Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Según un reportaje publicado por Vicent Almela en La Directa, cuya traducción al castellano insertamos a continuación, 4.000 personas presas trabajan en cárceles catalanas explotadas por el Centro de Iniciativas para la Reinserción (CIRE), con sueldos que no llegan ni a un tercio del salario mínimo interprofesional. Muchas de ellas denuncian vulneraciones de derechos laborales en relación con las bajas por enfermedad o accidente, con los despidos improcedentes, con la falta de medidas de seguridad o con las bajas cotizaciones a la seguridad social.

En fechas navideñas, la mayoría de la población sale a comprar regalos y todo tipo de decoraciones navideñas para sus hogares. En una treintena de establecimientos de toda Cataluña, como la tienda Orígenes,en la calle del Carmen de Barcelona, o Ahora Proximidad, en la calle Alcalde Rovira Roure de Lleida, se puede adquirir una gran variedad de productos de confección y artículos para el hogar de los que cuelga una etiqueta que no todo el mundo conoce: «Made in CIRE». Estas iniciales hacen referencia al Centro de Iniciativas para la Reinserción, empresa pública adscrita al Departamento de Justicia de la Generalidad de Cataluña que, según la publicidad institucional, tiene como objetivo «dar segundas oportunidades a las personas privadas de libertad a través de la formación y el trabajo» y «contribuir a la reinserción de un colectivo en riesgo de exclusión social».

Casi la mitad de la población penitenciaria en Cataluña trabaja de forma remunerada para el CIRE llevando a cabo tareas internas de los centros, como la lavandería, la cocina, el economato o la limpieza –lo que los internos llaman destinos–, o en talleres productivos ubicados dentro de los mismos centros penitenciarios o en naves externas, como el taller exterior ubicado en Raimat (Lleida), por el que la Generalitat paga un alquiler de 165.883 euros al año. En estos talleres se elaboran productos de confección, cerrajería, carpintería, imprenta y montaje industrial, que van a parar a centros educativos u hospitales públicos; pero también se comercializan en empresas externas «a unos precios muy competitivos» a través de un catálogo que se puede encontrar en la web del mismo CIRE, o bien se venden en tiendas de todo el territorio catalán mediante la marca propia «Made in Cire «. Según datos facilitados por el Departamento de Justicia, hasta 108 empresas privadas han contratado mano de obra o servicios o han adquirido productos del CIRE, durante 2019, a través de convenios de colaboración.

En una entrevista realizada por un trabajo universitario de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Pompeu Fabra en 2009, Xavier Farré –director de viticultura del Grupo Codorníu–, que entre los años 2000 y 2005 contrataba una media de cincuenta personas presas al año, reconocía que una de las razones por las que lo hacía era porque se trataba de «mano de obra barata y muy flexible, no se firman contratos ni se les despide, simplemente se llama al coordinador, se pide el número de personas que se necesitan para ese día y, si no se necesita a nadie, no vienen y sólo se cobra por día trabajado». En la misma entrevista, Farré argumentaba que «los presos cobran menos que un trabajador en libertad, así que ahorrábamos un euro por hora». Preguntado por las denuncias de explotación laboral de algunos de los reclusos, se expresaba de esta manera: «Hemos de tener en cuenta que la mayoría de los presos tienen un nivel cultural muy bajo y que este tipo de gente enseguida se siente explotada, porque se comparan con gente que se encuentra en una situación mucho mejor».

Aunque la Directa ha solicitado al Departamento de Justicia el listado de empresas que actualmente mantienen una relación comercial con el CIRE, el organismo público no ha facilitado esta información. Según la respuesta de su equipo de prensa, «en estos momentos el CIRE se encuentra en una fase de análisis y revisión», y pretenden que de ahora en adelante «las empresas asumirán los correspondientes compromisos para dar cumplimiento a los requerimientos en el ámbito de la transparencia «, reconociendo de facto la actual opacidad. Sin embargo, algunas personas presas confirman que están trabajando para empresas como El Caganer –que elabora figuritas tradicionales del pesebre explotando el trabajo de presos de Puig de las Basses–, Hygeco –filial de Mémora, que se encarga de confeccionar sacos mortuorios en Mas de ‘Enric– o la multinacional alemana Fischer.

De esta información no hay ningún testimonio documental, ya que las personas presas no firman ningún contrato cuando empiezan a trabajar para el CIRE y, por tanto, normalmente no saben para qué empresa lo hacen. El único documento que firman cuando comienzan la actividad laboral es un certificado de alta emitido por la Junta de Tratamiento que les permite salir de los módulos para desplazarse a trabajar, y una nómina u hoja de producción con sus retribuciones y cotizaciones a finales de cada mes. En ninguno de estos documentos se hacen constar las horas trabajadas.

Salarios y condiciones laborales fuera de la legalidad

Después de contactar con una veintena de personas presas que trabajan para el CIRE, tanto en talleres productivos como en destinos, y analizar sus nóminas, el sueldo medio que perciben gira alrededor de los dos euros la hora, con unas retribuciones medias mensuales de 170 euros por media jornada y de 280 euros por una jornada completa, y en algunos casos –sobre todo en destinos– sin ningún día de descanso a la semana ni días de vacaciones que, sin embargo, sí que se hacen constar en las nóminas.

A diferencia de lo habitual en cualquier otro trabajo, las personas que trabajan dentro de la cárcel no están sujetas a ningún convenio, ya que la relación laboral con el CIRE es especial y está regulada por el Real Decreto 782/2001. Según esta normativa, las retribuciones se calculan «a partir de una referencia sobre el salario mínimo interprofesional (SMI) vigente en cada momento y del rendimiento de cada una de las actividades desarrolladas en los talleres, ya sea por hora o pieza hecha». Aunque el reglamento es poco claro y no concreta un precio la hora para los trabajadores, las nóminas «de operario base» a las que hemos tenido acceso y las «hojas de producción» no llegan ni a una tercera parte del SMI, que actualmente es de 950 euros al mes. Desde el Departamento de Justicia no han confirmado ni desmentido esta situación, aunque aseguran que «a partir del 1 de enero de 2021 el módulo retributivo de referencia será, como mínimo, del 50% del SMI». Paradójicamente, dentro del órgano consultivo del CIRE hay una representación de los sindicatos CCOO y UGT.

Según cuentan las abogadas Solange Hilbert y Andrea Alvarado, expertas en derecho penal y laboral, «aparte de estos sueldos de miseria, las incapacidades temporales CIRE no se contemplan en el CIRE», es decir, si una persona se mete enferma y no va a trabajar, no cobra, y «resulta prácticamente imposible que a una persona presa le den la baja por accidente laboral», aunque raramente se cumplen las normativas de seguridad en los lugares de trabajo y resulta prácticamente imposible que se realice una inspección laboral dentro del CIRE. «No se hacen inspecciones en materia de prevención de riesgos laborales porque prácticamente no llegan denuncias y la inspección de trabajo opta por no actuar de oficio, aunque podría hacerlo», remachan. También aseguran que si una persona coge la baja por un largo periodo, lo más normal es que la despidan, y para el CIRE simplemente supone darle de baja desde la Junta de Tratamiento con una decisión administrativa. «Por tanto, no es necesario que le den ninguna explicación cuando le despiden, ni tiene derecho a ningún tipo de indemnización o compensación por parte del centro», concluyen.

La promesa de la reinserción, en saco roto

Yolanda Avilés y Penélope Sánchez son dos mujeres que pasaron por las prisiones catalanas y que actualmente se encuentran en libertad. Ambas han trabajado para el CIRE tanto en destinos internos como en talleres productivos para empresas externas. «Una vez pagas tu condena y deciden que ya estás rehabilitada, sales a la calle y te das cuenta de que has trabajado durante siete años de tu vida sin ningún día libre y más de ocho horas al día, y que de estos años sólo has cotizado ocho meses», denuncia Avilés. Este hecho, según las abogadas, se debe «a la precariedad de las prestaciones generadas, que hace que coticen muy poco al tratarse de jornadas parciales y, sobre todo, porque tienen salarios muy bajos».

Sánchez, por su parte, comenta que cuando salió de prisión le derivaron a un plan de trabajo en Zona Franca a través del programa Reincorpora –impulsado por la Fundación La Caixa–, de integración sociolaboral para personas que salen de prisión . «Me dieron de alta como persona discapacitada, sin serlo, para que así la empresa se beneficiara de las bonificaciones», detalla. Poco después encontró un trabajo por su cuenta en un chiringuito de playa. «Cuando ya no trabajaba para el CIRE tuve que aguantar cque me siguieran persiguiendo, pidiendo continuamente partes de conducta a mi jefa. Estaba en libertad, pero el CIRE era como un fantasma que me perseguía controlando en todo momento mi vida laboral», explica Sánchez.

Todas las personas presas entrevistadas para este reportaje coinciden en que el CIRE no cumple esa función de reinserción de la que hacen publicidad. «¿Qué trabajo va a encontrar, una vez fuera, una persona que ha estado  metiendo tornillos en una bolsa para Fischer durante seis horas al día?», se pregunta una mujer presa en Mas d’Enric que prefiere mantener el anonimato. «Los mismos técnicos del CIRE están de acuerdo en que deberían reforzar más los aspectos y planes formativos que ayuden a la persona a adquirir hábitos laborales y motivación para cuando salga y menos los productivos y el querer hacer negocio con la fuerza de trabajo de las personas presas», añade.

A pesar de estas condiciones, resulta sorprendente que casi la mitad de la población penitenciaria en Cataluña trabaja para el CIRE. Avilés y Sánchez explican que esto se debe a que el trabajo en prisión te da acceso a beneficios penitenciarios. «En tu programa individualizado de tratamiento (PIT) normalmente te marcan el trabajo como una prioridad; por tanto, si no lo haces, te resultará difícil poder acceder a una progresión de grado, a la reducción de pena o a permisos de salida, lo que provoca que muchas veces el trabajo sea un chantaje que se hace desde la institución, que está jugando contigo continuamente», se lamentan.

Algunas personas presas como Amadeu Casellas o Jaime Vicens han intentado en varias ocasiones denunciar desde dentro estas vulneraciones de derechos laborales a través de instancias, denuncias y comunicados. Según explica Vicens en una carta –actualmente se encuentra privado de libertad en Puig de las Basses–, «en los años noventa un grupo de presos nos movilizamos para llevar nuestras reivindicaciones al Tribunal Supremo. Logramos forzar que nos concedieron la cotización a la seguridad social y el derecho a paro, pero nos tumbaron la petición del SMI. Las personas que encabezamos este movimiento nos pasamos una buena temporada dando vueltas por las prisiones catalanas y nos metieron para siempre la etiqueta de irrecuperables e inadaptados al sistema penitenciario, con todas las medidas regimentales que ello supone para nuestra estancia en prisión».

Las personas sin papeles no pueden trabajar fuera, pero sí dentro de las cárceles

Según datos del Departamento de Justicia, alrededor de un 55% de las personas que trabajan dentro de los centros penitenciarios catalanes son extranjeras, y muchas de ellas se encuentran en situación irregular cuando entran en prisión. Aunque la ley de extranjería no les permite acceder al mundo laboral sin permiso de trabajo, sí que pueden trabajar mientras estén internas, gracias a una excepción que se acordó en el Consejo de Ministros español en julio de 2005 –y que en Cataluña regula la Circular 1/2013, sobre extranjería centros penitenciaris–, por la que cotizan igualmente a la Seguridad Social y tributan en concepto de IRPF durante el periodo laboral dentro de la prisión.

Para hacerlo posible, el Estado les genera un número de NIE temporal de la Seguridad Social que desaparece una vez han salido en libertad, de manera que su vida laboral en la cárcel no se contabiliza. Una vez salen en libertad, estas personas –a diferencia del resto de penados– no tienen derecho a ningún tipo de prestación –ni paro ni subsidio por excarcelación– y, al continuar en situación irregular y haber cometido un delito, la mayoría son expulsadas del país una vez comienzan a tener permisos o cuando acceden al tercer grado.

Según afirman las abogadas, todas las normas que afectan a las personas extranjeras en las cárceles vienen dadas por regulaciones o acuerdos internos que no tienen rango de ley, como instrucciones o circulares; por tanto, quedan en un limbo legal. «Conocemos muchos casos de personas extranjeras que han trabajado muchos años en prisiones catalanas y han sido expulsadas nada más salir en libertad o cuando accedían al tercer grado. Todo lo que han cotizado durante estos años en la cárcel no les sirve de nada ni tienen derecho a ninguna prestación, de manera que estas retenciones obligatorias acaban teniendo únicamente una finalidad recaudatoria».

Testimonios sobre el trabajo detrás de los muros

Hemos contactado, vía correo postal o a través de visitas a locutorio, con una decena de personas presas en centros penitenciarios catalanes para que nos contaran en primera persona su experiencia laboral en el CIRE. Algunas de ellas prefieren hablar con seudónimo por miedo a represalias por parte de las instituciones penitenciarias.

Marcos Cáceres (Brians 1): «No hay días festivos ni de descanso».- Entré a trabajar en destino de limpieza en enero del año pasado. En teoría, tenía que estar siete días a prueba, pero, debido a mi buen rendimiento, a los tres días, los técnicos del CIRE me dijeron que hablarían con la jefa de módulo para que me dieran de alta inmediatamente, lo que no pasaría hasta un mes más tarde. En este trabajo de limpieza no hay ningún día de descanso ni festivos, y la paga por media jornada es de 120 euros al mes. En mayo, me lesioné trabajando y estuve de baja, porque debía ser examinado por el traumatólogo. Esto me causó problemas con la jefa de módulo que, a principios de julio, me amenazó con hacerme la vida imposible si volvía a pedir la baja laboral. Antes de que me viera el traumatólogo, me cambiaron de módulo y el CIRE me despidió del trabajo.

Rubén Casado (Mas de Enric): «Me despidieron por coger unos bizcochos caducados».- Trabajo para el CIRE desde que entré en prisión hace cinco años. He pasado por todo tipo de faenas: talleres productivos, office, manipulador de alimentos, tareas de carga y descarga, etc. El pasado mes de junio fui despedido de mi trabajo en la cocina por coger unos bizcochos caducados que iban a ser arrojados a la basura, lo que los mismos trabajadores del CIRE y los funcionarios hacen cada día. Por ese motivo, fui amonestado con una sanción grave y despedido inmediatamente sin ningún tipo de explicación ni liquidación. Simplemente me dieron de baja y ya no volví a trabajar en ese destino. El próximo mes de junio tengo un juicio contra el CIRE por despido improcedente.

María Fernández (Mas d’Enric): «Incumplen sistemáticamente su propia legislación».- En mi nómina pone que soy «operaria base», aunque tengo un cargo de responsabilidad por dirigir un equipo de ocho personas en un taller productivo para una empresa del exterior. Según el real decreto que regula el trabajo en prisión, mi categoría sería la de «operaria superior» y debería cobrar mucho más. Por lo tanto, incumplen de forma sistemática su propia legislación. ¿Pero quién revisa y regula esto aquí dentro? Hace unos meses nos quejamos al responsable del CIRE de esta prisión y, literalmente, nos dijo: «Si tenéis algún problema con las condiciones laborales, acudid a los tribunales, pero ya os aviso que, de momento, hemos ganado todos los procedimientos judiciales iniciados contra nosotros».

Mohammed Akram (Brians 2): «Aquí si no produces, no ganas».- Empecé a trabajar por el CIRE en Brians haciendo cableado para coches para una subcontratista de la SEAT y otras marcas de coches, y desde entonces he pasado por diferentes trabajos, tanto en destinos (lavandería, panadería, limpieza, manipulador…) como talleres productivos, en diferentes cárceles. Aunque, en teoría, tienes derecho a baja laboral, sólo es retribuida en casos muy extremos. Aquí, si no produces, no ganas. Y, en caso de no tener papeles, tampoco cotizas. Si eres extranjero sin papeles, cuando estás trabajando dentro generas un número de la seguridad social que desaparece cuando sales de prisión y, cuando solicitas tu vida laboral, no consta que hayas trabajado en ninguna parte. No tienes derecho a paro ni a ningún subsidio por excarcelación. Muchas personas extranjeras son deportadas cuando están en tercer grado o salen de prisión; por lo tanto, todo lo que han trabajado dentro no les sirve para nada.

Manuel Martín (Lledoners): «Las condiciones de trabajo son pésimas».- Trabajo haciendo manetas de frenos para diferentes marcas de automóviles: BMW, Volvo, Renault, Mercedes… dentro de este centro a través de una subcontratista que desconozco. Trabajo cuatro horas y media al día y cobro entre 6 y 8 euros por jornada. No tengo nómina, sino una hoja de producción que me entregan cada mes y que te adjunto en esta carta. La faena aquí es pesada y nunca ocupas el mismo puesto de trabajo, sino que vas rotando por diferentes tareas. Las condiciones de trabajo son pésimas y las medidas de seguridad, inexistentes. No te dejan fumar ni comer y, para ir al baño, tienes que insistir mucho a los encargados. De hecho, por no poder aguantarme, más de una vez, he tenido que mear en una botella de agua vacía y continuar trabajando.

Rosa Blanco (Mas d’Enric): «cada día cobramos menos».- Para mí el CIRE es un monopolio de ladrones. Nos dan trabajo con unas condiciones laborales muy precarias porque después gastamos lo poco que ganamos en sobrevivir dentro de la misma cárcel debido a la mala calidad de la comida. Encima, cada vez cobramos menos. En 2009, un encargado de economato cobraba casi 500 euros, en 2012 bajó a 395 y ahora, en 2020, cobra por la jornada unos 250 euros. El salario mínimo sube fuera de las cárceles, pero aquí va al contrario. No tenemos contrato, sólo un documento que nos da de alta, y si nos ponemos enfermas no cobramos ni cotizamos. Trabajas siete días a la semana los doce meses del año. Aparte, dicen que hacen una labor de reinserción y te dan trabajo fuera, pero en cinco años que llevo aquí no conozco a nadie a quien hayan buscado otro trabajo. El CIRE es un negocio dentro de los centros penitenciarios de Cataluña,

Miguel Ángel Rivas (Brians 2): «Aquí, el trabajo funciona como un chantage».- Por trabajar aquí dentro se cotiza el mínimo, y sólo tienes derecho al paro una vez estás fuera. Aparte, el INEM te deniega el subsidio de excarcelación si has trabajado y cotizado durante tu estancia en prisión, porque siempre prevalece el paro sobre el subsidio. Yo, por ejemplo, he decidido no trabajar, porque no me quiero quedar sin la paga de la excarcelación cuando salga, ya que, con lo poco que cotizas por trabajar aquí, me sale mucho mejor cobrar la ayuda. Esto no es tan fácil porque en el programa individual de tratamiento (PIT) que te marcan para conseguir beneficios penitenciarios y permisos de salida te señalan el trabajo, junto con la escuela y los programas de tratamiento, como prioritarios en tu «proceso de reinserción «. Si no lo haces, normalmente, te acabas comiendo la condena a pulso y sin disfrutar de ningún permiso ni reducción de pena. Por lo tanto, es evitedente que el trabajo aquí dentro sí que funciona como un chantage.

Roberto Sales (Brians 1): «Toda la jornada de trabajo sin poderte sentar».- En 2015, trabajé para una empresa externa en talleres productivos colocando pegatinas en cajitas de frambuesas. El salario iba en proporción con el número de adhesivos que colocabas durante cada jornada; cobrabas 5 céntimos brutos por cada una. Jornadas laborales de cinco horas, con horario de mañana o tarde. Toda la jornada de trabajo plantado sin poder sentarte y sin ningún tipo de ventilación en verano, con temperaturas muy elevadas, lo que provocaba que se nos hinchan los tobillos al final de la jornada. Mi salario raramente superaba los 100 euros al mes. No conozco la empresa, pero sé que en el mismo taller se hacían otros productos para la empresa Germans Boada SA. También he trabajado haciendo la limpieza de locutorios, donde trabajaba más de 40 horas a la semana por 240 euros al mes.

Carles Romero (Ponent): «Nóminas de 80, 100 y 120 euros».- Aquí, en en la cárcel de Lleida, trabajo en talleres productivos, haciendo sacos mortuorios y baberos para empresas exterernas que desconozco. A mí sólo me dicen que trabajo para el CIRE y nunca he firmado ningún contrato. Básicamente, mi tarea aquí es coser y poner cremalleras. En talleres, cobras según produces. Yo, por ejemplo, trabajo cuatro horas al día todos los días de la semana, pero, claro, si no sabes coser bien, cobras una miseria. Nóminas de 80, 100 o 120 euros máximo. Algunas personas pueden llegar a cobrar un máximo de 250 euros por esta tarea, pero se deben matar a trabajar sin levantar la cabeza de la máquina ni permitirse un descanso.

Más información en Tokata sobre explotación en prisión

Explotación en prisión

Salhaketa-Araba convoca una concentración en Gasteiz, el martes próximo, 12 de enero, con intención de «visibilizar» lo que está pasando en la cárcel de Zaballa, donde han muerto seis personas presas durante 2020, la última el 25 de diciembre, aunque la dirección de la cárcel lo ha estado ocultando, al parecer, durante diez días hasta el 5 de enero, cuando lo ha hecho público, sin aportar otro dato sobre cómo ocurrió que el de que se trataba de de un hombre de 50 años. En vísperas de la trasferencia de las competencias sobre las prisiones al gobierno vasco, anunciada para marzo por los falsimedios hegemónicos, la ONG denuncia en un comunicado este oscurantismo y el hecho de que «este es el último preso de la macabra lista de muertos por falta de atención médica, negligencias, hiper medicalización y demás atrocidades dentro de la macro-cárcel de Zaballa», reclamando la «aclaración sobre las circunstancias por parte de la propia cárcel e Instituciones Penitenciarias» y señalando que hay que tener en cuenta «que la pandemia ha dificultado mucho la comunicación dentro-fuera y es más difícil hacer públicos los abusos», que es evidente «que la crisis sanitaria ha empeorado bastante la vida de las personas presas y sus derechos mínimos se han visto suspendidos sin ningún tipo de información, ni mucho menos criterios compartidos con los propios presos» y que los presos llevan ya muchos meses «totalmente aislados de lo que pasa fuera» sin apenas contacto con sus familiares y su entorno de apoyo. También se refiere el comunicado a la «terrible situación en la que se encuentran las familias que son las que están organizándose ante esta cruel incomunicación y pidiendo sus derechos básicos para tener un mínimo de contacto con lxs de dentro ya que las muertes solo afirman, una vez más, las consecuencias de esta total desconexión».

A través de las habitualmente distorsionadas noticias de la prensa servil, casi siempre basadas en fuentes del corporativismo carcelero, hemos sabido últimamente de la muerte de un hombre de 72 años en la cárcel de Soto del Real, el 19 de diciembre, de otro de 51 supuestamente suicidado en la cárcel de Alhaurín de la Torre el 30 de diciembre, de uno más que «apareció» ahorcado, en la cárcel de Ibiza, el 31, de dos que murieron por supuesta sobredosis en la cárcel de Campos del Río, el 3 de enero, de otra persona presa muerta en un hospital de Tarragona, trasladada desde la cárcel de Mas d’Enric, supuestamente enferma de COVID 19, y de otra más,  José Domínguez Pacheco, de 45 años, fallecido en la cárcel de Villabona (Asturias), la madrugada del 7 de enero, por causas aún sin determinar. Tampoco cesan la negativa de las administraciones carcelera y judicial a excarcelar a los grupos de riesgo, ancianos y enfermos graves, el abandono médico-sanitario, el suministro incontrolado de barbitúricos a los presos, el encarcelamiento de enfermos mentales, los malos tratos y torturas, legalizadas e ilegales, el régimen especial de castigo y todas esas cosas que matan a la gente presa con mayor o menor rapidez. La cárcel sigue matando en todas partes, entre el cínico oscurantismo de los responsables y su hipócrita indiferencia, compartida por la mayor parte de la sociedad, porque esa es la verdadera función de la máquina punitiva: condicionar abrumadoramente, debilitar, machacar, destruir más o menos lentamente a un sector de la población, haciéndole servir como chivo expiatorio de la servidumbre voluntario del resto.

covid19 La cárcel mata Muertes en prisión

Actividad en la calle Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021

Mohamed Achraf se encuentra haciendo el décimotercer turno de la Huelga de hambre rotativa por la salud y la vida de la gente presa. No ha llegado ningún comunicado suyo, cosa demasiado difícil, dada la situación de aislamiento e incomunicación absoluta que sufre desde hace más de quince años. Actualmente, cumplida hace más de un año la condena que pesaba sobre él, permanece retenido en prisión, víctima de un montaje de policía, carceleros y Audiencia Nazional, con una acusación inverosímil de ser el dirigente de una «red de radicalización islámica» en las cárceles. ¿Cómo podría haber desempeñado eses papel si lleva quince años con las comunicaciones intervenidas, hasta con sus abogados, y con un control obsesivo sobre sus más mínimos movimientos?

Por ahora han participado de esta acción: José Antonio Chavero Mejías, desde Madrid VII; José Ángel Martins Mendoza, desde Alicante II; Manuel Francisco Llopis Alfonso, desde Daroca; Erasmo San Pablo Tejedor, desde Alicante II; XXX, desde Murcia II; José Antonio Molina Barrilao, desde Madrid VII; Hermenegildo Alexis Méndez Ascensión, desde Daroca; Alfonso Martí Aracil, desde Alicante II; Xavier Corporales Barruecos, desde Puerto III; José Adrian Poblete Darre, desde Madrid V; Raúl Tomás Cuenca, desde Mas d’Enric, y Mohamed El Hichou, desde Alicante II.

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Dentro Y Fuera (Renovada)

Huelga de Hambre Rotativa 2020

No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! (Lista Actualizada, 4-I-2020)

Más información sobre el caso de Mohamed en Tokata

 

Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021

Miguel Codón Belmonte es un compañero que viene participando desde hace años en las luchas colectivas y que , por su estado de salud mental, debería haber sido excarcelado, en lugar de encerrado en departamentos de castigo o aislado celdas acristaladas. Lxs compis del grupo anticarcelario HENAS de Santander publicaron el siguiente texto, donde él mismo cuenta su historia carcelaria y explica su situación actual. La foto es de la marcha a la cárcel de Wad-Ras, em Barcelona, del pasado 31 de diciembre.

Con 9 años me metieron en un centro de acogida ya que recibíamos malos tratos yo y mi hermana por parte de mi padre y mi difunto abuelo paterno.

Todos los días me pegaban con una vara de junco o con el palo de la fregona. Cada día cuando llegaba del colegio me obligaban a hacer los deberes encima de la lavadora y tenía prohibido totalmente ver la televisión.

Un día cuando voy a clases de natación la profesora me vio todo el cuerpo lleno de hematomas y entonces denunciaron a los servicios sociales.

Decidieron tutelarme y meterme en un centro de menores.

Me metieron con 9 años en un centro donde había chavales de 16 y 17 años.

Empecé a fumar porros, tabaco y a beber… Aprendí a conducir y robé un Renault 5. Con 13 años, me pasaron a disposición judicial en el juzgado de menores de Zamora y me metieron en el reformatorio de Valladolid –Centro Regional Zambrana.

Estuve fugándome del reformatorio desde los 13 años hasta los 15 y entonces el juzgado de menores decidió ponerme en régimen cerrado. Estuve encerrado desde los 15 hasta los 18 que salí en libertad.

A los 6 meses de salir de la cárcel de menores, me metí en el garaje del cuartel de la Guardia Civil y quemé todos los coches y el garaje entero.

Me cogieron a los 2 días y me metieron con 18 años en la prisión de Topas preventivo. Tenía una petición fiscal de 37 años, se me acumularon todos los robos y por lo del garaje de la Guardia Civil me metieron «INCENDIO CON PELIGRO PARA LA VIDA Y LA INTEGRIDAD FíSICA».

A los 2 años y 9 meses me salió el juicio en la audiencia provincial de Zamora y me condenaros a 16 años y 10 meses.

Llevo ya casi 9 años y he pisado ya 17 talegos en España. Llevo 7 años en 1er grado y cada 6 meses me han estado haciendo cundas fantasmas.

Cada vez que un carcelerx me ha tocado la cara le he hecho una brecha en la ceja o le he roto una mano de una patada, me han esposado en pleno invierno en gallumbos a la pata de una cama toda la noche.

He estado en la prisión de A Lama en la acristalada de la enfermería 8 meses, sin nada en el chabolo y para llamar por teléfono o para salir al patio me han sacado esposado y ellos con chalecos, cascos, escudos y porras extensibles. Así durante 8 meses.

Y a fecha de hoy estoy en la celda acristalada de nuevo, sin nada y si necesito escribir tienen que llamar al jefe de servicios para pedir permiso y luego devolver el material.

Ahora como ya he dicho anteriormente estoy de nuevo en la acristalada sin nada, en la que llevo ahora 2 meses y me han pedido hace 3 días el traslado de prisión a Villabona, a Zuera o a Topas. Y me queda de condena hasta el 2031. Con los sumarios de lxs carceleros me sumaron 5 años más.

Esta es mi historia.

Miguel

¡¡¡¡ABAJO LOS MUROS!!!!
POR CADA CARCELERO SIN CABEZA, BARRA LIBRE DE CERVEZA

Para escribirle y acompañarle en su encierro:

Alfonso Miguel Codón Belmonte
Centro Penitenciario de Zuera
Autovía A-23, km 328
50800 Zuera (Zaragoza)

Cárcel=Tortura Indefensión jurídica Salud mental

Aunque en el cartel de arriba, publicado por lxs compis del Grup de Suport a Presxs de Lleida, sólo figuran dos nombres como participantes en sendos turnos de diez días de la huelga de hambre rotativa por la salud y la vida de la gente presa, eso no significa que esa lucha vaya a terminar el 20 de enero. Los carteles son para la lucha, no la lucha para los carteles. Acaba de llegar, con mucho retraso, la siguiente carta de Mohamed El Hichou anunciando que el compañero Daniel Sánchez López se suma a la lucha en el aislamiento de la cárcel de Villena. Adjunta instancias suyas solicitando se dé curso a escritos dirigidos a la SGIP y al Defensor de Nadie, comunicando su participación en la huelga, y otras tres, una suya, otra de de Daniel y otra de José Manuel Duró Sánchez, que hace el 14º turno de la huelga, comunicando «que el día 1-XII-2020 realizaré ayuno en solidaridad con los compañeros que tengo en las distintas prisiones del Estado español defendiendo los 14 puntos de nuestra tabla reivindicativa. Exigimos la libertad de los presos ancianos y enfermos graves, terminales y mentales y la aplicación de los arts. 104.4 y 196 RP» y exigiendo «que se mantenga fuera de contacto con la población reclusa a todo carcelero maltratador y torturador, el cierre inmediato de los departamentos de régimen cerrado y el fin del FIES CD». Ha llegado también otra carta de Alfonso Martí Aracil, desde otra de las galerías de aislamiento de la cárcel de Villena, con una serie de «partes disciplinarios» contra Rafael Montesinos Alacil, por incidenters con los guardias, autolesiones y quema de chabolos en otras prisiones, como Murcia II, Jaén y Albolote, y lxs compis de HENAS han publicado otros partes de castigo que les han llegado, con acusaciones como haberse autolesionado, destrozos en las instalaciones, hablar con otro compañero contra la prohibición de los guardias, etc., contra la misma persona y contra Alfonso. Como se puede deducir de todo eso y de lo que cuenta Mohamed en la carta que sigue, la lucha continúa, al menos en el aislamiento de Villena y aún es pronto para darla por terminada.

Aislamiento de Villena, 19 de diciembre de 2020

Estimado amigo, recibe un fraternal abrazo, deseándote muchísima salud tanto a tí como a las persona que te importan, y aprovecho paraa desearte felices fiestas.

Mañana comienzo la huelga de hambre rotativa, aunque estamos condenados a sufrir reveses y a cometer torpezas, así es como vamos aprendiendo, nuestro mérito está en haber tenido la fuerza de superar las adeversidades, de asumirlas… me siento fuerte y con mucha energía.

Dentro de estos inhumanos muros hay muchísima dejadez, la peña se siente impotente y los hay que no soportan el encontrarse en régimen cerrado, aunque no comparto el hecho de autolesionarse, aquí está de moda, se tragan pilas y lo que más me apena es la quema de las celdas, por lo que les pueda suceder. Siendo franco, como a mí no me demuestren ser guerreros, allá ellos, porque la traición y el chivatismo y el abuso que cometen con los jóvenes algunos reclusos que para mí son ratas y varios de ellos, aunque se encuentren en segunda fase, nos han acusado a mí y a Juan Manuel, compañero de lucha, de coacción y extorsión y de amenazarles de muerte, y hemos sido sancionados, todo ello con la complicidad de algunos carceleros, evidentemente. Lo hemos denunciado, porque esto es surrealista.

Te cuento que me encuentro saliendo en 91.3 con Daniel Sánchez López, que se une a nuestro colectivo, y aquí te envío las instancias del último ayuno y los resguardos de un par de denuncias que he enviado a la SGIP y al Defensor de Nadie, al igual que les estamos enviando las instancias a los compañeros de Lleida. Daniel sufrió una tremenda paliza por parte de los carceleros de Albocàsser, donde le daban por muerto, pero tiene más vidas que un gato. El otro día tuvo una videoconferencia por un sumario en Zuera. No podemos olvidarnos de los nuestros en estos momentos tan difíciles. Ahora le han notificado que tiene juicio, dado que prendió fuego a la celda y le acusan de atentar contra los carceleros. Como todos tenemos conocimiento del campo de exterminio que es Zuera, pues le molieron golpes y tiene jodida la cadera, y él está muy preocupado por las represalias que puede sufrir, que le trasladan al juicio oral que tiene el 14 de enero, a ver si se puede hacer algo.

Me escribió Toni, mi gran amigo y le respondí, es mucho lo que le admiro, aprecio y respeto, es una enciclopedia, ja ja ja ja, y me cuenta que está muy liado con los estudios. También recibí noticias de Poblete e igual le contesté. Es muy importante y necesaria la comunicación entre nosotros, dado que somos na familia, y tener conocimiento de cómo se encuentran unos y otros. En estos días, intentaré hacer llegar un comunicado para que se cuelgue en la web. Aquí estamos muy activos y, como siempre, agradecemos vuestro apoyo incondicional y humanidad, y estamos poco a poco consiguiendo metas, entre los de dentro y los de fuera, somos hombres y mujeres libres, nos preservamos de las bestias inmundas, de sus máquinas y maquinaciones, pero somos firmes y no cedemos a sus imposiciones, la única luz que veo es la lucha y día a día seguir defendiendo nuestros ideales y convicciones. Bueno, amigo, me despido de boli, pero no de corazón, saludos a la peña. ¡Fuerza y resistencia! ¡Salud!

Mohamed El Hichou El Yaziji

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Dentro Y Fuera (Renovada)

Huelga de Hambre Rotativa 2020

No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! (Lista Actualizada, 4-I-2020)

Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021

Hemos recibido por correo electrónico el siguiente mensaje en lengua gallega que hemos traducido lo mejor que hemos podido.

¡Buenos días! Ahí va la info para unirte a la acción este jueves 31 de diciembre:

La supuesta crisis sanitaria ha servido en los últimos meses para endurecer las condiciones de vida de las personas presas, hasta el punto de ver sus derechos recortados de forma brutal, la mayor parte del tiempo sin explicaciones y con criterios totalmente arbitrarios. Esta es la situación en la que te encuentras actualmente viviendo en el centro penitenciarioa de A Lama, donde las comunicaciones vis a vis continúan suspendidas, después de tres meses, por decisión de la dirección de la prisión, responsable de estas medidas.

Al mismo tiempo que en otros centros penitenciarios, tanto en Galicia como en el resto del Estado Español, en contextos y condiciones similares o incluso más graves en términos de incidencia de coronavirus, se buscaban medidas para posibilitar las visitas y el contacto entre familiares y presos, la dirección de A Lama pretende que pase la Navidad y nos conformemos, como mucho, con una videollamada de 10 minutos, después de tres meses sin poder abrazar a nuestros seres queridos.

¡Estamos hartas! Familiares, amistades y personas solidarias, de los abusos que está sufriendo la población reclusa. Pidamos explicaciones por este desprecio por nuestros derechos. Queremos saber:

– ¿Cuál es la gravedad «excepcional» de la situación epidemiológica que obliga a que en A Lama no se realicen vises?

– ¿En qué condiciones están dispuestos a devolvernos nuestro derecho?

– ¿Quién lo valora y con qué criterio

– ¿Y por qué no se aplican otras medidas que no supongan una vulneración tan grave de los derechos de las personas presas?

Queremos mostrarles nuestra indignación, porque estamos hartas deque jueguen con la salud de las personas presas y con la nuestra. Porque la privación de contacto, el aislamiento, como se está viendo fuera, tienen impacto en la salud mental (aumento de suicidios y necesidad de medicación).

El 31 de diciembre vamos a calentarles los oídos, que les quede bien claro: ¡Por supuesto que no toleramos su desprecio!

Llamad al CP de A Lama (986758000), el 31 de diciembre, de 10 a 13:30

¡Abajo los muros! ¡Apoya y difunde!

Actividad en la calle covid19

Charla con Miguel Amorós sobre la pandemia en Tokata Y Fuga 12-XII-2020

En tus textos sobre ella, cargas el acento en el hecho de que la crisis del coronavirus ha supuesto una vuelta más de la tuerca del control social estatal en el tornillo del desarrollismo capitalista. Dices que “estamos participando como masa de maniobra en un ensayo general de defensa del orden dominante frente a una crisis global”, un proceso aparentemente desencadenado por la pandemia que podría haberlo sido por cualquier otro entre los muchos efectos nocivos de la “sociedad del crecimiento infinito”. ¿Nos podrías ampliar un poco esa perspectiva?

La pandemia existe y sabemos que su letalidad es baja, que es tratable por los medios habituales y que el ritmo de los contagios evoluciona de forma similar a otras enfermedades infecciosas respiratorias como la gripe. Por otra parte, sorprendentemente, a nadie parece alarmar el saldo de muertes en el mundo por cáncer, hambre, contaminación, diabetes, infartos, tuberculosis, paludismo, sida, hepatitis, suicidios o accidentes de tráfico. Entonces, si tanta dolencia nunca ha forzado medidas de excepción como la mascarilla, la distancia, el rastreo, el toque de queda o el confinamiento, ¿cuál es la base médica que las justifica en el caso de la Covid 19? ¿Problemas de seguridad asociados? No parece que sea el caso. El virus simplemente evidenció el mal estado de la salud pública y de la asistencia a mayores saturando hospitales y funerarias. La reacción desproporcionada por parte del gobierno obedece a una estrategia de choque que aprovecha una supuesta crisis sectorial para introducir cambios involutivos. Los regímenes que se entretienen con formalismos democráticos se saben débiles para afrontar una situación crítica con debates públicos y se decantan por la medicalización, o sea, por encararla como si fuera un grave problemas médico solucionable únicamente con medidas de emergencia que van más allá de la medicina. Para imponerla recurren al miedo. Gracias a la comunicación unilateral, ha sido factible la expansión de una psicosis de resultados horribles para la convivencia, pero excelentes para el modelo autoritario entronizado por el estado de alarma.

¿Cuáles son para tí las verdaderas causas?

Las hay de varios tipos. Primero, una combinación de ignorancia, inercia y temor gubernamental a medidas contraproducentes. Segundo, la crisis general del modo de vida capitalista, el lado oscuro de la insostenible industrialización del vivir. El hacinamiento, la hiperactividad, la hipermovilidad, la destrucción del territorio (luego de los hábitats de las especies animales), la alimentación industrial, la polución y un muy deficiente sistema de protección sanitaria, son los verdaderos responsables de la pandemia. El capitalismo ha tocado techo y se ha vuelto totalmente insalubre. Tercero, la reconversión digital de toda actividad planetaria.

¿A qué te refieres cuando hablas de choque de intereses dominantes contradictorios?

Entre las elites planetarias hay diferencias enormes sobre el modo de conjurar la crisis global, o por decirlo de forma más actual, la pandemia económica. Unas confiesan su preocupación por el cambio climático o la suerte de los refugiados y son partidarias de un gobierno mundial, de mantener la parafernalia democrática y del capitalismo verde. Las otras niegan la importancia del calentamiento global y levantan barreras contra la inmigración; están a favor de un enroque nacionalista, de un modelo chino de Estado y de un desarrollismo sin color.

Hablas de administración de la catástrofe y rearticulación de la megamáquina. De un gran avance en profundidad y extensión de la sustitución del “Estado social” por el Estado policial. De desmantelamiento de la sanidad pública, de medicalización y aún mayor crecimiento del poder de las multinacionales farmaceúticas. De dictadura sanitaria.

El poder (la megamáquina) se está reconfigurando a nivel estatal, financiero y tecnológico, y si en el terreno médico eso se manifiesta en la expansión de la industria privada de la salud y el avance de las grandes corporaciones químico-farmacéuticas, en el el terreno administrativo equivale a un desarrollo del área policial y una regresión en la política. Hoy podemos hablar de una dictadura legitimada por supuestas urgencias sanitarias cuya causa se atribuye a un temible enemigo microscópico del que solo las vacunas de las multinacionales nos pueden salvar.

Describes grandes progresos de la alienación: digitalización social, imperio indiscutido de la mentira espectacular, catastrofismo, gobierno del miedo, estadísticas manipuladas, estudios científicos interesados; desplazamiento de la soberanía a instancias cada vez más incontrolables; gestión técnica de los excedentes de población…

Los rápidos cambios producidos desde principios de año por las medidas restrictivas han alterado considerablemente las relaciones sociales y aumentado todavía más la presión sobre la población excedentaria, la gente excluida del mercado laboral, que cada vez resulta más costosa de asistir. También ha expandido en ciertos sectores conformistas una mentalidad sumisa e histérica, incapaz de razonar, propensa a la obediencia ciega y a la delación, típica de los sistemas totalitarios. La digitalización, los medios de comunicación subordinados, la ciencia sobornada y la policía omnipresente son las herramientas de esa forma extrema de alienación, debido a la cual los gobernados ceden gustosamente su soberanía nominal al Estado y a las instancias superiores que determinan sus decisiones.

¿Esos cambios en el régimen mundial de dominación y explotación son, entonces, irreversibles? ¿Se ha acabado lo que se solía llamar “democracia”? ¿Se está produciendo un salto cualitativo en la mundialización del mercado y su imbricación con el sistema tecnológico? ¿Qué es lo que tú ves venir?

El poder ya no puede dar marcha atrás. Todas las mudanzas venideras apuntarán en la misma dirección, la de la barbarie. Lo que dicen «democracia» y no lo es, en la medida en que responda al salto cualitativamente autoritario de la globalización, será visiblemente lo que ya era en esencia, una dictadura suavemente golpista y tecnológicamente bien equipada.

Conspiranoia y negacionismo, colaboracionismo izquierdista, sumisión servil y dependencia declaradas de la población, profundización en el ciclo trabajo-consumo, entrega a los dictados de los dirigentes, obediencia incondicional. ¿Galerías de un mismo laberinto?

La información vertical, la mentira generalizada, la demagogia dirigente y sus frutos emponzoñados ‒las fake news, la negación friki y la obsesión complotista‒, son en efecto, junto con la servidumbre voluntaria, el control disciplinario y el consumismo acentuados, las características principales del panorama actual.

Perspectivas reales de resistencia y autodefensa.

La profunda desconfianza de las masas ante las improvisadas vacunas, el incumplimiento relajado de las medidas impuestas, la indignación del personal sanitario, la disidencia entre investigadores y la instalación de urbanitas en los pueblos, son síntomas de que la sumisión a los imperativos de la supervivencia metropolitana no es general y ni mucho menos automática. La credibilidad de quienes nos gobiernan no está en su mejor momento y su capacidad de maniobra es más bien limitada. Falta, eso sí, una alternativa civil activa que lleve a plantear la transformación radical del modo de vida, o sea, la salida del capitalismo. Ha de quedar claro que es necesario para la sociedad autogobernarse. La desobediencia, que ya es abundante, la protesta, que no escasea, la autonomía y el gusto por la verdad, casi ausentes, son únicamente los primeros pasos de una revuelta posible que reinvente la salud, los cuidados, la enseñanza, los transportes, el urbanismo, la vida cotidiana, la administración, la política…

El Estado Con Mascarilla

La Nueva Anormalidad. Un Suave Golpe De Estado

covid19 Sociedad-cárcel

Actividad en la calle

Hablamos del momento actual de la propuesta de lucha colectiva que ha dado lugar, a su vez, a la huelga de hambre rotativa por la salud y la vida de la gente presa, en su 12ª semana. Empezamos a hacer un balance, no muy positivo por desgracia, de lo experimentado hasta ahora. En ese contexto, nos hacemos eco de las acciones «anticarcelarias» navideñas, gestos conmemorativos, que tan fácilmente se convierten en un especie de ritual, pagando su tributo de apariencias al antipunitivismo, para poder olvidarse de las cárceles el resto del año, en muchos casos, y en las que se puede apreciar una grave pérdida de autonomía de los grupos libertarios y su cada vez más dudosa existencia.

Actividad en la calle Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 Radio: Tokata Y Fuga