CARACTERES GENERALES DEL SISTEMA DE LA VIDA PENITENCIARIA
La vida en prisión, más allá de las idílicas declaraciones de los principios contenidas (1) en los instrumentos normativos penitenciarios, viene caracterizada, en la dura realidad de las cárceles por las siguientes notas (2):
- Se trata de un sistema que aspira a ser total, omnívoro, omnicomprensivo de todos los aspectos vitales de los reclusos.
- El sistema de vida penitenciaria se presenta, consecuentemente a la nota anteriormente apuntada, como autosuficiente, es decir, exclusivo y excluyente de cualquier otra pauta de vida para los reclusos.
- La incomunicación es otra de las características principales del entorno penitenciario, es decir, su impermeabilidad frente los influjos de la sociedad que lo rodea. Difícilmente, desde tal perspectiva, es posible alcanzar a través de la estancia en prisión objetivo resocializador alguno.
- A tenor de lo anterior, el entorno carcelario atiende a sus propias pautas de funcionamiento, muy distintas de las vigentes en la sociedad. Si el penado se aclimata a aquellas, su regreso a la libertad será sin duda traumático, por cuanto tendrá que volver a reprogramar su conducta para adaptarse al nuevo hábitat.
- La milimétrica reglamentación del régimen de vida conduce a un peligroso automatismo en la personalidad de los internos, sesgando y anulando así todo brote de iniciativa propia, responsabilidad y autogestión por parte de los mismos. Esto tampoco facilitará, precisamente, la futura reinserción social del individuo.
- A consecuencia de las notas precipitadas, la falta de responsabilidad, unida a las consiguientes desmoralización y desmotivación, acabará, en un buen número de casos, por instalarse en los individuos encerrados en presidios. Nada puede haber más nocivo para su reeducación.
- La violencia y la coerción, omnipresentes a través de múltiples manifestaciones en el ámbito carcelario, tampoco coadyuvarán, en absoluto, a la reforma del sujeto y al abandono de sus antiguas pautas delictivas.

