiciones de aislamiento de la calle y privación extrema de sus «derechos», ya sobradamente mermados, que se les está haciendo sufrir hace ya varios días. Reproducimos a continuación un texto publicado por lxs compis del Grup Anticarcerari del Camp de Tarragona La Corda, junto con un informe –que podéis encontrar siguiendo el enlace en rojo– sobre la situación creada en las cárceles por las supuestas medidas contra el coronavirus que no son más que una vuelta de tuerca más en la privación sistemática que se hace sufrir a las personas presas de todo lo que caracteriza a los seres humanos, algo muy parecido, aunque corregido y aumentado a lo que está pasando en la calle.

EL LUGAR DE LOS OLVIDADOS

La cárcel siempre ha sido el lugar de lxs olvidadxs. Un espacio donde la agresión y la tortura están a la orden del día. Lxs presxs no son solo agredidxs física y psicológicamente por carcelerxs a diario (y por la sociedad que legitima dichas agresiones), sino que la propia estructura de una cárcel y la precariedad de sus servicios hacen de este lugar un agujero. Desde el hacinamiento diario de presxs en módulos, hasta la mediocridad de sus servicios sanitarios (285 médicxs + 6 psiquiatras para 58.369 presxs en el estado español), dietas (se pasa mucha hambre y los alimentos son de mala calidad y sin contenido nutricional), higiene, reposo, intimidad… Y la lista es infinita si hablamos de falta de derechos básicos fundamentales. En cambio, la opacidad de sus muros y una sociedad cómplice hacen que tal vulnerabilidad y crisis humanitaria caigan permanentemente en el olvido.

Nada de esto es nuevo; en cambio, desde hace algunas semanas ha aparecido un ente nuevo, un “virus extremadamente contagioso” que pone en jaque a una sociedad entera; es capaz de detener parcialmente la maquinaria capitalista de varios estados. Aquí fuera nos imponen un confinamiento, una higiene y un largo etcétera de normas (en definitiva, una responsabilidad individual y colectiva) que acabarán por paliar las consecuencias. En cambio, la cárcel es carne de cañón. Se ha convertido en uno de los lugares más vulnerables frente a esta pandemia. Y es que un mismo virus (covid-19) no afecta por igual fuera que en un lugar donde la propia naturaleza y su estructura se caen a pedazos desde que se creó. No hay servicios sanitarios suficientes para cubrir las necesidades de posibles pacientes dentro de las prisiones; no hay espacios acondicionados para un aislamiento digno; no hay información ni medios de higiene para evitar posibles contagios; es impensable el confinamiento (¡aquí fuera es obligatorio!)….

No nos engañan, no es el virus quien amenaza; el virus solo pone de manifiesto, y con más fuerza, que la propia cárcel mata. La lucha no es solo hoy, la lucha es y será siempre.

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