Sobre las reivindicaciones de los carceleros…
Desde hace tiempo los carceleros del estado español mantienen un pulso con la administración para que se cubran todas las plazas vacantes que a día de hoy existen en las cárceles, con la excusa de que con tan pocxs trabajadorxs no se puede garantizar ni alcanzar los fines de la institución, que son la reeducación y la reinserción… ¡Esta afirmación es VERGONZOSA!
Para empezar, con las movilizaciones de octubre y las que tienen programadas para noviembre han conseguido bastante difusión gracias a los medios de comunicación de masas. Los cuales les han dado voz y la oportunidad de llegar a todos los rincones. Algo que jamás pasará con la lucha que están llevando nuestrxs compas presxs desde hace años, ésta siempre será invisibilizada.
Incluso, estas movilizaciones están siendo respaldadas por grandes sindicatos (como CCOO y UGT) que nunca moverán un solo dedo por las penosas condiciones y los ridículos salarios que reciben las personas privadas de libertad mientras trabajan durante su condena.
Utilizar la excusa de que, con las condiciones que tienen actualmente lxs carcelerxs (seguramente con una subida de sueldo se callarían), no es posible la reinserción… es lamentable. No es posible la reinserción de las personas presas porque la cárcel estigmatiza, porque la cárcel aísla, porque en la cárcel se tortura y se asesina. La reinserción no se encuentra dentro de las funciones de lxs carcelerxs, no existe ningún trabajo ni ningún taller que estas personas puedan realizar que realmente tengan unos objetivos tangibles y prácticos a la hora de su puesta en libertad. Además, se generan unas dinámicas y unas relaciones que para nada mejoran las que estas personas tenían en la calle antes de entrar en prisión.
Exigen un reconocimiento por su trabajo, ¿por qué no reconocen que hay carcelerxs que torturan, violan y vejan a personas encarceladas? Porque son cómplices con su silencio y su permisividad.
Quieren que se les reconozca como agentes de la autoridad, ¿para qué? ¿para continuar con los abusos de poder pero aún con más legitimidad? Son capaces de afirmar que “por no cubrir las vacantes no pueden asegurar la integridad de los internos ni de los propios funcionarios»… ¿Desde cuándo les importa la integridad de las personas presas? Si lo que ocurre diariamente dentro de las cárceles es todo lo contrario, estas personas son ridiculizadas, infantilizadas, amenazadas, etc. Exigen un protocolo de agresiones adecuado a la institución, amparadxs por una supuesta “alta siniestralidad laboral por las agresiones que sufren”. ¿Por qué no exigen el esclarecimiento de todas las muertes de presxs que son inducidas o enmascaradas?
Ningunx de lxs carcelerxs que están saliendo a las calles estos días responderán a estas preguntas, porque estamos de nuevo ante un juego del estado de bienestar en el que se pinta con buena cara a la gente trabajadora y responsable, que simplemente quiere una estabilidad para poder desempeñar las funciones correctamente, y, en este caso en particular, continuar con el buen desarrollo de uno de sus pilares más importantes: la seguridad. Mientras lo que realmente ocurre tras esos muros sigue estando oculto y olvidado en nuestra sociedad.
Este texto simplemente es un desahogo y un ataque a la institución penitenciaria y a sus esbirrxs.
Que continúe el apoyo a nuestrxs compas encarceladxs, que se sepa que no están solxs.
Colectivo Pronoia

Ante la huelga convocada por los carceleros españoles entre los días 17 y 20 de noviembre, el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión quiere expresar lo siguiente:
Como consecuencia de esta huelga, este fin de semana no habrá presx que tenga garantizado poder ser visitadx por familiares o amigxs. No es casual, además, que esta huelga comience en fin de semana, ya que el objetivo de estos carceleros perros del sistema es el de utilizar a lxs presxs como rehenes para hacer sus reivindicaciones. Asimismo y como en anteriores veces, las salidas al hospital serán retrasadas en detrimento de la salud de lxs presxs, las horas de patio se verán reducidas y, en general, convertirán la huelga en una herramienta perfecta para castigarlxs aún más.
En lo que respecta a los derechos de comunicación, hay que recordar cuales son las condiciones de lxs presxs políticxs: derecho al envío de dos cartas semanales y a la recepción de cuantas les lleguen, todas ellas intervenidas (son leídas por la dirección de la cárcel), normalmente por un plazo de alrededor de un mes a pesar de que la ley dice que el tiempo máximo de intervención es de 15 días; derecho a ocho llamadas de cinco minutos cada semana (intervenidas); derecho a recibir una visita semanal de 40 minutos (intervenida y con un cristal en medio); derecho a un vis a vis familiar de hora y media cada mes (intervenido) y, en caso de tener pareja, un vis a vis íntimo (este último y como excepción, sin intervenir).
En esta huelga camuflada de lucha obrera, los carceleros demandan una subida salarial pero, sobre todo, demandan poner en práctica un protocolo aprobado el pasado año que les convierte en Autoridad Pública y que daría por buena la versión de los carceleros que denunciaran haber sufrido agresiones por parte de presxs, aún cuando no presentaran parte de lesiones.
A la hora de hacer sus reivindicaciones, los carceleros citan de manera constante los ataques que sufren por parte de lxs presxs y la situación de desamparo que padecen. Sin embargo, la realidad es muy diferente y son lxs presxs lxs que sufren constantes ataques: palizas, incumplimiento de las normas que hacen referencia a derechos, falta de asistencia médica, módulos de aislamiento, humillaciones, insultos y un largo etcétera son el pan de cada día en las cárceles españolas, esos agujeros negros que en las televisiones nos presentan como hoteles de lujo. Todo esto con la impunidad que los muros y los jueces de vigilancia penitenciaria ofrecen a los carceleros.
No olvidemos que la cárcel (y por lo tanto también los carceleros) es uno de los pilares fundamentales de este sistema capitalista que pisotea las condiciones de vida de la clase trabajadora y que, por ello, no consideramos trabajadores a quienes viven de robar la libertad al resto. En las cárceles, excepciones aparte, solo encierran a trabajadorxs pobres y a militantes políticxs, y los carceleros no son más que los perros de los dueños de las prisiones.
Toda nuestra solidaridad a todxs lxs presxs y familiares que sufrirán las consecuencias de esta huelga de sindicatos reaccionarios.
En Euskal Herria, a 14 de noviembre de 2018.




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