Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Mohamed Achraf cumplió una dura condena (en cuanto a condiciones y duración) en octubre de 2018. Sigue en prisión desde entonces pues una nueva operación policial, “Operación Escribano”, contra una supuesta red de radicalización con fines de captación, le mantiene encerrado en régimen preventivo. Todo carece de fundamento pues esta operación se nutre del testimonio de confidentes. Mohamed Achraf tiene todas las comunicaciones intervenidas, incluso con su abogado. Por tanto, si hubiera desarrollado algún tipo de relación con otras personas, esta relación sólo se habría podido producir con la connivencia de la dirección y el personal penitenciario. Su abogado sostiene este último argumento para reclamar la libertad de Mohamed. Por otra parte, resulta sorprendente –si verdaderamente creen que existe tal red y tal sospecha sobre su capacidad reclutadora– que le hayan trasladado de cárcel en más de una decena de ocasiones. Ningún informe policial respecto a estas acusaciones había sido presentado hasta hace bien poco a las autoridades judiciales aunque interesadamente se iban filtrando informaciones a la prensa que se han incluido en dicho informe.

El juicio se celebra en la Audiencia Nacional esta semana entre el 4 y el 9 de julio.

Mohamed (Abderramane Tahiri es su verdadero nombre, aunque siga constando en las bases de datos policiales, judiciales y penitenciarias con su alias) es un preso que se ha dignificado en la lucha y la resistencia a la cárcel. Ha participado en luchas y huelgas de hambre, con carácter rotativo, por la salud de las personas encerradas y por una propuesta de reivindicación colectiva de 14 puntos. Se ha mostrado solidario con la situación de otras personas presas, haciendo una petición de solidaridad hacia estas personas. Esperamos que el juicio no sea una representación simbólica, una teatralidad donde la decisión está tomada de antemano, y que Mohamed pueda obtener la libertad que lleva anhelando tanto tiempo(hasta se le negó la sustitución del resto de condena por la expulsión cuando a otros presos en situación y condenas similares se les había aplicado).

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Política criminal Sociedad-cárcel

A finales del pasado mayo informábamos de la amenaza de cárcel que pesaba sobre Jean Marc Rouillan si no pagaba 18.000 euros a las supuestas «víctimas» de las mismas declaraciones por las que estaba terminando de cumplir la condena de cárcel que ahora ha desautorizado el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Se libró de entrar otra vez en la cárcel a principios del mes pasado porque, con aportaciones solidarias, se logró reunir la suma exigida dentro del plazo fijado. Ahora es él quien debe ser indemnizado por el Estado francés por la desproporcionada condena sufrida. En la web de La Directa publican hoy un artículo explicando los detalles y dando voz a Jean Marc sobre el asunto. A continuación, una traducción al castellano del original catalán.

Estrasburgo condena al Estado francés por haber encarcelado a Jean-Marc Rouillan por enaltecimiento del terrorismo

El gobierno francés deberá indemnizar al ex miembro de Action Direcbérsela hecho cumplirte con 15.000 euros a modo de reparación por ocho meses de privación de libertad. La sentencia sienta jurisprudencia en el ámbito europeo y rechaza la actual severidad penal porque tiene un efecto «fuertemente disuasorio en el ejercicio de la libertad de expresión».

“Cuando leí la sentencia pensé inmediatamente en Pablo Hasél y Valtònyc”, afirma con convicción Jean-Marc Rouillan, ex miembro de los grupos armados MIL, GARI y Action Directe, que recientemente ha conseguido un relevante hito judicial con el sello del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH). La sección quinta del TEDH, por unanimidad de siete jueces procedentes de Irlanda, Letonia, Ucrania, Mónaco, Montenegro, Noruega y el Estado Francés, ha estimado que “la injerencia en la libertad de expresión del demandante que constituye la pena de cárcel que le fue impuesta no era necesaria en una sociedad democrática”. De ahí que el tribunal concluya que se ha violado el artículo 10 de la Convención Europea de los Derechos Humanos y condena al Estado francés a indemnizar a Rouillan con 15.000 euros por los meses que sufrió de privación de libertad.

La sentencia se publicó el 23 de junio y, según diversas fuentes jurídicas consultadas, supondrá un antes y un después en la jurisprudencia de todos los casos de condena a penas de prisión por delitos de enaltecimiento del terrorismo en el marco de las distintas legislaciones de los países que han firmado la Convención Europea de los Derechos Humanos y que, por tanto, deben acatar de facto las sentencias del TEDH. La sentencia no cuestiona la persecución judicial del enaltecimiento del terrorismo, pero pone el foco crítico en la proporcionalidad de la pena. “Las instancias nacionales deben mostrar moderación en el uso de la vía penal, especialmente en lo que se refiere a la ejecución de una pena de prisión, que tiene un efecto fuertemente disuasivo en el ejercicio de la libertad de expresión”, asevera en tono de enmienda hacia las autoridades judiciales francesas responsables de la pena de dieciocho meses de cárcel contra Rouillan –de los que cumplió ocho–, ratificada en las más altas instancias, después de que se presentaran recursos de apelación y casación. Los hechos juzgados hacen referencia a unas declaraciones de Rouillan en un programa de radio, en las que calificó a los militantes yihadistas que atentan en territorio francés como personas con “coraje”, aunque las palabras se sacaron de contexto porque en la misma entrevista decía que eran “salvajes” y “crueles” por el terror indiscriminado que propugnan.

“Todo esto ahora es para mí una militancia muy ‘democrática’. Me he pasado la vida diciendo que todo en la lucha son los actos, y acabo la vida preocupándome del derecho a la libertad de expresión. Qué paradoja. Milito por hacer un juicio a las leyes de mi país”, reflexiona Rouillan, que hace un balance positivo de haber insistido en llevar el caso hasta el Tribunal de Estrasburgo. Cuando salió por primera vez de prisión, le prohibieron hablar de los hechos por los que había sido condenado –el de mayor impacto, el asesinato del director general de Renault Georges Besse en 1986, después de un despido masivo de trabajadores. Entonces, durante una entrevista, respondió a una de las preguntas de esta manera: “no puedo hablar de esto, pero el hecho de no poder hablar de ello ya es una respuesta, habría podido hablar de si me hubiera arrepentido”. Por estas palabras, fue devuelto a prisión cerrada desde la situación de semilibertad en que se encontraba.

“La acción revolucionaria te lleva a una lucha permanente entre las presiones para convertirte en un arrepentido y la voluntad de seguir teniendo un pensamiento revolucionario. Me decían que era un loco y que hoy todavía esté implicado es insoportable para ellos. Me daban a escoger entre cerrar la boca e ir al campo a vivir de forma silenciosa o volver de nuevo a la cárcel”, recuerda.

En cuanto al actual escenario de retroceso en los derechos y libertades todavía ve un pequeño resquicio en el ámbito judicial. “Vamos hacia una situación muy dura en Europa. El sistema está totalmente en crisis, su base de funcionamiento es la represión, el control de la población, la desaparición de la oposición visible, por lo que la libertad de expresión es un campo de lucha. E irá a peor, porque temen una sublevación. Seguirán con la máscara de la democracia, pero con las manos de la dictadura”, sin poder huir del pesimismo de cara al futuro más inmediato.

Y lo concreta con su experiencia respecto al movimiento de los chalecos amarillos. “Hemos empezado a conocer un movimiento de población precaria muy despolitizado, poco organizado, que oscila entre posiciones revolucionarias contra las élites y posiciones de extrema derecha, poder fuerte y militarización. Debemos estar presentes en el movimiento para politizarlo y fijar la posición revolucionaria. Si no lo hacemos está claro que vamos hacia el autoritarismo fascista”.

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Aprovechando que estaba en Valencia para presentar su libro, recientemente reeditado en castellano, «Una dura batalla por los recuerdos», entrevistamos a Margrit Schiller, que participó en los años 70 del siglo pasado en la Fracción del Ejército Rojo (RAF) alemana y estuvo presa por ello siete años, varios de ellos en el régimen de tortura blanca por aislamiento y privación sensorial que aplicó entonces el Estado alemán, para destruirlas, contra las personas que calleron presas por enfrentarse a él armas en mano, y sirvieron como conejillos de indias para los regímenes carcelarios de castigo especial que se usan hoy en todo el mundo contra los más rebeldes, habiendo incorporado el estado de excepción a la normalidad legal y a la rutina punitiva. Hablamos con ella de todo eso, de sus años de exilio y de otras experiencias, y también del presente y de la necesidad y posibilidades actuales de una lucha social generalizada.

Una dura batalla por los recuerdos

Margrit Schiller en Pikara magazine

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Cadena perpetua Internacional

Hace ya algunos años (2014, 2015) hicimos un llamamiento a la solidaridad de la gente sensible para que que se pudiera reunir a un niño de 8 años que estaba en un centro de menores bajo la tutela de la Junta de Castilla León con sus padres que ambos estaban en prisión. El llamamiento era en especial  para con su madre si, como era humano, se le concedía la libertad condicional. Esa información la puedes encontrar  AQUÍ

Años más tarde la trituradora que es la cárcel ha hecho el daño suficiente en el cuerpo del padre, Alberto Romero Varela, que se encuentra muy grave y sin tratamiento alguno y que incluso el cuerpo médico de esta prisión ha pedido su excarcelación. Nos hacemos eco del llamamiento a la solidaridad con él y, tal cual, lo reproducimos.

Alberto Romero Varela de 56 años de Cubillos del Sil, EI Bierzo (León), actualmente preso en el centro penitenciario de Teixeiro, se encuentra gravemente enfermo. El propio médico de esta cárcel de Teixeiro ha pedido la excarcelación de Alberto y supuestamente debería de estar en la Junta de tratamiento.

Alberto Romero Varela padece de Neoplasia de unión rectosigmoidea de carácter estenosante y tumor sincrónico (CE) de región orofaríngea (amigdalar) izquierda con metástasis ganglionar ipsilateral.

Tiene tres citas pendientes para consulta externa o prueba diagnostica en el hospital clínico universitario para las fechas 27/6/2022 a las 09:40, 1/07/2022 a las 11:00 y 13/07/2022 a las 17:35 y de las cuales nadie sabe nada en prisión.

Según las leyes penales (artículo 91 CP) y penitenciaria (artículos 104.4 y 196 RP), debería ser clasificado en tercer grado y puesto en libertad condicional, por tratarse de un «paciente muy grave con enfermedades incurables».

Considerando, al mismo tiempo, que la deficiente sanidad penitenciaria no posibilita que reciba un tratamiento médico-sanitario equivalente al que tendría derecho en la calle cualquier ciudadano o ciudadana, no llegaría a cumplir su condena que finalizaría en el 2024, falleciendo dentro de prisión.

Reclamamos su liberación para que pueda recibir tratamiento oncológico y unos cuidados médicos adecuados y, si tiene que morir, sea dignamente y rodeado de su familia.

La cárcel mata ¿Salud carcelaria?

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Este fin de semana, los días 17, 18 y 19 de junio se llevará a cabo el Tattoo Circus Euskal Herria en el barrio libre de Errekaleor en Gasteiz. Unas jornadas en apoyo a las personas presas, con una posición anticarcelaria. En el programa de Hala Bedi Suelta La Olla,  hablan con gente de la organización de esta edición de 2022 para saber más acerca del Tattoo Circus y de la programación de este fin de semana. A continuación,  la entrevista y la programación.


Aquí podéis ver el cartel

Actividad en la calle

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¿POR QUÉ MUERE NUESTRA GENTE EN LAS CÁRCELES?

¿No será por la suma de tratos crueles, inhumanos y degradantes de todo tipo que se le hace sufrir en ellas cotidianamente?

Porque allí son habituales las torturas y malos tratos. Existe un régimen de castigo que destruye física y mentalmente a sus víctimas. Se traslada arbitrariamente a la gente, desarraigándola de su entorno social y familiar. Se obstaculizan las comunicaciones con la calle, imponiendo despóticamente su intervención y todo tipo de restricciones. El acceso a la cultura casi no existe. Se censuran las publicaciones «por motivos de seguridad». No existe libertad de expresión ni de asociación. La explotación laboral es enorme. Las mujeres presas están doblemente discriminadas, por presas y por mujeres.

La situación sanitaria es catastrófica, porque la administración penitenciaria incumple sistemáticamente su obligación legal de asegurar a las personas presas unas prestaciones médicas, sanitarias y farmaceúticas iguales a las de cualquier ciudadano. Se abandona a los enfermos sin proporcionarles la medicación y los tratamientos que podrían salvarles. Y, sin embargo, no se aplica la legislación que dispone que deben ser liberados los enfermos graves con padecimientos incurables más que cuando ya es inevitable su muerte a corto plazo. Los enfermos psiquiátricos constituyen un porcentaje muy elevado de la población reclusa, sin que se les reconozca su condición ni se les cuide, yendo a parar muchos de ellos, por el contrario, al régimen de castigo, de donde han salido muertos unos cuantos. En las cárceles no existe psiquiatría ni psicoterapia que valga. Y no es que pensemos que la actividad corriente de los «profesonales de la salud mental» sea ninguna panacea, pero siempre será mejor que el aislamiento, las porras de goma, el gas pimienta o las sujecciones mecánicas.

No es extraño que casi la mitad de los puestos de trabajo médico-sanitario permanezcan vacantes: ¿quién va a querer trabajar en condiciones tan indignas? De los que tienen estómago suficiente, muchos médicos suelen hacerse cómplices de las frecuentes torturas al hacer la vista gorda ante las lesiones resultantes. El tráfico de drogas ilegales está consentido, pero, además, se proporciona a los presos todo tipo de drogas legales adictivas sin apenas control médico, para que no molesten. Se suministra metadona sin necesidad y con tal negligencia que ha habido muchas muertes por sobredosis, administradas por los mismos servicios médicos carcelarios. La mortalidad ‒muchas veces por causas como sobredosis, suicidio o «muerte súbita»‒ es en las cárceles mucho más elevada que en la calle y abundan los fallecimentos en circunstancias extrañas y dudosas, que nunca se aclaran, ya que no se cumplen los trámites prescritos legalmente para ello ni se da a los familiares la oportunidad de exigirlos.

Las personas presas están indefensas frente a todo eso y ante multitud de decisiones de las administraciones carcelaria y judicial que les perjudican gravemente. Los Servicios de Orientación y Asistencia Jurídica Penitenciaria y la justicia gratuita son insuficientes. Los Juzgados de Vigilancia, encargados de la “tutela judicial efectiva” de los derechos de los presos, inoperantes. El poder punitivo del Estado se ejerce sin respetar ninguno de esos derechos que, en teoría, lo justifican.

Somos familiares y gente solidaria con las personas presas. Muchas hemos sufrido la muerte de nuestros hijos, hermanos o compañeros, supuestamente confiados al “cuidado” de las instituciones estatales. Estamos intentando apoyarnos mutuamente, organizarnos y coordinarnos para afrontar, denunciar y, a ser posible, detener esa situación degradante. Hacemos un llamamiento a unirse a nosotras a todas las familias, amistades y vecindario de personas presas, y a toda persona sensible y respetuosa de la dignidad humana.

¡BASTA DE ABANDONO MÉDICO EN LAS PRISIONES!

¡NI UN MALTRATO, NI UNA MUERTE MÁS!

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Muertes en prisión

El primer fin de semana de junio (3, 4 y 5) tendrá lugar el 1º TATU CIRCUS VALÈNCIA en el CSOA l’Horta (c/Diógenes López Mechó, s/n). Charla, espectáculos, rifas, comidas, piercings, tatus y más… todo organitzado para financiar la lucha anticarcerlaia y para a imaginar más fácilmente un mundo sin cárceles, sin estado y sin ningún tipo de autoridat o dominación. El sábado, 4 de junio, por la mañana, la actividad consistirá en una caravana dirigida a la concentración frente a la cárcel de Picassent convocada por Familias Frente A La Crueldad Carcelaria y por la familia de Luis Acedo Sáez en el sexto aniversario de su muerte. ¡LA CÁRCEL MATA! ¡MUERTE A LA CÁRCEL!

MANIFIESTO

El Tattoo Circus nació en el año 2007 en Roma con la colaboración de diversos espacios ocupados que trabajan temas anticarcelarios.

Pensaron que sería interesante unir a personas que tatuaran, anillaran, tocaran música o hicieran circo para a través de estas actividades apoyar de alguna manera a las personas presas y a la vez apoyar la crítica radical a las prisiones y al sistema que las sostiene.

A lo largo de los años se ha repetido esta experiencia tanto en Italia como en otras ciudades europeas y latinoamericanas, llegando el primero Tatu Circus a Valencia este año.

El Tattoo Circus es un encuentro anual enfocado en la obtención de dinero para el apoyo a las personas presas o a proyectos antidrepresivos mediante la realización de tatuajes, piercings, escarificaciones, peluquería, uñas o cualquier otra forma de modificación corporal, así como charlas, comedores veganos, conciertos, exposiciones y talleres que acompañen de un contenido político esta actividad. Todo el dinero siempre va íntegramente a la lucha pro-preses, tanto en financiación de proyectos de este tipo, apoyo a compañeras encarceladas y fugadas, multas provenientes de luchas, etc. Toda la organización del Tattoo Circus es asamblearia y horizontal. Nadie recibe ningún tipo de remuneración por nada. Se apela a la solidaridad y a la colaboración de quien se decida a implicarse. El sentido del encuentro no gira en torno al tatuaje ni a los piercings. Su base es la lucha contra la cárcel y contra la represión. No gira en torno a la estética, sino que su motor y finalidad es ser una actividad en pro de la solidaridad revolucionaria.

Todos los beneficios del Tatu Circus València irán destinados a la lucha contra la cárcel: ya sea pagar abogades, para tema antirrepresitvo o directamente a las personas presas. Queremos un mundo sin cárceles y sin justicia punitivista; por tanto, queremos destruir todas las condiciones estructurales y específicas que hacen necesaria esta forma industrial de control social que es la cárcel. Muerte al estado y a toda forma de opresión.

Organizamos este evento sin la venta de alcohol porque queremos poner una línea roja a la forma de hacer en general nuestra militancia y concretamente de cómo queremos financiar la lucha anticarcelaria. En un contexto en el que la mayor parte de la gente encarcelada lo está por cuestiones que tienen que ver con la droga, no vemos ningún sentido a sacar beneficios de la venta de alcohol, además de otros motivos como que el consumo de alcohol sirva de pretexto para generar comportamientos abusivos y de mierda en general, o que el horario del evento no sea el más nocturno para la venta masiva de estas bebidas, y finalmente para evidenciar que estamos en un espacio político en el que necesitamos de toda nuestra capacidad física y mental para afrontar las opresiones de nuestra vida diaria. Como oferta alternativa, ofrecemos una buena carta de infusiones y zumos para el disfrute de la gente.

Finalmente, en este espacio queremos remarcar la necesidad de generar un espacio más seguro, sin comportamientos machistas y de odio a las personas trans, a las putas y a la gente LGTBI. Sabemos que aunque digamos que son nuestros espacios, muchas veces predomina la presencia masculina en los espacios y roles de poder, con dinámicas propias del cisheteropatriarcado, bastante difíciles de romper. Necesitamos espacios públicos donde las compañeras, mujeres, trans, no binarias, putas, maricas y bolleras puedan tener voz y ser también protagonistas políticas en la vida diaria y en la lucha contra la dominación.

https://tatucircusvalencia.noblogs.org/

Actividad en la calle