No es que tengamos ni una pizca de fe en las instituciones supranacionales europeas para la prevención de la torura, pero es interesante observar como el gobierno español recurre a esos mecanismos internacionales de legitimación y lavado de cara para asegurarse impunidad y manos libres en la elección de los medios con que garantizar, no la vigencia de los derechos humanos, sino la del régimen de dominación al que todos esas “administraciones” sirven. Lo mismo que, como hemos visto, hace dentro de las fronteras del Estado español al designar «Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT)» a la Oficina del Defensor del Pueblo español, institución cuya actuación en este campo ha consistido, desde su creación en 1981, en ocultar la existencia de esa lacra en lugar de combatirla [ver artículo sobre el tema]. En este caso se trata de la designación por el gobierno, sin publicidad ni consulta, es decir, saltándose los preceptos formales correspondientes, del “juez estrella antiterrorista” Baltasar Garzón como integrante de la terna de candidatos a miembro del Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa (CPT), encargado de vigilar que no se cometan torturas. Un verdadero escarnio encomendar esta función a un magistrado de la Audiencia Nacional, tribunal de excepción que utiliza sistemáticamente la detención incomunicada, la cual ha sido denunciada como un espacio de impunidad que permite la existencia de las torturas y restringe derechos fundamentales de las personas detenidas por numerosos organismos internacionales (entre ellos la propia CPT) y relatores de la ONU, que han recomendado asímismo que los delitos de terrorismo también fuesen juzgados por los jueces naturales y no por la Audiencia nacional, como garantía del respeto de los derechos humanos de las personas detenidas. Muchas de las que lo han sido por orden de Garzón han denunciado torturas sin que este juez haya facilitado lo más mínimo la tramitación de las denuncias. Por razones como estas, una serie de asociaciones y colectivos han firmado una carta protestando contra esa candidatura.