Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Siete y media de la mañana. Suena un timbre ruidoso insoportable que te hace levantar. Que te recuerda que no puedes decidir hoy tampoco a qué hora salir de la cama. Te giras y no está la persona que te gustaría que estuviera a tu lado. No puedes decidirlo. Tampoco en esos días en los que todas nos juntamos con la gente que más queremos.

De nuevo en pie, a la espera de que aparezca una persona para comprobar si sigues ahí. Abren la puerta, a la misma hora de cada día. Desayuno, ducha, actividades. Salir al aire libre y ponerte a hacer deporte. Correr en círculo, continuamente, lo cual te recuerda que los días pasan de manera repetida deseando que pasen los dos años y tres meses, los tres años y veinte días, o los seis años y un día. Andar un kilómetro en línea recta o mirar el horizonte se convierten en pequeños placeres de la vida imposibles. Comer siempre a la misma hora y con el mismo tiempo. Poco a poco se te va olvidando cómo se cocina. Te encantaría hacerlo, pero no puedes. No puedes tampoco cocinarte tu propia comida. Y después de comer, de nuevo el tedioso timbre. Y de nuevo la puerta que te reencierra. Dos horas, quieras o no. Hasta que suena de nuevo el timbre y, tras comprobar si estás, la puerta se abre. Tampoco puedes decidir quedarte si te apetece acabar la carta que estabas escribiendo, o si te apetece quedarte sumido en tu melancolía. Ni siquiera puedes decidir esas pequeñas cosas. Toca gimnasio, o limpiar el comedor, o trabajar para una multinacional a cambio de uno o dos euros la hora. La tarde pasa. Luego llega la cena, hacia las ocho. Quizá en estos días y si la dirección lo permite, la hora se puede retrasar un poco, pero no mucho más. Después, el timbre y a la hora que decidan has de estar de nuevo tras la puerta que cierran. Así hasta el día siguiente. Quizá era un día en que te gustaría estar con tu amiga, la de la celda de al lado. Estaba mal y te gustaría estar cerca. Pero no, a pesar de que estés rodeada de barrotes, muros y más muros, y controlada mediante videovigilancia, no puedes decidir estar hasta las doce o la una con tu amiga. Eso tampoco se puede decidir. Y así hasta el timbre de la mañana siguiente. Día tras día.

Política criminal

Actividad en la calle Sociedad-cárcel

Actividad en la calle Sociedad-cárcel

Actividad en la calle

Aquí la grabación de una entrevista de Anarchist Radio Berlín a gente de la «red anarquista madrileña» Espacio Libertario, sobre los recientes intentos del Estado español para alimentar el fantasma del terrorismo anarquista en su relación con el endurecimiento del castigo y el control represivo de la población por parte del gobierno del que la ley Mordaza es una de las principales medidas, pero no la única. En seis minutos y medio, explican bastante bien lo que está pasando.

Política criminal Sociedad-cárcel

De nuevo todos corren al grito de “que vienen los anarquistas”, y ese nuevo engendro que han parido llamado “Ley Mordaza” tiene ya teta donde mamar… la teta del “terrorismo anarquista”, como si bastante terror no sembrasen ya los poderosos.  Cuando el pobre quiere hacer justicia, el poderoso lo llama terrorismo, y cuando el poderoso es terrorista él mismo lo llama “justicia”.

A la Ley Mordaza poco que faltaría para poder llamarse “Ley Garrote Vil”.  Sin darnos cuenta nos la han metido doblada y en silencio, como todos los ataques que infringen al pueblo desde las más altas curias del poder.

No, ya no se trata de recortes en aquello que debiera ser del pueblo y no del Estado, como la sanidad y la educación… No se trata del problema del paro ni de estar sin trabajo durante años, no se trata tampoco de la reducción de los salarios y de los contratos-basura… Ni siquiera se trata del hambre, de la desnutrición infantil, del descenso del umbral de la pobreza, ni tampoco de los asesinatos de estado llamados también suicidios…

Se trata de la LIBERTAD, con mayúsculas.  El Estado, capitaneado esta vez por el gobierno neo-franquista del PP, ha conseguido de nuevo llevar a las personas humildes y trabajadoras a una lenta y amarga agonía hasta la muerte… quizás no la muerte física inmediata, pero sí la muerte social, la muerte mental y personal, y es que no somos sino muertos en vida para que otros puedan vivir de muerte. 

Política criminal Sociedad-cárcel

 

A6itUM

Comunicado llamando a la jornada de lucha del sábado:

El próximo 27 de diciembre se ha convocado una manifestación a las 17h en la Plaça Catalunya de Barcelona −en la parte más cercana a las Ramblas− en apoyo de las 11 compañeras encarceladas y represaliadas en el marco de la llamada Operación Pandora −que incluyó destrozos y hurtos en varios centros sociales de Barcelona y en casas particulares− y también en apoyo a las dos compañeras que llevan más de un año encarceladas.

Todas ellas son anarquistas y han sido represaliadas por el hecho de serlo, pero no olvidamos que esto es porque las anarquistas luchamos en contra de la sociedad capitalista y del estado que la orquesta. Qué quiere decir esto? Pues que hoy nos ha tocado a nosotros, pero todas las que luchamos somos susceptibles de ser el blanco de la escalada represiva que nos está tocando vivir estos tiempos y que no hará otra cosa que ir en aumento en los años próximos.

Actividad en la calle Política criminal Sociedad-cárcel

El proyecto que presentamos es un largometraje documental, de 60 minutos, que pretende romper el silencio que encubre a las sistemáticas vulneraciones de los derechos humanos, cometidas por funcionarios de centros de reclusión y por los integrantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado español.

Para ello hacemos un recorrido por los más diversos casos de torturas y malos tratos practicados por los distintos cuerpos policiales y funcionarios de prisiones, haciendo especial hincapié en la impunidad de la que gozan dichos funcionarios cuando son denunciados o incluso cuando son condenados por un juez.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura

La Agencia Para la Libertad argentina anuncia para los próximos días «una convocatoria para que presos y cautivas, de cualquier tipo de barrotes y de cualquier sitio del mundo, envíen sus textos y así compartirlos con los lectores. Acompaña el anuncio con la publicación, ilustrado con un cuadro de Frida Khalo, de «este texto de ficción donde se mezclan amores, fantasías, derrotas, terror, euforias, goces de mujer, machismos cruentos, resistencia a la devastación y hasta milagros que alborotan designios blindados en una noche de Navidad. (Las explicaciones sobre los términos ‘tumberos’ y populares, que se detallan más abajo, se hicieron necesarias porque este relato iba a ser publicado por una editorial mexicana y hoy ya forman parte del escrito)».

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MARÍA Y EL MILAGRO DEL NAZARENO

María jamás había estado, de ese modo, con una mujer. En la vida lo había imaginado y nunca se había figurado que “una mina” [1], más precisamente Vanesa, la llevaría a tales intensidades en la celda 16, (pabellón 28, sector 7), de la Cárcel de Villa Sañamás. Allí, sus sensualidades se amarraban sin necesidad de acariciarse o siquiera cambiar miradas. Bastaba presentirse. Y, luego a espaldas de los “cobanis” [2] y las “bichas” [3], ellas mezclaban aromas, talentos y rocíos de hembra en las sombras sinuosas de la prisión. Esta Noche Buena y la Navidad estarían solas en la celda, aunque bien pertrechadas de “pajarito”, ese alcohol tumbero [4] que habían elaborado juntas, un poco de marihuana y una piedra de “merca” [5]. Porque María lo había dicho: no iría al festejo colectivo en el espacio común que da a la cocina. Ella iba a recurrir a cualquier medio para atravesar el tormento de no estar en Navidad con su pequeño hijo, el Nazareno, a quien no dejaban ver y por cuya defensa los jueces la habían condenado a cadena perpetua.

−Si no vas al festejo, me quedo con vos: Sola no te dejo− le dijo Vanesa.

En los últimos meses tres chicas se habían matado, y aunque María no tenía esas ideas, Vanesa –presa con experiencia si las había−, repetía filosa: “en la Argentina, el Servicio Penitenciario es la gran entidad de ayuda al suicida”.

Internacional Mujeres presas

Jorge del Cura, representante de la Coordinadora Estatal para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT) destaca la dificultad extrema de poder demostrar hechos acontecidos en la prisión «porque los muros también sirven de pantalla para no poder ver lo que sucede dentro» y analiza la situación que se vive en España, y que ha provocado redacción de informes, recomendaciones y condenas por parte de las instituciones europeas y Organizaciones Internacionales. También denuncia a levedad de las penas impuestas al funcionariado cuando son condenados por torturas o malos tratos. Y la existencia de la tortura blanca de componente mas psicológico que físico, que cuenta con prácticas muy extendidas como son el control de las visitas de familiares y vis a vis a familiares, los traslados de centro penitenciario, traslados de módulo o el empleo de regímenes de aislamiento. Resalta la importancia de la existencia de protocolos y formación para las y los abogados para que conozcan el procedimiento de denuncia ante situaciones de malos tratos o de torturas en la prisión

 

Cárcel=Tortura